LOS CHACHAPOYAS, UN PUEBLO ENTRE LAS NUBES (SEGUNDA PARTE)

En la primera parte de esta historia conocíamos ayer el origen de la cultura precolombina de los chachapoyas, aquel pueblo que había erigido sus principales enclaves en las cimas más elevadas de la amazonía peruana, como la ciudad de Kuélap, construida a tres mil metros de altura y protegida por una ciclópea muralla de hasta veinte metros de altura. Leímos las descripciones que de ellos hacían los cronistas españoles, un pueblo de hombres de piel blanca , ojos claros y cabellos rubios que se establecieron en las montañas que rodean el valle de Utcabamba hacia el siglo VIII y que se mantuvieron independientes hasta que hacia el año 1470 la expansión del Imperio Inca  dirigida por Túpac Yupanqui (hacia 1440-1493) llegó hasta su territorio y los incorporó al imperio aunque sin destruir su cultura. Gracias a ello los españoles que acompañaron a Francisco Pizarro (1478-1541) tuvieron noticias de aquel pueblo que habitaba en lugares inaccesibles. El silencio caería sobre los chachapoyas hasta el siglo XIX, cuando en el año 1843  un juez de la ciudad de San Juan de Chachapoyas, Juan Crisóstomo Nieto, viajó a aquella región para resolver unos litigios y los lugareños le guiaron por las  las montañas hasta el lugar donde se levantaban aquellas murallas colosales de  Kuélap.
Viajamos luego hasta el siglo XX , recorrimos Kuélap, la ciudad fortaleza o almacén de alimentos o lugar sagrado, ya que todas estas funciones se atribuyeron a aquel enclave arquitectónico construida a tres mil metros de altitud y con más de cuatrocientas edificaciones en su interior y también conocimos a un explorador norteamericano que desde su infancia se había sentido fascinado por el pasado y que realizaría su primera misión de exploración en el Perú en 1957. Se llamaba Douglas Eugene Savoy(1927-2007) e iba a dedicar buena parte de las siguientes décadas a la exploración del territorio de los chachapoyas. Y retomando el hilo de nuestro relato nos encontramos ahora en el año 1964, cuando Carlos Tomás Torrealba Juárez, alcalde de la ciudad de Tayabamba , situada a más de 3200 metros de altura y capital de la provincia de Pataz, al norte del Perú, exploraba otros territorios en compañía de otros hombres de la ciudad donde pudieran desarrollar la agricultura con mejor rendimiento que en el clima más extremo de Tayabamba. Y de esta forma halló  por casualidad otro de los enclaves perdidos de los chachapoyas que se encontraba oculto por la selva y también por la altitud en la que fue edificada, pues el lugar  de su emplazamiento estaba a 2800 metros sobre el nivel del mar.

