DUST BOWL O LA TORMENTA NEGRA. UN AVISO DE LA NATURALEZA(PRIMERA PARTE)

Llevamos décadas discutiendo sobre la realidad del cambio climático y de la influencia del ser humano en este cambio. Las evidencias de que este cambio se está produciendo y que nosotros somos uno de sus causantes parecen tan claras como la ceguera de muchos para reconocerlo. El progresivo retroceso de los glaciares, el incremento de la temperatura década tras década, la reducción de las precipitaciones, la expansión de las zonas desérticas, la desaparición de las áreas boscosas, la disminución de la vida marina por la sobreexplotación pesquera, la erosión de la tierra sometida a cultivos que no son adecuados y que la dejan indefensa ante los efectos erosivos del agua  y el viento, el deshielo del Polo Norte . La década de 2000 a 2009 ha sido la más cálida desde que se miden las temperaturas globales. Un estudio publicado por la revista Nature Climate Change realizado sobre la flora de sesenta montañas de diecisiete cordilleras montañosas  del continente europeo ha mostrado que las plantas de clima frío se retiran de las cumbres y son sustituidas por plantas de climas más templados.

El emblema de las montañas europeas, la  Edelweiss o Flor de las Nieves, como otras flores de altura, se halla en peligro, pues , como afirma el reportaje de esta revista “La transformación de la flora en menos de una década es una rápida respuesta de los ecosistemas al calentamiento global. La adaptación no es una vía posible. La única opción es mitigar el cambio climático para preservar el tesoro biogenético” Al referirse a España, nación desde la que escribo y una de las que se vería más afectada por el aumento de las temperaturas, el científico austríaco que dirige el Global Observation Research Initiative in Alpine Environments(GLORIA) y ha coordinado este estudio a través de la Academia Austríaca de Ciencias de la Universidad de Viena, señala que “en el periodo de estudio 2001-2008 las temperaturas subieron en las montañas 1,5 grados centígrados en junio por la noche” . No es más que otro síntoma, un nuevo aviso del cambio que se aproxima.  Como escribiera el novelista portugués José Saramago “Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven” Lo tenemos delante de los ojos, nos enseñan lo que está sucediendo, pero nos negamos a verlo. Ciegos que, viendo, no ven.

En este mapa de los actuales Estados Unidos vemos como el territorio conocido como las Grandes Llanuras se extiende de norte a sur desde Canadá hasta México atravesando Dakota del Norte, Dakota del Sur ,Nebraska, Kansas, Oklahoma  y Texas además de parte de Montana. Wyoming, Colorado y Nuevo México al oeste y Minnesota, Iowa o Arkandas al este. Un vasto territorio que en el Cretácico había sido el fondo de un Océano y que después se convertirían en las praderas con  el pasto de mayor calidad del mundo donde vivían entre 60 y 100 millones de bisontes  de los que a su vez vivían las tribus indias asentadas en estas tierras. Un ecosistema que la llegada de los colonos alteraría de forma irremediable (imagen procedente de http://www.atlasescolar.com.ar )

Hace ochenta años , en el centro de Estados Unidos, en lo que se conoce como las Grandes Llanuras, la naturaleza demostró cual puede ser la respuesta ante la ceguera del hombre y la fragilidad de nuestras sociedades cuando se enfrentan impotentes a las consecuencias de sus actos. Tierras de cultivo antaño fértiles fueron cubiertas por toneladas de polvo, pueblos prósperos se convirtieron en ciudades fantasmas, niños de dos años con pulmones envejecidos como si se trataran de los de un minero que llevara diez años trabajando con el carbón, plagas de insectos que recordaban a las bíblicas, tormentas de polvo que se levantaban como una muralla de más de un kilómetro de alto y hasta 1500 kilómetros de largo. Desde 1931 hasta 1939 las Grandes Praderas norteamericanas se transformaron en una zona apocalíptica que parecía anunciar el final del mundo. Después de aquello esta región no recuperaría nunca su aspecto anterior. Fue conocido como el Dust Bowl, que podemos traducir como “la cuenca de polvo” y que también es llamado la Tormenta Negra. Si queréis, acompañadme a conocer como el hombre puede alterar el clima hasta provocar la catástrofe.

