PEDRO ABELARDO Y ELOISA, UNA TRISTE HISTORIA DE AMOR MEDIEVAL

Suelo repetir en el Mentidero que no debemos juzgar la historia desde nuestro punto de vista actual, pues ni nuestros valores, ni nuestros códigos éticos , ni el contexto social y cultural en el que se desarrollaron esos acontecimientos guarda relación con nuestro mundo del que nos separan siglos de distancia. Pero hay algo que no cambia en la historia del hombre porque es inherente al ser humano, los sentimientos. El odio, la envidia, el rencor, la bondad, la generosidad, los celos , la amistad y , por supuesto, el amor, forman parte de la naturaleza del hombre y , con independencia del momento, siempre están ahí, latentes, esperando el momento para expresarse. El escritor alemán Hermann Hesse decía sobre ellos que “No digas de ningún sentimiento que es pequeño o indigno. No vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos, y cada uno de ellos contra el que cometemos una injusticia es una estrella que apagamos” Pero esos hermosos, magníficos sentimientos que nos dice Hesse no siempre son tan hermosos y en otras ocasiones, cuando lo son, no son correspondidos con la misma intensidad y se convierten en fuente de sufrimiento.
Tenemos la idea de una Edad Media donde no había lugar para el amor, en la que los matrimonios eran concertados entre las familias para lograr ventajas económicas, políticas o alianzas entre diferentes grupos, pero olvidamos que igual que ahora , entonces existía el amor, tanto los más humildes campesinos como los miembros de la nobleza poseían un corazón y se enamoraban como hacemos hoy.  Y buen ejemplo de ello es la historia que vamos a conocer hoy, quizás la historia de amor más conocida de la Edad Media , entre uno de los grandes intelectuales del siglo XII, el filósofo Pedro Abelardo(1079-1144) y una mujer extraordinaria, que por méritos propios podría protagonizar uno de los artículos dedicados a mujeres que han destacado a lo largo de la historia, la dama francesa y futura abadesa Eloísa (1101-1164).
La historia de Pedro Abelardo nos es conocida gracias a una obra autobiográfica titulada “Historia de mis calamidades”, donde relata las vicisitudes de su vida como si se las estuviera contando a un amigo, pues el mismo define su obra como una “carta de consolación a un amigo ausente sobre la experiencia de mis propias calamidades”. Había nacido en 1079 en la Bretaña francesa, hijo de un hombre acomodado llamado Berenguer que le daría una buena educación. Pudo escoger la carrera militar, pero prefería dedicarse al estudio y a viajar , lo que hizo, y ya en 1099 viaja a París para estudiar en su escuela episcopal , la más famosa de la época . Allí estudia las llamadas siete artes liberales, las siete artes en que estaba dividida la enseñanza medieval y que formaban el llamado trivium , que incluía la enseñanza de retórica, gramática y dialéctica, y el quadrivium , integrado por el estudio de la aritmética, geometría, astronomía y música. Sus estudios se prolongarían durante casi una década, hasta 1108, cuando obtiene el título de  Magíster

Una imagen medieval de las siete artes liberales con la filosofía en su centro. Estas siete artes , divididas en el trivium(retórica, gramática y dialéctica) y el quadrivium(aritmética, geometría, astronomía y música) hacen referencia a su cultivo por “hombres libres” en oposición a las “artes serviles” y eran los estudios que tenían como propósito ofrecer conocimientos generales y destrezas intelectuales, antes que destrezas profesionales u ocupacionales especializadas llamadas Artes Manuales o Artes Menores. Una especie de distinción entre los estudios universitarios y la formación profesional de nuestros días (imagen procedente de http://obelogue.blogspot.com ) 
En los años siguientes enseña en diferentes ciudades y pone en entredicho las enseñanzas de los que habían sido sus profesores, como Guillermo de Champeaux (1070-1121) y el profesor de teología Anselmo de Laon (1050-1117). Pedro Abelardo era un hombre arrogante que se ganaba muchos enemigos con sus burlas  aunque él consideraba que eran los celos y la envidia lo que le hacían estar rodeado de enemigos. En el año 1114 lo encontramos en París donde se convierte en el profesor más famoso de la escuela catedralicia de Notre Dame.   Pedro Abelardo tiene entones 35 años, se encuentra en el punto culminante de su carrera, es famoso, reconocido y admirado tanto por su talento e inteligencia como también por su atractivo físico. Por aquella época, como él mismo escribe en su “Historia de mis calamidades “, Pedro Abelardo no había tenido ninguna experiencia amorosa a pesar de su edad “Siempre me mantuve alejado de la inmundicia de las prostitutas. Evité igualmente el trato de las mujeres nobles en aras de mi entrega al estudio”
No se si el novelista francés Remy de Gourmont tenía razón cuando escribía que “De todas las aberraciones sexuales, la más singular tal vez sea la castidad.” pero esa castidad estaba a punto de ser rota por obra de una joven llamada Eloísa, sobrina de un canónigo de París llamado Fulberto y que, consciente de la viva inteligencia de la joven , había encargado a Pedro Abelardo que la enseñara filosofía o tal vez no fuera así, tal vez Pedro Abelardo se enamoró de la todavía adolescente Eloísa, que no debía tener más de 13 años, e insistió a Fulberto para que le permitiese dar clases a la joven. Imagino que ya estaréis juzgando a Pedro Abelardo por tratarse de un hombre de 35 años y Eloísa una , para nosotros, niña que está entrando en la adolescencia, pero una vez más tenemos que evitar juzgar desde nuestro punto de vista actual. En la Edad Media no era extraño que una muchacha se casara a los 13 o 14 años y tuviera hijos al poco tiempo, la esperanza de vida entonces nada tenia que ver con la nuestra y la infancia terminaba muy pronto, no había tiempo para ella.
Fuera como fuese, Pedro Abelardo estaba enamorado de aquella joven a la que sacaba más de veinte años . Así nos lo cuenta  “Esta jovencita que, por su cara y belleza no era la última, superaba a todas por la amplitud de sus conocimientos. Este don, el conocimiento de las letras, tan raro en las mujeres, distinguía tanto a la niña que la había hecho celebérrima en todo el reino. Ponderando todos los detalles que suelen atraer a los amantes, pensé que podía hacerla mía enamorándola. Y me convencí de que podía hacerlo fácilmente” Por supuesto, Pedro Abelardo era una estrella del panorama intelectual de su tiempo, el equivalente a una estrella de fútbol o del cine de nuestros días, ¿cómo podía pensar que no iba a enamorar a una adolescente que apenas conocía nada de la vida y que sentiría una completa admiración por aquel hombre? Así lo reconoce Pedro Abelardo “Era tal entonces mi renombre y tanto descollaba por mi juventud y belleza que no temía el rechazo de ninguna mujer a la que ofreciera mi amor. Creí que esta jovencita accedería tanto más facilmente a mis requerimientos cuanto mayor era mi seguridad de su amor y conocimiento por las letras”

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Imagen medieval de Pedro Abelardo y Eloísa. Su relación es la historia de amor más conocida de la Edad Media, un amor más intenso en Eloísa que en Pedro Abelardo. En una frase atribuida a Sócrates, el filósofo griego dice “preferiría morir mil veces antes que abandonar a la persona amada” Eloísa experimentara ese amor que no será correspondido con la misma fuerza por Abelardo . El poeta Alphone de Lamartine describirá a Eloísa con estas palabras “una joven de elevada estatura, cabeza oval ligeramente deprimida por la tensión del pensamiento hacia las sienes; una frente elevada y llana en donde la inteligencia se movía sin obstáculo, como un rayo cuya luz no quiebra ninguna esquina sobre un mármol; unos ojos grandes cuyo globo debía reflejar el color del cielo, una nariz pequeña y un poco elevada hacia la punta, tal como la modelaba la escultura, siguiendo á la naturaleza de las estatuas de las mujeres inmortalizadas por la celebridades del corazón; una boca en la que respiraban libremente, entre hermosísimos dientes, las sonrisas del talento y la ternura del alma.”
Porque Pedro Abelardo se había fijado en ella no sólo por su belleza sino por la gran inteligencia de Eloísa y decide iniciar una conversación epistolar con la joven “Me convencí además de que, aun estando ausentes, podíamos estar presentes por medio de cartas mensajeras. Sabía, también, que podía escribir con más libertad que decir las cosas de viva voz y de este modo estar siempre en un diálogo dulcísimo” Consigue convencer a Fulberto para que le encargue la educación de Eloísa y el amor entre los dos nace con una fuerza incontenible y, como no podía ser de otra forma, el estudio pasa a un segundo plano“Con pretexto de la ciencia nos entregamos totalmente al amor. Y el estudio de la lección nos ofrecía los encuentros secretos que el amor deseaba. Abríamos los libros , pero pasaban ante nosotros más fácilmente  a sus pechos que a los libros. Con mucha más frecuencia el amor dirigía nuestras miradas hacia nosotros mismos que la lectura la fijaba en las páginas. Si algo nuevo podía inventarse en el amor, lo añadíamos”
Durante años logran mantener el secreto, pero al final estalla el escándalo y se desvela su relación secreta cuando en 1119 Eloísa queda embarazada y tiene un hijo de Pedro Abelardo. Este, para limpiar el honor manchado de la joven, toma la decisión de casarse, aunque ella se niega en un principio porque, llevada de una sumisión total a su amado, no quiere que él sacrifique su carrera intelectual para cuidar de una familia. Pedro Abelardo la rapta de su hogar y la lleva a casa de su hermana en la Bretaña francesa para huir del acoso en París, y al final consigue vencer la resistencia de la joven y contraen matrimonio en secreto. Eloísa , después del matrimonio, aun ama con mayor pasión a Pedro Abelardo , hasta el extremo de que, como nos dice el escrito español José Antonio Marina en sus ” Palabras de amor”, de donde procede el texto de las cartas de este artículo,  afirma en una de sus cartas que quiere ser la “puta” de Pedro Abelardo.

“Abelardo y su alumna Eloísa”, obra de 1882 del pintor Edmund Blair Leighton(1853-1922). El amor entre Abelardo y Eloísa fue convertido en mito en el siglo XIX por el Romanticismo . Cuando la relación entre ambos había cambiado dramaticamente Eloísa se sentirá abandonada y tratada injustamente por Abelardo al que acusará de buscar en ella el placer y una vez obtenido dejarla. Así le escribirá ““¿Por qué , después de mi entrada en religión , que tú decidiste por mí, he caído en tanto desprecio y olvido por tu parte, que ni siquiera te dignas dirigirme una palabra de aliento cuando estás presente , ni una carta de consuelo en tu ausencia?”
Así cuenta este episodio Pedro Abelardo “No mucho después la jovencita entendió que estaba encinta. Y con gran gozo me escribió comunicándome la noticia y pidiéndome al mismo tiempo consejo sobre lo que yo había pensado hacer. Así pues, cierta noche en que su tío estaba ausente , puestos previamente de acuerdo, la saqué furtivamente de la casa del tío y la traje sin dilación a mi patria. Aquí vivió en casa de mi hermana, hasta que dio a luz a un varón a quien llamó Astrolabio” Era de esperar que los niños de entonces no fueran tan crueles con los nombres extraños como los de hoy en día, porque el pequeño Astrolabio habría sido un objetivo fácil de las burlas infantiles. Más este matrimonio secreto y el nacimiento del pequeño no iban a solucionar el problema.   
Pero el tío de Eloísa, el canónigo Fulberto, entra en cólera y no está dispuesto a perdonar la ofensa y el engaño del que ha sido víctima por Pedro Abelardo. Primero descubre  a todo París el matrimonio secreto de Pedro Abelardo y su sobrina, a lo que este, enfurecido , responde enviando a Eloísa al convento de Argentuil. La pobre joven, que sólo era culpable de haberse enamorado, ingresaba en un convento separada de su amor. Pero esta acción sería el detonante de la tragedia, la venganza que había tramado Fulberto y que nos narra así su víctima, Pedro Abelardo “Cierta noche, cuando yo me encontraba descansando y durmiendo en una habitación secreta de mi posada, me castigaron con una cruelísima e incalificable venganza, no sin antes haber comprado con dinero a un criado que me servía. Así me amputaron, con gran horror del mundo, aquellas partes de mi cuerpo con las que había cometido el mal que lamentaba. Se dieron después a la fuga . A dos de ellos que pudieron ser cogidos , se les arrancaron los ojos y los genitales. Uno de ellos era el criado arriba mencionado que, estando a mi servicio, fue arrastrado a la traición por codicia”
Pedro Abelardo había sido castrado, y quizás para huir de la vergüenza decide ingresar en un convento, donde ya estaba Eloísa, mientras que Fulberto, el canónigo, fue hallado culpable de instigar esta acción y por ello fue exiliado de París y le incautaron todos sus bienes. Como suele suceder en los dramas pasionales, nadie sale vencedor, todos pierden. Pero poco después, mientras Eloísa sigue en el convento, Abelardo abandona su retiro en 1120 y regresa a la vida pública, manteniendo durante los años siguientes polémicas con algunas de las mayores personalidades de su tiempo, como Bernardo de Claraval (1090-1153). En la ciudad de Troyes funda la escuela de Parácleto en 1123  a la que acuden multitud de estudiantes atraidos por la fama y prestigio de Pedro Abelardo y sería en esta escuela donde seis años después, en 1129 , funda un monasterio y lleva allí a Eloísa a la que nombra abadesa. Apenas un año antes él mismo había sido elegido abad de otro monasterio, el de Saint Gildas, donde iba a permanecer hasta 1132, siendo entonces cuando redacta su autobiografía “Historia de mis calamidades”.

Archivo:Les Amours d'Héloïse et d'Abeilard.jpeg
En esta obra del pintor francés Jean Vignaud(1885-1826) titulada “Los amores de Eloísa y Abelardo” se representa la escena en la que los dos amantes son sorprendidos  por el tío de Eloísa , Fulberto. El secreto que habían mantenido durante años de amor clandestino haría estallar un escándalo agravado por el embarazo de Eloísa. La pasión de estos encuentros nunca se extinguiría en el corazón de Eloísa, no así en el de Pedro Abelardo, al menos en apariencia pues escribirá “soy más culpable abrasándome por ti bajo del saco y de la ceniza consagrada a los altares, que lo era por los crímenes que me han acarreado mis desdichas” lo que parece demostrar que la seguía amando a pesar de todo . Por su parte Eloísa le escribirá “Me he aborrecido a mí misma por mostrarte mi amor y he venido aquí a perderme por que vivas tranquilo” Dos almas que parecían destinadas a amarse sin poder estar nunca unidas



Podíamos pensar que después de todas estas vicisitudes la historia de amor entre Pedro Abelardo y Eloísa se había extinguido, pero al menos por parte de Eloísa no era así.La sigue devorando la pasión, como podemos leer en esta carta escrita cuando ya es abadesa “Tu sabes, amado mío, lo mucho que he perdido al perderte a ti. Y cómo la mala fortuna  me robó mi mismo ser al hurtarme a ti. Y sabes, también, cómo mi dolor  por mí es incomparablemente menor , por la forma en que se realizó. Así pues, cuanto mayor es la causa del dolor, mayores remedios se han de poner para llevar el consuelo. No ciertamente por ningún otro, sino por ti mismo. Si tú solo eres la causa del dolor, también has de ser tú solo para darme la gracia del consuelo. Tú eres el único capaz de entristecerme y también el único que puede traerme la alegría y la confortación. Tú solo tienes tan gran deuda que pagarme, precisamente en el momento en que estoy dispuesta a realizar lo que mandes, pues no pudiendo ofenderte en nada, estaría dispuesta, si tú me lo mandas,  a perderme a mí misma”
Eloísa ha superado los treinta años y Pedro Abelardo tiene más de cincuenta , pero el amor sigue ardiendo en el corazón de la ahora abadesa, quiere someterse a su amado “perderme a mí misma” escribe, si él se lo manda. Pero aún va más lejos ” El nombre de esposa parece ser más santo y más vinculante , pero para mí la palabra más dulce es la de amiga y , si no te molesta, la de concubina o meretriz” Para ella es más dulce ser su prostituta, su meretriz, que su esposa, hasta tal punto llega su deseo de pertenencia, de total sometimiento a los deseos de Pedro Abelardo  para buscar su aprobación “Tan convencida estaba de que cuanto más me humillara por ti , más grata sería a tus ojos y también causaría menos daño al brillo de tu gloria “ Prefiere humillarse, perder su honor, antes que perjudicar en nada a su amado e insiste en que habría preferido ser su concubina antes que su esposa, para no privarle de la libertad “Dios me es testigo de que, si Augusto, emperador del mundo entero, quisiera honrarme con el matrimonio y me diera la posesión de por vida de toda la tierra, sería para mí más honroso y preferiría ser llamada tu ramera, que su emperatriz”
Pero Eloísa reprocha a su amado sus silencios “¿Por qué , después de mi entrada en religión , que tú decidiste  por mí, he caído en tanto desprecio y olvido por tu parte, que ni siquiera te dignas dirigirme una palabra de aliento cuando estás presente , ni una carta de consuelo  en tu ausencia?” Y es entonces cuando Eloísa acusa a Pedro Abelardo de no amarla ya una vez que ha satisfecho sus deseos, una acusación en la que podrán verse reflejadas muchas mujeres , quienes , una vez que han rendido su amor al hombre son luego abandonas por este en busca de una nueva conquista “Te unió a mí la concupiscencia  más que la amistad, el fuego de la pasión más que el amor. Cuando terminó lo que deseabas , se esfumaron también todas sus manifestaciones. Ojalá pudiera fingir ocasiones que me permitieran excusarte, al tiempo que, de algún modo, encubrieran mi vileza”

A las cartas de Eloísa , Pedro Abelardo responde con más frialdad, mostrando arrepentimiento por los arrebatos del amor que considera un pecado. Quizás trataba así de calmar a Eloísa en un vano intento de que olvidara un amor que no podían hacer realidad en vida. Escrbe en respuesta a las apasionadas cartas de Eloísa “Tú sabes a qué bajeza arrastró mi desenfrenada concupiscencia a nuestros cuerpos. Ni el simple pudor, ni la reverencia debida a Dios fueron capaces de apartarme del cieno de la lascivia, ni siquiera en los días de la Pasión del Señor o de cualquier otra fiesta solemne.Merezco la muerte y alcanzo la vida. Se me llama y doy la espalda. Persisto en el crimen y soy perdonado contra mi voluntad.” Sólo muestra arrepentimiento por lo que el consideraba un pecado contra Dios, mientras que Eloísa sufría por la separación del hombre al que amaba
A estas apasionadas palabras y a los reproches de Eloísa , Pedro Abelardo responde en un tono más frio, casi glacial y expresa que no pensaba que Eloísa necesitara de sus palabras de consuelo  “No creí que necesitara de tales palabras quien tan pródigamente ha sido dotada de lo necesario por la divina gracia.” y continua “Por eso, el hecho de atender ahora a tus hijas, como antes a tus hermanas, fue suficiente para hacerme creer que toda enseñanza o exhortación por mi parte era totalmente superflua. Si, por otra parte, en tu humildad no pienas así y crees que necesitan de mi instrucción y magistero en materias relativas a Dios, puedes escribirme lo que quieras” Impersonal, sin responder a las  preguntas ni negar las afirmaciones de la carta de Eloísa.
Pero Eloísa , en su monasterio, bajo los hábitos de monja, arde de deseo y de pasión por su amado, a pesar del tiempo, a pesar de los desprecios , a pesar de sus silencios “He de confesar que aquellos placeres de los amantes me fueron tan dulces que ni me desagradan ni pueden borrarse de mi memoria. Adonde quiera que miro , siempre se presentan a mis ojos con sus vanos deseos” Ni siquiera los oficios religiosos calman este deseo y el recuerdo del amor y el placer perdidos “Debería gemir por los pecados cometidos y , sin embargo, suspiro por lo que he perdido. Y no sólo lo que hice, sino que también  estáis fijos en mi mente tú y los lugares y el tiempo en que lo hice” Trata de huir de este deseo pero le es imposible y exclama  “¡Desdichada de mí y digna de aquel grito de angustia de un alma aquejada : “Infeliz de mí  ¿y quién me librará  de este cuerpo de muerte?” y se rinde ante los anhelos de su cuerpo “A estos estímulos de la carne y a estos incentivos de la libido, los atizan contra mí, tanto el ardor juvenil de mi edad,como la experiencia de los más dulces placeres. De manera que su acoso es tanto más intenso , cuando más débil es la naturaleza contra la que arremeten”
Aún hoy , leyendo estas palabras, estremece la pasión, el deseo, el ardor de Eloísa, inextinguible al paso del tiempo en comparación con la frialdad de Pedro Abelardo. Se demuestra que la acusación de Eloísa era cierta, él la persiguió hasta su conquista pero una vez que obtuvo lo que buscaba trata de alejarse de ella. Es tal el amor de Eloísa que le pone incluso por delante del amor a Dios, algo inconcebible en la época medieval “Dios sabe que en todas las ocasiones de mi vida temí ofenderte a ti más que a Él y que quise agradarte a ti más que a Él. Fue tu amor, no el de Dios, el que me mandó tomar el hábito religioso. Fíjate , entonces, en la vida miserable que llevo, teniendo que aguantar en esta vida tantas cosas y sin esperar premio alguno en la otra “  Mientras, Pedro Abelardo es acusado de herejía por Bernardo de Claraval, al que estaba enfrentado,  y en 1141 es condenado por hereje a no ejercer la docencia . Pedro Abelardo decide retirarse de la vida pública de forma definitiva e ingresa en el monasterio de Saint-Marcel , en la ciudad de Chalon-sur-Saône.Allí morirá un año después, en 1142 y su cuerpo es trasladado al Paracleto, donde se hallaba el monasterio de Eloísa.

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Tumba de Eloísa y Pedro Abelardo en el cementerio de Pére Lachaise, donde fueron trasladados en 1817 y donde aún hoy podemos visitarlos. En el epitafio que figura en la tumba en su antigüo emplazamiento en el monasterio fundado por el propio Pedro Abelardo podía leerse “Aquí, bajo la misma losa, descansan el fundador de este Monasterio:Pedro Abelardo y la primera Abadesa, Eloísa,unidos otro tiempo por el estudio, el talento,el amor, un himeneo desgraciado,y la penitencia.En la actualidad, esperamos, que una felicidad eterna los tiene juntos.”
Cuando Eloísa pregunta al abad de Cluny, Pedro el Venerable(1092-1156) sobre como fue la muerte de Pedro Abelardo este le responde con esta declaración de esperanza para los amantes “Ahora Dios, en el lugar de Eloísa, le calienta en su seno, como ella misma, y se lo conserva para devolvérselo el día del Juicio Final” Eloísa le sobreviviría aún veinte años más , hasta su muere en 1164. Los cuerpos de los dos amantes fueron trasladados al célebre cementerio parisino de Pére-Lachaise en 1817, donde áun hoy se puede visitar su tumba. Así termina su historia, en plena Edad Media pero con unos sentimientos de una fuerza, una intensidad y una pasión que todos podemos reconocer, porque a pesar de los casi novecientos años que nos separan de Pedro Abelardo y Eloísa, no nos separa nada como seres humanos. El mundo avanza, evoluciona, progresa, pero el corazón del hombre permanece inalterable padeciendo los mismos gozos, placeres, dolores y sufrimientos en todas las épocas de la historia. Si alguna vez pasáis por el cementerio de Pére-Lachaise tratad de acercaros a la tumba de estos dos amantes que sólo la muerte consiguió reunir de nuevo.

MISTERIOS DE LA HISTORIA: LAS PROFECÍAS DE SAN MALAQUÍAS

Las profecías, sólo pronunciar esta palabra nos vienen a la mente imágenes de desastres, de cataclismos, de señales de fin del mundo, porque asociamos la idea de la profecía con la de los vaticinios funestos sobre nuestro futuro . Si acudimos al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española encontramos la definición de la profecía como el “Don sobrenatural que consiste en conocer por inspiración divina las cosas distantes o futuras.” y esta primera definición responden los profetas del Antiguo Testamento, como Isaías, Jeremías, Elías o Ezequiel, pero estos profetas serían realmente mensajeros de Dios pues nos transmitirían aquello que Dios les comunica. Sin embargo, hay otra acepción en el Diccionario para profecía donde podemos leer que sería “Juicio o conjetura que se forma de algo por las señales que se observan en ello” donde no entraría en juego ningún don sobrenatural.

A lo largo de la historia son muchos los profetas y las profecías que han realizado revelaciones sobre el futuro, bien por inspiración divina o bien a través de algún otro tipo de poder sobrenatural . Tan abundantes como estas predicciones son los sucesivos fracasos de las mismas por lo que la mayoría de ellas son desechadas sin más consideraciones, pero hay algunos casos en los que no es tan sencillo apartarlas a un lado con escepticismo, porque en ocasiones sus vaticinios si se cumplen. No dedico espacio en el Mentidero a temas mágicos o espiritistas a no ser que tengan una importancia histórica  y sirvan para conocer un poco mejor nuestro pasado y también la naturaleza humana. Pero en los próximos dos años se hablará con frecuencia de la ya conocida predicción del Calendario Maya que establece el fin de una era o época el 21 de diciembre de 2012.

Es digno de estudio el ansia del hombre por hablar de su propio fin, el de toda la humanidad, cuando para cada uno de nosotros el fin seguro y cierto es el del día de nuestra muerte, al menos el de nuestra existencia en este mundo pues depende luego de las creencias personales de cada uno, pero sin duda ejerce una extraña fascinación sobre la naturaleza humana, la necesidad de conocer lo que sucederá , como terminará todo, y si estaremos presentes cuando ese momento llegue y por eso, las profecías, aunque tantas de ellas se demostrasen erróneas siguen conservando el interés incluso en esta sociedad tecnológica donde aún conviven los ordenadores e Internet con las supersticiones, la magia y el misterio , algo inherente al ser humano .

San Malaquías(1094-1148) a la izquierda  y Nostradamus (1503-1566) a la derecha, son , junto con el Calendario Maya,  las tres profecías de las que más se habla en nuestros días. El Calendario Maya fija en el 21 de diciembre de 2012 el final de un cilco de ese calendario y ya nos hemos apresurado a vaticinar un fin del mundo. Las profecías de Nostradamus se hallan escritas en sus célebres Centurias con un lenguaje en clave al que se le han buscado diferentes traducciones y que suelen mostrarse acertadas después de los acontecimientos, cuando se trata de ajustar su significado al acontecimiento. En cuanto a Malaquías, nos encontramos en el pontificado del penúltimo Papa de la lista, por lo que no tardaremos en salir de dudas sobre su veracidad o falsedad (imagen procedente de http://epony.zonalibre.org )  

 Una vez hablé de los miedos de los europeos a medida que se aproximaba el año 1000 basándose en lo escrito en el Apocalipsis “Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; sobre éstos no tiene poder la segunda muerte, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, con el que reinarán mil años. Cuando se hayan cumplido los mil años, Satanás será suelto de su prisión y saldrá a seducir a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, Gog y Magog, con el fin de reunirlos en la batalla en un número tan grande como la arena del mar” En un artículo dedicado al Fin de Año 999 imaginaba a miles de hombres y mujeres rezando en Roma , junto al Papa Silvestre II(945-1003) y esperando la señal que anunciará el final del mundo.

Pero el final no  llegó, como tampoco llegó en el año 2000 , cuando muchos creyeron encontraran en las centurias de otro de los más celebres profetas, Nostradamus(1503-1566) , el aviso del final de los tiempos. La siguiente parada en el camino de los vaticinios de nuestra destrucción es el Calendario Maya que la establece en el solsticio de invierno , el 21 de diciembre de 2012  , aunque más que del final del mundo se trataría de final de una era. Pero ya tendremos tiempo de hablar sobre el calendario maya , un auténtico logro matemático y astronómico con independencia de las profecías que ahora se le quieren atribuir. Hay, sin embargo, profecías que , al menos en apariencia, si se han cumplido y por eso las palabras de estos profetas siguen vivas mientras que las demás han sido borradas por el viento de la historia. En esta nueva sección del Mentidero dedicada a los  Misterios de la Historia vamos a conocer a uno de esos profetas cuyas profecías, eso se afirma,  se han ido cumpliendo hasta nuestros días y , lo más importante, estamos llegando a su culminación.

La primera de las páginas de las siete que comprende la lista de papas de San Malaquías publicadas por Arnaldo de Wion en 1595 en su obra “Lignum Vitae Ornamentum et Decus Ecclesiae”  que sería editada en Venecia. ¿que sucedió con esta lista desde su supuesta redacción en el siglo XII, cuando Malaquías le relató sus visiones a Bernardo de Claraval, que sería su biógrafo? Algunos dicen que estuvo oculta en el Archico Secreto del Vaticano pero resulta extraño que si eso fuera así se permitiera la publicación en el siglo XVI  de un documento que anunciaba el final de la Iglesia (imagen procedente de http://monsignorepuenteochoa.wordpress.com )

Me refiero a unas profecías de las que seguramente ya habréis oído hablar, las profecías de San Malaquías, pero para conocerlas tenemos que viajar al pasado, al año 1094 , a la localidad irlandesa de Armagh. Allí nacía en ese año Maelmhaedhoc O´Morgair, nombre gaélico de Malaquías, en una familia de la nobleza irlandesa. Es ordenado sacerdote en 1119,y durante cuatro años se dedica a profundizar en  sus conocimientos de teología hasta que en 1123 es elegido abad de Bangor y un año después obispo , con sólo 30 años, de Bangor y en esta meteórica carrera en 1125 es elegido como primado de Armagh, con lo que tenia autoridad sobre el resto de obispos irlandeses. Se convierte también en el confesor personal del rey irlandés Cormac Macarthy . Durante estos años Malaquías, nombre latinizado de Maelmhaedhoc O´Morgair, se enfrenta al fuerte y asentado paganismo en Irlanda pero consigue restablecer la disciplina de la Iglesia y restablecer los valores cristianos en la sociedad irlandesa.

Ya en 1132 es designado arzobispo de Armagh, no sin intrigas y disputas , y en 1139 emprende  un viaje a Roma con el objetivo de ver al Papa Inocencio II (Papa entre 1130 y 1143) para solicitarle los palios para las diócesis de Armagh y Cashel.El palio es una prenda religiosa que los arzobispos tienen que recibir de manos del Papa para que quede confirmado su nombramiento y que tiene que ser confeccionado con la lana de los corderos bendecidos por el Papa en la fiesta de Santa Inés el 21 de enero de cada año. La llevan alrededor como una especie de cinta donde podemos encontrar siete cruces negras.  Con este objetivo , que hoy nos puede parecer poco importante pero que era necesario para dar fuerza a su postura y a la del otro obispo de Cashel frente a los paganos .

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Durante el pontificado de Inocencio II la Iglesia atravesaba un período muy dificil atrabapa entre las luchas por el poder que sostenían la nobleza romana , en particular las familias  Pierleoni y Frangipiani, que provocaba que se llegasen a elegir en diferentes ocasiones dos papas, como en los años de Inocencio II, que tuvo que convivir con el antipapa Anacleto II hasta la muerte de este en 1138, según los rumores de la época de un infarto mientras se hallaba en la cama con dos mujeres. El grado de corrupcióN de la sociedad romana y de la propia Iglesia hacían temer al propio Papa que el fin de la Iglesia podía hallarse cercano y parece que durante la conversación que mantuvo en 1139 con Malaquías este le habría hablado de sus visiones tranquilizándolo

En el dificil camino que lo separa de Roma tiene que atravesar Escocia , Inglaterra y Francia y será en esta última donde llegue en 1139 a la abadía de Clairvaux o Claraval, una abadía fundada en 1115 por Bernardo de Claraval  (1090-1153), uno de los hombres más poderosos e influyentes de la Iglesia de su tiempo, quién además de impulsar la Segunda Cruzada a Tierra Santa  y ser amigos de reyes y príncipes , se convertiría también en el líder espiritual de la Orden del Cister, una orden nacida en 1098 como una reforma de la orden benedictina fundada en el siglo VI por Benito de Nursia . La Orden del Císter jugaría un papel clave en los acontecimientos del siglo XII convirtiéndose en el modelo a seguir por los demás religiosos , gracias a su ascetismo y a su influencia no sólo en el ambito religioso sino en el político, muchos de sus abades serían destacadas figuras políticas cuyos consejos  eran atendidos por reyes y nobles, y también en las artes.

A esta abadía llegaría, como dije, en 1139 Malaquías y allí conocería a Bernardo de Claraval, naciendo entre ambos una estrecha amistad en la que comparten muchos puntos de vista similares, sobre todo en lo que se refiere a la necesidad de introducir reformas en la Iglesia y los enfrentamientos con sus enemigos paganos y la nobleza . Si tenemos datos sobre la vida de Malaquias es gracias a Bernardo de Claraval que dejaría escrita su biografía . Parece que durante sus conversaciones  Malaquias también le revela  visiones sobre el futuro , tanto el suyo personal , profetizando la fecha de su muerte en un Día de Todos los Santos,  como el de Irlanda y la Iglesia.  Cuando Malaquias deja Claraval y llega a Roma se encuentra con ciudad dividida por las luchas entre las familias nobles de los Pierleoni,´que habían elegido a otro papa, el antipapa Anacleto II, y los Frangipiani , que eran los valedores de Inocencio II.

VIDEO Y DEBATE SOBRE LAS PROFECÍAS DE SAN MALAQUÍAS DEL PROGRAMA CUARTO MILENIO

Durante casi 10 años se sucedieron los enfrentamientos hasta que la muerte de Anacleto II en 1138 puso punto final a este cisma. Sin embargo, lo que Malaquias se encuentra en Roma es una ciudad dividida y con la Iglesia en manos de la nobleza , respondiendo a sus intereses y ahogada por la corrupción.  Malaquias habla con el Papa, que parecía guardar temores de que el final de la Iglesia se encontrase cerca, pero Malaquias consigue tranquilicarle, quizás hablándole de sus visiones que alejaban ese final . Regresa a Irlanda con las tiaras . Pero Malaquias había visto algo en Roma que había callado para sí y que habría desvelado solo al Papa. En 1148 , sintiendo como sus fuerzas  van disminuyendo y se aproxima la muerte emprende de nuevo viaje para ver a su amigo Bernardo de Claraval. Allí llega en 1148 y Bernardo recibe a Malaquias que le relatará las visiones que tuvo en su viaje a Roma.

En esos días Malaquias habría revelado a  Bernardo de Claraval, que dejaría constancia de ello por escrito, un listado de 111 lemas o divisas con los que se identifican cada uno de los papados , partiendo del papado de Celestino II(de 1143 a 1144) y que culminaría en el  112, el último de la lista y también una profecía sobre Irlanda en la que pronosticaba que Irlanda sufriría la persecución y la opresión por los ingleses durante setecientos años , lo que él llamó “una semana de siglos”, y que luego se convertiría en elemento fundamental para la conversión de Inglaterra. Es importante esto último , pues en la época en que vivió Malaquías Inglaterra era católica y sólo se haría anglicana cuatro siglos después.

Es a partir del siglo IVcuando  en la Basílica de San Juan de Letrán se crea el primer archivo de la Iglesia , que se convertiría en su sede hasta el siglo XII, jusnto en la época de Malaquías . Entre los siglos XII y XVI se conservan los documentos en diferentes archivos como los Registros Aviñonense, los Registros Lateranenses o el Archivo de las Súplicas. Todos estos archivos secretos serían unificados en uno sólo hacia 1610 por orden del Papa Pablo V(1550-1621) donde hoy ocupan 65 kilómetros de estanterias. Quizás en alguno de estos archivos estuvo oculta la lista de Malaquías , redactada por Bernardo de Claraval o quizás es una falsificación de 1595, cuando fue publicado.La lista ya se termina, y cuando el Trono de San Pedro sea ocupado por el Papa 112 de la lista veremos si había algo de cierta en ella (imagen procedente de http://blogrosavientos.wordpress.com ) 

Malaquías moría en brazos de Bernardo de Claraval el  2 de noviembre de 1148, el día que parece ser que él mismo había profetizado . Pero no será  Bernardo de Claraval el que diese a conocer estas profecías . ¿Donde estuvieron?¿por qué no las menciona Bernardo de Claraval en la biografía que realizó de Malaquías? Se dice que pudieron ser guardados en los Archivos Secretos del Vaticano durante cuatro siglos. No sería hasta el año 1595 cuando el monje benedictino Arnaldo de Wion publica una obra titulada “Lignum Vitae Ornamentum et Decus Ecclesiae” dedicada al rey español Felipe II(1527-1598),  en la que relata la vida de algunos monjes benedictinos que habían alcanzado la dignidad episcopal. En el capítulo 41 encontramos a Malaquías Y De Wion recoge las palabras de Bernardo de Claraval sobre el monje irlandés y añade al final de su reseña biográfica  “Escribió varios opúsculos. Hasta el día de hoy no he tenido ocasión de ver ninguno, exceptuando una profecía relacionada con los soberanos pontífices. Puesto que es muy breve, y que yo sepa no ha sido dada a imprimir todavía, y dado que a muchos les complacería conocerla, copio a continuación su contenido “ Y consignaba después la lista con todos los lemas papales.