Fotografía del explorador Gene Savoy, cuyo nombre quedaría siempre ligado a las expediciones en busca de las ciudades perdidas de la cultura chachapoyas. Durante sus años como explorador descubriría dos de los yacimientos arqueológicos más extensos de Perú, ambas dos ciudades chachapoyas, Gran Saposoa y Gran Vilaya, además de dar nombre a otro de los complejos arquitectónicos chachapoyas, el Gran Pajatén. Su espíritu aventurero que le mantuvo recorriendo la selva en busca de nuevas ciudades perdidas cuando ya había sobrepasado los setenta años habría inspirado al director norteamericano Steven Spielberg para crear a su celebre personaje Indiana Jones, incluyendo incluso aspectos de su indumentaria (imagen procedente de http://www.telegraph.co.uk )
Gene Savoy se encontraba en Lima en aquel momento y cuando llegaron hasta él las noticias del descubrimiento hecho por Torrealba se dirigió hacia Tayabamba para que le mostrara el lugar donde se erigía aquellos nuevos restos de la cultura chachapoyas. Acompañado por el propio Torrealba, Gene Savoy emprendió el camino en noviembre de 1965  y después de una dura ascensión por un territorio rodeado por los ríos Huallaga y Marañón, la expedición se encontró en la cima de la colina ante unas murallas que recordaban la de la ciudad de Kuélap,  y al igual que en ésta la entrada a la fortaleza se hacía por un pasillo abierto en la muralla que se iba estrechando a medida que se penetraba en su interior. Una vez dentro los expedicionarios pudieron contemplar  veintiséis construcciones de forma circular , situadas sobre terrazas y conectadas con escaleras, que recordaban a las cuatrocientas que fueron descubiertas en Kuélap , extendiéndose por 20.000 metros cuadrados de superficie. También como en Kuélap sus paredes estaban decoradas con relieves que representaban aves y seres humanos
La expedición hizo noche en la ciudad a la que Gene Savoy daría el nombre de Gran Pajatén,nombre del que no he hallado una explicación de su origen, y después de realizar un primer inventario de lo que allí había decidieron regresar . Gene Savoy, aunque no había sido el descubridor de la ciudadela, si que sería quién la diera a conocer al mundo y el que movería al gobierno peruano a enviar una expedición con el arquitecto Victor Pimentel Gurmendi y el arqueólogo italoperuano Duccio Bonavia , que tres años después regresaría a Gran Pajatén haciendo una descripción detallada del enclave, con las diferentes plataformas sobre las que se hallaban erigidas las construcciones circulares, conectadas entre ellas por escaleras y señalando una particularidad de Gran Pajatén, unos grandes torreones circulares con hasta 15 metros de diámetro. Pero la expedición más importante al Gran Pajatén la dirigiría en los años ochenta el arqueólogo e historiador peruano Federico Kauffmann Doig (1928),director del Museo de Arte y también del que escribió esta descripción del monumental complejo de Gran Pajatén.

Fotografía de los ídolos realizados en relieve en una de las construcciones de Gran Pajatén, oculta entre la vegetación y a más de 2800 metros de altura . Una leyenda rodeaba esta ciudad según la cual estaría repleta de oro , lo que animó a muchos a buscarla, entre ellos al alcalde de la ciudad de  Tayambaba, que la encontraría en 1964 y que luego guiaría hasta ella a Gene Savoy, quién finalmente la bautizó con el nombre de Gran Pajatén en 1965. En el interior de Pajatén se levantan más de una veintena de construcciones circulares , como las halladas en Kuélap . No había oro en Pajatén como anunciaba la leyenda, pero si permanecía vivo el misterio que rodea a todas las construcciones de los chachapoyas (imagen procedente de http://wiki.sumaqperu.com
“Lo que distingue de modo inequívoco a Pajatén es el carácter portentoso de su arquitectura y la abundancia de y gran variedad de los motivos simbólico-decorativos  expuestos en las paredes de algunos de sus recintos. Con todo, la arquitectura de Pajatén no difieren en gran manera de la que desarrolló la cultura chachapoyas, tanto la pública como la de culto y funeraria. Entre los torreones se abren paso plazoletas embaldosadas. Dos de éstas están provistas de sendas huancas, o piedras de carácter mágico-religioso, alargadas e hincadas en el suelo. De acuerdo a estudios del autor, en el área inca estos monolitos simbolizaban falos , que al ser hundidos en el suelo aludían a la fertilidad” De esta forma, después de Kuélap se desvelaba ahora otra de las enigmáticas construcciones de los chachapoyas, también en una cumbre, también olvidada durante siglos después de la conquista española , oculta entre la vegetación y la niebla de las cumbres y una vez más el misterio inexplicado por el que los chachapoyas erigieron esas construcciones en las cimas de las montañas y cual era su uso ¿almacenes, centros ceremoniales, lugares sagrados, fortificaciones? Sobre la ciudad de Kuélap, la de las cuatrocientas estructuras, escribiría también Kauffman Doig, considerándolo un enclave mágico de la cultura chachapoya

