LOS BONOBOS Y EL MUNDO FELIZ DEL SEXO: LOS HIPPIES DE LA SELVA

Escribe el mordaz y a menudo genial director cinematográfico Wooyd Allen(1935) “sólo existen dos cosas importantes en la vida. La primera es el sexo y la segunda no me acuerdo” y Marilyn Monroe afirmaba “El sexo forma parte de la naturaleza y yo me llevo de maravilla con la naturaleza”. El sexo , esa fuerza que mueve al ser humano a relacionarse unos con otros bien para la función natural de asegurar la supervivencia de la especie a través de la reproducción o bien para obtener placer, punto este último donde parecía que el ser humano era el único en mantener relaciones sexuales sólo por el placer derivado de ellas y no por un motivo utilitario. Pero no es del todo cierto, es más, hay una especie muy próxima a nosotros que no sólo disfruta del sexo, sino que lo ha convertido en base de su comportamiento social y ha logrado crear una especie de Mundo Feliz, más deseable que aquel que imaginara Aldous Huxley(1894-1963).
Me refiero al Pan paniscus, también llamado chimpance pigmeo o enano y más conocido por todos nosotros como Bonobo. Es una de las dos especies que pertenecen al genero de los chimpances, el otro es el pan triglodytes al que pertenece el chimpance común, ese que todos conocemos por verlos en los zoológicos o en las películas de Hollywood, como la celebre Chita. Os preguntareis porque hablo hoy de los bonobos, cuando el Mentidero suele ser un lugar dedicado a la historia, a la política o la denuncia de aquello que considero injusto , pero en una época teñida de violencia, de mentiras, de crueldad y egoísmos, cuando parece cada día más evidente la necesidad de una transformación de nuestra forma de enfocar nuestra vida, nuestra sociedad y nuestra civilización,  los bonobos son un ejemplo de como es posible lograr un mundo en paz, donde no sea la violencia sino la comunicación lo que nos una.

VÍDEO SOBRE EL COMPORTAMIENTO DE LOS BONOBOS

El genero de los chimpances nos ofrece una diferente visión del mundo según estemos hablando del chimpance común o de los bonobos. Al chimpance común lo conocemos, gracias en particular al trabajo de una mujer increíble como es la científica Jane Goodall(1934) que desde 1957 se ha dedicado a estudiarlos y la que en 1961 consiguió que los viéramos de una forma muy diferente a como habían sido vistos hasta entonces . Descubrió que podían fabricase ellos mismos herramientas que luego usaban para conseguir alimento, algo que hasta entonces se creía una cualidad exclusiva del ser humano. Así lo describe en su libro “A través de la ventan. Mis treinta años con los chimpances de Gombe”
“Iba andando por la selva cuando descubrí una figura encorvada en el suelo junto a una colonia de termitas. Era un chimpance y tenía en las manos una pequeña rama de arbusto. Le estaba quitando las hojas y cuando el palito se quedó pelado, lo introdujo en el nido y lo sacó a los pocos segundos lleno de termitas. Acto seguido se las comió. Me quedé atónita, pues lo que ese mono acababa de hacer no se consideraba entonces posible. ¡Un simio , ahí ante mi vista, que fabricaba y usaba herramientas!”

Jane Goodall(1934) ha dedicado su vida al estudio de los chimpances, desde que el paleontólogo y antropólogo Louis Leakey la enviara a Tanzania para estudiarlos en su medio natural. Sería una de las conocidas como Ángeles de Leakey, pues Leakey eligió a otras dos mujeres para investigar a los orangutanes, de lo que se encargaría y aún se encarga la alemana  Biruté Galdikas(1946), y los gorilas, tarea que llevó a cabo hasta su asesinato Dian Fossey (1932-1985).Dirige diversos programas de conservación , entre ellos uno contra la extracción del coltán y también considera que la tecnología es el medio para solucionar los problemas medioambientales(foto tomada de www.jamesnava.com)
Sí, el chimpance común sabía fabricar herramientas, pero no es lo único que compartían con los seres humanos, como Goodall iba a descubrir poco tiempo después. Antes querría daros algunas de sus características para conocerlos un poco mejor. Viven en África, tanto en las selvas tropicales como en la zona de las sabanas, con una población estimada de entre 150.000 y 300.000 chimpances comunes, que pueden parecernos muchos pero no si consideramos que a principios del siglo XX su número sobrepasaba el millón de individuos y que cada año su población disminuye en en 4,7%. ¿Por qué disminuye su población? Principalmente porque se están quedando sin lugares para vivir, la tala de las selvas para obtener madera o para ampliar las zonas de cultivo  les deja sin su hábitat natural y como dice Goodall “si perdemos a los chimpances, perdemos parte de nuestra historia”, porque son un reflejo de lo que nosotros fuimos algún día de nuestro pasado.
Pueden llegar a pesar hasta 70 kilos los machos y medir 1,70 y su capacidad craneana se halla alrededor de los 480 centímetros cúbicos, alejada de la capacidad del ser humano que es de 1400 centímetros cúbicos. Su esperanza de vida suele rondar los 50 años, aunque el célebre caso de Chita, la protagonista de las películas de Tarzán y que en realidad es un macho llamado Jitts, tiene ya 79 años y es el simio más viejo del mundo. Pero aunque todos asociamos a los chimpances con la imagen de un ser pacífico y jugueton, como decía antes tiene más similitudes con el ser humano de las que creemos. Son muy sociales y viven en comunidad, pero sus sociedades presentan rasgos muy similares a las humanas en lo que respecta a su comportamiento, caracterizado por las luchas por el poder , donde los machos atacan a sus propios hermanos para lograr una posición dominante y se unen a otros individuos para patrullar por su territorio e impedir incursiones de grupos enemigos.

