GRANDES EXPLORADORES: FREYA STARK Y LA PASIÓN DE VIVIR (SEGUNDA PARTE)

En la primera parte de este relato dejábamos a nuestra protagonista Freya Stark(1893-1993), la soñadora que desde su infancia había deseado emprender viajes a tierras lejanas como ella misma reconocía con humor  “supongo que el origen de todos los problemas fue una tía imaginativa  que , cuando cumplí, los nueve años, me envió un ejemplar de “Las mil y una noches”, a punto de hacer realidad aquellos anhelos de la infancia cuando se embarca en el carguero “Abbazia” rumbo a Beirut, dejando atrás años de sufrimientos, de sacrificios y malos momentos, como la muerte de su amada hermana Vera , el alejamiento físico de su padre que se había ido a vivir a Canadá y la obligación de ayudar a su madre a salir adelante. Atrás quedaba también la muerte en la montaña de uno de sus mentores, el profesor William Paton Kerr(1855-1923) , los problemas de salud que siempre la habían acompañado y los años de esforzado estudio del árabe en San Remo ante la incomprensión de los que la conocían , incluida su madre que le recordaba a todas horas su condición de soltera, lo que era considerado entonces una lacra social y un fracaso para la mujer. Pero por fin, después de todo aquello, se hallaba rumbo al lugar donde quería estar y por eso escribía en su diario aquel diciembre de 1927 mientras navegaba hacia las costas de Palestina “Es maravilloso estar lejos, realmente lejos, y descubrir cada mañana un nuevo horizonte”.
Freya llegaba al Líbano después de un mes de navegación  y se instalaba en la aldea de Brummana, situada sobre un promontorio desde el que podía contemplar el puerto de la capital libanesa, Beirut , nombre fenicio que significa “Los pozos” y con el que se sigue conociendo esta ciudad cuya historia se remonta a más de cinco mil años de antigüedad.  Como escribe Cristina Morató en su libro “Las Damas de Oriente” allí estaba  Freya  “ligera de equipaje, tan sólo una maleta que contenía su ropa, una cámara de fotos, carretes de película, mapas, libros y un revólver bien escondido” Freya pasaría un año y tres meses en el Líbano alojándose en Brummana en casa de unos misioneros  aunque no se encontraba demasiado cómoda en su compañía, como escribe en su diario “No me gustan nada las misiones y siento que podrían haber hecho mejor las cosas si tan solo fuera una escuela cristiana sin pretensión de convertir a los infieles. Es extraordinario comprobar lo poco que consiguen compartir de la vida del lugar”. Su primera intención era mejorar su domino del árabe , para lo que contrata a un profesor sirio mientras se sumerge en aquel mundo oriental que la fascinaba  , recorriendo las calles de la vieja Beirut, perdiéndose en los mercados de calles laberínticas, mezclándose con sus habitantes, escuchando sus conversaciones.

Imagen de Beirut , la actual capital del Líbano, a comienzos del siglo XX. Sería el primer contacto de Freya Stark con oriente . Lo primero que hizo a su llegada fue contratar un profesor para seguir recibiendo clases de árabe y poder emprender cuanto antes sus viajes por el interior . Los que la rodeaban no entendían su afán por aprender aquella lengua, como ella misma explicaba a su madre en una carta ese mismo año cuando ya estaba en Líbano “Qué soy y por qué aprendo árabe es un completo misterio.Si afirmo que lo hago por puro placer , percibo tal carga  de incredulidad que empiezo a cohibirme  como si estuviera diciendo la mentira más descarada” Ella lo aprendía porque le gustaba y no había otra razón, como escribía años después “Aprendí árabe por diversión y por idéntico motivo fui a buscar los castillos de los Asesinos y los bronces del Luristán” (imagen procedente de http://grandesexploradoresbbva.com )  

Sí, sentía como estaba en el lugar correcto, donde siempre había querido estar “No es su belleza , ni su poesía , ni ninguna de las cosas habituales. Sólo sé que siento el deseo de permanecer muchos años, aunque no aquí en Brummana, sino más al interior, hacia donde espero partir tan pronto como domine lo suficiente  el idioma para entender una conversación normal” Conoce a los diferentes pueblos que habitan aquellas tierras, como los maronitas, que es una rama de la iglesia católica oriental, los alauitas , rama del islam formada por los  seguidores de los doce imanes descendientes directos de Mahoma empezando por su yerno Alí, y los drusos, por los que se sentiría muy atraída Freya. Los drusos son una atípica secta islámica que muchos musulmanes no consideran como auténticos musulmanes pues conservan muy pocos elementos de la doctrina de Mahoma. No rezan en mezquitas ni cumplen con el rito de las cinco oraciones diarias, no permiten el matrimonio entre su comunidad y otros grupos religiosos ,incluidos los musulmanes no drusos, tampoco aprueban la poligamia , no cumplen el ayuno del Ramadán ni están obligados a peregrinar a La Meca, además de incluir en su culto ritos de contenido esotérico que sólo sus miembros conocen.
A Freya le fascinaban aquellos drusos que vivían en su aldea , vestidos con pantalones bombachos negros, grandes turbantes blancos sobre sus cabeza y enorme bigotes  mientras que sus mujeres llevaban el rostro oculto por un velo blanco y el cabello cubierto por un pañuelo negro. Decidida a conocer a aquel pueblo , cuando se sintió con suficiente dominio del idioma se dispuso a abandonar Brummana para dirigirse primero a Damasco, la capital siria, donde llegaría el 15 de marzo de 1928. Aquella ciudad era la más antigua que había sido habitada sin interrupciones desde su fundación hacia el 2500 a. C.  Allí se alojó no en un lujoso hotel sino en una humilde casa perteneciente a una familia cristiana recomendada por los misioneros de Brummana, pero se hallaba en una de las zonas más pobres e insalubres de Damasco y Freya no tardó en enfermar de disentería mientras las pulgas la acosaban a picotazos. Se dispuso a esperar allí a su amiga Virginia Buddicom que había conocido cuando ella vivía junto a su madre  en la Riviera italiana. Mientras esperaba su llegada tuvo su primer contacto con el desierto y con los beduinos, palabra que significa “moradores del desierto” y define a la perfección lo que aquellos hombres son, moradores del desierto que habitan las tierras desoladas de Siria, Arabia Saudi,Jordania, Israel e Irak  y que se extendieron posteriormente a tierras africanas y hoy se encuentran también en Egipto, Libia, Mali,Argelia y Túnez.

Mapa con la distribución de los drusos en la actualidad, el pueblo que cautivó a Freya Stark durante su primer viaje a Oriente . Ella trataba de despojarse de sus prejuicios, aunque no siempre lo lograba y seguía creyendo que el protectorado inglés era mejor que el francés. Escribía Freya sobre la dificultad de librarnos de lo que somos, de nuestra propia cultura, de nuestras experiencias y de las que la tradición nos ha enseñado a través de nuestros padres y de los actos realizados por estos y por otros antepasados,  para abrirnos a otras culturas “Nunca se puede ser uno mismo. Se es inglés, o cristiano, o cualquier otra cosa menos un yo individual . Y todo lo que se dice o se hace queda etiquetado y lastrado con las fechorías o las buenas obras que hayan realizado nuestros predecesores”. Cuando viajamos a un lugar no sólo viajamos nosotros sino la historia, las ideas y prejuicios del lugar de donde procedemos (imagen procedente de http://www.ilya.it )
En el viaje en coche que hizo  por el desierto acompañada por un jeque beduino , pudo conocer el desierto y ver como vivían y viajaban aquellos hombres que habían hecho del desierto su hogar. Así lo describía Freya “Los camellos aparecieron a nuestra izquierda , aquí y allá; al principio eran pocos , pero después llegaron muchos más , hasta completar quinientos o así. Salí del automóvil para fotografiarlos . Los dos beduinos que conducían la manada , con sus espléndidos ropajes al viento, iban en la grupa  de sus monturas; me saludaron con gritos , pero su árabe estaba más allá de mi comprensión. No encuentro palabras para describir aquella magnífica aparición. Fue como si de pronto me encontrase en los albores del mundo, entre las gentes de Abraham y de Jacob” Freya se sentía emocionada ante aquellas escenas que parecían sacadas de los libros y de un pasado que ya no existía “Nunca imaginé que mi primera visión del desierto fuese de una belleza tan asombrosa y que me subyugara tan irremediablemente” De aquel primer contacto con el desierto se convenció de que “la verdadera nobleza son las gentes de origen nómada beduino, cuyas antiguas conexiones tribales constituyen su identidad primaria, y no los habitantes sedentarios de las ciudades” Había sentido el espíritu de aquel mundo que no encontraba en Beirut o en Damasco, estaba allí, en el desierto y entre aquellos hombres que recorrían esas inmensidades sobre sus camellos.
Por fin llegó su amiga Virginia Buddicom y juntas emprendieron la aventura acompañadas por un guía druso llamado Naim, con quién se iban a internar en el territorio druso, un viaje que estaba prohibido por las autoridades francesas. Vestidas como mujeres árabes  y a lomos de dos asnos Virginia y Freya acompañadas por Naim emprendieron la aventura  desafiando a las autoridades francesas y también los peligros de ser asaltadas en cualquier momento por bandidos. En las aldeas por las que pasaron serían bien recibidas y atendidas de acuerdo a la hospitalidad característica de la gente del desierto. Pero en una de estas aldeas, llamada Shahba, fueron descubiertas por una patrulla francesa. Interrogadas e incrédulos ante la presencia de dos mujeres en aquel territorio hostil, Freya alegó que habían viajado hasta allí para confeccionar una guía de viaje y añadió que ignoraba que estuviera prohibido recorrer este territorio. Aunque no creyeron su versión tampoco sabían los militares franceses que hacer con ellas y tres días después fueron liberadas y pudieron marcharse , continuando el viaje hacia la aldea de Qanawat donde conocerían al líder religioso druso , Ahmed al Hajari. Después dieron por terminado el viaje y regresaron a Damasco.