La tardía aparición de esta lista ha llevado a pensar que se trataría de una falsificación, idea reforzada porque los lemas coinciden a la perfección en los papados desde Celestino II hasta el del papa Urbano VII(1521-1590), pero a partir de ahí ya no coinciden con la misma claridad y hay que forzar la interpretación para identificar los lemas con los Papas. Además aparecen anotaciones de un dominico español , Alfonso Chacón(1540-1599), teólogo, filósofo e historiador que fue a Roma bajo el papado de Gregorio XIV(1535-1591) y que habría manipulado la lista ´para lograr que Nicolás Sfondrati fuera elegido papa con el nombre de Gregorio XIV, ya que era el candidato deseado por el monarca español Felipe II en contra de los deseos de la mayoría de los cardenales reunidos en el conclave.

Juan Pablo II  y Benedicto XVI los pontífices 110 y 111 de la lista de Malaquías , el siguiente sera Pedro el Romano , con el mismo nombre que el primero. Es curioso este último dato, pues el último emperador romano Rómulo Augústulo, llevaba el mismo nombre que el mítico fundador de la ciudad, Rómulo, como si así se cerrase un círculo. El último Papa no aparece con ningún lema asociado, sólo se dice que será Pedro el Romano y  “apacentará a su rebaño entre muchas tribulaciones , tras lo cual , la ciudad de las siete colinas será destruida y el tremendo Juez juzgará a su pueblo(imagen procedente de http://www.aciprensa.com )

 
En todo caso resulta muy extraño que Bernardo de Claraval no mencionase esta lista en su biografía , que sólo salga a la luz a finales del siglo XVI y que hasta esa fecha todos los lemas coincidan y a partir de entonces esto ya no sea tan claro.Pero veamos los lemas , a modo de ejemplo, de los últimos papas para que podáis juzgar por vosotros mismos:

Juan XXIII(1881-1963) : Es el Papa 107 de la lista  y su lema es “Pastor et Nauta”  que significa “Pastor y navegante” . Siendo niño fue pastor  y ya adulto se convertiría en obispo de Venecia  y recibió el título de “Navegante de Venecia”

Pablo VI (1897-1978): El Papa 108 de la lista de Malaquías, su lema “Flos Floris” o “Flor de las flores”. En el escudo de la familia de Pablo VI figura la flor de lis , en heráldica la flor de la monarquía por excelencia, ya que figura en diferentes escudos de monarcas europeos.

Juan Pablo I (1912-1978): El Papa 109 cuyo lema es “Meditate lunae” o “De la mitad de la luna”. Juan Pablo I se llamaba Albino Lucciani , nombre que significa “luz de luna” y nació en la población italiana de Belluno que podemos traducir por “la bella Luna” y nació cuando la Luna estaba en cuarto creciente.

Juan Pablo II(1920-2005): El Papa 110 y su lema era “Laboris solis” o “Del trabajo del sol” al que algunos buscan su significado en que procedía del Polonia, un lugar donde el Sól luce con mucha dificultad, otros a que durante su pontificado el Sol experimentó momentos de máxima actividad solar  y , en fin, otros dicen que tiene que ver con la devoción del Papa por la Virgen de Fatima y sus apariciones, donde se dieron episodios en 1917 de danzas solares según los testigos.

Benedicto XIII(1927):  El Papa 111  y el penúltimo de la lista, cuyo lema es “Gloria Olivae” o “Gloria del olivo” . Joseph Razinger nació en el Sabado de Gloria. Benedicto XVI tomó este nombre en honor del fundador de la orden benedictina , Benito de Nursia (1480-1547) y la orden benedictina es conocida con el apelativo de “olivetana”

¿Será el sucesor de Benedicto XVI el último pontífice?¿desaparecerá entonces la Iglesia Católica o tendría otros efectos, ya que también parece anunciar la destrucción de Roma?¿por qué no tiene ningún lema y si nos da el nombre de ese Papa?¿quién será? Como suele suceder hay muy pocas certezas y quizás la más próxima a la verdad  sea la de su falsificación en el siglo XVI, y sin embargo se ven coincidencias entre los lemas y algunos Papas . Espero que con estos datos del artículo al menos podaís sacar alguna conclusión  (imagen procedente de http://barakagualdinegro.blogspot.com )

Y así llegaríamos al último de la lista , el único que no está numerado ni le corresponde  un lema. , aunque si un nombre, Pedro el Romano “Durante la última persecución de la Santa Iglesia Romana reinará Pedro el Romano, quien apacentará a su rebaño entre muchas tribulaciones , tras lo cual , la ciudad de las siete colinas será destruida y el tremendo Juez juzgará a su pueblo.Fin” Con la palabra Fin termina la lista y las profecías de San Malaquías. Segun estas sólo quedan el actual pontífice Benedicto XIII y el futuro Papa que debería ser Pedro II , el  último Papa de la Iglesia . ¿Un fraude urdido en el siglo XVI o una profecía real que se ha venido cumpliendo desde 1143? Espero haberos dado los elementos necesarios para tratar de responder esa pregunta, pero , en cualquier caso, no falta mucho para conocer si esto es así o no, dos pontífices nos separan de la respuesta.