MELANCHOLIA DE LARS VON TRIER , LA SOMBRÍA BELLEZA DE LA TRISTEZA

Tres figuras se abrazan bajo la protección simbólica de unos palos unidos que forman una cueva mágica imaginaria ,mientras una luz deslumbrante envuelve sus frágiles cuerpos en un abrazo cósmico y mortal al que nadie sobrevivirá. Ese es el prólogo y el epílogo de la última película del polémico y provocador director danés Lars von Trier(1956) titulada “Melancholia”, nombre que hace referencia tanto al estado de animo de su principal protagonista, Justine, como a un planeta de colosales dimensiones que se aproxima a la Tierra hasta absorberla y acabar con nuestro hogar.  Dicho así, parece que estuviera relatando la última película de catástrofes de algún gran estudio norteamericano, pero “Melancholia” no es una historia más de apocalipsis como “Armaggedon” o “Deep Impact” por citar dos de las películas más recientes que tratan la destrucción de la Tierra por la colisión de un meteorito o, como en este caso, el choque con un planeta gigante.No, “Melancholia” es un drama personal, familiar , un relato donde no habrá héroes salvadores, una película que no deja lugar a la esperanza y cuyo protagonista principal es la sombría belleza de la tristeza.

Se estructura como una obra de teatro o, mejor expresado, como una  ópera, donde tenemos un prologo o  apertura que es también epílogo, y dos actos. En el prologo, acompañados por la música wagneriana de “Tristán e Isolda” asistimos a una serie de bellas escenas a cámara lenta, donde los personajes y también los animales, los objetos y los planetas parecen moverse en una especie de danza , de ballet armónico , una danza que termina siendo mortal. Contemplamos un mundo hermoso condenado a la destrucción y se nos desvela la escena que también nos acompañará al final de la película. No hay secretos, el director revela desde el primer momento lo que va a suceder porque no es la conclusión de la historia lo que importa en “Melancholia” sino el retrato de sus protagonistas. Después de un destello de luz la música se apaga y comienza el primer acto de la ópera , titulado “Justine”.

TRAILER DE MELANCHOLIA EN VERSIÓN ORIGINAL SUBTITULADO EN CASTELLANO

No he encontrado el trailer en castellano y desconozco si ha sido estrenada en versión doblada, en Madrid sólo la he encontrado en salas de versión origina y con muy pocas copias. Parece que el cine diferente y arriesgado no es buen negocio para la industria , pero es un cine que merece la pena para el espectador, que participa activamente en la película y no se limita a ver pasar imágenes que se borran a la salida sin dejar huella . Puede gustar mas o menos, pero Melancholia no deja indiferente y tiene escenas de las que se recuerdan

Justine y Claire son hermanas ,pero con vidas muy diferentes. Justine, papel interpretado por la actriz norteamericana Kirsten Dunst(1982) con una interpretación sobria pero que transmite la compleja fragilidad  y el carácter depresivo de su personaje que le sirvió para ganar el premio a la mejor interpretación femenina en el festival de Cannes, aparece en la historia en el momento en que se dispone a casarse . Se dirigen al lugar de la celebración del matrimonio a bordo de una enorme limusina incapaz de circular por el estrecho camino que les lleva  hasta el lugar de la ceremonia. En realidad ,Justine no esta preparada para el matrimonio y esta limusina que ella misma ha contratado es un obstáculo puesto inconscientemente por ella  para evitar ese matrimonio . Justine, aunque en un principio la vemos sonriente y jovial y parece brillar de felicidad,  padece lo que en la antigua Grecia se llamaba Melancolía y que hoy denominamos depresión.

Si buscamos en el Diccionario de la Lengua Española el significado de melancolía hallamos esta definición “Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.” Procede del griego en cuyo idioma tenía el significado de Bilis Negra, un termino que debemos al médico griego Hipócrates(hacia 460-370 a.C). Para ellos el cuerpo humano estaba compuesto por cuatro humores o líquidos que eran la sangre, simbolizada por el aire, la flema, cuyo símbolo era el agua, la bilis amarilla, que representaba el fuego y, por último, la bilis negra , que adoptaba el papel de la tierra   . El equilibro entre estos cuatro líquidos o humores dentro del cuerpo del ser humano significaba la salud pero cuando se producía algún desequilibrio entre ellos aparecía la enfermedad. El exceso de bilis negra, de la melancolía, causaba ese estado de tristeza vaga y profunda que despoja al que la padece de entusiasmo, de vitalidad, de ganas de vivir. Síntomas que hoy diríamos que son el cuadro clínico de un enfermo de depresión, una palabra que fue utilizada por primera vez en el sentido actual en 1725 por el poeta y médico inglés sir Richard Blackmore(1656-1729).

