EL SOLSTICIO DE INVIERNO: EL TRIUNFO DE LA LUZ

Como he ido haciendo durante todo este primer año de vida del Mentidero, con la llegada del solsticio de invierno el próximo día 22 de diciembre en el Hemisferio Norte , le dedico hoy el artículo al invierno , esa estación del año que no deberíamos ver como un tiempo de tristeza y oscuridad, sino , como así han hecho las religiones y mitologías de nuestro pasado, el tiempo del triunfo de la luz sobre las tinieblas. Quizás eso es lo que quiso expresar el poeta inglés William Blake cuando dijo  ” En tiempo de siembra, aprende; en tiempo de cosecha, enseña: en invierno, goza. ” . Aunque lo asociamos con el tiempo de la oscuridad, del frío, del aislamiento en nuestras casas, prefiero verlo como la esperanza del tiempo cálido que regresará , del futuro triunfo de la luz que comienza justo en el solsticio de invierno . Como escribía Goethe “A veces nuestro destino semeja un árbol frutal en invierno. ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán? Mas esperamos que así sea, y sabemos que así será” El invierno no será eterno , y lo que hoy son ramas desnudas , lagos helados y cuerpos ateridos, mañana despertarán los colores cálidos de la primavera . el renacer de un mundo dormido  durante los meses invernales.
En el Diccionario de la Lengua Española leemos en su definición del invierno “Época más fría del año, que en el hemisferio septentrional corresponde a los meses de diciembre, enero y febrero, y en el hemisferio austral, a los meses de junio, julio y agosto.” pero en la mitología griega encontramos una explicación del invierno mucho más poética y que, si habéis leído alguno de los artículos que he dedicado al resto de estaciones del año en el Mentidero, sin duda ya habréis adivinado. Si, regresamos al mito de Perséfone, nacida de Zeus, padre de los dioses, y la diosa de la tierra y la agricultura, Démeter, de cuyo destino nos habla  Hesíodo(hacia siglo VIII a. C) en su “Teogonía”  , donde podemos leer “Y él [Zeus] fue a la cama de la abundante Démeter, quien concibió a Perséfone, la de blancos brazos, robada por Hades del lado de su madre.” Si, la bella Perséfone fue raptada por Hades, hermano de Zeus y dios del inframundo, del oscuro reino de los muertos.

Junto con la música de Antonio Vivaldi, a lo largo de este año , en cada artículo dedicado a las estaciones,nos ha acompañado la obra del inclasificable pintor italiano Giuseppe Arcimboldo(1527-1593), con su serie de cuadros hechos con frutas, flores, plantas , animales y objetos que al colocarlos en un determinado orden conseguía al final crear la imagen de lo que quería retratar. Es considerado como un inspirador del surrealismo, corriente artística para la que aún habría que aguardar cuatro siglos. En la imagen tenemos su obra titulada “Invierno” que forma parte de la serie llamada “Estaciones” que incluía las otras tres estaciones del año pintadas a lo largo del año 1573 (imagen procedente de http://www.theartwolf.com )
Cuando Démeter se enteró del rapto de su hija, la buscó, y en su búsqueda desesperada abandonó el cuidado de la Tierra, las estaciones se paralizaron y los campos quedaron yermos. Zeus, viendo la agonía de la tierra, ordenó a Hades que dejara marchar a Perséfone de regreso con su madre, a lo que Hades accedió pero ,urdiendo un engaño, la convenció para comer seis semillas de granada. Sin saberlo, Perséfone se condenaba con ello a regresar seis meses al año al inframundo, mientras que los otros seis meses podía permanecer en la tierra junto a su madre. De esta forma explicaban los griegos las diferentes estaciones del año, la primavera y el verano sería el tiempo que Perséfone se hallaba junto a su madre, mientras que el otoño y el invierno eran las estaciones en las que Perséfone regresaba junto a Hades en el inframundo. La explicación científica, es menos atractiva pero más descriptiva de la realidad . En el Hemisferio Norte, donde escribo, ese día el Sol alcanza su mínima altitud al igual que el día es el más corto de todo el año, mientras que la noche consigue su máxima duración.
Es el punto de inflexión, a partir del cual la luz comienza de nuevo  a recuperar terreno , aunque sea muy despacio y ello se debe, como el resto de estaciones, al grado de inclinación del eje de la Tierra. En este año de 2011 el solsticio de invierno del Hemisferio Norte tendrá lugar el próximo día 22 de diciembre . Puede oscilar su fecha entre el 20 y el 23 de diciembre y según las culturas para unas marca el comienzo del invierno , mientras que para otros pueblos , como el celta, el solsticio de invierno marca la mitad del invierno, cuando los días comienzan de nuevo a crecer. Por esto tiene también una fuerte carga simbólica, pues es visto por diferentes religiones como el inicio del triunfo de la luz sobre la oscuridad  reflejado en el pequeño crecimiento de la luz con respecto a la noche. Muchas son las celebraciones y tradiciones  que rodean a esta fecha, entre ellas la propia Navidad cristiana y su nombre procede del latín hibernus que, literalmente, significa “estación del invierno”.Cuando el general y político romano Julio César (100-44 a.C) estableció el calendario juliano en el año 45 a.C, que lleva este nombre en su honor, fijó la fecha del solsticio de invierno en el 25 de diciembre aunque después de la reforma de este calendario por el papa Gregorio XIII que a partir de entonces sería conocido como Calendario Gregoriano, se estableció la fecha del solsticio en el día 21 de diciembre.

