EL MANIFESTANTE, PERSONA DEL AÑO 2011 . LA DIGNIDAD POR ENCIMA DEL MIEDO

La revista Time ha elegido la figura del manifestante, del indignado, el movimiento que nació inspirado por un breve folleto escrito por el diplomático francés Stéphane Fredéric Hessel(1917) titulado “Indignaos” y también a la Primavera Árabe que sacudió los cimientos de los viejos regímenes autoritarios de gran parte del Norte de África y Oriente Medio. El director de la revista británica,Rick Stengel, ha explicado que los motivos por los que ha sido concedido este premio, no a una persona en concreto sino al colectivo de todos los que se han manifestado contra la corrupción del poder y las injusticias del sistema económico imperante,  es porque “en todos los sitios este año, la gente se ha quejado por la incapacidad de los líderes tradicionales y la irresponsabilidad de las instituciones. Los políticos no pueden mirar más allá de las próximas elecciones y se niegan a tomar decisiones difíciles. Esa es una de las razones por las que no elegimos a una persona este año” y añade “por capturar y resaltar un sentir global de promesa impaciente, por acabar con gobiernos y con la sabiduría tradicional, por combinar las técnicas más viejas con las más nuevas para hacer brillar la luz de la dignidad humana y, por último, por dirigir el planeta hacia un senda más democrática aunque a veces más peligrosa para el siglo XXI, el ‘Manifestante’ es la Persona del Año 2011 de Time”.
Si, todos vivimos con esperanza y expectación las revoluciones árabes en Egipto, Túnez , Libia  y los intentos de enfrentarse al poder en Yemen, Arabia Saudi o Siria, parecía el grito de libertad de un pueblo harto de décadas de corrupción, de falta de libertad y , sobre todo, de malas condiciones de vida. En Europa ,la crisis financiera en la que se haya sumido nuestros sistema económico desde el año 2008, ha sacado a la luz todas las prácticas abusivas de los grandes financieros, la corrupción e inoperancia de los políticos y la fragilidad del proyecto de una Europa unida basada no en la unidad política sino en la economía, y cuando esta ha fallado el edificio ha amenazado con derrumbarse ante la falta de verdadera unión y solidaridad entre  las diferentes naciones que la integran. Primero en España, con el ya famoso Movimiento 15-m, luego en Grecia, en Portugal , en el Reino Unido y también en Estados Unidos, miles de personas tomaron las calles para protestar e impulsar un cambio no sólo económico,sino también político y social .

La tradición de elegir una “persona del año” por la revista Time comenzó en el año 1927 y el primero en ser elegido fue el aviador Charles Lindbergh. En principio era “el hombre del año” pero a partir de 1999 se convirtió en “persona del año” para no excluir a las mujeres , aunque cuatro mujeres antes de esta fecha recibieron este título, entre ellas la reina Isabel II de Inglaterra en 1952 o la que fuera presidenta de Filipinas Corazón Aquino en 1986. Aunque es considerado como un homenaje y un honor recibir esta designación también fueron personas del año personajes que no eran precisamente ejemplares como Adolf Hitler en 1938, Josef Stalin  por dos veces en 1939 y 1942 o el líder de la Revolución Iraní , el Ayatollah Jomeini en 1982. Este año , como vemos en la portada, el premio ha correspondido no a una persona sino a la figura del manifestante para honrar a todos los que han participado  en la caída de los regímenes totalitarios en el Norte de África y también a los manifestantes de los movimientos de indignados en Europa. Según su director es porque han contribuido a cambiar el mundo, pero , sin embargo, siendo una buena noticia todo aquello que signifique un reconocimiento a los que luchan por la libertad, lo que no está tan claro son los logros reales de estas protestas  (imagen procedente de http://www.elreferente.es )

El detonante de todo , el primero de los indignados, el tunecino Mohamed Buazizi, pagó con su vida la protesta al quemarse vivo después de que la policía tunecina le quitara su único medio de vida. La foto de su cuerpo ardiendo dio la vuelta al mundo y animó a los jóvenes tunecinos a salir  a la calle , organizándose gracias a uno de los grandes protagonistas de estas revueltas, las redes sociales. Y como fichas de domino, este grito de libertad se extendió de una nación a otra . Como dice el director de Times “En todas partes, parece que la gente ha dicho que ya es suficiente,han reclamado, no han desesperado, incluso cuando las respuestas llegaron en forma de gases lacrimógenos o balas” y creyeron con firmeza en  “la idea de que la acción individual pueda traer un cambio colosal y colectivo”. Si, se han publicado libros, se han estrenado películas, denunciando la injusticia del actual sistema económico , se han hecho públicos informes como el del Pew Research Center que señalaba que en Estados Unidos el número de pobres había alcanzado los 49 millones de personas y los mayores son hasta 47 veces más ricos que los jóvenes. Y lo mismo sucede en Europa, donde las diferencias entre ricos y pobres son cada vez mayores

