HISTORIAS DE NAVIDAD: EL ÁRBOL DE NAVIDAD , EL SENTIDO DE UN SÍMBOLO

Decía Aristóteles que “no se piensa sin imagenes” y en la imagen radica la fuerza de los símbolos, donde una imagen nos transmite mucho más que lo que objetivamente vemos ,porque va acompañada de las ideas y significados con que otros la dotaron y que llega a nosotros vestida por la tradición, por la creencia de aquellos que antes que nosotros convirtieron a ese objeto en un símbolo. La casa donde vives no tiene un especial significado para nadie más que para ti, porque esa es la casa donde naciste, o donde guardas tu primer recuerdo de la infancia , donde amaste, donde lloraste, donde reíste, donde compartiste un tiempo irrepetible con personas importantes en tu vida, por eso esa casa es un símbolo de tu propia existencia, no son sólo paredes, muebles y ventas, son las imagenes de tu pasado, de lo que fue y vuelve a ser cada vez que tu memoria recupera esos recuerdos , esos recuerdos de los que George Sand decía  que “son el perfume del alma”. Uno de esos símbolos que trae a la mente imagenes del pasado y al que generaciones han enriquecido con su ilusión es el árbol de Navidad.
En millones de hogares por todo el mundo se sigue poniendo, al llegar el mes de diciembre ,un árbol que preside el salón, adornado con brillantes bolas de colores, con cintas, lazos y el día de Navidad o el día de Reyes, según cada país, por arte de magia los niños encuentran bajo sus ramas paquetes envueltos en papel de vivos colores que llevan dentro algo más regalos, en su interior se halla la ilusión y el amor. Por eso , en nuestros días, el árbol de Navidad sigue conservando la fuerza simbólica de la alegría, de la emoción, de la ilusión, de algo mágico y extraordinario que sucede una sola vez al año. Pero detrás de eso hay otras historias y significados que la mayoría casi hemos olvidado y que hoy os propongo que me acompañéis para conocerlos. Y para ello tenemos que viajar en el tiempo y en el espacio, hasta las brumas de las islas británicas y las tierras galas, donde los pueblos celtas se habían asentado hace 2500 años.

Mapa de la extensión territorial de los celtas, que nunca formaron un reino unido , sino que se hallaban divididos en múltiples tribus que fueron estableciéndose por toda Europa desde su lugar original junto a los Alpes y el Danubio, las culturas de La Tène y de Hallstatt. La tribu celta de los senones llegaron a saquear Roma en el año 387 a.C y siglo después un importante contingente galo, nombre de los celtas de la Galia, la actual Francia, emigraron hacia el este, dirigidos también por un líder llamado Breno, atravesaron Grecia y se asentaron en una amplia región del centro de Turquía , pasando a llamarse a partir de entonces gálatas y a sus dominios Galacia. En la religión celta ´, la druídica, encontramos  uno de los posibles orígenes del árbol de Navidad , pues para ellos los árboles, y en particular los robles, eran sagrados , símbolos de la sabiduría y cuyas ramas eran el vínculo que unía el mundo superior de los dioses con el mundo inferior de los hombres (imagen procedente de http://trabajoee.wordpress.com )
Los celtas aparecen por primera vez nombrados con este nombre  en la historia por el que por muchos es considerado Padre de la Historia, el griego Heródoto(484-425 a.C) , que les da el nombre de Keltoi , haciendo referencia con ello a los habitantes que se hallaban al norte de los Alpes , por lo que más que aun pueblo hacia mención a un concepto geográfico. Así los menciona en el segundo libro de su “Historia”  “Empieza el Iustro en la ciudad de Pireno desde los Celtas, los que están más allá de las Columnas de Hércules , confinantes con los cinesios, último pueblo de la Europa, situado hacia el Ocaso, y después de atravesar toda aquella parte del mundo, desagua en el Ponte Euxino,  junto a los istrienos, colonos de los milesios” Otros historiadores y geógrafos como el también griego Estrabón (hacia el 64 a.C-23 d.C) o Diodoro Sículo (siglo I a.C) nos han transmitido en sus obras la imagen de los pueblos celtas como la de una cultura de hombres independientes, orgullosos y heroicos. Se extendían por tierras de Hispania, la Galia, las islas Británicas, el Centro de Europa e incluso llegaron hasta Turquía, donde eran conocidos como Gálatas y la región donde se asentaron en la zona central de la actual Turquía sería conocida con el nombre de Galacia. 
