MUJERES EN LA HISTORIA: CHRISTINE DE PISAN, O LA LUCHA POR LA DIGNIDAD DE LA MUJER EN EL SIGLO XIV

Eramos de Rotterdam(1466-1536), uno de los máximos representantes del humanismo renacentista, esa corriente intelectual y artística que recuperaba la fe en el ser humano y en su inteligencia, que durante la Edad Media había estado sometida a la inteligencia divina , autor de una obra emblemática de este periodo histórico, “Elogio de la locura” publicada en 1511, en la que criticaba las prácticas corruptas de la Iglesia Católica de su tiempo, era ,sin embargo, exponente de la forma en que la mujer era vista en pleno Renacimiento  . El gran humanista holandés, un hombre de mentalidad más abierta y crítica,  se refería a la mujer con estas palabras “La mujer es, reconozcámoslo, un animal inepto y estúpido aunque agradable y gracioso.” Si esto lo escribía uno de los hombres más inteligentes y brillantes de su tiempo es fácil imaginar cual era la atmósfera que respiraban las sociedades europeas al final de la Edad Media con respecto a las mujeres. Una Edad Media que estaba marcada por la filosofía aristotélica y sentencias del sabio filósofo griego como “La hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades” y que continuaría en el Renacimiento con el líder de la reforma protestante , Martín Lutero (1483-1546) que afirmaba con palabras sutiles “Aunque se agoten y se mueran de tanto parir, no importa , que se mueran de parir , para eso existen” Y el hombre se debía quedar tan tranquilo después de una sentencia así.
En el primero de los artículos dedicados a “Mujeres en la Historia” , conocimos la figura de la legendaria reina egipcia Cleopatra VII(69 a.-C – 30 a.C) y como brilló su estrella como gobernante de una de las potencias de su tiempo rodeada de algunos de los hombres más brillantes de aquel siglo, como Julio César(100-44 a.C) o el emperador Octavio Augusto (63 a.C-14 d.C) pero para conocer a la protagonista de hoy tenemos que dar un salto en la historia y viajar hasta la Francia a caballo entre el siglo XIV y el siglo XV, una Francia inmersa en la Guerra de los Cien Años con Inglaterra y en el que la mujer, como durante toda la Edad Media,  era vista y considerada de la forma en la que hemos visto que hacía Erasmo de Rotterdam “un animal inepto y estúpido, aunque agradable y gracioso” . Excluidas de la vida pública excepto para ejercer el papel de esposa y madre, privadas de cualquier derecho que no fuera el de proporcionar placer, concebir hijos y servir como moneda de intercambio en ventajosas alianzas matrimoniales, la vida de la mujer se desarrollaba en la oscura existencia dentro de los hogares. Y a este destino no escapaban ni la campesina , ni las mujeres de la nobleza, la diferencia era si la jaula estaba fabricada con los barrotes de la miseria o con los dorados por el oro de la riqueza.

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Erasmo de Rotterdam , en la imagen en un retrato del pintor alemán Hans Holbein el Joven(hacia1497-1543), fue una de las grandes personalidades del Renacimiento, autor de “Elogio de la Locura” donde criticaba a la Iglesia a la que veía sumida en la ignorancia, la corrupción y  la superstición. Esta obra inspiraría la reforma protestante de Martín Lutero , comenzando un periodo convulso de la historia de Europa con las guerras de religión entre católicos y protestantes. Pero a pesar de la cultura de hombres como Lutero y Rotterdam, su visión de la mujer seguía siendo la misma que se había tenido durante toda la Edad Media , como la expuesta por santo Tomás de Aquino (hacia 1225-1274) , que escribió “Tal y como dicen las escrituras fue necesario crear a la hembra como compañera del hombre, pero como compañera en la única tarea de la procreación, ya que para el resto , el hombre encontrará ayudantes más válidos en otros hombres, y a ella sólo la necesita para ayudarle en la procreación” Así se veía a las mujeres, productoras de hijos , inútiles para cualquier otra tarea en la vida.Por supuesto nunca se las daba la oportunidad de demostrar lo contrario
Pero vayamos hasta el año 1364, a la ciudad de Venecia, donde el reputado médico y astrólogo Tomás de Pisan, cuyos servicios se disputaban las familias más nobles de la rica República Veneciana, casado con la hija de otro medicó conocido en la ciudad, tiene con ella una hija a la que darán el nombre de Christine de Pisan. La familia se vería incrementada con otros dos hijos varones y,  ya en 1365, Tomás de Pisan recibirá una propuesta del rey francés Carlos V(1338-1380) llamado el Sabio. Este había sido coronado en 1364 y era un hombre de carácter tolerante, que tenía una gran inclinación por las manifestaciones artísticas y que además estaba dotado de una gran cultura. Fue el fundador de la primera Biblioteca Real de Francia , instalada en el Palacio del Louvre,  y deseaba estar rodeado de sabios y eruditos de su tiempo, entre los que se encontraba el propio Tomás de Pisan. Atraído por el ambiente intelectual de la corte del monarca francés, y también por los honores y ventajas económicas que le ofrecía , ´Tomás de Pisan  fue a la corte francesa mientras el resto de su familia permanecía aún en Venecia.
Después de tres años , el resto de su familia se reunió con él en París y desde el principio la pequeña Christine deambulaba con total libertad por la corte francesa, recorriendo los pasillos del Palacio del LouvreChristine admiraría profundamente durante toda su vida. Estos primeros años de la vida de Christine se desarrollan en una atmósfera de bienestar y se encuentran entre los más felices de su vida, tal y como ella recordaría años después “Fui como niña bautizada, y bien alimentada y querida por mi madre, quien tanto me amó, que me crió a sus pechos”, algo esto último poco habitual y que demuestra el afecto de su madre, pues era una práctica habitual que las madres de las familias acomodadas como los Pisan entregaran sus hijos a las campesinas para que fueran ellas quien los amamantaran. Por eso, el vínculo entre Christine de Pisan y su madre era muy fuerte , mucho más de lo normal en aquella época donde las mujeres de la nobleza tenían muchos hijos porque no los cuidaban ellas sino las mujeres de los pueblos