Las Grandes Llanuras es una gran meseta que se extiende al este de las Montañas Rocosas y ocupa los territorios de los actuales estados de Nuevo México, Texas, Oklahoma, Colorado, Kansas, Nebraska, Wyoming, Montana, Dakota del Sur y Dakota del Norte , además de parte de los estados de Minnesota y Iowa. Estas llanuras habían estado cubiertas durante el Cretácico, desde hace 145 millones de años hasta hace 65 millones de años, por un mar interior llamado Occidental Interior Seaway. Pero hace 65 millones de años este mar comenzó a retroceder , dejando una tierra fertilizada por el limo y casi completamente llana.En estas llanuras sin árboles pero con una tierra fértil que se originó gracias a la arena, el limo y los sedimentos depositados por el viento surgió el pasto que compactaba el terreno e impedía su erosión, considerado el pasto de mayor calidad del mundo  y del que escribiría el poeta norteamericano Walt Whitman “el milagroso y eterno pasto estadounidense”. Si, puede que fuera milagroso, pero no era eterno.

Mapa con los diferentes ecosistemas de Estados Unidos , donde vemos en color blanco la extensión de las Grandes Llanuras , en el corazón de la nación. Durante el inicio de la colonización de Estados Unidos en el siglo XIX esta gran región fue considerada poco menos que un desierto y calificada de inhabitable, bautizándola con el nombre del Gran Desierto  Americano. Los colonos pasaban por estos territorios camino a las fértiles tierras del oeste pero nadie se establecía en aquellos territorios que, si bien no eran un desierto sino extensas praderas cubiertas de pasto y habitadas por bisontes e indios, eran vistos como regiones áridas, peligrosas y pobres (imagen procedente de http://www.datuopinion.com ) 

Este inmenso territorio había sido ocupado durante milenios por las grandes manadas de bisontes, y por las tribus indias que vivían principalmente de la caza. Y así prosiguió hasta la llegada del hombre blanco. Desde el momento en que la independencia de Estados Unidos fue reconocida en 1783 , comenzaba un largo proceso de colonización de aquellos  territorios que se prolongaría durante gran parte del siglo XIX , en un movimiento de este a oeste hasta alcanzar la costa del Pacífico. En 1806 el presidente norteamerciano Thomas Jefferson (1743-1826)  encargaba al teniente Zebulon Montgomery Pike(1778 o 1779 -1813) una expedición para explorar los territorios de la recién adquirida Louisiana. El 9 de mayo de 1803 Jefferson aceptó la oferta de la Francia de Napoleón Bonaparte(1769-1821) para comprar el extenso  territorio de Louisiana que comprendía los actuales estados de Arkansas, Missouri, Iowa, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Nebraska, Oklahoma y extensas zonas de Montana, Kansas,Wyoming, Colorado y Minessota. Jefferson adquirió estos territorios, más grandes que la extensión ocupada por los estados que hasta entonces formaban Estados Unidos, por quince millones de dólares. Pero se trataba de un territorio desconocido que había que explorar y de ello se encargaría Zebulon Pike .

Cuando Thomas Jefferson se convirtió en 1801 en el tercer presidente de los Estados Unidos , la nación estaba habitada por 5.300.000 personas , dos tercios de las cuales se concentraba en el litoral atlántico. Para el nuevo presidente era evidente que el futuro de la recién nacida nación era expandirse hacia el oeste, hacia las Grandes Llanuras aún no exploradas y en el futuro alcanzar la costa del Pacífico. Eso fue lo que le decidió a aceptar la oferta que le hizo Francia para que adquiriera los territorios franceses de la Louisiana, aunque todavía no estaba claro si Estados Unidos podría controlar y hacerse cargo de un territorio tan grande con tan escasa población y en la que ya vivían las tribus indias . La compra fue criticada por muchos, que lo consideraban un derroche inútil de dinero, pero el tiempo daría la razón a Jefferson, para desgracia de los bisontes , de las tribus indias y de las Grandes Llanuras que experimentarían grandes cambios a partir de la segunda mitad del siglo XIX que las transformaría por completo ( imagen procedente de http://www.lacrisisactual.info)