En otro artículo hablaremos en profundidad de los celtas, pero hoy nos vamos a centrar en los guardianes de la sabiduría y los representantes de la clase intelectual de la cultura celta, los druidas. Según el historiador griego Diodoro Sículo  el termino druida significa “el que sabe mucho” y distinguía dentro de su conocimiento dos clases, el fis o “conocimiento secreto” y el “im fiss”“conocimiento secreto completo”. Entre las funciones de los druidas, que eran mucho más que sacerdotes de la religión celta, estaban la practica de las artes adivinatorias a través del sacrificio de animales , el vuelo de las aves, los huesos de ciertos animales como los perros y los gatos . También ejercían como médicos de la tribu, astrónomos y filósofos. En realidad , sabemos muy poco sobre ellos  porque la transmisión del conocimiento de maestro a discípulo era oralJulio César(100-44 a.C) en su “Comentario sobre la guerra de las Galias”, donde narra las campañas que llevaron a la conquista de la Galia celta por Roma entre el 58 y el 51 a.C,  y dice que los druidas no usaban su lengua en los textos sagrados  por “temor que  llegara a vulgarizarse(el conocimiento) y que la memoria de los sabios  pudiera decaer”.

Casi todo lo que sabemos de los druidas lo debemos a los cronistas romanos y griegos , como Plinio el Viejo o Diodoro Sículo. El senado romano prohibiría el druidismo y la posterior extensión del cristianismo acabaría con los últimos reductos de esta religión que pudo haber sobrevivido hasta entonces en tierras de la actual Irlanda y Escocia, que no llegaron a ser dominadas por Roma. Incluso el origen de su nombre es discutido porque si para Diodoro Sículo significaba “el que sabe mucho” o “rico en conocimiento” otros afirman que procede de la palabra celta para el roble, drus. El roble era el árbol sagrado celta  y creían que todo lo que crecía sobre él había sido enviado por los dioses . Esta creencia pudo haber sido utilizada luego por el cristianismo, que acostumbraba a apoderarse de las fiestas y otros símbolos de las religiones paganas para darlas un sentido cristiano , sustituyendo los antiguos cultos por el nuevo a Jesús de tal forma que pocas generaciones después el origen real de la tradición se había olvidado y ya parecía que siempre había sido una tradición cristiana (imagen procedente de http://esoterismo.files.wordpress.com
Casi todo lo que sabemos de ellos lo debemos al escritor, militar y científico romano Plinio el Viejo (23-79) que en el XVI libro de su obra enciclopédica titulada “Historia Natural” los describe con estas palabras donde hallamos la que podríamos considerar primera referencia al árbol de Navidad “Los druidas (porque así se llaman estos magos) no tienen nada más de sagrado que el muérdago y el árbol que lo soporta, siempre suponiendo que el árbol sea un roble, pero ellos sólo eligen arboledas compuestas de robles para buscar el árbol, y nunca realizan ninguno de sus ritos excepto en la presencia de una rama de él . De hecho creen que todo lo que crece sobre él ha sido enviado desde el cielo y es una prueba de que el árbol fue elegido por el dios mismo. Sin embargo, el muérdago se encuentra rara vez sobre el roble, y , cuando se encuentra, se recoge con la debida ceremonia religiosa, si es posible en el sexto día de la Luna. Ellos llaman al muérdago por un nombre significativo, en su lengua, el que todo lo cura. Habiendo hecho los preparativos para el sacrificio y un banquete debajo de los árboles, ellos traen allí dos toros blancos, cuyos cuernos atan entonces por primera vez. Vestidos con ropas blancas, los sacerdotes ascienden al árbol y cortan el muérdago con una hoz de oro y lo reciben otros con una capa blanca. Luego matan a las víctimas, rogando a dios que otorgue este don propicio a aquellos a los que él ha admitido. Ellos creen que el muérdago, tomado como bebida, imparte fecundidad a los animales estériles y que es un antídoto para todos los venenos. Tales son los sentimientos religiosos que han mantenido muchas personas respecto a cosas sin importancia”
Para los celtas los árboles eran símbolos de gran importancia , donde los árboles de hoja caduca reflejan el ciclo de la vida y la muerte , mientras que aquellos de hoja perenne, como el roble, el árbol más sagrado para los druidas, simbolizan la vida eterna que nos espera después de la muerte.Después de la conquista de la Galia, el Senado de Roma prohibiría la religión druídica , prohibición que se extendería a las islas Británicas cuando Britania fue conquistada bajo el gobierno del emperador Claudio (10 a.C -54 d.C) en el año 43, aunque la conquista no sería completada hasta el año 61 , cuando fue derrotada la reina de la tribu celta de los icenos, Boudica o Boadicea . Los druidas desaparecieron de la historia, convertidos al cristianismo, pero como sucede siempre con las conversiones masivas y forzadas de la población, muchos elementos de la cultura celta y la religión druídica se conservaron , transformándose con el tiempo. Así sucedería con el culto a los árboles sagrados que  era compartido también por otros pueblos germánicos y nórdicos, como los vikingos.

