LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL, EL LUDISMO Y EL MUNDO QUE VIENE

Lawrence Durrell(1912-1990) es autor de una de las obras literarias más importantes del siglo XX, “El cuarteto de Alejandría” y también una personalidad fascinante, compleja y contradictoria como la de casi todas las personas que atesoran un gran talento. Había nacido en la ciudad india de Jalandhar en 1912, por lo que ahora se cumple el centenario de su nacimiento. Sus padres eran colonos británicos y cuando el pequeño Lawrence cumplió  doce años le enviaron a Inglaterra para que siguiera allí sus estudios, pero Durrell siempre añoraría su infancia en India y no le gustaba que le consideraran inglés, prefería definirse como cosmopolita, un ciudadano del mundo. Pasó los últimos treinta y cinco años de su vida en Sommières, un pueblecito del sur de Francia, donde moriría en 1990. Durante aquellas tres largas décadas de retiro trató de pasar inadvertido hasta el extremo de no dar a nadie su domicilio y firmar sus cartas y libros como si estuviera viviendo en una localidad llamada Ascona, que sólo existía en su imaginación. No, no voy a hablaros hoy de la vida de Durrell, sólo quería contaros esos breves datos biográficos para que viéseis que no era un hombre convencional, como tampoco lo era su pensamiento . Cuando lees a autores  como Durrell  sus palabras no pasan sin dejar huella, son sugerentes, provocadoras , te incitan a pensar por ti mismo , a hacer preguntas y establecer relaciones , en ocasiones sorprendentes.
Una de sus frases ha sido la que ha dado origen al artículo que escribo hoy , que en apariencia nada tiene en común con estas palabras del escritor cosmopolita “La historia es una repetición interminable del modo de vida equivocado”, palabras que pueden interpretarse de diferentes modos y que a mi me sugiere el empeño del ser humano en recorrer caminos diferentes para cometer errores similares, en una evolución basada en el proceso de ensayo error que provoca mucho sufrimiento hasta que uno de esos ensayos alcanza el éxito. Cada vez que las sociedades se enfrentan a un cambio profundo de sus estructuras, de su forma de organizar el trabajo, las relaciones sociales , la economía , incluso de sus creencias e ideologías se inicia una reacción contraria de aquellos que se sienten perjudicados por esa transformación , que ven amenazados su  posición, sus privilegios o incluso sus vidas en precario pero seguras. Si, la mayoría de los hombres y con ellos las sociedades temen el cambio, la incertidumbre aunque la seguridad que defienden sea ilusoria , un espejismo que creamos porque nos cuesta aceptar lo nuevo y desconocido, aunque en esa novedad pueda hallarse la solución a los problemas que nos angustian. Por supuesto, esta es una visión mía, personal y discutible.

