EL TIEMPO Y LA VIDA : "CARPE DIEM" , RECUPEREMOS NUESTRA EXISTENCIA

Escribía Platón que “el tiempo es la imagen móvil de la eternidad” porque el tiempo, en realidad, no existe, no es más que la convención creada por  el ser humano para organizar su existencia, nacida de la necesidad innata que tenemos de estructurar todo, de fijar limites a eso que nos da tanto miedo, el infinito, la eternidad, que no entiende de principios ni de finales, ni de horas , minutos o segundos. Cuando a un niño, al que todavía no hemos contaminado con nuestras necesidades, con nuestras prisas y urgencias inaplazables, le hablamos de que espere a mañana o que llegarás a un destino determinado  en una hora, él no lo entiende, porque no nacemos conociendo el tiempo y por eso es difícil sentirse tan libres como cuando eramos niños, porque en cuanto tomamos conciencia del reloj es como si viviéramos el resto de nuestra existencia en una carrera contrareloj.
¿Por qué hablo hoy del tiempo? Que perdida de tiempo, valga la ironía. Con la de cosas importantes que hay que hacer, esas cosas que llenan nuestros días y nos obligan a ir corriendo a todos los sitios. Si, que perdida de tiempo para la sociedad, para el sistema que necesita personas siempre ocupadas y apresuradas porque hay que producir hoy más que ayer y mañana más que hoy , donde sentarse en el césped para escuchar el rumor de las hojas acariciadas por el viento o tomarse el tiempo de escuchar a un amigo sin prisas son casi excentricidades de personas marginadas o bien tan afortunadas que pueden permitirse ese lujo.
Lujo, esa es la palabra clave, el tiempo se ha convertido en el lujo de nuestros días. Pensamos que los lujos son tener un buen coche, una casa, buena ropa, viajar o tener una carrera brillante, pero la verdadera riqueza de ahora y de siempre es el tiempo ,aunque en la vorágine de la vida cotidiana nos olvidamos de ello y permitimos que nos lo roben, y si te roban el tiempo te están robando tu propia existencia. El escritor español José Luis Sampedro que “El tiempo no es oro, el tiempo es vida”. Si, el tiempo es vida, es lo más valioso que tenemos y , sin embargo, todos nos exigen que lo cedamos , que lo vendamos para conservar un sistema que funciona alimentándose de nosotros, de muestro tiempo, como si se tratase de un vampiro absorviendo nuestro fluido vital. 
Esta es la realidad cotidiana de decenas o de  cientos de millones de seres humanos en el mundo. Prisas, atascos, aglomeraciones, presiones en el trabajo, más carreras y apenas tiempo para dedicarlo a lo que de verdad importa. Las personas , son ellas y no lo que el mundo nos vende como esencial , los coches, casas o los últimos aparatos tecnológico.Hay que recuperar el sentido de lo que nos hace feliz
Hace un momento me preguntaba por qué hablo hoy del tiempo , de este termino tan abstracto. Pues me pregunto por él precisamente porque, por primera vez en mi vida, dispongo de eso, de tiempo para pensar, para preguntarme y para darme cuenta de como vivimos y como se aprovechan de nuestro esfuerzo y crean falsas expectativas para que sigamos con este espejismo de bienestar que no es tal, somos esclavos de necesidades que nos imponen desde el exterior, de un tipo de vida que nos impide vivir, nos están robando esto tan precioso que es nuestra existencia y que nadie nos devolverá el día de mañana. Lo que ahora no vivamos lo habremos perdido irremediablemente.
 Si, las circunstancias de la vida, el azar, la fortuna, Dios o como queráis definirlo, me han permitido saborear ser dueño de mi tiempo no de forma definitiva, pero al menos durante un determinado período de mi vida. Durante este paréntesis de mi existencia soy dueño de mis días y nunca como ahora he sentido la fuerza de la existencia , las ganas casi dementes de seguir viviendo, de paladear cada momento como un regalo inmerecido.
Y al mirar atrás , al pasado de aquellos días donde más de la mitad del día se sacrificaba en el trabajo, donde tantos momentos preciosos de la existencia pasaban a mi lado sin que apenas me percatase de ello porque siempre había algo más importante que hacer,soy consciente que es ahora cuando de verdad valoro la vida, la mía y la de todos, la de los amigos a los que quiero tanto, la de la familia y valoro la belleza de este mundo que, por desgracia, nos pasa desapercibida porque no disponemos del tiempo necesario para detenernos y mirar a nuestro alrededor.
Y no significa que me haya arrepentido pues, como decía Spinoza , “No me arrepiento de nada. El que se arrepiente de lo que ha hecho es doblemente miserable”. Creo que todo lo que hacemos, aciertos y errores, son los pasos que cada uno de nosotros tenemos que dar por la vida para ir aprendiendo y en eso cada uno tenemos nuestra propia ruta para hallar el sentido y el significado de nuestra presencia en el planeta. No, no me arrepiento del esfuerzo, de las horas dedicadas al trabajo, gracias a ello he aprendido más de mi mismo , he conocido a grandes personas y he crecido como ser humano gracias a esas personas. No, no me arrepiento porque ese camino me ha enseñado a amar la vida, a disfrutar de las cosas pequeñas, a amar a los demás y darme cuenta de lo importante que es pararte en el camino y desviarte del sendero que conduce a casa para acompañar durante un rato al amigo que te necesita.



