GRANDES EXPLORADORES: MICHEL PEISSEL Y EL ÚLTIMO REINO PERDIDO(SEGUNDA PARTE)

En la primera parte de este artículo habíamos recorrido la historia de la formación de los Himalaya, la que contiene las montañas más altas del mundo, originadas por la colisión de la Placa de la India con la Placa de Eurasia y vimos como ,aún hoy en día, este proceso de plegamiento continúa a medida que la Placa de la India sigue avanzando, lo que era causa de terremotos y también de la elevación de las cimas de los Himalaya. Luego conocimos la historia  del Nepal, el territorio donde nuestro protagonista, el etnólogo, escritor y explorador francés Michel Georges François Peissel(1937-2011) se internaría en 1964 para emprender una de las últimas exploraciones hacia lo desconocido que quedaban en el planeta, la búsqueda de un reino perdido que se hallaba aislado del mundo dentro de una nación, Nepal, cuyas fronteras habían permanecido cerradas durante un siglo mientras se mantuvo controlando el gobierno la Familia Rana . Con el golpe de estado que terminó con el domino de la familia Rana y devolvió el poder a la dinastía gurkha fundada por  Prithivi Narayan Shah(1723-1775) , las fronteras de Nepal volvían a abrirse al exterior, primero con el rey Tribhuvan Bir Bikran(1911-1955) hasta su muerte en 1955 y después con su hijo Mahendra Bir Bikran Shah (1920-1972).
Este último había llegado a aprobar una Constitución donde convertía a Nepal en una monarquía parlamentaria y convocó elecciones. Pero en 1962 dio marcha atrás , destituyó al primer ministro y reformó la Constitución para asumir de nuevo todos los poderes para transformar Nepal en una monarquía absoluta , aunque mantuvo las fronteras abiertas con el extranjero. Esta era la situación cuando Michel Peissel iniciaba su aventura. Pero,antes, conozcamos un poco más a este gran explorador, que ha inspirado a muchas personas con su obra y ha sembrado el deseo de viajar, de conocer, de aventurarse más allá de las rutas habituales, porque viajar es sobre todo descubrir, mirar con ojos nuevos  y aprender para abrir la mente, siguiendo las palabras del dramaturgo italiano Carlos Goldoni “El que no sale nunca de su tierra está lleno de prejuicios”. En el año 2010, un año antes de su muerte, Peissel estuvo en España recogiendo el premio que le había entregado la Sociedad Geográfica Española y de las entrevistas que entonces le hicieron he reconstruido parte de su biografía.

Mapa con la situación del reino prohibido de Mustang, al norte de Nepal y junto a la frontera con China. A partir de los años sesenta, como consecuencia de la invasión del Tíbet por más de 600.000 soldados chinos, Nepal cerró su frontera con China y Mustang se convirtió en un reino cerrado  ya que en esta región se encontraban los campamentos de los khampas, un pueblo que había tratado de mantener su independencia primero del Tíbet y ahora de los chinos y ahora se había convertido en la oposición armada a la ocupación china. Eran hombres acostumbrados a combatir aunque eran acusados de ser bandidos y salteadores y las autoridades de Nepal advirtieron a Peissel del peligro que corría su vida si se internaba en aquella región
Peissel nació en París el 11 de febrero de 1937. Su padre era diplomático y Peissel pasó gran parte de su infancia en Inglaterra, en una mansión de Hertfordshire, rodeado de todo tipo de comodidades. Cuando en una entrevista en la revista de literatura“Qué leer” le preguntaban como había tomado la decisión de dedicar  su vida a la exploración , Peissel buscaba la respuesta en aquellos años de su niñez “En Inglaterra, donde me eduqué, el ritmo de vida para un niño no era particularmente excitante, pero disfrutaba mucho con la lectura de relatos de aventuras. Esas historias me trasladaban a escenarios de aventura y exploración. De pequeño quería ser explorador y granjero.” Cuando contaba 21 años, como ya vimos en la primera parte, viajó al Yucatán y recorrió la costa hasta Belice en busca de las ruinas mayas con tal fortuna que descubrió catorce nuevos enclaves mayas. De regreso de este viaje iniciático en el que cumplía parte de los sueños de su infancia, ingresó en la Harvard Business School donde fue felicitado por algunos de los principales expertos en cultura maya por sus descubrimientos. Es fácil imaginar lo que sentiría aquel joven que siempre había querido viajar y explorar cuando recibía los halagos de importantes arqueólogos y antropólogos.
Aprovechando el periodo de vacaciones de tres meses entre curso y curso, Peissel se ocupó en organizar su segunda expedición y su objetivo ahora eran los Himalaya, en particular, uno de los reino más desconocidos , el de Bután. Sería el hermano de Tenzin Gyatso(1935), el actual Dalái Lama,Tagchel Rimpoché,  al que conoció en Harvard, quién propondría a la Universidad que fuera Peissel  el que encabezara, en su calidad de etnólogo , la expedición a este reino, a lo que la universidad accedió. El Tíbet había sido ocupado por China en 1950  pero se había firmado un acuerdo llamado Plan para la Liberación Pacífica del Tíbet, en virtud del cual la administración del Tíbet quedada repartida entre China y el Dalái Lama. Hasta entonces, la mayor parte de las tierras de cultivo tibetanas estaban en manos de los lamas y la población trabajaba para ellos en régimen de servidumbre, pero los chinos arrebataron estas tierras a los lamas ,lo que causaría fuertes tensiones. Finalmente, en 1956, se produjo una rebelión en la capital , Lhasa, que se extendió a gran parte del Tíbet pero que fue finalmente sofocada por el ejército chino en 1959. El Dalái Lama huyó del Tíbet para buscar refugio en la India. Todos estos acontecimientos impedirían a Peissel llevar a cabo su primera expedición a Bután, un reino que no podría visitar hasta 1968.