En el solsticio de invierno, recordemos que la palabra solsticio deriva del latín sol sistere  que significa “sol quieto”  , por la inclinación del eje de la Tierra en el hemisferio Norte tiene lugar el día más corto del año y la noche más larga, justo a la inversa del Hemisferio Sur, que iniciarán su verano y el día alcanzará su máxima extensión. Desde la antigüedad ha sido una fecha importante para las diferentes mitologías y religiones. En Egipto  se sacaba en el solsticio de invierno la estatua de Horus, el iniciador de la civilización egipcia y representado a menudo como un disco solar con las alas del águila, que podía ser contemplada por los fieles . Era uno de sus dioses más antiguos y se le representaba en esta ceremonia como un bebé con el disco solar sobre su cabeza y puesto en un pesebre, una iconografía adoptada posteriormente por otras religiones como la cristiana  (imagen procedente de http://www.sabercurioso.es )

Muchas son las tradiciones que rodean a esta fecha, entre ellas la fiesta celta de Meán Geimhridh, día en el que los pueblos celtas celebraban la mitad del invierno, un invierno que habían iniciado a primeros de noviembre con la fiesta de Samhain o “fiesta del final del verano” . El solsticio de invierno para ellos era el punto intermedio de la época invernal a partir del cual se iniciaba el camino hacia Beltené, la fiesta que celebraban el día uno de mayo y que significaba “fuego brillante”. Con ella se iniciaba el ciclo del verano hasta el siguiente Samhain. Mientras, en un lugar tan alejado de las brumosas tierras habitadas por los celtas como es Japón, se celebraba el renacimiento de la diosa del Sol , Amaterasu . Es un mito que guarda cierto paralelismo con el de Perséfone, Amaterasu , que además de diosa del Sol es la antepasada de los emperadores del Japón, Según cuenta el mito, Amaterasu se había encerrado en una cueva , la Cueva Celestial, por culpa del comportamiento violento de su hermano Susanoo. Al hacerlo desapareció el Sol y la Tierra quedó sumida en las tinieblas, hasta que el resto de dioses consiguen convencerla para que regrese al mundo y abandone la cueva, tras lo cual la luz retorna a la Tierra.