Freya Stark
Freya Stark y su amiga Virginia Buddicom recorrieron el desierto sirio donde vivían los drusos disfrazadas de mujeres árabes  tratando de  pasar desapercibidas ya que recorrer aquel territorio estaba prohibido por las autoridades francesas . Virginia la había escrito en 1926 después de la muerte de la hermana de Freya, Vera Stark ” Comprendo tu desolación y lo largo que parece el camino. Pero encontrarás compañeros de viaje y yo sería uno de ellos si me dejaras “ La amistad que había nacido cuando eran vecinas en la Riviera italiana se mantendría siempre constante aunque una caída de un caballo impediría a Virginia repetir nuevos viajes después del que compartieron por los desiertos de Siria. En la fotografía Freya Stark vestida con atuendo árabe (imagen procedente de http://www.futuropasado.com )
Después de aquello acordaron regresar a Londres , pero antes alquilaron un automóvil y con él recorrieron Palestina y visitaron Jerusalén y otros lugares bíblicos y de allí fueron hasta Egipto , recorrieron El Cairo y cumplieron un sueño compartido,  contemplaron el atardecer  desde lo alto de una de las célebres pirámides. Después de permanecer ocho meses alejada de casa Freya regresó a Asolo donde vivía su madre y los hijos de Vera, sus sobrinos. Su padrino, Herbert Young, había regalado a su madre  la villa que poseía en esta localidad ,situada en el Véneto. Mientras se encuentra en Asolo se siente mal, su úlcera de colón le provoca grandes dolores  y aunque la aconsejan que se opere, Freya decide no hacerlo y lo que hace es emprender un nuevo viajes para visitar a su padre en Canadá  donde permanecerá durante cuatro meses cuidando de él que se estaba restableciendo de una apoplejía.Pero en todo ese tiempo no dejó de estudiar y seguir aprendiendo sobre Oriente y no tardará en conocer que los drusos estaban vinculados con una antigua y enigmática secta conocida como Los Asesinos  surgida en el siglo XI y que desde su fundación y a lo largo del siglo XII había causado el miedo entre las  principales casas reales de la época . Freya se dedicó a estudiar todo lo que se sabía sobre ella y nosotros también vamos a conocer algo más sobre lo que se iba a convertir en su siguiente aventura.
Ya he hablado en otras ocasiones de esta secta fundada por  Hassan al Sabbah(hacia 1034-1124) , nacido en la ciudad persa de Qom, en el actual Irán, hacia 1034. Su familia era adinerada y de origen yemení, y le proporcionaron una buena educación dentro de la rama musulmana del chiísmo, termino que significa “facción de Alí” o “partido de Alí” , y con el que se designa a los partidarios del yerno de Mahoma, Alí, y a sus sucesores como los legítimos sucesores de Mahoma en el gobierno del Islam y enfrentados a los sunitas que consideraban que el sucesor de Mahoma debía ser un árabe miembro del clan o tribu de los Quarish, la tribu de Mahoma. Pero el joven Hassan entraría en contacto con dos dai o misioneros de otra secta islámica , los ismailitas o ismailíes. Estos son otra secta o rama dentro del chiísmo. Se separaron de la corriente principal en 765 , tras la muerte del sexto imán chiíta Yafar as-Sadiq, tataranieto de Fátima, la hija de Mahoma. Este había elegido como sucesor a su muerte a su hijo primogénito Ismael, sin embargo, este había muerto antes que su padre. Una parte de los chiítas aceptaron como su sucesor a otro hijo, Musa al-Kazim, pero una parte de los chiítas no admitió la muerte de Ismael y extendieron la creencia de que seguía vivo y escondido en algún lugar y que al final de los tiempos volvería como el Mahdi, que significa “el guiado”, una especie de Mesías o Salvador. Sus partidarios son los que serían conocidos como ismailíes y a los que se uniría Hassan al Sabbah.

Las ruinas de la fortaleza de Alamut , situada a 1800 metros de altura  y sede de la secta de los Asesinos hasta su destrucción en 1256 por los mongoles que acabaron con esta organización fundada por Hassan al-Sabbah y cuya principal arma era el crimen político. Freya Stark no era la primera en llegar a sus ruinas, allí habían estado ya más de media docena de exploradores , entre ellos el mítico Lawrence de Arabia (1888-1935), al que Freya admiraba . Cuando contempló por primera vez la región de Alamut se sentía tan conmovida que se reconocía en otros grandes exploradores y conquistadores  “Así se debieron sentir Jenofonte y Cortés y todos los aventureros y peregrinos, por humildes que fueran, antes o después que ellos; y así me sentí yo ante aquella extensa tierra” (imagen procedente de http://elumbraldepaco.blogspot.com )
 Durante veinte años viajaría como misionero de los ismaelíes por toda Persia, mientras iba madurando la idea de crear un nuevo grupo de elegidos para la defensa de los musulmanes.Así, Hassan fija su atención en la fortaleza de Alamut, en los Montes Elburz , al sur del Mar Caspio y en el norte del actual Irán, que desde hacía tiempo servía de refugio a muchos heterodoxos musulmanes. Después de conquistar la fortaleza  que ya tenía una base segura para su grupo de fieles se encargó de su entrenamiento. Construyó lo que sería conocido como “jardín de los placeres terrenales”, situado en un valle próximo a la fortaleza donde Hassan llevó todo tipo de plantas exóticas, edificó palacios de mármol y oro, y distribuyó manjares, vino y agua fresca.Cada uno de sus nuevos fieles era llevado a este jardín en un estado de inconsciencia inducido por el consumo de hachís en forma de un aceite donde también se mezclaban otros elementos alucinógenos. Cuando despertaba en el Jardín aún bajo los efectos de estas sustancias, el nuevo fiel se hallaba rodeado de hermosas jóvenes que bailaban y cantaban en su honor, para luego hacer el amor con ellas. Era una representación del Paraíso que esperaba al nuevo seguidor después de su muerte, y con esta promesa de un futuro tan deseable Hassan se aseguraba la fidelidad de sus seguidores y que estos no dudasen en sacrificar sus vidas en misiones suicidas, ya que creían conocer las delicias de su vida en el Paraíso.

La nueva secta sería conocida como los “Hashishins” o “Hashshashiyyín , que podríamos traducir por “Adictos al hachís” y que entre los cristianos fueron conocidos como “Secta de los Asesinos”. Hassan al Sabbah, que a partir de entonces sería conocido como “El Viejo de la Montaña”, titulo que heredarían sus sucesores, procedió a entrenar a sus seguidores para convertirlos en una elite muy parecida a los actuales servicios secretos. Les enseñaban lenguas extranjeras, las costumbres y formas de vestir, recibían instrucción de las diferentes formas de asesinar y los convertían en hombres capaces de introducirse en cualquier ambiente sin llamar la atención,desde un comerciante cristiano a un monje o un místico sufí. El objetivo de su preparación era el asesinato político, aunque hay que decir que siempre que podían preferían utilizar la diplomacia , los sobornos y la manipulación, en particular de las mujeres y los niños como método para lograr cambios en la política de los dirigentes. La Secta de los Asesinos sobreviviría más de un siglo a Hassan al Sabbah , hasta que la fortaleza de Alamut fue conquistada por el líder mongol Hulagu Kan(1217-1265) en el año 1256.

