HISTORIAS DE EXTINCIÓN: LAS ABEJAS Y EL COLAPSO DE LAS COLMENAS

Cuando hoy vemos uno de los muchos programas que se hacen de la vida animal , de cualquier especie y en cualquier parte del mundo, es casi seguro que a lo largo del mismo el reportero o algunas de las personas que aparecen en el documental diga las palabras “peligro de extinción” o “casi desaparecidos” o “la población ha disminuido de forma alarmante”. Desde las hermosas y colosales ballenas, los seres vivos más grandes de este planeta, hasta las mariposas, desde los leones a los atunes, tanto aves, mamíferos , peces, anfibios y reptiles en selvas , desiertos, montañas, ríos o mares  se hallan amenazados de extinción , con sus hábitat en retroceso debido al crecimiento de las poblaciones humanas, los procesos de industrialización y urbanización de miles de kilómetros de superficie por todo el mundo, con la contaminación de tierra y agua por el uso de  pesticidas y los vertidos de aguas residuales a lo que se une los efectos de un cambio climático cada vez más intenso. La presión ejercida por el crecimiento de la población humana que ya supera los siete mil millones de seres está arrinconando la vida natural de nuestro planeta y puede poner en riesgo nuestra propia supervivencia.
Ya he dedicado en otras ocasiones artículos sobre los problemas medioambientales que acosan a nuestro planeta, pero ahora mi intención es ir haciéndolo de forma más sistemática y escribir al menos varios artículos al mes en los que los protagonistas serán alguna de las muchas de especies en peligro de extinción. La desaparición de una sola especie es en sí misma una tragedia, porque ningún ser vivo puede ser sustituido, todos son irreemplazables y todos aportan algo a este superorganismo que es el planeta Tierra. Puede parecernos que la extinción de una especie de insecto no tenga mayor trascendencia en nuestras vidas  pero nos sorprenderíamos de lo dependientes que somos de uno de esos pequeños insectos, uno sin el cual hasta más de un centenar de los alimentos que podemos encontrar en nuestras mesas desaparecerían, que causaría la extinción de miles de especies vegetales  al no ser que pudiéramos sustituirlas nosotros. Me estoy refiriendo a la apis mellifera, la que todos conocemos con el nombre de abeja melifera. Ella va a ser la protagonista del primero de esta nueva serie de artículos del Mentidero, “Historias de extinción”.

Pinturas rupestres en la Cueva de la Araña del municipio valenciano de Bicorp en España, con una antigüedad estimada entre los ocho mil y los siete mil años y donde podemos observar  a una persona recolectando miel, a la izquierda tal y como se puede observar en la cueva y a la derecha una reproducción para que se pueda ver mejor la figura. No podemos hablar en aquella época de apicultura, ya que la recogían de colmenas silvestres, pero demuestra la estrecha relación que desde hace mucho tiempo vincula al hombre con las abejas , una relación amenazada por la presión a la que estamos sometiendo a sus poblaciones (imagen procedente de http://www.rtve.es )
Como hacemos en tantas ocasiones en el Mentidero tendremos que viajar primero muy atrás en el tiempo al Mesozoico. El Mesozoico es una era geológica de la Tierra que se  inició hace 251 millones de años y concluyó hace 65 millones de años. Dividida a su vez en tres periodos, el Triásico entre 251 millones y 200 millones de años, el Jurásico entre 200 millones y 145 millones de años y , finalmente, el Cretácico desde 145 millones hasta hace 65 millones de años. Es conocida también como la era de los dinosaurios porque durante estos casi doscientos millones de años fueron los grandes saurios los que dominaron la tierra. Pero no son ellos los que ahora nos interesan , sino la aparición a principios del Cretácico, es decir, hace unos 145 millones de años, de unas plantas que habían evolucionado de otras más antiguas llamadas gimnospermas que carecen de flor, unas plantas a las que la ciencia dará el nombre de angiospermas, plantas con flor .¿Cual es la diferencia entre ambas? La principal diferencia radica en la forma en que se reproducen, pues mientras las gimnospermas tienen sus óvulos en contacto con el exterior, las angiospermas tienen sus óvulos encerrados en el ovario.
Las angiospermas tienen un órgano masculino, el estambre, que es el que genera el grano de polen donde se hallan los gametofitos que serán los que fecunden al órgano femenino de la planta , el estigma, cuando se produzca la polinización que es el transporte del polen desde el estambre u órgano masculino hasta el estigma que, como acabamos de ver , es el órgano femenino. Para conseguir que se produzca la polinización las angiospermas desarrollaron diferentes estrategias y así aparecieron las anemófilas, que son aquellas que usan el viento para la polinización, las hidrófilas que emplean el agua y las más abundantes, las zoófilas , que utilizan como agente polinizador a un animal.Son estas últimas las que ahora nos interesan. Para llamar la atención de los posibles polinizadores tuvieron que desarrollar flores con brillantes colores y con olores que pudieran resultar atrayentes y también proporcionaron refugio y alimento, como el néctar . Junto a ellas y casi al mismo tiempo evolucionaron  los insectos  , estableciendo con las plantas con flores una relación en la que ambos se beneficiaban. La planta proporcionaba alimento al insecto y éste actuaba como polinizador .