Palacio de Potala en Lhasa, la capital del Tíbet . Había sido construido en el siglo XVII y desde entonces fue la residencia oficial del Dalái Lama, con el que se pretendía demostrar el poder temporal y espiritual del budismo tibetano encarnado en la persona del Dalái Lama. Cuando los chinos invadieron Tíbet en 1950 en un primer momento se llegó a un acuerdo para gobernar conjuntamente Tíbet,pero cuando comenzaron a expropiar las tierras en poder de los monjes estalló la rebelión. Tíbet funcionaba como un estado medieval, donde las tierras eran propiedad en su mayor parte de los lamas y el pueblo trabajaba en régimen de servidumbre. En 1956 estallaba la rebelión que tres años después aplastó el ejército chino y Tíbet se convertía en una nueva provincia de China, situación que se mantiene hasta nuestros días.  El actual Dalái Lama huyó a la India y Michel Peissel tuvo que cancelar la expedición a Bután, un reino que también era entonces desconocido por Occidente, debido a la inestabilidad en toda la zona (imagen procedente de http://www.nosoloviajeros.com )

La expedición no podía seguir adelante, no con 600.000 soldados chinos ocupando el Tíbet y con toda la región bajo la amenaza de guerra. Ahí que señalar que en estos viajes le iba a ser muy útil  el tibetano que había aprendido casi de forma autodidacta gracias a una “Gramática de tibetano coloquial” un libro que había llegado a sus manos de forma curiosa. Cuando estaba estudiando en La Sorbona, un día entró por casualidad en una librería especializada en temas orientales y se dedicó a curiosear. Cuando el librero le preguntó que deseaba dijo lo primero que le vino a la mente , una gramática tibetana. Así fue como, sin quererlo, llegó la gramática tibetana a sus manos. Ya en la Universidad de Harvard , en Estados Unidos, conoció a un joven tibetano de 17 años que era hermano del primer ministro del Tíbet, y con su ayuda adquirió un buen conocimiento de esta lengua, aunque aún entonces no sabía para que le iba a ser útil.
Allí estaba Peissel junto a su amigo ,el antropólogo Alain Thioller, en la ciudad fronteriza de Kalimpong, entre la India y Nepal, cuando conoció a Tensing Norkay(1914-1986), que se había convertido en una verdadera leyenda al ser , junto con Edmund Hillary(1919-2008), los primeros hombres en poner su pies sobre la cima más elevada del mundo, el Everest, el 29 de mayo de 1953. Después de hablar con Norkay,Peissel  pensó que podría dirigirse hacia el valle nepalí de Solu Khumbu, conocido como el país de los Sherpas. Este término, sherpa, significa en tibetano “gente o pueblo del este” y hacía referencia probablemente a un grupo de habitantes que procedentes de la provincia china de Sichuan , habían emigrado hasta el Tíbet quinientos años antes. Se habían convertido en elemento imprescindible en las expediciones hacia las cimas del Himalaya y hoy se da el nombre de sherpa a todo aquel que se dedica a hacer de guia en la montaña.Peissel diría después que fue allí, en el hogar de los sherpas  donde “dio comienzo mi pasión por el Tíbet y sus gentes, por el Himalaya y su majestuoso mundo”