Durante todo este aciago año 2011 los derechos laborales y las políticas sociales no han hecho sino retroceder, se piden sacrificios, se reducen gastos sociales, se amplia el porcentaje de la población que se halla en el umbral de la pobreza o lo ha cruzado, se imponen gobernantes que no han sido elegidos por los votantes determinan sus actos por la reacción de los mercados, de las agencias de calificación, de los fondos de inversión y de los lobbies de los grandes grupos financieros e industriales. Hasta la saciedad se ha repetido que las consecuencias de la crisis no la pueden pagar en solitario los ciudadanos, sino que los responsables de la misma, tanto políticos, financieros o empresarios, deberían responder ante la justicia y la sociedad por sus actuaciones inmorales. Las calles se han llenado de manifestantes aunque sin objetivos precisos y sin saber muy bien como encauzar esa indignación para alcanzar objetivos concretos.

El movimiento de indignación que nació en España se extendió por los países más golpeados por la crisis, como Grecia, Portugal y en otoño también a Estados Unidos. Según el Diccionario de la Lengua indignación significa  “Enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos”, un enfado dirigido no contra una persona en concreto sino contra una forma de organización social y económico que lejos de extender el bienestar y la prosperidad entre las naciones menos favorecidas, está incrementando las desigualdades incluso en las sociedades más prósperas, al tiempo que conserva una forma de vida que contribuye al deterioro del medio ambiente y el agotamiento de los recursos naturales. Sin embargo, a pesar de la voluntad de querer cambiar esto, los objetivos de estos movimiento son difusos y sin un programa realista y concreto es difícil influir en la realidad. (imagen procedente de http://www.absolutnuevayork.com )
Ahora que estamos llegando al final de este año, y después de que la figura del manifestante haya sido elegido como la persona más importante e influyente del año, habría que mirar atrás y reflexionar sobre lo que realmente se ha conseguido, que se ha cambiado, que impacto ha tenido en la vida real y cotidiana de la población. Sobre la situación en las naciones del Norte de África ya escribí a comienzos de este mes un artículo en el que mostraba como, medio año después de las protestas y las revoluciones de la Primavera Árabe, el panorama estaba dominado por la incertidumbre y por la amenaza de que el poder pasara ahora a manos de partidos islámicos como los Hermanos Musulmanes en Egipto. Libia todavía está tratando de recuperar el aliento después de una guerra concluida con el asesinato del dictador Muamar el Gadafi, Siria se halla en una guerra civil no declarada y con miles de personas asesinadas, torturadas y desaparecidas, y las tiranías de la Península Arábiga, Arabia Saudi, Kuwait, Abu Dhabi, han comprado con el dinero del petróleo el silencio , por el momento, de sus súbditos.
En Europa y Estados Unidos las protestas no han cambiado nada. Se han convertido en el derecho a pataleo de la población, al que los políticos hacen oídos sordos mientras siguen tomando decisiones que , día a día, empeoran las condiciones de vida de sus ciudadanos, que asistimos como espectadores incrédulos al espectáculo de sucesivas reuniones, asambleas y cumbres salvadoras que sólo ponen de manifiesto la incompetencia, mediocridad y falta de visión de los que son líderes de nuestras naciones. ¿Realmente es el manifestante el personaje del año 2011?¿no será más bien ellos, esos cuyo nombre no conocemos, que no están en los gobiernos, que no son elegidos por los votantes, pero que imponen sus reglas y condicionan las políticas de las naciones?¿esos que son capaces de hacer fracasar la última Cumbre del Clima en Durban poniendo en peligro el futuro de las nuevas generaciones para no tomar decisiones que pudieran dañar a grandes grupos industriales?