Fotografía de Freya Stark durante su viaje por la región siria de Jabal al-Arab o Jabal al-Druze, que podría traducirse como “la montaña de los drusos”. Durante toda su vida Freya preferiría estar de viaje por el desierto o las montañas de Oriente antes que vivir en la hipócrita sociedad de su tiempo, que la asfixiaba con sus cotilleos y murmuraciones alrededor de su persona. Cuando estaba en Bagdad, El Cairo o Adén procuraba no pasar demasiado tiempo con la colonia británica y trataba de recorrer las calles de la ciudad, hablar con la gente en los mercados, visitar los harenes que aún existían o tomar el té en alguna casa con sus mujeres . Sobre sus compatriotas occidentales escribía “Hacen que me sienta como una especie de paria entre los míos y me produce un profundo disgusto porque, al fin y al cabo, no he hecho nada como no sea tratar de hablar todo el árabe que puedo y lamentar que nosotros no podamos ser menos soberbios y más gentiles” (imagen procedente de http://andnothingmatterswhenweredancing.blogspot.com )
Freya quería recorrer el territorio de la secta y encontrar la fortaleza de Alamut e incluso averiguar si aún existían bajo algún nombre aquellos hombres que habían sembrado el terror en el siglo XII.Con estos objetivos emprendió de nuevo el viaje, ahora a Bagdad  donde llegaría a finales de octubre de 1929 ciudad donde visitaría la mezquita de Kadhimain, lugar sagrado para los chiítas a los que ya conocemos porque en ella se encuentra las tumbas del séptimo y noveno imán. La entrada estaba estrictamente prohibida a todo aquel que no fuera musulmán y si la hubieran descubierto habría muerto en el momento linchada por los fieles allí congregados. Sobre aquella experiencia escribió Freya, tal y como lo recoge Javier Jayme en su obra “Los pioneros de lo imposible”, “Se sentía algo extraño al saber que la propia vida dependía de mantener el engaño”. Durante aquellos meses en Bagdad se enamoraría del capitán Vyvyan Holt, un hombre que Cristina Morató describe como “guapo, deportista,brillante político y experto arabista”, pero aunque congeniaron bien y charlaban continuamente los sentimientos de Freya no eran compartidos por el capitán

 Por fortuna no la descubrieron y gracias a ello en abril de 1930 emprendía el viaje en busca del Valle de los Asesinos , “vacunada contra la peste y el tifus y bien abastecida de mosquiteros y de quinina contra la malaria” En el coche de una familia persa abandonó Bagdad para dirigirse a la ciudad de Qazvin donde conocería al propietario del promontorio rocoso donde se había erigido la célebre fortaleza de Alamut, la sede de los Asesinos. Así lo dejó escrito Freya “La persona más encantadora  que conocí en Persia , el doctor As´ad el Hukuma, a quién la veleidosa mano de la fortuna debió de conducirme a ciegas , toda vez que él y su hermano son actualmente los dueños de la roca de Alamut” Le proporcionaron un guía llamado  Kerbelai Azis que la acompañaría hasta Alamut. A lomos de una mula y en compañía de Azis y otros dos hombres partieron para Alamut. Freya estaba encantada con aquella escolta “Yo era su primer cliente europeo. Me trataban con cálida cortesía , como si fuera uno de los suyos, y procuraban complacerme  con relatos y baladas melancólicas  y flores”. Por fin, después de diez días de viaje, divisaron la entrada del valle de Alamut  y Freya escribe “Es un gran momento cuando contemplas , aunque sea en la distancia, el objetivo de tu viaje. Lo que anida en tu imaginación se convierte de pronto en una parte del mundo tangible”

En 1930 escribiría a su madre,cuando se encontraba en Bagdad justo antes de emprender el viaje que le llevaría a recorrer gran parte de Persia para alcanzar la fortaleza de Alamut “Siento que realmente puedo acabar haciendo algo, pero es algo que no puede apurarse. Sólo se que en tres años podría saber suficiente persa, turco, kurdo y árabe para desenvolverme y creo que sería la única mujer inglesa de Oriente Próximo capaz de hacerlo. Por lo tanto es inevitable que suceda algo importante” Años después Freya Stark se convertiría en una figura clave en el espionaje británico en Oriente Medio durante la Segunda Guerra Mundial gracias a su conocimiento de los países árabes (imagen procedente de http://honestus.blogspot.com ) 
Pero aun no habían alcanzado su objetivo final, la fortaleza , hasta que llegaron al poblado de Shutur Khan. Desde allí tuvo su primera visión de aquel lugar legendario , la sede de la secta de los Asesinos “Era una vista impresionante para el peregrino – escribe- . La contemplé con los sentimientos debidos a algo que todavía posee el poder de hacer que uno viaje hasta tan lejos” Acompañados por un guía local ascendieron hasta las ruinas , ya que poco quedaba de la antigua fortaleza “Aquí y allá trozos del muro defensivo cuelgan sobre el vacío, mostrando lo que fueron los contornos del recinto; pero casi todo está tan en ruinas que la imaginación no logra reconstruirlo” Después de tomar medidas  y todas las observaciones científicas que pudo recoger, Freya regresaba a Bagdad con una gran cantidad de datos que servirían para rellenar los numerosos espacios en blanco que todavía tenían los mapas del ejército británico sobre aquella zona. Era hora de regresar a casa acompañada ya por la fama de intrépida exploradora y dispuesta a reírse de los que antes se rieron de ella por su espíritu aventurero y llamándola solterona, como escribe en una carta a su madre en mayo de 1930 “Un día de estos tengo que hacer una lista de las razones por las que se me ha considerado loca y de los que así lo han hecho; sería una mezcla sumamente divertida”

En 1931 , después de pasar un tiempo con su madre en Italia, emprendía de nuevo viaje a Bagdad aunque sin la compañía de su fiel amiga Virginia , que había sufrido una caída del caballo y sufrido una grave lesión en la espalda que la impedía acompañarla en su viaje. El motivo de esta nueva visita a Bagdad era hallar la fortaleza de Lamiaser, la única que después de la caída de Alamut, había permanecido en manos de la Secta de los Asesinos sin rendirse a las tropas mongolas. Freya se convertiría en el primer europeo en contemplar las ruinas de esta fortaleza, de la que al igual que la de Alamut, apenas quedaba nada. Durante el viaje contrajo malaria y disentería y entró en coma. El guía que la acompañaba partió en busca de alguien que pudiera ayudarles con la fortuna de hallar a un médico persa que se encontraba de vacaciones en la zona y que durante seis días permaneció junto a Freya hasta que se recuperó. Aunque lo más prudente habría sido ir hasta Teherán, que era la ciudad más próxima , para terminar de recuperarse, Freya decidió adentrarse aún más en tierras persas y dirigirse hacia Luristán , una región poco explorada del actual Irán situada al este de los Montes Zagros , una extensa cordillera montañosa que a lo largo de 1500 kilómetros recorre el territorio comprendido entre el Kurdistán , en territorio del actual Irak, y el Golfo Pérsico.

En este mapa del actual Irán podemos ver si miramos a la región colindante con la frontera de Iraq , la cordillera de los Montes Zagros que se extienden desde el Kurdistán hasta el Golfo Pérsico. Entre el Kurdistán y los Montes Zagros se halla la región de Luristán, una tierra apenas explorada y muy peligrosa para los extranjeros que exploró Freya en 1931 . Al norte de Teherán podemos ver las Montañas de Elburz donde se encontraba la fortaleza de Alamut, sede de la Secta de los Asesinos. Durante su viaje por el Luristán Freya tuvo que soportar un clima extremo, enfermedades y a los guardias fronterizos. Sobre esto último ella escribió “La gran ventaja , y casi la única, de ser mujer es que una siempre puede fingir que es más estúpida de lo que realmente es y a nadie le sorprende” Ella fingía que no sabía nada sobre el conocido como tesoro de Luristán, una tierra famosa por sus bronces, y evitó que la detuvieran y la impidieran proseguir su viaje (imagen procedente de http://www.atlasescolar.com.ar ) 
Sobre el recorrido por aquella región habitada por pueblos hostiles para los extranjeros  escribía “esta ascensión a un país inseguro es estimulante, aunque es imposible tener una sensación de peligro bajo un sol tan brillante , en una soledad tan radiante , en una cadena montañosa tan extensa bajo el pálido cielo de octubre” Encontró durante su recorrido a los habitantes que daban el nombre al Luristán, los luros, un pueblo nómada que se dedicaba a la ganadería y que eran conocidos sobre todo por sus artísticos objetos labrados en bronce. Así los describía Freya con “la chaqueta blanca ceñida a la cintura con las mangas anchas desde el codo y gorros de fieltro de color blanco sobre los mechones ensortijados que les cubren las orejas” Su viaje fue interrumpido por una patrulla persa que la descubrió y la obligó a regresar a Teherán y desde allí se dirigiría hasta Bagdad  donde se enteró que su padre Robert Stark había fallecido en Canadá. Mientras, Freya ya era un personaje celebre en la colonia británica de Bagdad , que la invitaba a todos los acontecimientos sociales. Regresó a Italia en 1933  donde su madre le dio una gran noticia, la Royal Geographical Society le había concedido el Back Memorial Price, un premio por sus aportaciones cartográficas y la exploración del Luristán y que antes que ella sólo habían recibido otras dos mujeres.