Momento en que Bonifacio, el evangelizador de los territorios que en la actualidad ocupa Alemania, se dispone, en el día de Navidad,  a talar el árbol sagrado de los pueblos germanos que, como entre los celtas, era el roble, aunque en algunas versiones se afirma que era un fresno. Al caer el roble derribaría todos los arbustos que había a su alrededor, excepto un pequeño abeto al que en aquel mismo instante, considerando que era un mensaje de Dios, bautizó con el nombre de Árbol del Niño Jesús. En estos relatos es muy difícil separar la realidad de la leyenda, pero si es cierto que sería en Alemania y en Escandinavia donde empezaría primero la tradición del árbol de Navidad, aunque para ello habría que avanzar en el tiempo hasta los siglos XVI y XVII. Se dice en algunos libros que sería Martín Lutero, el impulsor de la reforma protestante, el que instituiría la costumbre de adornarlo con velas, símbolo de la luz de Dios, aunque no existe constancia escrita de la colocación de árboles de Navidad en las casas hasta el año 1605 en la región de Alsacia  (imagen procedente de http:// www.corazones.org )   
Y sin movernos de las islas Británicas, viajaremos un poco más adelante en el tiempo, hasta el siglo VII, cuando en 680 nacía Wynfrith  o Winfrido(680-754) , aunque sería más conocido por su nombre en latín, Bonifacio, que significa “aquel que hace el bien”. Había nacido en el seno de una buena familia, pero ya desde muy pequeño, y en contra de la voluntad de su padre , manifestó su deseo de entrar en la Iglesia y ser monje. Después de educarse en Exeter y Nursling, Bonifacio emprendió en 716 su primer viaje como misionero a Frisia , en los actuales Países Bajos. Este primer intento misionero fracasó debido a la guerra que asolaba la región entre los merovingios, cuyas tropas estaban dirigidas por Carlos Martel(686-741), abuelo del futuro emperador Carlomagno, y el rey de Frisia. Pero este fracaso no impidió que  tres años después, durante una visita de Bonifacio a Roma,  el papa Gregorio II (fecha desconocida-731) encargaría a Bonifacio la evangelización de los pueblos que se hallaban al este del río Rin, en los territorios de la actual Alemania.
En los años siguientes recorre esos territorios y regresa en 722 a Roma para informar al Papa, que le nombra obispo de los germanos . Reforzado en su posición, regresa a las tierras germanas ,bautizando a miles de personas al tiempo que jugaba un importante papel en la política de su época coronando al primer rey carolingio, Pipino III el Breve(715-768) en el año 752. También recibió el nombramiento de arzobispo y se convierte en el primer obispo de Colonia y de Maguncia. Pero tenía una espina clavada, la evangelización fracasada de Frisia, y allí se dirige en el año 754, superados una edad muy avanzada en la época, 74 años, junto a más de cincuenta acompañantes. Bautiza a muchos de ellos pero el 5 de junio de 754 Bonifacio y los que viajaban con él fueron asesinados en Flandes , a unos cuarenta kilómetros de Dunkerque. Pero si nos interesa aquí la figura de Bonifacio es por su relación con la tradición y leyenda del árbol de Navidad. Según esta tradición, Bonifacio se hallaba en tierras germanas y el día de Navidad, llevado de su celo evangelizador, decidió talar  un roble, o un fresno según otras versiones, que era el árbol sagrado germano.

