EL ORO VERDE, EL ÁRBOL QUE LLORA Y LA SANGRE INDÍGENA(PRIMERA PARTE)

La historia de la humanidad reune una relación tan amplia de atrocidades que muchas de ellas , incluso aunque no haya transcurrido demasiado tiempo desde los días en que se cometieron, son olvidadas en los sótanos de la memoria pues recordarlas significa traer a la superficie el lado más oscuro del ser humano, las ambiciones mas innobles, las mayores sevicias cometidas por los impulsos de codicia y crueldad que anidan en lo profundo del hombre. El escritor Joseph Conrad encontró un título perfecto para su relato más importante, en el que narraba el horror  de la esclavitud, la explotación y el genocidio cometido en el Congo de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX , cuando aquel gigantesco territorio se había convertido en la finca privada de un solo hombre, el rey de Bélgica Leopoldo II (1835-1909). El título de aquella obra era “El corazón de las tinieblas” palabras que han pasado al lenguaje popular para definir toda incursión en los pasajes más tenebrosos de la historia. Hoy vamos a emprender uno de esos viajes que nos llevara a la selva amazónica de la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del siglo XX.
Desde el inicio de la conquista de América por españoles y portugueses una de sus principales obsesiones fue encontrar el reino mítico de El Dorado , un reino del que ya he hablado en diferentes ocasiones en el Mentidero,  que llevó a exploradores y conquistadores desde las selvas del Perú y el curso del Amazonas hasta las selvas de Ecuador y los Tepuyes venezolanos , una búsqueda infructuosa en la que muchos perdieron la vida persiguiendo un sueño aurífero que jamás hallaron. Pero El Dorado si existía, sólo que no tenía el color amarillo del oro ni se hallaba en las profundidades de la tierra o bajo las aguas de los grandes cursos fluviales que atraviesan el hermoso y salvaje continente americano, sino en la sangre de sus árboles, en su savia, lo que muchos llamarían el Oro Verde. Este oro verde se hallaba defendido por la selva amazónica, un lugar hostil para el hombre al que el escritor español Javier Reverte(1944), cuya obra “El río de la desolación, un viaje por el Amazonas” junto con “El sueño del celta” del escritor peruano Mario Vargas Llosa(1936) nos acompañarán a lo largo de esta historia, define con estas palabras “Pensé en la selva como un lugar vacío de pasado , sin historia . Y por un momento me pareció igual a los espacios polares; tal vez porque los trópicos odian al hombre tanto como los hielos”.

Mapa de Perú donde , en verde, vemos el comienzo de la zona selvática del Amazonas . En la parte superior, pasando por las ciudades de Pullcapa y Contamana vemos el curso del río Ucayali que , en realidad , es el Amazonas aunque no adoptará este nombre hasta llegar a la ciudad de Iquitos, la capital de la amazonía peruana . En la parte inferior, junto a la frontera con Bolivia, vemos la región Madre de Dios y el río Madre de Dios, una zona rica en caucho y que durante años los caucheros buscaron la forma más rápida de unir para transportar el caucho desde allí hasta Iquitos y luego descendiendo el Amazonas hasta su desembocadura en el Atlántico para embarcarlo con rumbo a Europa, el principal mercado en aquella época para América del Sur. Por eso no se embarcaban los productos para su venta  en el Pacífico ya que al no existir todavía el Canal de Panamá obligaba a descender hasta el Estrecho de Magallanes lo que además de ser más lento era también más peligroso (imagen procedente de http://educasitios.educ.ar ) 
El primer grupo de hombres en recorrer aquel territorio hostil, “la catedral de la pesadumbre donde dioses desconocidos hablan a media voz, en el idioma de los murmullos” como la describiera poéticamente el escritor colombiano José Eustasio Rivera(1889-1928), fue la expedición que dirigió el español Francisco de Orellana(1511-1546) y que le llevó a recorrer el río Amazonas hasta su desembocadura entre los años 1541 y 1542. Ya he relatado este viaje en el Mentidero y al lector interesado le remito al artículo publicado el 30 de marzo de 2011, pero no me resisto ahora a rescatar algunas partes del relato del cronista de esta expedición, fray Gaspar de Carvajal(hacia 1500-1584) en su Relación del nuevo descubrimiento del famoso río Grande que descubrió por muy gran ventura el capitán Francisco de Orellana uno de los cincuenta y siete hombres que acompañaron a Orellana en el descenso del río, pues nos permitirá entender mejor el mundo al que se enfrentaban los que tenían el atrevimiento de desafiar a la catedral de la pesadumbre.
Fray Gaspar relata así las penurias que pasaba la expedición por la falta de comida , más paradójicas si tenemos en cuenta que la selva está llena de vida pero entonces como hoy se puede morir de hambre si no sabes moverte en ella “Vivíamos en tan gran necesidad que no comíamos sino cueros, cintas y suelas de zapatos  cocidos con algunas hierbas , de manera que era tanta nuestra flaqueza que sobre los pies no nos podíamos tener, que unos a gatas y otros con bordones se metieron en las montañas a buscar algunas raíces que comer, y algunos hubo que comieron algunas hierbas no conocidas , los cuales estuvieron a punto de muerte, porque estaban como locos y no tenían seso”. Relata  también el descubrimiento y bautismo del Río Negro, el más caudaloso de los afluentes del Amazonas y que a través de un pequeño río , el Casiquiare, conecta la Cuenca del Orinoco con la Cuenca del Amazonas “Prosiguiendo nuestro viaje  vimos una boca de otro río grande a la mano siniestra  que entraba en el que nosotros navegábamos el agua del cual era negra como tinta, y por eso le pusimos el nombre de Río Negro, el cual corría tanto y con tanta ferocidad que en más de veinte leguas hacía raya en la otra agua sin revolver la una con la otra”.