Hubo críticas a esta compra , y en los periódicos de la época se publicaron titulares como este “Hemos dado dinero, del que tenemos poco, por tierra de la que tenemos tanta” Pero Jefferson estaba convencido de que aquellos vastos territorios harían más fuerte a la nueva nación . Es cierto que estaban ocupados por las diferentes tribus indias, que costaría ocuparlas, pero también sabía que finalmente se lograría . La conocida como Expedición Pike se prolongaría durante un año y a ella debemos las primeras impresiones sobre las Grandes Llanuras a las que describió como similares a “los desiertos de arena africanos”. Es cierto que no había grandes cursos fluviales ni bosques, pero aquellas tierras no se parecían en nada a los desiertos africanos . Así nos la describe el escritor español Gregorio Doval en su “Breve historia de la Conquista del Oeste”Aquella era, en efecto , una región de tierra plana o suavemente ondulada, cubierta de hierba alta y prácticamente  carente de árboles, arbustos o rocas  descubiertas. La población de aquellas vastas planicies era escasa . Varias tribus indígenas cazaban en la región, principalmente búfalos. No vivían en asentamientos permanentes ni practicaban la agricultura, sino que se desplazaban siguiendo el periplo anual de las manadas.”

En este mapa se aprecia el recorrido, trazado con puntos rosas, seguido por la expedición de Zebulón Pike entre 1806 y 1807 con la misión de buscar las fuentes del río Arkansas y del Río Mississippi, explorar el nuevo territorio de Louisiana adquirido por Jefferson y espiar las posiciones de los fuertes españoles en la zona, pues gran parte de estos territorios eran fronterizos con las posesiones españolas y Jefferson quería conocer la capacidad militar española en caso de estallar un conflicto entre ambas por los territorios en disputa. La invasión francesa de España apartaría a la antigua potencia imperial de la lucha por el predominio en el oeste americano. Sería Zebulon Pike el primero en transmitir la imagen de unas Grandes Llanuras áridas y desérticas, aunque esa descripción no se correspondía del todo con la realidad de unas tierras que , si bien no disponían de bosques ni de grandes cantidades de agua, si podían ser fértiles (imagen procedente de http://zebulonpike.org )

El mayor del ejercito norteamericano Stephen Harriman Long(1784-1864), emprendió en 1819 una expedición en busca de las fuentes de los ríos Arkansas, Platte y Rojo sin conseguirlo. Durante meses vagó por las inmensas Grandes Llanuras  y cuando regresó escribió en su informe “Esta inmensa parte del país es impropia para los cultivos y , por consiguiente , inhabitable para poblaciones que precisen de agricultura para subsistir”. Bautizó a aquellas tierras con un nombre que las marcaría durante décadas, “el Gran Desierto Americano” . Durante años los colonos atravesaron aquellas tierras en su camino hacia las más ricas tierras del oeste, sin pensar en detenerse en lo que había sido descrito como un desierto. Mientras, en 1823 el presidente James Monroe (1758-1831) lanzaba la conocida como “Doctrina Monroe” con su célebre lema “América para los americanos”, con lo que pretendía poner punto final a los intentos colonizadores europeos y fijó su atención en las tierras del oeste para que fueran ocupadas por los americanos , adelantándose a otras potencias europeas en su colonización.

Este proceso de expansión hacia el oeste se acentuó bajo la presidencia de Andrew Jackson (1767-1845) , que en 1830 decía en uno de sus mensajes al Congreso de Estados Unidos “Qué hombre de bien preferiría un país cubierto por bosques y habitado por unos miles de salvajes a nuestra extensa república, sembrada de pueblos, ciudades y prósperas granjas, embellecida con todas las mejoras del arte o la industria, ocupada por más de 12.000.000 de gente feliz y dotada de todas las bendiciones de la libertad, la civilización y la religión” Poco a poco fueron comprando a las tribus que habitaban las Grandes Llanuras parte de sus territorios, pero luego este proceso fue visto como demasiado lento y costoso y comenzó la ocupación militar, expulsando a las tribus por las armas y arrinconándolos cada vez más hacia el oeste hasta dejarlos confinados en pequeñas reservas en precarias condiciones.En los años previos a la Guerra de Secesión, que tendría lugar de 1861 a 1865, comenzaron a asentarse los primeros colonos en las  Grandes Llanuras , una colonización que  crecería con rapidez gracias a la Homestead Act aprobada el 20 de mayo de 1862 por el presidente Abraham Lincoln(1809-1865)

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En la imagen el documento oficial de la concesión de los 160 acres que le correspondían a los colonos en virtud de la Homestead Act de 1862 aprobada bajo la presidencia de Abraham Lincoln. El colono se comprometía a construir una casa durante los seis primeros meses y cultivar las tierras o criar ganado durante los siguientes cinco años. Una vez transcurrido ese plazo el colono sólo tenía que presentarse ante las autoridades  acompañado de dos vecinos que confirmaran que se habían cumplido estos requisitos. A continuación pagaba una tasa y recibía el título de propiedad de sus tierras con la firma del presidente de Estados Unidos. A partir de esta fecha miles de familias se dirigirían hacia las Grandes Llanuras, que eran presentadas por la propaganda como un nuevo Jardín del Edén, algo que no se correspondía con la realidad 