Fotografía de la ciudad de Namche Bazaar en el valle de Solu Khumbu, conocido también como el país de los sherpas. Esta ciudad es la puerta de entrada a los Himalaya  . Se halla a 3440 metros de altitud, por lo que al menos es necesario pasar una noche en ella para adaptarse a la altura.Procedentes del Tíbet y de la provincia china de Sichuan, emigraron hacia Nepal entre el siglo XV y el siglo XVI y se llevaron consigo la religión lamaísta. Su adaptación a la altura y su resistencia física les convirtieron en los mejores guías y porteadores de las expediciones que se dirigen hacia las principales cimas de los Himalayas. Su principal alimento son las patatas y la cebada así como el celebre té tibetano preparado con mantequilla y sal que les proporciona un rápido aporte energético necesario en un clima tan frío  (imagen procedente de http://www.weltyphotography.com)
El joven Peissel se preguntaba  “¿Existen aún horizontes inexplorados?¿Es posible encontrar hoy en día culturas ancestrales intactas?”. Escribía “Mis ojos y mis pensamientos iban mucho más allá de las maravillosas cumbres . Buscaban algo , quizás un sueño que tuvieron antes que yo miles de hombres. Soñaba en un horizonte perdido y presentía que allí , en algún punto , existía la última tierra intacta, ilesa y sin edad, un mundo inexplorado”  Y la respuesta que encontró fue  el Reino de Mustang o Reino de Lo, situado a 5000 metros altitud, bajo soberanía nepalesa  pero prohibido su acceso a los occidentales. Así lo describe  Javier Jayme en su obra “Pioneros de lo imposible” “Los rasgos geográficos de Mustang son netamente tibetanos: extensas y yermas mesetas sin la más mínima concesión a la galería. Ni árboles, ni cascadas , ni demás bondades propias de tarjeta postal. Bajo unos cielos luminosos, casi siempre despejados, con drásticos cambios de temperatura entre el día y la noche. Su territorio sobrepasa apenas los 3000 kilómetros cuadrados. En cuanto a sus treinta mil habitantes, los lobas, se declaran única y exclusivamente bhotias, tibetanos de fe lamaísta”
En efecto, la respuesta a su pregunta sobre que horizontes inexplorados quedaban aún por recorrer, ea aquel reino remoto y Peissel ya lo presentía así “El Mustang era, y yo lo presentía así, el verdadero reino perdido con el cual había soñado siempre” Pero ¿qué se sabía entonces del reino de Mustang? Pues prácticamente nada. En 1707 monjes capuchinos italianos habían fundado una misión en Lhasa , la capital del Tíbet, pero fueron expulsados a instancias del Dalái Lama en 1745. A partir de entonces la labor misionera prosiguió en a ciudad de Bethia en la frontera sur de Nepal y a uno de estos monjes capuchinos italianos,Giuseppe Maria Da Gargagno, debemos la primera mención al reino de Mustang en una carta fechada el 26 de octubre de 1759 “Después de escalar  las montañas se llega al Mustang, reino del gran Tíbet, independiente del rey de Lhasa, vasallo de China solamente”. Habría que esperar hasta el año 1951 para que un extranjero pusiera su píe en aquel reino, y fue el geólogo suizo Toni Hagen (1917-2003), que recorrería más de 14.000 kilómetros por los Himalaya, quién escribió “Hasta donde yo sé soy el primer europeo que pone sus ojos en la capital de este reino, cuyas murallas de barro junto a los cuatro pisos del palacio del rajá, constituyen una descollante y gloriosa arquitectura”