El premio fue todo un reconocimiento y un espaldarazo a su labor  que la llevó a ocupar la primera plana de la vida social, recibiendo invitaciones  de todas partes y conociendo a algunas de las principales personalidades intelectuales y artísticas del momento. Un año después , en 1934 , publicaba su primer libro “El valle de los asesinos”, donde narraba las experiencias de su viaje y se convertía en un éxito inmediato. La misma mujer que en 1930, a los 37 años de edad, había escrito a su madre que se sentía “como si hubiera estado desperdiciando mi vida y ahora ya fuera demasiado tarde para arreglarla” era ahora una estrella de los viajes de exploración. Aprovechó el dinero ganado en esta época para hacerse una operación de cirugía estética que terminó de reparar los daños que le había causado el accidente que conocíamos ayer a los doce años de edad. Tenía ganas de descansar aunque ahora todos la animaban a que emprendiera nuevos viajes de exploración “Todos me dicen-escribe- que tengo que viajar ahora que me siento inclinada a quedarme quieta” Pero ya tenía una nueva aventura en mente, viajar a Yemen, visitar la tierra de la mítica reina de Saba que según la Biblia habría rendido visita al rey Salomón en Israel  llevándole como presentes joyas y especias de su país, la cuna de la legendaria Ruta del Incienso.

Imagen:Yemen 100 AC.png
Mapa con los diferentes reinos que se encontraban en el territorio que hoy conocemos con el nombre de Yemen y que recorrería Freya Stark a partir de 1934 y la línea punteada es el trayecto que recorría la Ruta del Incienso. En Adén conocería a Antonin Besse, un empresario francés casado con el que mantendría una relación amorosa. Años después, durante la Segunda Guerra Mundial, regresaría a Adén y conocería a otros de los hombres importantes de su vida, Stewart Perowne, que se convertiría en su marido. Siempre había sentido la presión de su madre para que se casara , quizás por ello escribía “La vida es más fácil para los que están casados , aunque creo que, de todos modos , tendría que resultar más rica para nosotras, siempre y cuando la tomemos a manos llenas y no con la sensación de inferioridad que tan frecuentemente ha arruinado la vida de las solteronas” Desde luego ella supo ser independiente y nadar contra la corriente de una sociedad que no concebía la vida de una mujer soltera a la que condenaba a una especie de ostracismo social (imagen procedente de http://campusvirtual.unex.es ) 
En el antiguo Yemen había cuatro reinos , el de Saba, el de Qataban, Ma´in y el de Hadramawt, que era el auténtico centro de la Ruta del Incienso  y el que se disponía a recorrer Freya. Para ello navegó hasta el puerto yemení de Adén donde desembarcó en noviembre de 1934 donde fue recibida por  el europeo más importante de la ciudad, un exitoso hombre de negocios francés llamado  Antonin Besse, casado y ya con 57 años de edad, que terminarían manteniendo una relación amorosa durante su estancia en Yemen. Después de un mes allí Freya embarcó para la ciudad de Mukalla a orillas del Golfo de Adén y desde allí emprendería la ruta a lomos de un asno hacia el valle donde se hallaba el antiguo reino de Hadramawt y donde estaban las fortalezas milenarias que habían protegido la Ruta del Incienso, acompañada por dos guías beduinos y por un soldado negro que le había entregado el gobernador de Mukalla. Pero la región estaba siendo asolada por una epidemia de sarampión y Freya, que tenía facilidad para contagiarse de todas las enfermedades, cayó enferma  y tuvo que detenerse en una aldea para que la cuidaran. Escribía así a su madre durante su convalecencia “Estoy sufriendo lo indecible por no poder darme un baño. Pero nada puede persuadirlas de que me proporcionen agua hasta mañana, que se cumple el séptimo día.” Se notaba tan sucia que concluye la carta “De cualquier modo ya lo sé todo sobre la vida en la Edad Media”

En efecto , viajar a Yemen era como regresar a la época medieval. Ya recuperada continuó el viaje, siendo apedreada en ocasiones por los lugareños que no querían ver allí a extranjeros y menos aún a una mujer y alcanzó el valle de  Hadramawt, donde se encontraban las fortalezas y las antiguas ciudades amuralladas , con los rascacielos construidos en adobe que tan característicos son de la tierra yemení. En una de estas ciudades, Tarim, compró medicinas en una de sus farmacias para tratar las diversas enfermedades que padecía y cuando había abandonado la ciudad comenzó a sentirse muy débil e incapaz de subir a su asno. La mezcla de las medicinas le provocó una angina de pecho y la fortuna quiso que encontraran al mismo farmaceútico que le vendió las medicinas que advirtiendo lo que pasaba la inyectó un producto llamado iconol en el corazón y la salvó la vida. Tuvo que permanecer en una aldea llamada Shibam, donde tomó muchas notas y fotografías hasta que nada menos que la Royal Air Force vino a rescatarla y llevarla de regreso a Adén. Este rescate sería muy criticado porque no parecía que la aviación militar británica tuviera que gastar dinero y medios en buscar a una exploradora civil. Sin embargo su fama ya era demasiado grande para verse socavada por estas críticas.

Fotografía de la ciudad de Saná donde Freya pasaría dos meses durante la Segunda Guerra Mundial recorriendo sus calles al amparo de la noche para proyectar clandestinamente películas de propaganda de Gran Bretaña para tratar de evitar que Yemen se uniera al bando alemán, misión en la que tuvo un éxito completo. Durante la época de la guerra trató de crear una especie de hermandad árabe con la que sentar las bases para  que en el futuro se pudieran crear en Oriente Medio naciones democráticas  una vez terminada la guerra , movimiento al que dio el nombre de Hermandad de la Libertad , que tuvo sucursales en El Cairo, Bagdad, Adén y Jerusalén .(imagen procedente de http://www.juventudrebelde.cu ) 

De regreso en Italia, en 1936 publicaría sus aventuras por las tierras de Yemen en “La puertas meridionales de Arabia” (“The Southern Gates of Arabia”), que se convertirían en otro rotundo éxito. Mientras, Antoine Besse seguía enamorado de ella y le escribe desde Adén en enero de 1935 una apasionada carta “Querida, desde que te fuiste he vivido en soledad y por el momento no deseo ver a nadie. Revivo nuestras noches juntos , durante las cuales no tenía cabida el hastío.Sería delicioso encontrarnos de nuevo, todavía más enriquecidos por las experiencias que hemos vivido. Con ternura beso tus labios” Pero esta ternura y esta pasión no tardarían en enfriarse , porque Freya no estaba dispuesta a formar parte de un triángulo amoroso entre ella , Antoine y la esposa de éste. Un año después de la publicación de su libro emprendía una nueva expedición al Yemen con el objetivo de hallar un mítico puerto de la Ruta del Incienso , Caná. Iba acompañada por dos mujeres celebres, la arqueóloga Gertrude Caton-Thompson(1888-1985) y la geóloga Elinor Wight Gardner(1892-1980), con las que no se llevaría bien ya que la acusaban de interesarse poco por la ciencia. La expedición no sería demasiado afortunada y Freya además contraería el dengue , una nueva enfermedad que incluir en el catalogo de dolencias que había padecido a lo largo de su vida.