DOCUMENTAL SOBRE EL TRABAJO DE JANE GOODALL(PARTE 1 Y 2) 

 

Si, hay auténticas guerras entre las comunidades de chimpances, donde se disputan el territorio y los recursos para sobrevivir, algo muy humana ¿verdad?. Así narra Goodall la imagen que acabó con su visión idealizada de los chimpances, como una versión amable del ser humano “Me desperté una noche y vi a una hembra comiéndose a mordiscos a un mono joven., con la boca roja de sangre , como una vampiresa grotesca.Mi jardín del Edén se rompió , se había convertido en una selva oscura . Los chimpances eran más parecidos a nosotros de lo que jamás habría imaginado” En el transcurso de estos enfrentamientos el comportamiento de los chimpances es muy parecido al que han tenido los ejércitos humanos a lo largo de la historia, violan a las hembras, exterminan a las crías e incluso practican la tortura . Comportamientos todos ellos muy humanos, como también lo es el que dejen de cooperar entre sí cuando escasea la comida.
Observando a los chimpances es como si estuviéramos viendo un reflejo de nuestra propia humanidad  pero sin el filtro de la cultura ni la civilización. Pero la otra especie de chimpances, la mucho más desconocida de los bonobos, nos demuestra que no siempre las cosas tienen que resolverse por el camino de la violencia, del egoísmo y que , incluso en plena naturaleza, puede sobrevivir la cooperación , el afecto, las relaciones personales y la paz  por encima del egoísmo, la violencia y la defensa de los intereses personales por encima de los demás. No pretendo decir con esto que los bonobos se puedan comparar al ser humano , son animales aunque los más próximos que existen en este planeta a nosotros, pero si son un ejemplo de algo que parecemos haber olvidado, que el sexo es algo más que una fuente de placer o un fin para la reproducción, es la forma de comunicación y de relación social más fuerte y poderosa que existe.

DOCUMENTAL SOBRE EL TRABAJO DE JANE GOODALL(PARTE 3 Y 4) 

Los bonobos no fueron descubiertos hasta 1929, cuando su existencia fue hecha pública por el naturalista alemán Ernst Schwarz. El nombre de bonobo parece que procede de una palabra del dialecto bantú que significa “ancestros”, aunque más que ancestros habría que hablar de hermanos del ser humano, aunque unos hermanos pequeños. Sin embargo, quienes los estudian prefieren llamarlos los hippies de la selva, porque han creado una sociedad donde prefieren hacer el amor antes que la guerra , una sociedad matriarcal, donde son las hembras las que gobiernan . Pero como hicimos con los chimpances vamos a conocerlos un poco más

Con un 98% de su ADN en común con el ser humano, se hallan más cercanos a nosotros que a otras especies de simios como los gorilas. Su linea evolutiva se separó de la del chimpance común hace un millón de años y la de ambos con respecto al hombre hace unos seis millones de años y podemos decir que ambas especies de chimpances son nuestros parientes más cercanos., e incluso hay científicos que piensan que debería ser considerado dentro del género homo. Los bonobos son más pequeños y delgados que los chimpances, se caracterizan por tener  unos labios de intenso color rosado, un pelo negro  y largo en la cabeza y orejas pequeñas similares a las del ser humano. Además tienen piernas más largas que el chimpance común que le permiten pasar gran parte de su tiempo erguido sobre ellas en posición bípeda. En cuanto a su hábitat natural se encuentra reducido a las selvas del Congo , lo que explica que su población vaya en continuo retroceso al tiempo que también se reduce la superficie de selva. En nuestros días apenas quedan 10.000 individuos cuando en 1980 existían más de 100.000.