En esta miniatura medieval podemos ver a unas mujeres tocando instrumentos musicales. Es muy difícil estudiar como era la vida cotidiana de la mujer medieval pues apenas son tenidas en cuenta en los escritos de la época  y la visión que nos ha llegado de ellas es exclusivamente a través de los ojo de los hombres , aunque si destacaron figuras femeninas que brillaron con fuerza en la edad medieval, como Hildegarda von Binguen(1098-1179), que fuera  además de religiosa, compositora,escritora y médico, la que fuera reina de Francia e Inglaterra, Leonor de Aquitania(1122-1204), la propia Christine de Pisan, protagonista de nuestro artículo, o Juana de Arco (1412-1431). Pero aunque no conozcamos apenas nada sobre ellas si sabemos que durante siglos las mujeres trabajaban igual que los hombres y, como sigue sucediendo ahora , se ocupaban además de su trabajo en el campo , de cuidar la casa y a la familia (imagen procedente de http://www.arteguias.com )
En el siglo XIV la educación de la mujer de familias nobles  se limitaba a una instrucción superficial que la preparase exclusivamente parar lo que iba a ser su misión en la vida, casarse, tener hijos, atender los problemas domésticos y cumplir con sus obligaciones religiosas, pues este era el universo limitado de la existencia de la mujer. En la obra “Las olvidadas” de la escritora española Ángeles Caso, que he usado como fuente de información para este artículo, se menciona el “Ménagier de Paris”, el que para muchos es el tratado más importante sobre la vida doméstica en la Francia medieval, y donde ,entre otras cosas, podemos leer estos consejos para las damas en lo que se refiere a las lecturas que les estaban permitidas  y que debían limitarse a  sólo a lo que estuviera “escrito de puño y letra de su marido y ésas han de leerlas ellas solas, y para las otras pidan compañía y mándenlas leer a otros delante de ellas; y digan a menudo que no saben muy bien leer otra letra y escritura sino  la de su marido. Y ello les sirve de buena doctrina y de muy grande bien , para evitar incluso las murmuraciones y sospechas”
En textos como este se basaba la educación de las jóvenes francesas y era la educación que la madre de Christine quería para su hija , aunque ,por fortuna, su padre la había inculcado la curiosidad por aprender y su pasión por el conocimiento y quizás , aunque no lo sabemos, fue él mismo quién asumió la tarea de enseñar a su hija para que tuviera una cultura muy superior a la media entre las mujeres de su tiempo, a las que se enseñaban a leer pero muchas de ellas no sabían escribir pues no lo necesitaban para los cometidos que ya he comentado antes, tener hijos, atender las necesidades de la casa y, en particular, controlar a la servidumbre y, por supuesto, tener hijos.Pero Christine sabia leer, escribir, lo que haría con talento en el futuro y la daría la fama por la que hoy la recordamos , y una solida cultura, acompañada de una aguda inteligencia. Pero en 1379 , cuando Christine cuenta con apenas  quince años de edad, su vida iba a cambiar, abandonando el mundo que la había rodeado durante su infancia, para cumplir con una de las misiones de la mujer medieval, el matrimonio.