Una vez más , después de separarse de sus compañeras de viajes que estaban deseando perderla de vista,Freya se salió con la suya y  descubrió el antiguo emplazamiento del puerto de Caná y regresó navegando en falúa hasta Adén con nuevos mapas donde se recogían sus descubrimientos geográficos. En 1940 publicaría sobre esta expedición otro de sus exitosos libros de viajes “Un invierno en Arabia” y un libro de fotografías “Seen in   Hadramawt”. Cuando regresa a Europa soplan los vientos que anuncian la Segunda Guerra Mundial. Decide marchar a Inglaterra y trata de llevarse con ella a su madre Flora y a su padrino Herbert Young, pero ellos ya se sienten demasiado mayores para huir y prefieren quedarse en Italia. En la primavera de 1939 inicia un nuevo viaje a Siria, para recorrer las fortalezas de las cruzadas  y en agosto de ese año regresa a Londres donde el servicio secreto británico la iba a contratar como experta en los asuntos árabes, la única mujer que formaba parte de un selecto grupo de espías en aquella región. En octubre de ese año viaja hacia su nuevo destino, Adén, donde iba a estar a las órdenes de un funcionario del Ministerio de Información llamado Stewart Perowne, nueve años más joven que ella,  que en una primera impresión Freya describió como “delgaducho,de cuello largo y cabeza calva como un joven buitre” No podía imaginar entonces que se convertiría en su marido.

Fotografía de Freya Stark y Stewart Perowne(1901-1989) en 1947 cuando se casaron. Ella tenía ocho años más que Stewart al que le acababan de trasladar a la isla de Antigua. Pero Stewart mantenía un secreto que arruinaría el matrimonio a pesar de los intentos de Freya por salvarlo . Mientras estuvo en Antigua ella se daría cuenta que Stewart no la amaba y así lo escribía en una carta dirigida a un amigo “Ésta sería una islita encantadora si tuviera a alguien realmente enamorado de mí” (imagen procedente de http://66south.com )  
El destino de Freya sería la ciudad de Saná, una de las antiguas ciudades del Reino de Saba, situada a más de 2300 metros de altura y con grandes edificios como rascacielos medievales  con más de cinco siglos de antigüedad construidos en adobe. Su misión era colaborar en la labor de propaganda de apoyo a los aliados y tratar de impedir que Yemen entrara en guerra del lado de Alemania. Para ello llevaba películas de propaganda que cada noche proyectaba a escondidas Freya en diferentes casas de la ciudad y tuvo éxito porque Yemen se mantendría neutral durante todo el conflicto. Después de dos meses recibió ordenes de regresar a Adén. Fue entonces cuando se dio cuenta que Perowne parecía sentir algo más que amistad por ella pero aún no dio el paso de declararse a Freya. Ella viaja a El Cairo, entonces una ciudad llena de vida y que parecía existir al margen de la guerra, convertida en un nido de espías de las diferentes potencias en lucha. Allí supo que tanto su madre como su padrino habían sido detenidos por las tropas italianas  y encerrados en la prisión de la ciudad de Treviso. Fueron liberados unos meses después pero Herbert moriría poco después por un cáncer y su madre Flora lo haría en 1942 .

Freya estuvo en Bagdad organizando  una red de espionaje y en 1943 viaja a Estados Unidos como experta en asuntos árabes para explicar la posición de Inglaterra en Palestina una vez que terminase la guerra. , pero no fue bien recibida y la acusaron de ir contra la creación de un estado judío. Freya no tenía nada contra Israel pero creía que si se daba un estado a los hebreos en aquellas tierras se iniciaría una época de luchas entre árabes y judíos que no tendría fin. Los hechos demuestran que no estaba muy equivocada.Llegaba el final de la guerra  y Freya regresaba a su casa en una Italia donde ya no quedaba nadie, había muerto su madre, su padre, su padrino Herbert Young, su hermana Vera y todos los hijos de ésta excepto una de ellas, su única familiar viva, su sobrina Constanza, a la que regalaría su casa en Santa María de Mórtola en la Riviera italiana, donde estaba la empresa de floricultura que habían llevado ella y su madre y que ahora pasaba a manos de su sobrina. Ella permaneció en la casa de Asolo , rodeada de antigüedades orientales esperando dos cosas, por un lado que el gobierno británico le ofreciera un puesto diplomático interesante por su labor durante la guerra, algo que no sucedió, y por otro lado la visita de su enamorado Stewart Perowne.

Después de separarse de Stewart , Freya retomaría su vida de viajes y aventuras a pesar de rebasar ya los sesenta años de edad. Cuantos más años tenía más sentía la necesidad de seguir viajando y descubriendo nuevos lugares . Escribía “La palabra éxtasis está siempre relacionada con algún tipo de descubrimiento, con una novedad para los sentidos o para el espíritu, y los aventureros están dispuestos a enfrentarse a lo desconocido en la búsqueda de esta palabra, ya sea en el amor , en la religión, en el arte o en los viajes” Ella siempre buscó aquel éxtasis y no abandonó su búsqueda ni siquiera cuando era ya nonagenaria . Su forma de enfrentarse a la vejez era olvidarse de ella y vivir con intensidad (imagen procedente de http://www.bbc.co.uk ) 

A Perowne le habían trasladado de Bagdad a la isla de Antigua en el Mar Caribe,  lo que él calificaba como “un destierro humillante” , palabras que incluía en una carta a la que seguiría dos semanas después otra en la que Perowne desvelaba sus sentimientos “Tu me conoces con todas mis imperfecciones. Sabes lo incapaz y lo egoísta que soy. También sabes cuan feliz y cuánto más consciente  y útil a la sociedad soy cuando estoy contigo. Siento que sin ti el futuro es gris  pero creo que contigo podría ser una aventura  de esas en las que eres una artista consumada”. Aunque no esperaba esta proposición Freya se decidió a aceptar, por fin sería lo que tanto anhelaba su madre, una mujer felizmente casada, aunque quizás la palabra felicidad no iba a ser la más adecuada para esta unión. Freya y Stewart se casaban en Londres el 7 de octubre de 1947, ella tiene 54 años y él 46. Estuvieron de luna de miel en Venecia  y después Stewart se fue a su destino en Antigua mientras que Freya viajaba a Asolo para disponer las cosas y marchar también a Antigua donde llegaría en febrero de 1948 sólo para descubrir al poco tiempo que aquel no era sitio para ella, allí no pasaba nada y no había nadie que pudiera resultar interesante para Freya y decidió regresar a Italia en el mes de junio. Ya entonces sabía que algo iba mal en su matrimonio, él no quería compartir la cama con ella y la trataba como una amiga.

En una carta del 15 de septiembre Stewart confesaría la verdad “Me preguntas por qué no te lo dije. Mi muy querida , no fue engaño; lo que dijiste de que fuera sincero  significa angustia y muy profunda. Era sólo vergüenza y una sensación de que, como odiaba tanto esa inclinación, la mantendría a raya y la unión contigo la haría desaparecer, del mismo modo que la luz del sol apaga la vela” Su gran secreto era su condición de homosexual. Aunque el matrimonio ya estaba irremediablemente perdido aún ayudaría a Stewart a irse de Antigua y le consiguió otro destino más atractivo, Libia , como asesor del Ministerio del Interior del gobierno libio. Freya le acompañó y se instaló con él en la ciudad de Bengasi y desde allí exploró el país , pero ,como sucediera en Antigua tampoco encontró nada que la atase allí. Sus relaciones con la comunidad británica tampoco eran buenas y las relaciones con Stewart, estaban rotas así que  abandonó Libia y en 1952  iniciaba los trámites para separarse de su esposo. Stewart descubriría pocos años después un cierto talento como escritor y a ello se dedicó hasta su muerte a los ochenta y siete años, años en los que además pudo vivir su homosexualidad sin esconderse.

Fotografía de Freya Stark en su época de madurez, una época no menos activa que sus años de juventud. Ella tenía claro cual era el secreto para llegar en plenitud a la vejez “Si somos fuertes y tenemos fe en la vida y en su abundancia de sorpresas y mantenemos firmes el timón en nuestras manos , estoy segura de que llegaremos a aguas tranquilas y gratas para nuestra vejez “ Entusiamo y hacer lo que amaba fueron el secreto que hizo tan plena su vida a pesar de los sinsabores de su juventud (imagen procedente de http://grandesexploradoresbbva.com )

En cuanto a Freya repartiría los siguientes años entre la redacción de su autobiografía y nuevos viajes , dedicando una década a explorar Turquía  y seguir los pasos del conquistador Alejandro Magno(356-323 a.C) , publicando en 1958 su obra “La ruta de Alejandro” otro éxito como todos sus libros. Seguiría viajando durante toda su vida , buscando el asombro y la emoción que nunca abandonan al viajero. Con ochenta años  viajó por Afghanistán, a los ochenta y cuatro años la podemos ver en un fotografía navegando por las aguas del río Eufrates y con noventa años se subió en una mula para recorrer la cordillera del Himalaya. Rodeada del cariño, el respeto y la admiración de todos  Freya Stark pasaría los últimos años de su vida en su querida casa en Asolo hasta que la muerte llegó cuando ya había cumplido los cien años el 9 de mayo de 1993. Y para cerrar esta historia dedicada a la que muchos consideran como la última gran exploradora del siglo XX, la que cerraba toda una estirpe de aventureros que habían rellenado todos los espacios blancos de los mapas desde el siglo XVIII, quiero transcribir estas palabras de Freya de su libro “Perseus in the Wind” sobre su visión de la vida y como la muerte nos debe impulsar a disfrutarla con más intensidad y sin miedo “La visión de la muerte da vida y belleza a este mundo. Afortunados aquellos que lo perciben pronto para poder disfrutar de un sentido de la proporción por el resto de sus días” No dejemos pasar la vida sin vivirla y como hizo Freya apuremosla hasta el último sorbo viviéndola con pasión.     

