WAR HORSE, EL NUEVO HIMNO A LA PAZ DE STEVEN SPIELBERG

“La guerra quita todo a todo el mundo” es una de las dos frases que mi memoria ha sabido retener de la última película del gran narrador de historias que es el director norteamericano Steven Spielberg (1946), porque Spielberg es sobre todo un narrador, sabe contarnos una historia , darle forma con imagenes llenas de belleza y algo muy difícil, algo que sólo los artistas con talento consiguen, conmoverte, emocionarte , identificarte con los personajes, incluso aunque este sea un animal, como es el caso de “War Horse”, el caballo de guerra que protagoniza esta película basada en una novela publicada en 1982 con el mismo título y escrita por el poeta , dramaturgo y autor de literatura orientada al público juvenil,lo que en ocasiones se nota en la película,  el británico Michael Morpurgo(1943) , una obra de la que no había oído hablar hasta el estreno de la película de Spielberg. ¿Que es “War Horse”?¿una película bélica o pacifista, de aventuras, una historia de amistad,? El planteamiento original de la novela de Morpurgo es que ofrece una mirada de la guerra desde el punto de vista de Joey, el caballo protagonista de la historia y a través de él iremos conociendo a los demás personajes .
El comienzo nos lleva a un pequeño pueblo inglés, Dartmoor, en la época próxima al comienzo de la Primera Guerra Mundial. Albert, interpretado por el joven y desconocido actor británico Jeremy Irvine(1990), es un adolescente que vive con sus padres, Ted y Rose Narracott ,  en una pequeña granja y a la vista del bello paisaje que les rodea parece que su vida es idílica. Como suele suceder, las apariencias ocultan una realidad más oscura, la granja pertenece a un codicioso terrateniente y su padre, lisiado después de ser herido en la segunda guerra Anglo Boer entre 1899 y 1902 que enfrentó a las tropas británicas contra los colonos holandeses en Sudáfrica, y aficionado a la bebida, vive bajo la amenaza del desahucio de su familia si no consigue una buena cosecha con la que pagar sus deudas con el dueño de la granja. Al padre de Albert, Ted uno de mis actores favoritos, Peter Mullan(1959), la vida parece haberle hecho bastante daño, pero aún conserva parte de su orgullo y será ese orgullo lo que le lleve a poner en riesgo a su familia. En la subasta de caballos del pueblo, en la que tendría que haber comprado un robusto caballo de tiro para el arado, disputa al terrateniente un hermoso caballo inadecuado para las tareas agrícolas, Joey, y lo derrota adquiriendo el caballo ,  pero a cambio de una cantidad demasiado alta para el dinero del que dispone.
TRAILER DE “WAR HORSE” DE STEVEN SPIELBERG (2011) 
Con seis nominaciones al Oscar, incluida la de mejor película   , en mi opinión “The Artist” es de las nominadas la que más me ha gustado junto a “Midnight in Paris” de Woody Allen, “War Horse” no es la mejor película de Steven Spielberg, pero consigue su principal propósito, emocionarte aunque a veces se nota que la historia se base en una novela destinada al público infantil lo que se traduce en cierta falta de dureza en algunas escenas.
 
Lo lleva a la granja pero su esposa, la siempre magnífica actriz británica Emily Watson(1967)  sabe que ese caballo significa la ruina de la familia, no sirve para trabajar en el campo y además se ha gastado el dinero reunido para pagar el arrendamiento de la granja. Pero nada más estar con él  Albert establece una conexión especial con Joey, un caballo al que había visto nacer cuando aun vivía libre en la campiña. Gracias a la unión entre ambos Joey se convierte en algo más que un caballo para Albert, se transforma en casi un hermano, ese hermano que no tiene, ya que es hijo único y también en un amigo que le ayuda a evadirse del mundo de sus padres, en particular de su padre, al que descubre ahora como un hombre aparentemente débil y que no puede enfrentarse a las humillaciones que le hace sufrir el terrateniente. Pero un nuevo giro del azar, la mala fortuna, ponen a la familia al borde una vez más del desahucio justo cuando se declara el comienzo de la Primera Guerra Mundial , y la única salida que contempla el padre de Albert para no perderlo todo será vender a Joey como caballo de guerra a un oficial inglés. Cuando Albert se entera y trata de evitarlo ya es demasiado tarde.