La invención de la imprenta por Johannes Gutenberg supuso una revolución para la difusión del conocimiento, que hasta entonces estaba limitado a las pocas personas que podían adquirir los costosos manuscritos copiados a mano. A partir de entonces el conocimiento llegaría a muchas más personas y con mayor rapidez, permitiendo que las nuevas ideas surgidas durante el Renacimiento, las reformas religiosas, los descubrimientos geográficos, científicos y las nuevas ideas filosóficas y políticas se extendiesen por el continente sacudiendo un inmovilismo que se había prolongado durante casi un milenio aunque todavía habría que esperar hasta finales del siglo XVIII para que esta revolución del conocimiento se reflejara en una revolución de la organización social,política y económica a través de la Revolución Francesa y la Revolución Industrial (imagen procedente de http://www.biografiasyvidas.com ) 
Espero no haber mareado a los que hayan tenido la paciencia de leer hasta aquí , he creído que era necesario explicar el origen de esta historia. Ahora, como hacemos casi siempre en el Mentidero, viajaremos en el tiempo hasta finales del siglo XVII. Después de casi un milenio de inmovilismo que se había prolongado durante gran parte de la Edad Media, en la que las preocupaciones filosóficas y teológicas habían desplazado a la investigación científica  deteniendo el progreso y ralentizando la evolución de las sociedades que apenas cambiaron en lo sustancial durante el milenio que se prolongar desde la caída del Imperio Romano en 476 hasta el siglo XV . A partir del siglo XV los avances en la navegación , los descubrimientos geográficos realizados por portugueses y españoles y dos momentos clave, la invención de  la imprenta hacia 1450 por  Johannes Gutenberg (1398-1468) y el descubrimiento de América por Cristóbal Colón (hacia 1452-1506), iniciaban una nueva época de cambios tanto en el pensamiento , el arte , la religión y también en la sociedad, que iba dejando atrás la época feudal, donde cada uno ocupaba una posición inamovible, el noble, el caballero, el religioso, el vasallo, el esclavo, para iniciar un tiempo de mayor movilidad social, donde se abrían nuevas oportunidades para el comercio, para el enriquecimiento y el fortalecimiento de la burguesía, de las clases medias de su tiempo.
Durante el siglo XVII se acelera la evolución de  la ciencia y de la técnica, se progresa en física, en química, en medicina, en matemáticas, en astronomía, Isaac Newton (1643-1727) descubre la ley de la gravitación universal,Anton van Leeuwenhoek (1632-1723) desarrolla los primeros microscopios, Galileo Galilei (1564-1642) perfecciona  el telescopio y con sus observaciones rompe con las teorías físicas que hasta entonces se enseñaban en las universidades y que se basaban en las ideas de Aristóteles (384 – 322 a.C) protagonizando uno de los primeros grandes enfrentamientos entre la ciencia y la Iglesia , Robert Hooke (1635-1702) descubre las célulasiban levantando un nuevo edificio cuyos cimientos eran la ciencia , la experimentación y la búsqueda del conocimiento a través no de la filosofía y la religión sino de las ciencias naturales. Uno de estos hombres, cuyo nombre hoy no brilla tanto como los que he citado anteriormente pero que iba a abrir el camino para cambios muy importantes décadas después, es el mecánico e inventor inglés  Thomas Savery(1650-1715).

En las minas de carbón  de la época los mineros tenían que enfrentarse , entre otros muchos peligros, a la inundación de las minas por las aguas subterráneas  que anegaban las galerías y que las bombas que entonces se usaban apenas tenían potencia para extraerla. Savery , usando una máquina de su invención que aprovechaba la fuerza del vapor a presión, creó en 1698  una bomba que si tenía la fuerza necesaria para impulsar el agua fuera de las galerías  lo que significaba un gran avance para la industria minera pero, sobre todo, sentaba las bases para el desarrollo de la futura máquina de vapor. Sin embargo esta primera bomba de vapor generaba fuertes presiones y ocasionaba graves accidentes. El socio de Savery en la construcción de estas bombas, Thomas Newcomen(1663-1729) introdujo mejoras en la máquina de Savery  y desarrolló la primera máquina de vapor  que convertía el calor en energía mecánica capaz de mover la bomba de extracción de agua a distancia, sin que el motor que la movía tuviera que estar en la mina y sin alcanzar presiones tan altas como la bomba de Savery, por lo que era más segura y más eficaz. Su uso no tardó en extenderse por todas las minas de carbón, primero de Inglaterra y luego de Europa y de las colonias americanas.

Esquema del funcionamiento de la máquina de Newcomen, el embrión de la futura máquina de vapor que terminaría de perfeccionar James Watt. No tardaría en abrirse camino la idea de que al igual que la máquina de Newcomen podía mover las bombas que extraían el agua de las minas también podría utilizarse para mover otras máquinas , preparando el camino para su aplicación en los telares mecánicos y ya en el siglo XIX para otra revolución, la invención de la locomotora a vapor por George y Robert Stephenson en 1821 que cambiaría la forma en que viajaba la gente y se transportaban las mercancias (imagen procedente de http://martinarollins.bligoo.com )
Años después  el ingeniero John Smeaton (1724-1792) introducía nuevas mejoras en la máquina de Newcomen consiguiendo un rendimiento mayor hasta el punto que en 1774 presenta una máquina que alcanza ya los setenta y seis caballos de potencia. Comenzaba ya a dibujarse la idea de que si la fuerza del vapor de la máquina de Newcomen era capaz de mover las bombas de agua de las minas la potencia de las nuevas máquinas creadas por Smeaton podrían ser aplicadas a otros trabajos. El siguiente paso lo iba a dar otro ingeniero e inventor británico, James Watt (1736-1819), que ,gracias a las mejoras que introduce en las máquinas de Newcomen y Smeaton, logra aumentar su eficiencia . Patentará la que a partir de ahora se llamará máquina de vapor, pues hasta aquel momento era conocida como máquina de Newcomen, en 1784 que será uno de las columnas sobre las que se sostenga la Revolución Industrial, pero no la única, porque mientras Smeaton y Watt trabajaban en las mejoras de la máquina de Newcomen un tejedor y carpintero inglés llamado James Hargreaves (1720-1778), inventaba en 1764 la primera máquina hiladora multibobina que funcionaba a vapor y que sería conocida como Spinning Jenny, la Hiladora Jenny.

