HENRIETTA LACKS Y LAS CÉLULAS INMORTALES: UNA HEROÍNA ANÓNIMA

Si buscamos en el Diccionario de la Real Academia  el significado de heroína encontramos que puede hacer referencia a una “mujer ilustre y famosa por sus grandes hechos” y también a una “Mujer que lleva a cabo un hecho heroico”. Nuestra protagonista de hoy no fue en vida una mujer famosa , no realizó ningún gran hecho y si llevó a cabo un acto heroico,su propia vida, como es heroica la existencia de tantas personas en el mundo, seres anónimos que tienen que luchar día a día para salir adelanteHenrietta Lacks no fue consciente en vida de la importancia que iba a tener en el futuro, pero gracias a ella se han logrado y se siguen consiguiendo importantes avances en la medicina. Muchos se han beneficiado y muchos se seguirán beneficiando en el futuro de las células inmortales de Henrietta y por ello, y aunque ella no es responsable de lo que se ha hecho con ellas después de su muerte, deberíamos considerarla como una heroína, puesto que ha salvado muchas vidas y ha dado esperanza a personas que la habían perdido. Para mi Henrietta Lacks es una heroína ,una heroína que por fortuna ha dejado de ser anónima y de la que hoy vamos a conocer su historia.
Se acaba de publicar un libro titulado “La vida inmortal de Henrietta Lacks” de la periodista científica Rebecca Skloot y es a través de ella que he conocido la historia de Henrietta , cuyo nombre de nacimiento era Loretta Pleasant y nació en la localidad virginiana de Roanoke el 1 de agosto de 1920, sin embargo, aunque su nombre era Loretta , en algún momento de su vida , sin que ni su propia familia sepa cuando ni el motivo de ello, lo cambió por el de Henrietta. Cuando tenía apenas cuatro años, pierde a su madre Eliza (1886-1924) cuando daba a luz a su décimo hijo , y su padre, John Randall Pleasant(1881-1969), que trabajaba como guardafrenos en el ferrocarril, decide llevarla junto al resto de sus hermanos a vivir con sus abuelos a Clover , también en el estado de Virginia.Allí creció y cuando tiene 21 años se casa en 1941 con su primo David Lacks(1915-2002).Con él ya había tenido dos hijos, Lawrence en 1935 cuando ella tenía apenas 15 años y cuatro años después su segundo hija , Elsie. A estos nacimientos les seguirían después de su matrimonio otros tres hijos, David en 1947 , Deborah en 1949 y Joseph en 1950

Henrietta Lacks, una heroína de la ciencia que permaneció en el anonimato durante cuatro décadas. En efecto, ella no podía conocer las características singulares de sus células, pero también es un hecho que todos nos hemos beneficiado de ellas, las células que en su honor se llaman HeLa, unas células inmortales únicas en el mundo y que han permitido grandes avances de la medicina y que todavía depararán nuevos avances en el futuro. Basándose en el estudio de estas células que no mueren, que crecen y sobreviven fuera del cuerpo e incluso se imponen a otras células por su fortaleza, se desarrolló la vacuna de la poliomielitis, se han logrado avances en la terapia génica, en tratamientos contra el cáncer y pueden tener la llave para detener el proceso de envejecimiento. Ellas no envejecen

Hoy nos puede sorprender que personas con tan pocos recursos tuvieran tantos hijos pero ya vimos como con sólo 15 años ya había tenido al primero de ellos. El matrimonio decidió abandonar Virginia y dirigirse hacia el norte para buscar unas mejores condiciones de vida, muy duras en aquellos años después de la depresión de los años treinta y más aún para las personas de raza negra que tenían que hacer frente a una sociedad aún racista, sobre todo en los estados del sur . Así se establecen en Dundalk, en el estado de Maryland, donde su marido había conseguido un trabajo en los astilleros . Ya en aquellos años la vida familiar se ve ensombrecida por la pequeña Elsie, la segunda de sus hijos , que era sordomuda y en 1950 es internada para su tratamiento, aunque parece que lo que hicieron los médicos fue experimentar con la pequeña, que moriría años después, en 1955, después de sufrir todo tipo de experimentos e incluso  de haberla practicado perforaciones en su cráneo.

