LA TRAICIÓN DE LOS SINDICATOS Y LOS POLÍTICOS ESPAÑOLES ¿EN QUIEN PODEMOS CONFIAR?

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define a la traición como “falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener”  y un escritos español del siglo XVI, Vicente Espinel, nos dice al referirse a la traición y los traidores que ” La traición la emplean únicamente aquellos que no han llegado a comprender el gran tesoro que se posee siendo dueño de una conciencia honrada y pura”.  Estas dos definiciones se ajustan perfectamente a lo que estamos sufriendo en España tanto por nuestros políticos como por los sindicatos, que supuestamente existen para defender los derechos de los trabajadores y desempleados.
Durante estos días se debate entre representantes del gobierno y los sindicatos la nueva reforma del sistema de pensiones, con la extensión de la jubilación hasta los 67 años, la ampliación para el cálculo del importe a cobrar desde los 15 hasta los 20 o los 25 años. En otro momento de la vida pública en España, estas decisiones habrían sido motivo suficiente para que los sindicatos sacasen a la gente a la calle para protestar contra unas medidas que significarán un empobrecimiento de los futuros pensionistas pues cobrarán pensiones entre un 20 y un 25% inferiores a las actuales. Por supuesto, se nos dice que es la única salida para que el sistema de pensiones siga funcionando pero si eso es así es por la mala gestión del partido en el poder, que nos ha metido en un abismo del que ahora sólo podremos salir sacrificando a toda la población.
Las actitudes irresponsables de personas que tendrían que dar ejemplo se suman a los insultos que un día si y otro también tenemos que sufrir los españoles y aquellos que, haciendo un gran sacrificio, decidieron venir a nuestro país para buscar una vida mejor. Ver a ex presidentes del gobierno como Felipe González, que acaba de firmar un contrato con una empresa privada por importe de 125.000 euros al año, o a José María Aznar, con otro contrato por importe de 200.000 euros al año, ganando estas cifras tan lejanas a los 22.000 euros de media de un trabajador normal mientras siguen cobrando al mismo tiempo las pensiones correspondientes por haber ocupado un cargo público,disponen de coche oficial y escolta,  sólo puede ser calificado como una burla y un insulto a la inteligencia de todos nosotros.¿Cómo pude ser que un político, por ocupar un cargo público durante siete años cobre una pensión durante toda la vida¿¿quienes se creen que son?  ¿Con que cara pueden decirnos que nos sacrifiquemos cuando ellos  no renuncian a uno sólo de sus privilegios?

José María Aznar y Felipe González, dos expresidentes que disfrutan de sus pensiones correspondientes por haber ocupado un cargo público y que al mismo tiempo cobran salarios privilegiados en empresas privadas.Por decencia moral deberían renunciar a esas pensiones que pagamos todos, esos que tenemos que sacrificarnos por la nación
Los políticos son los peor valorados en la vida pública de España , sólo espero que eso no les sorprenda, cuando son ellos los que no renuncian a uno sólo de sus privilegios. Si hay algo que sangra a la economía española es el Estado de las Autonomías, ese monstruo creado por la Constitución Española de 1978 para contentar la ambición de los políticos vascos, catalanes y gallegos y reconocer eso que se llama  eufemísticamente como “hecho diferencial” y que en realidad no fue más que la puerta para satisfacer las ambiciones de una miríada de políticos mediocres que se han creído una especie de sátrapas con derecho a malgastar en sus respectivos feudos el dinero aportado por todos los españoles.
¿Sabéis a cuanto asciende el déficit debido a la mala gestión de las Comunidades Autónomas? Nada más y nada menos que 105.000 millones de euros. Ese déficit está integrado, por ejemplo, por las televisiones autonómicas que emplean los diferentes gobiernos autonómicos para hacer propaganda de su gestión aunque para ello tengan que gastarse cientos de millones de euros que pagamos todos, al igual que pagamos los cientos de coches oficiales, las escoltas, los cientos de cargos públicos inventados durante los últimos 30 años, las dobles e incluso triples administraciones que entorpecen cualquier gestión y multiplican por tres el gasto público. Cuando hablan de sacrificios se olvidan de que el primer sacrificio tiene que ser el de nuestros queridos políticos, que han olvidado que la política significa estar al servicio de los demás y no que los demás estén a su servicio.
Cuando se anunció la congelación de las pensiones para lograr un ahorro de 1.500 millones de euros, teníamos que haber salido todos a la calle , porque ¿cómo pedir que se sacrifiquen personas mayores que tienen en muchos casos pensiones que apenas dan para comer mientras se permite el despilfarro del que hacen gala nuestros políticos? No, esos políticos nos han traicionado , han olvidado que tienen que trabajar para nosotros, y se han convertido en una especie de funcionarios que sólo piensan en mantener sus privilegios sin importarles la realidad del pueblo, son como la reina María Antonieta , que cuando veía al pueblo francés muriéndose de hambre y protestando frente a la entrada de Versalles decía “si no tienen pan que coman bollo”. A ella el pueblo la termino decapitando.
Si, los políticos nos han traicionado y si Vicente Espinel nos decía las palabras que puse al principio de este artículo, que la traición la utilizan sólo aquellos que no comprenden el gran tesoro que consiste en poseer una conciencia honrada y pura, yo digo que no les importa la conciencia, que son unos cínicos capaces de mentirnos a la cara con una sonrisa , inútiles mediocres que nos han cavado una fosa y que ahora quieren que nos echemos nosotros mismos la tierra encima.

Además de su desprecio por el pueblo al que gobiernan , desprecian también la democracia, porque esto que vivimos no es una democracia, es una partitocracia. En una partitocracia no gobiernan los políticos por orden del pueblo, gobiernan los partidos por orden de los políticos. No nos dejan elegir a nuestros representantes, se niegan en redondo a convocar primarias en las que pudiera participar todo el mundo y elegir el candidato por el que la gente se sintiera más representada, por el contrario el partido escoge  a sus candidatos y te los presentan sin que tengas ninguna opción a opinar. Eso no es democracia, es un simulacro para que nos creamos libres cuando no somos más que esclavos.



Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo , dirigentes de los sindicatos UGT y CCOO, han dado la espalda a quienes tienen que defender, que son tanto los trabajadores como los desempleados. No podemos esperar ayuda de quién recibe dinero del poder

 Y en cuanto a los sindicatos ¿qué  decir de ellos? ¿Qué podemos decir de unos sindicalistas que bajo la figura de los liberados no acuden a sus puestos de trabajo, que pasan el día en reuniones inútiles, que aprovechan las horas que tendrían que dedicar al servicio de los demás  para sus propios negocios, que tienen asegurado el puesto de trabajo a cambio de mantener una actitud subordinada con las empresas?¿Cómo no van sufrir el abandono de unos trabajadores que se sienten abandonados y traicionados?¿Cómo no sentir asco y vergüenza al ver como el gobierno les cierra la boca mediante el pago de sobornos como los 27 millones de euros que acaban de recibir Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores, en teoría para cursos de formación pero en realidad para alimentar la corrupción?

Mientras Alemania crece al 3,6%, tiene una tasa de desempleo de apenas un 7%, su tasa de consumo ha aumentado hasta el 14% y tiene una inflación controlada, España mantiene un paro que roza el 21%, con un salario mínimo que es , en el mejor de los casos, la mitad o incluso hasta tres veces menos que en otras naciones europeas, un crecimiento que apenas sobrepasa el 0%, una inflación que crece sin parar y unas espectativas de empobrecimiento progresivo que sacrificará a las próximas generaciones a vivir peor que nuestros padres. Pero la situación de Alemania no es la consecuencia de un milagro , es el resultado de una nación que ha planificado su futuro y es capaz de ver más allá de los intereses de las siguientes elecciones.

Nuestros políticos han malgastado el dinero para comprar votos y hacerse propaganda pensando sólo en los réditos electorales que les podía aportar , sin pensar en las consecuencias a medio y largo plazo. Por eso , cuando ha llegado la crisis y la construcción se ha venido abajo y el turismo ha disminuido por la crisis en el exterior, nos hemos encontrado sin industrias alternativas, sin productos para la exportación porque no producimos bienes de consumo,  sin programas de investigación y desarrollo y con una población ahogada por las deudas a causa  sus inversiones inmobiliarias , donde se metieron en pisos cuyo valor era muy superior al que por su renta se podían permitir. El cocktail de este conjunto de circunstancias es el de un país deprimido, sin salidas a corto plazo , con unos sindicatos inútiles y unos políticos desprestigiados.



Angela Merkel ha sabido dirigir a su país hacia una época de crecimiento gracias a planificar y tomar las decisiones adecuadas como establecer durante unos años un acuerdo entre conservadores y socialistas para unirse en las políticas necesarias para el futuro de Alemania.

 ¿En quién podemos confiar? ¿En una clase política que ha demostrado su ineptitud, corrupción y mediocridad?¿En unos sindicatos sobornados por el poder y convertidos en funcionarios del sindicalismo que sólo defienden sus propios intereses?¿En unos empresarios que han olvidado que los trabajadores son seres humanos y los tratan sólo como una mercancía a la que pueden exprimir para sacarle todo el jugo y luego tirarla a la basura?

El general  norteamericano Douglas Mcarthur decía que ” Nadie envejece por vivir años, sino por abandonar sus ideales. Eres tan joven como lo sea tu fe, tu confianza en ti mismo, tu esperanza. Eres tan viejo como tu temor, tus dudas, tu desesperanza” Si esto es verdad, nuestra clase política está integrada por ancianos llenos de temor, dudas y sin esperanzas  y España no se merece esto. No podemos abandonarnos nosotros mismos a esa desesperanza y resignación, pero a mi me parece claro que los medios habituales de manifestación ya no son validos. Los sindicatos han dejado de representarnos , los partidos políticos han pervertido la democracia  y los destinos de la nación se mueven según los vaivenes de los mercados.

Es la sociedad la que se tiene que mover, somos cada uno de nosotros los que tenemos que ser conscientes de nuestra propia responsabilidad y saber que somos importantes, que sin nosotros no podrían ocupar los puestos que ocupan. El próximo día 24.01 la Asociación Nacional de Parados (ADESORG) ha convocado a todos los parados y trabajadores en precario y a todo aquel que se quiera unir a formar la cola de parados más larga el día 24 de enero partiendo del Congreso de los Diputados  en Madrid en protesta contra el desamparo en que nuestros políticos están dejando a millones de personas. Es una iniciativa en la que deberíamos participar el mayor número de personas posibles, para demostrar que no estamos dormidos, que estamos ahí y no nos resignamos. Es sólo un comienzo, pero es de nuestro activismo, de nuestro descontento e inconformismo del que podemos esperar un cambio.

Recuperemos nuestros derechos, recuperemos la voz que los políticos nos han robado, recuperemos la democracia que nos han birlado, demos la espalda a quienes nos han traicionado y mentido durante todos estos años, y forcemos una reforma que no tiene que empezar por los más pobres, sino por ellos, los que ocupan el poder en los gobiernos nacionales, regiones y municipales, en las cúpulas de los sindicatos y en las grandes empresas. Ellos nos han llevado a este callejón sin salida, ellos son los que tienen que empezar a pagar lo que han hecho y sólo cuando lo hayan hecho, sólo entonces nos podrán hablar de los sacrificios que tenemos que asumir .