GRANDES EXPLORADORES: FREYA STARK Y LA PASIÓN DE VIVIR (PRIMERA PARTE)

“Es maravilloso estar lejos, realmente lejos, y descubrir cada mañana un nuevo horizonte” escribía Freya Stark en su diario, la que será protagonista de esta historia de una mujer que tuvo el valor de vivir como quería, de seguir sus anhelos aunque no supiera con certeza hacia donde la llevaban, de vencer los obstáculos que por su condición de mujer la sociedad la imponía a comienzos del siglo XX, de superar las enfermedades que padeció, las secuelas de un grave accidente y un entorno familiar que le procuró una adolescencia no demasiado feliz, demostrando que lo más importante en la vida es vivirla con pasión, buscando la alegría y aquello por lo que sentimos vocación, aunque los demás nos digan que vamos por el camino equivocado y nos insten a llevar una vida más convencional, aquella que la sociedad considera adecuada. Es cierto que en ocasiones ese desafío  significa también una vida de soledad o incomprensión, pero como dijera el que fuera presidente de Estados Unidos Theodore Roosevelt “Es duro caer, pero es peor no haber intentado nunca subir.” y Freya Stark estaba convencida que había que arriesgarse para sentir  lo que ella describía como “el resplandor que hace que la vida merezca ser vivida , aunque llegue como un breve destello y desaparezca” y aunque sólo fuera por estas palabras creo que de haberla conocido ya me habría enamorado de ella o habría sido una de mis mejores amigas. 
Os invito a que me acompañéis a conocer a una de las grandes exploradoras del siglo XX, una mujer que amaba la vida por encima de todas las cosas y que aún con más de noventa años de edad desafiaba a la vejez, a la altura y al frío y se dejaba fotografiar con los ojos asombrados de un niño mientras a lomos de una mula recorría los caminos del Himalaya, dando la razón al filósofo griego Pitágoras de Samos sobre que “Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida.” Y una bella vida es aquella que vives en libertad, siguiendo los dictados de tu corazón sin traicionarte a ti mismo por miedo a lo que la sociedad pensará sobre tus actos y sin perder de vista el principal deber sagrado que tiene todo ser humano, vivir una vida plena, auténtica, alegre y honesta con nosotros mismos.Y como le sucedía a Freya no hay que inquietarse si aquello que hacemos no tiene una utilidad inmediata, si no nos reporta un beneficio aparente, al final las piezas del rompecabezas terminarán por encajar demostrando que el mejor plan es no tener un plan determinado, no cerrar las puertas a las oportunidades que surjan en el camino y no temer a detener nuestro recorrido cuando así lo pida nuestro corazón o a emprender la marcha cuando sintamos la llamada de nuevos horizontes.

Fotografía de una joven Freya Stark , la exploradora y escritora que será la protagonista de nuestro relato , una mujer que tuvo el valor de luchar por sus sueños aunque ella misma no sabía con claridad que es lo que buscaba. Cuando la preguntaba el motivo de que estudiara árabe, lo que era considerado una excentricidad absurda por parte de sus amigos, respondía “Aprendí árabe por diversión.Sé que hacer algo porque a uno le gusta hacerlo es una razón excelente” Criticaba la búsqueda de utilidad en nuestros actos, una obsesión que ella consideraba muy característica del mundo Occidental y que nos impide disfrutar de las cosas que nos hacen sentirnos más felices aunque a primera vista no tengan utilidad ni un fin práctico. A ella seguir su vocación la sirvió para llevar la vida que quería y disfrutarla hasta sus últimos días (imagen procedente de http://artistasoguerreras.blogspot.com )  
Hay vidas extraordinarias que parecen marcadas incluso antes del nacimiento y la forma en que se conocieron los padres de Freya  reunía los elementos de una novela romántica. Robert Stark era un joven británico que en 1878 se encontraba estudiando pintura en  Roma, en aquella Italia que desde hacia más de un siglo era el destino de la  aristocrática juventud del floreciente Imperio Británico, donde descubrían el arte de los grandes maestros italianos pero también una pasión y una alegría de vivir nacida de la intensa luz del Mediterráneo que era desconocida por aquellos jóvenes privilegiados que tenían la oportunidad de emprender el viaje lejos de sus brumosas tierras. Robert tenía por entonces veinticinco años de edad y era un buen ejemplo de la sociedad victoriana en la que se había criado, que amaba la tranquilidad de los verdes páramos de Dartmoor natal, en el condado de Devon, y no gustaba mucho de la vida social. Antes de regresar a Inglaterra Robert viajó a Florencia donde conocía por primera vez a su prima Flora Stark, que si por el lado paterno era inglesa por el lado materno tenía sangre alemana y había nacido y vivido en Italia.
Flora era, en palabras de la escritora española Cristina Morató(1961) cuya obra “Las damas de Oriente” he utilizado como fuente de información para este artículo junto con “Pioneros de lo imposible” del también escritor español Javier Jayme(1950), “una muchacha hermosa, muy alta, elegante y de gran magnetismo” que además amaba el arte y tenía talento para la escultura y también como interprete de piano. Flora tenía sólo diecisiete años y parece que Robert quedó prendado de ella en el mismo momento en que la vio y ella, quizás no tan enamorada pero deslumbrada por la propuesta de matrimonio que le hacía aquel joven artista que procedía de una familia aristócrata y vivía en Inglaterra , aceptó entusiasmada guiada por su caracter apasionado.Los recién casados abandonarían Italia para regresar a la casa de Robert en Durtmoor, pero ya entonces comenzaban a distanciarles sus diferentes personalidades,la  más apasionada y amante de la vida social de Flora y la mucho más retraída y discreta de Robert. Flora no podía permanecer mucho tiempo en aquellas tierras húmedas y sombrías, necesitaba la luz de otras tierras y el matrimonio comenzó una vida de viajes que les llevaría en 1887 a establecerse en París donde Flora pretendía dedicarse en serio a la pintura.

Retrato de Robert Stark realizado por su esposa Flora Stark hacia 1883, cinco años después de conocerse y cuando aún no habían tenido a sus dos hijas que nacerían en 1893 y 1894 . Las diferencias de sus personalidades, donde sólo compartían su amor por el arte y en particular por la pintura, causaría la separación del matrimonio y en gran parte arruinaría la infancia de Freya y Vera, que vivieron la mayor parte del tiempo con su dominante padre que trataba en todo momento de guiar sus vidas . Mientras, ellas la admiraban sin atreverse nunca a contradecirla, ni siquiera cuando sus decisiones truncaban sus sueños, como sucedería con Vera, que tuvo que renunciar a sus sueños para cumplir los deseos de su madre (imagen procedente de http://www.creston.museum.bc.ca )
Sería en esta ciudad , en un estudio abohardillado junto al Sena , el escenario más apropiado para el espíritu bohemio de Flora Stark, donde vendría al mundo el 31  de enero de 1893 una niña a la que pusieron por nombre el de la diosa escandinava Freya, diosa del amor, la belleza y la fertilidad. La pequeña Freya Stark no había cumplido aún un año de edad cuando emprendía su primer viaje de una vida que estaría llena de ellos . Sus padres deciden abandonar París para regresar a Italia  y vivir en la bella ciudad medieval de Asolo, situada en el Veneto , a unos ciento treinta kilómetros de Venecia y conocida como “la ciudad de los cien horizontes” por el hermoso paisaje montañoso que la rodea. Se instalaron en una villa propiedad del padrino de Freya y amigo del matrimonio, Herbert Young y allí nacería  ese año la hermana de Freya, Vera Stark y apenas un año después el matrimonio emprendía de nuevo su vida nómada mientras Freya y Vera permanecían un tiempo con su abuela materna, la alemana Madeleine von Schmidt que enseñaría a la pequeña Freya alemán mientras la leía cuentos infantiles. Con sólo siete años Freya demostraba su facilidad para aprender idiomas y ya dominaba alemán, inglés, francés e italiano a los que años después añadiría otros idiomas como el árabe y el español ,hasta hablar un total de nueve idiomas.
Los siguientes años serían de constantes viajes siguiendo a sus padres como ella misma recordaba “mis padres viajaban por Europa con absoluta despreocupación; la consideraban en su conjunto como un lugar  por el que desplazarse” y aunque se lamentaba de no poder ir a la escuela como otros niños de su edad y tener que educarse en soledad, creía que aquellos años  la habían hecho más fuerte y con mayor capacidad de adaptarse a los cambios y a la misma soledad como ella confesaría años después “nuestra vida deambulante nos hizo precavidas y bastante resistentes”. Freya admiraba a su madre que ejercía una gran influencia sobre ella y  su hermana. Su fuerte personalidad en parte la ahogaba por su carácter dominante . Durante muchos años ambas hermanas acatarían las instrucciones de su madre sobre como debían conducir sus vidas sin oponerse a sus designios. En cuanto a su padre sería  él quién la inocularía a Freya su amor por los viajes y la exploración, nacidos en sus excursiones por los colosales y hermosos Dolomitas italianos, tratándola no como a una niña sino como un adulto ,enseñándola a ser valiente y a enfrentarse a los obstáculos que le presentaría la vida.