Al igual que para los celtas y los germanos, para los vikingos los árboles también eran un elemento importante en sus creencias. En la imagen tenemos a Yggdrasil, el fresno sagrado, de hojas perennes  los nueve mundos , entre los que están el mundo de los gigantes , Jotunheim, el mundo de los hombres, Midgard, y el mundo de los dioses Asgard, este último situado en la parte superior de Yggdrasil , de cuyo cuidado se ocupan las Nornas, las mismas que junto a las orillas del manantial Urd tejen los hilos del destino de todos los seres vivos, incluidos los dioses.  A sus pies se encontraba el dios Heimdall  que era el encargado de protegerlo de los ataques del dragón Niohöggr y de los gusanos que trataban de corroer sus raíces igual que la serpiente  Jormungond. De esta creencia también se valdrían los misioneros cristianos para sustituirla por los árboles de Navidad pero conservando así el significado sagrado del árbol  (imagen procedente de http://librosymitos.blogspot.com )
Cuando el árbol cayó al suelo derribó en su caída a todos los arbustos que se encontraban a su lado, excepto a un pequeño abeto que permaneció en pie. La supervivencia del pequeño árbol fue interpretado por Bonifacio como un mensaje divino y bautizó al abeto con el nombre de “Árbol del Niño Jesús”. Los nuevos cristianos alemanes no tardaron en adoptar la costumbre de adornar un abeto para celebrar las fiestas de Navidad. Otra versión afirma que Bonifacio plantó un pino , cuya hoja perenne era un símbolo del eterno amor de Dios , y lo adornó con velas y manzanas , símbolo de la luz de Dios las primeras y de las tentaciones y el pecado origina las segundas. Pero la evangelización cristiana no terminaba en las tierras germanas y siguió hacia el norte, hasta llegar a Escandinavia, donde los misioneros cristianos entraron en contacto con la cultura vikinga y su mitología, donde los árboles también jugaban un papel protagonista.
En la mitología nórdica el Universo estaba dividido en nueve mundos de los cuales, los tres principales eran el  Utgard o Jotunheim, que era el país de los gigantes , a los que se destinó una zona de desiertos y páramos, el Midgard, donde vivían los seres humanos y que significa “tierra del centro” porque se halla entre la tierra de los gigantes y la de los dioses , y Asgard , la residencia de los dioses. Además estaban también Svartálfahiem o tierra de los enanos, Vanaheim , reino de los Vanir o dioses de la fertilidad, Alfheim o reino de los elfos , Nilfheim , donde se halla el reino de los muertos , Helheim, fortaleza de los muertos y Muspelheim, una tierra abrasadora. Los dioses unieron el Asgard con el Midgard, el mundo de los hombres, a través del Puente del Arco Iris o Bifröst, y todos los mundos estaban conectados a través de un fresno gigante, Yggdrasil, cuya copa llegaba hasta el cielo y de cuyas ramas siempre fluía la dulce hidromiel. Tenia tres raíces, una de ellas descendía hasta el helado Nilfheim, donde se hallaba el manantial Hvergelmir, origen de todos los ríos, otra raíz descendía hasta el manantial Mimir en el Jotunheim y una tercera raíz llegaba hasta la propia Asgard a cuyos pies se hallaba el manatial Urd donde viven Ur, Werlandi y Skuld, las tres Nornas que tejen los hilos del destino de todos los seres vivos, incluidos los dioses. Alrededor de Midgard se hallaba una serpiente gigante ,Jormungond, que  roía las raíces de Yggdrasil tratando de destruirlo.

El árbol de Navidad tal y como conocemos nace en el siglo XVI y XVII , pero no sería hasta el siglo XIX cuando se extendió por toda Europa, desde el Reino Unido en 1841, cuando por primera vez se instala en el Palacio de Windsor, hasta España, donde sería introducido por una princesa rusa. Uno de los muchos símbolos religiosos que encierra el árbol de Navidad está el de su forma triangular, que simboliza la Trinidad. Las luces , velas primero y luego las actuales lucecitas parpadeantes , son la luz de Dios, la estrella situada en la parte superior es la Estrella de Belén que guiá al creyente  y las bolas representan las manzanas del árbol de la vida del Paraíso o los dones que Dios ha dado el hombre. Cuando hoy colocamos el árbol ocupando el centro de nuestros hogares casi nadie recuerda ya su simbolismo sagrado, convirtiéndose en poco más que una costumbre de la que hemos perdido su significado  (imagen procedente de http://www.fondos10.net )   
Vemos aquí una continuación del concepto de árbol sagrado druida y germano , con la diferencia de que el roble es sustituido por un fresno. Cuando los misioneros llegaron allí , en lugar de eliminar por completo esta creencia lo que hicieron fue apoderarse del símbolo pero cambiándolo de significado, y lo utilizaron , como ya hiciera Bonifacio en tierras germanas, como símbolo del amor de Dios al hombre. Esta práctica de apoderarse de los símbolos de otra religión , ya sean ídolos, templos o tradiciones , fue una táctica muy eficaz gracias a la cual la Iglesia consiguió que las antiguas creencias paganas fueran sustituidas por las cristianas . Pocas generaciones después estos pueblos habían olvidado el origen auténtico de estas tradiciones  como también cayeron en el olvido los antiguos dioses. No sabemos el momento exacto en el que comenzó a extenderse la costumbre de adornar los árboles en Navidad , pero parece que se inició en Alemania y Escandinavia hacia los siglos XVI y XVII , señalando algunos a Martín Lutero(483-1546) como el primero en adornar un árbol de Navidad con manzanas como símbolo de los dones que el hombre recibía de Cristo.