En la imagen de la derecha tenemos el esquema de la flor con sus dos órganos sexuales, el femenino o estigma que contiene el óvulo, y el masculino o estambre que produce el polen que contiene el gametofito . A la izquierda vemos como la abeja se posa en la flor atraída por el olor del néctar y los colores de sus pétalos que las plantas angiospermas usan para que los insectos se acerquen a ellas . Los pelos de la abeja, cargados de electricidad estática, atraen el polen sobre ella y una parte de ese polen es recogido por el estigma para fecundar el óvulo. Este proceso que comenzó a desarrollarse hace 145 millones de años , en la transición entre el Jurásico y el Cretácico , convirtió a las angiospermas en las plantas de mayor éxito hasta constituir un 90% de las que existen en la actualidad. Por eso,  los insectos como la abeja que permiten la polinización son claves para conservar el equilibrio ecológico pues si ellos desaparecieran también lo harían las plantas y con ellas gran parte de las frutas y verduras que forman parte de nuestra alimentación y de muchos animales (imagen procedente de http://almez.pntic.mec.es )
El éxito de las angiospermas fue arrollador hasta el extremo de que en nuestros días el 90% de las plantas terrestres pertenecen a este grupo, con 257.000 especies existentes en la actualidad ocupando todos los hábitat del planeta y además son la fuente principal de los alimentos que consume el ser humano y también de materias primas como , por ejemplo , el algodón. Así que las angiospermas son esenciales para la vida  en el planeta tal y como la conocemos, y buena parte de su éxito depende de la polinización y , por lo tanto, de los polinizadores, y el polinizador más importante de todos es nuestra protagonista de hoy, la abeja. Con más de cien millones de años de antigüedad, las abejas no habían sido las primeras polinizadoras, pues, como vimos, las angiospermas aparecieron hace unos 145 millones de años, pero aunque moscas y escarabajos habían sido los pioneros en esta labor , el éxito adaptativo de la abeja, con más de 20.000 especies conocidas y extendida por todos los continentes excepto en la Antártida, la convertirían en el mejor y más abundante polinizador, y entre ellos el más conocido por nosotros y el utilizado por los apicultores en las colmenas es la abeja domésticaApis Mellifera.
La apis mellifera, a la que me referiré a partir de ahora como abeja para abreviar, es un insecto social que forma grandes colonias de hasta ochenta mil individuos con una rígida organización social , donde se distinguen tres castas.  La primera de las castas  está formada por la Abeja Reina. Esta es la única hembra fértil de toda la colmena y encargada de poner los huevos de los que nacerán todas las demás abejas, huevos que son depositados en los panales de cera de  la colmena construidos en forma hexagonal, poniendo unos dos mil quinientos huevos al día y unos dos millones a lo largo de toda su vida reproductiva. El periodo de vida de la abeja reina puede alcanzar hasta los tres años y cuando una abeja reina abandona la colmena la sigue todo el enjambre de abejas , lo que suele suceder en primavera si la colonia ha crecido tanto que la colmena se ha quedado pequeña y es necesario encontrar un nuevo lugar para la colonia.  La Abeja Reina es fecundada por la segunda casta de la colmena, los zánganos. Son machos que se encuentran en una proporción muy reducida. Por ejemplo, en una colmena de 30.000 abejas podremos encontrar no más de un centenar de zanganos, que tienen una esperanza de vida de tres meses  y su única labor es fecundar a la Reina, siendo alimentados por la tercer casta y la más abundante, la abeja obrera, que son hembras infértiles que se encargan de realizar todos los trabajos de la colmena. Por la intensidad de su trabajo su periodo de vida no suele ser superior a los ochenta u ochenta y cinco días, sobre todo si es en verano cuando tienen más carga de trabajo, pues en invierno pueden alcanzar los ciento veinte días.