En esta fotografía de la confluencia entre el río Amazonas y el río Negro se puede observar lo que os digo en el artículo, las aguas marrones del Amazonas , o Solimoes como se llama en Brasil ,y las oscuras del Río Negro , el más caudaloso de sus afluentes y con una longitud de 2250 kilómetros , a la altura de la ciudad de Manaos, en Brasil. Durante seis kilómetros las aguas de los dos ríos fluyen una al lado de la otra sin mezclarse , un fenómeno conocido como “Encuentro de las aguas” y que se debe a la diferencia de velocidad y temperatura entre los dos ríos. Mientras el Río Negro fluye a dos kilómetros por hora y con una temperatura de 22ºC mientras que las aguas del Amazonas fluyen a seis kilómetros por hora y con una temperatura de 28ºC (imagen procedente de http://infinitomisterioso.blogspot.com )
Hoy sabemos que los ríos de agua negra tienen esta tonalidad por la gran cantidad de materia orgánica que hay en sus aguas y la escasez de minerales , a la inversa que los ríos de aguas blancas. Durante el viaje se vieron acosados por diferentes tribus indígenas que les atacaban y entre aquellos guerreros se encontraban las mujeres que darían su nombre al río más caudaloso del planeta . Según fray Gaspar, los indios tributarios de estas mujeres guerreras las habían pedido auxilio para que les ayudaran a atacar a la expedición de Orellana ” Vinieron hasta diez o doce,  que éstas vimos nosotros, que andaban peleando delante de todos los indios como capitanas y peleaban ellas tan animosamente que los indios no osaron volver las espaldas” y un poco más adelante describe a las guerreras  “Estas mujeres son muy altas y blancas, y tienen muy largo el cabello y entrelazado y revuelto a la cabeza; y son muy membrudas y andan desnudas y en cueros, tapadas sus vergüenzas  con sus arcos y flechas  en las manos haciendo tanta guerra como diez indios “ También describe fray Gaspar como fueron atacados por una tribu , la de los omaguas, “Vimos venir por el río arriba gran cantidad de canoas , todas puestas a punto de guerra. Traían gran grita , tocando muchos tambores y trompetas de palo amenazándonos con que nos habían de comer”.
Abandonamos aquí la expedición de Orellana que llegaría a la desembocadura del Amazonas el 26 de agosto de 1542, pero no a los omaguas . Los omaguas habitaban lo que hoy conocemos como región Omagua o Selva Baja, situada en el territorio del actual Perú  y su nombre, omagua, significa “región de los peces de agua dulce” pues en sus más de 65 millones de hectáreas de superficie  , en su gran red fluvial, habitan más de seiscientas especies diferentes de peces además de 2.500 especies de árboles , con una temperatura muy cálida. 25ºC de media y un nivel muy alto de humedad tanto por sus ríos como por las constantes lluvias. Los españoles del siglo XVI observaron como estos indios utilizaban la savia de un árbol para fabricar unas pequeñas bolas del tamaño de una naranja disponiendo capas superpuestas de yesca y de la savia solidificada  y que una vez hechas podían hacer botar . Lo que los españoles estaban viendo era lo que hoy llamamos caucho y aquella bola era una pelota de caucho. Ahora tenemos que avanzar un poco más en el tiempo y viajar hasta el  siglo XVIII.