Otras fuentes históricas señalan el año 1605 como la primera vez en la que existe constancia documental de la colocación de árboles de Navidad en el interior de los hogares en la región de Alsacia, entre las actuales Alemania y Francia, mientras que en los países nórdicos se extiende la costumbre de llevar a los niños a dar un paseo el día de Nochebuena, mientras los adultos dejaban regalos debajo del árbol para sorprenderlos a su regreso. Este acto era el comienzo oficial de la celebración de la Navidad. Lentamente esta costumbre se difunde por Europa, y ya en el siglo XIX , llega a Inglaterra, apareciendo por primera vez en la corte británica, en el Castillo de Windsor ,durante el reinado de la reina Victoria (1819-1901), en la Navidad de 1841. Desde allí saltaría a Estados Unidos y también al resto de América. En cuanto a España, el país donde escribo, esta tradición se inició en el año 1870 y se atribuye su introducción en España a la princesa rusa Sofía Sergeïevna Troubetzkoy (1838-1898), considerada una de las mujeres más bellas y elegantes de la Europa del siglo XIX, que presumía ser hija del zar Nicolás I(1796-1855), aunque al menos oficialmente no había sido reconocida por el zar, y era esposa del aristócrata español José Isidro Osorio y Silva(1825-1909)

Archivo:Sophie Troubetskoy (1838-96) Countess of Morny, 1863S.jpg
La bella, elegante y cosmopolita princesa rusa Sofía Sergeïevna Troubetzkoy (1838-1898) retratada en el apogeo de su belleza en el año 1863 por el que era el pintor de moda entre la realeza europea , el alemán Franz Xaver Winterhalter(1805-1873)   , cuando aún era la esposa del duque de Morny, del que enviudaría en 1865 cuando este murió repentinamente.Durante un tiempo vivió apartada de la vida social pero un día descubrió en unos documentos, cartas que demostraban que su mario tenía una amante. A partir de ese momento recuperó su vida social y en 1869 se casaba con el aristócrata español  José Isidro Osorio. Sería ella la que en la Navidad de 1870 introdujo el árbol de Navidad en España, al exponerlo en su Palacio de Alcañices

Habían contraído matrimonio en Vitoria en el año 1869, en el que era el segundo matrimonio de Sofia después de enviudar en 1865, y se trasladaron a Madrid para establecerse en el Palacio de Alcañices, situado en la esquina entre las calles de Alcalá y el Paseo del Prado, en pleno centro de Madrid. El carácter cosmopolita de Sofía no tardó en ganarse la simpatía de la corte española y se hicieron famosas sus reuniones sociales en el Palacio, donde ponía al corriente a la nobleza madrileña de las últimas novedades en moda y juegos procedentes de Europa. Sería en las navidades del año 1870 , cuando Sofía Sergeïevna instaló en el Palacio el primer árbol de Navidad , una costumbre que no tardaría en ser imitada por el resto de la Corte . Ya hemos visto , por lo tanto, los diferentes orígenes a los que se atribuye la tradición del árbol de Navidad, nos queda por conocer ahora el significado de los adornos con los que decoramos aún hoy en nuestros hogares estos árboles de Navidad.
Quizás el más significativo de todos ellos son las bolas de Navidad, de brillantes colores , son el sustituto de las manzanas con las que la historia nos dice que decoró Bonifacio a aquel primer árbol de Navidad en el siglo VII, las manzanas que simbolizaban , como ya dije, los dones de Dios a los hombres. En la parte superior del árbol solemos poner , justo en la punta más elevada, una estrella que representa a la Estrella de Belén que guió a los Reyes Magos hasta el lugar donde había nacido Jesús y que simboliza la fe que debe guiar a los creyentes durante todo el año . También suele decorarse con luces, antes velas hoy pequeñas lamparillas parpadeantes de diferentes colores, símbolo de la luz de Dios y en ocasiones también se añaden lazos, sobre cuyo significado hay diferentes versiones, aunque la más difundida es aquella que los considera símbolo de la unión que debe existir en las familias y entre todas las personas . En cuanto al símbolo del árbol de Navidad, ya vimos como en diferentes culturas y religiones el árbol encarnaba la sabiduría, la vida eterna , la fecundidad y el crecimiento , símbolos que fueron adoptados por el cristianismo.

