PACHAMAMA Y LA HIPÓTESIS GAIA:EL CLIMA Y LAS GUERRAS DEL FUTURO

Los pueblos quechua, aymara y para otros pueblos de las regiones andinas consideraban a la naturaleza como un ser vivo a la que llamaban “Pachamama” o “Madre Tierra”. Para ellos la Pachamama representaba a la Tierra como un organismo vivo integrado por todo lo que existe en la naturaleza, desde los manantiales a los desiertos, desde las montañas hasta la más  humilde hormiga serían representaciones de Pachamama. No era una divinidad creadora, sino protectora , ya que da cobijo a los seres humanos y a los animales, ofreciéndoles alimentos, agua y todo lo necesario para que se desarrolle la vida  . Los quechuas y aymaras pensaban que si se la ofendía y nos olvídamos de ella y no la cuidamos Pachamama podría enfadarse, causando enfermedades, sequías o grandes lluvias 

Cuando esto sucedía, en el Imperio Inca se celebraba un rito conocido como la Capacocha. Se llevaban niños desde todas las partes del Tahuantinsuyo, nombre del Imperio inca, a la ciudad de Cuscó, siendo elegidos por su perfección física y también por su posición social, ya que solían ser hijos de los caciques. Se celebraban las ceremonias en honor de Pachamama y luego eran devueltos a sus lugares de origen, donde, tras ser recibidos con alegría por sus habitantes, eran llevados hasta las montañas acompañados de canciones en honor al Inca. Estos niños eran considerados los embajadores de sus pueblos ante Pachamama y para cumplir esa misión les vestían con sus mejores ropas para, a continuación embriagarlos y, una vez dormidos, los ponían en un pozo cavado en las cumbres de las montañas junto con ricas ofrendas para la vida en el más allá. Para ellos los niños no morían sino que se reunían con sus antepasados , velaban por el pueblo y fortalecían la unión con Pachamama
Tumba donde se enterraba vivos a los niños que se sacrificaban a Pachamama, llamados huacos.Se les embriagaba primero y cuando ya estaban dormidos se les enterraba acompañados de un ajuar. Pensaban que no morían, sino que vivían con los antepasados y eran los embajadores entre los hombres y Pachamama, la Tierra. 
En el siglo XX se encontraron numerosas momias correspondientes a estos niños sacrificados a Pachamama . Los españoles, al llegar a las tierras andinas, persiguieron el culto a Pachamama que, sin embargo, pervivió gracias a que gradualmente fue camuflado bajo el culto a la Virgen María católica. En la mitología griega también encontramos una deidad que podríamos decir que es su equivalente a la Pachamama, Gea, la diosa Tierra , la Terra de los romanos.
Gea había surgido del Caos, era la diosa Madre de la que todo había surgido. De su ser habían surgido Urano, el dios del cielo y las estrellas, para cubrirla a ella, y también surgió el Ponto, el mar que la rodeaba. Sería esta diosa la que dio nombre a una teoría nacida en la segunda mitad del siglo XX y que parece recuperar el mito de Pachamama y Gea, es la llamada “Hipótesis Gaia” 
Esta teoría se la debemos al químico inglés James Lovelock (1919). A Lovelock le invitó la NASA en 1965 a participar en un equipo que tenía como principal objetivo desarrollar métodos que permitieran  hallar vida en el planeta Marte y en otros planetas. Al estudiar las condiciones para que se de la vida, a Lovelock le llamó la atención la radical diferencia entre las condiciones existentes en la Tierra en comparación con la del resto de planetas. Es entonces cuando desarrolló su hipótesis de Gaia, según la cual es la vida la que que desarrolla y mantiene las condiciones adecuadas para el desarrollo de si misma. Es decir, la atmósfera , el mar y la tierra se comportan como un todo interrelacionado, y sus organismos vivos autorregulan las condiciones básicas de la vida, como la temperatura, la composición química o la salinidad del océano. 
De esta forma, si la atmósfera tiene una composición de un 78% de nitrógeno, un 21% de oxígeno y apenas un 0.03% de dióxido de carbono se debe a que la propia vida ha establecido estas proporciones, ha sido ella la que ha modelado al planeta, como un cuerpo que crece y se desarrolla. Son los habitantes de la tierra, todos los organismos que la habitan, incluido el ser humano, los que crean y mantienen las condiciones para la vida. Lovelock define así a Gaia : “Gaia es una entidad compleja que implica a la biosfera, atmósfera, océanos y tierra;constituyendo en su totalidad un sistema cibernético o retroalimentado que busca un entorno físico y químico óptimo para la vida en el planeta”   
James Lovelock, el impulsor de la hipótesis Gaía, que tiene muchos puntos en común con la Pachamama, concebir el mundo como un organismo vivo al que nuestra actuación afecta en su funcionamiento
Esta teoría no sería hecha publica hasta 1979 y la dio el nombre de Gaia en honor de la diosa griega Gea. Aunque el propio Lovelock y la bióloga Lynn Margulis, que apoyó la teoría desde un principio, no han querido presentar esta hipótesis como una recuperación del mito de Pachamama, ya que no consideran al planeta en sí como un organismo vivo, sino como un sistema que sirve de marco para que actúen entre si los diferentes seres vivos. En realidad, Pachamama y Gaia son casi lo mismo, la concepción del planeta no cómo algo inerte sino como el marco donde es posible la vida y donde esta se relaciona entre sí manteniendo un equilibrio que permite que esta vida siga desarrollándose . Así nos explica Lynn Margulis lo que es para ella Gaia.
“Se ha llamado Gaia a la diosa de la Tierra o a la Tierra considerada como un organismo. Estas frases pueden conducir a conclusiones equivocadas .Rechazamos la analogía de que Gaia es un organismo individual, principalmente porque no hay ningún organismo que se nutra de sus propios residuos ni que recicle por sí mismo su propio alimento. Es mucho más apropiado decir que Gaia es un sistema interactivo cuyos componentes son seres vivos.”

