GRANDES EXPLORADORES: MAGALLANES Y ELCANO, LA HISTORIA DE LA PRIMERA VUELTA AL MUNDO (SEGUNDA PARTE)

En la primera parte de esta historia hicimos un recorrido por el pasado para conocer la visión que desde la antigüedad se tenía sobre la Tierra , el debate sobre su forma esférica o plana, que aunque se decantaba con claridad por la primera de las opciones, necesitaba de la prueba experimental que terminase de forma definitiva con la controversia. También asistimos al comienzo de la Era de los Descubrimientos, impulsada por el infante portugués Enrique el Navegante(1393-1460) que había fundado en  1416 la Escuela de Sagres para impulsar la navegación y los descubrimientos geográficos. Durante todo el siglo XV los grandes marineros de Portugal recorrieron el litoral africano, cada vez un poco más lejos,  hasta que en 1488 Bartolomeu Dias(1450-1500) doblaba por primeva vez el extremo sur de África, el cabo de Buena Esperanza, y abría el camino hacia el Indico y la India, camino que seguiría diez años después Vasco de Gama(hacia 1460-1524) que navegaría hasta las costas de la India . Mientras, en España, los Reyes Católicos apoyaron la expedición de Cristóbal Colón(hacia 1445-1506), una expedición que había sido rechazada por el rey portugués Juan II(1455-1495), y que significaría el descubrimiento de un nuevo continente en 1492 y convertiría a España en la gran potencia mundial del siglo XVI.
También vimos como Portugal y España se repartían el mundo en virtud del Tratado de Tordesillas firmado en  la ciudad española de Tordesillas el 7 de junio de 1494 entre los Reyes Católicos , Isabel I de Castilla(1451-1504) y Fernando II de Aragón(1452-1516) y el rey Juan II de Portugal. Y  ,por fin, conocimos a uno de los protagonistas de nuestro relato, Fernando de Magallanes, nacido en 1480 en Sabrosa , en una familia de la pequeña nobleza. Vimos como fue primero paje del rey Juan II y luego ingresaba en la marina, donde a partir de 1505 iba a servir a las órdenes del primer virrey portugués de la India, Francisco de Almeida(1450-1510), y participaría en dos importantes batallas navales que asegurarían el control de Portugal de esta ruta comercial hacia la India durante más de un siglo, la batalla de Cannanore en 1506, donde fue herido, y la batalla de Díu en 1509. En ambos casos la inferioridad en número de los portugueses fue compensada por la calidad de sus naves y la pericia de los tripulantes que les llevó a derrotar a la coalición formada por egipcios, turcos y diferentes estados indios que habían reunido más de doscientas naves contra las apenas 18 naves portuguesas.

Mapa con la distribución de las tierras según el Tratado de Tordesillas, aunque por supuesto no era esta la distribución que tenían en mente los firmantes del Tratado. Colón acababa de llegar a América pero ni siquiera se sabía aún que se trataba de un nuevo continente. En realidad, el Tratado en principio era favorable a Portugal porque quedaba bajo su dominio toda la costa africana , la India y las islas de las Especias, todas ellas zonas ya descubiertas y con un gran rendimiento económico para Portugal, mientras que para España quedaba todo lo demás, pero no se conocía lo que había ni los beneficios que podría aportar el descubrimiento de nuevas tierras y su conquista (imagen procedente de http://pressura.blogspot.com)

En ese mismo año de 1509 Magallanes formaría parte de la escuadra portuguesa que puso rumbo a Malasia, pero allí fueron engañados por el sultán, que ofreciéndoles regalos quiso atraerlos a tierra. Magallanes receló de las verdaderas intenciones del sultán y avisó a su capitán de que podía estar preparándose una trampa. La advertencia de Magallanes fue escuchada y gracias a ello se pudo salvar la vida de muchos tripulantes, y él mismo se dirigió remando a tierra para rescatar  a algunos de los que habían desembarcado, entre los que se hallaba un hombre que se convertiría en su fiel amigo a partir de entonces, Francisco Sérrao (desconocida-1521). Después de esta aventura Magallanes regresa a Portugal, pero el camino no estaría exento de vicisitudes y cuando se hallaba navegando a la altura del archipiélago de las islas Laquedivas, un conjunto de pequeñas islas coralinas situadas a unos 300 kilómetros de la costa india,  el navío donde viajaba nuestro protagonista embarrancó y sólo disponían de un bote para todos los tripulantes, un bote que querían usar para ponerse a salvo los oficiales del barco asegurando que mandarían ayuda para el resto de los tripulantes.
Como los marineros desconfiaban de las intenciones de los oficiales y dudaban que fueran a regresar a por ellos amenazaban con amotinarse. Fernando de Magallanes decidió dar un paso al frente y aunque era oficial permaneció con la tripulación , para calmar así a los marineros. Una actitud que nos deja ver el temple, el valor y la decisión del marinero portugués. Gracias a esta actitud sería ascendido a capitán a las órdenes del nuevo virrey de la India, Alfonso de Alburquerque(1453-1515), distinguiéndose en la conquista de Malaca. Ya en 1511 participa junto a su amigo Francisco Sérrao  en la expedición portuguesa a las islas de las Especias, las Molucas, unas islas que eran la única región donde podían hallarse nuez moscada y macis, dos especias usadas en Europa tanto para condimentar los alimentos, como para conservante de alimentos e incluso como medicamentos, por lo que era muy apreciada y , por lo tanto, muy valiosa económicamente.  El barco donde iba SérraoSérrao fue rescatado por los isleños, que lo llevarían a la isla de Térnate. Después de muchas vicisitudes Serrao terminaría quedándose en Ternate sirviendo al sultán de la isla al frente de una banda de mercenarios portugueses.