En virtud de la Homestead Act , vuelvo a las palabras de Gregorio Doval, “se ofrecía concesiones de 160 acres de tierra virgen a todo lo largo y ancho del oeste norteamericano a toda persona de raza blanca, sin distinción de hombre o mujer, que fuera cabeza de familia o soltero mayor de veintiún años , libre y ciudadano de los Estados Unidos, o que hubiera rellenado su declaración de intención de serlo” Esta promesa hizo que miles de personas se lanzaran hacia las Grandes Llanuras animados por la falsa propaganda de las compañías de ferrocarriles, que no dudaban en mentir sobre las riquezas de aquellos territorios y mostrarles fotos trucadas con frutos gigantes con tal de atraer a los colonos que se convertirían en los futuros clientes del ferrocarril. A pesar de que la realidad de aquellas tierras no respondía a las promesas que se les habían hecho, pues no eran territorios apropiados para el cultivo, la que fue conocida como “Fiebre de la Tierra” había comenzado y ya no se detendría. En apenas tres años, desde la aprobación de la ley en 1862 hasta el final de la guerra tres años después, se concedieron alrededor de 15.000 granjas, en 1893 ya existían cinco grandes líneas de ferrocarril que recorrían las Grandes Llanuras, trasladando a miles de colonos y al comienzo de la década de 1930 había más de 1.600.000 granjas establecidas en las Grandes Llanuras.

Estados Unidos había sido desde sus orígenes una tierra de inmigrantes pero la Homestead Act atrajo a miles de ellos con la esperanza de un nuevo comienzo. Muchos de ellos se endeudaron para pagar el viaje hacia las Grandes Llanuras y cuando llegaron allí tuvieron que enfrentarse tanto a la aridez de aquellas tierras como al pago de las deudas que habían contraído tanto en el viaje como con la compra de semillas, yuntas de bueyes, el arado . Todo dependía de unas cosechas siempre amenazadas por un clima extremo ,con grandes nevadas en invierno y temperaturas por encima de los 40 grados en verano, los periodos de sequía, los tornados, el viento constante y las periódicas plagas de insectos como los saltamontes que devoraban las cosechas. Era una vida dura, sin luz ni agua corriente, solitaria, donde pasaban los días sin ver a nadie, y sujeta al azar del clima. Algunos no lo soportaban y llegaban a perder la cordura, otros muchos, a pesar de estos obstáculos, consiguieron salir adelante y sus hijos,  ya en el siglo XX, conocerían la prosperidad durante las primeras tres décadas del siglo (imagen procedente de http://www.archives.gov )  

Pero aquellas tierras no eran el vergel que se les había ofrecido, eran tierras de clima seco, con precipitaciones anuales que no solía superar los 500 ml, con frecuentes sequías, riadas, tornados, ventiscas y temperaturas extremas en invierno y en verano, además de la soledad  en aquellas tierras donde no había ni luz, ni agua corriente , donde todas las esperanzas de una familia se depositaban en la cosecha anual , siempre amenazada por catástrofes naturales . Así lo describe Gregorio Doval “Una vez que había construido su casa y plantado sus semillas, el colono tenía que esperar a que la lluvia, el paso de las estaciones , la suerte y el ímprobo e indesmayable esfuerzo suyo y de toda su familia le permitieran obtener algún beneficio. Mientras tanto, luchaba contra los elementos, las alimañas y los bichos: pulgas, piojos , ciempiés y moscas eran sus compañeros constantes, incluso en la cama. Las culebras reptaban por sus casas. No eran pocas las ocasiones en que el valiosísimo ganado desaparecía , robado por los indios o muerto por la sequía, el agua contaminada, los depredadores o los rayos. Hombres y mujeres que permanecían aislados días y días que parecían interminables se volvían a veces locos”