Giuseppe Tucci fue el principal orientalista italiano de su tiempo y el último hombre, antes de Peissel, en pisar el suelo del reino de Mustang en el año 1952 .  A lo largo de su vida escribió más de 360 obras , en su mayoría relacionadas con los dos temas en los que se especializó , el Tíbet y el budismo. Hablaba muchas lenguas orientales, la mayoría de ellas aprendidas de forma autodidacta como el bengalí, el tibetano, el chino, el sánscrito o el hebreo entre otras . Pero habría que esperar doce años hasta que Peissel realizara un estudio de la cultura y la geografía del reino de Mustang. (imagen procedente de http://www.romareporter.it )
En 1952 el reino sería visitado por el antropólogo italiano Giuseppe Tucci(1894-1984), el principal orientalista italiano, y ningún otro occidental volvió a poner sus pies en Mustang hasta que Peissel decide emprender esa aventura. Peissel viajó en 1964 junto a su mujer Marie-Claire, que esperaba entonces un niño, hasta Pokhara, una ciudad situada a doscientos kilómetros de Katmandú y desde la que se pueden contemplar colosos como el Annapurna(8091 metros) o el Dhaulagiri (8167 metros). Ese sería el punto de partida de su expedición que iniciaría su camino el 23 de abril de 1964, en compañía de ocho porteadores, un cocinero y un joven tibetano . Después de atravesar el valle de Kali Gandaki  se adentraron en un territorio al que temía Peissel. Sobre el miedo diría Peissel  en la entrevista que he mencionado antes “Yo siempre he tenido mucho miedo, mi mujer dice que soy un miedoso, pero yo creo que el miedo es una reacción del cerebro para protegernos de lo que pueda ocurrir.” Y si temía esta zona era por la presencia de campamentos khampas.
Los khampas era un pueblo casi desconocido , que se hallaba asentado desde hacía mucho tiempo en la provincia de Kham, perteneciente al Tíbet y que desde 1950 se hallaba bajo el poder de China, donde también vivían muchos khampas. Siempre se habían sentido independientes tanto del Tíbet como de China, y ahora combatían al ejército chino desde sus campamentos en el Nepal, en el territorio del reino de Mustang. Sobre ellos diría  Peissel “A los khampas los vi por primera vez en Kathmandú, todo el mundo conocía su existencia. Sus campamentos estaban en el Mustang. Nadie sabía muy bien cuántos eran ni cómo funcionaban, ni siquiera la CIA, que en parte los financiaba. En Katmandú, empresarios como Boris Lissanevitch y jesuitas como el padre Morand les ayudaron en algún momento con medicinas. La Cruz Roja nunca reconoció su lucha por la independencia del Tíbet como una guerra.” Le advirtieron las autoridades nepalíes que cruzar su territorio podía ser muy peligroso y lo más probable es que pudieran ser asesinados

A pesar de ser muy esquemático , este mapa recoge los puntos principales en la ruta de Michel Peissel y su expedición, desde su salida de Katmandú hasta la ciudad de Pokhara, a doscientos kilómetros de la capital nepalí. Aquí se despidió Peissel de su esposa y partió junto a los ocho porteadores, el guía y cocinero y un joven tibetano con dirección al reino de Mustang. Primero rodearon los dos grandes colosos del Annapurna y el Dhaulagiri, atravesaron la región donde se encontraban las guerrillas de los khampas que acosaban al ejército chino y hallaban allí refugio, siguieron hacia la localidad de Tukucha donde dejó a los porteadores y continuó el camino con yaksy despuésde superar unos coyados alcanzó por fin la entrada al reino de Mustang(imagen procedente de http://www.banoa.com )