Replica de una Spinning Jenny o Hiladora Jenny inventada por James Hargreaves en 1764, que fue la primera innovación técnica importante que se introducía en la industria textil , un trabajo que se había mantenido sin cambios durante siglos y que permitía acelerar la producción de hilo ya que si hasta entonces el trabajador sólo podía emplear una bobina de hilo con la Spinning Jenny podía manejar al mismo tiempo hasta ocho bobinas . La invención de Hargreaves se iba a convertir en uno de los símbolos de la Revolución Industrial, aunque serían sus versiones mejoradas las que producirían el cambio en la producción textil (imagen procedente de http://www.grimshaworigin.org ) 
La invención de Hargreaves había surgido como respuesta a un problema entre la oferta y la demanda. Hargreaves vivía en la población de Blackburn que era conocida por la producción unas ropas a las que se llamaba “Blackburn greys” hechas con una trama de lino y algodón que luego eran enviadas a Londres donde se decoraban y ponían a la venta. Pero eran tan apreciadas estas prendas que la demanda superaba a la capacidad que tenían los hilanderos para fabricarlas, ya que sus ruedas de hilar de una sola bobina de hilo eran demasiado lentas para aumentar la producción al ritmo que exigían los consumidores. Gracias a la Spinning Jenny en lugar de una sola bobina podían  utilizarse hasta ocho bobinas lo que aceleraba el trabajo . Su máquina, al igual que había sucedido con la de Newcomen, sería mejorada por  otros inventores, como Richard Arkwright (1732-1792) , que introdujo el uso de la fuerza hidráulica para mover la hiladora en 1769 y diez años después Samuel Crompton(1753-1827), desarrollaba la Spinning Mule o Hiladora de Muselina, que producía un tejido de mayor calidad y resistencia que sus antecesoras. Ya en 1785  un clérigo inglés ,Edmund Cartwright (1743-1823) ,inventaba en la tranquilidad de su vicaría en la ciudad de Hastings, el primer telar mecánico impulsado por una máquina a vapor.
En la máquina de Cartwright confluían los dos caminos paralelos que habían recorrido los dos principales impulsores de la futura Revolución Industrial, la máquina de vapor desarrollada sucesivamente por  Newcomer, Smeaton y  Watt  y la máquina de hilar en cuya creación y mejora habían participado  Hargreaves, Arkwright y , finalmente, Cartwright. Nunca como hasta ese momento se había manifestado de forma tan patente el efecto multiplicador de los esfuerzos de diferentes hombres que usaban los conocimientos y creaciones de otros para , basándose en ellos, introducir mejoras  que aumentaran la eficiencia de sus descubrimientos. Si antes los cambios tardaban décadas e incluso siglos en tener influencia en la sociedad, ahora estos se sucedían con rapidez y la máquina de vapor y el telar mecánico iban a conmover la estructura de la sociedad británica primero , y del resto de Europa después. Estos cambios llevarían consigo una nueva organización social que implicaría a su vez  cambios en el trabajo, en la economía, en la distribución de la población, en el nacimiento de nuevas clases sociales y el origen de futuras ideologías. La sociedad feudal desaparecía y se abría paso una concepción diferente del mundo, el capitalismo.