Llegados a este punto es necesario recordar algo que ya conté en su momento en el Mentidero , los experimentos que se hacían sobre la población civil sin conocimiento de esta y , por lo tanto, sin su consentimiento. El más famoso de estos experimentos ilegales fue el experimento Tuskegee, un experimento que se inició en 1932 y se prolongó durante cuarenta años, hasta 1972 y se desarrolló  en la localidad de Tuskegee, en el estado sureño de Alabama. El estudio consistía en comprobar la progresión natural de la sífilis en pacientes que no recibían tratamiento alguno, todos ellos hombres de raza negra , pobres y que debían recibir tratamiento gratuito por parte del gobierno norteamericano. En las investigaciones que a partir de 1943 dirigiría John  Charles Cutler(1915-2003), participaron involuntariamente 600 hombres, 399 de ellos con la enfermedad y otros 201 sin ella . A los que padecían la sífilis nunca se les dijo que enfermedad tenían y nunca recibieron tratamiento , aunque ya desde 1947 se conocía que la penicilina era un tratamiento efectivo contra la enfermedad pero eso significaba alterar los resultados del experimento, por lo que en las siguientes décadas y hasta la conclusión de los experimentos en 1972 ,

John Charles Cutler dirigió los experimentos con personas de raza negra en Tuskegee en Alabama y que luego continuaría en Guatemala donde entre 1300 y 1500 guatemaltecos fueron inoculados con la sífilis y la gonorrea y sólo la mitad de ellos recibirían tratamiento mientras que la otra mitad se abandonarían a su suerte para comprobar como evolucionaba la enfermedad. Estos experimentos sin conocimiento de las personas objeto de estudio y donde además , como en el caso del experimento Tuskegee y el de Guatemala, se jugaba  con la vida de las personas. No fue así con Henrietta, ya que ella murió antes, pero nadie informó a la familia de lo que se estaba haciendo con unas células que pertenecían a Henrietta y tampoco les hicieron participar de sus beneficios(imagen procedente de http://www.elmundo.es )

Escribí en aquel artículo que  No hay peor traición a la confianza de un pueblo que la traición de los representantes que esos mismos ciudadanos han elegido para que les defienda y vele por sus intereses, pero aquellas décadas después del final de la Segunda Guerra Mundial fueron malos tiempos para la libertad en Estados Unidos, con el FBI dirigido por su primer director  John Edgar Hoover(1895-1972), un hombre que sobrevivió a siete presidentes diferentes y sólo la muerte fue capaz de retirarle de la dirección  del FBI, todos los presidentes le temieron y fueron incapaces de enfrentarse a él y limitar su poder. Fueron los años de la Caza de Brujas en Hollywood en la que se perseguía a todo aquel sospechoso de tener relación con el partido comunista, de la Guerra Fría con la Unión Soviética que puso al mundo al borde de una guerra nuclear y fueron tiempos de recorte de libertades y violación de los derechos civiles, como sucedió en el experimento  Tuskegee y como sucedería con Henrietta Lacks.

Durante la época en que ingresaron a la infortunada Elsie, víctima de los experimentos que le causarían la muerte cinco años después, Henrietta  comienza a sufrir dolores e inflamaciones y también perdida de sangre. Acude al hospital Johns Hopkins en Baltimore donde le diagnostican un cáncer cervical, nombre utilizado para designar al cáncer de cuello de útero. Este cáncer, del que hoy en día se diagnostican 400.000 casos al año , tienen entre las causas que lo favorecen mantener relaciones sexuales a edad temprana , un número elevado de hijos y también que la pareja tenga múltiples compañeros sexuales. Además de este cáncer Henrietta sufría también de gonorrea y neurosífilis, ambas enfermedades de transmisión sexual. Los médicos que la trataron advirtieron también que el tumor era diferente a otros del mismo tipo , algo no era normal en él. Deciden extraer células del tumor de  Henrietta para estudiarlas, por supuesto sin pedir su consentimiento, una práctica habitual entonces . Una semana después vuelven a extraerle otra muestra y esta segunda será la que tendrá una importancia científica mundial , aunque Henrietta nunca tendría oportunidad de saberlo.

