LA INVENCIÓN DE HUGO, UN HOMENAJE AL CINE

Cuando escribo este artículo apenas faltan un par de días para que se celebre una nueva ceremonia de la entrega de los oscar, cuya historia ya conté en el Mentidero en febrero del año pasado y por si alguno de los que lean estas palabras tiene curiosidad por conocer algo más sobre ellos este es el enlace que lleva hasta esa entrada http://chrismielost.blogspot.com/2011/02/historia-de-los-oscar-de-hollywood.html. La última de las películas en estrenarse , al menos en España que es de donde escribo, entre las que están nominadas a la mejor película del año y que figura entre las máximas favoritas en razón de sus once nominaciones, es “La invención de Hugo” , dirigida por el gran director norteamericano Martin Scorsese(1942). Hay películas a las que te aproximas predispuesto a dejarte atrapar por ellas, y este era uno de esos casos, aunque reconozco que , al menos a mi, me ha costado un poco entrar en la película, pero a medida que avanza la historia esta te va atrayendo  más  cuando descubres el pasado que esconden sus protagonistas y explican su forma de comportarse.
Como no podía ser de otra forma en un año que algunas de los mejores largometrajes  nos conducen hasta la década de los llamados Locos años veinte, como sucede con dos películas estrenadas en 2011 y que son de las que permanecen en la memoria y el corazón de todos los que amamos el buen cine y las historias hermosas , “The Artist” de Michel Hazanavicius y “Midnight in Paris” del gran Woody Allen, Martin Scorsese nos lleva en “La invención de Hugo” a un París que ha dejado atrás la Primera Guerra Mundial, un París mágico, surrealista, con personajes que parecen salidos de un cuento, de una fábula o de una novela de Dickens, como el pequeño protagonista, Hugo, muy bien interpretado por el joven actor británico Asa Butterfield(1997), al que muchos habréis visto en la famosa película “El niño con el pijama de rayas” de 2008 . Hugo vive en una gran estación de trenes en el centro de la ciudad, oculto en esa ciudad dentro de la ciudad que es la estación, conocedor de todos sus pasillos, pasadizos, entradas y salidas. Vive solo , pues su tío, encargado de dar cuerda a los relojes de la estación, esa siempre fuera borracho, mientras que Hugo asume la misión de mantener en hora los relojes para que nadie note la ausencia de su tío, en particular un estricto inspector de la estación herido en la guerra y que interpreta  Sacha Baron Cohen(1971), el polémico protagonista de “Borat”, aquí en un papel mucho más comedido, un inspector acompañado por un dobermán al que llama Maximilian con el que patrulla la estación dispuesto a detener y entregar al orfanato a los pequeños rateros que tratan de sobrevivir robando un pequeño pan.

TRAILER DE “LA INVENCIÓN DE HUGO”

Por primera vez Martin Scorsese utiliza la técnica de las tres dimensiones en una  de sus películas, aunque no puedo juzgar su efecto pues la he visto en una versión en dos dimensiones. En todo caso, creo que lo importante es la belleza de sus imagenes y esa irrealidad que las acompaña y que nos acerca al mundo de las fabulas de nuestra infancia

La estación es un microcosmos donde miles de personas pasan al día sin apenas detenerse , mientras que para un reducido grupo constituye su mundo y casi su hogar. Allí trabaja la dulce  y tímida vendedora de flores, la británica Emily Mortimer(1971), de la que está enamorado en secreto el inspector de la estación, y un ,en apariencia, arisco dependiente de una tienda de juguetes, interpretado por Ben Kingsley(1943), un hombre ya mayor, al que nunca se le ve sonreír  y que suele ser víctima de los robos de Hugo, que hurta piezas de su taller para arreglar un extraño autómata que guarda en secreto  y que conserva escondido en su refugio dentro de la estación. El dueño de la tienda de juguetes, el señor Méliès, cuida de una niña , papel interpretado por Chloe Moretz(1997), que a pesar de su corta edad ya tiene buenas películas a sus espaldas como “Déjame entrar”, que ama la lectura y se convertirá en la amiga y complice en las aventuras que Hugo va a vivir a lo largo de la película. Ambos descubrirán que el señor Méliès es mucho más que un hombre callado y en apariencia sin corazón y también que a pesar de lo dura que puede ser la vida, siempre hay lugar para los sueños y para la magia cuando se está dispuesto a luchar por ellos.