Mapa de Indonesia y con la situación de las islas de las Especias, entre el Mar de Banda y el Mar de Molucca que separan Nueva Guinea de Célebes y Borneo. Podemos ver Ternate, en el Mar de Molucca donde se quedaría viviendo Francisco Sérrao al servicio del sultán y al frente de un grupo de mercenarios portugueses. Amigo de Magallanes desde que este le salvara la vida, Serrao le escribirá en numerosas ocasiones animándole a ir hasta allí y eso sería lo que le daría la idea de intentarlo pero no por la ruta portuguesa , costeando África y cruzando el Indico, sino por el oeste, buscando un paso que uniera el Atlántico con el mar que en  1513 había descubierto Vasco Núñez de Balboa (imagen procedente de http://www.atlasescolar.com.ar )
Mientras, para Magallanes las cosas no iban a ir demasiado bien, pues el virrey Alfonso de Alburquerque convocó a todos sus capitanes para consultarles si les parecía un buen momento para atacar la importante plaza comercial de Goa, en la costa oeste de India, o pensaban que era mejor aplazarlo para el año siguiente. Magallanes fue el único de los capitanes que se opuso al ataque al considerar que las tripulaciones estaban cansadas después de las expediciones a Malaca y las Molucas, lo cual enojó al virrey, que no esperaba objeciones. El virrey debió enviar un informe desfavorable para Magallanes a la corte portuguesa, porque cuando regresa a Portugal en 1512 ha pedido el favor del rey y no ve aumentada su pensión como el resto de capitanes que habían intervenido en las campañas de India. En 1513 se alista de nuevo ya que necesita dinero, y participa en una campaña portuguesa en las tierras del actual Marruecos como responsable de la intendencia.  En la campaña es herido por una lanza en la pierna y queda cojo de por vida, y además desaparecen parte de las provisiones de las que era responsable y es acusado de malversación. Aunque es exonerado de toda culpa , Magallanes se siente humillado por la corte portuguesa.
Magallanes solicita audiencia con Manuel I para pedirle que le suba su pensión y que le ofrezca una misión donde pueda demostrar su lealtad al rey, pero este se niega. Desengañado le pregunta si puede ofrecer sus servicios a otro rey , y Manuel le responde con desdén “Haced lo que os plazca”.Durante este tiempo había estado recibiendo cartas de su amigo Francisco Serrao describiéndole las Islas de las Especias y le animaba a que organizara una nueva expedición. Mientras, en 1516, el navegante español Juan Díaz de Solís (1470-1516) se enfrentaba a una nueva expedición siguiendo la costa de América para hallar un paso hacia el oeste que le condujera hasta las islas de las especias. Era la segunda expedición con este objetivo, pues ya había participado en otra junto a Vicente Yañez Pinzón(1462-1514) en 1508. Esta nueva expedición había zarpado de Sanlúcar de Barrameda en septiembre de 1515, llegaba a las costas de Brasil y desde allí puso rumbo sur hasta alcanzar el estuario formado por la desembocadura de los ríos Paraná y Uruguay, al que Solís llamó Mar Dulce, pues por su anchura pensaba que se hallaba en el mar y no en la desembocadura de un río

Al igual que haría tres años después Fernando de Magallanes, Juan Díaz de Solís buscaba un paso hacia el océano que se hallaba al otro lado y que le condujera hasta las islas de las Especias. Fue el primer europeo en poner el pie en el territorio de la actual Argentina, pero también halló la muerte allí. Este es el relato de su muerte  “Siempre que fueron costeando la tierra hasta ponerse en el altura sobredicha descubrían, algunas veces, montañas y otras grandes riscos viendo gente en las riberas, y en esta del río de la Plata descubrían muchas casas de indios y gente con mucha atención estaba mirando pasar el navío y con señas ofrecían lo que tenían poniéndolo en el suelo. Juan Díaz de Solís quizo en todo caso ver qué gente era ésta y tomar algún hombre para traer a Castilla. Salió a tierra con los que podían caber en la barca; los indios que tenían emboscados muchos flecheros, cuando vieron a los castellanos, algo desviados de la Mar, dieron en ellos y rodeando los mataron sin que aprovechase el socorro de la artillería de la carabela, y tomando a cuestas los muertos y apartándolos de la ribera hasta donde los del navío los podían ver, cortando las cabezas, brazos, y pies asaban los cuerpos enteros y se los comían. Con esta espantosa vista la carabela fue a buscar el otro navío y ambos se volvieron al cabo de San Agustín a donde cargaron de Brasil y se tornaron a Castilla. Este fin tuvo Juan Díaz de Solís más famoso piloto que Capitán.”(imagen procedente de http://escudos.galeon.com )

Penetraría en el estuario con una de sus carabelas , desembarcando en la isla Martín García,llamada así en honor de uno de los miembros de la tripulación que había muerto a bordo y tuvo que ser enterrado allí, con lo que Solís se convertía en el primer europeo en pisar suelo de la actual Argentina.Como vieron que en la otra orilla había indios, posiblemente charrúas o guaraníes, decidieron dirigirse hacia ellos, pero fueron atacados por sorpresa y tanto Solís como el resto de sus hombres fueron asesinados y devorados ante los ojos horrorizados de los tripulantes que se habían quedado en la carabela. Los supervivientes decidieron regresar a España, donde llegarían en septiembre de 1516. Pero esta noticia animó a Magallanes a llevar a cabo un proyecto que llevaba tiempo preparando en su mente, una expedición hacia las islas de las Especias,pero no a las órdenes del rey de Portugal, sino del rey de España Carlos I (1500-1558).