Peissel si tropezó con dos de aquellos hombres, pero quedaron tan sorprendidos como él cuando se vieron mutuamente, y no sucedió nada. Una vez que había dejado atrás las moles del Annapurna y el Dhaulagiri y de sustituir en la pequeña localidad de Tukucha a sus ocho porteadores por los resistentes Yaks , unos grandes bóvidos cuyo cuerpo está cubierto de pelo ,con un tamaño que puede alcanzar los dos metros de alto y los mil kilos de peso y que vive entre los 4000 y los 6000 metros de altura. Como curiosidad añado que el nombre de yak es sólo para los machos, ya que las hembras reciben el nombre de nak o dri.Peissel alcanzaba por fin la entrada del reino  de Mustang que describió con estas palabras “Ante mis ojos, llenando el horizonte, se desplegaba un país como jamás había visto antes. Era un espantoso desierto, peor de todo lo que había podido imaginar, pintado de amarillo y ocre; una sucesión de innumerables farallones desnudos, corroídos por el viento, de gargantas y cañones tallados  en un infierno desecado , como profundas cuchilladas  en un inmenso montón de arena. En muchos kilómetros a la redonda no se veía una sola mancha verde, un árbol, un matorral, nada que pudiera llegarme al corazón, nada que evocara encanto o bienestar. Un viento terrible silbaba en mis oídos , arrastrando la arena que recogía al cruzar el desierto, aullando en las gargantas, esculpiendo en las montañas torreones siniestros, blancuzcos como huesos secos”
La primera impresión de Peissel no podía ser más desalentadora, pero cambió por completo de opinión en cuanto alcanzaron la segunda población en importancia del reino de Mustang, la ciudad de Tsarang, que con sus casas blancas rodeadas de jardines casi le parecía salida de un cuento. Desde allí sólo faltaba un día más de marcha hasta alcanzar la capital del reino , Lo-Mantang. Cuando por fin vislumbró las construcciones de la ciudad quedó deslumbrado  y conmovido , al fin había llegado a una ciudad legendaria , una ciudad que nadie antes había podido describir y que ahora se hallaba allí, ante sus ojos. Así lo narra Peissel “Sentía lo mismo que los incrédulos viajeros medievales que contemplaban Roma por primera vez. Ni siquiera en mis momentos de más loca fantasía había soñado en lo que ahora tenía frente a mí. Me parecía que yo también vivía una leyenda, la vieja leyenda que ha obsesionado a los hombres durante generaciones  y que, en nuestra época tan agitada , ha crecido como una forma de evasión psicológica; la leyenda de una ciudad olvidada, de una fortaleza oculta en los recovecos del Himalaya, un Shangri-La, el paraíso perdido , un país donde viven gentes sin edad más allá de las fronteras de nuestro mundo prosaico y atareado. Un lugar donde el tiempo permanece suspendido sobre un universo cerrado y secreto” 

Fotografía de Lo-Mantang, la legendaria ciudad capital del reino de Mustang . Sus murallas de 300 metros de largo y 155 metros de ancho tenía una sola puerta de entrada que se cerraba cada noche para evitar le entrada de los bandidos. Además de para proteger a la ciudad, estas murallas también protegían a la ciudad del viento y de las tormentas de arena. Mientras permaneció allí Peissel realizó detallados mapas de la ciudad en la que contó 120 casas, todas ellas de similiares características , adoptando la forma de sólidos torreones construidos en piedra y madera, con pequeñas ventanas muy estrechas, por las que apenas podía asomarse una cabeza y con dos o tres pisos de altura. El piso inferior era utilizado como almacén y establo mientras que ellos habitaban las plantas superiores. En verano apenas pasaban tiempo dentro de las casas y hacían su vida en los tejados, que tenían forma plana, para aprovechar la luz del Sol . Para calentarse en invierno y en general como combustible utilizaban los excrementos de yak pues la madera es muy escasa en esta región (imagen procedente de http://www.myhimalayas.com )

Junto a sus compañeros de expedición Peissel atravesó la llanura donde se hallaba la ciudad, que luego sabría que se llama Llanura de la Oración y podemos imaginar como ,con cada paso, en su mente se agolpaban las preguntas sobre lo que contemplaban sus ojos ¿cómo eran sus habitantes?¿cuál era su historia?¿y sus tradiciones y costumbres?¿cómo le recibirían? Su emoción era la emoción de todos los exploradores, el descubrimiento de lo que hasta entonces había permanecido oculto, aquello que es nuevo aunque sea muy antiguo. Encontraron alojamiento en la casa de una anciana de la ciudad , una casa que se convertiría en el centro de atención de toda la ciudad, pues su llegada era todo un acontecimiento que rompía el apacible ritmo de la vida en Lo-Mantang. Durante el tiempo que duró su estancia allí Peissel se sintió siempre observado. Una de las cosas que más llamó la atención del explorador francés fue la amabilidad de aquellas personas, el respeto y la calma que mostraban en todo momento. Nunca presenció una discusión o un gesto de disgusto. Afirmaba “De hecho , la única persona que vi enfadada en Lo-Mantang fui yo mismo” y contaba una anécdota que reflejaba este espíritu tranquilo . Un día un hombre le estaba observando  con tanta insistencia que llegó a irritar a Peissel. Cuando el hombre vio su enojo le dijo perplejo “No te comprendo.Tú eres un gran hombre.¿Cómo es que las pequeñeces como yo mismo merecen tu ira?”