Cuando llegaron los primeros colonos la construcción más habitual eran casas llamadas tepes, como la que veis en la imagen. Como no había árboles para talar y usar sus troncos para hacer cabañas, estas casas se hacían con terrones de tierra que extraían del suelo con un hacha y luego le daban la forma de un ladrillo que gracias a la mezcla de tierra y de las raíces de la hierba le daba una gran solidez. Una vez levantados los muros se cubría con  un  techo de tablones de madera  cubiertos con hierba para que sirviera como aislante. Tenían la ventaja de ser cálidas en invierno y frescas en verano, aunque cuando llovía el agua se colaba por el techo y al secarse un polvillo muy fino cubría a sus habitantes y a la comida. Además eran muy oscuras, pues apenas disponían de la puerta y una pequeña ventana. En cuanto al mobiliario era muy austero con una estufa dispuesta en el centro para calentar la casa alimentada con excremento de bisonte que era acumulado en una de las habitaciones, llenado toda la casa de su penetrante olor. Otro problema al que tenían que enfrentarse era al suministro de agua, tenían que cavar pozos o procurar establecerse cerca de un río o un estanque. La vida en estas casas tuvo que ser muy dura (imagen procedente de http://memory.gov.loc )   

En 1889 se iniciaba la colonización de Oklahoma, el último territorio que quedaba por ocupar y unos años después, en 1898 , se descubría el enorme acuífero de Ogallala, uno de los más grandes del mundo. Este inmenso depósito de agua , que cubre una extensión de 450.000 kilómetros cuadrados , se convertiría en la fuente que alimentaría los regadíos de Dakota del Sur, Nebraska, Wyoming, Colorado, Kansas, Oklahoma, Nuevo México y Texas  y aún hoy representa el 30% de las aguas subterráneas utilizadas en Estados Unidos para el regadío , además de abastecer de agua a la población de estos estados para el consumo humano. Durante las últimas décadas del siglo XIX se procedió a debilitar a los indios eliminando su principal fuente de sustento, las enormes manadas de bisontes, lo que además permitiría introducir el ganado con el que satisfacer la creciente demanda de carde de los agricultores y granjeros.

IMÁGENES DE LOS BISONTES Y LAS PRADERAS DE LAS GRANDES LLANURAS NORTEAMERICANAS

Escenas de lo que queda de un mundo que desapareció durante el siglo XIX, el de las manadas casi infinitas de bisontes y las praderas que habitaban los pueblos indios . Hoy muchas de estas tierras se han convertido en zonas desérticas y sin vida

En la obra “The Worst Hard Time: The untold story of those who survived the Great American Dust Bowl” de Timothy Egan publicado en 2006 leemos sobre esta matanza de búfalos  “Siete millones de libras de lenguas de bisonte fueron embarcadas en Dodge City (Kansas) en 1872–1873, un periodo de dos años en el que agentes del gobierno calcularon la matanza en veinticinco millones de bisontes. Sus huesos, blanqueados por el sol, se apilaban en grandes pilas en las estaciones del ferrocarril para ser vendidas por hasta diez dólares la tonelada. Un cazador profesional llamado Tom Nixon decía haber matado 120 animales en 40 minutos” Se estima que antes de la llegada de los europeos a América había en las Grandes Llanuras entre 60 y 100 millones de bisontes, después de las matanzas del siglo XIX en el año 1890 el número de bisontes no superaba los  setecientos ejemplares. Por el contrario, entre 1860 y 1880 el número de cabezas de ganado había crecido desde apenas 130.000 hasta los cuatro millones y medio. El hombre estaba transformando la naturaleza , los pastizales fueron sustituidos por los cultivos, gracias en gran parte a un hombre ,John Deere(1804-1886)

Imagen de una montaña de calaveras de bisonte durante el siglo XIX . La matanza alcanzó tales dimensiones que redujo su población a unos pocos centenares. En la actualidad se ha logrado recuperar la especie y en Estados Unidos viven unos 350.000 bisontes. Estos magníficos animales que pueden llegar a pesar más de 1300 kilos , 1,80 metros de alto y hasta tres metros de largo eran la base de la vida nómada de los indios, que seguían durante todo el año a las manadas de las que obtenían la comida, la ropa , el combustible y además eran un elemento sagrado en su religión. Destruir el bisonte era destruir la cultura india  (imagen procedente de http://animales.org.es )