A partir de aquí los caminos de Joey y Albert se separarán, y seguiremos a Joey y a los diferentes dueños que tendrá a lo largo de la guerra, como si se tratara de una nueva Odisea que en lugar de desarrollarse en las aguas del Mediterraneo tiene como escenario las trincheras, los alambres de espino, las explosiones, el miedo del campo de batalla, los gases tóxicos, el olor a humo, el sonido de las ametralladoras, los gritos de los heridos, los cuerpos de los muertos, el horror de la batalla. Aquí comienza de verdad “War Horse” y aquí detengo el relato de su argumento porque lo tenéis que descubrirlo en la pantalla de cine, con unas imagenes que nos recuerdan las impactantes escenas del desembarco en Normandia de “Salvar al soldado Ryan” de 1998 .Si en aquella película retrataba el miedo del hombre enfrentado a la muerte al asaltar los bunkers  que los esperaban a pie de playa ,ahora retrata el horror de la vida en las trincheras, acompañado por la música del gran compositor John Williams (1932), que ya ha ganado en cinco ocasiones el Oscar por sus composiciones y vuelve a estar nominado por la preciosa música de War Horse.
FRAGMENTO DE LA BANDA SONORA ORIGINAL DE “WAR HORSE”
Una de las grandes bazas de las películas de Spielberg es ,sin duda, la música de este clásico de nuestros días que es el gran compositor John Williams (1932), al que le debemos las bandas sonoras de , entre otras muchas, “La Guerra de las Galaxias”, “Tiburón”, “Supermán”, “Encuentros en la Tercera Fase” , “Harry Potter”, “La lista de Schindler”, “E.T” o “En busca del Arca perdida”, música que está en la memoria de todos los que amamos el cine y hemos soñado con estas y otras películas a las que la música de John Williams las dio un toque de belleza, de humor , de poesía . Aquí tenéis un fragmento de esta banda sonora , con la que podría alcanzar su sexto oscar después de haber estado nominado en 47 ocasiones . Lo podéis poner mientras leeis el resto del artículo, es un buen acompañamiento.
 
Si pudiera destacar algo de esta película por encima del resto son sus escenas de guerra, porque Spielberg tiene la habilidad de trasladarte al campo de batalla, llegas a sentir esa mezcla de nervios, miedo, valor, tensión , confusión ,porque todo ello se encuentra en la guerra ,y si hay un momento vibrante es una carga de caballería que recuerda a tiempos pasados, de heroicas cargas como la de la Brigada Ligera o las guerras medievales. En la Primera Guerra Mundial la caballería dejó de ser protagonista siendo sustituida por los primeros carros de combate, por el uso masivo de la artillería y por la guerra de trincheras. No quiere decir que no se usaran los caballos, si se usaron pero principalmente como animales de tiro, arrastrando por el fango las pesadas piezas de artillería y muriendo bien por el excesivo esfuerzo o bien alcanzados por una explosión o una bala en el campo de batalla. La media de vida de caballos y mulas no solía superar los dos meses y se calcula que llegaron a morir más de un millón de ellos durante el tiempo que duró la guerra entre 1914 y 1918.
Comenzaba este artículo con la frase que pronuncian en dos ocasiones durante la historia que nos narra Spielberg “La guerra quita todo a todo el mundo”, todo un alegato contra las guerras y el horror que generan. Pero no es del todo cierto, porque hay algo que no arrebata a los hombres y mujeres que toman parte en ella, su humanidad, y hay una escena preciosa que no quiero desvelar pero que hasta en medio de la destrucción y la muerte demuestra como el hombre es capaz de ayudarse e incluso de bromear con el que media hora antes y media hora después ha sido y será tu enemigo, porque las guerras enfrentan a las naciones , a los gobiernos, a los líderes, pero los pueblos, las personas que luchan y entregan su vida en el frente , en realidad no están enfrentados personalmente a nadie, sino a una idea que su propio gobierno les ha transmitido, a ese ente abstracto al que se llama “enemigo” y al que nos convencen que tenemos que matar porque es bueno para la patria. Como escribiera el dramaturgo austríaco que vivió la Primera Guerra Mundial, Arthur Schnitzler, “Toda guerra se inicia con los pretextos más nimios, se continúa por motivos de peso y se concluye con las excusas más falaces.” Los responsables de las guerras tanto de su inicio como de su conclusión, nunca están en el campo de batalla.
