DEL BOICOT A LA BANCA, EL MITO DE SÍSIFO Y LA DETENCION DE JULIAN ASSANGE

El 22 de noviembre la estrella del fútbol francés de los años 90, Eric Cantona, hacia un llamamiento para boicotear a la banca mundial y , con ella, a todo el sistema capitalista, y para ello proponía que la gente retirase todo el dinero que tenía ingresado en las cuentas bancarias para colapsarlas. Esta propuesta surgía a raíz del fracaso de las manifestaciones en diversos países de Europa contra los recortes sociales que los diferentes gobiernos están aplicando en la sociedad. Según Cantona, el sistema ya no funciona y , por lo tanto, si los de arriba no quieren acabar con él, tendremos que ser nosotros los que tomemos la iniciativa. Literalmente, sus palabras fueron  “¿Qué sentido tiene manifestarse? Ese ya no es el camino. El sistema gira en torno a los bancos, el comienzo es destruirlos”
Eric Cantona, quién ha lanzado la idea del boicot a la banca
Hoy es el día señalado para tratar de colapsar el sistema bancario mundial. A la hora en que escribo, son las doce del mediodía, aún no hay noticias de la repercusión que haya podido tener esta iniciativa, pero todos podemos imaginar que su seguimiento habrá sido escaso. Por supuesto, los medios de comunicación de mayor repercusión apenas dieron cobertura a este noticia cuando fue lanzada, pero no sería de extrañar que si hagan mención de su fracaso, porque al sistema establecido no hay nada que le guste más que el fracaso de una utopía.
Pero la pregunta clave, suponiendo a priori el fracaso de la idea de Cantona, es si la propuesta es algo más que una utopía, algo más que esas ideas que todos debatimos en una conversación entre amigos, ese foro en que todos los males del mundo hallan solución pero sólo durante el tiempo en que tardamos en beber una cerveza, para regresar de nuevo con la cabeza agachada a casa, como si del País de las Maravillas de Lewis Carroll regresásemos a un mundo real, donde sólo hay lugar para la resignación y las palabras de rebelión que hace unas horas pronunciábamos quedan tan olvidadas como los sueños de juventud que se abandonaron por el camino.
Si miramos a los últimos diez años, algunos datos nos dejan ver como nuestra calidad de vida se desliza cuesta abajo, los precios han llegado a subir hasta un 300% a raíz del establecimiento del euro, el paro se ha multiplicado en todos los países, los recortes en derechos laborales y sociales es imparable y noticias como las que aparecen hoy en los periódicos, con Wall Street repartiendo primas multimillonaias de hasta 144.000 millones entre la banca, hacen aún más sangrante la injusticia.
Hace apenas un año y medio, esta misma banca que ahora se reparte unos beneficios descomunales, había acudido llorando al papa Estado , o sea a nosotros, para que aportásemos dinero con el que salvar los agujeros fruto de su incompetencia, su avaricia y su ambición insaciable. Por supuesto, ahora no vendrán a nosotros para hacernos partícipes de esos beneficios , se los guardarán para ellos y volverán a presionar a los gobiernos con la idea de que hay que estimular la economía, lo que, para ellos, significa gente con salarios más bajos, contratos más precarios , jornadas más largas con el fin de aumentar la productividad, y un esfuerzo para concienciar al sufrido ciudadano que tendrá que hacerse un plan de pensiones si quiere cobrar algo cuando termine su vida laboral.
Por supuesto el ciudadano tiene que pagar religiosamente sus hipotecas para no ser desahuciado, tiene que asumir las subidas de los precios aunque su sueldo mengüe, tiene que pagar unos impuestos en continua alza para sostener un Estado que invierte ese dinero en mantener un sistema financiero que socializa las perdidas y privatiza los beneficios, tiene que apartar una parte de su salario para financiar un plan de pensiones y prepararse para ,en un futuro cercano, hacerse cargo también de una parte de sus gastos sanitarios. 
Todo ese esfuerzo recae sobre las espaldas de unos ciudadanos que viven con la permanente amenaza de perder sus puestos de trabajo y amedrentados con declaraciones como la del expresidente del gobierno español, José María Aznar, en las que dice que ‎”El estado de bienestar es insostenible.No podemos seguir con el espíritu de trabajar lo menos posible, ganar lo más posible y jubilarse lo antes posible”.
José María Aznar, expresidente del gobierno español
Estas palabras me han hecho recordar el mito griego de Sísifo, al final siempre encontramos respuestas en nuestros padres griegos. En la “Odisea” Homero relata la historia de Sísifo, quién tenía fama de ser el más astuto de los hombres y trató de rebelarse contra la propia muerte, representada por el dios Tanatos. Sísifo lo logró poniendo grilletes a Tanatos, y durante un tiempo la muerte desapareció del mundo , hasta que Ares, dios de la guerra, libero a la muerte y puso a Sísifo bajo la custodia de Tanatos. Para castigar la insolencia y osadía de Sísifo, quién se había atrevido a desafiar al sistema negando a la propia muerte, fue condenado a empujar durante la eternidad una enorme roca por una empinada cuesta, y cada vez que lograba llegar a la cima, la piedra se deslizaba de nuevo por la pendiente y debía empezar de nuevo. 
