SOBRE LA MEDIOCRIDAD DE NUESTROS POLÍTICOS, SUS MENTIRAS Y EL CAMBIO QUE VENDRÁ

Hoy conocemos ya los resultados de las elecciones en Cataluña, donde se ha producido un importante cambio en la distribución de los votos que devuelve el poder a un partido nacionalista moderado, como es Convergencia y Unión, y da un duro golpe al Partido Socialista Catalán, con los peores resultados de su historia. Otros resultados destacables son el ascenso moderado del Partido Popular, la irrupción de ese partido excentrico liderado por el antiguo presidente del Barcelona, Joan Laporta, que defiende la independencia de Cataluña por la vía rápida y el mantenimiento de su némesis, el partido de Ciutadans, que se enfrenta  a las políticas cesesionistas de Laporta,Rovira y el propio Artur Mas, líder de Convergencia.  



Artur Mas, vencedor de las elecciones catalanas
Creo que este castigo al Partido Socialista Catalán, que durante los últimos siete años gobernó a los catalanes con una política basada en la confrontación con el estado en defensa de un estatuto encaminado a la futura independencia de esa gran falacia histórica que es la nación catalana, se debe a que los propios catalanes se han cansado que les hablen de su derecho a ser nación , de luchas por un estatuto que no habían reclamado y , sobre todo, se han cansado de que no traten de solucionar el auténtico problema de la población, el paro, la crisis económica que ahoga a las familias y a las empresas.
La campaña electoral ha sido vergonzosa, con anuncios que insultaban la inteligencia de los votantes como el famoso de una mujer que sufre un orgasmo al ir a votar,o el videojuego en el que se disparaba contra un muñeco con la palabra inmigrante o un ladrón cubierto con la bandera de España que roba la cartera a un catalán. Mensajes zafios que demuestran la poca consideración que tienen los políticos hacia sus votantes, a los que toman por estúpidos. Pero lo más grave de esta campaña electoral es que no hay ni un sólo mensaje que se aparte de las ideas comunes que llevamos años oyendo, ni una sola idea nueva que ofrezca soluciones a los problemas reales de la sociedad y mucho me temo que eso es extrapolable a toda España. 
En el mes de mayo del próximo año serán las elecciones autonómicas y , en principio, en la primavera del 2012 las elecciones generales y me temo que lo único que oiremos desde ahora hasta ese momento serán los intercambios de descalificaciones, las promesas vanas de un mundo mejor y una rápida salida del pozo en el que nos hallamos, pero no una respuesta concreta sobre las angustias que atenazan a los ciudadanos. ¿Habrá alguien que tenga el valor de explicar a la gente que es lo que hay que hacer aunque no guste oírlo?
No queremos promesas de un mundo mejor que no vayan acompañadas de un plan establecido y que nos permita luchar por algo concreto, sabiendo que el sacrificio de hoy servirá para un mañana mejor. Friedrich Nietzsche escribió que “el problema no es que hayas mentido, el problema es que a partir de ahora no podré confiar en ti”. Ese es el problema de nuestros políticos, que nos han mentido tantas veces que han perdido nuestra confianza, no son capaces de despertar la ilusión y me pregunto ¿cómo se pueden aceptar los sacrificios que nos van a pedir si no  sabemos ni por qué lo hacemos, si ni siquiera creemos en sus palabras?
En la Segunda Guerra Mundial  el Primer ministro británico Winston Churchill , en el momento más delicado de toda la guerra, cuando las tropas alemanas se concentraban al otro lado del Canal de la Mancha listas para dar el último asalto a Gran Bretaña y, con ella, al mundo libre, supo unir a un pueblo desmoralizado con un discurso en el que no quiso ocultar la situación desesperada en la que se encontraban y les dijo:
“No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas.Me preguntáis; ¿Cuál es nuestra aspiración?. Puedo responder con una palabra:Victoria, victoria a toda costa, victoria a pesar de todo el terror; victoria por largo y duro que pueda ser su camino; porque, sin victoria, no hay supervivencia.”
Winston Churchill
Estas palabras, que no ocultaban nada y decían a los británicos la verdad de la situación en la que se encontraban, unieron a todo un pueblo en la lucha por una causa común. Pero Winston Churchill era un estadista, una persona capaz de mirar al futuro y no a las próximas elecciones, alguien capaz de saber que camino hay que seguir aunque sea duro y con el valor de seguir adelante explicándolo a los ciudadanos, porque la única forma de solucionar las situaciones más graves es con la unión de todos.
Cuando miro el panorama español sólo puedo sentir una profunda tristeza por la mediocridad, la falta de imaginación , de visión de futuro, de capacidad de ilusionar de todos ellos. Un presidente como el señor Zapatero,  pusilánime, indeciso, que niega la realidad , que teme decir lo que hay que hacer para no perder más votos, que se aferra al poder cuando no tiene ya nada que aportar y tendrá a la nación un año y medio más en continua zozobra, sin un proyecto y con el sufrimiento de millones de ciudadanos que ven como sus vidas se van por el desagüe sin que nadie haga nada. Pero tampoco es mejor la valoración de una oposición que no me dice lo que harán aparte de algunas vaguedades, nada que me haga pensar que estos tiempos son duros pero con sangre, esfuerzo , sudor y lágrimas conseguiremos salvar esta situación.
Por mi parte , tengo claro que hay que castigar la opción política que hace tan sólo dos años negaba la realidad de la crisis, mintiendo para ganar unas elecciones a costa de crear dos millones más de parados, empresas arruinadas y una nación desmoralizada. Pero tenemos que exigir que quién quiera sucederles nos diga la verdad, los pasos que habrá que seguir, los sacrificios que tendremos que realizar, porque si mienten las consecuencias esta vez podrán ser muy graves. Y eso vale tanto en España como en el resto de Europa, donde nadie parece ver el futuro , donde no encontramos líderes ,sólo grises burócratas capaces de gestionar una administración pero no de abrir nuevos caminos cuando los viejos han fracasado.
No olvidemos las palabras del filósofo francés George Sorel “El porvenir pertenece a aquellos que no están desilusionados”. Necesitamos recuperar la ilusión y la fe en el futuro y pienso que nuestros políticos no serán capaces de hacerlo y tendremos que ser nosotros los que asumamos esa responsabilidad, aunque aún no puedo ver cómo. Pero el cambio lo tendremos que provocar nosotros, con nuestra actitud  e  implicación en los hechos futuros, no es momento de pasividad ni de resignación sino de lucha y entusiasmo porque, como escribió el filósofo español  Eugenio Trías “las crisis, aunque las temamos, nos sirven para cerrar una época y abrir otra nueva”
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