EXPLICACIÓN DE LA DANZA DE LAS ABEJAS

En este breve vídeo se explica en que consiste la célebre danza de las abejas que utilizan para informar al resto de las abejas de la colmena la situación y distancia a la que se encuentra la comida que ha encontrado una de ellas

Las abejas que vemos volar entre las flores y a nuestro alrededor  cuando estamos sentados en el campo son las abejas obreras, que pueden llegar a desplazarse hasta nueve kilómetros fuera de la colmena en busca de polen y néctar, usando el polen para alimentar a las larvas , mientras que el néctar lo consumen ellas mismas para obtener la energía necesaria para seguir trabajando. El néctar es una sustancia líquida azucarada y olorosa que atrae a las abejas hacia la plantas y que estas ofrecen como recompensa por la polinización. El cuerpo de la abeja está recubierto de diminutos pelos que al volar generan electricidad estática y eso provoca que al posarse sobre la flor el polen se pegue a su cuerpo y luego lo depositan en una especie de cestillas que tienen en las patas traseras y lo transportan a la colmena. Siempre saben regresar a la misma colmena por mucho que se hayan alejado y cuando llegan a esta  comunican a las demás abejas la situación y distancia a la colmena del lugar donde hay alimento a través de una serie de movimientos conocidos como la danza de las abejas. Pero esta labor de recolección de polen, néctar y agua , lo realizarán a partir de su vigésimo segundo día de vida, pues durante sus primeros 21 días  no salen de la colmena y se encargan de la limpieza, de cuidar las larvas, de construir los panales de cera, de vigilar la colmena y almacenar la comida . Como defensa disponen de un aguijón que sólo pueden emplear una vez, pues su uso les causa la muerte.
Por tanto , ya conocemos la organización social de las abejas y como a pesar de su pequeño tamaño forman un superorganismo donde todas trabajan por el bien de la comunidad  . En cuanto al hombre se beneficia de la abeja no sólo en su función indispensable de polinizadora de la mayoría de los alimentos que consumimos, sino también a través de la apicultura con el objetivo de producir miel, una práctica de la que existen referencias en papiros del Antiguo Egipto hacia el 2400 a. C donde aparecen representadas colmenas siendo transportadas por el Nilo. Durante mucho tiempo la apicultura fue esencial, ya que la miel era el principal elemento conocido para endulzar los alimentos, hasta que a partir de la extensión de los cultivos de caña de azúcar en el siglo XVI fue desplazando el uso de la miel.  Ahora que ya hemos visto  lo importante que son las abejas podremos apreciar mejor la importancia de un hecho  que está alarmando a apicultores y científicos en todo el mundo desde mediados de la primera década del siglo XXI, el CCD, siglas de Colony Collapse Disorder o Problema de colapso de las colonias.

DOCUMENTAL “EL SILENCIO DE LAS ABEJAS” DE NATIONAL GEOGRAPHIC(Parte 1 y 2)

En este documental se analiza el fenómeno del colapso de las colonias El documental fue realizado después de la  desaparición de centenares de miles de colmenas en todo el mundo entre 2006 y 2007 . Después parece que el fenómeno se había suavizado pero en los dos últimos años se ha agudizado de nuevo y el problema es que no ha sido posible aislar una sola causa que explique esta desaparición de las colonias, sino que es el resultado de un complicado conjunto de factores que se han unido para debilitarlas

Cuando una abeja está enferma abandona la colmena para morir fuera de ella y no infectar a las demás, pero eso sucede cuando se trata de un solo individuo, pero ahora son colonias enteras las que desaparecen. En el pasado hubo casos de colonias de abejas que desaparecían de un día para otro, pero nunca había sucedido algo parecido a lo que aconteció en Estados Unidos en el año 2006, cuando entre el otoño de ese año y la primavera de 2007 desaparecieron las colonias de abejas de ochocientas mil colmenas sin dejar rastro, lo que representaba un tercio del total de colmenas en Norteamérica y llegó a tal extremo la gravedad de la disminución de la población de abejas que tuvieron que importarlas de Australia  . Pero no sólo fue en Estados Unidos, lo mismo pasó en Polonia, Portugal, Italia,Bélgica, Francia, Grecia, Croacia o España. En esta última nación, España, se encuentra el mayor numero de apicultores de Europa y entre 2006 y 2007 estos apicultores vieron impotentes como cientos de miles de colmenas quedaban vacías. Las alarmas saltaron  y diferentes equipos de científicos trataron de aislar la causa que provocaba esta súbita desaparición de las abejas.

