UN CUENTO CHINO , O COMO SI NO CAMBIAS LA VIDA TE LA PUEDE CAMBIAR UNA VACA

Hace ya unas semanas que no escribía sobre una película , lo que suelo hacer en el Mentidero una vez por semana, y no ha sido porque no haya ido al cine sino porque solo lo hago sobre aquellas películas que de alguna forma me emocionan, me divierten, me hacen reír o provocan mis lágrimas. El cine como el teatro tienen la fuerza de conmover el espíritu del hombre, combinando la imagen y la palabra, aunque en el cine actual cada vez nos olvidamos más de la importancia de la palabra , del diálogo, que es el esqueleto y los cimientos sobre los que debería erigirse el resto de la estructura , para centrarse en las imagenes, que gracias a los avances tecnológicos adquiere un alto nivel de perfección. Pero ningún efecto especial puede sustituir a una frase , a una palabra bien dicha , pues, como dijera el escritor inglés del siglo XVII Richard Burton “una palabra hiere más profundamente que una espada”, ni tampoco a la fuerza de la mirada de un gran actor, capaz de transmitirte todos los sentimientos que alberga el alma de un ser humano sin mover sus labios.
Por desgracia, cada vez cuesta más hallar este tipo de películas, sin necesidad de que sean obras maestras, pero que presentan personajes auténticos, reales aún en la ficción, con los que puedes empatizar, con los que puedes compartir una historia como si estuvieras viviéndola con ellos y que incluso, cuando las luces del cine se encienden y sales por la puerta a la calle para encontrarte con la realidad cotidiana, durante un tiempo siguen acompañandote los personajes, como esas personas con las que de alguna forma estableces una conexión aunque sólo las hayas visto un momento y apenas intercambies unas miradas y unas pocas palabras. Y ayer vi una de esas películas, que, quizás no sea una gran película, ni pase a la historia cinematográfica, es posible incluso que pase de puntillas por las carteleras rodeada de grandes producciones que acaparan decenas de salas de cine, pero el éxito de una película no lo mido por su recaudación, ni por las críticas de los expertos, ni por los premios, sino por la emoción que despiertan en mi, y ha sido el caso de la película de la que os hablo hoy.
TRAILER DE “UN CUENTO CHINO ” DE SEBASTIÁN  BORENZSTEIN CON RICARDO DARÍN
“Un cuento chino” es la película dirigida por el director argentino Sebastián Borenzstein(1963), autor de otras dos películas tituladas “La suerte esta echada” en 2005 y “Sin memoria” en 2010 de las que por desgracia no puedo hablaros porque no las he visto, pero me propongo recuperarlas después de ver su tercer largometraje. Debo reconocer que lo que me impulsó a verla fue en particular la presencia de ese gran actor , perteneciente a la larga tradición de buenos actores argentinos como los veteranos y geniales Hector Alterio(1929) o Federico Luppi (1936), que se llama Ricardo Darín(1957) al que descubrí ya tardíamente en “Nueve reinas” en 2000 , un actor que va ganando con el paso de los años , incrementando su magnetismo en la pantalla, el poder de su mirada, algo tan importante en un actor porque con ella puede expresar sentimientos mejor que con lineas y lineas de diálogos.
¿De que trata “Un cuento chino”?No os puedo contar mucho sobre su argumento para no robaros el placer de ir descubriéndola por vosotros mismos mientras Borenzstein va tejiendo los hilos de los destinos de sus personas, que se cruzan en un punto determinado de su existencia de la forma mas insospechada para cambiar la vida de sus protagonistas. La primera escena , sorprendente, surrealista, os arrancará una sonrisa y también os desorientará, os preguntaréis ¿de qué trata, que nos va a contar? El director resume la película con una sola frase “la historia de un argentino y un chino unidos por una vaca que cae del cielo”, y es el mejor resumen que se puede hacer de la película. Es una historia sencilla , de pocos personajes, que se desarrolla en el pequeño mundo de un ferretero de un barrio de Buenos Aires. Asistimos a sus rutinas cotidianas, a su vida organizada, monótona, previsible, cómoda y, por supuesto, aburrida y solitaria.
Como Roberto, así se llama el personaje interpretado por Ricardo Darín, muchas personas esconden en su alma algún dolor del pasado y ese dolor les lleva a esconderse de la vida , a no arriesgarse a vivir por miedo a ese dolor, al sufrimiento que en muchas ocasiones va aparejado a la existencia, y eligen o elegimos una forma de vivir disminuida, como si despojásemos a nuestros días de pasión, de emoción, de riesgo Cierto, es una forma de evitar  problemas pero también es una forma de no vivir, de convertirse en un espectador que presencia los dramas y comedias de los demás mientras tu permaneces quieto, contemplando como el río de la vida pasa a tu lado sin mojarte los pies. “La insignificancia es una garantía de seguridad” escribía el fabulista griego Esopo, y en eso se convierte la vida cuando rechazas vivirla, cuando te ocultas debajo de un caparazón para que no te hagan daño, en una insignificancia, en algo que no tiene importancia ni para ti mismo.