Imagen de una fábrica con telares mecánicos que propiciarían el inicio de la Revolución Industrial y también los primemos movimientos de oposición de aquellos que iban a perder su trabajo con la introducción de la producción industrial. Era el fin de  muchos artesanos que no podían competir ni en precio ni en producción con las fabricas .La primera reacción  no fue contra los empresarios que utilizaban las nuevas maquinas para beneficiarse mientras explotaban a sus trabajadores a los que obligaban a cumplir jornadas de 14 y 16 horas por sueldos miserables , empleando también a niños en el trabajo . El primer objetivo de las iras de los trabajadores fueron las máquinas a las que culparon de su situación, pero era la codicia, la falta de escrúpulos y la ambición de muchos de los grandes y nuevos industriales surgidos durante comienzos del siglo XIX los que eran responsables del deterioro de las condiciones de vida de decenas de miles de trabajadores. Las máquinas, el progreso , no cerraba puertas, abría nuevas oportunidades , pero la mentalidad de los dueños de las fabricas aún era la de los señores feudales (imagen procedente de http://sociedadycultura.com )

Comenzaba la era del maquinismo, donde la máquina se erige en la protagonista del proceso productivo, y , como no podía ser de otra forma, los cambios que su introducción en el mundo laboral implicaba no iban a ser bien recibido por la sociedad. Como os decía al comienzo de este artículo, el ser humano suele rehuir la incertidumbre que generan los cambios y las novedades, aquello que amenaza la aparente seguridad  que proporciona lo que conocemos . El famoso divulgador científico y novelista Isaac Asimov expresaba con estas palabras lo que la ciencia ofrece al ser humano ” Examinen fragmentos de pseudo ciencia y encontrarán un manto de protección, un pulgar que chupar, unas faldas a las que agarrarse. Y, ¿qué ofrecemos nosotros a cambio? ¡Incertidumbre! ¡Inseguridad!”  y eso mismo es lo que los avances científicos y los nuevos inventos significaban para la mayoría de la población a finales del siglo XVIII, incertidumbre e inseguridad. Aparece el miedo a que las nuevas máquinas permitan a los empresarios prescindir de mano de obra, pues las máquinas realizan el trabajo más rápido,con un mayor grado de perfección y además ni se cansan ni se quejan. Imagino que no os será difícil autentificaras con estos temores, pues en nuestros días siguen tan  vivos como entonces.
Nace una leyenda o un mito, pues parece que no llegó a existir en la realidad, la de un hombre común llamado Ned Ludd  cuya historia no tardaría en extenderse como las leyendas urbanas de nuestro tiempo. Según contaba este relato que se propagaba por pueblos y ciudades de Inglaterra, Ned Ludd  habría roto, bien por accidente o intencionadamente pues las versiones diferían en este aspecto, en 1779 varias máquinas textiles  que habían causado  la perdida de trabajo de muchos hilanderos. Podemos decir que Ludd era la encarnación de los temores de aquella sociedad que en poco tiempo comenzó a ver como todo lo que hasta entonces había constituido su mundo iba desapareciendo. Con el inicio del siglo XIX y la extensión del uso de las máquinas de vapor y el desarrollo de la siderurgia  se inició un cambio demográfico, mucha gente abandonaba las duras condiciones de la vida en el campo para buscar un empleo en las nacientes industrias que crecían junto a las ciudades. A su vez , las nuevas fabricas textiles producían  tejidos en una cantidad tan grande y con tal rapidez que conseguían inundar el mercado con sus productos, lo que a su vez les permitía bajar los precios mientras que los artesanos no tenían capacidad ni para producir a ese ritmo ni para abaratar los precios.