En las colmenas afectadas por el CCD suelen encontrarse crías de abejas obreras abandonadas, lo que nunca sucede si la colonia está bien, pues no abandonan las crías y es frecuente también encontrarse comida almacenada, polen y miel y no hay reacción alguna si entra en la colmena alguien de fuera a robarlas. Los científicos barajaban diferentes razones que expliquen el CCD, el uso excesivo de pesticidas, la polinización de monocultivos que debilitaría a las abejas ya que sería algo similar a si nos alimentásemos con un solo producto llevando una dieta desequilibrada e incompleta, un virus llamado “Virus israelí de parálisis aguda” de efectos similares al Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida(SIDA) que las haría sensibles a todo tipo de infecciones  y también una epidemia del ácaro varroa, un parásito que afecta a las abejas y se alimenta de su hemolinfa, el equivalente a la sangre de los mamíferos, lo que puede llegar a disminuir hasta en un 30% el peso de la abeja, más aún si se trata de  una larva. De hecho las epidemias de ácaros varroa , que se producen sobre todo en invierno, constituye una de las principales amenazas de las colmenas.

DOCUMENTAL “EL SILENCIO DE LAS ABEJAS” DE NATIONAL GEOGRAPHIC(Parte 3, 4 y 5)

Pero a pesar de todos los estudios no se ha podido aislar una única causa que explique la desaparición de millones de abejas por todo el mundo. En el documental de National Geographic que os adjunto en este artículo se describe el caso de una región en la provincia china de Sichuan , que es una de las principales productoras de peras de dicha provincia. Debido al uso abusivo de los pesticidas las abejas desaparecieron por completo. La producción de peras, a raíz de la desaparición de abejas, se desplomó y amenazaba con colapsar. Cuando los agricultores pidieron ayuda a las autoridades estas les respondieorn que al no estar las abejas para polinizar las flores de los perales tendrían que hacerlo ellos. Y así fue. Hoy centenares de trabajadores de la región se encargan durante días de duro trabajo de polinizar las flores de los perales para no perder su medio de vida. El trabajo que antes hacían gratis las abejas ahora supone mucho dinero, mucha gente y mucho tiempo para conseguir resultados inferiores.  Los datos hablan por sí solos, una colmena puede polinizar tres millones de flores en un día, los trabajadores de Sichuan necesitan un día entero para polinizar una treintena de árboles. Y eso en China, porque ¿quién se encargaría de polinizar millones de plantas de cultivo en América o Europa con un campo despoblado?¿quién lo pagaría?

Y si no se hace muchas plantas desaparecerían. Recordemos que un tercio de lo que comemos depende de plantas que son polinizadas por las abejas, si estas desaparecen también lo harán las plantas y la comida que no sólo usamos para nuestra alimentación sino también para alimentar al ganado que luego usamos para obtener carne. Nada en la naturaleza está aislado y lo que afecta a una parte afecta al cuerpo entero. Se buscan soluciones artificiales, como la idea de fabricar en las ciudades  Torres polinizadoras  que soltarían periódicamente globos rellenos de polen que serían llevados por el aire y esparcirían el polen sobre los parques, pero en realidad no tenemos sustitutos para las abejas  ni para el resto de insectos polinizadores. Se atribuye a Albert Einstein unas palabra que tal vez no sean suyas pero que creo  que reflejan la importancia y gravedad de la progresiva desaparición de las abejas “Si la abeja desapareciera de la superficie del globo, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida: sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres”. Por supuesto que no estoy hablando de un apocalipsis, pero es otro eslabón en el deterioro continuo del mundo en el que vivimos y del que parecemos olvidarnos cegados por nuestras crisis económicas. Pero son las abejas, es la naturaleza la que nos mantendrá con vida, no la bolsa , los tipos de interés o las primas de riesgo.

Desde hace cien millones de años las abejas se han encargado de la polinización de las angiospermas en todos los continentes del planeta excepto en la Antártida y al ser humano, además de los frutos de la polinización, nos han proporcionado miel, cera , jalea real . La miel, gracias a sus elementos antibacterianos se puede conservar indefinidamente . Además tiene muchas propiedades terapéuticas,antimicrobianas y antisépticas, pudiendo aplicarse sobre las heridas para evitar infecciones y ayudar a su cicatrización . También es empleada en la industria cosmética por su naturaleza antioxidante y por la capacidad de suavizar la piel . Y por su contenido en azúcares  simples que son absorvidos con celeridad por el cuerpo , le proporciona a éste energía con rapidez. Un producto perfecto de un insecto con una organización social perfecta y con una aportación a la naturaleza para la que no tenemos sustitutos. Quizás sean muy pequeños pero su importancia en la vida del planeta tal y como lo conocemos es decisiva y no podemos cerrar los ojos ante su progresiva desaparición. Quizas pudieramos sobrevivir a su ausenica, pero nada sería igual , el mundo perdería color, sabor y belleza (imagen procedente de http://huertosurbanosbahadecdiz.blogspot.com )