Fotografía de Dronero, situada a setenta kilómetros de Turín,  donde primero Flora y después sus hijas irían a vivir para emprender una nueva vida en unn lugar que para Freya sería como una prisión de la que tardaría años en abandonar. Fue para ella un tiempo triste y gris alejada de su padre, de su casa en Inglaterra y de los amigos que allí había dejado. Como ella misma escribiría después “Como mi madre estaba llena de afecto y de felicidad , jamás notó que nuestras vidas se desmoronaban a su alrededor”Flora Stark fue a Dronero a buscar su propia felicidad pero se olvidó de la felicidad de sus hijas (imagen procedente de http://share.dschola.it )  
Una vida que estaba a punto de cambiar cuando en 1903, durante una estancia en la casa familiar en Inglaterra, el matrimonio Stark invitó a un joven aristócrata italiano, el conde Mario di Roascio , de apenas 23 años, un hombre apuesto, hábil con los negocios y de habla cautivadora  que fascinó a Flora, aunque su fascinación no era amorosa, sino que le atraía el espíritu emprendedor del conde y veía en él la posibilidad de emprender por ella misma una vida diferente e independiente lejos de un marido del que ya no se sentía enamorada y cuyo gusto por la vida tranquila y retirada en el campo no compartía. Así que aquel mismo año de 1903 Flora hizo las malestas , alquiló una residencia en la ciudad donde vivía Mario , Dronero , situada en el Piamonte y muy próxima a la frontera francesa. Pocos meses después de su llegada haría traer a sus dos hijas con ella sin pensar si aquel cambio de vida era deseado por las pequeñas. No serían felices durante los años que pasaron en Dronero, alejadas de su padre , de los verdes campos de Inglaterra y de sus amigos, sentimientos que expresaría años después Freya “Como mi madre estaba llena de afecto y de felicidad , jamás notó que nuestras vidas se desmoronaban a su alrededor”
La vida allí no era fácil, no disponían de mucho dinero ni de criados que les hicieran las tareas habituales de la casa como en Inglaterra,  y ni siquiera podían permitirse comprar combustible para calentar el agua con la que bañarse en invierno, un cambio radical en comparación con la vida que habían llevado hasta entonces. Por las mañanas realizaban las dos hermanas las tareas del hogar y por las tardes iban a estudiar con unas monjas en la escuela de Dronero , una vida aislada donde apenas tenían amigos y su madre pasaba la mayor parte del día trabajando en la fábrica de esteras junto a su socio en la empresa, el propio Mario di Roascio. Era el año 1905 cuando acompañaron a su madre a visitar la fábrica de esteras donde se había instalado una nueva máquina. Freya llevaba suelto su largo cabello y al aproximarse a ver la máquina la mala suerte quiso que quedara atrapado en el sistema giratorio de la misma que siguiendo su movimiento comenzó a arrastrar a Freya y la levantaba por el aire mientras ella gritaba de dolor.Mario actuó con rapidez y agarrándola de las piernas tiró de ella liberándola de la máquina pero también arrancándola una parte del cuero cabelludo, la oreja derecha y parte del párpado y la sien de ese lado.

A raíz del accidente que sufrió a los doce años que le arrancó parte del cuero cabelludo y la tuvo entre la vida y la muerte , permaneciendo ingresada durante cuatro meses y sometida a diferentes operaciones para recomponer la parte de su rostro que había quedado desfigurada, la joven Freya tuvo un complejo de fealdad que llevaría sobre ella durante la mayor parte de su vida atribuyendo a esa fealdad su soltería. Creo que viendo sus fotos nos damos cuenta que era una mujer normal y que tuvo que ser muy atractiva por su inteligencia y espíritu brillante y vital que no tuvo la fortuna de encontrar a hombres a su altura intelectual o asustados por su carácter independiente no muy común en aquella época del primer tercio del siglo XX, una época que contemplaba con extrañeza a las mujeres que no se casaban que eran calificadas con terminos despectivos como solterona, término que no era aplicado a los hombres de la misma condición. Las decentes damas de la aristocracia y burguesía británica la dirían antes de que el nombre de Freya fuera reconocido internacionalmente “Con su forma de vida, señorita Stark, está usted rebajando el prestigio de las mujeres británicas” Años después estas críticas se tornarían elogios” (imagen procedente de http://trilceunlugar.blogspot.com )
Durante unos días estuvo al borde de la muerte y más adelante tuvo que someterse a distintas operaciones para tratar  reconstruir esa parte de su rostro que había quedado desfigurado . Permanecería cuatro meses ingresada en el hospital de Turín donde la implantaron piel de sus muslos en la cabeza  y después inició una rápida mejoría aunque siempre sentiría un complejo por las cicatrizes que le dejó, tratando de disimularlas con sus peinados y sombreros. Ella misma se veía como una mujer poco agraciada y consideraba que su físico poco agraciada la condenaba a llevar una vida de soltería y soledad. Ella misma escribía años después “Siempre descubro que la gente necesita casi un mes para superar la impresión que les produce mi fealdad”. Sin embargo, viendo sus fotos , creo que tenía en este sentido una visión distorsionada de ella misma , porque al menos yo no aprecio la fealdad que ella afirmaba poseer. En todo caso aquellos meses en el hospital y el sufrimiento por las operaciones fue recompensado por el tiempo que pudo disfrutar junto a su madre que no la abandonó durante todo aquellos días y pasaron juntas muchas más horas que en los años anteriores. En sus memorias escribe Freya sobre aquella época “Aun siento la calidez y la delicia de la presencia de mi madre . Ahora la tenía toda para mí, y en cierto modo , la descubrí.”
A la casa de la familia en Dronera acudía con frecuencia el padrino de Freya, Herbert Young, que se daba cuenta de la soledad y aislamiento en la que se estaban criando Freya y Vera. Acostumbraba leerlas novelas de aventuras de Walter Scott (1771-1832) y de otros escritores de novelas de historia que despertaban la imaginación de la joven Freya, que ya entonces soñaba con viajes a lugares lejanos y exóticos, sueños que se hicieron más intensos después de la lectura de “Las Mil y Una Noches” que además marcaría  el comienzo de su entusiasmo por el mundo y la cultura oriental, un entusiasmo que no se extinguiría durante toda su vida.Unos años después otra sorpresa alteraba la vida familiar cuando su madre anuncia que Vera se casaría con Mario di Roascio, una unión que no nacía del amor de Vera por el conde italiano sino por el interés comercial de su madre que deseaba asegurar el negocio que había emprendido con Mario. Incapaz de enfrentarse a la fuerte voluntad de su madre Vera renunciaría a seguir su sueño de estudiar escultura y aceptó seguir viviendo en Dronera y casarse con Mario.  Freya no aceptó este sacrificio de su hermana forzado por el interés de su madre y escribía en su diario “Nunca volveré a tener la misma fe en mi madre”.