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Una de las hermosas pinturas del artista holandés Johannes Vermeer(1632-1675), titulada “La lechera” donde refleja un instante atrapado por sus pinceles de la vida cotidiana de una mujer trabajadora en el siglo XVII. Pocos artistas se han dedicado a la tarea de retratar el mundo privado de la mujer a lo largo de la historia, unas mujeres que estaban muy lejos de responder al tópico que las coloca en casa dedicadas sólo al cuidado del hogar. De “Las olvidadas” de Ángeles Caso extraigo este testimonio de la vida cotidiana de una joven del campo en la Inglaterra del siglo XIV “Tengo que aprender a hilar, rastrillar,cardar,tejer,limpiar los conejos, elaborar bebidas, hornear, hacer malta, cosechar, amontonar gavillas, quitar las malas hierbas, ordeñar, alimentar a los cerdos y limpiar sus pocilgas. En la casa tengo que hacer las camas,barrer,fregar y, en la cocina, limpiar los cacharros, lavar los platos, recoger la leña y encender el fuego, hervir la leche, limpiar el fogón y engrasar los moldes, hacer el queso y ocuparme de que todo esté en orden” Y los hombres supuestamente sabios de aquel tiempo decían que la mujer sólo servía para procrear  
En este año contrae matrimonio con un caballero de la corte llamado Étienne Castel, un joven intelectual de 25 años  que se convertiría al poco tiempo en secretario y notario del rey. Y aunque quizás el matrimonio fuera concertado, siguiendo las costumbres de la época, en esta ocasión la elección había sido adecuada, pues la joven Christine amaría mucho a su esposo . Hay que tener en cuenta que el concepto de enamoramiento como paso previo del matrimonio no era tenido en consideración, y este era concertado en función de los intereses de las familias . Cuando un matrimonio se realizaba fuera de los márgenes establecidos por esta costumbre, sin tener la autorización familiar, los matrimonios eran declarados nulos y los hijos podían ser desheredados por ello. Pero aunque el matrimonio fuera concertado , la esposa tenia el deber de amar a su marido no ya con pasión, sino con total devoción , tal y como escribía el fraile dominico Jacopo della Voragine (hacia 1230-1298),autor de la célebre “Leyenda Dorada”  donde relataba la vida de los principales santos de la cristiandad . Pero en el tema que nos interesa hoy ,el amor que la mujer tenía que sentir  por el hombre escribía  para la esposa “no hay nadie más sabio, más fuerte y más guapo que su esposo”. Podríamos añadir , “ahí queda eso”.
Sin embargo, el amor del esposo debía ser más moderado y no tan apasionado, digamos que sería un amor de baja graduación. Por supuesto, al hombre le interesaba fomentar esta idea de la completa sumisión de la mujer al esposo, una sumisión entre devoción , entrega y admiración , donde el deseo sexual estaba excluido y reducido a su uso como herramienta para la procreación, algo que no era así para el hombre donde el adulterio no se hallaba penado y era algo habitual. Lo esencial era tener siempre la certeza de que los hijos eran de la misma sangre que la del marido y por ello el adulterio femenino estaba muy penado, como podemos leer en la novela  “La catedral del Mar” del escritor español Ildefonso Falcones, donde se describe la sociedad de la ciudad de Barcelona en la Edad Media y en la que el autor relata el castigo que sufría una mujer adúltera , que , según la “Constitución de Catalunya” era encerrada en una celda construida por el marido engañado, alimentándose de pan y agua a través de un pequeño ventanuco y sin vistas del exterior, y allí permanecían hasta que el esposo consideraba cumplida la pena. En ocasiones estos castigos acababan con la muerte de la mujer