Ya he hablado en otros artículos, en particular el dedicado al Coltán, de la terrible guerra que ha sufrido el Congo y los países vecinos de Ruanda, Burundi y Uganda , que han causado la muerte de unos cinco millones de personas desde 1998. Esta violencia ha afectado también a estos hermanos del ser humano , que mueren víctimas de cazadores furtivos, de balas perdidas o también cazados para servir como alimento. Ojala supiéramos observarlos y aprender de las claves de su sociedad, una sociedad donde no hay lugar para la violencia . Como dice el primatólogo británico Richard Wrangham “Tanto el chimpancé común como el bonobo evolucionaron del mismo ancestro que dio lugar a los humanos, y sin embargo el bonobo es de las especies más pacíficas y no agresivas de mamíferos que hoy día viven en la tierra. Han desarrollado vías para reducir la violencia que permean toda su sociedad. Nos muestran que la danza evolutiva de la violencia no es inexorable”

Claudine André es una primatóloga belga que, como Goodall, también ha dedicado su vida al estudio y la protección , en este caso de la otra especie de chimpances, los bonobos. Dice Claudine “Me enamoré de los bonobos porque te llegan directamente al alma.Tengo cinco hijos y ninguno me mira a los ojos como estos pequeños monos que no pueden sobrevivir sin amor. Por eso me dediqué a ellos: por su mirada”  Son nuestros hermanos pequeños, con un 98% de su ADN idéntico al nuestro, pero han sabido crear una sociedad donde no existe la violencia y los conflictos se resuelven a través del sexo ( foto tomada de http://www.bonobos.com)

Los bonobos no patrullan su territorio, no ataca ni a los demás ni a los suyos, no practica la tortura, no se come a sus crías y no tiene ni siquiera enemigos. La forma que tienen para resolver los conflictos es el sexo . En su sociedad la hembra, que tiene un tamaño físico menor que el macho, ocupa, sin embargo, un lugar superior en la sociedad. Uno de los rasgos principales de su sociedad es el vínculo estrecho que se establece entre madres e hijos , un vínculo que se mantiene durante toda la vida. Además tampoco hay unos líderes indiscutibles, como sucede en otras sociedades de primates   y también entre los humanos . Sus sociedades suelen estar formadas por unos cien individuos que durante el día se dividen en grupos para buscar alimentos para reunirse al caer la noche y trepar a los árboles donde se construyen nidos para dormir

Otra de sus características son sus rostros, que al igual que el de los seres humanos, son diferentes unos de otros y pueden ser distinguidos a simple vista y muchos primatólogos consideran que son aún más inteligentes que los chimpances,  con pruebas realizadas con dos de ellos, llamados Kanzi y Panbanisha , han sido capaces de aprender hasta 400 palabras. El primatólogo holandés Frans de Waal(1948) dice de ellos que el bonobo es capaz de manifestar altruismo , compasión, empatía, amabilidad, paciencia y sensibilidad. Una sensibilidad que les lleva a tener relaciones sexuales cara a cara , un caso único en la naturaleza al margen del ser humano y es porque en el bonobo el sexo no es sólo un instrumento de reproducción sino de comunicación, de cohesión y la solución a sus conflictos sociales e individuales e incluso como pago de favores. La importancia del sexo se demuestra incluso en los saludos , donde en vez de un apretón de manos se tocan el pene.

Los bonobos utilizan el sexo para relacionarse y comunicarse, entre las hembras para estrechar los vinculos entre ellas y conservar así su estatus dentro de la comunidad por encima de los machos, para resolver las tensiones sociales, para dar las gracias e incluso para saludarse. Son los únicos, a excepción del hombre, en tener relaciones sexuales cara a cara (foto tomada de www.quo.es)



Realizan todo tipo de prácticas sexuales ,sexo oral, besos con lengua, frotamiento genital tanto entre machos como entre hembras. Estas últimas mantienen frecuentes contactos sexuales entre ellas para estrechar sus vínculos, lo que las permite mantener una posición fuerte dentro de su sociedad . Un macho en solitario no puede enfrentarse a un grupo unido de hembras, y los machos bonobos no suelen unirse para hacer frente al dominio de las hembras. Las hembras adolescentes suelen abandonar su grupo familiar en busca de otros grupos , lo que permite mantener una amplia variedad genética dentro de las poblaciones de bonobos y aunque os pueda parecer extraño, su intensa actividad sexual no causa un aumento de su reproducción, teniendo una cría cada seis años a la que cuidan durante otros cinco años y , como ya dije, con la que mantiene un vínculo de unión que durará toda la vida. No tienen parejas estables , el sexo es de todos y pueden llegarlo a practicarlo todos juntos, incluidas las crías y los individuos más ancianos, para celebrar, por ejemplo, que han encontrado un nuevo lugar con comida en abundancia.