También en la Biblia encontramos los árboles sagrados, los árboles del Paraíso . En el Génesis 2,versículo 9 leemos “Y El Señor Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal”. En el Paraíso habría  por lo tanto tres tipos de árboles, los árboles deliciosos a la vista , que son los que permitirían comer a Adán y Eva, el árbol de la vida , que simboliza la vida eterna, y el árbol de la ciencia del bien y del mal , que simboliza el conocimiento de lo que está bien y mal. Estos dos últimos símbolos son los que encarna el árbol de Navidad, el Árbol de la Vida y el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal (imagen procedente de http://zadlander.blogspot.com ) 
Nos recuerda a los Árboles del Paraíso, al Árbol de la ciencia del Bien y del Mal  donde crecía el fruto del bien y del mal , la tentación en la que cayeron Adán y Eva al comer de ese fruto y cometer el Pecado Original que alejaría a la humanidad de Dios “La mujer respondió a la serpiente “Nosotros podemos comer del ruto de los árboles del jardín. Sólo del fruto del árbol que está en medio del jardín nos ha dicho Dios:no comáis de él, ni lo toquéis siquiera, de otro modo moriréis”(Génesis 3, 2-4), y también al Árbol de la Vida . El árbol de Navidad nos recordaría así el Pecado Original y también el motivo por el que Jesús moriría en la cruz, la redención, por lo que también el árbol sería símbolo de esa redención, de la naturaleza renacida y de la vida eterna simbolizada por sus hojas perennes. Y hasta aquí la historia del árbol de Navidad, una tradición que como otras muchas que seguimos en nuestra vida cotidiana, a menudo olvidamos su significado y mantenemos sólo por la fuerza de la costumbre. Los símbolos, como hemos visto que sucedió con las creencias druídicas, vikingas y germánicas, tienen el valor que les da la gente, por sí solo un símbolo no significa nada. Por eso, si lo ponemos en nuestro salón, con independencia de nuestras creencias religiosas o incluso sin ellas, procuremos que tenga un sentido más allá de repetir una costumbre del pasado, aunque sea la evocación de imágenes del pasado, de esos recuerdos que mencionaba al principio de este artículo en las palabras de George Sand, los recuerdos que son el perfume de nuestra alma

No podía cerrar este artículo con otra imagen que no fuera la del Árbol de Navidad y espero que este artículo os haya sido útil para conocer un poco más su significado simbólico, pues todas nuestras tradiciones tienen detrás una rica historia que creo que es bonito saber para darle un significado a lo que hacemos más allá de repetir tradiciones de las que desconocemos su origen. Para los que conservamos la ilusión infantil , es una forma de recuperar ese perfume del alma , de evocar la magia que sentíamos cuando eramos niños. Como decía el poeta italiano Arturo Graf “Triste es el hombre en el que nada queda de niño”(imagen procedente de http://curiosidadescuriosas.com )

SOBRE LA NAVIDAD Y ALGUNAS DE SUS HISTORIAS

Ya está aquí la Navidad , una vez más, aunque cada vez con menos fuerza, las calles se llenan con los sonidos de los villancicos de siempre, los escaparates de las tiendas se adornan con cintas de vivos colores y papas noel de rojo chillón prestan su colorido junto a pequeños nacimientos que aún nos recuerdan que , aunque casi olvidado en el fondo del torbellino consumidor de estos días, se trata de una festividad religiosa en la que los cristianos celebran el nacimiento de su salvador.