El adulterio en la Edad Media no tenía la misma consideración ni pena para el hombre que para la mujer. La palabra adulterio se reservaba para la mujer, mientras que la infidelidad en el caso del hombre era denominada amancebamiento , y , por supuesto, el castigo no era el mismo. Por ejemplo, en el Derecho del reino de Castilla si el hombre sorprendía a su mujer cometiendo adulterio tenía derecho a darla muerte y también a su amante , aunque debía matarles a los dos , no podía matar a uno y perdonar al otro. Siguiendo en Castilla, cuando se llegaba a conseguir la reconciliación, el hombre podía firmar un documento al que se llamaba “cartas de perdón de cuernos” para que quedara constancia escrita del perdón de la infidelidad. En todo caso , la mujer era siempre la parte más débil , pudiendo perder todas sus propiedades o, en el peor de los casos, la propia vida (imagen procedente de http://www.historiasdenuestrahistoria.com )
Pero no era este el caso de Christine de Pisan y su marido Étienne Castel, pues ambos se amaron con fuerza, una fuerza e intensidad mayor de la recomendada por los tratados de la época. Pisan escribirá de aquellos años de pasión junto a su esposo “Enloquezco de deseo cuando mi príncipe me dice que es todo mio . Me derrite con su dulzura , si ,mi hombre sabe en verdad amarme”. Un año después de su matrimonio fallece el rey Carlos V el Sabio en 1380 y le sucede su hijo Carlos VI, conocido como el Bien Amado (1368-1426), que en esos momentos tiene apenas once  años de edad  , iniciándose un reinado que quedaría marcado por los brotes de locura que acompañaron al monarca a partir de los 25 años de edad. Pero en lo que ahora nos interesa, Tomás de Pisan , con la muerte de Carlos V, había perdido a su principal protector en la Corte y es despojado de todos sus cargos y los suelos inherentes a los mismos . En cuanto al marido de Christine, conserva sus puestos de notario y secretario real, por lo que la situación familiar sigue sin ser precaria.
Pero parece que todo lo que había sido felicidad y bienestar en los primeros años de la vida de Christine se tornan ahora desgracias. En 1385 fallece su padre , y cinco años después, en octubre de 1390, muere su esposo, Étienne Castel cuando acompañaba al rey Carlos VI en uno de sus viajes, quizás por la terrible peste negra que durante todo el siglo XIV había azotado a Europa. En apenas diez años había perdido a los tres pilares de su existencia, su admirado monarca Carlos V, su amado padre y su no menos amado esposo.Así escribe Pisan sobre sus sentimientos en aquel momento, expresando un dolor que nunca logrará mitigar del todo “Estoy viuda, sola, vestida de negro, adornado mi rostro de tristeza, llena de pena y de clara aflicción, llevo este amargo luto que me mata.¡Adios días hermosos!Mi alegría se ha ido, mi fortuna ha sido abatida. Estoy viuda, sola , vestida de negro” Fueron momentos de tal desesperación que incluso cruza por su mente la idea del suicidio , no sólo por el dolor de la muerte del hombre al que amaba, sino porque ahora tenía que enfrentarse a la mala situación económica de la familia, en completa soledad y en una sociedad hostil para la mujer.

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Una imagen de Christine de Pisan, a la que también encontramos como Christine de Pizan, leyendo a unos hombres. Podemos considerar a Christine como la primera escritora profesional, cuya vida dependía de los ingresos recibidos por la venta de sus obras y que, por lo tanto, no escribía sólo por el placer de hacerlo sino por la necesidad de sobrevivir y sacar adelante a una familia donde a partir de la muerte de su marido en 1390 , ella se había convertido en la única que podía sacar adelante a sus tres hijos . Christine tendría que luchar sola en un mundo de hombres , donde no había sitio para la mujer, acompañada siempre por el dolor de la muerte de su marido, al que amaba sinceramente y al que dedicaba estas palabras “Nadie pudo nunca igualarle en bondad, en dulzura, en lealtad y tierno amor” Fue seguramente un matrimonio concertado, como era costumbre en aquel tiempo y también mucho después, pero terminó siendo un matrimonio por amor.
Ya muy debilitada la economía familiar por la muerte de Tomás de Pisan, esta se había convertido en muy precaria con la muerte posterior de Étienne Castel. Los dos hermanos de Christine regresen a su Venecia natal mientras que ella tenía que sacar adelante a sus hijos de nueve, siete y cinco años de edad y a una sobrina, y ya sabemos las pocas posibilidades que tenia una mujer de la clase social de Christine  para trabajar y ganar dinero para comer, más aun teniendo en cuenta  que no tenía nadie que respondiera por ella en un mundo de hombres donde la mujer no tenía sitio. Pero Christine supo superar aquel momento de desamparo ante las dificultades que la rodeaban, se sobrepuso a su dolor y luchó,transformándose en una mujer con una fuerza y decisión que ella misma no sospechaba tener. Así describiría ella años después sus sensaciones en aquellos momentos “Me descubrí un corazón fuerte y osado, lo cual me asombró , mas sentí que me había convertido en un verdadero hombre” Y a lo primer que tuvo que enfrentarse fue a los acreedores, que trataban de aprovecharse de su desconocimiento en las cuentas de su esposo para abusar de ella economicamente y arrebatarle todas sus posesiones
Le fueron embargadas todas las propiedades de su marido y el dinero que había entregado a un mercader para que se hiciera cargo de los negocios familiares también desapareció, ya que éste se apoderó de ese dinero. Christine tiene que defender sus derechos en un largo proceso judicial que le consumirá los escasos recursos de los que dispone y se ve forzada a vender las propiedades que le quedaban, las heredadas de su padre y más tarde sus joyas e incluso libros que el rey Carlos V había regalado a su padre. A todo ello hay que sumar los insistentes rumores sobre la vida íntima de la joven viuda de 25 años , a la que le atribuyen falsamente diferentes romances . Esta situación podría haber hundido a cualquier mujer en aquellos días y en cualquier otra época, pero Christine tenía un arma de la que carecían las mujeres de su tiempo, el conocimiento, su amor por la literatura y su talento para escribir. Christine busca su refugio en los libros , en la búsqueda del conocimiento como ella misma explica “Así como un hombre que ha pasado por peligrosos caminos  se vuelve hacia atrás , contemplando sus pasos, así, considerando el mundo como un lugar lleno de peligrosos pantanos y pensando que el único bien que existe es la vía de la verdad, me volví hacia el camino al que mi propia naturaleza me inclina, es decir, el amor al estudio”