Un árbol del que se está extrayendo la savia que en contacto con el aire se transformará en una resina endurecida a la que los indios llamaban “Cauchu” que significa “el árbol que llora”  donde se utiliza el mismo sistema que La Condomine describió en el siglo XVIII y cuya descripción recojo justo debajo de estas líneas. El caucho se convertiría en el Oro Verde que daría origen a grandes fortunas y también a algunos de los episodios más oscuros de esta región del mundo (imagen procedente de http://www.textoscientificos.com ) 
Entre 1735 y 1744 el matemático, naturalista y geógrafo francés Charles-Marie de La Condomine (1701-1774) participaría en una expedición a América del Sur que le llevaría a recorrer también el Amazonas después de separarse de sus otros compañeros de expedición por problemas entre ellos. Durante esa expedición La Condomine conocería el uso del curare utilizado por las tribus indias para la caza , describiría la quinina y como su uso protegía o atenuaba los efectos de la malaria, pero para el objetivo de nuestro relato nos interesa sobre todo por su descripción de como los indios omaguas obtenían aquel material con el que los españoles habían observado que fabricaban aquellas bolas que botaban “Con una simple incisión su secreto fluido lechoso mana gradualmente y se vuelve más duro y oscuro al contacto con el aire. Los indios llaman a esta resina “cauchu”, que quiere decir “el árbol que llora”. Estos detalles los relataría La Condomine en su obra “Historia abreviada de los viajes al interior de Sudamérica” , donde también cuenta  el uso que  los portugueses que habían colonizado Brasil  daban a este producto.

“Los portugueses del Pará han aprendido de los omaguas a fabricar con estas resinas unas bombas o jeringas que no necesitan émbolo. “ y a continuación describe las plantas de las que los omaguas obtienen aquel producto “Los omaguas utilizan dos clases de plantas , una que los españoles llaman floripondia  y otra que los indios conocen como curupá, con la que se embriagan en borracheras de veinticuatro horas, bajo cuyos efectos tienen visiones muy extrañas” Como narra Javier Reverte en su libro, las jeringas hechas con la resina se hicieron muy populares y de su nombre en portugués, seringa, se adoptó el nombre de seringales para aquellos lugares donde crecían los árboles del caucho y a los que trabajaban con ellos seringueiros. Pronto el nombre de este producto adoptará diversas formas, desde el que ya conocemos como caucho hasta el látex, la goma o en Brasil borracha . Pero la auténtica explotación industrial del caucho no comenzaría hasta el siglo XIX de la mano de hombres como Thomas Hancock(1786-1865), considerado el fundador de la industria de la goma en Gran Bretaña .

Karl Friedrich Benz conduciendo su Motorwagen, considerado el primero automóvil de la historia. La patenta la obtuvo en 1886 y sólo dos años después ya salió a la venta el Benz Comfortable  que adaptaba los primeros neumáticos de caucho . Los apellidos de los hombres que estuvieron relacionados con la evolución del caucho y su uso para los neumáticos como Charles Goodyear, que descubrió el método de la vulcanización, Dunlop que patentaba el primer neumático con cámara y Édouard Michelin que desarrollaba el primer neumático desmontable, estarán unidos a las principales marcas de neumáticos de nuestro tiempo: Goodyear,Dunlop y Michelin (imagen procedente de http://www.hotrodders.com )