Aún recuerdo las ya lejanas navidades de mi infancia, ¡como se desliza el tiempo sin que apenas nos demos cuenta!, en las que celebrábamos la Navidad con toda la familia en el pueblo. Les recuerdo en aquellos años en los que a mis ojos la Navidad era un tiempo mágico en el que sucedían cosas extraordinarias. Mi abuela ponía un gran nacimiento que ocupaba toda la mesa, con sus pastores que acompañaban a dos o tres ovejas que eran más grandes que ellos porque no pertenecían al mismo belén, un río de plata atravesaba los prados de musgo emblanquecidos con harina que simulaba nieve, palmeras y cactos de plástico se apiñaban alrededor de molinos de cartón, mientras los Reyes Magos recorrían un camino de serrín hacia el portal donde aguardaba el Niño Jesús junto a la Virgen María y San José y , sobre ellos, una estrella recortada en papel dorado anunciaba la buena nueva. Y me acuerdo como me pasaba horas mirando aquel pequeño mundo de figuras que en mi cabeza hablaban y se movían llenando de magia el salón.
Belén
¿Quién no recuerda los nacimientos que de niños presidían nuestras casas?
Conservo en mi mente las imágenes de aquellas cenas de Navidad  cuando nos sentábamos todos juntos en la mesa, mi abuela sacaba el mantel especial de Navidad y poníamos la mejor vajilla  .La mesa se llenaba de dulces navideños que yo devoraba y , casi siempre, mi abuela terminaba derramando alguna lágrima recordando a la gente que ya no estaba. Una vela presidía la cena y , desde mis ojos de niño, todo me parecía perfecto y me sentía feliz, con esa felicidad pura y limpia que sólo pueden sentir los niños .
Hoy casi todas las personas que se reunían en aquella mesa ya no están, hubo años duros y momentos dificiles y la ingenuidad de aquellos tiempos desapareció en parte junto con la infancia y la juventud. Pero aunque lo que digo va en contra del signo de esta época escéptica y pragmática, yo sigo sintiendo el espíritu de Navidad y espero no dejar nunca que muera. Mucha gente critica estas fechas , y con razón, porque se han convertido nada más que en una excusa para consumir y porque personas que viven solas aún sienten más su soledad estos días. Se critica la hipocresía con la que parece maquillarse nuestra mezquindad, deseando lo mejor a quién mañana volverá a ser nuestro rival , fingiendo por obligación una felicidad que no nace del corazón sino que es una máscara que oculta los auténticos sentimientos.
Seguro que esas críticas tienen mucho de cierto, pero yo no veo nada malo en tratar de recuperar la sensación de hermandad que se vivía antes por las calles, cuando la gente sonreía a un desconocido deseándole una Feliz Navidad , cuando por unos días las diferencias y las disputas se apartaban y todos hacíamos los mejores propósitos para el nuevo año , renovando la esperanza en un mundo mejor. Será ingenuo pero ¿por qué no recuperar esa ingenuidad?
En estos tiempos difíciles y desesperanzados, más que nunca, necesitamos aquello que nos devuelva un rayo de esperanza en el ser humano, en la bondad, algo que nos devuelva la ilusión de un mañana en el que todo puede ser mejor. Y pienso que aunque los deseos de ser mejores personas,de ser más buenos se nos olvidan pronto, algo siempre queda, porque los buenos sentimientos dejan su huella y , sin que nos demos cuenta, nos transforma. Porque la Navidad no es darse un atracón de comida, ni hacer regalos caros, no , la Navidad es lo que decía el actor americano Bob Hope “mi idea de Navidad es muy simple, amar a los demás”
Y si somos capaces de mantener un poco de ese amor hacia los demás durante el resto del año, si unas pocas personas ven transformada su vida y nosotros conseguimos ser algo mejores, sólo por eso habrá merecido la pena conservar la Navidad. Si algo hace falta en nuestro mundo es un poco más de humanidad, más bondad y caridad con los demás ,aunque estas palabras se consideren pasadas de moda. Y aunque recordemos con tristeza a los que ya no están alegremonos por haber compartido días dichosos con ellos y recuperemos la felicidad de estar vivos aquí y ahora, junto a las personas que amamos.
Por eso, aún viviendo solo, pondré mi nacimiento y un árbol que recuerde en mi hogar que es Navidad y que en unos días me reuniré con mi pequeña familia y quizás el día de mañana yo mismo forme un hogar donde pueda transmitir la alegría de la Navidad que de pequeño me hicieron sentir , la magia de aquellas noches que nunca podré olvidar
Pero ya sabéis, los que tenéis la inmensa paciencia de leerme, que siempre me gusta poner una nota histórica a estos artículos, así que , después de haberme puesto tan sentimental no estará de más que echemos un breve vistazo al origen de algunos de los elementos que son inseparables de la imagen que tenemos de la Navidad. Otro día veremos más, ya que excede del espacio de este artículo
Para hablar del Árbol de Navidad tenemos que remontarnos al siglo VIII. Allí nos encontramos con el obispo de Maguncia, Bonifacio. Bonifacio había nacido en Devon, en la actual Inglaterra, en 675 y en 716 había emprendido un primer viaje de evangelización por tierras de Frisia, en la actual Holanda. Aunque este viaje fracasó ,el papa Gregorio II le encargó la evangelización de los pueblos que se hallaban al este del río Rin y en 722 es consagrado como obispo de los germanos , fundando en los años siguientes numerosos monasterios .