Cartel de Melancholia donde aparece Justine, interpretada por Kirsten Dunst, como si fuera Ofelia, la enamorada del príncipe Hamlet en la obra inmortal de William Shakespeare , flotando sobre las aguas después de suicidarse . Otra de las muchas citas artísticas que esconde “Melancholia”. Lars von Trier ha dicho de su película “Me temo que a lo mejor he hecho una película demasiado bonita”. Es una película sombría, triste pero a la vez encierra una profunda belleza en sus imagenesMelancholia, no sólo por el planeta sino también por su estado espiritual    (imagen procedente de http://www.elseptimoarte.com )

Durante todo el primer acto de Melancolía, el que lleva por título el nombre de su principal personaje, Justine, asistiremos como espectadores a su matrimonio , comenzando por la escena de la limusina atascada en el camino que parece anunciar un relato luminoso acompañado por las risas de los novios, pero no tardarán las sombras en cernirse sobre los protagonistas. La boda tiene lugar en el lujoso castillo propiedad del marido de su hermana Claire, papel interpretado por Charlotte Gainsbourg (1971) con acierto ,aunque el peso de la película recae más sobre los hombros de Kirsten Dunst. Comienza como una , en apariencia, feliz celebración del matrimonio,pero no tardaremos en darnos cuenta la hipocresía que se esconde detrás de las palabras de felicidad, de las palmadas en la espalda y los discursos de enhorabuena. Descubriremos los rencores entre los padres de Justine y Claire, interpretados por dos grandes actores como son John Hurt(1940) y Charlotte Rampling(1946),la falsa amistad del jefe de Justine, y los altibajos emocionales de la propia Justine a lo largo de toda esa noche. Esa hipocresía que siempre parece acompañar como una ponzoña a las relaciones humanas y que en pocas pinceladas describe magistralmente Lars von Trier

Claire y su esposo, papel encarnado por Kiefer Sutherland(1966),  han organizado la fiesta y tratan de que Justine se sienta feliz pero ella no puede serlo porque en su corazón anida la melancolía, la depresión, que le impide sentirse feliz. En varios momentos de la película su hermana la dice “en ocasiones no sabes como te odio” y creo que los espectadores llegan a irritarse e incluso a rechazar a Justine, a su tristeza apática, a sus cambios de humor, a su falta de vitalidad y al egoísmo que demuestra al transmitir su tristeza y cargarla sobre los hombros de los que tratan de ayudarla.  Porque la depresión , la tristeza de vivir de Justine, no solo la padece ella sino  que actúa sobre los que la rodean causando la infelicidad de todos. En este primer acto de la ópera que es “Melancholia” sólo tenemos un vago aviso de la amenaza que se cierne sobre ese mundo que Justine define como malvado y del que parece alegrarse por su posible destrucción.

Una de las escenas plena de belleza onírica de Melancholia, donde Justine(Kirsten Dunst) con su vestido de novia, trata de avanzar mientras sus pies se hunden en el suelo y la naturaleza parece tratar de detenerla, un símbolo de la tristeza que la impide ser feliz, que la atrapa entre sus garras y no la deja amar la vida . Es una de las escenas que aparecen en la escena de apertura de la película, moviéndosle a cámara lenta mientras la música de la ópera de Wagner “Tristán e Isolda” acompaña con su dramática y grandilocuente belleza cada una de las imagenes. Un comienzo impactante que te lleva a sumergirte en el universo de Lars von Trier, ese universo desesperanzado de “Melancholia” (imagen procedente de http://revistaartefaktor.blogspot.com )

Pero en el comienzo del segundo acto, titulado Claire,  esta amenaza ya es real. Un planeta gigante llamado “Melancholia” se dirige hacia la Tierra . El papel central de esta segunda parte lo ocupa Claire, la hermana responsable , la que ha logrado formar una vida familiar feliz, con su marido y su pequeño hijo, viviendo en un bello castillo rodeada de un paisaje idílico. Ha transcurrido un tiempo desde la boda y Claire tendrá que acoger allí a su hermana , hundida en la depresión. Pero la presencia de Melancholia en el cielo pesará sobre el destino de todos los personajes, condicionando su comportamiento. A medida que la amenaza se cierne sobre el planeta el espíritu de Claire se irá quebrando mientras que Justine lo afrontará con más entereza, quizás porque un depresivo siempre está preparado para lo peor. Se que parece que os he contado gran parte del argumento, pero no es así, porque en Melancholia sabemos lo que sucederá desde el principio, pero lo que no sabemos es como se desarrollarán los personajes, como se comportarán y eso ya lo tendréis que descubrir vosotros viendo esta película.