Hancock descubriría casi al mismo tiempo que el norteamericano Charles Goodyear(1800-1861) la vulcanización . Goodyear no tenía formación científica y parece que fue la casualidad al volcar accidentalmente un recipiente que contenía azufre y caucho sobre una estufa la que le permitió descubrir este procedimiento que consiste en calentar el caucho mezclado con azufre para volverlo más duro , impermeable y resistente al frío. Quizás ese relato sea una leyenda más que una realidad , pero lo cierto es que gracias a lo que se llamaría vulcanización en honor del dios Vulcano , el dios del fuego y el forjador del hierro en la mitología romana, el caucho comenzó a utilizarse para fabricar muchos productos, desde las suelas de los zapatos a los impermeables, desde los cojines hasta los salvavidas. Unos años después, en 1886, el ingeniero alemán Karl Friedrich  Benz(1844-1929) solicitará la patente para un vehículo de tres ruedas movido por la fuerza de un motor, al que llamará “Motorwagen” y es considerado el primer automovil de la historia.
En ocasiones parece que los progresos del hombre forman una cadena donde a un eslabón le sigue otro como consecuencia inevitable del anterior y apenas dos años después de la patente de Benz para el primer automovil un veterinario escocés, John Boyd Dunlop(1840-1921), patentaba en 1888 el primer neumático con cámara que Benz adaptaría ese mismo año a su vehículo . Dunlop fundaría la fábrica de neumáticos Dunlop Tyres y cuatro años después, en 1892, el francés Edouard Michelin(1859-1940), que desarrolló el primer neumático desmontable primero para las bicicletas y ya en 1894 para los automóviles. Imagino que habréis reconocido estos apellidos , Michelin, Dunlop y Goodyear con los de las principales empresas de neumáticos del mundo. Estos hombres junto con el desarrollo del automovil y todos los productos que podían fabricarse con el caucho gracias a la vulcanización , convirtieron al caucho en un elemento principal en la industria de finales del siglo XIX hasta el extremo que comenzaría a ser considerado como “el oro verde”, una fuente de riqueza casi inagotable  que permitiría construir grandes fortunas en Colombia, Brasil o Perú gracias a la explotación de los millones de árboles que crecían en la inmensa selva amazónica.

Fotografía de la Selva Baja peruana, donde se encontraba el territorio de los indios omaguas y por lo que esta zona de la Amazonía peruana se conoce con el nombre de Región Omagua . Se caracteriza por un relieve horizontal , donde no hay ninguna elevación, situado a una altura que oscila entre los 80 y los 400 metros sobre el nivel del mar , y se caracteriza también porque sus ríos forman numerosos meandros como podemos observar en la fotografía. Además también cambian con frecuencia el recorrido de su cauce y se forman en ellos peligrosos remolinos a los que llaman muyunas . En la época más lluviosa la mayor parte de la selva queda inundada por las aguas de los ríos . Entre las ciudades más importantes de la amazonía peruana están las ciudades de Iquitos, Puerto Maldonado y Pullcapa , siendo Iquitos la más importante tanto en población como importancia económica (imagen procedente de http://www.inkanatura.net )
Pero estas grandes fortunas se construirían no sólo sobre el árbol que llora , como lo llamaban los indios omaguas, sino sobre la esclavitud, la tortura y la sangre de decenas de miles de indios amazónicos , un genocidio que hoy pocos fuera de aquellos territorios recuerdan ,quizás porque de esa explotación se aprovecharon no sólo los empresarios que se beneficiaban directamente de la producción y venta del caucho en sus plantaciones, sino también las naciones más desarrolladas de Occidente, desde el orgulloso Imperio Británico a Estados Unidos que gozaban del monopolio del transporte, comercio y manufacturación del caucho. Y mientras unos se enriquecían otros , los indios amazónicos, entregaban sus vidas  para alimentar el progreso y la riqueza de aquellos que les causaban tanto dolor y sufrimiento, que los veían no como seres humanos sino como animales de carga a los que había que sacar todo el rendimiento posible hasta que las fuerzas les fallaran y entonces, convertidos en elementos improductivos y poco rentables, llegaba el momento de eliminarlos
El pionero , el encargado de abrir el camino a otros empresarios del caucho, el que creó el sistema basado en utilizar a los indios para que explotasen el caucho  fue un hombre que ,como nos cuenta Javier Reverte en su libro, aún hoy presta su nombre a algunas calles en las ciudades amazónicas, como si se tratara de un benefactor y no del creador de un nuevo corazón de las tinieblas en el Amazonas. Este hombre se llamaba Carlos Fermín Fitzcarrald López (1862-1897) e incluso una de las provincias de Perú lleva este nombre en su honor. Pero conozcamos mejor a este hombre cuya figura aún hoy es controvertida.  Fitzcarrald había nacido en la ciudad peruana de San Luis, en la provincia que lleva ahora el nombre de este empresario del caucho, en 1862 . Era el primogénito de los siete hermanos nacidos del matrimonio entre el marinero norteamericano William Fitzcarrald y la criolla peruana Esmeralda López. El termino criollo se empleaba  para aquellos nacidos en América pero de padres blancos o africanos, en el caso de Fitzcarrald su madre era de origen europeo.