Pues me parece que nosotros somos el nuevo Sísifo, a quién nos mandan cargas cada vez más pesadas que tenemos que soportar con nuestro esfuerzo diario sólo para que , cada vez que parece que por fin podemos sacar un poco la cabeza, vengan de nuevo a añadir aún más peso y a exigir mayores sacrificios, mientras los modernos dioses del capitalismo disfrutan en su Olimpo, sostenido por sacrificio de millones de seres humanos que deben aceptar resignados su destino , como Sísifo.
Cuando los propios gobiernos, a los que creemos libres y resultado de la decisión popular, son también esclavos del sistema financiero, se pierde la fe en las propias leyes, en las Constituciones que , presuntamente,garantizan nuestros derechos y libertades. Este mismo año , en Estados Unidos se aprobó una ley que permitía mantener el anonimato de las empresas que donasen su dinero en las campañas de los diferentes candidatos al poder.¿Alguien puede pensar que una empresa va a donar dinero a un político sin esperar nada a cambio? Como dato para que os hagáis una idea de lo que supone esto, en las pasadas elecciones al Congreso y al Senado norteamericano se gastaron más de 5000 millones de dólares y eso nos deja la pregunta de ¿cuantos favores tendrán que devolver los partidos políticos que recibieron este dinero? No podemos esperar justicia cuando, desde el inicio, nuestro sistema democrático está pervertido por la corrupción , el oscurantismo y la presión de los mismos grupos financieros que pretenden que nunca lleguemos con nuestra roca hasta la cima de la montaña.
El mito de Sísifo. ¿Somos nosotros los nuevos Sísifo? 
Mientras escribo estas líneas se hace pública la noticia de la detención de Julian Assange, el fundado de Wikileaks, al que ya le dediqué un artículo en este Mentidero.Wikileaks ha puesto en evidencia a lo largo de este año a los gobiernos mundiales, sacando a la luz secretos vergonzosos como las torturas en Irak , el número real de muertos civiles en Afghanistán o el espionaje practicado por las diferentes embajadas. Por supuesto, todos los gobiernos pusieron el grito en el cielo , diciendo que eso ponía en peligro la vida de muchas personas y que era intolerable. Lo que es intolerable es que los gobiernos violen los derechos de sus ciudadanos en secreto, que violen nuestra intimidad sin que podamos hacer nada porque lo exige la seguridad del Estado y que quieran castigar al que trata de poner un poco de transparencia en sus oscuras maniobras. Le acusan de un delito sexual , pero si no hubiera sido eso le habrían buscado otra acusación, no pueden permitir que alguien ataque el sistema utilizando las nuevas armas que pone en nuestras manos las nuevas tecnologías 
La base de la democracia es el pueblo, pues la propia palabra democracia significa “gobierno del pueblo”, y somos los primeros que tenemos que exigirles transparencia y que no actúen en la sombra, porque si están ahí es porque nosotros se lo permitimos. Por eso, la propuesta de Cantona puede parecernos utópica pero eso es lo que quieren los que detentan el poder que creamos, quieren que estemos convencidos de que oponerse a ellos es inútil, que aceptemos la injusticia y agachemos la cabeza. Pero me gustaría recordaros que los tiempos de los dioses del Olimpo ya pasaron, que no hay seres divinos e inmortales que dirijan nuestros destinos, que somos nosotros, todos unidos, los que podemos cambiarlo, porque el verdadero poder emana de nosotros, solo tenemos que ponernos de acuerdo para utilizarlo a nuestro favor.
Imagino que todos tenéis en mente alguna vieja película de Oeste en la que todo un pueblo vivía atemorizado por unos pocos pistoleros. Nadie se atrevía a enfrentarse a ellos, hasta que el pueblo contrataba a otro pistolero para que diese la cara por ellos y acabase con los malos. Personas como Julian Assange son los nuevos pistoleros, con sus luces y sombras, pero yo siempre estaré del lado de quién trata de sacar a la luz las mentiras del poder y ,más aún,cuando esas mentiras ocultan crímenes, silencian violaciones de derechos humanos y la opresión de sociedades enteras bajo un poder que nada tiene que ver con el votado por los ciudadanos, sino que se trata de un poder inmoral apoyado en los intereses de una casta de privilegiados que sólo velan por sus intereses.
Julian Assange, fundador de Wikileaks y uno de los pocos “pistoleros” que hacen frente al poder
Por mi parte, desde este Mentidero que poca repercusión puede tener pero que es la única arma a mi alcance, atacaré siempre que pueda a los poderosos que hacen este mundo un lugar mucho peor en el que vivir y apoyaré a personas como Julian Assange que, con aciertos y errores, se enfrentan, casi solos, a ese poder que trata de engañarnos y subyugarnos. Si el filósofo Karl Popper escribía  que “La historia del poder político es la historia de la delincuencia internacional y del asesinato en masa”, yo no llegaría hasta ese extremo, porque aún confío en la naturaleza humana y la existencia de algunos gobernantes honrados, pero estamos en uno de los momentos trascendentales en la guerra entre los partidarios de la libertad y los partidarios de la opresión y estos últimos son muy poderosos.
Tenemos que ser conscientes de lo que nos jugamos, nuestro futuro y el de las generaciones futuras, un mundo más justo y humano. El silencio nos condenará,  el valor , al menos , nos permitirá luchar. No permanezcamos callados
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