Niños trabajando en un telar mecánico. Durante el siglo XIX y hasta el fortalecimiento de los movimientos sindicales en la segunda mitad del siglo , apenas había legislación laboral que protegiese de algún modo a los trabajadores . Sería Robert Owen el impulsor en 1834 de la fundación de la Grand National Consolidated Trade Unión, el primer intento , aunque fallido, de coordinar a las diferentes asociaciones de obreros en un sindicato único a nivel nacional que defendiera sus derechos . Owen luchaba entre otras cosas contra las jornadas interminables a las que eran sometidos hombres, mujeres y niños “Ocho horas diarias de trabajo es suficiente para cualquier ser humano, y debe obtener suficiente para permitir un suministro de alimentos generoso, vestimenta y vivienda” Las maquinas estaban siendo usadas no para liberar al hombre de un trabajo muy duro, sino para esclavizarlo aún más que cuando estas no existían. Como sucede siempre, todo depende del uso que demos a nuestros adelantos , no de la naturaleza de esos adelantos (imagen procedente de http://www.historiacultural.com )

Los gremios artesanales habían funcionado durante siglos basándose en la calidad de sus productos gracias al trabajo de artesanos que habían pasado por largos años de aprendizaje, pero ahora cualquier persona podía aprender a utilizar un telar mecánico en unos pocos días y comenzar a producir con la misma o superior calidad que el artesano, pero con mayor rapidez y en mayor cantidad . Pero al producir en mayor cantidad había que crear también la necesidad en los compradores de adquirir aquellos productos, ya no bastaba sólo con que comprasen aquello que necesitaban en su vida cotidiana sino que había que crear el anhelo de adquirir  productos que no eran necesarios pero si deseables. Se iniciaba un nuevo concepto unido a la Revolución Industrial, la sociedad de consumo.  Pero el lado oscuro de estos cambios fue un aumento del desempleo, cuando mucha mano de obra manual fue sustituida por las máquinas más baratas y eficientes y los nuevos trabajos en las fabricas eran pagados con sueldos miserables ganados en jornadas agotadoras de hasta dieciséis horas de trabajo y donde hombres , mujeres y niños solían ser explotados por empresarios sin escrúpulos que ,mientras sus trabajadores vivían en la pobreza, hacinados en pequeñas casas sin las mínimas condiciones de higiene y sin ningún tipo de protección legal frente a estos abusos ni tampoco cobertura social y sanitaria , ellos amasaban grandes fortunas.
Nacía así una nueva clase social, la clase obrera, el proletariado, una evolución de la servidumbre medieval, mientras que la antigua aristocracia era ahora desplazada por la burguesía industrial  formada por los nuevos empresarios surgidos al amparo del desarrollo industrial y cuyos privilegios no se basaban en el linaje y la nobleza de la sangre como los aristócratas, sino en el tamaño de sus fortunas.  Lentamente los trabajadores iban tomando conciencia de formar parte de una clase social que compartía los mismos problemas, la miseria, la injusticia de las condiciones laborales a la que eran sometidos y la absoluta falta de derechos frente al empresario. Pero no sería a los empresarios  a los que atacarían primero ,sino a lo que había provocado el cambio de la sociedad, las máquinas. No culpaban a los que les explotaban sino a aquellos aparatos que en apenas unas décadas habían transformado su mundo hasta volverlo irreconocible. En 1811  unos trabajadores se manifestaban en la ciudad inglesa de Nottingham exigiendo unas mejores condiciones laborales, pero el ejercito disolvió la protesta  con el uso de la violencia  y estos, en represalia, prendieron fuego esa misma noche a decenas de telares mecánicos y su ejemplo sería imitado el año siguiente en diferentes zonas  industriales de Inglaterra.