En los países nórdicos como Finlandia , Noruega y Suecia, se celebraba el Festival Beiwe entre el pueblo sami , que viven en el territorio que actualmente conocemos con el nombre de Laponia. Rendían culto a Beiwe, que era la diosa del Sol, de la fertilidad y de la primavera y cuando llegaba el solsticio de invierno los sami sacrificaban renos blancos hembras y elaboraban una mantequilla para dar de comer a Beiwe y que pudiera volver a cruzar el cielo como diosa del Sol y devolver la fertilidad a la Tierra. También restituía  la salud mental a los que la oscuridad del invierno les había hecho perder la razón. En nuestra cultura cristiana está claro el vínculo entre el solsticio de invierno y la Navidad, cuando se celebra el nacimiento de Jesús, el 25 de diciembre. Esta fecha fue elegida porque, según el calendario juliano, el 25 de diciembre era el solsticio de invierno, el triunfo de la luz sobre la oscuridad , como también lo había sido para otra religión muy extendida durante el Imperio Romano, el culto a Mitra , un dios solar , cuya fe había nacido en Persia y luego fue adoptada en Roma, sobre todo por sus legionarios. El nacimiento de Mitra se celebraba el 25 de diciembre, otra de las razones por el que la Iglesia adoptó esta fecha para fijar el nacimiento de Jesús, pues por un lado se celebraba el solsticio de invierno y por otra parte se trataba de reemplazar el culto a Mitra en ese día.

Representación de Ahura Mazda, el dios solar del zoroastrismo, aunque en realidad es un ente abstracto , sin forma y , por lo tanto, no se le puede representar bajo ninguna forma definida. Es el Creador no creado, el dios omnisciente, el origen de todas las cosas, enfrentado a su antagonista, Ahrimán o Angra Mainyu , fuente de todos los males del mundo. En el solsticio de invierno, cuando la noche es la más larga del año, Angra Mainyu alcanza su máximo poder, pero al día siguiente comienza a fortalecerse Ahura Mazda, también llamado Ormuz, hasta  lograr el triunfo en el solsticio de verano . Todos los mitos no son sino los intentos del ser humano para dar respuesta a los fenómenos y enigmas de la naturaleza   (imagen procedente de http://withfriendship.com )
He mencionado Persia, y también entre ellos había una celebración especial en el solsticio de invierno, dentro del zoroastrismo. Creían en dos principios creadores, Ahura Mazda, el dios de la luz , y Ahrimán o Angra Mainyu, fuente de todo mal, el Satán persa. El día del solsticio de invierno , cuando la oscuridad alcanza su máxima extensión, es el momento en que Ahrimán y las fuerzas del mal son más fuertes, pero al día siguiente, cuando comienzan a crecer los días, se inicia  también el reinado de Ahura Mazda y, por lo tanto, el triunfo de la luz sobre las tinieblas. También en China y en gran parte de Asia sudoriental se conmemoraba esta fecha con el Festival de Solsticio de Invierno o Festival Dongzhi. Para ellos, después de la celebración de este Festival, cuando la noche logra su máxima duración, comenzaba el periodo en el que cada vez habría más horas de luz natural y , por lo tanto, fluiría la energía positiva con más fuerza. Como sucede en la Navidad occidental, el Festival Dongzhi es un tiempo para reunirse y comer juntos en familia.
Entre los eslavos se celebraba otro festival llamado Kaleda que comenzaba justo en el solsticio de Invierno y se prolongaba durante diez días, también una celebración parecida a la actual Navidad , en la que cada familia se reunía alrededor del fuego , y llamaba a los dioses del hogar a que celebraran el solsticio con ellos . Los niños se disfrazaban  y recorrían las casas deseando buena suerte a sus habitantes a cambio de regalos, una tradición que nos recuerda al Halloween de nuestros días. En otra cultura tan alejada de las nuestras  como la del pueblo Dogón en Mali, también se celebra el solsticio de invierno  en una fiesta a la que llaman Goru , con la que se cierra el tiempo de cosecha y se conmemora la llegada a la Tierra del dios del Cielo , Amma. Así vemos como de China a las tierras celtas, de Grecia con el mito de Perséfone a Roma con el culto a Mitra, desde el cristianismo y la celebración de la Navidad hasta el zoroastrismo que celebraba el triunfo de la luz , de Ahura Mazda , sobre las tinieblas representadas por Ahrimán, por todo el planeta el solsticio de invierno era y es una fecha relacionada con el mito del renacimiento, del regreso de la luz, de la victoria sobre la oscuridad y las tinieblas. Es el comienzo del invierno pero también anuncia el próximo  triunfo de la primavera, de la luz, de la vida.