Fotografía de uno de los torreones circulares de Gran Pajatén, decorados con figuras humanas y animales, alas de cóndor y otros elementos ornamentales cuyo significado simbólico nos es ignorado aunque se le han dado diferentes interpretaciones. A pesar de las hipótesis que tratan de explicar el motivo por el que los chachapoyas construyeron ciudades monumentales a una gran altura continúa sin tener una respuesta que resuelva todas las interrogantes. Aún en el año 2000 Savoy descubriría la mayor de estas ciudades, por lo que quizás todavía podamos hallar la respuesta explorando las cumbres selváticas del antiguo territorio de los chachapoyas (imagen procedente de http://www.juanjui.com )
“Kuélap debió ejercer como sede de rituales , para los que debieron destinarse espacios especiales en el conjunto monumental. La puerta de entrada y el pasaje en rampa que conducía a los depósitos podrían haber evocado una vagina  la ciudad entera simbolizar las entras de la Pachamama” La Pachamama es un termino quechua que significa Madre Tierra, la deidad principal de los pueblos andinos y que  se refiere al planeta entero como un enorme organismo vivo, algo muy parecido a la Teoría de Gaia del científico británico James Lovelock (1919) que contempla nuestro planeta como un organismo vivo formado por todos nosotros . Nos sigue contando Kauffman Doig sobre los ritos que los chachapoyas podrían haber desarrollado en lugares como Kuélap o Gran Pajatén “Los rituales estaban probablemente dirigidos ante todo a exorcizar las catástrofes atmosféricas originadas por el fenómeno El Niño , por cuanto éstas afectaban a la producción de los alimentos y hacían asomar el fantasma del hambre.” El fenómeno del Niño, aunque seguro que lo conocéis,  se produce por la irrupción ocasional de aguas superficiales cálidas en el Pacífico junto a las costas de Perú y Ecuador , algo que sucede a intervalos irregulares de tiempo cada cinco u ocho años, con efectos en ocasiones catastróficos provocando sequías, inundaciones y que puede hallarse detrás de la desaparición de algunas culturas precolombinas,e incluso el Imperio Inca se vio azotado por una época de hambruna y pestes por los efectos del Niño hacia el año 1460.
Por eso es fácil entender el temor que debían sentir pueblos como los chachapoyas ante lo que debían considerar un enfado de Pachamama, y rogaban a otras entidades protectoras a las que llamaban Apus que identificaban con montañas vivientes en su región con capacidad para influir sobre el destino de los hombres. Así nos lo cuenta Kauffman “Quien debía escuchar las súplicas y en reciprocidad mostrarse benevolente, evitando que sobrevinieran los azotes climáticos, debió de ser imaginado como el numen que gobernaba sobre los fenómenos atmosféricos. Una especie Dios del Agua que es materializado en los Apus: cimas imponentes o relieves montañosos” Para que todo funcionara bien y no faltara alimento era necesario lograr la armonía entre Pachamama y los Apus o dioses del Agua “La tierra fértil la encarnaba la Diosa Tierra o Pachamama, que del mismo modo recibía veneración, puesto que se la tenía como la donante directa de los alimentos, siempre y cuando su consorte, el Dios del Agua, la fecundara con sus lluvias en la medida y en el tiempo apropiados” Este era el Universo mágico en el que se desarrollaba la vida de los chachapoyas, que tal vez construyeran sus fortalezas en las cumbres para hallarse más cerca de sus dioses.