El ludismo tuvo una vida corta, en apenas cinco años el movimiento se extinguió , y no fue por la represión que el gobierno inglés ejerció sobre los ludistas, sino porque estos se dieron cuenta que no eran las máquinas las causantes de sus problemas y comenzaron a unirse para hacer frente a los empresarios y exigir mejoras laborales, aunque los movimientos obreros no lograrían tener fuerza hasta la segunda mitad del siglo XIX. Los primeros años de la Revolución Industrial , como siempre que se produce un cambio profundo, fueron años de crisis, de incertidumbre y miedo en la población. Como escribe el filósofo francés Edgar Morin “La historia no constituye una evolución lineal. Ella conoce turbulencias, bifurcaciones, desviaciones, fases inmóviles, estadios, periodos de latencia seguidos de virulencias como en el cristianismo el cual incubó dos siglos antes de sumergir el Imperio Romano; procesos epidémicos extremadamente rápidos como la difusión del Islam. Es un enjambre de devenires enfrentados con riesgos, incertidumbres que involucran evoluciones, enredos, progresiones, regresiones, rupturas.” Aquel fue un momento de ruptura y podemos estar muy cerca de vivir otro nuevo momento de cambio, en este caso por la revolución tecnológica y robótica (imagen procedente de http://alanisbaeza1eeiv.blogspot.com )  
Se forman piquetes clandestinos para destruir máquinas de hilar y telares mecánicos . Los trabajadores que apoyan las protestas adoptan el nombre de Ludistas, en recuerdo de aquella figura imaginaria , Ned Ludd, que se suponía que en 1779 había quemado las primeras máquinas de hilar como ya hemos visto antes. Se enviaban cartas a los empresarios firmados por un tal Capitán Judd exigiendo la retirada de las máquinas o ,en caso contrario, estas serían destruidas y si alguien oponía resistencia podría ser asesinado y la fabrica incendiada. Muchos de estos empresarios contrataban esbirros, lo que hoy llamaríamos personal de seguridad, para impedir los daños en sus propiedades y , en muchos casos, con orden de abrir fuego se se acercaban demasiado a la fabrica. El gobierno inglés no tardó en reaccionar y en 1813 se produjeron las primeras ejecuciones de ludistas .  Sin embargo el movimiento no fue sofocado por el gobierno , sino que él mismo perdió fuerza cuando algunos dirigentes obreros se dieron cuenta que el objetivo de sus protestas estaba equivocado, las culpables de su situación no eran las maquinas, que hacían el trabajo más sencillo y creaban nuevas profesiones , sino los empresarios que explotaban a sus trabajadores mientras ellos vivían en condiciones lastimosas.
Para 1816 el ludismo estaba casi extinguido, aunque habría brotes en otras naciones europeas durante gran parte del siglo XIX , pero poco a poco la lucha contra las maquinas se convirtió en una lucha  de clases entre el proletariado y la burguesía industrial. Aparecieron los primeros sindicatos para defender los derechos de los trabajadores, una labor en la que una de las primeras figuras que sobresale es la de Robert Owen (1771-1858) que dedicó gran parte de su vida a defender a los trabajadores y la mejora de sus condiciones de vida , la creación de sindicatos de ámbito estatal que los representaran frente a los empresarios y planteando alternativas al sistema capitalista con el cooperativismo, donde los trabajadores se unirían voluntariamente en asociaciones a las que les da el nombre de cooperativas y en las que cada uno de los trabajadores sería no un empleado sino un socio en igualdad de derechos y condiciones con el resto de sus compañeros y donde la toma de decisiones y el funcionamiento de la cooperativa se regiría por los principios democráticos. Una filosofía que podía resumirse con estas palabras del propio Robert Owen ” No es sino un modo en que el hombre pueda poseer toda la felicidad que su naturaleza puede poseer, a través de la unión y la cooperación de todos en beneficio de cada uno”