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En todas las imagenes de Christine de Pisan, como esta en la que aparece enseñando a su hijo Jean Castel, aparece rodeada de libros , en los que ella veía la única forma de romper el cerco que la misoginia que gobernaba la sociedad de su tiempo establecía alrededor de la mujer . En una ocasión escribiría “Si las mujeres hubiesen escrito libros, seguramente todo habría sido diferente “ y tenía razón, porque el hombre se cuidó de privarla de voz propia durante siglos y no sería hasta el siglo XIX y , en particular , el siglo XX, cuando proliferan las autoras de ensayos y novelas y la mujer comienza a introducirse en la vida publica y a hacerse escuchar  
Y así pasa los siguientes años, dividiendo el  tiempo entre la lucha judicial para recuperar parte de sus bienes y las horas de estudio en la Biblioteca Real que había fundado Carlos V el Sabio. En 1399 se decide a publicar un libro de poemas al que da el título de “Cien baladas” , poesías de tema amoroso en la que el protagonista suele ser la figura del amado ausente, inspirada en los sentimientos que despiertan en ella la pérdida de Étienne, y cuyo éxito la animarán a seguir escribiendo nuevos poemas que reunirá en más de treinta obras poéticas a lo largo de los años siguientes que eran editados en lujosos volúmenes que se distribuían entre la nobleza francesa , estando entre sus clientes la propia reina y esposa de Carlos VI , Isabel de Baviera (1370-1435), gracias a lo cual Christine empezó a mejorar su situación económica con el dinero ingresado por la venta de sus libros. Esto la convertía en la que podríamos considerar primera escritora de la historia,  por supuesto que hubo escritoras antes de Christine de Pisan, pero podríamos casi afirmar que ella fue la primera en convertir su pasión por las letras en una profesión y ganarse la vida con ello, la primera escritora profesional.
La situación familia iba a mejorar cuando en 1395 se acuerda el matrimonio entre el rey inglés Ricardo II (1367-1400) y la hija del rey Carlos VI, Isabel de Valois(1389-1409), la tercera de los doce hijos del rey francés. Era una forma de conservar la frágil paz de este periodo ,en el curso de la Guerra de los Cien Años, aunque para ello hubiera que casar a una niña de seis años de edad con un hombre de 28 años. En Inglaterra la poesía de Christine ya era muy apreciada  y el matrimonio de la joven soberana hizo que un noble inglés, el conde de Salisbury , se ofreciera para proteger al hijo mayor de Christine, Jean Castel, que podría acompañar a la joven soberana y adquirir los conocimientos necesarios para ocupar un puesto en la corte. A pesar de la diferencia enorme de edad, parece que la niña Isabel iba a colmar de felicidad al monarca, que debía ver en ella a una hija , pero todo se torcería cuando Ricardo II es destronado por el futuro Enrique IV (1367-1413) y confinado en prisión en el castillo de Pontefract, donde moriría el 14 de febrero de 1400 , posiblemente asesinado. El nuevo monarca parece en un principio querer retener a la joven Isabel aunque al final la deja regresar a Francia, no así al hijo de Christine, que permanece en Inglaterra.