Fotografía de William Paton Kerr, profesor especializado en la cultura escandinava y que daría clase a Freya Stark durante su estancia en el Bedford College, convirtiéndose en una de sus alumnas favoritas, invitándola como hacía con otros estudiantes a realizar excursiones por la montaña. Freya había aprendido a amar a la montaña cuando de pequeña acompañaba a su padre recorriendo los Dolomitas italianos y con Kerr escalaría algunas cumbres destacadas de los Alpes. Kerr la animaría a estudiar islandés una vez que comprobó su facilidad con los idiomas y más teniendo en cuenta que su nombre era el de una diosa vikinga, pero Freya siempre había sentido una gran fascinación por el mundo árabe y oriental a raíz de sus lecturas de “Las Mil y una Noches”(imagen procedente de http://www.absolute.astronomy.com ) 
Al menos ella pudo abandonar aquel lugar en el que se sentía enjaulada  para comenzar sus estudios e Londres en 1911, aunque no podría estar en compañía de su padre que había partido un año antes a Canadá y residió en casa de una amiga de la familia, la norteamericana, Viva Jeyes, que la introduciría en los círculos artísticos londinenses y durante los tres siguientes años Freya conocería a importantes figuras literarias y artísticas de la época , llamando la atención por su inteligencia y capacidad para hablar de cualquier tema con un conocimiento profundo. Pero el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914 obligó al cierre del Bedford College donde seguía sus estudios y regresó a Italia junto a su madre y Vera aunque para no permanecer encerrada allí convenció a su madre para que le permitiera trabajar como enfermera en el hospital de Turín. Allí conocería a su primer gran amor , un médico de treinta y ocho años de edad llamado Quirino Ruata  que correspondió sus afectos y en 1915 la pedía en matrimonio. En la primavera de aquel año regresaba a Dronera con el propósito de preparar su boda cuando comenzó a sentirse débil , teniendo que permanecer en cama durante unas semanas por una infección grave. Durante ese tiempo las cartas de Quirino fueron cada vez menos frecuentes y un día llegó la confirmación de lo que comenzaba a temer Freya, se había enamorado de otra mujer y rompía su relación.
Otra mala noticia se unió a la de esta ruptura, la muerte de la hija que había tenido Vera, víctima del tifus. Además de estas desgracias sucesivas Freya también tuvo que soportar las palabras de su madre que casi la acusaba afirmando que aquella había sido su última oportunidad de tener un marido. Durante la guerra Freya se compraría una casa en la ciudad de Santa Maria di Mortola junto al mar en la Riviera italiana, gracias al dinero que le enviaba su padre desde Canadá y cuando el negocio que tenía su madre comenzó a decaer al final de Primera Guerra Mundial , en 1918 la invitó a que viviera con ella y emprender juntas un negocio de cultivo de flores que las permitiera salir adelante. Son años en los que apenas tiene tiempo para si misma y dedicarlo a la lectura y el estudio, pero nunca deja caer en el olvido sus sueños de viajar y conocer lugares lejanos abandonando aquella vida que no sentía como propia y que no la apasionaba ni la hacía sentirse plenamente viva. Mortola era un lugar visitado por familias adineradas que iban a pasar allí las vacaciones de verano y entre ellas se encontraba la familia Buddicom y la joven hija de la familia, Virginia Buddicom, que se convertiría en una de las mejores amigas de Freya y compañera de futuras aventuras.

Mapa de Oriente Medio en 1920 dibujado después del final de la Primera Guerra Mundial . Las fronteras fueron diseñadas cuatro años antes, en 1916, durante los acuerdos negociados  Sir Mark Sykes, en representación de Gran Bretaña y Charles François Georges-Picot por Francia y que en su honor fueron conocidos con el nombre de Acuerdos Sykes-Picot en los que Francia y Gran Bretaña se repartieron Oriente Medio con la excusa de que los árabes aún no estaban preparados para gobernarse a sí mismos. Durante la conferencia que se celebró en San Remo en 1920 se discutió sobre este reparto y fue lo que despertó las esperanzas de Freya, ya que sabía que necesitarían a muchos funcionarios para ocuparse de la administración de los protectorados (imagen procedente de http://mcorrea96.blogspot.com ) 
En 1920 se celebraba en San Remo una conferencia internacional para discutir entre otros temas el reparto de los despojos de lo que había sido el antiguo Imperio Turco, uno de los grandes derrotados de la Primera Guerra Mundial junto a Alemania y el Imperio Austro – Húngaro. Muchos territorios que habían pertenecido al Imperio, como Egipto, Palestina o Siria  pasaban ahora a ser repartidos entre las potencias vencedoras, el Reino Unido y Francia, que ejercerían lo que ellos mismos definieron como protectorado ya que consideraban que los árabes aún no estaban preparados para gobernarse a sí mismos , pero que en realidad no era más que la excusa de las naciones europeas para convertir aquellos territorios en colonias y explotarlos en su propio beneficio. Pero Freya veía en aquella conferencia internacional una oportunidad para hacer realidad sus sueños. El mundo que surgiera de los acuerdos de San Remo necesitaría de personas que trabajasen en aquellos países árabes, personas que tendría que hablar árabe y en aquel momento decidió que si quería viajar y conocer aquel mundo que siempre la había fascinado era el momento de aprender árabe y sumergirse en la cultura oriental.
Durante los siguientes siete años, y sacando un tiempo del que no disponía pues tenía que dedicarse a cuidar la casa y el cultivo de las flores de la empresa que llevaba con su madre, viajaba diariamente en tren a San Remo para estudiar árabe junto a un anciano monje capuchino que había residido en Beirut durante tres décadas y eso a pesar de las recomendaciones de un gran amigo suyo, el profesor William Paton Kerr(1855-1923), al que había conocido durante la época en que estuvo estudiando en Londres en el Bedford Collegue , especialista en estudios escandinavos y que apreciaba mucho a Freya por su inteligencia y personalidad. La había animado a que estudiara islandés y se especializara en la cultura nórdica, y también la había introducido en el alpinismo pues tenía costumbre de hacerse acompañar por algunos de sus alumnos a escaladas tanto en Inglaterra como en el continente.  Freya se convertiría en una avezada alpinista y durante los años siguientes acompañaría a Kerr en algunas de estas excursiones por la montaña hasta que en la última de ellas , el 17 de julio de 1923, Kerr moriría víctima de un infarto mientras escalaba con Freya y otros compañeros el Monte Rosa , que con sus 4634 metros es la mayor altura de los Alpes Suizos y la segunda cumbre de mayor altura de toda la cordillera alpina. En homenaje a aquel hombre al que admiraba Freya conquistaría poco después la cumbre del Monte Rosa , convirtiéndose en la segunda mujer que lo lograba.
El conjunto de cimas que integran el macizco del Monte Rosa cuyo pico más alto es el Dufour a 4634 metros de altura, que lo convierten en el segundo más alto de los Alpes después del mítico Montblanc . Fue conquistado por Freya Stark en homenaje al hombre que la había hecho amar el montañismo, William Paton Kerr, muerto en 1923 cuando se disponía a conquistar el Monte Rosa en compañía de la propia Freya y de otros estudiantes. Sus aptitudes para la escalada le serían muy útiles para sus posteriores exploraciones en Arabia , como veremos en la segunda parte de su hitoria (imagen procedente de http://www.mountaindream.it )

Freya siguió con sus estudios de árabe  y después de sufrir una úlcera gástrica por la que tuvo que operarse y pasar seis meses de convalecencia, en 1926 el destino volvía a golpearla con la muerte de su amada hermana Vera en la primavera de 1926 a consecuencia de una septicemia sobrevenida después de un aborto natural. Freya escribiría años después  las palabras que recogía en el primer párrafo de este artículo referidas a su hermana , a su vida  y a su muerte “Su muerte esta tan fresca  para mí como en el primer instante y lo estará mientras tenga capacidad para sentir. Ella nunca conoció el resplandor que hace que la vida merezca ser vivida , aunque llegue como un breve destello y desaparezca.” Vera siempre había obedecido la voluntad de su madre y no se atrevió a vivir su propia vida. Ella no estaba dispuesta a que le sucediera lo mismo. Por fin , en 1927, Freya ya se siente preparada y con el suficiente conocimiento de árabe para emprender la gran aventura y abrir una nueva etapa de su vida, la de su verdadera vida. Alquila la granja de flores y el dinero que genera se lo deja a su madre Flora que además viviría en la casa de su padrino Herbert Young, por lo que no le faltaría de nada. En noviembre de 1927 embarca en un carguero llamado “Abbazia” rumbo a Beirut. Escribe en su diario “Es maravilloso estar lejos, realmente lejos, y descubrir cada mañana un nuevo horizonte”. Era la hora de cumplir sus sueños y vivir una vida de aventuras, aventuras que conoceremos mañana en la segunda parte de este relato sobre la vida de una mujer que supo vivir sus sueños.  
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