Las sucesivas reuniones de la Unión Europea, donde sólo se escuchan las voces de los presidentes de Francia, Nicolás Sarkozy, y de Alemania, Angela Merkel, país que se está beneficiando al financiar su deuda con intereses muy bajos. Sufrimos la mala administración de los diferentes gobiernos europeos, con democracias intervenidas por elementos al margen de los parlamentos elegidos por los votantes, que imponen sus condiciones y exigen sacrificios que ellos no comparten. Ya no son los gobiernos los que toman las decisiones y se están poniendo las bases para que surjan movimientos radicales, separatistas, extremistas, como ya sucedió en otros momentos de la historia de Europa.(imagen procedente de http://cnnespanol.cnn.com ) 
El director de Time dice que “En 2011, los manifestantes no sólo expresaron sus quejas, cambiaron el mundo” pero ¿qué ha cambiado?¿que se ha logrado? En el Norte de África es cierto que se ha conseguido derrocar a tiranos que llevaban décadas en el poder, apoyados, no lo olvidemos, por Occidente, pero estamos comenzando a ver como pueden haber cambiado de cadenas y de amo, aunque habrá que esperar aún un tiempo para saber cual es el resultado final de estas revoluciones. En Europa el resultado es nulo, en realidad sólo se han dado pasos atrás y la resignación comienza a abrirse paso, aceptando como una realidad inevitable el camión de Europa hacia un mundo más pobre, más injusto y menos libre porque no hay auténtica libertad en una sociedad en la que el poder económico se halla concentrado en unas pocas manos mientras la gran mayoría se ve obligada a aceptar condiciones laborales y económicas que hace apenas cuatro años habrían sido consideradas humillantes e injustas.
La cantante y compositora argentina Eladia Blázquez(1931-2005) decía ” Merecer la vida no es callar y consentir tantas injusticias repetidas. Es una virtud, es dignidad y es la actitud de identidad más definida” Dignidad, una palabra que procede del latín “dignitas” y que definía la escritora española Concepción Arenal con estas palabras “La dignidad es el respeto que una persona tiene de sí misma y quien la tiene no puede hacer nada que lo vuelva despreciable a sus propios ojos.”.La dignidad no nos la da nadie, es una conquista personal y a partir de ella podemos enfrentarnos contra aquellos que pretenden imponernos la indignidad, aquellos que tratan de mancillar la lucha de millones de hombres y mujeres que durante los últimos siglos han ido conquistando , poco a poco, mejores y más justas condiciones de vida para que las generaciones futuras tuvieran una existencia mejor que la suya. En el siglo XXI que acabamos de empezar esa herencia de las generaciones futuras está en peligro, tanto en el bienestar económico y social, como en el medioambiental.

La alegría inicial por el triunfo de las revoluciones de la Primavera Árabe  se está apagando con rapidez cuando en Egipto, pieza clave en el equilibrio en Oriente Medio, el poder ha caído en manos de los Hermanos Musulmanes y los salafistas, que quieren implantar de nuevo la ley islámica que no hará más libres a los egipcios sino que violará los derechos de las mujeres, la libertad de expresión política y religiosa y además fomentará el enfrentamiento con Israel, como podemos ver en esta imagen en la que partidarios de los salafistas queman una bandera israelí. Lo que parecía el triunfo de la libertad se está convirtiendo en el triunfo del fanatismo. Las revoluciones no son de quienes las hacen, sino de los que se aprovechan de ellas  (imagen procedente de http://www.pragmadigital.com ) 
Puede que las manifestaciones se convirtieran en las protagonistas del 2011, pero sin una participación activa de cada uno de nosotros en la sociedad, sin la solidaridad necesaria con los menos favorecidos, con los que están viviendo peor, sin la necesaria participación en los medios de comunicación para denunciar las injusticias que se están cometiendo, sin el compromiso de buscar una solución no con gritos ni violencia sino con diálogo pero también con firmeza y convicción, sin unos objetivos claros, concretos y no basadas en las emociones sino en la reflexión razonada, ninguna de estas protestas cambiará nada, como ya estamos viendo. Y tampoco cambiará nada la resignación pues como muy bien decía Honoré de Balzac, “la resignación es un suicidio cotidiano”, pero me temo que a la explosión de indignación , al no estar articulada por un programa con objetivos concretos, le suceda la resignación.
Es una buena noticia que los manifestantes se hayan convertido en los protagonistas del año 2011 , pues quiere decir que las sociedades no están dormidas, que tienen capacidad de reacción y la suficiente dignidad para no dejarse humillar por los diferentes poderes que la quieren controlar. Más que nunca los medios de comunicación , las redes sociales, los  blogs , la comunicación que hoy une a  personas alejadas miles de kilómetros poniendo en contacto diferentes realidades sociales y económicas, pero al final una única realidad, nuestra condición de personas que buscan la libertad, la justicia y conseguir que el mundo que dejemos a los que vengan después sea un poco mejor que el que nos legaron nuestros padres, todo ello tiene que ayudarnos a que estas voces no mueran en la portada de una revista. Estamos casi en Navidad, una época que para muchos es un tiempo de esperanza, y quiero pensar que el próximo año nos traerá esa esperanza renovada en un mundo que será mejor gracias al esfuerzo de cada uno de nosotros. No es tiempo de cinismos, ni de escepticismos, es el tiempo del valor y la dignidad para conseguir un mundo mejor. Así lo expresaba el escultor español Eduardo ChillidaUn hombre tiene que tener siempre el nivel de la dignidad por encima del nivel del miedo” Ojalá en la portada del 2012 de Times el protagonista sea la victoria de la dignidad sobre todos los miedos.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: