SISSÍ, LA HISTORIA DE UNA EMPERATRIZ TRISTE(PRIMERA PARTE)

En algunas ocasiones me gusta abandonar los temas habituales del Mentidero para relatar alguna historia de amor, de esas historias que nos acercan más al corazón de los seres humanos, que nos permiten conocer mejor su forma de sentir y nos aproximan a su realidad ,aunque de ellos nos separen el tiempo, las costumbres, el idioma o la forma de pensar. Así hemos conocido a lo largo del año pasado la historia de la enamorada monja portuguesa Mariana Alcoforado (1640-1723), de los amores del gran escritor checo Franz Kafka(1883-1924) o los amores medievales de Pedro Abelardo(1079-1142) y Eloísa(1101-1164) . Mirando atrás me doy cuenta que todas estas historias tienen un punto en común, no tuvieron un final feliz, quizás porque conmueve más al alma humana la tragedia, el drama y la desgracia que la dicha de dos personas juntas para toda la vida. Hoy no será una excepción, aunque el nombre de su protagonista, Elisabeth Amalie Eugenie Herzogin , conocida mejor como Isabel de Baviera y más aún como Sissí, nos traiga a la memoria las imágenes de edulcoradas películas como la trilogía protagonizada por la bella actriz nacida en Viena Romy Schneider (1938-1982) en los años cincuenta.
Pero la vida de la auténtica Isabel de Baviera, a la que a partir de ahora llamaremos Sissí en este artículo, tiene muy poco del cuento de hadas descrito en aquellas películas . La pequeña Sissí había nacido en Munich en la Nochebuena del año 1837 y desde su nacimiento tuvo el tratamiento de Alteza Real, ya que pertenecía a la alta nobleza al ser hija del duque Maximiliano en Baviera(1808-1888) y de la princesa Ludovica de Wittelsbach (1808-1892), hija a su vez del que fuera rey de Baviera Maximiliano I (1756-1825) de quién heredaría el título de alteza real que luego transmitiría a su hija Sissí, nieta, por tanto, de un rey e hija de un duque, aunque si os fijáis he escrito Maximiliano en Baviera y no de Baviera, porque tenía el título de duque pero no el título de duque de Baviera que era de una categoría superior. El padre de Sissí,Maximiliano, era un hombre con inquietudes intelectuales, que había seguido estudios en la Universidad de Munich, y que también amaba viajar, escribiendo incluso un libro de viajes titulado “Viaje en Oriente” donde relataba sus peripecias por Grecia, Turquía, Egipto y Nubia y colaboraba incluso con un periódico de Munich en el que escribía artículos bajo el seudónimo de Phantasius .
El Palacio de Possenhofen adquirido en 1834 por Maximiliano , el padre de Sissí,y donde esta pasaría toda su infancia hasta los 17 años, cuando viajó a la corte de Viena para contraer matrimonio con el emperador Francisco José I de Austria . Fue la época más feliz en la vida de la futura emperatriz pues allí llevaba una vida libre, dedicada a las cosas que más amaba, los caballos, la naturaleza y también los libros . Tenía una actitud cercana con la servidumbre y ya entonces rehuía la rígida etiqueta y protocolo de la Corte, influida sin duda por el carácter bohemio de su padre , que trataba de mantener a su familia alejada de la corte e unos emperadores con los que él no simpatizaba por la naturaleza absolutista e inmovilista de la monarquía austríaca (imagen procedente de http://realeza.foros.ws ) 
 Este  hombre ,de carácter bohemio y activo, tenía a Sissí como su hija favorita  porque la pequeña era la más parecida a su padre ,en cuanto a su forma de ser, entre sus diez hermanos .Le gustaba montar a caballo, leer, recorrer los bosques y perderse por las montañas con la misma intensidad que rehuía las ceremonias de la aristocracia y la rígida etiqueta de la corte.  Maximiliano trató de llevar una vida alejada de la corte,  viviendo entre Munich y el Palacio de Possenhofen , situado en un idílico paisaje a orillas del lago bávaro de Starnberg , a unos ochenta kilómetros de Munich y que Maximiliano había comprado en 1834 como un lugar de retiro para toda la familia. El matrimonio entre Maximiliano y Ludovica parece que fue feliz, pero lo que no queda tan claro es que colmara las ambiciones de Ludovica. De los doce hermanos de Ludovica, una de ellas, Carlota(1792-1873), se había convertido en emperatriz de Austria al casarse con el emperador austríaco Francisco I (1768-1835), otra de ellas, Isabel Luisa (1801-1873) se casó con el rey de Prusia Federico Guillermo IV (1795-1861) y la hermana gemela de esta última, Amalia Augusta (1801-1877) se casó con el rey de Sajonia Juan I (1801-1873).
Todas ellas casadas con reyes y Ludovica casada con un hombre que ni siquiera era el duque de Baviera,sino un duque en Baviera que ni reina ni tiene responsabilidades de gobierno. Después de sus dos hijos mayores, Luis de Baviera(1831-1920), y Guillermo Carlos de Baviera(1833-1834), que había muerto con solo un año de edad , la primera en edad de sus hijas era Elena de Baviera (1834-1890) y Ludovica estaba dispuesta a que ella fuera la futura emperatriz del Imperio Austríaco casándola con el joven príncipe heredero Francisco José(1830-1916). Elena había compartido con Sissí su afición a los paseos por el campo y . Pero antes de seguir y para entender el contexto en el que nos estamos moviendo miremos al pasado , como solemos hacer en el Mentidero , cuando comienza la andadura del Imperio Austríaco en la historia, un imperio que hundía sus raíces en la historia de Europa posterior a desaparición del Imperio Romano de Occidente en el año 476.
Mapa del Sacro Imperio durante la dinastía Otónida entre el 962, año en que Otón I fue coronado emperador, y su nieto Otón III muerto en 1102. El Sacro Imperio sobreviviría como entidad política  y territorial durante casi mil años, convertido en el heredero del Imperio Romano de Occidente y del sueño siempre insatisfecho desde la desaparición del gobierno de Roma en 476 de una Europa unida . Del Sacro Imperio surgiría en el siglo XIX, como una división del mismo, el Imperio Austro Húngaro (imagen procedente de http://egarciaber.blogspot.com )
Después de las sucesivas invasiones de pueblos germánicos, en el siglo IX se formaba el Imperio Carolingio bajo la autoridad de emperador Carlomagno(742-814), coronado emperador en la Navidad del año 800. Tras la muerte de Carlomagno el imperio que había forjado pasó a manos de su hijo Ludovico Pío o Luis I el Piadoso(780-841) que terminaría dividiendo el Imperio entre sus hijos . Ya en el siglo X, una parte de aquel Imperio dividido y que había tomado el nombre de Reino Franco Oriental , se transformó en Imperio bajo la dinastía sajona de los Otones, llamada así porque sus tres primeros emperadores fueron Otón I(912-973), Otón II(955-983) y Otón III(980-1002). Otón I fue coronado emperador en el año 962 y con él comenzaba el que sería conocido como Sacro Imperio Romano Germánico, aunque no hay un registro escrito con esta denominación hasta el año 1184. Era el intento de Europa de conservar el símbolo y el prestigio del desaparecido Imperio Romano y un intento de unidad que , en realidad nunca llegaría a consolidarse.