Carpe Diem nos aconsejaban los romanos. Gocemos de la vida como cuando eramos niños y aún no nos habían enseñado que hay que ser esclavos del tiempo.Descubramos de nuevo donde reside la paz, la alegría, deslumbrenos con un atardecer al lado de unos buenos amigos, disfrutad de vuestros hijos, sentid el placer inmenso de vivir  



Ayer estaba sentado al sol, disfrutando de la calidez de sus rayos acariciando como un beso de primavera mi piel, y en ese instante me sentía feliz, fuera del tiempo, libre de la esclavitud de horarios, de esas cadenas que desde pequeños nos enseñan a llevar encima como si formara parte de nuestro cuerpo. Es el  “Carpe Diem quam minimum credula postero” de los romanos, que significa “aprovecha el día, no confíes en el mañana”, es sentir el placer de la vida, que no tiene nada que ver con los placeres que nos quiere vender la sociedad en la que vivimos. No tiene nada que ver con los bienes materiales, la única felicidad auténtica nace en el interior, cuando hallas la paz y te das cuenta que lo que de verdad importan son las personas y compartir esta existencia con ellas.
Por eso, cuando viajo en el metro o paseo por las calles de la ciudad soy más consciente de lo que esta sociedad, nuestra forma de vivir, está haciendo con la gente. Nos han robado la libertad, nos han convertido en esclavos del sistema, nos hacen creer que vivimos para nosotros pero no es cierto, vivimos para conservar una estructura económica y social que ha olvidado que fue creada para facilitarnos la vida y no para robárnosla. No, no soy un ingenuo, se que no podemos vivir en un mundo sin algún tipo de organización, que para disponer de las cosas que nos hacen más sencilla y fácil la vida diaria hay que trabajar , que la única forma de evolucionar tanto a nivel personal como de sociedad es a través del esfuerzo , que aunque no nos guste no podemos vivir mirando las estrellas ni arrullados por el canto de los pájaros , que es necesario establecer unos horarios y dedicar una parte de nuestras horas vitales a trabajar.
No, no estoy haciendo un discurso anarquista para derribar la sociedad, no se trata de eso. Se trata de cambiar una sociedad que hace que un 10% de los estudiantes tengan que someterse a tratamiento con antidepresivos, de cambiar una sociedad que hace que los padres tengan que levantar a sus hijos a las seis de la mañana para llevarlos a la escuela o dejarlos con los abuelos y no verlos hasta las nueve de la noche, de cambiar una sociedad que convierte a extraños a las parejas que viven bajo el mismo techo pero que sólo se ven un momento por la mañana y otro por la noche sin apenas tiempo ni de darse un beso, cambiar una sociedad que roba la vida a la gente y la sumerge en una rutina de prisas, de tensiones y angustias donde todo se sucede en una cadena de acciones, como si fuéramos autómatas: buenos días, desayuno, coche, atasco, buscar, aparcamiento,trabajo, comida, trabajo, coche, atasco, encontrar aparcamiento,hola, ¿que tal el día?, cena, televisión, buenas noches, dormir… y vuelta a empezar, como en un bucle o como en aquella película “Atrapado en el tiempo” donde un hombre repetía una y otra vez el mismo día de su vida.