Robert Owen trató de ofrecer con el cooperativismo una alternativa al capitalismo , pero cuando su intento fracasó siguió defendiendo a los trabajadores. Escribía “La clase trabajadora puede ser perjudicada, degradada u oprimida de tres maneras: descuidándolos en la infancia, cuando se los sobre carga de trabajo o cuando se les paga bajos salarios por su trabajo.” Es llamativo lo actuales que hoy nos pueden parecer sus palabras después de un siglo y medio , pero los ciclos de la historia se repiten . Vivimos una nueva crisis que es más que una crisis económica, es una crisis de un sistema que lleva funcionado dos siglos pero al igual que la maquina de vapor y los telares mecánicos impulsaron un cambio , el desarrollo tecnológico y los problemas medioambientales agravados por el actual sistema productivo que agota los recursos naturales y de un sistema económico basado en la producción y el consumo con un crecimiento constante causará una crisis de la que tiene que surgir una nueva sociedad y un nuevo sistema económico , la tercera revolución industrial (imagen procedente de http://www.biografiasyvidas.com )
En otro momento trataré el tema del cooperativismo, que no tuvo éxito en su tiempo, pero el esfuerzo de Owen no fue en vano ya que impulsó la creación de los primeros sindicatos. Ya entonces el progreso  tecnológico había sido asumido por la sociedad, no se contemplaba como una amenaza sino como una oportunidad, y la lucha se centraba ahora en la mejora de las condiciones de vida de la sociedad.  El capitalismo encontró un contrapeso en el socialismo, los sindicatos fueron ganando fuerza y las condiciones laborales, aunque muy lentamente y con mucho esfuerzo, fueron mejorando a lo largo de las décadas y culminaría en el siglo XX en muchas naciones de Europa con la creación del llamado Estado de Bienestar, donde el Estado garantizaba a la población el disfrute de unos servicios básicos e imprescindibles como la sanidad o la educación .  Todo esto que acabamos de ver y que, por supuesto, no es más que un burdo resumen de doscientos años de historia al que se han dedicado centenares de volúmenes,  se había originado a partir del trabajo de unos pocos hombres que desarrollaron la máquina de vapor y el telar mecánico. La crisis de la Revolución Industrial tardó décadas en ser asimilada por la sociedad y más aún se tardó en corregir sus errores, injusticias y desigualdes, de las que no era  culpable el progreso sino la naturaleza del ser humano.
La Revolución Industrial supuso el final definitivo del feudalismo  y habían hecho falta casi mil trescientos años de historia desde la caída del Imperio Romano para que nuestras sociedades experimentaran un cambio tan profundo.  Los ludistas trataron de parar el cambio , de detener el progreso para mantener una forma de vida que ya había muerto, pero el miedo a la novedad, el terror a la incertidumbre que anida en el corazón del hombre , les convertía en ciegos que no veían que el problema no era el progreso , sino el uso que de ese progreso estaba haciendo la codicia y la ambición de determinadas personas, que lejos de repartir los beneficios de ese progreso trataban de emplearlo en su propio y exclusivo provecho, algo tan antiguo como el hombre. ¿Que tiene que ver toda esta historia con nosotros, con el mundo actual y , lo que es más importante, con el mundo futuro? Recupero las palabras de Lawrence Durrell con las que iniciaba este artículo “La historia es una repetición interminable del modo de vida equivocado”.

DOCUMENTAL DEL CANAL HISTORIA SOBRE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

Este es el único documental que he encontrado sobre la Revolución Industrial . Es del Canal Historia aunque incluye algunos comentarios escritos que no son de mi autoría ni forman parte del documental original , pero el contenido del documental creo que os puede resultar interesante

  

Hoy nos encontramos en una nueva crisis,una encrucijada como la comienzos del siglo XIX,  que va más allá de la economía, es una crisis que afecta a nuestra propia organización social, a la forma en que vivimos y concebimos nuestro mundo . Durante doscientos años hemos vivido según las reglas nacidas en la Revolución Industrial, nos hemos adaptado a esas normas y hemos prosperado, pero igual que el feudalismo tuvo su momento de auge y fue languideciendo hasta convertirse en un edificio ruinoso que terminó de demoler la Revolución Industrial, ahora se anuncia lo mismo con la sociedad capitalista y de nuevo será el progreso el que acabe con las viejas estructuras para erigir otras nuevas. La robótica y la inteligencia artificial acabarán con nuestro concepto del trabajo , con el sistema de salarios , con las profesiones actuales como la Revolución Industrial acabó con los gremios de artesanos y eso cambiará también la organización de la sociedad, la división de clases  y transformará la economía, que ya no podrá basarse en la producción y el consumo tal y como lo entendemos ahora. La conservación de los recursos existentes y limitados y la protección del medio ambiente para hacer frente a las consecuencias del cambio climático se convertirán en prioridades al menos que lo que pretendamos sea nuestra destrucción.Todo cambio trae consigo una crisis y ojalá que en este caso no repitamos los errores cometidos hace doscientos años y que tardamos más de un siglo en corregir, que no aparezcan ludistas que traten de frenar el progreso que nos puede salvar ni una nueva burguesía industrial que sólo quiera usar ese progreso para su propio beneficio. No demos la razón a Lawrence Durrell y aprendamos de nuestro pasado.
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