“War Horse” tiene escenas de una gran belleza, todo un espectáculo cinematográfico que recuerda a los grandes clásicos del cine , aunque en su conjunto pueda ser en ocasiones irregular. Pero entre tanta película que deja indiferente, Spielberg siempre sabe despertar la emoción del espectador, al tiempo que muestra en esta historia la fealdad de la guerra y la belleza de la amistad y de los buenos sentimientos que incluso en medio del horror pueden sobrevivir. Sobre la guerra me quedo con las palabras del escritor alemán Thomas Mann “La guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz” A los que hemos tenido la fortuna de no sufrir una guerra películas como “War horse” nos recuerdan su realidad y lo esencial que es evitar que estas se repitan (imagen procedente de http://www.lafilacero.com )
Si tienes suerte y sobrevives regresas a tu hogar con una palabra de gratitud de tu gobierno , si mueres en el campo de batalla esa misma palabra de gratitud será la que reciban tu viuda , tus padres o tus hijos. Y eso es todo.  La escena a la que me refiero, donde dos enemigos son capaces de detener la guerra por unos minutos para ser nuevo seres humanos atrapados en una pesadilla, es para mi un hermoso himno a la paz y contra la guerra de Spielberg , que recuerda a la famosa tregua de Navidad de 1914 nacida espontaneamente entre británicos y alemanes, aunque se que muchos críticos tildaran a esta y otras escenas de excesivamente sentimentales e incluso ñoñas . No digo que algunas de ellas no lo sean, sólo ofrezco mi apreciación personal como espectador al que estas escenas le han emocionado. Pero si la amistad entre Albert y su caballo Joey son los grandes protagonistas de la película, no lo son menos las trincheras del campo de batalla y quería recoger sólo dos testimonios de como se vivía esta guerra en el frente. Espero dedicar en el futuro un artículo a esta guerra, muchas veces olvidada  por la otra gran guerra del siglo XX, la Segunda Guerra Mundial. Así relataba un soldado británico las horas previas a un ataque en la trinchera donde transcurría su vida de soldado que extraigo de la obra “Breve historia de la Primera Guerra Mundial” del historiador español Alvaro Lozano(1967) y que aún ahora, casi un siglo después, transmite la angustia del hombre que sabe que en unas horas puede morir
“Las horas se deslizan lentas, pero inexorables. Nadie puede tragar nada porque tenemos un nudo en la garganta . Siempre la idea angustiosa de si dentro de unas horas estaré aún en este mundo o no seré ya más que un cadáver horrible despedazado por los obuses. Sin embargo, se aproxima la hora H. No quedan más que treinta minutos, veinte, diez, las agujas del reloj avanzan constantemente sin que nada pueda pararlas; no separo de ellas los ojos y cuento. Con el bolsillo abarrotado de cartuchos y el fusil de un muerto en la mano, me levanto lentamente sobre las rodillas. Las 17.58, las 18, abro la boca para gritar “Adelante” cuando me ciega un fogonazo rojo que me tira al suelo. Tengo atravesada la rodilla derecha , una herida en el vientre y otra en la mejilla. A mi lado , otros caen, heridos ,muertos” En las trincheras los soldados compartían el reducido espacio con ratas, piojos e incluso con despojos de otros compañeros muertos, se producían epidemias por la falta de higiene y la mala alimentación, como lo cuenta un soldado francés “El pan que comíamos y el agua estancada que bebíamos, todo tenía olor a podrido”. 
Una de las escenas más espectaculares y bellas de la película, Joey galopando dentro de una de las trincheras, escapando de la lluvia de metralla . Los soldados en las trincheras contaban que una de sus peores experiencias era escuchar los lamentos de los compañeros heridos y caídos en el campo de batalla , que podían agonizar durante horas, algunos de ellos enredados en los alambres de espino que rodeaban las trincheras. En una de las canciones más populares del frente la letra decía  “Si quieres encontrar al viejo batallón, yo sé dónde está , yo sé dónde está. En el alambre de espino, colgando está” Sin embargo, “War Horse” es un himno a la paz y una fabula de la esperanza, donde a pesar de todo , el hombre no pierde su humanidad y aunque se ve obligado a matar no ve al enemigo como un ente abstracto, sino como otro ser humano que sufre los mismos horrores que esta viviendo él, un compañero en la pesadilla de la guerra y que explica como durante la Primera Guerra Mundial se vivían episodios de colaboración y amistad entre ambos bandos como el que podréis ver en “War Horse” (imagen procedente de http://www.elmundo.es )  