Mapa de Europa en 1815, ´con las fronteras marcadas en el Congreso de Viena que se desarrolló entre 1814 y 1815 que establecería el equilibrio de poder en Europa después de la derrota de Napoleón Bonaparte  y que se mantendría hasta el año 1848 sin grandes cambios . Fue un triunfo de la monarquía absoluta sobre los movimientos liberales y revolucionarios nacidos de la Revolución Francesa de 1789 y que en el caso de Austria aseguraba el gobierno del emperador Francisco I apoyado por su canciller Metternich, el auténtico gobernante en la sombra y que se mantendría al frente del gobierno austríaco hasta los movimientos revolucionarios de 1848 (imagen procedente de http://annalesdeltiempo.blogspot.com)  
Pero esta entidad política y territorial, el Sacro Imperio Romano Germánico, sobreviviría durante casi mil años, hasta que en el año 1806 , cuando el emperador francés  Napoleón Bonaparte(1769-1821) recorría victorioso los campos de batalla de toda Europa, el Sacro Impero demostró ser una estructura anticuada que ya no era capaz de hacer frente a las amenazas externas víctima de sus tensiones internas. El que entonces era el emperador del Sacro Imperio, Francisco II, renunció a la corona imperial para mantenerse sólo como emperador de Austria. El Sacro Imperio desaparecía oficialmente el 6 de agosto de 1806 y nacía el Imperio Austríaco, del que Francisco sería su primer emperador con el nombre de Francisco I de Austria(1768-1835), que además era rey de Hungría , Bohemia y Lombardia,en el norte de Italia. A su muerte en 1835 le sucedía su hijo Fernando I(1793-1875). Fernando había nacido del segundo matrimonio de Francisco I con su prima hermana María Teresa de las Dos Sicilias(1772-1807) y parece que la consanguinidad de sus padres hizo que Fernando naciera con debilidad mental y sufriera desde niño fuertes ataques epilépticos.
El hijo y sucesor de Francisco I, Fernando I de Austria, padecía de cierto retraso mental causado seguramente por la consanguinidad de sus padres, que eran primos hermanos. Sufría ataques de epilepsia y aunque no fue declarado públicamente incapaz de gobernar, las decisiones de gobierno fueron tomadas por el canciller Metternich que , además, elegiría al sobrino de Fernando, Francisco José, como su sucesor. Fernando nunca tendría descendencia a pesar de haber contraido matrimonio con su prima María Ana de Saboya , un matrimonio que seguramente jamás fue consumado. En 1848, cuando las calles de Viena se agitaban por la revolución, Fernando I pidió explicaciones a Metternich sobre lo que estaba sucediendo, y cuando el canciller le respondió que  se estaba iniciando una revolución, el emperador replicó “Si, pero ¿Tienen permiso?” El sucesor de Metternich al frente del gobierno obligaría a Fernando I  a abdicar en 1848 en favor de su sobrino Francisco José, pasando el resto de su vida en el castillo de Praga hasta su muerte en 1875
En ese estado no estaba capacitado para gobernar y se formó un gabinete de gobierno en la sombra con el canciller Metternich(1773-1859) como auténtico gobernante del Imperio velando por mantener las estructuras de la monarquía absoluta en una época de frecuentes revoluciones por toda Europa que amenazaban con la desaparición de las monarquías. A pesar de sus problemas mentales, se concertó el matrimonio de Fernando I con su prima Maria Ana de Saboya(1803-1884), quizás tratando de dotar al reinado de Fernando I de un aire de normalidad, silenciando los rumores sobre su incapacidad para gobernar. El matrimonio no tuvo descendencia y muchos historiadores sospechan que jamás llegó a ser consumado. Sin embargo, hay que señalar que Fernando I llevó un diario a lo largo de su vida donde anotaba sus pensamientos con coherencia, si bien demostraba que sus capacidades intelectuales no eran del todo normales.
Archivo:Stieler Archduchess 1832.jpg
Es fácil perderse en este auténtico culebrón del siglo XIX en que se habían convertido las dinastías reinantes en Europa . En la imagen tenemos a la archiduquesa Sofía de Baviera, hermana de Ludovica de Baviera que era la madre de Sissí, por lo que Sofía era su tía. Sofía contrajo matrimonio con el archiduque Francisco Carlos de Austria, hermano del emperador Fernando I. Con su marido tuvo seis hijos, el mayor de ellos Francisco José de Austria. Como Fernando I era incapaz de gobernar Metternich ordenó que Francisco José fuera preparado como heredero de la corona.  Francisco José y Sissí eran, por lo tanto, primos , lo que no sería un obstáculo para su matrimonio, pues la consanguinidad era muy frecuente en unas monarquías donde todos estaban emparentados en algún grado con los demás miembros de la realeza    
Mientras, en 1824 , Sofía de Baviera(1805-1872), hermana de la madre de Sissí, Ludovica de Baviera, se casaba con el archiduque Francisco Carlos de Austria(1802-1878), hermano de Fernando I. Sofía y Francisco Carlos de Austria tendrían seis hijos, de los  cuales uno de ellos nacería muerto en 1840, y el primogénito era Francisco José , nacido en 1830. Como Fernando I no parecía que fuera  a tener descendencia, el canciller Metternich ordenó que se preparara  el pequeño Francisco José como sucesor de su tío al frente del Imperio , pero todo se precipitó cuando en el año 1848 se propagaba por Europa la que sería conocida como la Primavera de los Pueblos o el Año de las Revoluciones. El sistema nacido después de la derrota definitiva de Napoleón basado en el mantenimiento de las monarquías absolutas que habían seguido reinando a partir del Congreso de Viena de 1814-1815 se venía abajo . Primero en Francia y luego en Alemania, Austria y Hungría , hasta llegar a Italia, las revoluciones liberales iban acompañadas además por las primeras manifestaciones nacionalistas y del movimiento obrero. Todas ellas fueron finalmente reprimidas, pero el sistema de la monarquía absoluta quedaba herido de muerte.
El joven Francisco José I, con apenas 18 años, se convertía en el nuevo emperador de Austria el 2 de diciembre de 1848, después de la abdicación de su tío Fernando I. Así lo contaba Fernando en su diario “El asunto acabó con el nuevo Emperador arrodillado ante su viejo emperador y Señor, debo decir, yo, pidiéndole su bendición, la cual di, poniendo ambas manos sobre su cabeza y haciendo el signo de la Santa Cruz… entonces lo abracé y besé a nuestro nuevo Señor, y fuimos a nuestra habitación. Después de todo esto, Yo y mi querida esposa oímos Santa Misa … más tarde yo y mi querida esposa hicimos las maletas.” Pero la situación que tendría que enfrentar el nuevo emperador no era sencilla, con un Imperio amenazado por las rebeliones liberales, las tensiones nacionalistas , la crisis económica y el rechazo de Hungría a reconocerle como rey que le obligaría a buscar una alianza con Rusia para someter por la fuerza a los húngaros (imagen procedente de http://dinastiasreales.blogspot.com ) 
En el Imperio Austríaco las revoluciones de este año trajeron consigo la dimisión del canciller Metternich que fue sustituido en el gobierno por el aristócrata y militar Félix de Schwarzenberg(1800-1852) que para salvar la monarquía y con ello la estructura del Imperio consideró que era necesario convencer a Fernando I que abdicara en favor de su sobrino. De esta forma, el 2 de diciembre de 1848, a los 18 años de edad, Francisco José se convertía en el emperador Francisco José I de Austria, rey de Hungría,  Bohemia, Croacia, Eslavonia, Dalmacia , Galicia e Iliria. Nada más subir al trono tuvo que enfrentarse a la negativa de Hungría a reconocerle como emperador lo que le obligó a buscar el apoyo de Rusia para derrotar definitivamente a los húngaros en la batalla de Temesvar. Pero las tensiones nacionalistas crecían por todo el Imperio, los serbios y los bohemios también querían la independencia , mientras el Imperio se veía ahogado por la crisis económica. Eran tiempos muy complicados, donde Francisco José I trataba de mantener unido lo que amenazaba con romperse en mil pedazos en cualquier momento.
Archivo:Helena Thurn Taxis.jpg
Elena de Baviera, la hermana mayor de Sissí y a la que la familia llamaba Nené. Ella sería la elegida por su tía Sofia para convertirse en la prometida de su hijo Francisco José y, por lo tanto, futura emperatriz de Austria. Pero los planes de Sofia y de la madre de Elena, Ludovica, no se cumplirían porque el destino quiso que Francisco José se fijara en su pequeña hermana Sissí, con la que ella había compartido paseos por los bosques y las montañas que rodeaban el Palacio de Possenhofen cuando ambas eran niñas . Elena se sentiría traicionada por su hermana y despreciada por Francisco José. Dos años después , cuando contaba con 22 años y ya era considerada una solterona para las costumbres de la época se pudo concertar el matrimonio con Maximiliano de Thurn und Taxis, cuya familia había hecho fortuna gracias a que tenía el monopolio del correo desde la época del  Sacro Imperio. Sin embargo , apunto estuvo de no celebrarse el matrimonio pues se consideraba que los Thurn und Taxis no tenían suficiente nobleza en la sangre para unirse a Elena. Sissí, que se sentía culpable por la suerte de su hermana, intercedió en su favor y finalmente se pudo celebrar el matrimonio  y Sissí , tal vez, calmó así su conciencia 
Esta era la situación cuando en 1853 su madre, Sofía de Baviera , cree llegada la hora de buscarle esposa y se fija en una de sus sobrinas, la seria y discreta Elena . Habla con su hermana Ludovica y ambas deciden organizar un encuentro entre Francisco José y Elena en la ciudad balneario de Bad Ischl, que Francisco José había elegido como lugar de residencia estival desde 1849 en un palacete que ya era conocido como la Villa Imperial. A esta Villa Imperial se dirigían en agosto de 1853  Ludovica de Baviera con su hija mayor , Elena, y también con la alegre Sissí, que a sus 16 años muestra su asombro y alegría por todos los nuevos lugares que va conociendo por el camino. Estaba tranquila, ya que ella sólo iba de acompañante, la cita con el emperador era para su hermana. Pero como dijera el cantante británico John Lennon, “la vida es lo que te pasa mientras tu haces otros planes” y los planes urdidos por Sofía y Ludovica no salieron como ellas esperaban.

Imagen de la Villa Imperial en la ciudad balneario de Bad Ischl , donde se había concertado el encuentro entre Francisco José y Elena de Baviera por iniciativa de sus respectivas madres, Sofía de Baviera y su hermana Ludovica. Sin embargo, la cena en la que se iba a anunciar  el compromiso iba a tener un desenlance inesperado que truncaría los planes de Sofia, que trato por todos los medios de evitar que su hijo se decidiera por Sissí en lugar de casarse con su hermana , pero no lo consiguió, quizás para desgracia de la propia Sissí como el tiempo se encargaría de demostrar. La Corte no era un lugar adecuado para ella y su carácter independiente (imagen procedente de http://www.absolutaustria.com )
El 16 de agosto de 1853 tenía lugar el primer encuentro entre Francisco José y Elena , un Francisco José que estaba allí forzado por la autoridad de su madre, ya que él amaba su libertad y no tenía ganas de ningún compromiso matrimonial. Por la noche compartió mesa con la que iba a ser su prometida, pero en aquella mesa se encontraba aquella vivaz, alegre y bella muchacha de dieciséis años que desde un primer momento cautivó la atención del monarca. Según nos cuenta el escritor español Carlos Fisas en su libro “Historias de las historias de amor” de la que extraigo buena parte de la información de este artículo,  cuando la cena llegaba a su fin y todos esperaban que el emperador se levantase para pedir la mano de Elena, este se levantó, si, pero para dirigirse hacia donde estaba Sissí y pedirla que le acompañara en un paseo por los jardines de la villa . Podemos imaginar la sorpresa de todos los invitados, los rostros entre atónitos y desconcertados de las madres de ambos, Sofía y Ludovica, y la vergüenza y humillación que tuvo que padecer Elena cuando esperaba ser la prometida del emperador.
Ajenos a todo esto, los dos jóvenes caminaban por el jardín. No sabemos lo que se dijeron , pero es fácil imaginar que hablarían de sus aficiones comunes, como los caballos , y que él la invitara a acompañarle en una excursión que tenía prevista para el día siguiente. Una vez de regreso del paseo, y ya a solas con su madre , Francisco José y Sofia de Baviera discutieron durante toda la noche, tratando la madre de convencer a su hijo de que la esposa adecuada era Elena y no Sissí. Sofía incluso llegó a pedir en medio de la madrugada que acudiera el cardenal que había sido elegido para bendecir el compromiso previsto con Elena, para que tratara de convencer a Francisco José. Pero todo fue inútil, al día siguiente , a las nueve de la mañana, este mismo cardenal bendecía el compromiso de Francisco José con Sissí. Días después, en el “Wiener Zeitung”,  periódico oficial de gobierno austríaco , se hacía publico el compromiso con estas palabras “Su majestad apostólica, imperial y real, el emperador Francisco José I, con el consentimiento de su majestad el rey Maximiliano de Baviera, se ha prometido en Ischl con la princesa Elisabeth, Amalia, Eugenia, duquesa en Baviera, hija de sus altezas el duque Maximiliano José y de la duquesa Ludovica, princesa de la Casa Real de Baviera”

Archivo:Hélène (à gauche) et sa soeur Sissi.jpg
Fotografía de las dos protagonistas de este triángulo amoroso, aunque más bien era una trama amorosa urdida por su madre Ludovica y su tía, la archiduquesa Sofía, para casar a Elena con Francisco José. A la derecha de la imagen tenemos a Sissí y a la izquierda a su hermana mayor Elena . Francisco José quedó prendado al momento de Sissí y al día siguiente de conocerla ya se anunciaba su compromiso con ella, que , menos de un año después, se iba a convertir en la nueva emperatriz de Austria  
El padre de Sissí, Maximiliano, no se sintió demasiado feliz al saber la noticia del compromiso de su hija  favorita y su futuro como emperatriz de Austria, ya que no tenía en gran estima el tipo de monarquía que representaba Francisco José, una monarquía anclada en el pasado, incapaz de evolucionar con los tiempos abandonando el absolutismo y que seguía ejerciendo un poder tiránico. En cuanto a su madre Ludovica había logrado lo que quería, convertir a una de sus hijas en emperatriz. Que en lugar de Elena fuera Sissí en realidad no era tan importante. Durante el tiempo que faltaba para el matrimonio Sissí tuvo que aprender nuevas normas de comportamiento , muy diferentes a la vida libre y despreocupada que había llevado hasta aquel momento. Entre esos cambios estaba abandonar el consumo de cerveza , a la que Sissí era aficionada, por el vino , más habitual entre la aristocracia vienesa. Después de dejar su hogar, Sissí emprendió el viaje hacia Viena, a bordo de un barco que fue descendiendo el curso del Danubio. Allá por donde pasaba la futura emperatriz repicaban las campanas  y era saludada por la población. En una joven como Sissí aquello tuvo que causar un efecto abrumador.