 
Pachamama, Gea, Gaia, los diferentes cultos a lo largo de la historia que han visto en la Tierra su diosa madre, la casa que les cobija, desde los indios de América hasta los mongoles que habitan las grandes estepas , durante milenios los hombres han mantenido el contacto con la naturaleza,la han respetado y han convivido con ella conscientes de que sin ella no podrían existir. Pero nuestro mundo civilizado, el que nació a partir de la Revolución Industrial del Siglo XIX , que sienta sus bases sobre el capitalismo consistente en  explotar los recursos para obtener cada vez un mayor beneficio, el mismo sistema que ha creado nuestra sociedad de consumo, ya no conoce a Pachamama, ya no sabe que es Gaia, y lo que es peor, aunque ve los resultados de esta ignorancia prefiere cerrar los ojos y correr ciega a su propia destrucción.
 
Según datos de la Oficina Metereológica del Reino Unido, el pasado año 2010 ha sido el segundo más caluroso desde que se conservan registros. Pero los datos no acaban ahí, porque los diez últimos años nos han dado las temperaturas más altas de la historia, y la temperatura global del planeta se ha incrementado en 0,2 grados con respecto a la década de 1990 a 2000. El fenómeno cíclico de La Niña ha sido el más fuerte de los últimos 30 años, y se han sucedido los acontecimientos extremos, como la gran sequía que padeció Rusia durante el verano pasado o las grandes inundaciones de China y Pakistán, o la muy reciente que ha asolado gran parte de Australia.
 
VÍDEO SOBRE EL DESHIELO DE LOS POLOS Y SUS EFECTOS SOBRE LA TIERRA
 
 
 
Los fenómenos climáticos llamados de   El Niño y la Niña tienen ambos efectos a nivel mundial, el Niño se produce cuando se desplaza agua cálida desde el sur del Pacífico hacia Perú y provoca lluvias en gran parte de América y sequías en Brasil y Estados Unidos ,mientras que la Niña es justo el fenómeno contrario y causa grandes inundaciones en Asía y sequías  en grandes zonas de América. Pero aunque esto ha sucedido siempre, durante la última mitad del siglo XX y en la primera década del siglo XXI sus efectos han sido más devastadores.
 
A ello tenemos que sumar el progresivo calentamiento del planeta que ha causado el gradual deshielo de los glaciares, que son la principal reserva de agua dulce del mundo y que alimentan a los ríos que nacen en las montañas, el retroceso continuado de la masa helada en Groenlandia y , en particular, en el Ártico que ha permitido incluso que algunos barcos lo atravesasen en verano, cuando la extensión de hielo se ha reducido a mínimos históricos. En las grandes montañas africanas, como el Kilimanjaro o el Monte Kenya, sus glaciares desaparecerán a inicios de la década del 2020, y lo mismo sucede con los glaciares de los Himalayas que alimentan a ríos como el Ganges o el Brahmaputra en la India, que amenaza la propia existencia de estos cursos fluviales, y, con ello, la de millones de personas que dependen de sus aguas.
 
La Organización Metereológica Mundial  publicó una nota a finales del año 2010, que ha sido convenientemente silenciada , avisando de que el mundo esta sufriendo “una serie de eventos meteorológicos extremos sin precedentes”. El escritor y antropólogo Brian Fagan, autor de un libro titulado “La corriente de El Niño y el destino de las civilizaciones” ya nos avisa del problema que se avecina: 
 
“Es muy difícil saber como va a ser el futuro pero, para mí, va a haber dos temas trascendentales. Por una parte , el cambio climático, que va a ser algo que nos va a afectar a todos, en todo el mundo. Por la otra, el agua.Las guerras del futuro no serán por cosas como la religión, sino que serán por recursos , por el agua.”
 