“INVIERNO” DE LAS CUATRO  ESTACIONES DE ANTONIO VIVALDI  

Como he hecho en cada uno de los artículos dedicados a las estaciones del año lo acompaño con la correspondiente estación de la obra del compositor italiano Antonio Vivaldi (1678-1741) , “Las cuatro estaciones”, en esta ocasión dirigida por Herbert von Karajan y con la magnífica violinista Anne – Sophie Mutter. Cerrad los ojos y disfrutad de esta maravilla, de como la nieve, el frío y la lluvia se transforman en la belleza de la obra de Vivaldi

Muchos artistas han dedicado alguna de sus obras al invierno, como el compositor Antonio Vivaldi en su celebre obra “Las Cuatro estaciones” con la que hoy cierro el ciclo dedicado a las estaciones, pero también quería terminar este artículo con un poema del gran poeta chileno Pablo Neruda  titulado “Jardín de Invierno” donde saluda a esta época del año en la que , escribe , “la tierra vive ahora, tranquilizado su interrogatorio, extendida la piel de su silencio”. Por el invierno es la estación del silencio, de la reflexión, cuando la tierra parece entrar en letargo y la vida se retira de los campos , pero sigue ahí, latente, esperando que Perséfone regrese del Inframundo, que Amaterasu abandone la Cueva Sagrada y Ahura Mazda venza a Ahrimán, para que una vez más, la luz triunfe sobre la oscuridad. Os dejo con los hermosos versos de Pablo Neruda y deseo a todos los lectores del Mentidero un feliz invierno y gozad de su serena belleza

 Llega el invierno. Espléndido dictado
me dan las lentas hojas
vestidas de silencio y amarillo.


Soy un libro de nieve,
una espaciosa mano, una pradera,
un círculo que espera,
pertenezco a la tierra y a su invierno.


Creció el rumor del mundo en el follaje,
ardió después el trigo constelado
por flores rojas como quemaduras,
luego llegó el otoño a establecer
la escritura del vino:
todo pasó, fue cielo pasajero
la copa del estío,
y se apagó la nube navegante.


Yo esperé en el balcón tan enlutado,
como ayer con las yedras de mi infancia,
que la tierra extendiera
sus alas en mi amor deshabitado.


Yo supe que la rosa caería
y el hueso del durazno transitorio
volvería a dormir y a germinar:
y me embriagué con la copa del aire
hasta que todo el mar se hizo nocturno
y el arrebol se convirtió en ceniza.


La tierra vive ahora
tranquilizando su interrogatorio,
extendida la piel de su silencio.


Yo vuelvo a ser ahora
el taciturno que llegó de lejos
envuelto en lluvia fría y en campanas:
debo a la muerte pura de la tierra
la voluntad de mis germinaciones.

Decía Francis Bacon que “la sabiduría de un copo de nieve supera la de un millón de sabios” La belleza de la Naturaleza no hace diferencias entre las estaciones del año, todas son un poema perfecto de armonía y hermosura, que nos llega al alma y nos sobrecoge por su perfección. Y en el momento más oscuro del invierno ya se anuncia la luz de la que nacerá la primavera, las flores, el verde de los árboles y la vida despertará de su letargo. No dejemos de vivir el invierno, amemos su belleza diferente, reflexiva, silenciosa, quieta.¡¡ Feliz Invierno a todos los lectores del Mentidero!!(imagen procedente de http://eltiempo.lasprovincias.es )