No os puedo contar más de su argumento para no desvelar la historia de la película, pero si contaros que es , por encima de todo, un homenaje al cine en letras mayúsculas, a la esencia y el espíritu de los pioneros del cine, los que dieron forma a lo que hoy llamamos el Séptimo Arte , a la auténtica factoría de los sueños del siglo XX, que ha llenado y enriquecido nuestra memoria con diálogos, con imagenes, con rostros de actores y actrices, con melodías que forman parte no solo de nuestra cultura, sino de nosotros mismos, de nuestros sueños, de nuestras emociones , que nos han hecho llorar, reír , sufrir, sentir miedo o incluso han logrado tocarnos tan dentro de nosotros mismos que . Hay una frase muy hermosa del genial director Orson Welles(1915-1985) con la que describía al cine y al arte de dirigir películas “Es imposible hacer una buena película sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta”. Esa mirada de poeta es con la que trata de ver Scorsese a través de su cámara en esta historia, que es una fábula, un cuento mágico, donde la inocencia de un niño que nos recuerda a los héroes de Dickens, como Oliver Twist o David Copperfield, guiará a los personajes hacia su salvación.

Cartel de La invención de Hugo (Hugo)
La historia que narra “La invención de Hugo” está inspirada en la novela del escritor norteamericano Brian Selznick(1966) titulada “La invención de Hugo Cabret” publicada en 2008 y por la que obtuvo la Medalla Caldecott que otorgan los libreros norteamericanos al mejor libro ilustrado de literatura infantil  . Selznick está muy vinculado al mundo del cine, pues  tenía un vínculo familiar con el productor David O. Selznick(1902-1965), productor entre otras de la mítica “Lo que el viento se llevó” . Y “La invención de Hugo” nos habla sobre todo de la magia del cine, de su fuerza para transformar la realidad y dar forma a los sueños. Es un reencuentro con los orígenes del cine (imagen procedente de http://www.elseptimoarte.net ) 

Pero aunque Hugo es el catalizador de la historia , el que centra nuestra atención durante  gran parte del relato, el verdadero protagonista, es el nacimiento del cine , sus orígenes, cuando estaba todo por hacer y por inventar y cómo un mago, no podía ser otra persona que no fuera un mago para dar vida a un arte que siempre ha estado unido a la magia, se da cuenta de las posibilidades que encierra aquel invento, el cinematógrafo, patentado por dos hermanos franceses, Auguste Lumière(1862-1954) y Louis Jean Lumière(1864-1948) un 13 de febrero de 1894 , y ellos mismos, apenas un año después, el 19 de marzo de 1895 rodarían una película titulada “Salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon” que exhibirían tres días después, el 22 de marzo de 1895 en la Société d’Encouragement à l’Industrie Nacional . Después de recorrer varias universidades y reuniones científicas, la primera exhibición de las películas previo pago de los espectadores, el verdadero nacimiento del cine, se produciría el 28 de diciembre de 1895 en París, en el Salon Indien situado en el Grand Café del Boulevard des Capucines, donde, además de la “Salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon” los espectadores pudieron contemplar asombrados “La llegada de un tren a la estación de la Ciotat” y “El desayuno del bebé”. El cine como espectáculo acababa de nacer, a pesar de la famosa frase de uno de los hermanos Lumière “el cine es una invención sin ningún futuro”
Pero había un hombre que no estaba de acuerdo con esta afirmación de los Lumiére, y este hombre era George Méliès(1861-1938) que  aunque no lo inventó fue el auténtico descubridor del cine como medio de comunicación, de narración y transmisión de emociones. Aunque ya conté su vida en “The Artist” para los que no leyeran aquel artículo volveré a recogerla aquí. Méliès había nacido en París en 1861 , y ya desde niño demostró una gran habilidad tanto para el dibujo como con la mecánica, pero a pesar de su inclinación por el arte su padre, que era maestro artesano del calzado, trata de convencerle para que se dedique al negocio familiar , pero no sería por mucho tiempo , aunque tuvo que renunciar a estudiar Bellas Artes, algo de lo que siempre se lamentaría. Pero como no podía ser de otro modo Méliès abandonó la profesión tan pronto como su padre se jubiló y en 1888 vendía su parte del negocio y con el dinero que obtuvo compró el teatro “Robert Houdin” que que dedicaría sobre todo a espectáculos de ilusionismo, donde él mismo se encargaba de diseñar muchos de los efectos especiales que causaban el asombro de los espectadores.

Fotografía original del estudio de la Star Films, creado por George Méliès, que aparece recreado con fidelidad en la película de Scorsese, construido en cristal porque era la forma en que las escenas tuvieran la iluminación suficiente con los medios que entonces disponían. Las invenciones técnicas de Méliès, como el fundido en negro, los efectos especiales y el montaje,  hizo que muchos espectadores le consideraran un auténtico mago , con unos efectos especiales que hoy encontramos ingenuos pero que entonces causaban asombro. Era el comienzo de la fábrica de sueños en que Méliès iba a convertir el cine (imagen procedente de http://www.senseofcinema.com )
Invitado por los hermanos Lumière, el 28 de diciembre de 1895 asistía a la primera proyección del cinematógrafo. Entusiasmado con el invento pide a los hermanos que le dejen utilizarlo , a lo que esos se niegan, por lo que Méliès desarrolla un modelo propio. La verdad es que durante sus primeros años de existencia el cine fue considerado poco más que una curiosidad que se exhibía en las ferias para asombrar al publico, pero todo cambiaría durante la primera década del siglo XX gracias precisamente a Méliès. Será el creador de las primeras historias que pueden ser consideradas realmente películas, con la introducción de técnicas pioneras en el cine como los efectos especiales, fundido a negro , el travelling  y el montaje de las escenas. Para rodar y producir sus películas Méliès creó la Star Films, que aparecerá en “La invención de Hugo”,  donde desempeña todo tipo de funciones, desde la de productor a la de guionista, de actor a director, editor, responsable de efectos especiales, coreógrafo, director de fotografía , de escenografía, iluminación, como un genio renacentista se ocupa de todas las facetas que integran el proceso de creación de su obra, una película.

“VIAJE A LA LUNA” DE 1902 DIRIGIDA POR GEORGE MÉLIÈS

El sonido es moderno por supuesto, ya que la película es muda, pero las imágenes corresponden a la película original de Georges Méliès con una de las escenas que han quedado para la historia del cine, el rostro de la Luna herido por el cohete que se ha estrellado en su superficie. Historia viva del cine.

  

Y este pequeño fragmento coloreado a mano fotograma a fotograma por el propio Méliès

 

Ya en 1896 proyecta las primeras películas en su teatro y comienza a perfeccionar su técnica. En 1902 estrenará “Viaje a la Luna” con una de las escenas más famosas de la historia del cine,la de una Luna con ojos y boca que contempla entre enojada y espantada como un cohete espacial se estrella contra uno de sus ojos, una escena que jugará un papel importante en “La invención de Hugo” como descubriréis al ver la película, y quizás uno de los momentos claves en la historia del cine . La película sería un gran éxito en Estados Unidos, pero Méliès no ganaría dinero alguno con ello, porque ya entonces existía la piratería como sucede en nuestros días, y los técnicos que trabajaban para el inventor y empresario Thomas Alva Edison (1847-1931) distribuyeron copias pirata por todo el país. Rodaría más de quinientas películas, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial hizo que la gente perdiera el interés por los temas de las películas de Méliès , demasiado fantásticos en una época tan trágica en Europa, y se arruinó. Sus películas se perderían durante los años siguientes, mientras Méliès sobrevivía en una pequeña tienda.Llegaría a caer en la indigencia, hasta que en 1925 su obra fue redescubierta y su contribución al cine y al arte en general fue premiada con la Legión de Honor en 1931, pasando a partir de 1932 los últimos años de su vida en el Castillo de Orly, donde se había fundado la “Mutua del Cine” y donde moriría el 21 de enero de 1938.

Fotografía de George Méliès creador de dos géneros cinematográficos, la ciencia ficción, con sus películas “Viaje a la Luna” en 1902 y “El viaje imposible” de 1904, y también del cine de terror con una película aún más antigua “Le Manoir du diable” de 1896. Después de abandonar el cine a partir de 1913 durante unos años se dedicó a organizar espectáculos en uno de sus estudios cinematográficos que había transformado en teatro, pero se arruinó del todo en 1923. Dos años después se produciría el reencuentro con una antigua actriz que había trabajado con él en sus películas, Jeanne D´Alcy(1865-1956), con la que se casaría en 1926 y con la que trabajaría en la tienda de juguetes y golosinas que esta tenía en la Estación de Montparnasse, la misma que reproduce Scorsese en “La invención de Hugo”. Sería precisamente entonces cuando las películas de Méliès  es redescubierto (imagen procedente de http://www.biografiasyvidas.com )
Pero además de Méliès “La invención de Hugo”  tiene otro protagonista, el autómata que Hugo trata de reparar porque esta convencido que guarda un mensaje dirigido para él . Ya conté en un artículo la historia de los autómatas, que se remonta al Antiguo Egipto y de las que los primeros ejemplos conocidos los hallamos en la Grecia clásica, con inventores como Arquitas de Tarento (hacia 430-360 a.C) inventor de un ave mecánica capaz de volar que funcionaba con vapor y a la que Arquitas llamaba “la paloma”, Herón de Alejandría (10-70 d.C) autor de “Los Autómatas”, el primer libro de robótica de la historia donde describía diferentes autómatas y máquinas de aquella época. Ya en la Edad Media había ejemplos como los del   papa Silvestre II (hacia 945-1003) al que se atribuye una cabeza parlante construida en oro puro o en bronce dependiendo de las fuentes que informan sobre su existencia y que tendría la capacidad de responder a las consultas que se le hacían Ya en el Renacimiento, el genio florentino Leonardo da Vinci (1452-1519) diseñó dos autómatas aunque parece que nunca llegó a construirlos.
Pero el autómata que aparece en “La invención de Hugo” guarda más relación con las creaciones del siglo XVIII en particular con las de  Pierre Jacquet-Droz(1721-1790) que diseñaría los tres mejores autómatas del siglo XVIII , conocidos como La Pianista, El Dibujante y El Escritor que asombrarían en su época . La Pianista tenía forma de mujer capaz de mover los ojos , inclinar el cuerpo, simular la respiración , tocar el órgano y hacer una reverencia cuando terminaba su interpretación. El Dibujante , era un niño sentado en un pupitre y realizaba cuatro tipos diferentes de dibujos , imitando el comportamiento humano mientras dibujaba, con movimiento de manos, ojos, respiración . Y el último de los diseños era El Escritor , también con forma de niño y que escribía pequeños textos de hasta cuarenta palabras con diversos movimiento, como alzar la pluma como si estuviera pensando, mojarla en la tinta y seguir la pluma con la mirada mientras escribía y que os recordará mucho al que aparece en la película, aunque parece ser que la auténtica inspiración de este autómata se debe a otro creado por un relojero suizo llamado Henri Maillardet(1745-fecha desconocida).