Al día siguiente de su llegada Peissel fue invitado a presentarse ante  el vigésimo cuarto rey de Mustang, Angun Tenzing Trandul ,que le recibiría en audiencia. Se hizo acompañar por uno de sus hombres para que hiciera el papel de traductor, pues aunque entendía y hablaba tibetano, lo hacía en la lengua más coloquial, impropia para dirigirse a la realeza. De esta forma se dirigió a caballo a la residencia de verano del rey, situada a dos horas de la capital, en la localidad de Trenkar. Allí fue recibido por el rey y por otros veinte hombres. Peissel utilizó su intuición para comportarse de la forma más correcta posible delante del rey, pues el protocolo de la corte de Mustang le era completamente desconocido igual que a su compañero. Pero Peissel supo ganarse la simpatía del rey cuando , rompiendo el silencio protocolario se dirigió al monarca diciendo en tibetano “Perdonadme, señor, pero yo hablo el tibetano como un campesino”. Que un extranjero hablara tibetano les debió asombrar . El rey preguntó al explorador de donde procedía, y cuando este le respondió que de Francia, el rey replicó desconcertado “¿Francia está cerca de Lhasa o de la isla de América?” El mundo exterior era para ellos casi desconocido  y a lo largo de su estancia Peissel descubriría que para ellos el mundo era plano y con forma de media luna con el Tíbet en el centro de aquel mundo.

palacio real
El palacio de la familia real de Mustang. En la actualidad los reyes de Mustang son propietarios de un hotel en Katmandú y han convertido al turismo en fuente de ingresos del reino. Pero se trata de un turismo controlado, pues no se admiten un número superior a mil turistas al año, a los que además se cobra unas elevadas tasas, sobre los setecientos dólares.Sus calles , sus casas de piedra, barro y paja , los monasterios lamas, siguen conservando el aspecto que tenía cundo Lo-Mantang fue descubierta por Peissel  (Imagen procedente de http://www.enlaspuertasdelcielo.org)

Después describiría Peissel las impresiones de aquella visita a la corte de Mustang “La sorpresa que hubiera debido sentir resultaba atenuada por mis recuerdos de lecturas históricas sobre nuestro Viejo Mundo, cuyo pasado abunda en personajes semejantes al rey de Mustang. Las cortes de los monarcas de Francia e Inglaterra , en el siglo XI, debían presentar un aspecto muy parecido a la suya. Para Angun Tenzing, las luchas de los khampas, de los chinos, de los hindúes y de los tibetanos no eran más que la repetición de aquellas que conmovieron la Antigüedad y la Edad Media del Tíbet, en todo similares a las de la Europa del medievo. La ideología involucrada en el actual conflicto que se desarrollaba poco más allá de sus fronteras se le escapaba por completo. Para el rey de Lo todo se reducía a una cuestión de monasterios incendiados  y de caballos robados , a la que él añadía solamente un manifiesto temor  de que los cañones y los monstruos rugientes que se movían sobre ruedas poseyeran algún hechizo especial sobre su ejército de fieles arqueros” El mundo exterior les debía parecer incomprensible , de la misma forma que si a un europeo de la Edad Media le lleváramos de paseo por una de nuestras ciudades del siglo XXI.

Peissel comunicó al monarca su deseo de permanecer en el reino el tiempo necesario para conocer su historia , sus tradiciones y la geografía del reino . El monarca redactó un documento que le autorizaba no sólo a quedarse en el reino sino que además le abría las puertas de todos los monasterios de Mustang para que le ayudaran en lo que necesitase “Esto es para que en todo Lo, por decreto del rey, los lamas y trawas muestren al francés que es dos lo que se encuentra en los monasterios , puesto que lo ignora , y que se le permita ver los libros. El rey de Lo así lo ha dicho” Cuando en este documento dice “el francés que es dos” se refería a Peissel y a su compañero traductor Tashi. A partir de entonces pudo dedicarse libremente a explorar aquel reino desconocido y a estudiar su historia y su sociedad. Pudo observar que la sociedad de Mustang estaba dividida en cuatro grupos pero sin grandes desigualdades entre ellos, los nobles, los monjes, los campesinos que tenían tierras en propiedad y , por último, los sirvientes tanto de los nobles como del rey y al margen de ellos dos grupos de parias que eran rechazados por las otras clases sociales, como sucede con los intocables en , que eran los carniceros que mataban animales y los herreros. Estos últimos no podían vivir dentro del recinto amurallado de la ciudad.