Una de las pocos fotografías que he encontrado en Internet de Carlos Fermín Fitzcarrald mientras está leyendo .Su verdadero nombre era Isaías, que luego cambió por Carlos , tal vez para escapar de los que le buscaban por haber desertado del ejército cuando fue llamado a filas para participar en la guerra del Pacífico contra Chile. Aunque esto no está confirmado y no se sabe realmente que sucedió en los cuatro años que duró la guerra entre 1879 y 1883 (http://blog.pucp.edu.pe)
Acompañando a su padre en sus viajes por el curso del Marañón, uno de los grandes afluentes del Amazonas y que siglos antes había prestado su nombre a la expedición conocida como la de los Marañones , dirigida por Pedro de Ursúa(1526-1561) y en la que también participaba Lope de Aguirre(hacia 1511-1561) que se proclamaría durante aquel delirante viaje como rey de aquellos territorios , nuestro protagonista se sentiría seducido por la selva . Tras estudiar en Lima y al conocer la muerte de su padre, Fitzcarrald regresó a las aguas del Marañón para buscar su destino. Cuando Fitzcarrald cuenta con diecisiete años estalla la conocida como Guerra del Pacífico, que iba a enfrentar a Chile contra las fuerzas unidas de Perú y Bolivia en una guerra que se prolongaría durante cuatro años, entre 1879 y 1883, un enfrentamiento nacido por la disputa de los yacimientos de guano y salitre en el desierto de Atacama. Poco se conoce de lo que hizo Fitzcarrald en estos años, desde los que afirman que desertó y se escondió en la selva  como harían otros de los futuros comerciantes de caucho hasta los que creen que fue hecho prisionero por soldados peruanos que le confundieron con un espía al servicio de Chile y estuvo a punto de ser fusilado.
En todo caso Fitzcarrald vuelve a la luz en 1883 una vez concluida la guerra , dirigiendo a un grupo de hombres con los que extrae y transporta caucho cuya venta le reportará importantes beneficios. Cinco años después ya se ha convertido en el productor de caucho más importante de la región del Ucayali, que toma su nombre del río Ucayali, afluente del Marañón, en territorio peruano . En 1888 se casa con Aurora Velazo , hija de un rico comerciante brasileño de la ciudad de Iquitos . Esta ciudad era la base de los caucheros peruanos y había nacido en 1757 como un establecimiento de los jesuitas que le dieron el nombre de “San Pablo de Napeanos” por los indios napeos que habitaban la región junto a la tribu de los iquitos.La población comenzó a ganar en importancia cuando se convirtió en la factoría naval y de los buques de guerra del Perú entre 1863 y 1864 y su gran crecimiento comenzaría a partir de 1880 con el desarrollo del comercio del caucho, ya con el nombre de Iquitos, una ciudad que en la actualidad es la más importante  y de mayor población de la Amazonía Peruana.