Acompañado por su amigo el matemático y astrónomo Rui Faleiro, que creía tener resuelto el problema de determinar la longitud , abandona Portugal y viaja a España para defender su propuesta ante el monarca. Antes, en 1517 , contrae matrimonio con Beatriz de Barbosa en Sevilla, que era hija de un emigrante portugués afincado en España y que controlaba las rutas comerciales a las Indias, por lo cual era un importante apoyo para sus propósitos, como también lo fue su amistad con el obispo de Burgos Juan Rodríguez de Fonseca (1451-1524), que tenía mucha influencia en la corte. El plan de Magallanes fue aprobado por el rey Carlos I en un documento fechado el 22 de marzo de 1518 en el que se nombraba a Magallanes capitán general de la expedición, se le prometía la entrega de los barcos necesarios , el título de adelantado de las tierras que fueran descubiertas con carácter hereditario y una vigésima parte de las ganancias finales del viaje.

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El rey Manuel I el Afortunado trató de que la expedición de Magallanes fuera un fracaso después de que había sido él quién había humillado al navegante y le autorizara a ponerse bajo las órdenes de otro señor. Portugal repetía una vez más el mismo error que ya había cometido con Cristóbal Colón . Si Juan II primero y luego Manuel I el Afortunado hubieran escuchado a Colón y a Magallanes la historia habría cambiado.
Hasta el momento en que zarpó la expedición, el cónsul portugués en Sevilla, Sebastián Álvarez, por orden del rey Manuel I, trató de provocar malentendidos y suscitar desconfianzas entre Magallanes  y la corte española , y aunque no tuvo éxito completo en su empeño , si despertó cierta descnfianza entre ambas partes , y el rey ordenó que en la expedición viajara un delegado real, Juan de Cartagena, que tendría los mismos poderes que Magallanes. No sabemos como recibiría esta noticia Magallanes, pero los preparativos continuaron . Contará con cinco carabelas, la San Antonio, que es la más grande de todas ellas con 120 toneladas de peso, le siguen la nave de Magallanes, la Trinidad, la Concepción, la Victoria y , por último, la Santiago , la más pequeña de todas ellas con sólo 75 toneladas de peso. Todas ellas cargadas con los alimentos necesarios para dos años en alta mar. Bueno, todo lo necesario menos alimentos ricos en vitamina C como las naranjas o los limones, imprescindibles para evitar el escorbuto. Pero la cura de esta enfermedad ,que afectaba sobre todo a los marineros por la falta de consumo de fruta fresca, no sería descubierta hasta el siglo XVIII por el inglés James Lind(1716-1794), por lo que en los barcos había de todo menos fruta rica en vitamina C, lo que luego pagarían con la muerte de muchos marineros.
Por fin , el 20 de septiembre de 1519 Magallanes zarpaba al frente de sus cinco carabelas desde Sanlúcar de Barrameda con rumbo a las islas Canarias y con 234 tripulantes pertenecientes a diversas nacionalidades entre los que había portugueses, españoles, franceses, griegos e incluso un inglés .Su amigo Rui Falerio no le acompañó porque dijo haber visto en un horóscopo que no sobreviviría al viaje. Entre los miembros de la tripulación iban dos hombres que son importantes en esta historia. Uno de ellos es Juan Sebastián Elcano, nacido en Guetaria en 1476 , en el actual País Vasco. Desde muy joven se había embarcado tanto en naves pesqueras como en comerciales , para luego ingresar en la marina española participando en una expedición  contra Argel, que era un refugio de piratas. Llegó a ser capitán de su propio barco en la campaña de África, pero la corona no le pagó el dinero que le debía por su participación, lo que provocó que Elcano se endeudara para pagar a su tripulación y tuviera que vender la nave a unos mercaderes al servicio del duque de Saboya. Eso le supuso la cárcel , ya que no podía venderse una embarcación española a una potencia rival. Por fortuna, el rey Carlos I, conociendo su caso le exoneró de toda culpa . Se estableció  en Sevilla donde conoció a Magallanes y se unió a su expedición como contramaestre de la Concepción.