Sissi
Fotografía de Sissía coronada como emperatriz de Austria.Comenzaba su vida en la Corte y durante los primeros años se haría patente su influencia sobre las decisiones del emperador Francisco José I, pero también se haría patente que su fuerte carácter le iba a traer problemas en la rígida corte austríaca ,comenzando con su suegra y tía la archiduquesa Sofía (imagen procedente de http://vidasfamosas.com )
El 23 de abril de 1854, menos de un año después de su primer encuentro con Francisco José, Sissí llegaba a Viena a bordo de un barco y era alojada en el palacio imperial de Schönbrunn, conocido como el Versalles vienes y que con sus magníficos jardines y sus 1441 habitaciones, era la residencia estival favorita de la familia Imperial. Después de bañarse y arreglarse, salió al balcón del palacio a saludar al pueblo expectante que esperaba en el exterior junto a su prometido. Un día después, el 24 de abril de 1854 Francisco José I de Austria y Elisabeth Amalie Eugenie von Wittelsbach, Sissí, contraían matrimonio en la Iglesia de los Agustino de Viena . Parecía el comienzo de una vida maravillosa para la joven emperatriz, pero pronto surgirían los primeros problemas para adaptarse a la rígida etiqueta de la corte austríaca  y sus roces con la madre del emperador, su tía Sofía de Baviera, unos roces alimentados por el carácter independiente de Sissí que se había criado durante toda su vida en la libertad de los campos del Palacio de   Possenhofen.Es hora que dejemos de momento a los dos recién casados y mañana conoceremos la segunda parte de esta historia, donde nos alejaremos mucho de la luz que hasta ahora había iluminado la vida de Sissí.

El bello Palacio de Schönbrunn, donde Sissí se encontró con Francisco José la víspera de su matrimonio  y desde cuyos balcones saludó a la multitud que deseaba ver a su futura emperatriz. El origen de este palacio hay que buscarlo en el siglo XVII , cuando el entonces emperador del Sacro Imperio , Leopoldo I de Habsburgo(1640-1705) decidió construir un palacio para su hijo y futuro emperador, José I . De esta construcción inicial, comenzada en 1692 y terminada en 1713 se conserva la Capilla y la Escalera Azul. Sería bajo el gobierno de la emperatriz María Teresa I de Austria(1717-1780) cuando se convirtió en la residencia de verano de los emperadores austríacos. Las sucesivas ampliaciones y mejoras harían que Schönbrunn fuera conocido como el Versalles de Viena (imagen procedente de http://www.forodefotos.com )

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LA LEYENDA DE LA LANZA SAGRADA O LANZA DEL DESTINO:DE LONGINOS AL NAZISMO

El Gólgota o Monte de la Calavera, en las cercanías de Jerusalén. Tres cruces se erigen en su parte superior, y en ellas tres hombres crucificados esperando la muerte, pero la atención de todos se centra en uno de ellos, Jesús el Nazareno  “Pilatos, por su parte, escribió y puso sobre la cruz este rótulo:  Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos”(Juan 19,19-20) y “los que pasaban por allí le insultaban moviendo la cabeza y diciendo “tu, que destruías el templo y lo reedificabas en tres días, sálvate a ti mismo, si eres hijo de Dios, y baja de la cruz”(Mateo27,39-41). El tiempo transcurre despacio en la agonía de los crucificados y extraños fenómenos se suceden “Desde la hora sexta se oscureció toda la tierra hasta la hora nona. Hacia la hora nona gritó Jesús, Dios mío, Dios mío , ¿por qué me has abandonado?”(Mateo27,45-47) y la vida de Jesús se aproxima a su culminación “Después de esto, sabiendo Jesús que todo se había acabado, para que se cumpliera la Escritura , dijo: “Tengo sed”.Había un vaso lleno de vinagre ;y poniendo en un ramo de hisopo una esponja empapada en el vinagre, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús tomó el vinagre , dijo “Todo está cumplido”. E inclinando la cabeza expiró”(Juan19,28-31)
Y en este punto llegamos al hecho que da origen al protagonista del artículo de hoy, un objeto cuya leyenda ha traspasado los siglos a través de algunas de las personalidades más poderosas de sus respectivas épocas , hasta llegar al siglo XX , donde se convirtió en objeto de deseo de un líder que deseaba su poder para dirigir el mundo. El único que recoge este episodio es el Evangelio de San Juan , con estas palabras “Los judíos , como era la preparación de la pascua, para que no quedaran los cuerpos en la cruz el sábado , rogaron a Pilato que se les quebraran las pierna y los quitaran.Vinieron ,efectivamente, los soldados, y quebraron las piernas al primero y luego al otro que había sido crucificado con él. Más al llegar a Jesús y verlo muerto, no le quebraron las piernas;pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza y seguidamente salió sangre y agua. Quién lo ha visto da testimonio , y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad para que vosotros creáis. Todo esto ha sucedido para que se cumpliera la Escritura: “No se le romperá hueso alguno” Y también otra Escritura que dice “Verán al que traspasaron” (Juan 19,31-38)
Imagen del que se cree que es el Monte Gólgota o de la Calavera donde fue crucificado Cristo y , situado a las afueras de Jerusalén . Jesús sería atravesado, según San Juan por la lanza de un soldado romano, al que la tradición dio luego el nombre de Longinos , que significa “lancero”
Ninguno de los Evangelios Sinópticos , un término que procede del griego y significa “ver juntos” y hace referencia a los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas pues guardan muchas similitudes entre ellos y parecen redactados para ser leídos juntos, ninguno, repito, hace mención a este episodio del cuerpo de Jesús atravesado por una lanza romana de los soldados que custodiaban a los crucificados. Mateo si hace la siguiente referencia a los soldados que allí se encontraban “El centurión , por su parte, y los que con él estaban custodiando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que ocurrían, tuvieron mucho miedo y decían “Verdaderamente éste era Hijo de Dios”(Mateo 27,54-55”), palabras que se repiten en San Marcos “El centurión situado frente a él, al verlo expirar así, exclamó “Verdaderamente era Hijo de Dios”(Marcos39-40) y en San Lucas “el centurión , al ver lo que había ocurrido, glorificaba a Dios, diciendo:”Verdaderamente este hombre era justo”(Lucas23,47-48).
La breve referencia que San Juan hace en su Evangelio, cuando uno de los soldados romanos le traspasó el costado a Jesús, no sabemos si para asegurarse de su muerte o bien porque, compadecido, quisiera evitarle más sufrimientos, se encuentran en el origen de la leyenda que rodea a un objeto que ha sido considerado sagrado y símbolo de poder para aquel que la posea. Como ya hemos visto, en ninguno de los evangelios se menciona el nombre de ninguno de los soldados que allí se encontraban, únicamente se distingue el rango de uno de ellos, el centurión, pero no sabemos si fue él quien clavó la lanza en el cuerpo de Jesús. Una lanza  que debía ser una de las dos reglamentarias que usaban las legiones romanas, el pilum o el hasta longa, la primera era un arma arrojadiza de unos dos kilos de peso y 1,20 metros de longitud, mientras que el hasta longa alcanzaba los 2,70 metros de longitud .
Archivo:Meister des Rabula-Evangeliums 002.jpg
Esta es la primera imágen donde se asocia el nombre de Longinos al soldado romano que clavó la lanza en el costado de Jesús. Está fechado en 586 y se conserva en la Biblioteca Laurenciana de Florencia
Como ya he mencionado en algún otro artículo de el Mentidero, en 1945 se descubrieron en el pueblo de Nag Hammadi(Egipto) un auténtico tesoro histórico, con más de 1100 páginas escritas en copto y que habrían sido copias hechas por monjes en el siglo IV de diferentes textos religiosos, entre los que se encuentran los Evangelios Apócrifos. Como sucede con otras tradiciones cristianas como los Reyes Magos , María Magdalena o datos sobre la vida de la Virgen María o San José o la propia infancia de Cristo, beben de las fuentes de estos Evangelios  llamados Apócrifos. El nombre y la leyenda de la Lanza Sagrada no es una excepción, y se basa en uno de ellos, el llamado Evangelio de Nicodemo o Evangelio copto de los egipcios, que podría haber sido redactado hacia el 150, mucho después de los acontecimientos a los que se refiere.
Archivo:Fra Angelico 027.jpg
En esta obra de Fra Angelico vemos una de las muchas representaciones del momento en que un soldado romano atraviesa el costado de Jesús con la lanza. Un hecho del que sin embargo no hay ninguna certeza de que tuviese lugar
En lo que se refiere al nombre que hoy atribuimos al soldado romano que atravesó el costado de Jesús, Longinos, es casi seguro una derivación del término griego usado para la lanza, “lonje” y longinos significaría “lancero”, por lo que no sería un nombre propio sino la especialidad del soldado romano. La primera vez que lo vemos escrito en una obra religiosa, es en un manuscrito iluminado, nombre que reciben los manuscritos decorados e ilustrados con miniaturas , conservado en la Biblioteca Laurenciana de Florencia , fechado en 586 y obra de un tal Rabulas ,sobre el Evangelio de San Juan, donde detrás de uno de los lanceros que se hallan en el Gólgota aparece Longinos en griego .   
Pero la principal fuente de información sobre la vida de Longinos lo encontramos en la célebre obra del religioso  Jacobo della Voragine(1230-1298), autor de “La leyenda áurea”, donde entre otras muchas historias de santos , encontramos una recopilación de las diferentes historias sobre Longinos,como la que cuenta como ayudó a lavar el cuerpo de Jesús una vez muerto después de sufrir una súbita conversión . Se afirma que murió en Gabbala, en la actual Capadocia turca, aunque, sin que sepamos muy bien por que, su supuesto cuerpo fue hallado en una fecha tan tardía como 1303 en la ciudad italiana de Mantua junto a, nada menos, que la presunta Santa Esponja, la que los soldados acercaron a Jesús empapada en vinagre para que bebiera, como también hemos visto más arriba . Es considerado un mártir por la Iglesia, y hoy podemos ver en San Pedro del Vaticano una estatua de Longinos esculpida por el escultor Gian Lorenzo Bernini(1598-1680) y también en el Vaticano se conserva un fragmento de la supuesta Lanza del Destino o Lanza Sagrada.
Escultura de Longinos que se encuentra en la Basílica de San Pedro del Vaticano, obra de Gian Lorenzo Bernini. Aquí también se conserva una de las cuatro lanzas consideradas Lanzas Sagradas, aunque la protagonista de este artículo es la Lanza Sagrada o del Destino que se conserva en el Museo de Hofburg en Viena y es la que constituyo un símbolo de poder desde la época de Carlomagno hasta la Alemania de Adolf Hitler
Pero antes de seguir hay que aclarar que en la actualidad, cuando hablamos de la Lanza del Destino , podemos referirnos a cuatro diferentes. Una de ellas se conserva, como ya he dicho , en el Vaticano y cuya presencia en Roma es mencionada por vez primera por el filósofo romano Casiodoro(485-580) y no habría salido nunca más de Roma. En la actualidad, se conserva en la Basílica de San Pedro y la Iglesia no se ha pronunciado sobre su autenticidad. Otra de las lanzas se halla en Armenia, en la localidad de Etschmiadzin que le presta su nombre a la Lanza. Esta habría sido hallada por un místico francés que acompañaba a los cruzados en su camino hacia Jerusalén, llamado Pedro Bartolome o Pedro  el Ermitaño, al que muchos de los dirigentes de la Cruzada consideraban un loco o un charlatán. El caso es que dijo haber recibido un mensaje de San Andrés en el que le indicaba el lugar donde se hallaba la Sagrada Lanza, bajo el suelo de la iglesia de San Pedro de Antioquía. En junio de 1098 el propio Pedro la encontró en el sótano de la Iglesia, y muchos sospecharon que no era más una viejo hierro que había puesto el propio Pedro en ese lugar, pero viendo que levantaba la moral de las tropas, no quisieron investigar más ni desmentir el carácter sagrado de la Lanza .
Una tercera lanza se encontraría en la ciudad polaca de  Cracovia , de la que se tiene referencia documental desde el año 1200 , pero no es más que una copia con algunas astillas de madera originales de la otra Lanza Sagrada que se conserva en Viena y que es la protagonista de nuestro relato, la fue fue pasando de mano en mano entre los sucesivos emperadores del Sacro Imperio. Pero regresemos de nuevo al pasado para seguir la pista de la Lanza Sagrada. Después de la muerte de Jesús, la Lanza debió permanecer en la armería de las legiones acuarteladas en Jerusalén hasta el inicio de la rebelión judía  en el año 66 , cuando asaltaron los cuarteles romanos, una rebelión sofocada por el futuro emperador Tito, el mismo que arrasó el Templo de Salomón. Lo cierto es que la Lanza desaparecería durante tres siglos.
Archivo:Weltliche Schatzkammer Wien (180)-2.JPG
Imagen de la Lanza del Destino o Lanza Sagrada que ha permanecido en poder de los emperadores del Sacro Imperio desde Carlomagno en el siglo IX hasta el final del Imperio en 1805. Cuenta Walter Stein, quién conoció a Hitler en la capital vienesa “Cuando le vi frente a la lanza del Destino me pareció que Hitler caía en un profundo estado de trance, aislado sensorialmente del mundo exterior, sin tener siquiera conciencia de si mismo”.
Ya en el siglo IV , Elena (249-329), madre del emperador Constantino I el Grande(272-337), viajó a Jerusalén impulsada por su fervor religioso para buscar la tumba de Jesús y las reliquias de su calvario. Parece ser que halló una tumba  bajo el suelo de un templo consagrado a la diosa Venus, que atribuyó a Jesús y en ella habría encontrado varios de los elementos utilizados en la ejecución de Jesús, como la corona de espinas, los clavos , la cruz de madera utilizada en la crucifixión  y la propia Lanza Sagrada . Sobre esta tumba se construiría la conocida como Iglesia del Santo Sepulcro. Elena, posteriormente canonizada por la Iglesia, llevó estas reliquias a Roma , excepto la Lanza Sagrada, que se quedó en Jerusalén. . Sin embargo, hay historiadores  que creen que sería utilizada por el emperador Constantino para trazar los límites donde iba a construir su nueva capital, Constantinopla o Nova Roma, a la que puso bajo la protección de diferentes reliquias, entre ellas la Lanza Sagrada.
Parece que la Lanza regresó a Jerusalén hasta el saqueo de la ciudad por los persas en el año 614, cuando el Imperio Romano de Occidente había desaparecido y sobrevivia el Imperio Romano de Oriente bajo el nombre de Imperio Bizantino. Pero según nos cuenta una obra  griega escrita hacia 630, el “Chronicon Pascale”, cuando Jerusalén fue saqueada por las tropas del persa Cosroes II  se pudo arrancar la punta de hierro de la Lanza para ponerla a salvo en Constantinopla, en la catedral de Santa Sofia, construida por el emperador Justiniano el Grande un siglo antes y convertido en el mayor templo de la cristiandad de su época. El asta de la Lanza permaneció en Jerusalén.
Iglesia del Santo Sepulcro construida en el lugar donde Elena, la madre del emperador Constantino, creyó encontrar la tumba de Jesús hallando además de la Lanza Sagrada, la Corona de Espinas, la cruz utilizada para la crucifixión y los clavos  empleados para clavarle en ella. Las llevó todas a Roma excepto la Lanza que permaneció en Jerusalén , aunque hay relatos que afirman que Constantino la empleó para marcar los limites de su nueva capital , Constantinopla o Nova Roma
Con la Lanza dividida pero con el poder intacto de su valor simbólico, nos trasladamos a la Europa de comienzos del siglo IX , gobernada por el primer emperador del Sacro Imperio, Carlomagno(aproximadamente 742-814), el monarca más poderoso de la cristiandad en su tiempo. No sabemos como llegó hasta las manos de  Carlomagno. Una de las historias nos dice que  la había recibido de manos de su abuelo, Carlos Martel, quién en 732 había frenado el avance musulmán hacia el interior de Europa al derrotarlos en la batalla de Poitiers, victoria atribuida a la posesión de la Lanza. Mientras que otra nos cuenta que el papa se la habría entregado a Carlomagno asegurándole que era la que llevaba Constantino en las batallas y cuya posesión le aseguraba su victoria . Sin embargo, a esta Lanza la  acompañaba una leyenda que rezaba “Aquel que la pierda morirá”. Parece que un día, siendo ya anciano, en 814, a Carlomagno se le cayó la lanza al suelo mientras cruzaba un arroyo y poco después murió y el Imperio que había construido en el corazón de Europa, se dividió entre sus hijos.  
La lanza pasó a manos de uno de los nietos de Carlomagno, Luis el Germánico(806-876), al que le correspondería la parte del Imperio Franco llamada Reino Franco Oriental y  que hoy conocemos como Alemania. Durante los siglos siguientes la Lanza permanecería en poder de los monarcas alemanes . El primero en hacer ostentación de la Lanza y su poder fue Enrique I el Pajarero (876-936 ), considerado el fundador del conocido como Sacro Imperio Romano Germánico, aunque él no llego a ostentar la dignidad de emperador. Si lo hizo su hijo Otón I el Grande(912-973), quién sería coronado emperador por el papa Juan XII en 962 después de que en 955 obtuviera una aplastante victoria sobre los húngaros que amenazaban sus territorios en la batalla de Lechfeld. Para celebrar esta gran victoria, Otón repartió una copia del arma a los reyes de Hungría y de Polonia con una parte pequeña de la lanza original. 
Mapa con la extensión del Sacro Imperio Romano Germánico en tiempos de la dinastía de los Otones, Otón I, el Grande, Otón II y Otón III, el emperador del final del primer milenio y quién incorporaría a la Lanza uno de los supuestos clavos usados para crucificar a Jesús con el fin de incrementar su poder sagrado
´Durante los siglos siguientes la Lanza sufriría pequeñas modificaciones como el supuesto clavo usado en la crucifixión que le añadiría Otón III(980-1002) para aumentar su poder y en 1350 el emperador Carlos IV(1316-1378) añadió en oro la inscripción “Lancea et Clavus Domini”(Lanza y clavo del Señor). La Lanza seguiría unida a la monarquía germánica del Sacro Imperio , pero con el siglo XVIII y la llegada de la Ilustración, la creencia en el valor sagrado y mágico de las reliquias casi desapareció. El Sacro Imperio Romano Germánico se extingue en 1805 para transformarse en el Imperio Austro Húngaro y a lo largo de este siglo XIX vuelve a despertarse el interés por las leyendas del pasado gracias al Romanticismo. El compositor alemán Richard Wagner(1813-1883) utilizaría la leyenda sobre el poder sagrado de la Lanza del Destino en su última obra “Parsifal”, estrenada en 1882, una obra llena de referencias mágicas y místicas, y una de las obras que cimentan el nacionalismo alemán de este siglo.
DOCUMENTAL SOBRE LA LANZA SAGRADA
Para que podais ver en imágenes parte de lo que he contado en este artículo .Por su extensión sólo puedo incluiros dos de los reportajes de un total de cinco
 No sabemos si fue asistiendo a esta ópera en Viena en 1912, o tres años antes, en 1909, cuando un joven llamado Adolf Hitler (1889-1945), que malvivía en la capital austríaca  después de fracasar en sus intentos por entrar en la Academia de Bellas Artes vienesa, vio en las vitrinas del Museo de Hofburg la Lanza Sagrada que produjo sobre él una profunda fascinación. Según relataría después “Me sentía como si la hubiese sostenido en mis manos en algún siglo anterior, como si yo mismo la hubiera reclamado para mi como talismán de poder y hubiera tenido el destino del mundo en mis manos.¿Cómo era posible aquello?¿Qué clase de locura se estaba apoderando de mi mente y estaba creando tal tumulto en mi pecho?” Uno de sus pocos amigos en Viena, el doctor Walter Stein (1891-1957), al que debemos buena parte del conocimiento de estos años de Hitler en Viena, escribe “Cuando le vi frente a la lanza del Destino me pareció que Hitler caía en un profundo estado de trance, aislado sensorialmente del mundo exterior, sin tener siquiera conciencia de si mismo”.
Durante estos años Hitler profundizo en el estudio de las leyendas germanas y entró en contacto con místicos como Jörg Lanz Liebenfels (1874-1954), fundador de la Orden de los Nuevos Templarios ,a su vez discípulo de Guido von List(1848-1919) que en el siglo XIX adoptó la esvástica como símbolo de estas nuevas corrientes paganas germánicas y que luego se convertiría en el emblema del Partido Nazi.Liebenfels había publicado una obra titulada “Teozoología” donde defendía la esterilización de los enfermos y todos aquellos a los que consideraba razas inferiores al tiempo que consideraba a la raza aria como los hombres dioses o Gottmenschen, dándole un origen bíblico a esta afirmación, pues según él cuando Eva se unió al demonio los frutos de esta relación fueron las razas inferiores.
Imagen de Adolf Hitler en los años en los que era un joven pintor sin éxito por las calles de Viena. Sería entonces hacia, 1909, cuando quedó fascinado por la Lanza del Destino y diria “Me sentía como si la hubiese sostenido en mis manos en algún siglo anterior, como si yo mismo la hubiera reclamado para mi como talismán de poder y hubiera tenido el destino del mundo en mis manos
El propio Liebenfels escribiría en 1932   “Hitler es uno de nuestros alumnos y llegará el día en que él, y a través de él nosotros, salga victorioso y desarrolle un movimiento que hará temblar el mundo”. Cuando años después, en 1938, Hitler anexionó Austria a Alemania, viajó hasta Viena, y después de un recibimiento multitudinario, se dirigió al Museo de Hofburg para coger la Lanza del Destino y encerrarse durante varias horas a solas con la Lanza.En un próximo artículo escribiré sobre la influencia del ocultismo y el misticismos en el movimiento nazi y en Hitler en particular, un Hitler que llegó a convertirse en adicto a una droga alucinógena como el peyote para experimentar estados alterados de concienca. Pero hora es ya de terminar nuestro relato. Después de seis años de horror, la II Guerra Mundial llegaba a su final. La Lanza del Destino y su supuesto poder, reposaban en un búnker secreto de la capital espiritual del III Reich, Nüremberg. El 30 de abril de 1945  las tropas americanas entraban en el búnker   y hallaban la Lanza del Destino, ese mismo día  en Berlín, Adolf Hitler se suicidaba pegándose un tiro en la cabeza.