Otra de las imagenes de impactante belleza de “Melancholia”, donde la belleza y la tristeza van de la mano en un mundo que se acerca hacia su final mientras las vidas de sus protagonistas se deslizan hacia el abismo del sinsentido y la desesperanza(imagen procedente de http://degs-chik.blogspot.com )
Personalmente pienso que  “Melancholia” mantiene el interés y la tensión durante sus más de dos horas de duración, es una película dura y sin concesiones a la esperanza, a la redención. Estamos solos, el mundo es malvado y el final es la oscuridad. No es una película apta para personas que se encuentren con el animo bajo , pero si es una historia interesante para adentrarse en el mundo de la depresión, de la melancolía, y también en la hipocresía que rodea al comportamiento social del ser humano. Sin embargo, yo no comparto esa visión oscura de la realidad de Lars von Trier y encuentro su historia fría , fatalista. Cuando no hay esperanza, cuando sólo existe la mentira de la cueva mágica como escudo contra lo inevitable , tampoco hay emoción. En realidad, triunfa la visión del deprimido, todo va a acabar mal ¿para que esforzarse en vivir? El propio director , Lars von Trier, estuvo en tratamiento por depresión y parece reflejar en la historia ese mundo opresivo y sombrío , aunque lo hace con imagenes de una gran belleza que quedan grabadas en la memoria.

Una de las escenas de mayor belleza de la película es esta de Kirsten Dunst iluminada por la luz de Melancholia casi como si se tratara de uno de los seres  mágicos de la mitología celta, quizás buscando ese instante de libertad y felicidad que su propia naturaleza le impide sentir . El escritor francés Stendhal decía que  “Las gentes propensas a la melancolía son las mejor dotadas para el amor” pero Justine parece estar dotada solo para la tristeza y la desesperanza (imagen procedente de http://biblioteca.blogspot.com )
Toda la película está llena de guiños y citas culturales, desde el mismo nombre de Justine, que hace referencia a la novela “Justine o los infortunios de la virtud” del Marques de Sade(1740-1814) donde exponía una filosofía basada en el materialismo ateo, que es lo que parece encarnar la Justine de Trier con su actitud, y aunque la película parece incluir un elemento mágico hacia el final del relato, en realidad sabemos que no es más que un falso consuelo, un engaño, aunque un engaño menos dañino que aquellos a los que hemos asistido a lo largo de toda la historia. No he querido incluir en este artículo la polémica que rodea al director por sus declaraciones sobre Hitler y el nazismo, porque no creo que haya que juzgar a un artista en función de sus opiniones sobre temas que poco tienen que ver con la creación artística. Al artista hay que juzgarle por sus obras , no por sus ideas políticas, religiosas o por su vida privada, y en este sentido creo que Lars von Trier es un director que sabe construir historias diferentes, con una visión poco convencional aunque quizás “Melancholia” se encuentre entre lo más convencionales de su filmografía junto a “Rompiendo las olas”.

LA MÚSICA DE “MELANCHOLIA”

Esta es la hermosa, triste y dramática música con la que se inicia “Melancholia”, la obertura de “Tristán e Isolda” de Richard Wagner. Una música bella y dura como lo es la película de Lars von Trier

“Melancholia” es a la vez una película luminosa por la belleza y fuerza de sus imágenes y la música que la acompaña, por la interpretación de sus magníficos actores y la buena construcción de los diálogos, y sombría, como sólo lo puede ser la mente de una persona deprimida, obsesionada con la tristeza hasta el extremo de que su plato favorito le sabe a ceniza.  Merece la pena sumergirse por espacio de dos horas en este mundo onírico, desesperado y hermoso creado por Trier y quizás el éxito de su realizador sea el suspiro de alivio cuando abandonas la sala del cine y sales al mundo exterior para volver a la luz y respirar profundamente, dando gracias porque ningún planeta se aproxima a la Tierra y porque todavía sabes sonreír a la vida. Ese alivio después de la angustia hace de Melancholia una de esas películas que, por lo menos, no dejan indiferente a nadie. Lo demás, os lo dejo a vuestro propio juicio. Y para terminar este artículo quiero dejaros con esta frase del poeta español Federico García Lorca sobre la melancolía, unas palabras con las que me identifico más que con la tristeza de Justine “Desechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tiene pocos días y tan sólo ahora la hemos de gozar”. Conviene no olvidarlo y guardar estas palabras  cerca del corazón.

El planeta Tierra apunto de ser devorado por Melancholia. ¿Como reaccionaríamos ante una situación así?¿donde quedarían nuestras convicciones, nuestros valores, nuestras normas? Es el ser humano desnudo, sin las ropas de la civilización, enfrentado a un destino ineludible. Lars von Trier responde a esta pregunta con la desesperanza de la nada, una desesperanza que otros no compartimos porque tenemos la idea de una trascendencia más allá del mundo material. Pero ese ya es territorio de la fe, un territorio personal e intransferible de cada uno de nosotros (imagen procedente de http://tvcinemaemusica.wordpress.com)
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