Archivo:Juan Sebastián Elcano (R. Bellver) Guetaria 01.jpg
La estatua erigida en su localidad natal, Guetaria, donde había nacido en 1476. Al igual que sucede en nuestros días, Elcano había prestado un valioso servicio a la Corona poniendo a su disposición su nave y sus hombres durante una campaña en el Norte de África, pero la permanente falta de dinero de los reyes españoles hizo que no se le abonara en su momento. Tuvo que hacer frente a los pagos a la tripulación y después se vio obligado a vender la nave. Irónicamente, por esta venta al ducado de Saboya  sería encarcelado y juzgado por traición, ya que vender un barco a una potencia extranjera era considerado un delito de traición. Además de no pagarte te metían en la cárcel si tratabas de obtener dinero para saldar la deuda, en este caso con la venta de la nave. Así ha tratado España a muchos de los hombres que luego la prestaron grandes servicios y sacrificaron su vida por la Corona , como terminaría haciendo Elcano . Hay que señalar que Elcano estuvo entre los amotinados contra Magallanes mientras estaban en Puerto San Julian, como veremos más adelante, y Magallanes, como a otros muchos, decidió perdonarle la vida      
 El otro  personaje es Antonio Pigafetta(hacia 1480-1534), un noble italiano de la ciudad de Vicenza que había llegado a España acompañando al nuncio apostólico (el embajador del Papa) Francesco Chiericati. Pigafetta tiene noticias del proyecto de Magallanes y no duda en unirse a la expedición. Gracias a él tenemos un relato pormenorizado de lo que sucedió en este viaje, pues se convirtió en su cronista , publicando su relato postumamente en 1536 con el título de El primer viaje en torno al globo”. Él mismo nos explica porque se enroló en la expedición  “En el año de 1519 me hallaba en España en la corte de Carlos V, Rey de romanos, en compañía de Monseñor Chericato, Protonotario Apostólico entonces y predicador del Papa León X, de santa memoria, quien por sus méritos fue elevado a la dignidad de Obispo y Príncipe de Teramo. Ahora bien, como por los libros que había leído y por las conversaciones que había sostenido con los sabios que frecuentaban la casa de este prelado, sabía que navegando en el Océano se observan cosas admirables, determiné de cerciorarme por mis propios ojos de la verdad de todo lo que se contaba, a fin de poder hacer a los demás la relación de mi viaje, tanto para entretenerlos como para serles útil y crearme, a la vez, un nombre que llegase a la posteridad.”
Nos cuenta Pigafetta como, antes de zarpar , “Todas las mañanas se bajaba a tierra para oír la misa en la iglesia de N. S. de Barrameda; y antes de partir, el jefe determinó que toda la tripulación se confesase, prohibiendo en absoluto que se embarcase mujer alguna en la escuadra” y sobre Magallanes  escribe “El capitán general era hombre discreto y virtuoso”. Pigafetta relata que antes de zarpar, Magallanes “no empezó su viaje sin establecer primero ciertas buenas y saludables ordenanzas” entre las que se encontraba que siempre iría en cabeza marcando el rumbo la nave del almirante, la “Trinidad”, porque a nadie comunicó Magallanes  cual sería el rumbo a seguir , lo que sin duda provocaría malestar entre el resto de capitanes que se veían obligados a seguirle , como nos lo confirman de nuevo las palabras de Pigafetta “Nunca explicó con claridad el viaje que iba a hacer por miedo de que sus hombres, asustados o temerosos, se negaran a acompañarle en tan largo viaje.Los capitanes de los otros barcos no le querían. De esto no sé la razón , si no es la de ser él portugués , mientras que los otros eran españoles” 

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Mapa de la ruta seguida por la expedición de Fernando de Magallanes, que zarpaba el 20 de septiembre de 1519 de Sanlúcar de Barrameda y llegaría de nuevo a este puerto casi tres años después, el 6 de septiembre de 1522. Sobre Magallanes Pigafetta escribe “El capitán general Fernando de Magallanes había resuelto emprender un largo viaje por el Océano, donde los vientos soplan con furor y donde las tempestades son muy frecuentes. Había resuelto también abrirse un camino que ningún navegante había conocido hasta entonces; pero se guardó bien de dar a conocer este atrevido proyecto temiendo que se procurase disuadirle en vista de los peligros que había de correr y que le desanimasen las tripulaciones. A los peligros naturales inherentes a esta empresa, se unía aún una desventaja para él, y era que los comandantes de las otras cuatro naves, que debían hallarse bajo su mando, eran sus enemigos, por la sencilla razón de que eran españoles y Magallanes portugués.” Curiosamente , a Juan Sebastián Elcano Pigafetta no le dedicó ni una sola linea

Después de una primera escala en la isla canaria de Tenerife, continúan la travesía costeando África hasta la altura de Sierra Leona para luego dirigirse hacia el oeste donde, después de dos meses de navegación, llegan a las costas de Brasil . A partir de entonces se dirigen hacia el sur en busca del paso hacia el océano, océano que había sido  descubierto por Vasco Núñez de Balboa (1475-1519) en 1513, como ya hemos visto en el Mentidero. Durante la travesía del Atlántico, Magallanes tuvo problemas con el capitán de la San Antonio que, ante la falta de información sobre el rumbo por parte de Magallanes, anunció que se negaría a obedecer las ordenes si antes no le explicaban cual era su objetivo. Magallanes, temiendo un motín , encerró al capitán y dejó claro que sus ordenes tenían que ser obedecidas sin condiciones. Sin más incidentes, el 15 de diciembre de 1519 llegaban a la bahía de Río de Janeiro donde permanecieron fondeados hasta el 26 de diciembre, comerciando con los indios de la zona que eran muy hospitalarios . Pigafetta señala en su libro que a cambio de un espejo podían llegar a dar pescado suficiente para alimentar a diez hombres.
El 26 de diciembre zarpan de nuevo, siempre rumbo hacia el sur. Dos semanas después llegaban al estuario del Río de la Plata, y les sucedió lo mismo que al infortunado Solís , remontaron el gran estuario pensando que se hallaban ante el paso hacia el oeste, aunque no tardaron en advertir su error. Volvieron atrás y siguieron de nuevo rumbo al sur. Cada nuevo entrante en la costa despertaba la esperanza de hallarse ante el paso del oeste para luego convertirse en una nueva decepción. Poco a poco la temperatura iba bajando, la costa aparecía más árida y despoblada  y todo anunciaba la llegada del invierno. Magallanes es consciente de que deben detener el viaje para invernar y busca un refugio, el Puerto de San Julián, donde las cinco naves fondearán el 31 de marzo de 1520. Magallanes informa a todos que van a invernar allí, pero la mayoría de los marineros querían o regresar a España o retornar al trópico para pasar  el invierno en una zona con mejores temperaturas. En cuanto a los oficiales, se había extendido el malestar y la desconfianza hacia Magallanes . Pigafetta escribe “conspiraban alevosamente contra el capitán-general, al que se proponían dar muerte”. Esta rebelión iba a ser encabezada por el delegado real Juan de Cartagena.