Quizás en aquellos momentos pasaba por la mente de Hitler la leyenda  sobre la maldición de la Lanza del Destino “aquel que la pierda morirá”. Lo cierto es que la Lanza del Destino no fue en ningún caso la Lanza Sagrada , si es que hubo alguna vez una lanza así pues, como vimos, sólo se menciona en uno de los Evangelios, el de San Juan, y Adolf Hitler depositó su fe en lo que no es más que una lanza que data del siglo VII. Como decía uno de los hombres a los que seguramente admiraría Hitler, “los hombres prefieren creer lo que desean y no lo que es ” 

EL AÑO NUEVO Y LOS ORÍGENES DE NUESTRO CALENDARIO

Dentro de unos pocos días celebraremos la entrada del nuevo año, el 2011 de nuestra era cristiana que se inicia con la fecha de nacimiento de Jesucristo, fecha establecida hace quince siglos por un monje italiano al que pocos  recuerdan , y creo que sería interesante conocer, precisamente en esta semana, el origen de nuestro calendario, por el que regimos nuestra vida y medimos el paso del tiempo. Hay otros calendarios , como el musulmán o el judío, pero el calendario gregoriano, ya veremos porque se llama así, es el aceptado en todo el mundo para datar los acontecimientos históricos o para fijar las fechas de acuerdos comerciales. Si os apetece, acompañadme por este viaje a lo largo de nuestra historia para conocer porque en cinco días entraremos en el 2011, porque este mes se llama diciembre y porque hoy es lunes. Son conceptos que hoy nos parecen obvios , porque estamos acostumbrados a mirar los calendarios y a medir el tiempo, pero no siempre ha sido así.
El tiempo, eso es lo que tratamos de medir con el calendario, tratamos de organizar algo que sólo existe porque nosotros lo medimos. Decía Marco Tulio Cicerón que “el tiempo es una parte de la eternidad” mientras que , con bastante más sentido del humor, el escritor inglés Herbert Spencer definía al tiempo como “aquello que los hombres siempre tratan de matar pero acaba matándoles a ellos“, aunque creo que quién mejor define  lo que sentimos cuando alguien nos pide que definamos en que consiste el tiempo , es san Agustín de Hipona cuando escribe “Si nadie me lo pregunta, lo sé;si quiero explicarlo a quien me lo pide , no lo sé”
Concepto abstracto o realidad física, o ambas cosas a la vez, lo cierto es que el tiempo forma parte de nuestras vidas y lo utilizamos para organizar nuestras vidas y nuestra actividad económica, para dar un sentido a lo que nos rodea y una organización a la estructura del mundo. Si nos remontamos a los tiempos primitivos y nos ponemos en la piel de aquellos hombres que cazaba y vivían en cuevas, para ellos el tiempo no era sino una sucesión confusa de días y noches , aunque ya debía advertir ciertos ciclos en esa confusión, como por ejemplo las fases de la Luna.
Stonehenge, considerado el calendario más antiguo de la humanidad con sus 4500 años
Quizás se puede establecer como primer calendario el de Stonehenge en Inglaterra, unos 2500 años antes de nuestra, que sería el fruto de las observaciones de nuestros antepasados que vieron como día a día el sol variaba ligeramente el punto de su salida y ocaso y que al cabo de 365 amaneceres el ciclo volvía a empezar. Posteriormente , los egipcios ya conocían el año de 365 días, dividido en  doce meses de 30 días y cinco días complementarios , y fijaban el inicio del año con la salida de la estrella Sirio que marcaba el acontecimiento más importante en el Antiguo Egipto, la crecida del Nilo que fertilizaba la tierra y permitía la vida en las desiertas tierras regadas por el río.
Ya en la mítica Babilonia, uno de sus astrónomos, llamado Naboriano, calculó con mayor precisión la duración del año estableciéndolo en 365 días, seis horas y quince minutos .Los babilonios también nos legarían los conceptos de la semana de siete días, la hora de sesenta minutos y los minutos de sesenta segundos. Para medir el tiempo utilizaban diferentes medios aunque el más preciso para ellos era la Clepsidra o reloj de agua .
Pero para buscar el origen más próximo a nuestra forma de medir el tiempo tendremos que viajar hasta la República de Roma. El primer año de la historia de Roma era conocido como el Año de Rómulo, en honor de uno de los fundadores de la ciudad y primer rey de su historia, y a partir de éste año se iniciaba el calendario romano que fechaba cualquier acontecimiento con la expresión “Ab urbe condita” que significa “desde la fundación de la ciudad“.
El origen de la palabra Calendario también nace en Roma, y proviene de la palabra Calendarium, nacida a su vez de Kalendae, que era un termino contable con el que los romanos designaban el primer día del mes lunar cuando se tenían que pagar las cuentas pendientes.Su año se iniciaba en el mes de Marzo y en un principio constaba de sólo diez meses y un total de 304 días, , pero debido a que se producían constantes desarreglos con respecto al ciclo solar, bajo el reinado de Numa Pompilio, segundo rey de Roma, se estableció un nuevo calendario dividido en doce meses que serían los siguientes, teniendo en cuenta que el año se iniciaba siempre en Marzo
 Martius(Marzo): Dedicado al dios de la guerra, Marte. Tenía una duración de 31 días
Aprilis(Abril): Su origen podría estar en el verbo latino aprire(abrir) porque es el mes en que se abren las flores. Tenía una duración de 29 días
Maius(Mayo): Llamado así en honor de Maia, la diosa romana de la primavera y los cultivos. 31 días
Iunius(Junio): Posiblemente en honor a la diosa romana del matrimonio , Juno. 29 días
Quintilis o Julius(Julio) : En un primer momento recibió el nombre de Quintilis por ser el quinto mes del año romano, pero cambiaron su nombre a Julius en honor a Julio César. 31 días.
Sextilis o Augustus(Agosto): Al igual que el anterior en un primer momento se le llamó sexitilis por ser el sexto mes del año romano pero luego lo cambió de nombre el emperador Octavio Augusto , dándole su nombre. 29 días
September(Septiembre) : Séptimo mes del año romano. 29 días
October(Octubre): Octavo mes del año romano. 31 días
November (Noviembre): Noveno mes del año romano . 29 días
December(Diciembre) : Décimo mes del año romano. 29 días
Ianuarius(Enero): Que recibe su nombre por el dios Jano, dios de dos cabezas que mira hacia donde sale y se pone el sol. 29 días 
Februarius(Febrero): Significa purificación y llamaban así a este mes porque  era cuando practicaban los ritos de Purificación. 28 días
Julio César, además de ser el conquistador de la Galia, fue también un innovador en su tiempo y se preocupó de reformar el calendario romano para evitar los desfases entre los meses y las estaciones   
Si sumamos todos los días veremos que nos dan un total de 355 días, por lo que había un desfase de diez días con respecto al ciclo solar de 365 días, por lo que Numa Pompilio ordenó que cada dos años se intercalara un nuevo mes de 22 días con lo que aparentemente se corregía el desfase, pero no fue así en la práctica y poco a poco el calendario dejó de coincidir con las estaciones. Por eso, siendo Julio César cónsul en 45 a.C , encargó al astrónomo egipcio Sosígenes que elaborara un nuevo calendario más preciso . Sosígenes lo calculo con tanta precisión que apenas se equivocó en 11 minutos , ya que lo fijó en 365 días y seis horas.
Sosígenes corrigió el desfase de diez días distribuyéndolos entre los siete  meses que sólo tenían 29 , dejándolos así en 31 los meses de Diciembre , Enero y Agosto y en 30 los otros cuatro meses restantes. Como había que corregir un error de un día cada cuatro años, Sosígenes decidió añadir un día más al mes de febrero, que pasaría a tener 29 días cada ciclo de cuatro años. Este año se llamaría bisiesto porque los romanos duplicaban el día 24 que era el sexto día antes de marzo, “bis sextum” significa literalmente dos veces sexto, dos veces el día sexto antes del mes de marzo.