Las condiciones de vida que tenemos ahora no son, ni mucho menos, las penosas condiciones de vida de hace doscientos años o de hace apenas un siglo, cuando la gente trabajaba desde que eran niños en jornadas interminables y para salarios miserables que apenas bastaban para comprar comida, pero que ahora estemos mejor que entonces no debe resignarnos a aceptar que así debe ser la vida. La ciencia nos ha permitido mejorar nuestra calidad de vida con nuevas máquinas que facilitan el trabajo, por eso ,ahora que tenemos los medios para liberar al ser humano de esa esclavitud no tiene sentido que sigamos basando la sociedad en un sistema que parece exigir de nuevo y cada vez con mayor urgencia, parcelas más grandes de nuestro tiempo, de ese tiempo insustituible e irremplazable. Y no deberíamos aceptarlo, no deberíamos bajar la cabeza con resignación y dar por sentado que debe ser así.
Los célebres Relojes Blandos del genial Salvador Dalí. Ojala pudiéramos distorsionar los relojes que, desde nuestra infancia, parecen marcarnos un horario que debemos cumplir hasta nuestra muerte.No podemos, es cierto, pero si podemos dejar de convertirnos en esclavos de un tiempo inventado por nosotros y que el sistema usa para hurtarnos nuestra vida   
Ojalá pudiera hacer ,como Salvador Dalí con sus cuadros de relojes blandos, distorsionar cada reloj para que nos olvidáramos de las horas, para que las cadenas que nos ponen de pequeños y que no son de hierro sino hechas de horas, minutos y segundos se desprendiesen para liberar nuestros cuerpos y volar libres de nuevo, para recordar que se siente cuando la vida te llena el alma. Eso , por desgracia, no podemos hacerlo, pero si podemos tratar de recuperar parte de esa vida, de romper ese círculo vicioso que amenaza en convertir la vida de muchos en una rutina alienante donde llegas a olvidarte de que eres una persona y que no es una televisión, ni un coche, ni un gran trabajo los que estarán contigo en los buenos y en los malos momentos, que son las personas que unas a tu vida , las que te quieren, las que harán que tu vida sea feliz.
Iniciaba este artículo con una frase de Platón sobre el tiempo, y quiero terminarlo con otras palabras del norteamericano Benjamin Franklin ” ¿Amas la vida?Pues no desperdicies el tiempo, porque es la sustancia de la estas hecho”. No desperdiciemos el tiempo, no dejemos que nos hurten nuestros días , que nos engañen con tantas cosas que en realidad no necesitamos, recuperemos esta vida que nadie nos devolverá si la dejamos escapar. Y nunca permitamos que nada esté por encima de las personas que amamos, de los amigos, de la familia y de las nuevas personas que conoceremos en el camino. Es cierto que la sociedad no está montada así, pero si nosotros cambiamos de actitud podremos iniciar ese cambio, pues, como decía Gandhi  “nosotros somos el cambio que deseamos ver en el mundo “. Primero los seres humanos, después todo los demás.
Carpe diem a todos los que lean y a los que no también, gozad de la vida, amadla y no permitamos que nadie , ni el Estado, ni la empresa, ni el sistema económico, ni los mercados ni ningún otro invento humano nos prive de la felicidad de estar vivos. A mi me costó décadas aprenderlo , pero merece la pena el aprendizaje cuando ya te sabes la lección . El cambio está en nosotros.
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Una respuesta

  1. muy muy bueno, siempre he sostenido que la mayor condena jamás impuesta ha sido el tiempo, su medición, su imposición, como el tren que es imposible de parar y todo el mundo de culo para cogerlo a tiempo sin más preocupación que cogerlo y nada más, y sincronizarse con el resto de personas para… para qué? para seguir cogiendo trenes

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