BREVE RESUMEN DE LA VUELTA AL MUNDO DE FERNANDO DE MAGALLANES Y JUAN SEBASTIÁN ELCANO

Tres de los barcos se amotinaron, y sólo dos carabelas, la propia Trinidad donde estaba Magallanes, y la más pequeña , la Santiago, permanecieron fieles al portugués. La situación era difícil, pero Magallanes era un hombre decidido e inteligente. Envió a la Victoria a un grupo de sus hombres para parlamentar con el capitán, pero se las arreglaron para darle muerte y tomar el barco. Ya con tres barcos en su poder, bloqueó la salida de la bahía y cuando el San Antonio trató de forzar el bloqueo fue derrotado. Sólo quedaba la Concepción, que viéndose en inferioridad decidió rendirse. El motín fue sofocado con el mínimo derramamiento de sangre posible, pues Magallanes sólo ordenó la muerte de uno de los cabecillas que había dado muerte a un oficial y abandonó allí a Juan de Cartagena junto a un sacerdote que le había apoyado en la revuelta. Magallanes y sus hombres permanecerían allí durante cinco meses , en los que entraron en contacto con un indio , que, según la descripción de Pigafetta “Este hombre era tan alto que nosotros le llegábamos a la cintura. Estaba bastante bien formado, y tenía un rostro ancho, pintado de rojo. Su cabello era corto y de color blanco, y estaba vestido con pieles” A estos indios los llamarían Patagones,que significa “pies grandes” haciendo referencia a su gran tamaño, aunque en realidad era un miembro de la tribu Tehuelche. El indio patagón se uniría a la expedición

Ya a finales de junio  Magallanes arde en deseos de zarpar. Envía a la Santiago en dirección sur para que explore la costa en busca del paso del oeste, pero un golpe de viento  provoca su naufragio a unas setenta millas de puerto San Julián. Tuvo que pasar varios meses hasta que pudieron rescatar a los tripulantes de la Santiago, que habían enviado a unos hombres para avisar de su situación. Las cuatro naves supervivientes fondean en la desembocadura del río Santa Cruz  a finales de agosto donde permanecen hasta el 17 de octubre cuando vuelven a zarpar. Sólo cuatro días después , el 21 de octubre  ven , según Pigafetta, “algo semejante a un paso en una bahía” Los tripulantes no pensaban que eso pudiera ser el paso al oeste, pensaban que este tenía que ser como una especie de ancha puerta que comunicara los dos mares, pero Magallanes parece saber que el estrecho se hallaba escondido. Pigafetta aventura la posibilidad de que Magallanes hubiera visto un mapa del estrecho en Portugal.

Archivo:Strait of Magellan's discovery 1520.svg
Mapa con la ruta que siguió Fernando de Magallanes desde su entrada en el Estrecho que hoy lleva su nombre el 21 de octubre de 1520 y el  momento en que por fin llegaron a su salida al Océano que llamarían Pacífico, el  27 de noviembre. Necesitaron más de un mes para atravesarlo y se produjo la deserción de la San Antonio el 8 de noviembre, que decidió regresar a España  

 

Pero el mapa que Magallanes tenía en la cabeza estaba basado en los de Claudio Ptolomeo (100-170), que tenía unas dimensiones mucho más reducidas que las dimensiones reales . Según Ptolomeo el mar que se hallara al otro lado debía ser un mar estrecho salpicado de islas y con Japón y China muy cerca , al menos eso es lo que pensaba Magallanes en aquel momento, pero Ptolomeo no sabía de la existencia de América y mucho menos de las dimensiones de Pacífico, océano que desconocía  . Magallanes se dispone a entrar en el tortuoso canal que tiene ante sus ojos, pero tiene otro grave problema, la falta de víveres. Imagino que recordáis que habían cargado víveres para una travesía de dos años,  pero los abastecedores de Sevilla habían cargado sólo alimentos para seis meses y luego falsificaron los registros. Quizás fue un sabotaje de los portugueses o sólo la estafa de unos comerciantes sin escrúpulos , pero ya no tenía remedio y donde se encontraban apenas había alimentos. No había más remedio que apresurarse a cruzar el paso.
Magallanes envío por delante a la San Antonio , pero esta no regresó. Esteban Gómez, piloto de la San Antonio y que odiaba a Magallanes porque no le había dado el mando de la nave después de los motines de puerto San Julián, encerró al capitán de la San Antonio y se hizo con el mando poniendo rumbo de regreso a España. Curiosamente, Magallanes consultó al astrólogo que llevaba en la “Trinidad” que había sucedido con la San Antonio, y de creer a Pigafetta el astrólogo le contó lo que cuando llegaron a España comprobaron que era lo que realmente había sucedido. Después de más de un mes de navegación las tres naves restantes alcanzan el 28 de noviembre de 1520 la salida del Estrecho que será conocido en honor del navegante como Estrecho de Magallanes . Habían logrado encontrar el paso del oeste. Pero la situación era muy grave, la falta de alimentos provocaba el hambre de la tripulación, que además comienza a padecer escorbuto , dejemos que nos lo cuente Pigafetta