Estamos asistiendo estos días a numerosas manifestaciones e incluso revoluciones en los países de África del Norte, como Túnez, Argelia o Egipto, que se van extendiendo a Mauritania y amenazan a otras naciones de la zona como Marruecos o Libia. Aunque hay causas políticas y sociales que justifican estos movimientos,en el fondo hay una razón que afecta a la vida cotidiana de la gente, el precio de los alimentos. A causa de la sequía y los incendios provocados por ella en Rusia durante el verano pasado, los rusos tuvieron que dejar de exportar grano, y lo mismo sucedió con Pakistán tras las grandes sequías que la asolaron, mientras que en gran parte de Asia las cosechas de arroz han sido mucho peores debido a un verano anormalmente cálido y un monzón que ha arrasado con grandes inundaciones los campos de cultivo.
 
 
Foto desde un satélite de Rusia en el verano de 2010l Los puntos de color rojo son los cientos de incendios que asolaron Rusia como consecuencia de la sequía. Después el gobierno ruso ordenaría no exportar cereales, lo que contribuyó a la subida de su precio y a  las revueltas que ahora podemos ver en África del Norte
Todo esto ha causado que los cereales, en apenas un año, hayan subido su precio un 39% de media en los mercados internacionales y ,según la FAO, el Índice de Precios de Alimentos a superado su record histórico del 2008. Los efectos son devastadores en los países más pobres, donde los alimentos básicos alcanzan precios demasiado altos para ser adquiridos y la amenaza del hambre comienza a cernirse sobre muchas de estas naciones. Se preve que durante la década que acabamos de inaugurar las temperaturas sigan aumentando al igual que las concentraciones de monóxido de carbono, lo que hará disminuir las lluvias y afectará a las plantas en su capacidad para absorver los nutrientes que necesitan
 
¿Cuáles son las consecuencias de estos fenómenos?s Los glaciares van a desaparecer en su casi totalidad entre 2020 y 2030, el Ártico dejará de existir en verano volcando sobre el Océano Atlántico tal cantidad de agua dulce que podría incluso interrumpir la Corriente del Golfo que actúa como un termostato que regula la temperatura de Europa y Norteamérica, y podría provocar un cambio muy brusco de temperatura, una especie de nueva edad glaciar, muchos ríos alimentados por glaciares desaparecerán,los océanos muestran señales evidentes y alarmantes del agotamiento de sus recursos al no poder soportar la presión a la que son sometidos los caladeros de pesca,  los terrenos de cultivo afectados por continuas sequías se empobrecerán y cereales como el trigo, la soja, el arroz o el maíz podrían tener producciones deficitarias ya para el 2020.
 
Si a todo esto le unimos que en estos momentos la Tierra está habitada por 7000 millones y dentro de tan sólo 10 años habrá alcanzado los 7800 millones, tenemos una auténtica bomba de relojería que amenaza con explotarnos en las manos. Los antiguos aymara nos dirían que hemos ofendido a Pachamama, pero lo que es evidente es que si seguimos agotando los recursos de nuestro planeta para alimentar un sistema basado en un consumo creciente de esos recursos, el final de nuestra civilización está escrito. Y no será la primera vez que sucede.
 
La civilización maya alcanzó un gran desarrollo del que nos dejaron sus sofisticadas urbes  hoy ocultas entre las selvas de Guatemala, Méjico o Belice, pero ente los años 800 y 1000 d.C empezaron a sufrir graves sequías. Sus gobernantes, en lugar de cuidar unas tierras que ya de por sí no eran muy fértiles, las forzaron para producir más hasta que terminaron por agotarse al tiempo que se secaban los pozos. Esto fue lo que produjo el derrumbe social de los mayas y su desaparición como civilización.
 
Mil años después la situación se repite , el mundo avisa que si seguimos por este camino los recursos se agotarán, pero seguimos actuando como si estos fueran infinitos y pudiéramos crecer indefinidamente . Pero no es así, nuestro mundo se agota pero si llegamos a rebasar el límite, no se producirá el fin del mundo, sino el fin de nuestra civilización. Estamos a tiempo de reaccionar pero la pregunta es ¿estamos dispuestos a hacerlo cuando supone cambiar toda nuestra sociedad y lo que entendemos por nuestro bienestar?Me temo que en la balanza entre el interés económico y la conservación del planeta, la codicia humana va a salir ganando. Depende de nosotros.
 
Parafraseando al poeta William Ernst Hemley la humanidad “es dueña de su destino , la capitana de su alma”. Esperemos que abramos los ojos antes de que sea demasiado tarde y no sigamos ofendiendo a Pachamama con fracasos como las Conferencias de Cancún o Copenhague,