Fotografía de los Pinchudos, los ídolos de madera que el campesino Santos Escobedo halló en 1976  casualmente mientras buscaba oro en la selva. Son los únicos ídolos hechos en madera que se han conservado de una cultura precolombina gracias al microclima que favorece su preservación en el lugar donde se hallan los mausoleos en los que se encuentran estas figuras .Los cinco ídolos que se conservan son de 60 centímetros de alto , hechos de madera muy dura y representando a hombres desnudos, dotados de grandes genitales, con los brazos cruzados sobre el pecho y las piernas ligeramente  recogidas. Los mausoleos están incrustados contra la pared de roca que les protege de la lluvia y ha permitido su mejor conservación.(imagen procedente de http://www.juanjui.com )
Años después del descubrimiento de Gran Pajatén, y también de forma casual , un campesino llamado Santos Escobedo ,que iba con otro grupo de campesinos de la provincia de Pataz en busca de tesoros ocultos en la selva o yacimientos de oro que resolvieran su estado de pobreza, encontraría en un lugar muy próximo a Gran Pajatén unos extraños ídolos de madera que representaban hombres desnudos y dotados de grandes genitales , mientras sus manos y brazos reposaban sobre el pecho . Eran los guardianes de una necrópolis que se hallaba en el interior de una gruta . Santos Escobedo moriría apenas unos días después de su descubrimiento y habría que esperar hasta 1980 cuando el peruano  Instituto de Arqueología Amazónica organizó una expedición en la que contemplaron aquellos ídolos y les dieron un nombre acorde con las dimensiones de sus genitales, como recoge el informe de la expedición “Grande sería nuestra sorpresa al hallar los mentados ídolos in situ e intactos, colgando de la pared exterior de un mausoleo. Nuestros macheteros, al verlos , los llamaron “pinchudos” por los genitales prominentes que ostentan. Y así también los nombramos nosotros que fuimos los primeros arqueólogos que llegamos al lugar, los estudiamos, y  difundimos su existencia”.

DOCUMENTAL SOBRE LA CULTURA CHACHAPOYA(partes 2-3-4-5-6)

En el artículo de ayer os incluía la primera parte de este documental que recorre todos los descubrimientos arqueológicos que hemos ido conociendo en este relato . Es largo, pero creo que merece la pena. El resto del documental lo incluyo al final de este artículo

Pero no acababan los descubrimientos de restos de la cultura chapapoyas y de nuevo Gene Savoy protagonizaría en 1985 uno de los más espectaculares , el de las miles de construcciones que se encontraban ocultas por la selva en el valle de Gran Vilaya. En el libro  “La Maldición de los exploradores” del escritor español Lorenzo Fernández se recoge esta descripción de lo que encontró en aquel valle próximo a Kuélap, en el corazón del territorio chachapoya “Los edificios de la ciudad se elevan sobre la cresta de la montaña al menos a lo largo de veinticinco millas. La expedición calcula que hubo diez mil trescientas cincuenta estructuras de piedra en la red defensiva que se levantó a lo largo de la cresta, y trece mil edificios de piedra más en los tres lugares principales de la ciudad. Las estructuras de piedra , algunas de casi cuatro metros de longitud , fueron construidos sobre terrazas  que van hasta las laderas de la montaña como escaleras. En el complejo hay sorprendentes edificios circulares con puertas, ventanas, paredes y nichos. Las paredes se elevan tan alto como un edificio de quince pisos”  Una vez más los chachapoyas volvían a asombrar con el tamaño colosal de sus construcciones, con estructuras de quince pisos erigidas en la cumbre de una montaña y además en un número casi inimaginable de millares de edificios.Recordemos que hablamos de una época anterior al Imperio Inca

Las ruinas de Gran Vilaya, descubierta en 1985 por Gene Savoy. Esta formado por varios yacimientos arqueológicos correspondientes a poblaciones que estaban unidas entre sí en una superficie de seis hectáreas como Escalera, el Mortero, el Obispo o Cacahuasha que incluyen miles de construcciones.  Contemplar estas fotografías de las ciudades perdidas de los chachapoyas nos recuerdan las imagenes que todos tenemos de las películas en las que exploradores  valerosos se adentran en la selva para encontrar reinos de leyenda. (imagen procedente de http://www.phfawcettweb.org )