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Christine de Pisan , en la imagen arrodillada y vestida de azul ,llevando en sus manos una de sus obra y presentándosela a la reina Isabel de Baviera, la esposa del rey francés, el  loco Carlos VI el Bien Amado. La reina , como buena parte de la nobleza francesa,apreciaba la obra de Pisan y gracias a su estima nuestra protagonista logró sacar adelante a su familia por un camino impensable para una mujer en aquellos tiempos, la escritura profesional
Christine siente incertidumbre por el destino de su hijo Jean Castel , incertidumbre que se une al dolor que le causa la muerte de su segundo hijo en esa misma época. Pero Jean no corría peligro alguno, ya que Enrique IV era un monarca culto y amante de la obra de Christine , a la que ruega que acuda a la corte. Sin embargo , no es esa la intención de nuestra protagonista, que insiste al monarca que ella no irá a Inglaterra hasta que su hijo no esté a salvo en Francia . Cuando Jean por fin regresa a Francia , Christine no realiza el viaje prometido a la corte inglesa, un viaje que nunca se materializará. Es justo entonces, en el año 1401, cuando Christine inicia lo que será conocido como “la querella de las damas”, que podríamos considerarlo  el primer debate sobre los derechos de la mujer contra la sociedad misógina que la rodeaba, que no dudaba en abusar de la indefensión social en las que estas se veían sumidas cuando no tenían la protección de un hombre, como muy bien sabía Christine, ya que ella lo había vivido en carne propia.
Y el origen de esta querella es cuando llega a manos de Christine de Pisan la segunda parte de “Le Roman de la Rose”, escrito por quién había sido profesor de la Universidad de Paris, Jean de Meung (hacia 1240-1305). Esta era una obra cuya primera parte había sido escrita por el poeta  Guillaume de Lorris(1200-1238), donde Lorris establecía las bases del amor cortés, que se caracterizaba por la educación, la cortesía, la discreción , la paciencia, la dulzura y la devoción. Muy diferente era la continuación escrita por Jean de Meung , donde este amor cortes es desplazado por un relato misógino donde la mujer es un mero instrumento para satisfacer los deseos del hombre y está llena de frases despectivas hacia  la mujer como este  párrafo sobre el matrimonio “Bien insensato  es el que toma a la mujer en matrimonio, pues la vida en tal estado es difícil y penosa a causa de las disputas y las peleas , que son resultado de la necedad y del orgullo de las mujeres, a causa de los obstáculos que ellas crean todo el tiempo, y los reproches , las reclamaciones y las quejas que hacen con cualquier motivo”

Una de las miniaturas del “Roman de la Rose” , el Jardín del Placer.Esta obra en verso, consta de 22.000 versos, cuatro mil de los cuales se deben a la mano de Guillaume de Lorris, un poeta francés que cantaba al amor cortés , mientras que la segunda parte que consta de más de 17.000 versos, fue redactada por quién había sido profesor en la Universidad de París, Jean de Meung. Este había cambiado el tono del poema, eliminando los elementos propios del amor cortes como la devoción a la mujer, para sustituirlo por una profunda misoginia donde se describe a la mujer como un ser astuto y malicioso, donde no hay lugar para el amor y si para el uso de la mujer como mero objeto destinado a satisfacer los deseos del hombre . Considera que es un insensato quién se casa con una mujer , ya sea guapa o fea porque “Si es hermosa ,todos la persiguen, de tanto como se esfuerzan , pues una torre sitiada por todas partes raramente evita ser tomada. Si es fea, quiere gustar a todos, ¿y cómo sería posible mantener guardada a una criatura a la que todos acosan o que quiere que todos la miren?” Christine no tardaría en responder a esta visión misógina de la mujer en (imagen procedente de http://www.bl.uk )

Cuando leyó esta obra, Christine no pudo sino responder al alcalde de Lille, Jean de Montreuil, quién le había enviado la obra, con las siguientes palabras “¡Que no se me impute como locura, arrogancia o presunción el hecho de atreverme yo, una mujer, a responder  y contradecir a un autor tan sutil, cuando él , un hombre solo, se ha atrevido a difamar y a reprobar sin excepción a todo un sexo” El alcalde de Lille no la contestó directamente, aunque si la censuró  y recibiría una carta desde la Corte francesa para que se arrepintiera de su actitud y de sus palabras por criticar una obra entonces consagrada como el “Roman de la Rose”. Los hombres de aquel tiempo no estaban dispuestos a escuchar la voz de una mujer que les quisiera hablar de igual a igual , aunque habría que decir que incluso en nuestros días muchos hombres siguen sin estar dispuestos a ello, aunque por fortuna cada vez son más escasos. Pero no sabían que Christine había superado circunstancias muy dificiles en su vida y no estaba dispuesto a que nadie la mandara callar, aunque el que la reprendía fuera el mismo Canciller Real.
Así contestaba Christine al Canciller “Oh, sabio sutil en el entendimiento filosófico, elegante en la ciencia, rápido en la bonita retórica y la sutil poética. Me has escrito cartas llenas de injurias , reprochándome mi sexo femenino, al que consideras apasionado por naturaleza , movido por la locura y la presunción” y como nos recuerda Ángeles Caso en “Las Olvidadas” , Christine   subraya “la noble memoria y continua experiencia de muy grandes multitudes de mujeres valiosas”. Pisan se enfrentaba con valor a la misoginia de su época y a hombres poderosos, ya no tenía miedo de defender la dignidad de su condición de mujer. Y además no esta sola en esta batalla, pues recibe el sorprendente apoyo de un poderoso aliado, el canciller de la Universidad de París, Jean Gerson (1363-1429), filósofo y teólogo que ataca la segunda parte de “Le Roman de la Rose” por considerarla poco cristiana e incluso un grupo de nobles de la corte francesa decidieron crear una nueva orden caballaresca a la que dieron el nombre de la Orden de la Rosa, para defender a las damas, cuyo símbolo sería la propia Christine de Pisan.