VÍDEO DEL AUTÓMATA DE HENRI MAILLARDET

Sólo he encontrado este vídeo en inglés perteneciente a la Franklin Institute pero así podéis ver como es el autómata que inspira al que aparece en “La invención de Hugo” y que también inspiró a Brian Selznick para escribir e ilustrar “La invención de Hugo Cabret”

Maillardet diseñó un autómata que representaba a un niño capaz de trazar dibujos y escribir poemas en francés y en inglés . Maillardet había construido dos de estos autómatas , uno que es el que se conserva hoy en día en el Franklin Institute de Filadelfia y otro que diseñó para el rey Jorge III de Inglaterra (1738-1820) , que podía escribir en chino y fue utilizado como regalo para el emperador de China. Nadie sabe como llegó el otro autómata hasta Filadelfia, en Estados Unidos, pero un día de  1928 unos hombres lo llevaron  en una caja al Franklin Institute diciendo que lo habían salvado de un incendio pero no sabían para que servía. Durante cinco años estuvieron tratando de hacerlo funcionar hasta que por fin lo consiguieron  en 1933. No terminarían aquí las aventuras del autómata , pues años después los miembros del Museo olvidaron como funcionaba y fue llevado de nuevo al sotano hasta que  Charles Penniman, que trabajaba como mecánico para el Franklin, se enamoró de la belleza y misterio de aquella maquinaria y logró de nuevo hacerla funcionar hasta nuestros días. En ella se inspiraría el novelista Brian Selznick(1966) para escribir su historia “La invención de Hugo Cabrét” en la que a su vez se inspira Scorsese para “La invención de Hugo”.
No se que sucederá el próximo domingo en la entrega de los Oscar y realmente creo que es lo que menos importancia tiene para nosotros, los espectadores, porque lo esencial en una pintura, en un libro, en una película o en un poema, es que nos hagan sentir, que nos emocionen, que nos saquen de nuestra realidad individual para transportarnos a otra realidad diferente. Alfred Hichtcock decía que para él el cine eran cuatrocientas butacas por llenar, y es cierto, porque el cine sin espectadores carecería de sentido, pero también es algo más, como afirma el director Jean Luc Goddard “La fotografía es verdad. Y el cine es una verdad 24 veces por segundo” Si, el cine es una verdad, distinta a la verdad cotidiana que ven nuestros ojos , la verdad que se esconde en los relatos que el hombre ha escuchado arrebatado , asombrado, cautivado desde aquellas oscuras noches en las cavernas, cuando la humanidad sólo tenía el fuego para espantar las sombras. El cine es el último eslabón que nos lleva desde los primeros contadores de cuentos hasta nuestros días , porque el hombre necesita de historias para entender el mundo y entenderse a sí mismo. Y la fabula que es “La invención de Hugo” es un delicioso homenaje a ese cine pionero, inocente, ingenuo y lleno de vida que entonces y ahora sigue emocionándonos. Larga vida al cine.

La pareja protagonista de “La invención de Hugo” junto al autómata que mostrará a Hugo el camino que tiene que seguir para hallar su destino. El año 2011 será recordado como un año en que el cine miró hacia su pasado , para recuperar sus orígenes y no olvidar de donde viene justo en el momento en que se enfrenta a un cambio que aún no sabemos a donde lo conducirá. Lo que es seguro es que continuaremos necesitando sus historias como las ha necesitado la humanidad desde que nació el lenguaje. En el cine donde estaba viendo esta tarde la película, unos niños reían al ver unas escenas de Harold Lloyd(1893-1971) y Buster Keaton(1895-1966), dos de los grandes talentos del humor del cine mudo. Da igual los años que pasen, sus historias siguen vivas a través del tiempo (imagen procedente de http://galeriadeimagen.com )