Ese mismo año de 1985 la expedición dirigida por el arqueólogo Federico Kauffmann, al que ya hemos encontrado en el transcurso de esta historia , descubriría otro de los restos fascinantes  de los chachapoyas, los conocidos como Sarcófagos de Carajía . Los chachapoyas tenían por costumbre enterrar a sus muertos en ataudes que adoptaban la forma humana y los Sarcófagos de Carajía son los mejor conservados de esos ataúdes, aunque para acceder a ellos los arqueólogos tuvieron que escalar una pared vertical de 24 metros de altura, lo que probablemente impidió que fueran destruidos por los saqueadores,  para enfrentarse a aquellos ataúdes de más de dos metros y medio de altura , que parecían dirigir la mirada hacia sus descubridores. Eran un total de siete sarcófagos , aunque sólo se mantenían en pie seis de ellos pues uno había sido derribado posiblemente por un terremoto que afectó a la región en 1928, pero al estar  unidos unos con otros al caer había roto parte de los sarcófagos vecinos y a través de los huecos abiertos los arqueólogos pudieron contemplar su interior, donde había una momia sentada y encogida sobre sí misma envuelta en telas y acompañada con cerámicas y ofrendas para el difunto.

Fotografía de los Sarcófagos de Carajía donde podéis apreciar como hay seis sarcófagos y la ausencia de uno de ellos que se supone que debió caer al abismo en 1928 después del terremoto que sacudió la región. Así contaba en 1984 el arqueólogo peruano Federico Kauffmann como era esta necrópolis que ya otros aventureros habían explorado pero que , por primera vez, eran descritas e inventariadas “Era el 23 de junio de 1984 cuando de pronto se presentó ante nuestros ojos un cuadro espectacular, jamás imaginado, y que daba la sensación de ser irreal. Estábamos frente a la gruta que cobija a los sarcófagos más conspicuos de todos cuantos fueron construidos por los antiguos chachapoyas. Una apreciación del conjunto de los sarcófagos de Carajía permite advertir que su apariencia humana se debe a la cabeza máscara que portan. Caímos en la cuenta que los sarcófagos evocan los contornos de un falo, correspondiendo la cabeza máscara a lo que sería el glande.” (imagen procedente de http://simplementeleymebamba.blogspot.com )

Y aún quedaba otro descubrimiento más de la cultura chachapoyas, el mayor y más extenso conjunto de ruinas de esta cultura, el conjunto del Gran Saposoa, que sería descubierto por nuestro arqueólogo y explorador favorito Gene Savoy, que nos ha acompañado durante todo este relato como una especie de Indiana Jones real , e incluso se dice que el director Steven Spielberg(1946) se inspiró en Savoy para sus películas sobre Indiana Jones . Era el año 2000, cuando Gene tenía ya setenta y tres  , y exploraba el territorio del peruano distrito de Saposoa perteneciente al Departamento de San Martín. Oculta entre la selva y a 2800 metros de altura Savoy encontró otra gran metrópoli amurallada formada por la unión de cinco ciudadelas que habían albergado a una población de entre seis mil y diez mil habitantes protegidos por murallas que sobrepasaban los diez metros de altura. Se estimó su antigüedad en mil trescientos años, casi al comienzo de la cultura chachapoyas. Una vez más los edificios circulares, las murallas ciclópeas y las cumbres que convirtieron a a los chachapoyas en un auténtico pueblo entre las nubes. Sería la última expedición de Savoy que moriría el 14 de septiembre de 2007 dejando para siempre su nombre unido a esta misteriosa cultura , que abandonó los valles para vivir en las montañas, construyendo ciudades monumentales protegidas por murallas de tamaño colosal  sin que todavía conozcamos el motivo de su construcción ni como pudieron hacerlas. Quizás la respuesta al misterio de los chachapoyas aún se halle oculto por la selva, en una cima aún no alcanzada por un nuevo Gene Savoy . Como dijera el escritor francés Pierre Loti “Vivimos en una pequeña isla de luz rodeada de un insondable y tenebroso piélago de misterio.” y son estos misterios los que despiertan en nosotros el afán de aventura que anima el espíritu del explorador

 

DOCUMENTAL SOBRE LA CULTURA CHACHAPOYA(partes 7 a la 12)

Termino este artículo con la parte final del documental sobre la cultura Chachapoya. Espero que este artículo haya despertado vuestra curiosidad sobre esta enigmática cultura que yo apenas conocía y que, sin embargo, es de una gran riqueza y que aún conserva muchos enigmas por resolver

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: