CORNELIS ZITMAN EN MADRID Y LA RAZA ZITMANIANA, UN CANTO A LA BELLEZA Y EL MISTERIO

Hacia tiempo que no dedicaba un artículo del Mentidero a una exposición, desde la ya lejana exposición de Pedro Pablo Rubens en el Museo del Prado pero hoy recupero uno de los campos de interés que siempre tuvo el Mentidero para hablaros de una exposición que hoy mismo se ha inaugurado en Madrid y que podemos visitar hasta el próximo 16 de octubre en el Centro Cultural Conde Duque dedicada a un escultor del que tengo que reconocer que hasta ahora ignoraba su obra, Cornelis Zitman, un artista holandés que desde 1947 vive en Venezuela y se ha convertido en uno de sus principales escultores , aunque sea de adopción, convirtiendo en el centro de su obra la representación exagerada y distorsionada de los físicos de los indígenas venezolanos. En la exposición de Madrid se pueden ver un total de 103 esculturas, la mayor parte de ellas en bronce , más dibujos con los bocetos que realiza Zitman en la preparación de sus obras. Su obra es voluptuosa, sensual, carnal , en ocasiones estrambótica, exagerada, pero siempre interesante y estoy seguro que si vais a visitarla y os dejáis atrapar por la “raza zitmaniana” no os dejará indiferentes.
Pero conozcamos algunos datos del maestro antes de hablaros de la impresión que me ha causado su obra.  Cornelis Zitman nació en la ciudad holandés de Leiden en 1926 en el seno de una familia dedicada a la construcción. Con Holanda ocupada por los nazis en el año 1941, un adolescente Zitman ya muestra sus inclinaciones artísticas e ingresa en la Academia de Bellas Artes de La Haya , estudios que finaliza en 1947, cuando es llamado a filas para integrar el ejercito holandés colonial en Indonesia , que en 1945 había declarado su independencia dando lugar a la conocida como Revolución Nacional Indonesia que finalizaría en 1949 con el reconocimiento de la independencia por parte de Holanda.. Zitman se negó a participar en esta guerra y a formar parte del ejército por lo que decidió marcharse de Holanda con apenas 21 años.
Cornelis Zittman (1926 Leiden) es un escultor de origen holandés pero venezolano de adopción donde vive desde 1947 cuando se exilió de Holanda para no tener que participar en la guerra colonial que Holanda mantenía en Indonesia.. En el lienzo titulado “Holanda” que pintó justo antes de abandonar su tierra natal aparecían unas golondrinas que ya anunciaban su próximo destino errante que le llevaría hasta Venezuela donde convertiría a los indígenas en el motivo central de su creación , en particular a las mujeres de las que dice La mujer es la base de todo. La mujer es la madre, la esposa…es belleza”.(imagen procedente de http://www.foroxebar.com )    
En la exposición podemos ver un cuadro titulado “Holanda” y pintado el mismo año en que abandona su país donde podemos ver a un hombre, quizás el propio Zitman, en actitud pensativa y mirando fijamente al espectador mientras detrás aparece una casa, unos árboles y unas golondrinas que podrían simbolizar los deseos de volar del autor, aunque curiosamente estas golondrinas tienen un aspecto metálico , sin la ligereza propia de un ave, quizás como un anuncio de su vocación de escultor. De esta primera época apenas hay alguna obra en la exposición excepto el ya mencionado cuadro “Holanda” que estaba perdido y fue encontrado hace unos años en una subasta y el propio Zitman se sorprendió porque no se lo había podido llevar desde Holanda  a Venezuela. 
 En 1949 se emplea como pintor de letras por Promociones y Decoraciones Dibo que se dedicaba a fabricar muebles y Zitman se dedicara por su cuenta a diseñar sus propios modelos hasta que años más tarde se asocia con otros arquitectos  fundando los talleres Zitman CA y  aquí diseña y comcercializa sus propios muebles. En 1951 recibía el Premio Nacional de Escultura en Venezuela y empieza a impartir clases en la Universidad Central de Venezuela , aunque su primera exposición será bastante tardía, en 1958 en la Galería de Arte Contemporáneo de Caracas. Es entonces cuando decide abandonar la aventura empresaria emprendida con los talleres Zitman y se traslada a vivir a la isla de Granada, un estado independiente situado frente a la costa venezolana y durante los siguientes tres años se vuelca en la pintura. Será con las obras realizadas en estos años con las que participará en una exposición en la ciudad norteamericana de Bostón en 1961y toma la decisión de regresar a Holanda para terminar su formación y con la intención de dominar la fundición del bronce, que iba a constituir su material favorito para trabajar.
“Luna” de 1992 que ofrece la sensación de estar flotando en el aire, sustentada sólo por el pie que se apoya en el suelo y en una postura plena de sensualidad   y abandono , una sensación que no puede transmitir fielmente la fotografía y que se acentúa al contemplarla  en la exposición, como si pudieras sentir su corporeidad , su respiración , Las esculturas de Zitman comunican vida (imagen procedente de http://idea.es ) 
 En 1964 entra a trabajar como aprendiz de Pieter Starreveld(1911-1989) con un escultor del que por desgracia no he encontrado apenas información,  aunque si es posible ver algunas de sus obras en las paginas de compañías de subastas como Shotebys. Con el aprendería a dominar la fundición del bronce  .Terminado este periodo de formación Zitman regresó a Venezuela, donde sigue hoy en día, viviendo desde 1964 en un molino situado sobre una de las colinas que rodean la capital, Caracas , y que se ha hecho celebre con el nombre de “El Trapiche”, donde Zitman expone parte de su obra. Los trapiches son los molinos que se utilizaban en Venezuela y en otros países de América para extraer el jugo de ciertos frutos, en particular de la aceituna y de la caña de azúcar.
“Caribeña” de 1983 la escultura favorita de Zitman de la que dice “Sin ser yo un escultor clásico , sigue las proporciones y el estilo de las estatuas clásicas.”(fotografía procedente de http://www.voltairenet.org)  
Comienzan así los años de mayor intensidad creativa , como podemos ver en la exposición donde la mayor parte de las obras pertenecen a las décadas de los años setenta, ochenta y noventa , producción que en el siglo XXI se ha detenido por la avanzada edad del maestro. La modelo y galerista parisina Dina Vierny, en cuya galería Zitman expuso por vez primera en 1971, escribe sobre él en la exposición “El talento es grande, el misterio también lo es.Las figuras que él anima se hacen legendarias ,ya no son ordinarias. Lejos de toda figuración, aunque perfectamente figurativas , su escultura se vuelve meditativo.” Y es cierto, porque en una época donde la escultura esta dominada por la abstracción, donde tiene que ser el espectador el que le ponga un significado y que, en mi opinión, oculta en esta abstracción a muchos artistas mediocres que visten de oscuridad y misterio lo que no tiene valor artístico, Zitman no oculta la realidad, la acentúa, la distorsiona, exagera las formas, pero lejos de alejarnos de su realidad nos la acerca, las hace tan próxima que parece que fueran a cobrar vida.

“Familia Viajera” de 1983, una famlia cansada quizás de un largo viaje hasta llegar a la estación, o quizás agotados por la incertidumbre del futuro .¿A donde se dirigen?¿De donde vienen?¿Huyen de algo?¿que buscan? Las esculturas de Zitman siempre nos hacen preguntas y nos proponen historias (imagen procedente de http:///www.corneliszitman.com)

 

Casi todas las esculturas más destacadas de la muestra son femeninas , de una carnalidad, de una sensualidad estremecedora, en particular una, que el propio Zitman considera su favorita “Caribeña” de 1983 de la que Ziman dice “Sin ser yo un escultor clásico , sigue las proporciones y el estilo de las estatuas clásicas. Si me dijeran mía colocaría allí (se refiere a la plaza florentina de la Signoria), sería sin duda esta. La mujer es la base de todo. La mujer es la madre, la esposa…es belleza”. En la exposición encontramos , además de esta “Caribeña”  colocada sobre  arena como si fuera a dirigirse a la playa y con unas formas tan voluptuosas que haría las delicias del realizador italiano Federico Fellini amante de mujeres de carnes abundantes y exhuberantes, me ha impresionado una serie de esculturas en bronce bajo el nombre de la Luna.
“La desconocida” la escultura de la que se hallaba enamorado el que fuera presidente de la República Francesa y que tiene ocho hermanas gemelas que se encuentran en las colecciones privadas de monarcas y jefes de Estado. Cuando Miterrand invitó a Zitman a cenar con él lo hicieron en presencia de esta escultura, y diría el político francés “Nosotros estamos más viejos, pero ella sigue igual que siempre”. Ahí la encontramos, desnuda, con su sexo al descubierto , ofreciendo su belleza al espectador, fascinándolo con su misteriosa belleza (imagen procedente de http://www.enteratede.com )  

Es esta una serie de hermosas figuras de mujer recostadas ,como una maja desnuda del siglo XX, donde aparece recostada sobre una almohada o bien apoyada sobre sus brazos cruzados detrás de la cabeza, parece estar flotando en el aire pues el punto de apoyo de la figura se halla en los pies , creando esa sensación etérea , plena de sensualidad , propia de un escultor que ama a la mujer y que la considera no ya como fuente inspiradora de belleza, sino como belleza en si misma. Otras de las mujeres que encontramos es “La desconocida” de 1972 , de la que Zitman nos cuenta que era la favorita del que fue presidente de Francia , François Miterrand (1916-1996). En ella podemos ver a una mujer recostada en una hamaca ofreciéndonos su cuerpo desnudo , una llamada al sexo, al abandono de la carne , al placer . Dice Zitman que poco tiempo antes de su muerte, Miterrand invitó al propio escultor y a su galerista, Dina Vierny, a cenar en presencia de “La desconocida” y Miterrand demostró su admiración por la obra de la que se hallaba enamorado “nosotros estamos más viejos pero ella sigue igual que siempre”.

“Bailarina descansando” de 1995 donde el efecto es tan real que cuando la contemplas procuras ir con cuidado para no interrumpir su sueño, agotada después de horas de baile. Cada espectador tiene que dialogar con las esculturas de Zitman, descubrirlas y hacer su propia interpretación, porque a cada uno nos pueden contar una historia diferente. El arte de Zitman es un arte vivo, sientes como sus esculturas son algo más, son sus criaturas, un mundo creado por él y que es conocido como “Raza Zitmaniana”(fotografía procedente de http://flickr.com )

 

Si, ahí sigue, mostrando su sexo desnudo y dirigiendo su mirada al espectador . Parecida belleza encierra la “Bailarina descansando” de 1995 , tumbada y recostada sobre una almohada , con un paño que la cubre pero permite adivinar sus formas, lo que me recuerda la técnica de los paños mojados que hace más de dos mil años creara el escultor griego Fidias (490-431 a.C) y que también podemos encontrar en otras esculturas de Zitman como la ya mencionada Serie de Luna. También hay otras obras que son escenas de la vida cotidiana, como un momento congelado en el que se hubiera sorprendido al personaje como “Viajera con equipaje” de 1983 donde una mujer aparece dormida en el banco de lo que se supone debe ser una estación de tren, con un rostro que refleja angustia o temor y con dos maletas en el suelo que crean una atmósfera de soledad y desamparo, como también parece querer transmitirnos angustia otra escultura titulada “Familia viajera” de 1983 donde un padre y una madre parecen llevar a sus hijos hacia un tren quizás, con la incertidumbre del que no sabe que futuro le aguarda.

La impresionante, por sus dimensiones, “La gran holandesa” de 1995 que me ha sugerido las colosales estatuas griegas en honor de sus dioses, una Palas Atenea o, más bien, una Venus con el característico vientre abultado de las figuras de Zitman, una figura inquietante y majestuosa al tiempo (imagen procedente de http://noticias.lainformacion.com ) 

Encontramos figuras amables como la del  “Pescadorcito” de 1983 con un niño que nos lo podemos imaginar al borde de un muelle en el cálido mar caribeño, esperando que algún pez caiga en el engaño mientras disfruta de una puesta de sol, el “Bebe” de 1953 con un bebe gateando y buscando algo con su mirada en un movimiento congelado que parece que en cualquier instante moverá su cabecita hacia ti, conjuntos de pequeñas figuras de apenas unos centímetros de alturas que representan a conjuntos de “Emigrantes” de 1970 , “Hermanos” y “Mujeres” ambas de 1967, la sexualidad descarnada en “Amantes I y II” de 1973 donde representa a una pareja en el momento de mantener relaciones sexuales, la escultura más grande de la exposición “La gran holandesa” de 1995 que me recordaba a una gran diosa griega, una escultura que nos recuerda a las imágenes religiosas de la Virgen y el Niño del románico titulada “El elegido” de 1971.

“Baño de sol” de 1970. Cuando te encuentras a su lado te da la sensación de que en cualquier momento te mirara por encima de sus gafas de sol mientras su cuerpo indolente permanece inmovil recibiendo la caricia de los rayos de sol. Zitman consigue atrapar el instante, eternizar el momento, uno cualquiera de la vida cotidianan para convertirlo en algo misterioso, lleno de significados y de belleza (fotografía procedente de http://mashpedia.es )
Escenas de playa como “Baño de sol “ de 1970  donde la hemos sorprendido mientras toma el sol y nos mira por encima de sus gafas de sol, “Mujer joven sentada” de 1975 en la que una mujer joven se inclina hacia delante buscando algo en el horizonte   y luego también imágenes inquietantes como “Artemio Cruz” con un rostro descarnado que dibuja la calavera oculta bajo la carne  y que transmite una amenaza latente o “Cabeza herida” de 1967 donde desde unas cuencas vacías parece mirarnos un rostro que recuerda al cuadro “El grito” de Eduard Munch  , pronunciando un grito sordo que no llega a nuestros oídos y aumenta su desesperación. Seguro que os sorprenderán los vientres abultados de muchas de sus esculturas femeninas, los cuerpos deformados como el de “Cama grande” con un desnudo grotesco y la fragilidad de figuras como la que nos saluda al inicio de la exposición, “Torerito” de 1954

No siempre representa Zitman a la belleza. En esta “Cama grande” de 1971 Zitman representa un cuerpo de mujer deformado, de   vientre prominente, una constante en muchas de sus figuras, piernas huesudas y magras y una cabeza  exttaña, y sin embargo, a pesar de su fealdad también nos transmite belleza. Esa es la misteriosa capacidad del arte de crear belleza donde el ojo percibe fealdad (imagen procedente de http://corneliszitman,.com )
Cuando nos disponemos a abandonar la sala nos encontramos con estas palabras “Un holandés alto y delgado que desde 19947 vive en Caracas, Venezuela. Un errabundo que empezó su obra en plena madurez ¿cómo pudo un hombre formado según un patrón cultural totalmente diferente haya hecho estas esculturas? Estas cosas son un gran secreto. Debemos aceptar este misterio tal y como es, porque estas cosas son un secreto”  Un holandés ha viajado hasta Venezuela y ha sabido dar vida en sus esculturas a personas tan ajenas a su cultura como pueden ser los indígenas venezolanos ,pero lo cierto es que están ahí, mirándote, dispuestos a hablarte, preguntándote que ves en ellos, porque te fascinan. Cuando lo veáis no os extrañará que se hable de la “Raza Zitmaniana” y que Zitman haya establecido una relación personal con sus creaciones , porque yo podía sentir la vida en ellas, una vida congelada, atrapada por las manos del escultor, una intimidad sorprendida y robada para ofrecernosla en toda su belleza.

La estremecedora “Cabeza herida” de 1967, un grito silencioso lleno de angustia y que me recuerda al célebre cuadro “El grito” de Eduard Munch (imagen procedente de http://www.corneliszitman.com )
Decía John Ruskin que “La escultura no consiste en el simple labrado de la forma de una cosa, sino el labrado de su efecto” pero Zitman no sólo atrapa un efecto, le da vida y nos la ofrece para que la sintamos, para que nos enamoremos de sus sensuales figuras , para que deseemos sentarnos a su lado y conocerlas mejor. Esto es arte, el que te hace sentir , no el que te deja frío y sales con la sensación de que nada ha tocado tu interior. Yo os la recomiendo vivamente , porque las fotografías no transmiten nunca los sentimientos que despierta a contemplación de la imagen a un metro de ti y si la visitáis estableced un diálogo silencioso con ellas, escuchad, porque en cierta forma nos hablan. En mi ignorancia no conocía a Zitman hasta el día de hoy, pero ya no olvidaré nunca su obra. Y ellas no envejecerán y cuando quien esto escribe hace tiempo que habrá caído en el olvido , sus formas seguirán hablando a los futuros visitantes de la belleza. Como escribía el poeta alemán Schiller “el encanto de la belleza estriba en su misterio” y misterio y belleza es lo que hallaremos en las criaturas de Zitman. 

Cierro este artículo con la imagen que abre la exposición del Centro Cultural Conde Duque el “Torerito” de 1954, una de las más antiguas que podemos hallar en la exposición y de las pocas que no representan a una mujer . Si teneis la oportunidad id a esta exposición que además es de entrada libre y gratuita. Es una buena ocasión para reconciliarse con la escultura (imagen procedente de http://www.corneliszitman.com )