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Jean Gerson, el canciller de la Universidad de París y una de las personas más influyentes en la vida cultura de su tiempo en París salió en defensa de Christine de Pisan. Antes, Christine había recibido una carta del Canciller Real , donde la conminaba a arrepentirse de sus palabras contra el “Roman de la Rose” y de la defensa que ella había hecho de la mujer. Arrepentirse “del error manifiesto, locura o demencia que te ha atacado.Sintiendo hacia ti compasión por caridad ,te ruego, aconsejo y requiero para que corrijas tus palabras y enmiendes tu error hacia el excelente e irreprensible doctor en la santa divina Escritura,notable filósofo y sabio profundo, al que osas tan horriblemente corregir y reprehender” Ese sabio al que se refería el canciller real, era Jean de Meung, el autor de la segunda parte del Roman de la Rose , que dedicaba toda su obra a despreciar a la mujer por la simple razón de ser mujer

No sabemos que pensaría Christine de estos apoyos, sorprendentes en aquella época, y como su voz había sido escuchada por la sociedad, pero lo cierto es que su prestigio no hizo sino incrementarse hasta el extremo de que el hermano del fallecido rey Carlos V el Sabio, el duque de Borgoña, la encargó una obra sobre el reinado del monarca, un honor que hasta entonces había recaído siempre sobre un monje de la abadía de Saint Denis donde, por tradición, eran enterrados los diferentes reyes franceses. Así nacería ” El libro de los hechos y buenas costumbres de Carlos V” donde Pisan no se limita sólo a relatar los hechos de su reinado, sino que reflexiona sobre ellos y sobre las virtudes que debe reunir un buen gobernante , entre ellas la responsabilidad moral que conlleva el gobierno de un reino y la búsqueda del bien común. Mientras lo escribe ,fallece el duque de Borgoña en 1404, que había actuado como auténtico gobernante debido a los problemas mentales de su sobrino, el rey Carlos VI. El sucesor en el ducado de Borgoña, el hijo del fallecido duque , llamado Juan y luego conocido como Juan Sin Miedo(1371-1419), era muy ambicioso y deseaba destronar al rey , lo que provocaría finalmente una guerra civil en 1410 entre los partidarios del duque de Borgoña, y los partidarios del duque de Orleans.
Christine toma partido, y apoya a los de Orleans, a los que se da el nombre de armagnac, pero sobre todo toma partido por la paz e inicia una tan intensa como inútil campaña epistolar para lograr que ambas partes se reconcilien. Pero tampoco abandona su defensa de los derechos de las mujeres y en 1405 escribe la que se convertirá en su obra más importante, “La ciudad de las damas” que tendrá un gran éxito y generará también grandes rechazos .  En ella , Christine reflexiona sobre los motivos del desprecio que el hombre siente por la mujer  “Muchos hombres han censurado a las mujeres por diversas razones : unos a causa de sus propios vicios, otros a causa de la imperfección de sus propios cuerpos, otros por pura envidia , otros incluso porque les gusta murmurar. Algunos para demostrar que han leído mucho , se basan en lo que han encontrado en los libros y solo citan a otros autores, repitiendo lo que ya ha sido dicho”
Y ante este desprecio Christine , ella responde con un desprecio parecido por el hombre que trata así a a las mujeres  “Te aseguro que todo hombre que disfrute hablando mal de las mujeres tiene un alma abyecta , pues actúa contra razón y contra Naturaleza : contra razón , porque es ingrato e ignora los beneficios que las mujeres otorgan , beneficios que nadie sería capaz de devolvérselos , y cuya necesidad es permanente; contra Naturaleza , porque no existe animal ni pájaro que no busque de manera natural su otra mitad, es decir, la hembra; si un hombre dotado de razón  hace lo contrario , no deja de ser algo desnaturalizado” La Ciudad de las Damas sería un espacio en el que se reunirían todas las mujeres que han demostrado su talento a lo largo de la historia , y concluye con una afirmación tan moderna como si hubiera sido escrita en nuestro siglo XXI, en la que  defiende la igualdad de sexos y su distinción sólo en función de las virtudes y talentos individuales   “La excelencia o la inferioridad de los seres no residen en sus cuerpos según el sexo , sino en la perfección de sus conductas y virtudes”