Fotografía actual de Iquitos , la sexta ciudad con más habitantes de Perú, con más de 450.000 habitantes, la más importante de las ciudades peruanas de la amazonía y uno de los puertos principales del Amazonas . Se convertiría en la ciudad más rica del Perú durante la época conocida como “la fiebre del caucho” que se prolongaría desde 1880 hasta 1914. En el año 1850 apenas contaba con 500 habitantes , en 1880 ya eran más de 20.000. El escritor Javier Reverte dice sobre ella “Es ruidosa, más pobre que antaño, bullanguera y nostálgica de su esplendoroso pasado” (imagen procedente de http://imagenes.viajeros.com )
En estos años Fitzcarrald adquirió una gran cantidad de embarcaciones con las que iba a crear una red de transporte por estos ríos que les permitiera ir recogiendo el caucho a lo largo de múltiples paradas a lo largo de su recorrido , conectando las plantaciones de caucho con Iquitos. Pero aquellas tierras donde los hombres que trabajaban para Fitzcarrald obtenían el caucho no estaban despobladas, eran el territorio de tribus indígenas como los amarakaeris, que no aceptaban aquella invasión de su territorio y se oponían a la presencia de los caucheros. Pero aquello no representaba un obstáculo para el espíritu comercial de Fitzcarrald que formaría su propio ejército integrado por blancos, mestizos y miembros de tribus indias rivales con el que luego atacaba los poblados de las tribus rebeldes donde no vacilaban en matar a los guerreros y vender como esclavos a niños y mujeres.
Javier Reverte recoge en su libro “El río de la desolación” la descripción del sistema usado por Fitzcarrald para explotar el caucho que , a su vez, toma de la obra “La sal de los cerros” del académico peruano Stefano Varese “Sabía utilizar las rivalidades tradicionales de los varios grupos tribales, ya que poseía un gran conocimiento etnológico por sus explotaciones. El método era simple: se entregan Winchester a los campa y estos tienen a su vez que pagarlos con esclavos cunibo o amuesha, y así sucesivamente en una cadena. Se acuña el termino “indio civilizado” para indicar a aquellos que, armados y al servicio del blanco, se encargan del oficio de comerciar con vidas humanas. Los campos, los cunibos, los piros civilizados entran a los grupos del interior y se procuran allí la moneda para pagar sus deudas” Durante estos años miles de indígenas morirán a manos de estas guerras impulsadas por Fitzcarrald para su propio beneficio, y los indios supervivientes abandonaba las orillas de los ríos para buscar refugio en lo más profundo de la selva, expulsados de lo que hasta entonces había sido su hogar. Muchas de las tribus fueron prácticamente exterminadas .

Así imaginó el director alemán Werner Herzog en su película “Fitzcarraldo”  el momento en que el barco salvaba el desnivel de casi quinientos metros y los once kilómetros de distancia que separaban el río Serjali del río Caspajali. Fitzcarrald pretendía unir de esta forma la amazonía peruana con la amazonía boliviana llegando hasta la región de Madre de Dios, donde se encontraría con el cauchero boliviano  Nicolás Suárez. Llegó a proyectar la construcción de un ferrocarril que salvase este obstáculo . Cuando la importancia del caucho comenzó a decaer la idea de Fitzcarrald no sería retomada por nadie hasta nuestros días, cuando se quiere impulsar de nuevo esta región (imagen procedente de http://familiaancashina.blogspot.com )
El negocio del caucho no hacía más que crecer y con él los beneficios de Fitzcarrald que mantenía una mansión en Iquitos y otra en Mishagua desde la que controlaba las explotaciones de caucho. También tenía un lujoso barco que había adquirido en Liverpool y que había reservado para su disfrute personal . De su lujo deja constancia esta descripción del barco que hace un misionero y que Javier Reverte incluye en su libro “Había armado un vapor que podía surcar la mayoría de los ríos de la selva central. En él se podía tomar el mejor vino francés y descansar en cómodos camarotes. Estaba todo tan limpio, elegante y arreglado que no tuvimos que envidiar nada a los mejores vapores europeos” Pero esta atmósfera de lujo no le impide al misionero ver lo que sucede más allá de aquella burbuja de riqueza “Afuera del barco estaba la selva de los indios y sus casas, y cada vez que se tocaba tierra , todos los marinos y gente de tercera saltaban como una peste de langosta , que no dejaban casa por registrar ni cosa por destruir” Pero Fitzcarrald, convertido ya en el principal cauchero de la región, ambicionaba encontrar una ruta que le permitiera conectar Iquitos con las zonas de máxima producción de caucho en la región de Madre de Dios y Loreto , en territorio peruano y fronterizo con Bolivia y Brasil.