BREVE VÍDEO SOBRE EL ESCORBUTO Y LA HISTORIA DE SU CURACIÓN

“El miércoles 28 de noviembre de 1520 salimos del estrecho para entrar en el gran mar ,al que dimos en seguida el nombre de Pacífico. Estuvimos tres meses y veinte días sin ninguna clase de comida fresca. Comíamos galletas , que ya no eran galletas sino el polvo que de ellas quedaba lleno de gusanos porque ellos se habían comido lo mejor. Olía a orina de ratas . Bebíamos un agua amarilla que ya hacía días estaba podrida. Comimos también unos cueros de vaca que cubrían el extremo  de la verga mayor para evitar que la verga dañara las jarcias , y que se habían vuelto terriblemente duros a causa del sol, la lluvia y el viento. Los dejamos en el mar por cuatro o cinco días , luego los pusimos  un momento sobre las ascuas y así los comimos ; a menudo comíamos serrín del maderamen . Las ratas se vendían a medio ducado la pieza, y aun así era muy difícil conseguirlas. Las encías de los dientes inferiores y superiores de algunos de nuestros hombres se hincharon de tal modo que les era imposible comer y de resultas de ello murieron diecinueve hombres , y también el gigante(patagón) junto con un indio de la región de Verzín”
Lo que no sabían cuando dejaron el estrecho es que tenían por delante 19.000 kilómetros de navegación , aunque tuvieron la fortuna de que durante aquellos tres meses y veinte días de navegación no fueron sorprendidos por ninguna tormenta, lo que les indujo a llamar al océano Pacífico. En todo este tiempo nos cuenta Pigafetta que no encontraron tierra “excepto dos islotes desiertos donde no hallamos nada más que pájaros y árboles , por lo cual les llamamos islas Infortunadas. No hallamos fondeaderos, pero vimos en los alrededores numerosos tiburones. Si Dios y su madre bendita no nos hubiesen concedido un tiempo tan bueno , todos nosotros hubiésemos muerto de hambre en aquel mar inmenso. En verdad, creo que un viaje semejante no será realizado nunca otra vez.” Magallanes decidió primero navegar hacia el norte recorriendo la costa oeste americana para aprovechar luego los vientos alisios que le llevarían hacia el oeste. Como sabía esto nos es desconocido pero seguía la misma ruta que hoy es recomendada para viajar desde el Estrecho de Magallanes hasta Hawai.

Archivo:Hernando de Magallanes del museo Madrid.jpg
Fernando de Magallanes había logrado lo más difícil, encontrar el estrecho que comunicaba los dos grandes océanos , Atlántico y Pacífico, y atravesar luego la inmensa distancia que separaba el Estrecho de Magallanes de las primeras islas habitadas, una travesía que les llevaría tres meses y veinte días . Pero cuando el éxito parecía más cerca y se hallaban muy cerca de las islas de las Especias, Magallanes hallaría la muerte en la batalla de Mactán, traicionado por un reyezuelo que había fingido convertirse al cristianismo para obtener la ayuda del navegante portugués contra sus enemigos.  
Por fin, el 6 de marzo de 1521 llegaban a la isla de Guam donde fueron bien recibidos por los habitantes de la isla. Pero si creían que podrían descansar tranquilos por un tiempo, nada más lejos de la realidad, porque los isleños entraron en los barcos españoles y los saquearon. Por ello Magallanes llamaría a esta isla y a las que le rodeaban como islas de Los Ladrones, un archipiélago que hoy conocemos con el nombre de Islas Marianas. Realizaron una expedición de castigo contra los isleños, se aprovisionaron de arroz, fruta y agua , y el 9 de marzo volvían a zarpar y una semana después llegaban a la isla de Samar en las Filipinas, archipiélago al que Magallanes dio el nombre de San Lázaro. Aquí descansaron durante dos semanas  y a primeros de abril penetran en el archipiélago y se entrevistan con los indígenas. El rey de la isla de Cebú, finge convertirse al cristianismo y firman una alianza por la cual Magallanes se compromete a acabar con cualquier enemigo del rey, a lo que este le responde que tiene unos enemigos en la pequeña isla de Mactán. Hombre de palabra, Magallanes se dispone a eliminar a aquellos enemigos
Así , Magallanes desembarcaba en la isla de Mactán al frente de 48 hombres armados con espadas, hachas, ballestas y pistolas, mientras el resto de la tripulación se encontraban en las naves que además tuvieron que permanecer alejadas de la costa por los corales que había cerca de la playa ,lo que les impedía acercarse y , por lo tanto, cubrir a Magallanes y sus hombres con los cañones.  Magallanes se había metido en una trampa donde sus 48 hombres y él mismo tendrían que enfrentarse a 1500 guerreros de la tribu dirigida por Lapu Lapu. Pero escuchemos la voz de Pigafetta que nos cuenta como fue el final de Magallanes y que he extraído del libro del periodista y escritor español Juan Antonio Cebrián “La aventura de los conquistadores” que me ha ayudado también en otras partes de este relato

