SOBRE LA VIDA, EL AMOR Y LA AMISTAD

La vida es un conjunto complejo de circunstancias que, desde que nacemos, van dando forma a nuestra personalidad, como si las manos de un escultor fueran limpiando un bloque de mármol de todo aquello que es superfluo y , a base de golpes de cincel, hiciese nacer la figura oculta en ella. Pero no es un proceso que dure unos años, que se acabe , como algunos piensan, en los años de la juventud.

El filósofo Arthur Schopenhauer, un hombre de carácter pesimista y escéptico sobre la vida y la naturaleza humana, escribía “Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto, los treinta siguientes el comentario”, pero pienso que no es verdad, ese proceso de descubrir quienes somos puede durar toda una vida, porque la vida es una escultora que trabaja despacio y poco a poco y, en realidad, su trabajo finaliza con nuestro último aliento y sólo en ese momento podremos juzgar la obra del artista. Por eso  nunca podemos dar a una persona por vista, ni apartarla de forma definitiva de nuestra vida, porque si algo nos ofrece la existencia son oportunidades de cambiar, de reparar errores, de pedir perdón y tomar un nuevo rumbo.
Donde hay amistad no existen diferencias de religión, de raza, de clase social, ni fronteras 
La familia, el ambiente que nos rodea en el hogar, en el barrio donde crecemos, en la sociedad en la que nos haya tocado la fortuna de vivir, marcarán de manera inevitable quién seremos en el futuro, y es cierto que en muchas sociedades, en las zonas más  desfavorecidas de nuestro planeta, muchas personas apenas tienen la posibilidad de ser porque ,cuando la comida es la principal preocupación, dificilmente podrán dedicar tiempo a desarrollarse como personas. Nosotros somos unos grandes afortunados, porque tenemos un techo, comida, ropa , medicinas para cuando enfermamos y, por eso, nuestra responsabilidad también es mayor, la vida nos ha dado mejores cartas y deberíamos aprovecharlas no sólo para evolucionar, para ser mejores cada día, sino también para , en la medida de lo que podemos cada uno nosotros, ayudar a los que no han tenido la misma fortuna que nosotros para darles una oportunidad de ser quienes pueden ser.
Pero además de los factores incontrolables que marcan parte de nuestra vida y que no podemos elegir, la familia, la clase social , el país donde nacemos, hay dos factores que están por encima de todo ello, el amor y la amistad y ambos los elegimos nosotros, porque ni uno ni otro se puede imponer. Incluso en los ambientes más oscuros, en los lugares más sórdidos, en aquellos sitios donde no parece haber cobijo para la esperanza, para la solidaridad, el ser humano es capaz de sentir amor y amistad hacia otras personas, y se produce eso tan increíble, tan excepcional en la naturaleza, porque va contra el instinto primario de supervivencia, de buscar el bien de la otra persona antes que el tuyo propio .
Eso es la amistad, dos mirando en la misma dirección, compartiendo un mismo camino  
El amor y la amistad son los grandes misterios del ser humano, los que le confieren a la vez su debilidad y su inmensa fortaleza, lo que da valor y argumento a su vida. En nuestra sociedad se considera triunfador al que a lo largo de su vida acumula éxitos en el terreno profesional, mejora su estatus social e incrementa su riqueza , pero , sin embargo, en el fondo todos sabemos que , por muchos éxitos que se puedan obtener, no valen nada si no tenemos junto a nosotros a personas con quienes podamos compartirlo .
Para mi , el éxito en la vida es poder llamar a un amigo cuando necesito hablar y que él sepa que puede contar conmigo cuando necesite ser escuchado, es sentarse juntos a hablar de todo y nada por el simple placer de estar juntos, es alegrarse por las alegrías de las personas que queremos y estar a su lado en los malos momentos, es salir a la calle y saber que , entre toda esa multitud que te rodea, hay gente que te quiere y para la que eres importante. Amor y amistad requieren de generosidad, de saber ponernos en el lugar del otro, de saber perdonar al recibir una ofensa y tener siempre tendida la mano , en realidad, es un ejercicio de fe porque cuando estos sentimientos son auténticos tienes que dar sin esperar recibir nada a cambio, es tan simple, maravilloso y mágico como un acto de amor.
Escribía  Marta Mason que ” El hombre más rico del mundo no es aquel que conserva el primer dinero que ganó , sino el que conserva el primer amigo que tuvo” y yo añadiría que es aquel que a lo largo de toda su existencia aprende a compartir su tiempo con los demás, a tratar a cada persona como un ser especial y así, va aumentando su capital de amigos, y esa es una labor para toda la vida. Creo que es muy importante tratar a cada amigo como una persona única e insustituible, porque es así, cada uno de nosotros somos una realidad irrepetible, que no se puede sustituir ni cambiar por otra, todos los amigos son importantes porque forman parte de nuestra propia realidad, de nuestro ser, y cuando los perdemos es como si dejásemos de ser un poco menos nosotros mismos.   
No hago distinción entre el amor y la amistad, para mi es indisociable, porque el amor está en el origen de todo lo bueno y hermoso de la vida, amamos a nuestros amigos como amamos a la persona con la que decidimos compartir nuestra vida , aunque si tuviera que elegir entre el amor de pareja y el amor de amistad elegiría siempre este último. La vida , en ocasiones, separa a la gente que un día se amó, pero la amistad es, por definición, un acto absoluto de generosidad. Los amigos no piden nada, los amigos sólo comparten, caminan a nuestro lado a lo largo de este viaje de peregrinación, y sobreviven a todos los obstáculos de la existencia, a las trampas del destino, son como la roca a la que nos sujetamos en medio del temporal. El amor de pareja se puede desgastar y llegar a romperse, la amistad, cuando es de verdad, sólo es interrumpida por la muerte y , para los que creemos en algo más allá de esta realidad, incluso después de ella, pues pienso que todo lo bueno pervive de alguna forma.
Teresa de Calcuta, un ejemplo del poder del  amor para cambiar el rumbo de la vida  y el mundo que nos rodea 
Hace tiempo leí una frase de la Madre Teresa de Calcuta, una mujer a la que considero un símbolo de bondad y generosidad, que es el resumen de lo que he querido expresar, y perdonad si en esta ocasión a lo mejor no he sabido explicar bien lo que quería decir, tanto el amor como la amistad y la propia vida están por encima de las palabras, hay que sentirlas , tienen que brotar del fondo de nuestra alma porque cualquier definición no es más que una sombra de lo que realmente significan en nuestra vida. Teresa de Calcuta nos decía que “nunca permitas que alguien se aleje de tu presencia sin sentirse mejor y más feliz”.
Para los que piensan que todo esto es una ingenuidad, que la sociedad es una constante lucha por la supervivencia, un comer o ser comido, y que confiar en la bondad del ser humano sólo lleva al engaño y la decepción,  yo digo que nadie nos robe la ingenuidad y es preferible llevarse desengaños y equivocarse antes que renunciar a hacer un nuevo amigo, a amar un poco más cada día. 
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