DOCUMENTAL SOBRE LOS MORADORES DEL HIMALAYA(Partes 4,5 y 6)
Esta es la continuación del documental sobre las diferentes culturas del Himalaya , cuya primera parte podéis encontrar en la primera parte de este artículo

La familia o trumpa  tenía una curiosa y práctica organización. Como las propiedades eran pequeñas, para evitar que estas se hicieran aún más pequeñas al repartirlas entre varios hijos y, por lo tanto, insuficientes para mantener a las familias , existía la costumbre de que la tierra fuera heredada por el hijo primogénito junto con la casa, el segundo hijo se hacía monje y si hubiera algún hijo más pasaría a servir a un noble o trabajaría para su hermano mayor permaneciendo en la propiedad. En cuanto al papel de la mujer en esta organización social era muy destacado y se contaba con ella para cualquier negocio o trámite administrativo, hasta el punto que no podía producirse una venta o compra de un bien familiar sin su autorización. Además practicaban la poliandria, es decir, una mujer podía casarse con varios hombres al tiempo, lo que evitaba que quedara desemparada en caso de morir el marido y reducía el número de embarazos , pues una mujer casada con tres maridos tendría tantos hijos como si estuviera casada con uno solo. Sobre su economía, se basaba en la agricultura, a lo que se dedicaban en primavera, para en verano dedicarse al ganado y a recoger lo sembrado. Cuando llegaba el invierno formaban caravanas de yaks que cargaban con el grano obtenido de las cosechas y lo intercambiaban por sal o por otras mercancías tanto en el Tíbet como en Nepal.

Los Yaks son un animal imprescindible para los habitantes del Himalaya. Su resistencia al frío y la altitud les convierten en el medio más adecuado para el transporte en las escarpadas montañas que rodean los valles , además sus excrementos son empleados como combustible, su pelo como abrigo y la leche y su carne como alimento. Los ejemplares más grandes pueden sobrepasar los mil kilos de peso y los dos metros de altura . Pueden alcanzar hasta los 6000 metros de altura , se alimenta de pequeñas plantas y debido a su tamaño no tiene depredadores, aunque pueden ser atacados por manadas de lobos que tratan de apoderarse de las crías . En la actualidad apenas quedan Yaks salvajes, pero los que aún lo siguen siendo suelen formar grupos pequeños de no más de doce individuos y cuando tienen que enfrentarse a las tormentas de nieve forman un círculo con la cabeza en el interior del círculo y ofreciendo a la tormenta la parte posterior. La hembra sólo tiene una cría cada dos años   (imagen procedente de http://kekexili.typepad.com)

Al dedicar siempre al segundo de los hijos a la religión, había una gran cantidad de monjes y los monasterios tenían un gran peso en el funcionamiento de la sociedad del reino. A partir de los nueve años se les cortaba el pelo y se les inscribía en un monasterio aunque siguieran viviendo con la familia. Se les enseñaba a leer y a escribir y como escribía Peissel “los monjes del reino de Lo constituían una clase aparte de hombres libres e instruidos”. Durante los dos meses que duró la estancia de Peissel en Mustang recopiló toda la información que pudo sobre sus costumbres, el funcionamiento de la sociedad y recorrió todo el reino, pero le quedaba conocer su historia. Gracias a una de las amistades que hizo en Mustang, el mensajero real Pemba, al que había conocido durante su primer día de estancia cuando fue a buscarle para anunciarle que el rey le recibiría en audiencia, supo Peissel de la existencia de un libro al que llamaban “Molla”, que contenía toda la historia del reino, pero ni siquiera Pemba sabía donde se hallaba.

Después de recorrer todos los monasterios del reino finalmente dieron con él en el santuario de Garphu. Allí se encontraba aquel libro, de apenas ochenta páginas . La dinastía que convirtió a Mustang en un reino independiente se había fundado en una fecha entre 1380 y 1420 por el rey Gyalpo Ame Pal, y desde entonces se había mantenido en el trono. Gyalpo llamó a su nuevo reino al maestro lama tibetano Ngorchen Kunga(1382-1456) , el más prestigioso de su tiempo . Kunga realizaría varios viajes a Mustang , fundando monasterios algunos de los cuales llegaría a acoger, aún en vida de Kunga , a más de mil monjes, conviriténdose Mustang en uno de los centros religiosos más importantes del Himalaya. Después de mantener su independencia durante tres siglos, en 1795 pasó a estar bajo la soberanía de la dinastía gurkha que gobernaba en Nepal, y así permaneció como reino vasallo del rey de Nepal hasta el siglo XXI. El rey que Peissel conoció a su llegada a Mustang en 1964 había sido coronado en 1905 cuando apenas era todavía un niño.