La tradición del árbol de Navidad que hoy decora millones de hogares nace en las tierras germanas del siglo VIII
  
Durante uno de sus viajes por tierras germanas, un día de Navidad, Bonifacio decidió talar un roble,símbolo sagrado de los druidas, para demostrarles que no era más que una superstición. Cuando el roble cayó al suelo derribó en su caída a todos los arbustos que se encontraban a su lado , excepto a un pequeño abeto que permaneció en pie. La supervivencia del árbol fue interpretada por Bonifacio como un mensaje divino y bautizó al abeto con el nombre de “Árbol de Niño Jesús”. Los cristianos alemanes no tardaron en adoptar la costumbre de adoptar un abeto para las fiestas de Navidad , una tradición que seguimos hoy millones de personas.
En cuanto a Bonifacio, si alguno se queda con curiosidad, os diré que en 754, cuando ya alcanzaba la avanzada edad de 80 años, reune fuerzas para emprender otro viaje de evangelización a tierra de los frisios, pero no son bien recibidos. El 5 de junio de ese mismo año, Bonifacio y sus 50 acompañantes serían asesinados por los frisios.
Todos hacemos regalos en estas fechas, pero seguro que no solemos preguntarnos el origen de esta costumbre. Pues en este caso tendremos que viajar hasta el Imperio Romano, pues allí  era costumbre regalarse durante las fiestas conmemorativas del año nuevo tres higos secos adornados con hojas de laurel y ramitas de olivo además de unas pequeñas lámparas en las que se escribía de forma fabulada algún buen deseo para el nuevo año que iba a iniciarse. Parece ser que en esta práctica nació nuestra tradición del regalo navideño.
En cuanto a la elección del 25 de diciembre como fecha central de Navidad, por ser el día en el que la Iglesia ha fijado la fecha del nacimiento de Jesús, fue obra del papa Telésforo en el siglo II , aunque algunos historiadores afirman que esta no se celebró en esta fecha hasta el año 440. Para explicar esta elección, tenemos que remontarnos un poco antes, cuando en el inicio del Imperio Romano se extiende entre sus legiones el culto de una divinidad de origen iranio llamada Mitra.
Imagen de Mitra, culto que se extendió por todo el Imperio Romano gracias a sus legiones y cuya doctrina es asombrosamente similar al cristianismo
Esta creencia, que tuvo gran éxito en el Imperio, tiene muchos puntos en común con el cristianismo, algunos de ellos sorprendentes. Mitra era hijo de una mujer Virgen a la que llamaban Madre de Dios, su misión era convertirse en el vínculo entre el Cielo y la tierra y había sido enviado a la Tierra por su padre para lograr  la redención de los hombres. Las coincidencias no acaban aquí, porque los mitraístas creían en la resurrección, en el cielo y el infierno, en la comunión del pan y el vino y , además, su día sagrado era el domingo. Pero para lo que nos ocupa aquí, lo esencial es que la fecha de nacimiento de Mitra era el 25 de diciembre en una oscura cueva, donde los primeros en encontrarle fueron unos pastores que también fueron los primeros en adorarle llevándole como regalos oro , incienso y mirra.
La Iglesia Católica, como ya había hecho con otras prácticas del paganismo, fue adueñándose de estas tradiciones convirtiéndolas en propias, y una de ellas fue considerar el día 25 de diciembre como la fecha de nacimiento de Jesucristo.
Y aquí termino este artículo , deseando que tratéis de ser felices no sólo en estas fiestas, sino en todos los días del año, que los deseos de ser mejores no se queden sólo en deseos, que al menos seamos aunque sólo sea un poco mejor que el año pasado y ,entre todos, construyamos un mundo en el que merezca la pena vivir. Como escribía Harlan Miller “Ojalá pudiéramos meter el espíritu de la Navidad en jarras y abrir una jarra cada mes del año para que su espíritu estuviese siempre presente”. No digo yo que lo metamos en jarras, sino en nuestros corazones y llevemoslo con nosotros donde quiera que vayamos.