Esta región estaba recorrida por los ríos Madre de Dios , Tambopata , Manu o Mishagua pero no había comunicación entre ellos y el río Ucayali que es el que llegaba hasta Iquitos. Fitzcarrald se propuso hallar el varadero, termino que se utiliza para designar el camino que une por tierra a dos cursos fluviales, que uniera alguno de los ríos de la región de Madre de Dios con el río Urubamba, afluente del Ucayali y que permitiría así conectarlo luego con Iquitos. En agosto de 1893, después de dos años de búsqueda, Fitzcarrald, al frente de una flota de canoas tripuladas por centenares de indios y después de recorrer una parte de la selva a pie consiguió encontrar un paso por el que podían llevar las mercancías a pie de un río a otro, ahorrando días de viaje en el transporte al comunicar la cuenca de los ríos Purus y Ucayali. El proyecto de Fitzcarrald era construir una carretera o un ferrocarril entre ambos  y en 1894 emprendía una nueva expedición a bordo de uno de sus vapores, el Contamana, que planeaba desmontar y atravesar el istmo por tierra hasta llegar al otro río. La expedición estaba formada por más de mil indios y al menos cien caucheros blancos y ,tal como tenía planeado Fitzcarrald, al llegar al istmo desarmaron el vapor, superaron una colina con un desnivel de casi quinientos metros de altura y llevaron el vapor al otro lado hasta el río Caspajali, que a su vez les llevó al Manu y así fueron de río en río  hasta llegar a territorio boliviano, a las tierras del cauchero Nicolás Suárez(1851-1940) con quién establecería una provechosa asociación.

Muy parecido a este barco de nuestros días que navega por el Amazonas o como los barcos que hemos visto en tantas películas sobre el Mississippi , eran los barcos que empleaba Fitzcarrald para el transporte del caucho . Eran barcos de poco calado y dotados con motores de vapor muy potentes . El cauchero estableció estaciones a lo largo del río, con una separación de unos pocos kilómetros entre cada una de ellas , donde recogía el caucho que se obtenía en los campamentos situados en el interior de la selva, para luego seguir río abajo , dejaban atrás Iquitos para alcanzar primero Manaos y ya en la desembocadura del Amazonas la ciudad de Belem, donde embarcaban el caucho rumbo a Europa (imagen procedente de http://recursosrenovablesperu.blogspot.com )
Gracias a este logro Fitzcarrald consigue que el gobierno peruano le conceda el monopolio de navegación y transporte por los principales cursos fluviales de la región como el propio Ucayali, el Urubamba o el Madre de Dios en noviembre del año 1896 . Al año siguiente Fitzcarrald zarpa a bordo de su vapor “Adolfito” para transportar los primeros rieles con los que pretendía comenzar a construir el ferrocarril con el que iba a atravesar el istmo , que tenía once kilómetros de ancho. Pero antes de llegar el Adolfito se vio atrapado en un remolino y se fue a pique , y con él el propio Fitzcarrald, cuyo cuerpo sería encontrado unos días después en las orillas de la isla Guineal. Así acababa la vida de Fitzcarrald, una figura controvertida, al que algunos todavía  califican de civilizador y benefactor de las tribus indias. Es cierto que con algunas de ellas se comportó bien para que le apoyaran contra otras tribus, es decir, por su interés personal, pero abrió el camino para el uso de los indígenas como mano de obra esclava en las plantaciones de caucho y causaría la muerte de miles de indios en los enfrentamientos tribales que él mismo fomentaba. Sin embargo, su nombre ahora es recordado por el istmo que descubrió y por la película “Fitzcarraldo” que en 1982 rodó el realizador alemán Werner Herzog(1942) con Klaus Kinski (1926-1991) en el papel de Fitzcarrald. La época más oscura de la explotación del Oro Verde estaba a punto de comenzar, con la figura de Julio César Arana como máximo protagonista, pero esta historia la conoceremos mañana en la segunda parte de este artículo, donde viajaremos al corazón de las tinieblas.

TRAILER DE FITZCARRALD DE WERNER HERZOG

Aunque no guarda demasiado rigor histórico la película de Werner Herzog he pensado que sería una buena forma de terminar la primera parte de este artículo con algunas de las escenas de esta película sobre la vida del cauchero Fitzcarrald. Aunque no está en castellano creo que merece la pena verlo por la fuerza de las imágenes

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2 comentarios

  1. me apasiona tu blog, siempre se me olvida comentártelo… un saludo

  2. Muchas gracias Anabel, que además tu eres de mis primeras lectoras!!y son estos comentarios los que me animan a seguir. Lo mejor del Mentidero no son los artículos sino las personas que lo léeis. Un saludo desde Madrid y muchas gracias de nuevo

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