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Monumento en honor de Lapu Lapu, que era el líder de los isleños que acabaron con la vida de Fernando de Magallanes y al menos otros dos de sus hombres. Es considerado en Filipinas como un héroe nacional, aunque en realidad Filipinas no existía entonces, él sólo defendía su isla de unos extranjeros que se habían aliado con su mayor enemigo, el rey de Cebú 
” Cuando llegamos a tierra los hombres de ellos formaban tres divisiones , sumando más de mil quinientos. Cuando nos vieron cargaron sobre nosotros , con tremendos gritos , dos divisiones en nuestros flancos y la otra contra nuestro frente. Cuando vio esto el capitán, nos formó en dos divisiones , y así comenzamos a luchar. Cuando disparábamos nuestros mosquetones, los nativos se movían de aquí para allá sin estar un momento quietos, y se cubrían con sus escudos. Tiraban muchas flechas y lanzaban tantos dardos de bambú contra nuestro capitán-general , además de daros afilados y endurecidos al fuego, así como piedras y barro y apenas podíamos defendernos. Fue tanta la carga que efectuaron sobre nosotros que hirieron al capitán en una pierna, la derecha, con una flecha envenenada. Debido a ello él  ordenó que nos retirásemos ordenadamente , pero los hombres empezaron a huir , excepto seis u ocho de nosotros que quedamos con el capitán. Los nativos continuaron persiguiéndonos y, recogiendo la misma lanza cuatro o seis veces seguidas , nos la volvían a arrojar una y otra vez.
Cuando reconocieron quién era nuestro capitán  fueron tantos los que se abalanzaron sobre él que le arrebataron el casco de la cabeza en dos ocasiones  pero él siempre siguió resistiendo con firmeza acompañado de otros varios. Así seguimos luchando por más de una hora , negándonos a retirarnos un paso más. Un indio lanzó una lanza de bambú a la cara del capitán , pero éste mató a aquél en el acto con su lanza, dejándola clavada en el cuerpo del indio . A renglón seguido quiso desenvainar su espada , pero solamente pudo hacerlo en la mitad de su recorrido porque acababa de quedar herido con otra lanza de bambú en el brazo. Cuando vieron esto los nativos, todos se abalanzaron sobre él . Uno le hirió la pierna izquierda con un machete grande, parecido a una cimitarra. Ello hizo que el capitán cayera de bruces y los nativos sobre él con lanzas de hierro y bambú, así como con machetes , así que acabaron dando muerte a nuestro espejo , nuestra luz, nuestra fuerza y nuestro verdadero guía . Mientras lo estaban hiriendo varias veces se volvió para ver si ya estábamos todos en los botes”
Pigafetta concluye el sobrecogedor relato de la muerte de Magallanes con estas palabras de homenaje al hombre que , con su valentía y sacrificio, había salvado la vida del resto de sus hombres “Yo espero que la fama de tan noble capitán no quedará borrada en nuestros días. Entre las muchas virtudes que poseía , el capitán era más constante que ningún otro hombre lo fuera en las mayores adversidades . Sufrió el hambre con más hombría que los demás y entendió las cartas marinas y supo de navegación más que nadie en el mundo. Y que esto era verdad se veía con toda claridad, porque ningún otro tuvo tanto talento natural, ni tuvo la valentía , como el capitán la tuvo , de circunnavegar el mundo, cosa que él estuvo a punto de conseguirlo” Era el 27 de abril de 1521 cuando Fernando de Magallanes moría en aquella pequeña isla  de Mactán y se convertía en leyenda de los viajes de exploración.