Cartel de “Un cuento chino” estrenada el 17 de junio en España y número uno en Argentina. Otro de los ejemplos del buen cine argentino y , en particular, de sus buenas comedias donde solemos hallar un poso de amargura aunque en este caso abandonaremos el cine con una sonrisa y un mensaje de esperanza. En la imagen Ricardo Darín y ,por supuesto, la vaca, cuya presencia gravita sobre la historia que nos narra Sebastián Borenzstein que urdió esta historia basándose en un hecho real , insólito pero cierto que sucedió en 2007 a un pesquero japonés y cuya historia publicada en los periódicos podéis encontrar al final de este artículo ( imagen procedente de http://www.elpais.com )
Pero ,por fortuna para el ser humano, no es fácil permanecer al margen de lo que sucede a tu alrededor , ni siquiera si tienes un comportamiento de ermitaño como el de Roberto.  ¿El destino , el azar? Cada uno puede darle un nombre, pero hay momentos en la vida donde de pronto sucede algo que  pone patas arriba tu mundo, que cambia la forma en que ves las cosas, y lo que hasta ese instante eran certezas se transforman en incertidumbres, en zozobra, en preguntas , lo que expresaba mejor Oscar Wilde cuando decía “A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante”  Roberto se ha pasado años sin vivir, se ha limitado a existir, pero el personaje más insospechado alterara el pantano barométrico en que se ha convertido su vida, un joven chino que encuentra de una forma que también podríamos preguntarnos si es el destino o la casualidad.
Jun, interpretado por Huang Sheng Huang , ha llegado a Argentina para buscar a un familiar, pero no sabe ni una palabra de español. Por circunstancias que no os puedo contar para no desvelar la película , terminará viviendo en casa de Roberto que aunque es gruñón y aparenta rechazar la compañía de los demás, conserva un corazón noble y una bondad natural que en contra de sus costumbres le conducen a introducir en su mundo organizado, donde hasta el momento de dormir está reglamentado, pues no apaga la luz hasta que sean exactamente las 23 horas, a ese otro personaje perdido en un país extraño, donde no conoce a nadie ni tampoco se puede comunicar. También aparece en este momento otro personaje , Mari, papel que desempeña con gran dulzura y sensibilidad Muriel Santa Ana(1970), que trata de romper la coraza con la que se ha protegido Roberto, aunque no consigue llegar hasta él.
Sobre estos tres personajes girará la historia de esta película, con un tiempo pausado como lo es la vida de Roberto, hecha de cosas cotidianas y monótonas, el desayuno de las mañanas, la atención a los mismos clientes en la ferretería, la cena en soledad y su afición favorita, recortar noticias curiosas en los periódicos que le trae uno de sus escasos amigos. Asistimos a como esa estructura estable que consituye su vida comienza a tambalearse con la presencia de Jun y el amor de Mari pero lo vemos con una sonrisa, porque el contraste entre el carácter huraño de Roberto y la desorientación  y perplejidad de Jung, más de una vez nos hará reír, como también lo hará el retrato del comportamiento prepotente de un policía o del personal de la embajada china en Buenos Aires. Pero es un humor que no se basa en la exageración, al contrario, en una realidad en la que nos podemos ver reflejados o que, al menos, nos resulta identificable porque forma parte de la vida.
Ricardo Darín en "Un cuento chino"
Ricardo Darín (Roberto) y Huang Sheng Huang(Jun)  recibiendo las instrucciones del director Sebastián Borenzstein durante el rodaje de “Un cuento chino” donde el contraste entre dos personalidades tan distintas como la del huraño y rutinario ferretero , desengañado de la vida, y el joven chino , desconcertado ante una realidad tan ajena al mundo del que procede nos arrancará más de una sonrisa y también alguna lágrima (imagen procedente de http://www.osandes.com.ar )
La vida interior que anima este largometraje la define una vez más con mucho acierto el propio Sebastián Borensztein “Cuanto más lejos te escapes de ti mismo, más cerca vas a estar de ti. Cuanto más te cierres dentro de ti , mayor sera el golpe que te hará salir” No se puede vivir siempre escondido , huyendo de los problemas por muy dolorosos que estos sean, porque hacerlo es renunciar a la vida y hay unas palabras de Leonardo da Vinci que creo que son muy ciertas “quién no valora la vida no se la merece”. La vida no es que sea lo más importante que tenemos, es que es lo único que tenemos , la vida, mi vida , soy yo y si renuncio a vivirla por temor estoy renunciado a lo que soy. Y la vida es inestable, evoluciona, cambia, se transforma y nos transforma con ella , porque el cambio es vida y lo que no cambia está muerto. Sin saberlo, sin ser consciente de ello, Roberto ha renunciado a vivir , está muerto aunque siga comiendo, respirando y durmiendo.