Pero sin duda el horror alcanzaba su máxima expresión después de un combate, como lo narra una enfermera rusa después de que las tropas rusas conquistaran una trinchera alemana, extraído también de la obra que he citado más arriba “Fue un espectáculo dantesco. Una ciudad de los muertos, con sus habitantes paralizados  en las posiciones más extrañas como si un brutal huracán hubiese barrido la zona. Algunos yacían sobre sus espaldas, otros se encontraban boca abajo. Estaban todos entrelazados y resultaba imposible saber de quién eran las piernas o los brazos. Muchos estaban sentados  en posiciones que les hacían parecer vivos, apoyados en el parapeto o sobre la pared trasera  de la trinchera. Lo más terrible era ver a aquellos que no habían caído, con los ojos abiertos y con la mirada tranquila  de la muerte, como si estuvieran escuchando a los cuervos que revoloteaban por encima. Existe un límite a lo que un ser humano puede presenciar , más allá del cual no se pueden percibir más horrores , una esponja saturada no puede absorber más agua”
El frío , las enfermedades, el hambre, la muerte  siempre presente haría exclamar a un teniente francés “La humanidad ha enloquecido. ¡Qué masacre!¡Qué escenas de horror!No puedo encontrar las palabras para traducir mis impresiones. El infierno no puede ser tan horrible”. Entre el 28 de julio de 1914, fecha de inicio de la guerra,  y el 18 de noviembre de 1918 se movilizaron setenta millones de soldados, y según las estimaciones entre los alemanes y sus aliados murieron 3.500.000 hombres y entre Inglaterra y las naciones que la apoyaban encontraron la muerte 5.100.000 soldados. Esto significa una media de 5600 personas muertas cada día de la guerra. Y a estas cifras habría que añadir las víctimas civiles. Pero como dijera el responsable de millones de muertes años después, el dictador soviético Josef Stalin, “Una única muerte es una tragedia, un millón de muertes es una estadística”  y al referirnos sólo con números a aquellos hombres y mujeres que murieron en la guerra los despersonalizamos y no entendemos en realidad lo que significa la guerra. Son las películas como “War horse” las que nos ayudan a tomar conciencia del verdadero significado de la guerra, cuando centras tu mirada en unas pocas personas, en el rostro de un hombre asustado, de una niña que aún no ha descubierto la vida y ya se la están robando. El horror individual nos permite entender el horror colectivo.
La amistad puede adoptar múltiples formas, y la relación de Albert y su caballo, Joey, es mucho más que la de un jinete y su montura, es la dos amigos o incluso la que pudiera tener con un hermano, ya que Albert es hijo único. Y a través de Joey también descubrirá su auténtico valor, su capacidad, más allá del mundo cerrado de la granja y el pequeño pueblo en el que vive. En cuanto a Joey llega un momento en la película que te olvidas de que se trata de un caballo y lo ves como lo que realmente fueron , otros protagonistas , involuntarios, de aquella guerra con cuya sangre regaron el campo de batalla, indefensos ante la locura desatada por el ser humano. Soldados y caballos compartían el destino en la guerra, ambos inocentes de horror que otros habían creado (imagen procedente de http://www.eventostoppanama.com )
Y ahora termino aquí este artículo recomendando esta película que realmente creo que merece la pena, y no porque esté nominada a seis oscar, sino porque ,aunque no sea la mejor obra de Spielberg, en varios momentos te emociona, te hace sonreír y llorar, te deja imagenes para el recuerdo y al menos yo no pido más a una película. Como a cualquier obra artística, la emoción, la lágrima, la sonrisa son su gran éxito . Creo que la mejor forma de definirla  es decir que no la olvidas al abandonar la sala de cine y para mi esa es la mejor prueba de que una película es valiosa. Al principio os decía que me había quedado con dos frases de la película, la primera era con la que abría el artículo y la segunda es con la que lo cierro “Hay días pequeños y días grandes. La mayoría de los días son pequeños , no dejan huella, pero los días grandes no se olvidan” De nosotros depende que los días sean grandes o pequeños, a veces algo tan sencillo como ir al cine convierte un día normal en un día grande aunque sólo sea porque te ha conmovido una historia. Esta es la magia del buen cine, de las buenas historias.
Para terminar este artículo quiero recordar las palabras del historiador griego Heródoto contra las guerras “Ningún hombre es tan tonto como para desear la guerra y no la paz; pues en la paz los hijos llevan a sus padres a la tumba, en la guerra son los padres quienes llevan a los hijos a la tumba.” Ojalá tuviéramos siempre presente lo que significa una guerra para no repetirla, al menos hasta no agotar cualquier otra medida . En una época donde la violencia se ha banalizado hasta verla como si fuera casi un juego, es importante recuperar la memoria de lo que fue. “War Horse” aporta esa memoria en sus imagenes (imagen procedente de http://www.blogdecine.com )