EL DESENCANTO DE LA JUVENTUD

Ayer leí una encuesta que publicaba un periódico nacional que había sido realizada entre jóvenes de 15 a 24 años y los resultados son tristes, si, esa es la palabra que habría que usar. Son tristes  cuando ves sus opiniones y lo que transmiten sus respuestas.

Más de la mitad de los que respondieron en la encuesta, considera que cualquier esfuerzo es inútil porque , según su forma de pensar, “nunca se consigue lo que se desea“. Desconfían de la sociedad y, en particular, de los políticos y afirman que la política “no tiene nada que ver con ellos” . Además, creen que la gente sólo se preocupa de sí misma y le da igual lo que suceda a su alrededor. Sus principales preocupaciones son el paro, la droga y la vivienda y mas de una tercera parte de ellos no creen en ninguna doctrina religiosa.

Cuando ves estas valoraciones realizadas por jóvenes que aún no han terminado ni la Universidad, que se hallan en la plenitud de su juventud, tanto física como mental, más creería que me hallo ante ancianos que han sufrido durante toda su vida y han terminado perdiendo la esperanza. Porque si algo distingue a la juventud es el entusiasmo, las ganas de vivir sin limites ni barreras, las ansias de conocer y de luchar por valores e ideales que los más adultos han abandonado. El filósofo inglés Benjamin Disraeli la definía con estas palabras “cuando uno es joven cree que todo lo que le rodea, no sólo nosotros, es inmortal” . No hay nada más antinatural que el desencanto de un joven, la falta de esperanza y de ganas de cambiar el mundo.

Benjamin Disraeli

Con los años , ya deje mi juventud hace tiempo a mis espaldas, he aprendido que el secreto para ser joven , no biológicamente pero si en el pensamiento y el espíritu, es el entusiasmo , la curiosidad de ver mas cosas, el deseo de aprender y crecer día a día como persona. La vida tiene muchas dificultades y obstáculos, sufrimientos que pueden por un tiempo ahogar ese deseo de vivir propio de la juventud, pero cuando piensas en todos los sitios que te quedan por ver, la gente que podrás conocer, los libros que aún no has leído, las sorpresas que cada día te puede deparar la vida, entonces sientes como la juventud regresa desbordante con sus ansias de conocer, de sentir.

Por eso me resulta difícil comprender las razones de este desencanto en personas que apenas han comenzado a vivir. ¿Cómo puede ser la principal preocupación para una persona de 20 años la vivienda?Yo no pensaba en una casa, ni siquiera me lo planteaba, había muchas otras cosas que me parecían más atractivas e interesantes. Quizás el problema radica en lo que estamos transmitiéndoles, la necesidad de lograr una seguridad y una estabilidad en la vida como valores sagrados, les enseñamos a estar conformes con esa afirmación tan terrible de “tanto tienes tanto vales y sino tienes nada vales” que entroniza en los jóvenes la idea de que es el dinero, las posesiones , lo que aporta felicidad a la vida y también que tienen que estar dispuestos a luchar por ello a costa de estrangular los ideales, porque los idealismos no tienen sentido alguno en la vida cotidiana, tan dura y competitiva.

Hace unos días, oí una conversación en un vagón del metro , en la que una mujer que parecía mediar la treintena hablaba con una joven que rebasaría por poco la veintena. La joven mostraba sus dudas sobre que hacer con su vida al terminar los estudios y el consejo de la mujer de más edad fue “házte funcionaria, olvidate de vocaciones que con eso no comes, hazte funcionaria y ya tienes un sueldo para toda la vida”  A lo mejor estáis de acuerdo con este consejo, pero a mi me pareció terrible. A un joven hay que animarle siempre a que persiga sus sueños, su vocación, porque estoy convencido que cuando el hombre hace lo que le gusta, lo que le ilusiona y con lo que siempre ha soñado, tiene una gran parte del camino recorrido. Y aún equivocándose, y saliendo mal la apuesta de futuro, al menos habrá luchado por lo que quería, porque no hay mayor sentimiento de fracaso que renunciar a lo que quieres sin siquiera haberlo intentado. 
La seguridad no existe en la vida , no es un bien material y tangible con el que puedas decir “no me va a pasar nada, mi vida está encauzada y ya no tengo que temer”. La obligación del joven es arriesgarse por lo que quiere, por lo que su corazón le dicta, por aquello que le llene de ilusión y ,diría más, es una obligación de todos a cualquier edad, porque eso nos hace sentirnos vivos , sin renunciar nunca a las esperanzas juveniles. Siempre hay un motivo para la ilusión, para mirar con ojos soñadores al mañana lo que no significa que vivamos en una nube , muy al contrario, eso te hace estar más en contacto con la realidad pero siempre con un espíritu de evolución, de progreso. 
La casa, el coche,  la seguridad económica ,todo eso es importante, por supuesto, pero si lo convertimos en nuestra razón de ser, en lo único que nos mueve, entonces llegará el vacío, el desencanto y la vejez del alma. No son las cosas las que nos dan la felicidad, aunque por supuesto no se es feliz en la pobreza. Lo que quiero decir es que no podemos cortarnos las alas si queremos volar un poco , aunque no lleguemos muy alto, no es necesario, basta con que no vivamos con la cabeza agachada. Yo diría que el mandamiento máximo para todo ser humano es vivir con entusiasmo, porque , como decía el gran Leonardo Da Vinci, el que no valora la vida no se la merece  
El novelista francés George Bernanos escribió “cuando la juventud pierde entusiasmo, el mundo entero se estremece“, porque si ellos pierden la esperanza, ¿que esperanza le queda al mundo? Ellos son el futuro y no se puede construir el futuro desde el desencanto. La principal labor que podemos hacer los que ya no somos jóvenes es seguir viviendo con entusiasmo, y tratar de transmitirlo a vuestros hijos y a todo el mundo , hay que recuperar las ganas de luchar, el espíritu revolucionario, el deseo abrasador de cambiar el mundo. Tal vez suene ingenuo, pero veo en ese cambio de actitud , el paso principal para transformar la dura realidad que estamos viviendo.
Martín Luther King
Para terminar, sólo recordaros esta frase de Martín Luther King, un hombre que entregó su vida por lo que creía, y que resume en unas pocas palabras el mensaje que tendría que llegar a tantas personas desencantadas ,“si ayudo a un sólo ser humano a tener esperanza, no habré vivido en vano”.
¿Cómo vivir desencantado con una misión tan grande?
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