Quizás “Un cuento chino” sea eso que ahora llaman una “película pequeña”, porque apenas tiene acción y su historia se basa en los personajes y no en lo que les rodea, pero para mi es una gran película porque habla de personas y no de cosas, habla de sentimientos eternos como el amor, la soledad, el miedo , la amistad, la intolerancia, la comprensión y , sobre todo, entiendo que habla de esperanza. Había un filósofo español llamado Julián Marías, discípulo de otro gran filósofo del siglo XX, José Ortega y Gasset, escribía “la persona humana nunca está conclusa , siempre en camino,haciéndose, con posibilidad de dilatación e intensificación” y afirmaba que nunca podemos dar por vista a una persona,porque mientras siga viviendo siempre hay tiempo para rectificar errores, para cambiar el rumbo, la trayectoria de su existencia, por lo tanto , siempre hay esperanza, basta con no cerrar los ojos y tener valor para vivir.
Los tres protagonistas de esta historia, Roberto al fondo contemplando a su nuevo y sorprendente compañero de casa , Jun, y a la sonriente y enamorada Mari(Muriel Santa Ana) que no se rinde a pesar de lo dificil que es alcanzar el corazón acorazado de Roberto. La vida en soledad puede ser más comoda y segura, pero el sentido de nuestra vida lo hallamos en los demás, amando, queriendo, compartiendo , aprendiendo siempre del otro (fotografía procedente de http://www.cine365.com ) 
Si acudes al Diccionario de la Real Academia define el “cuento chino” con una sola palabra “embuste” , el cuento chino es la vida de Roberto, él mismo se ha engañado , se ha creído que lo que hace es vivir , su mentira para huir del dolor se ha convertido en su realidad. Pero la realidad suele ser más persistente y tozuda que los escudos y murallas que los hombres levantan para protegerse de ella y la presencia de Jung será ese terremoto que hace que en un solo instante, como nos decía  Wilde más arriba, vivas mas que en muchos años. En definitiva, una película que os hará reír y que, quizás, también os pueda arrancar alguna lágrima  como fue mi caso, lo que siempre sucede cuando ves a personajes que tienen vida propia, que son humanos y que ponen voz y rostro a los sentimientos  y las emociones de nuestras vidas. Al final , saldréis del cine con una sonrisa en los labios y un corazón más ligero y con la alegría de sentirse vivos . Por mi parte, son motivos más que suficientes para sumergirse en esta historia y disfrutar de la gran interpretación de Ricardo Darín.
Pero no quiero terminar este artículo sin traer la noticia que guarda una estrecha relación con el origen de esta película y que justifica que nos anuncie que está basado en hechos reales. Es una noticia del año 2007, recogida por la agencia Reuter y que Sebastián Borensztein conocería a través del diario argentino “Clarín” y que he encontrado en el blog http://notainsolita.blogspot.com donde recoge el comunicado de Reuters  En ella podemos leer  
Una vaca cayó del cielo y nos hundió el pesquero
Creer o no creer. Ese fue el dilema que se les presentó a los tripulantes de una lancha patrullera rusa al rescatar a los naúfragos de un pesquero japonés. “Una vaca cayó del cielo y nos hundió el pesquero”, intentaron explicar los marinos en desgracia al ser rescatados. Ante la duda los rusos decidieron deteneros. La historia llegó a ser publicada por el diario Komsomolskaja Pravda , en una pequeña sección de noticias insólitas. Pero con el tiempo se descubrió que el relato de los náufragos japoneses era real. Investigaciones hechas por las autoridades rusas descubrieron que detrás de la insólita historia del hundimiento  del pesquero japonés había una banda de delincuentes. La historia fue publicada por el diario alemán Hamburger Morgenpost . Según descubrieron los investigadores rusos, un grupo de soldados se dedicaba a robar ganado y a transportarlo en avión. “Miembros de las fuerzas armadas rusas robaron un par de vacas y se las llevaron en un avión. Pero durante el vuelo las vacas se descontrolaron y ante la posibilidad de un accidente aéreo la tripulación se vio forzada a tirarlas al vacío”, dice el diario alemán citando el informe de la embajada  “con tan mala suerte que una de las vacas cayó sobre el pesquero japonés y lo mandó al fondo del mar”
Para saber como una vaca te puede cambiar la vida es mejor que os lo expliquen Roberto y Jung en “Un cuento chino” que de cuento chino , de embuste, tiene poco, y si mucho de verdad. 
Cuidado con las vacas que caen del cielo, os pueden cambiar la vida. O quizás no tengamos cuidado, porque cambiar es necesario como decía H.G.Wells “¿por qué se ha de tener miedo a los cambios?Toda la vida es un cambio” una idea que nos consigue transmitir entre emociones “Un cuento chino” gracias ¿a una vaca? Una buena metáfora de que la vida siempre nos prepara sorpresas y si no cambiamos nosotros nos obligará ella a hacer el cambio, ´tal vez a través de una vaca (imagen procedente de http://www.creceroperecer.com )
 
 
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