DOCUMENTAL SOBRE EL REINO PERDIDO DE MUSTANG

Un documental realizado después de que las fronteras del reino de Mustang  fueran de nuevo abiertas para los visitantes extranjeros en el año 1992. El documental consta de cinco partes,donde vemos como el progreso comienza a penetrar en este reino

Peissel había logrado todos los objetivos que se fijó al emprender esta aventura , incluido enamorarse de aquel reino y de sus habitantes pero antes de marcharse decidió bautizarse siguiendo el rito tibetano en el que un monje entrega al bautizado su nombre en una hoja de papel , un nombre secreto que sólo conocerá él y que no será revelado a los demás hasta el día de su muerte cuando un monje lama lo leerá en su funeral y luego lo quemará para que los demonios no  averigüen su identidad . Era ya el momento de abandonar Mustang y vuelvo a las palabras de Peissel cuando, en el camino de regreso, se volvía una última vez para contemplar aquella tierra que le había conquistado el corazón

“Una tras otra volvieron a mí las visiones de aquel mundo extraño. Volví a ver a los acompañantes del rey , a los matarifes shembas y a los herreros garas, a los eruditos lamas y a los ricos comerciantes. Volví a ver a las ancianas que aquella tarde , como todas las demás , repetirían el mantra de la compasión del budismo mahayana “O mani padme hum”, palabras mágicas cuyo eco continuará sonando siempre en la llanura de la Oración, en tanto que la diosa Mara haría girar la rueda infernal de la vida sin cesar  y los discípulos del santo Ngorchen Kunga harían lo propio con la de la religión. Los khampas se irían, los chinos desaparecerían , mientras que el ser humano , de reencarnación en reencarnación, hollaría por siempre el país de Lo. Nada cambiaría. Nada , excepto que alguien no sería ya jamás el mismo. Ese alguien ,comprendí, era yo. Shelkakangri” Ese era el nombre secreto que le había entregado el monje budista, su nuevo nombre.

Son los exploradores y aventureros como Michel Peissel los que nos permiten no sólo conocer lugares remotos a los que quizás nunca viajemos, sino aproximarnos a otras sociedades,a otros seres humanos como nosotros pero a la vez tan diferentes, a mundos con otro ritmo diferente, con otras costumbres, con otra forma de comprender la existencia. En el Reino de Mustang no había lugar para las prisas, la palabra progreso en el sentido que le damos nosotros no tenía significado alguno. Era una cultura inmutable , cuya única ambición era lograr la armonía y la paz espiritual. Eso no significa que fuera una sociedad perfecta, pues aunque pequeñas, si existían las desigualdades , con cuatro grupos sociales y dos casas de parias como eran los carniceros y los herreros. Hablo en pasado porque este mundo esta muy próximo a su desaparición después de abrir sus fronteras al exterior. Pero siempre tendremos las palabras de Michel Peissel para volver a ver con sus ojos al antiguo Reino de Mustang (imagen procedente de http://www.i.telegraph.co.uk )

Como dijo el escritor Josef Conrad “Creí que era una aventura y en realidad era la vida.” Peissel hizo algo más que descubrir y explorar un reino desconocido, se descubrió a sí mismo en aquella vida tan diferente de nuestro mundo, una vida sin prisas, sin grandes ambiciones, sin luchas por el poder, que desconocía todos los progresos de nuestro tiempo , pero donde todavía la belleza y la armonía eran valores importantes en su vida , donde la felicidad tenía un espacio a pesar de la extrema dureza de su clima y de la pobreza, para los ojos occidentales, en la que vivían. Las fronteras del reino de Mustang seguirían cerradas por el conflicto fronterizo entre China y las guerrillas Khampas hasta el año 1992, cuando de nuevo fueron abiertas y comenzó a convertirse en objetivo de las excursiones de montañeros y senderistas. Se construyó un aeropuerto y hoy se puede visitar previo pago de unas tasas que pueden superar los setecientos dólares , pero sin duda el espíritu del reino perdido de Mustang quedará para siempre fotografiado por las palabras de Peissel. Este artículo no es más que un resumen del libro de Javier Jayme “Pioneros de lo imposible” y del libro de Michel Peissel “Mustang a Lost Tibetan Kingdom”. Sólo espero haber despertado vuestro interés por su obra y su vida, pues ambas son inseparables. Desde el Mentidero gracias a Michel Peissel y a todos los que tienen el valor de hacer realidad sus sueños y el talento de contarlos para que los demás los descubramos a través de sus ojos.

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