Como hemos visto, durante el Imperio Romano se había contado el tiempo a partir  de la fecha de la fundación de la ciudad por Rómulo y Remo , establecida en el 754 a. C y que se indicaba con la expresión “ab Urbe condita”, “desde la fundación de la ciudad” y cuyas iniciales A.U.C pueden encontrarse todavía en muchas inscripciones latinas. También se había utilizado para medir el tiempo los años de gobierno de cada emperador o el nombre de los cónsules.
A raíz de la caída del Imperio Romano, los reinos de los pueblos germanos que lo sustituyeron llevaron su propia cronología , como por ejemplo en Hispania, donde los visigodos tomaban como punto de partida el año 38 a.C sin que sepamos el orígen de esta costumbre. Pero en 525 un monje conocido con el nombre de Dionisio El Exiguo, nacido hacia el año 500 en Armenia  y que recibía este nombre por su corta estatura , recibe el encargo del papa Juan I de fijar una nueva  fecha para el cálculo de la Pascua y Resurrección de Jesucristo.
El retrato de Dionisio el Exiguo insertado dentro de una de las obras del pintor Salvador Dalí con sus célebres relojes blandos , alegoría del tiempo
Dionisio se puso inmediatamente manos a la obra adoptando sus propias fórmulas para dicho cálculo independizándose de la tradición marcada por los científicos egipcios. En una carta dirigida al obispo Petronio en 531 , Dionisio se queja de que la fiesta de la Pascua se fijaba en muchos territorios del antiguo Imperio Romano según un calendario que tenía como fecha de inicio el comienzo del reinado del emperador Diocleciano en el año 284. Esta forma de fechar repugnaba al monje armenio porque Diocleciano había sido un feroz perseguidor del cristianismo y por ello escribe:
“Prefiero contar los años desde la encarnación de Nuestro Señor, para así hacer el fundamento de nuestra esperanza más conocido y la causa de la redención del hombre más preclara”
Para establecer la fecha de nacimiento de Jesucristo ,Dionisio se sirve de las informaciones contenidas en los Evangelios sobre personajes históricos como el rey Herodes y sobre todo de un pasaje del Evangelio de San Lucas donde leemos “Jesús tenía treinta años en el año quince del Imperio de Tiberio”
Con estos datos Dionisio fija el nacimiento de Cristo en el año 754 desde la fundación de Roma, concretamente el 25 de diciembre del año 754 ab urbe condita, que el monje considerará el año 1 de nuestra era. Quiero señalar, por las polémicas que surgieron en el año 2000 sobre si era el primer año del nuevo milenio o el último del milenio anterior, que Dionisio no estableció el año de nacimiento de Cristo como año cero por el simple motivo de que este número era desconocido en su época, aunque si era conocido en la India y llegaría a Europa a través de los pueblos árabes varios siglos después del tiempo de Dionisio.
Sin embargo, Dionisio erró al fechar el nacimiento de Cristo en unos cuatro o siete años, ya que el Evangelio de San Mateo asegura que Cristo había nacido bajo el reinado de Herodes el Grande  y este habría muerto en el año 4 a.C, es decir, cuatro años antes de la fecha fijada por Dionisio, por lo que el nacimiento de Cristo tendría que ocurrir forzosamente antes de esa fecha. 
El nuevo término usado para fechar los acontecimientos sería llamada por Dionisio como “Anno Domini” o Año del Señor  y el primero en usarlo fue su amigo, el filósofo y político Casiodoro,  quién en 562 utilizaría la abreviación A.D detras de las fechas de la Pascua. En las décadas siguientes su uso se irá extendiendo y ya en el sigloVIII se empezaría a utilizar en el reino franco de Carlomagno  y en las islas Británicas , no así en Hispania donde hasta el siglo XIV seguiría usándose la Era Hispánica, que, como ya vimos, empezaba en el 38 a.C.
De todas formas querría añadir que durante muchos siglos de la Edad Media europea la gente vivió en comunidades aisladas  donde la vida era muy dura y pocos sentían la necesidad de calendarios, guiándose sólo por los ciclos de estaciones que marcaban el ritmo de las tareas agrícolas.No les interesaba saber el año en que vivían, ni la fecha en que se hallaban, sino que se preocupaban de determinar si se encontraban en primavera o en invierno, ya que en una sociedad agrícola es el clima el que marca el paso del tiempo. Los días se determinaban por los santos que se conmemoraban, así , por ejemplo, un agricultor se referiría al día 23 de marzo como el día de San Benito y no diría que su hijo había nacido el día 28 de agosto, sino que había nacido el día de San Agustín. Para recordar los nombres de todos estos santos, los monjes escribían canciones y poesías en las que recogían largas listas de santos para que fueran memorizadas y utilizadas por el pueblo como una especie de calendario
El emperador Constantino el Grande fue quién estableció la semana de siete días como medida de tiempo, con el domingo como primer día de la semana y día sagrado
Para terminar con este relato sobre la historia de nuestro calendario , os contaré el porque de nuestra semana de siete días. Esta fue establecida por el emperador Constantino el Grande en 321, donde se establece el domingo como el primer dia de la semana , una nueva unidad de tiempo que constaría de siete días. Esta división no era arbitraría sino que respondía a un significado astrológico, ya que cad uno de los días de la semana estaba gobernando por un planeta que , además, le daría su nombre y del que derivan los actuales 
LUNA:  LUNES
MARTE: MARTES
MERCURIO: MIÉRCOLES
JÚPITER: JUEVES 
VENUS: VIERNES
SATURNO:  SÁBADO
DOMINE: DOMINGO
El domingo recibió este nombre por ser elegido como el día dedicado al Señor(domine en latín), una elección que no se libró de una fuerte polémica ya que ,tanto para los judios como para los antiguos romanos, había sido su día santo. Pero el hecho de que Cristo fuese crucificado en sábado, el sexto día de la semana judía, y que resucitase el primer día de la semana siguiente, hizo que las autoridades religiosas desplazasen al domingo el día de descanso y celebración de la eucaristía
Añadir que los científicos de nuestros días han apuntado la posibilidad de que la división de la semana de siete días responda a los biorritmos del cuerpo humano que funciona en ciclos de siete días , en los que se producen variaciones de la presión arterial y de los latidos del corazón.
El papa Gregorio XIII, quién ordenó la última reforma del calendario juliano, recibiendo en su honor el nombre de Calendario Gregoriano
Para terminar sólo dos palabras más. En el año 1582 el papa Gregorio XIII encargó una nueva reforma del calendario juliano porque se había producido un error de once días desde los tiempos de Julio César. En esta reforma, elaborada por Luis Lilio y Christopher Clavius, se eliminaron 11 días, de forma que al 4 de ocubre de 1582 le sucedió el 15 de octubre, y para evitar que este desfase volvierá a producirse se establecio que todos los años bisiestos cuyas dos últimas cifras fueran cero no fueran bisiestos, excepto aquellos cuyas dos primeras cifras fueran divisibles por cuatro. Así, por ejemplo , el año 2000 sería bisiesto, ya que acaba en dos ceros pero 20 es divisible por cuatro, pero 1900 no sería bisiesto ya que 19 no es divisible por cuatro. Este nuevo calendario sería conocido como Calendario Gregoriano

Actualmente el desfase que se produce es de aproximadamente 3 días cada 10.000 años y, en la actualidad, además del gregoriano,  coexisten unos cuarenta calendarios, que no tienen nada que ver unos con otros.

Espero que a pesar de lo extenso de este artículo os haya resultado interesante y quiero cerrarlo con estas palabras esperanzadoras sobre el tiempo de nuestro genial escritor Miguel de Cervantes “Confíad en el tiempo que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades” Ojalá sea así en el nuevo año de nuestro calendario