Escribe la conservacionista belga Claudine André , quien dirige en el Congo el centro de Recuperación de Lola Ya Bonobo(podéis ver información en inglés en www.bonoboscongo.net) , el único en el mundo destinado a proteger a los bonobos de su extinción, que “Me enamoré de los bonobos porque te llegan directamente al alma. Tengo cinco hijos y ninguno me mira a los ojos como estos pequeños monos que no pueden sobrevivir sin amor. Por eso me dediqué a ellos: por su mirada” . Nosotros, tan orgullosos de nuestra civilización , de nuestra inteligencia, de nuestro progreso, quizás deberíamos tener la humildad necesaria para observar a estos hermanos pequeños de la humanidad que nos enseñan que hay otras formas de relacionarse, otras formas de construir la sociedad, una forma basada no en la violencia , ni en el egoísmo, una sociedad donde fuesen los principios femeninos y no los masculinos los que gobernasen.

Mapa con la distribución de chimpance común y bonobos, estos últimos en rojo, los Pan Paniscus. De los bonobos apenas quedan unos 10.000 individuos de los 100.000 que quedaban hace treinta años y en cuanto al chimpance común ha descendido del millón de individuos a principios del siglo XX a unos 150.000 o 300.000 en nuestros días (imagen tomada de http://esacademic.com) 

Cuando en otros artículos hablo de cambiar la sociedad , de buscar un nuevo rumbo a la humanidad porque nos dirigimos hacia un callejón sin salida y nos olvidamos de que el auténtico objetivo de todo progreso debe estar orientado hacia la búsqueda de un mayor nivel de felicidad del ser humano, no me refiero a que renunciemos al progreso científico, es más, creo que ahora es nuestro principal recurso para lograr ese cambio, pero necesitamos también un cambio en la forma en que todos vemos este mundo. Dice Jane Goodall que “Si pudiera pedir un sólo deseo , seria ver el mundo a través de sus ojos. Ver lo que ellos ven. Sentir lo que sienten. Aunque únicamente fuera un momento” , pero para ello sólo es necesario perder nuestro aire de superioridad, nuestra soberbia, ser más humildes y reconocer que podemos aprender de ellos. No son tan inteligentes como nosotros, pero su forma de vivir es mucho más inteligente que la nuestra

He tratado de contaros como es el mundo feliz de los bonobos, por un lado para que los conozcáis y seamos conscientes de lo importante que es evitar la extinción de nuestros hermanos pequeños, y por otro lado para mostraros como es posible otro tipo de organización social basado en los vínculos establecidos por el afecto, la generosidad, el amor y que ellos demuestran y manifiestan a través del sexo. Hay muchos que niegan la capacidad de sentir de los animales, pero cuando ves los ojos de un bonobo, aunque sea a través de los documentales, te das cuenta que el amor no es un sentimiento exclusivo del ser humano.Bajemos de nuestro pedestal y aprendamos de quienes han sabido crear una sociedad donde no hay más armas que la del sexo. Hay otra forma de vivir, otra forma de convivir, y la naturaleza nos muestra como hacerlo.

Mas gráciles que los chimpances comunes, el bonobo tiene una sociedad matriarcal donde son las hembras las que gobiernan . Las crías mantienen con ellas un vínculo que permanece durante toda la vida, como suceden entre los seres  humanos pero no hay parejas estables, el sexo es grupal  y participan todos, desde las crías hasta los más ancianos , lo que demuestra que el sexo para ellos no se basa en la reproducción sino  en la comunicación(foto tomada de http://labitacoradehumboldt.blogspot.com)

Decía Martin Luther King que “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como  hermanos”· y un proverbio indio afirma “sólo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado y el último pez atrapado, te darás cuenta que no puedes comer dinero”. Si, sabemos mucho pero olvidamos lo más importante, amar al mundo en el que vivimos, sentir que formamos parte de él y que es en el desarrollo armonioso con todas las criaturas que lo habitan como podemos acercarno a la felicidad. Aprendamos de los bonobos, de estos hippies de la selva, que hacen el amor y no la guerra.

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