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Una escena de  “La ciudad de las mujeres” la obra más conocida y de mayor éxito de Christine de Pisan, donde realiza una defensa de la dignidad y valor de la mujer como nunca se había visto hasta entonces , enfrentándose a una sociedad que en su mayoría negaba cualquier aspiración de la mujer a equipararse al hombre. En este sentido podríamos considerarla como una de las primeras feministas de la historia, con el valor añadido de ser la única que podía levantar su voz en defensa de los derechos de la mujer en una época en la que a la mujer se la privaba de la instrucción necesaria para medirse en situación de igualdad con el hombre   
Mientras, en Francia desembarcan las tropas del nuevo rey inglés Enrique V (1387-1422), sucesor de Enrique IV en 1413, y derrotan  a los orgullosos caballeros franceses en la batalla de Azincourt en 1415, que ponía punto final a las antiguas guerras de los caballeros protegidos por sus pesadas armaduras, pues aquella forma de luchar  había quedado ya obsoleta, aunque en Francia se resistían a aceptarlo. Carlos VI se hundía en la demencia y Juan Sin Miedo , el duque de Borgoña, pactaba con el rey inglés para destronar a Carlos VI y hacerse con la corona. Sin embargo, en 1419 Juan Sin Miedo era asesinado y Carlos recuperaba la corona , pero el nuevo duque de Borgoña, su hijo Felipe el Bueno(1396-1467), reconocía como rey a Enrique V. En 1422 fallecía Enrique V y le sucede su hijo Enrique VI(1421-1471) con sólo un año de edad  , mientras que Carlos VI fallece también en 1422 y los nobles franceses ,contrarios al duque de Borgoña y a la elección de un monarca inglés , apoyan al hijo de Carlos VI, que reinará con el nombre de Carlos VII(1403-1461).

La situación en Francia es caótica y el reino amenaza con desintegrarse y quedar , definitivamente, bajo el poder de los ingleses. Ante el horror de la guerra y la violencia que Christine había tratado de frenar con sus cartas y escritos, decide retirarse de la vida pública e ingresar en el convento de Poissy, junto a su hija  donde pasará sus últimos años dedicada a la oración y al estudio, aunque casi abandonará por completo la escritura, pues de estos años únicamente nos ha llegado un libro religioso titulado “Las horas de contemplación de la Pasión de Nuestro Señor “. Pero aún tendría una gran alegría en su retiro, la aparición de una adolescente, una campesina llamada Juana de Arco(1412-1431) y a la que todos conocían ya como “La Doncella de Orleans”. Escribiré sobre ella en esta misma sección de “Mujeres en la historia”, ahora sólo me refiero a ella como la mujer que recuperó la moral del ejército francés, que le hizo creer en la victoria, que coronó a Carlos VII como nuevo rey de Francia en la ciudad de  Reims y anunciaba a los franceses un nuevo tiempo de paz después de décadas de destrucción.

Juana de Arco,una adolescente de apenas 16 años cambió el curso de una guerra, la de los Cien Años, y la historia de dos naciones, Inglaterra y Francia. Podemos imaginar lo que sentiría Christine de Pisan cuando contempló como una mujer era capaz de movilizar a toda una nación y conseguir la victoria cuando todo parecía perdido. A ella le dedicaría sus últimos versos y, por suerte, no pudo ver el final de Juana , quemada en la hoguera en 1431, pues un año antes ella misma moría en el convento de Poissy, con el consuelo de ver como una mujer cambiaba la historia. Sin embargo, no volverían a alzarse voces en defensa de la mujer hasta mucho después,pero la semilla de la lucha de la dignidad de la mujer ya estaba sembrada(imagen procedente de http://www.biografiasyvidas.com )

Christine retomó de nuevo la pluma entre sus manos y dedicó un poema a la nueva heroína de Francia, “Una muchachita de dieciséis años, ¿no es en verdad algo sobrenatural?, a quién no le pesan las armas. Y ante ella van huyendo, los enemigos, que ninguno se le resiste. ¡Ah!, que honor al femenino sexo, al que Dios ama”. Sería lo último que escribiese Christine, que probablemente murió en 1430 a una edad ya avanzada en aquel tiempo, entre los sesenta  y cinco y los sesenta y seis años.  Un año después Juana de Arco moriría en la hoguera , pero por fortuna Christine ya no contemplaría aquel nuevo triunfo de la misoginia. Pasaría mucho tiempo antes de que una voz de mujer volviera a alzarse para defender a su sexo de la opresión a la que durante siglos fueron sometidas , pero su recuerdo sigue inspirando aún hoy a todos los que defendemos que no es el sexo lo que diferencia al ser humano, sino , como nos decía Christine “La excelencia o la inferioridad de los seres no residen en sus cuerpos según el sexo , sino en la perfección de sus conductas y virtudes” Los que en su día la atacaron hoy yacen olvidados por el paso del tiempo, pero la vida y la obra de Christine de Pisan sigue brillando con la luz del valor ,de la libertad, de la razón y de la dignidad

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