John Deere , nacido en la localidad de Rutland en Vermont,  se había criado trabajando en la sastreria de su padre,William Deere, pero después de la temprana muerte de éste tuvo que trabajar como aprendiz en una herrería hasta conseguir establecerse como herrero. En 1827 se casaba y su familia va creciendo en los años siguientes hasta tener cinco hijos . Los negocios no iban bien, por lo que para alimentar a su familia, vendió la herrería y se trasladó a Illinois para probar suerte. Establecido de nuevo como herrero se dio cuenta de las dificultades que tenían los arados de hierro empleados por los agricultores para penetrar en la tierra y recordando como las agujas de acero empleadas por su padre en la sastrería atravesaban el cuero, pensó que un arado de acero sería mejor para roturar la tierra. De esta forma, en 1837 construía el primer arado de acero , el más adecuado para la tierra más dura y compacta de las Grandes Llanuras.  El éxito sería tan grande que en 1868 creó la empresa Deere&Company que se iba a convertir en una de las empresas agrícolas y de construcción más importante del mundo.

John Deere, en la imagen, introdujo el arado de acero en el trabajo agrícola de las Grandes Llanuras y con ello permitió a los agricultores que pudieran roturar aquella tierra dura y arcillosa. En las décadas siguientes desaparecerían hasta treinta millones de hectáreas de pastizal, convertidos ahora en campos de cultivo, principalmente de trigo. Se convirtió en el origen de la prosperidad de los colonos pero también se estaban sembrando las semillas del desastre medioambiental que se iniciaría en la década de 1930

Armados con el arado de acero las Grandes Llanuras fueron roturadas , alterando todo el ecosistema de las praderas. Los pastizales os fueron sustituidos por completo por el cultivo de los cereales, inmensos campos de trigo cubrían las praderas, favorecidos además porque durante las primeras dos décadas del siglo XX las lluvias fueron superiores a las habituales. Se sembraba el trigo en otoño, antes de las lluvias de final de otoño, se dejaba pasar el invierno en espera de las lluvias de la primavera y , por fin, en verano se recogía la cosecha. En 1914 empezaba la Primera Guerra Mundial, con lo que se incrementó la demanda de trigo y en 1917 se introdujo el tractor en los campos lo que aceleró el trabajo, cultivando y  cosechando en apenas tres horas lo que antes se tardaba tres días. Terminada la Primera Guerra Mundial la demanda de trigo se incrementó, el precio aumentó y Estados Unidos se convirtió en la primera exportadora mundial de este cereal sustituyendo a Rusia, sumida en las consecuencias de la Revolución que había acabado con el zarismo.

El presidente Herbert Clark Hoover eligió como forma de enfrentarse a la crisis nacida del crack bursátil de octubre de 1929 el no hacer nada. Como los políticos actuales prefirió ignorar las consecuencias y se limitó a prometer que todo pasaría pronto. No sería hasta la elección de Roosevelt en 1933 y la puesta en práctica del New Deal cuando comenzaron a darse los primeros pasos para salir de lo que fue conocido como la Gran Depresión. Pero la Depresión económica iba a ocultar durante años el drama que iba a vivirse en las Grandes Llanuras, la Tormenta Negra(imagen procedente de http://www.etnografo.com)

En estos años más de treinta millones de hectáreas de pastizales desaparecieron y durante toda la década de 1920 los agricultores de las Grandes Llanuras vivieron una era de prosperidad que les permitió comprar casas y coches , mientras las ciudades crecían y otras nuevas nacían. Pero todo iba a cambiar al final de la década, cuando se produjo el Crack de la Bolsa de Nueva York el 24 de octubre de 1929, el llamado Jueves Negro. La prosperidad de aquella década desapareció de un día para otro en las grandes ciudades, y los agricultores vieron como los precios del trigo se desplomaron hasta el extremo de que ya no era rentable recoger las cosechas, que se fueron almacenando en los dos años siguientes. Los agricultores pidieron ayuda a la administración del presidente Herbert Clark Hoover(1874- 1964), que había sido elegido unos meses antes del crack , en marzo de 1929. Pero Hoover sólo trataba de evitar que el pánico se extendiera y prometía que la recuperación se hallaba a la vuelta de la esquina. Estaba convencido que se trataba de una crisis pasajera y que el propio mercado corregiría los desequilibrios, por lo que la respuesta de Hoover fue no hacer nada. Pero lo peor para los habitantes de las Grandes Llanuras aún no había llegado y no se trataba  de la crisis económica, sino de una de las peores crisis ecológicas de la historia, el  Dust Bowl. En el artículo de mañana conoceremos las consecuencias que tuvieron las agresiones contra el ecosistema de las Grandes Llanuras durante todo un siglo. La destrucción de su ecosistema tendría consecuencias

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