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En este mural se representa la escena en la que Fernando de Magallanes trata de desenvainar su espada y es herido en el brazo antes de conseguirlo. A continuación se abalanzarían sobre él una multitud de indios que le darían muerte,si bien la historia filipina cuenta que fue el propio Lapu Lapu, pero no es lo que relata Antonio Pigafetta en su obra. Aún al leerlo ahora estremece el heroísmo de Magallanes sacrificándose para permitir la huida de sus hombres y lanzando una última mirada antes de morir para saber si se habían puesta a salvo.
Pero los sufrimientos para los supervivientes no habían terminado.El  rey de Cebú  urdió una traición y después de invitar a comer a los oficiales supervivientes, ordenó su muerte  . Los españoles que no habían caído en la trampa zarparon y se dirigieron hacia las islas más próximas , las Molucas , para aprovisionarse. Sólo quedaban 115 hombres con vida , por lo que no había bastantes tripulantes para las tres naves y decidieron prender fuego a la que estaba en peor estado, la Concepción.  Siguieron viaje y alcanzaron la isla de  Ternate, donde estaba el amigo de Magallanes, Francisco Serrao, que había muerto casi al mismo tiempo que  su buen amigo . Así lo narra Pigafetta “No hacía todavía ocho meses que había muerto en Ternate un Francisco Serrão, capitán general del rey de Ternate contra el rey de Tadore … después, hecha la paz entre ellos, yendo un día Francisco Serrão a Tadore a contratar clavo, este rey mando envenenarle y no vivió más de cuatro días … que dejó un hijo y una hija pequeños de una mujer que trajo de Java Mayor.” Pero fueron bien recibidos y pudieron descansar y comprar suministros ,además de llenar las bodegas con un valioso cargamento de especias. Sin embargo, el viaje sólo lo continuaría la Victoria, pues la Trinidad ya no estaba en condiciones de afrontar el camino de regreso a casa.
Ahora el capitán de la expedición, reducida a una sola nave, la “Victoria” , es Juan Sebastián Elcano. Tomará la decisión de seguir hacia el oeste, pues nadie quería regresar sobre sus pasos , y atravesarán el Océano Indico , doblarán el cabo de Buena Esperanza , al que llegarán en mayo de 1522 perdiendo un mástil durante una fuerte tormenta, y en julio llega a la altura del archipiélago portugués de Cabo Verde. Para abastecerse del agua y los alimentos necesarios tuvo que engañar a los portugueses y decirle que venía de las Indias y no que formaba parte de la expedición de Magallanes, pues de lo contrario habrían sido inmediatamente detenidos, ya que el rey Manuel I deseaba el fracaso de la expedición. Y de esta forma, el 6 de septiembre de 1522 la Victoria llegaba al puerto de Sanlúcar de Barrameda y dos días después , remontando el Guadalquivir, alcanzaban Sevilla. El viaje había terminado y de la nave desembarcaron los 18 supervivientes, ellos y el cargamento de 25 toneladas de especias con las que se iban a cubrir todos los gastos de la expedición. Detrás habían quedado más de doscientos hombres, incluido Fernando de Magallanes, pero se había logrado dar la vuelta al mundo por primera vez en la historia.

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Replica de la Victoria, la única que logró llegar a puerto de las cinco que habían zarpado tres años antes después de circunnavegar la Tierra, ya que una si había regresado, la San Antonio, pero después de desertar en el Estrecho de Magallanes. En esa nave , tan pequeña y en apariencia tan frágil, dieron la vuelta al mundo los 18 supervivientes de la expedición de Fernando de Magallanes 
Dejemos que sea Pinafetta  quien nos describa el final del viaje “El martes bajamos todos a tierra en camisa y a pie descalzo, con un cirio en la mano, para visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria y la de Santa María la Antigua, como lo habíamos prometido hacer en los momentos de angustia.De Sevilla partí para Valladolid, donde presenté a la Sacra Majestad de don Carlos, no oro ni plata, sino cosas que eran a sus ojos mucho más preciosas. Entre otros objetos, le obsequié un libro escrito de mi mano, en el cual había apuntado día por día todo lo que nos había acontecido durante el viaje. Abandoné Valladolid lo más pronto que me fue posible y me fui a Portugal para hacer relación al rey don Juan de las cosas que acababa de ver. Pasando en seguida por España fui a Francia, donde regalé algunas cosas del otro hemisferio a Madama la Regente, madre del rey muy católico Francisco I.Regresé al fin a Italia, donde me consagré para siempre al muy excelente y muy ilustre señor Felipe Villiers de l’Isle-Adam, gran maestre de Rodas, a quien di también la relación de mi viaje”
El joven rey Carlos I recibió a los supervivientes en Valladolid y a Elcano le otorgó una renta vitalicia de quinientos ducados de oro  y un escudo con un globo terráqueo con la leyenda “primus circumdedisti me”, “El primero en rodearme”. Tres años después, el 24 de julio de 1525 ,Elcano zarparía de nuevo como piloto del capitán general fray García Jofre de Loaysa (1490-1526) , en una expedición  destinada a consolidar lo que Magallanes había descubierto. Eran un total de siete naves que alcanzaron la costa de la actual Argentina pero fueron dispersadas por las tormentas. Durante los meses siguientes el  mal tiempo , el hambre y el frío persiguió a la expedición. El 30 de julio moría Loaysa y Elcano se quedaba de nuevo al frente de la expedición, pero apenas cinco días después, el 4 de agosto de 1526, Juan Sebastián Elcano moría de tuberculosis , poco después de atravesar por segunda vez el Estrecho de Magallanes. Aquí termina este largo artículo sobre un viaje extraordinario, que demostró que la Tierra era redonda, que las distancias eran mucho mayores de las que se creían hasta entonces y , sobre todo, fue un ejemplo de tenacidad, lucha y constancia contra los obstáculos naturales y humanos que hallaron durante todo su viaje. Desde el Mentidero mi homenaje a todos y cada uno de los hombres que participaron en aquella aventura extraordinaria.

Archivo:Ceramica-Sanlucar Barrameda 1ª circunnavegación mundial.jpg
Placa del Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda, el puerto del que zarparon y al que regresaron los 18 supervivientes de la expedición. Aquí figuran todos sus nombres. Si os fijáis, pone 265 tripulantes, porque según las fuentes varía este número,lo que no cambia es de los supervivientes. Que sirva esta última fotografía con sus nombres como homenaje a todos los que participaron en aquella expedición que confirmaba que la Tierra era redonda y mucho más grande de lo que se creía hasta entonces. Un triunfo de la constancia, el valor y la decisión de todos ellos, y en especial de Fernando de Magallanes, el auténtico espíritu de aquella expedición
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