Foto del matrimonio de Henrietta y su primo David Lacks. Otro de los motivos de queja de la familia de Henrietta fue la forma irrespetuosa en que se hicieron públicos los datos médicos de Henrietta y las especulaciones sobre la forma en que pudo contraer las enfermedades de transmisión sexual ,  que favorecieron el desarrollo del cáncer que acabaría con su vida. Veinticinco años después David recibiría la llamada que le hizo pensar en un primer momento que su mujer no estaba muerta, y en realidad no lo estaba, seguía viva en laboratorios de todo el mundo, aunque nadie se hubiera tomado la molestia de explicárselo. Aún deberían pasar  más de veinte años para que Henrieta comenzara a recibir el reconocimiento que merecía (imagen procedente de http://la-letra-escarlata.blogspot.com )

Recibe tratamiento con radioterapia pero no experimenta ninguna mejoría, ni tampoco con otro tratamiento posterior con Rayos X y sufre un rápido deterioro de su salud ayudado por su debilitado sistema inmunológico debido a la sífilis  lo que facilita que el cáncer se extienda con mayor rapidez . Henrietta moriría  el 4 de octubre de 1951 cuando contaba sólo 31 años. Debido a la pobreza de la familia no puede ser enterrada con lápida y hoy su tumba se halla en algún lugar del cementerio de Lackstown. Hasta aquí la vida de Henrietta , pero su historia , en realidad, acababa de empezar.Veinticinco años después el marido de Henrietta recibe una llamada  y una voz le dice algo que  él entiende como ” tenemos a tu mujer, esta viva en un laboratorio y hemos hecho investigación sobre ella en los últimos 25 años”  El podre David, su marido, no entendía nada, pensaba que la habían retenido en un laboratorio y ahora se la devolvían. No estaba equivocado del todo.

Durante años los científicos habían tratado de hacer crecer células fuera del cuerpo sin conseguirlo , pero cuando le tomaron la segunda muestra a Henrietta  ,estas fueron examinadas por George Otto Gey(1899-1970) que  descubriría con asombro que las células de Henrietta no sólo se mantenían con vida fuera del cuerpo de ella sino que además crecían, se multiplicaban, eran células inmortales. Gey llamaría a estas células HeLa, en honor de Henrietta Lacks. Las células normales no pueden sobrevivir fuera del cuerpo ni prolongarse su vida artificialmente pues envejecen y terminan muriendo, pero aquellas células no lo hacían, seguían dividiéndose y creciendo sin envejecer, doblando su número cada 24 horas. El mismo día de la muerte de Henrietta, Gey anunciaba en la radio que se había dado un paso de gigante para la cura contra el cáncer y desvelaba el descubrimiento de las células HeLa, aunque la gente desconocía su origen. Estas células iban a ser claves en los futuros avances médicos y científicos del siglo XX.

Los protagonistas de este artículo. Henrietta Lacks, que nos ha legado sus células inmortales claves para la investigación científica de la segunda mitad del siglo XX y en estos primeros años del siglo XX, George Gey ,el científico que descubrió la particularidad de las células de Henrietta y las bautizó en su honor con el nombre de HeLa, Jonas Salk, que gracias a sus experimentos con las células HeLa desarrolló la primera vacuna segura y eficaz contra una enfermedad extendida por todo el planeta como la poliomielitis y la escritora científica  Rebecca Skloot que con su obra “La vida inmortal de Henrietta Lacks” ha ayudado a difundir la figura y la historia de Henrietta Lacks (imagen procedente de http://www.publico.es )

Apenas cuatro después de la muerte de Henrietta, el doctor Jonas Salk (1914-1995), gracias a los experimentos realizados con las células HeLa, pudo desarrollar la primera vacuna contra la poliomielitis,  una enfermedad que en  el año 1952 había afectado a más de 58.000 personas , causando más de 3000 fallecimientos y dejando a casi 22.000 personas, en su mayoría niños, con graves secuelas y problemas de movilidad. Además de este gran avance, Salk demostró también su generosidad, pues , cuando le preguntaron si había patentado la vacuna respondió “No hay patente. ¿Se puede patentar el sol?” permitiendo que millones de niños en las naciones más pobres del mundo pudieran vacunarse y salvar la vida o librarse de graves problemas de movilidad.  El uso de las HeLa se extendió por todos los laboratorios del mundo  y gracias a su estudio se han realizado avances no sólo en el estudio y tratamiento del cáncer, sino también de enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer, las primeras células híbridas, han ayudado al desarrollo de las primeras terapias génicas ,a estudiar el efecto de la radiación de una bomba atómica , la fecundación in vitro e incluso han viajado al espacio.

Por supuesto, como todo en nuestra sociedad de consumo, las células HeLa se han convertido en negocio que hoy mueve millones de euros con empresas como InVitroGen, que menciona Rebecca Skloot en su libro y que vende a través de Internet frascos de HeLa por 250 dólares y  productos derivadas de ellas por más de 10.000 dólares, todo un negocio millonario del que la familia de Henrietta nunca supo nada hasta aquella llamada en 1975,  cuando el marido de Henrietta creía entender que ella seguía vivo. El motivo de aquella llamada era para conseguir muestras de sangre de la familia de Henrietta con el fin de comprobar si sus hijos habían heredado las mismas células de ella, pero no era así, las células de Henrietta eran únicas, nadie ha podido averiguar por qué son inmortales , sabemos que son especiales, no mueren,  pero ignoramos el motivo. Como ignoraba su familia que gracias a las células de Henrietta muchos habían logrado grandes beneficios , en realidad su bajo nivel de educación hacia que desconocieran incluso lo que era una célula, y lo peor de todo es que nadie se había preocupado de informarles ni pedir su consentimiento. Ellos eran pobres, ni siquiera tenían acceso a los servicios sanitarios básicos,  mientras que grandes empresas comercializaban con una parte de su madre obteniendo beneficios millonarios. De ellas se han obtenido nada menos que 11.000 patentes.

George Gey, el descubridor de las células HeLa, no buscó hacerse rico con el descubrimiento, sino que dedicó el resto de su vida a lograr nuevos avances en la lucha contra el cáncer, repartió gratuitamente muestras de las células que luego otros si comercializaron enriqueciéndose, logró millonarias donaciones que él a su vez donó a diferentes programas de investigación contra el cáncer y él mismo, que enfermó de cáncer de páncreas, tuvo la serenidad de donar sus células para el estudio.Sin su trabajo quizás la particularidad de las células de Henrietta Lacks habrían pasado desapercibidas y la historia del progreso científico en la salud humana habría cambiado (imagen procedente de http://fuentedelaeternajuventud.wordpress.com ) 

Si en los años cincuenta no era normal informar sobre estas prácticas a los pacientes, en los años setenta ya era una práctica extendida, pero siguieron sin decir nada a la familia y encima les sometieron a nuevas pruebas sin su consentimiento.La excusa que los científicos pusieron es que aunque les hubieran explicado en que consistían las células HeLa su familia no lo habría entendido. Lo cierto de todo ello es que durante medio siglo la familia no obtuvo ningún beneficio, vivieron en la pobreza hasta que en 1996 la Escuela de Medicina Morehouse de Atlanta reconoció a la familia de Henrietta y a la propia Henrietta su contribución a la ciencia . Con la publicación en 2010 de “La vida inmortal de Henrietta Lacks”, que ha sido editada este año 2011 en castellano, además de dar a conocer al gran publico la historia de Henrietta , también ha contribuido a una reparación moral y económica , aunque tardía y siempre insuficiente por la importancia que las células de Henrietta han tenido para la humanidad.

Con parte de los beneficios obtenidos por la venta del libro, su autora, Rebecca Skloot, ha ayudado a la educación de los niños de la familia de Henrietta y ha creado una fundación para ayudar a todos aquellos que han contribuido de alguna forma a la ciencia sin su conocimiento. Han pasado sesenta años de la muerte de Henrietta Lacks pero hoy mismo hay más células vivas de ella de las que ella misma tenía en vida  y además de todas las investigaciones a las que ha contribuido, puede hallarse en ellas la llave para prolongar la vida del ser humano y retrasar el envejecimiento hasta limites hoy sólo soñados. Pero, además, la historia de Henrietta tiene que servir para evitar que vuelva a repetirse una acción similar, que se experimente con una persona sin su conocimiento. Afortunadamente, cada vez es mayor el control y más difícil que se repitan casos como el de Henrietta o  el experimento de Tuskegee, pero siempre hay que permanecer vigilantes para evitar los abusos del poder, en particular sobre las personas más indefensas.

 

VÍDEO SOBRE LA HISTORIA DE HENRIETTA , LAS CÉLULAS HELA  Y LA LUCHA CONTRA EL CÁNCER
Tu , que estas leyendo, yo mismo y la mayoría de los habitantes de este planeta tenemos una deuda de gratitud con Henrietta Lacks. Por eso,por mi parte, he querido dedicarle ahora que se cumple el sesenta aniversario de su muerte este artículo para contribuir a difundir su nombre , la única justicia y el único agradecimiento que la podemos ofrecer. En los peores momentos de la Segunda Guerra Mundial  el primer ministro británico, Winston Churchill pronunció aquella frase que se haría celebre “Nunca tantos debieron tanto a tan pocos” haciendo referencia al valor demostrado por los pilotos británicos que defendieron a Inglaterra contra los ataques aéreos alemanes durante la Batalla de Inglaterra. Usando sus palabras, nunca un planeta entero ha debido tanto a las células de una sola persona, las increíbles, milagrosas , extraordinarias células HeLa, las células de una mujer humilde que se ha convertido en una de las más importantes en la historia de la ciencia.
Este artículo tenía que cerrarse con la imagen del legado de Henrietta, las células HeLa, que hoy ya superan los 100.000 millones que en vida poseía Henrietta y han alcanzado los 91 años de edad. Siguen multiplicándose sesenta años después de su muerte, contribuyendo a salvar millones de vidas en todo el mundo y abriendo caminos llenos de esperanza para el futuro . Por todo ello dedico este artículo a la memoria de Henrietta Lacks , que nos ha legado el secreto de la inmortalidad, un secreto que aún no hemos desvelado (imagen procedente de http://www.jennydemalaga.es )
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JOHN CUTLER Y LAS OSCURAS SOMBRAS DEL PODER

Hay noticias que traen a la superficie las partes más oscuras del ser humano , que nos recuerdan la necesidad de controlar siempre al poder, incluso cuando se trata de naciones con una larga tradición democrática. Escribía el filósofo francés Charles Louis de Secondat,al que conoceréis mejor como el barón de Montesquieu que “Es una experiencia eterna que todo hombre que tiene poder siente la inclinación de abusar de él, yendo hasta donde encuentra sus límites.” Y esa tentación la experimentan todos los seres humanos que pueden ejercer ese poder, ya sea sobre una sola persona o sobre todo un pueblo, como sucede en el caso de los presidentes de gobierno. Poder tiene el maestro sobre los niños, el jefe de la oficina sobre sus empleados, el sargento sobre sus soldados, el juez sobre las personas que juzga, el padre o la madre sobre sus hijos . Nuestras sociedades se basan en relaciones de poder y por eso es tan importante mantener vivos los mecanismos que controlan el ejercicio de ese poder para vigilar a aquellos que tienen la inclinación de abusar de él.
En un artículo del Mentidero ya hablé en su momento de como en 1953 se ponía en marcha un programa conocido como Proyecto MK Ultra por orden del director en aquel momento de la CIA, Allen W. Dulles(1893-1969), cuyo objetivo era  hallar drogas y métodos que permitiesen el control mental de un individuo o de una población. Vimos entonces como se experimentó con LSD, una droga cuyos efectos había estudiado el químico suizo Albert Hofmann(1906-2008), pero con vistas a su uso médico y no para alterar y controlar la conducta de la población , que es lo que pretendía el MK Ultra.  El Comité del Senado que años después investigó las consecuencias de este proyecto, escribiría en su informe “Desde su comienzo a principios de los 50 hasta su fin en 1963, el programa de administración subrepticia  de LSD a sujetos humanos involuntarios  e inadvertidos demostró el falló de liderazgo de la CIA a la hora de atender adecuadamente los derechos de los individuos y dirigir con efectividad a sus propios empleados . Pensamos que era un hecho conocido que tales experimentos  eran peligrosos y ponían en grave peligro las vidas de los individuos sometidos a ellos. Aunque estaban siendo violadas claramente las leyes de Estados Unidos , los experimentos continuaron”

Allen Dulles junto al presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy . Dulles fue el primer director civil de la CIA y también el que más tiempo permaneció al frente de la Agencia de Inteligencia , desde 1953 hasta 1961, bajo las presidencias de Truman , Eisenhower y el propio Kennedy durante su primer año. Fue el responsable de proyectos como el MK Ultra dirigidos a la manipulación y control mental de la población mediante el uso de drogas como el LSD. Fue considerado durante aquella década como uno de los hombres más poderosos de la nación junto al director del FBI , John Edgar Hoover(1895-1972), una época en la que se siguieron haciendo experimentos ilegales como el que veremos más adelante en este artículo , conocido como  el experimento Tuskegee, que estaba en marcha desde 1932 y que consistía en inocular sífilis a 400 hombres negros y seguir su evolución a lo largo de cuatro décadas sin aplicarles ningún tratamiento (imagen procedente de http://nashville-sentinel.blogspot.com )

Además de experimentar sobre el propio personal de la CIA , se experimentó en el uso de estas drogas al menos con 1500 soldados norteamericanos y también se incluyó en el programa la experimentación sobre la población civil.  En la mayoría  de los casos los sujetos sometidos a estos experimentos no tenían conocimiento de estar participando en ninguna prueba o bien eran obligado a participar en ellos. En aquel artículo contaba como se llegaba a contaminar con LSD las cantimploras de los soldados y las consecuencias para muchos de ellos fueron profundas depresiones, psicosis y en determinados casos intentos de suicidio que les costó la vida a muchos de ellos y a otros se la destrozó para siempre. En la Comisión del Senado que investigó estos hechos ,dirigida por Edward Kennedy (1932-2009), concluiría su informe con estas palabras que entonces reproduje en el Mentidero  “La comunidad de Inteligencia de esta nación, que requiere un velo de secreto para operar, cuenta con la sacrosanta confianza del pueblo americano. El programa de experimentación con seres humanos llevado a cabo por la CIA durante los años cincuenta y sesenta defrauda esa confianza . Esta violación se reiteró el día de 1973 en que fueron destruidos todos los documentos sobre este tema . Y la confianza del pueblo americano se vuelve a defraudar cada vez que un responsable oficial se niega a dar detalles sobre este proyecto”

 Tristemente, este no fue el único experimento realizado sobre civiles sin su conocimiento y , por lo tanto, sin su consentimiento. A menudo se habla de las atrocidades realizadas por el doctor Josef Rudolf Mengele (1911-1979) , conocido como “el ángel de la muerte de Auschwitz” donde desarrollaba sus experimentos con humanos desde la primavera del año 1943. Aquel hombre de modales educados e impecables, siempre vestido con elegancia y bien perfumado según dijeron los prisioneros que le conocieron y sobrevivieron para contarlo, fue durante 21 meses un auténtico dios que  gozaba del poder absoluto de decidir quien vivía y quién debía morir. Cuando los trenes con los prisioneros llegaban al campo Mengele solía hallarse esperándolo para seleccionar aquellos que consideraba útiles para trabajar o para sus experimentos, mientras que los demás eran enviados directamente a la camara de gas.Los que se situaban  la derecha , donde estaban niños, ancianos , enfermos o mujeres embarazadas , iban a ser gaseados, a la izquierda se encontraban los que sufrirían otro tipo de tortura y agonía que en muchas ocasiones era peor que la misma muerte.  

Josef Mengele, “el ángel de la muerte “ del campo de concentración de Auschwitz, que durante casi dos años dispuso de un poder absoluto para decidir sobre la vida  y la muerte de los prisioneros. Justificaba la ejecución en las cámaras de gas de las mujeres embarazadas casi como si fuera un acto humanitario para no separar a la madre del hijo. En la pared de su clínica en el campo clavaba los ojos de los prisioneros a los que había tratado de cambiar el color de los mismos. Si los pacientes sobrevivían al horror de los experimentos luego eran ejecutados para realizarles la autopsia y profundizar en sus estudios , de los que nunca obtuvo ningún resultado, aunque quizás el único resultado que perseguía era el sufrimiento, el dolor y la agonía de sus víctimas. Murió en 1969 sin haber pagado el daño que hizo durante aquellos meses que escribieron algunos de los renglones más oscuros y terribles del siglo XX. Pero casi en aquellos mismos años otros experimentos no tan truculentos pero no menos inmorales estaban teniendo lugar en Estados Unidos    (imagen procedente de http://rimachisialer.blogspot.com  ) 

No es objetivo de este artículo hoy contar las atrocidades de Mengele, del que basta estas lineas para describir como funcionaba su mente perversa, enferma, pues sólo  a una mente enferma se le puede ocurrir  vendar los pechos de una mujer que acaba de dar a luz para comprobar como moría de hambre el bebé y tomar notas sobre los efectos de la inanición . Esta es la razón que usaba para justificar el envio a la cámara de gas de las mujeres embarazadas  “Cuando nace un niño judío no sé qué hacer con él: no puedo dejar al bebé en libertad, pues no existen los judíos libres; no puedo permitirles que vivan en el campamento, pues no contamos con las instalaciones que permitan su normal desarrollo; no sería humanitario enviarlo a los hornos sin permitir que la madre estuviera allí para presenciar su muerte. Por eso, envío juntos a la madre y a la criatura.”  En otro artículo hablaré sobre los experimentos de Mengele con gemelos, sus métodos para tratar de esterilizar a la población, sus intentos de cambiar el color de los ojos inyectándoles sustancias químicas y tantos otros horrores que aún hoy nos demuestran hasta los extremos de oscuridad y pesadilla  a los que puede llegar el alma humana.
Sus experimentos no tuvieron relevancia científica alguna, no aportaron nada pero fueron financiados sin reparos por el gobierno de Adolf Hitler. Mengele era un monstruo que tenía el poder de decidir sobre la vida y la muerte de sus víctimas inocentes, cuya única culpa eran ser judío, gitanos o de alguna de las consideradas razas inferiores, los infrahumanos que tanta repulsión causaban a los nazis. Pero había una diferencia entre estos actos y los que ahora voy a relatar, y es que fueron realizados dentro de un régimen totalitario apoyado sobre los cimientos del racismo y el desprecio por la libertad y la dignidad del ser humano, un poder que no estaba sometido a los controles y limites establecidos por una democracia. Cuando esta violación de los derechos de los seres humanos se producen dentro de un régimen democrático , donde el pueblo confía en sus instituciones, Congreso, Senado, presidencia de la república, tribunales y cuerpos de seguridad , y en los representantes que han elegido para desempeñar el gobierno en nombre de los ciudadanos y para velar y proteger sus intereses, es entonces cuando parecen más ciertas las palabras de Goethe “Todo aquel que aspire al poder, ya ha vendido su alma al diablo.”

Las víctimas favoritas de Josef Rudolf Mengele eran los gemelos , con los que realizaba diferentes experimentos genéticos. Recibían mejor trato que el resto de prisioneros aunque su final era el mismo, o aún peor, pues debían sufrir la crueldad de sus tratamientos. Llegó incluso a tratar de convertir en siameses a dos hermanos, uniendo las venas de sus brazos, aunque lo único que consiguió es que se infectaran las heridas. Para Mengele como para otros hombres como John Cutler, quién dirigiría los experimentos norteamericanos en Guatemala , la vida humana y el sufrimiento y dolor que pudieran causar no tenía importancia alguna (http://trompetasdesion.blogspot.com )
Ahora permitidme que viajemos , como hacemos con tanta frecuencia en el Mentidero, al pasado, a los años cuarenta, a una pequeña y hermosa nación de Centroamérica , Guatemala, un nombre que procede de la palabra maya   Quauhtlemallan y que significa ‘lugar de muchos árboles”, con una superficie de apenas 108.000 kilómetros cuadrados e independiente de España desde 1821. Ya hablaré en otro artículo sobre su historia, pero ahora nos interesa conocer como estaba Guatemala en los años cuarenta cuando se produjo la intervención de un siniestro doctor llamado John Charles Cutler (1915-2003) . En otro artículo hablé sobre una compañía que había nacido en 1899 cuando unos inmigrantes sicilianos, los hermanos Joseph, Luca y Félix Vaccaro, habían fundado la The Vaccaro Brothers, una compañía que importaba bananas a Estados Unidos desde Honduras y que pasaría a ser conocida a partir de 1924 como la Standard Fruit Company. Su poder económico e influencia política en las naciones de Centroamérica sería tan grande que estas serían conocidas como “Repúblicas bananeras” por el tratamiento favorable que daban a la poderosa compañía frutícola.
Entre estas naciones se hallaba Guatemala, que en 1944 se hallaba gobernada por el general Juan Federico Ponce Vaides(1899-1956) . Éste, apoyado por la Standard Fruit Company, se había autoimpuesto en el poder y pretendía gobernar indefinidamente Guatemala, siguiendo las pautas marcadas por el anterior presidente, Jorge Ubico Castañeda(1878-1946), que había gobernado los destinos de Guatemala desde 1931 a 1944 , que aunque había sido elegido en el año 31 con el apoyo masivo de la población guatemalteca para poner fin a años de disturbios y desórdenes, se comportaría como un dictador . Ubico reprimiría a la oposición, fusilando o encarcelando a todos aquellos que se atrevían a oponerse a su régimen autoritario , controlaba los medios de comunicación , favoreció los intereses del monopolio bananero de la Standard Fruit Company para la que hizo construir carreteras usando la mano de obra de los indígenas, que eran obligados a trabajar en ellas . Todo aquel que no dispusiera de un documento firmado por su patrono en el que constase su condición de trabajador era detenido y condenado a trabajos forzados en favor del estado y en virtud de la llamada “Ley de fuga”, los acusados de delitos graves eran ejecutados sin ser sometidos antes a un juicio

REPORTAJE SOBRE LOS EXPERIMENTOS DE JOSEF MENGUELE

En un futuro artículo escribiré con más detalle sobre este monstruo , pero os adjunto este pequeño reportaje sobre sus experimentos que ya advierto que no es agradable de ver, pero es historia y es importante conocer hasta donde es capaz de llegar la crueldad de algunos seres humanos y, lo que es más grave, avalada desde el poder

   

Finalmente, la represión y la falta de libertad del régimen de Jorge Ubico provocó levantamientos de la población en 1944, cuando ya llevaba trece años en el poder, y debido a la presión popular no tuvo más remedio que renunciar a su cargo en julio de 1944 en la persona del ya mencionado Federico Ponce Vaides, mientras él buscaba un exilio dorado en Estados Unidos, que así le pagaba los servicios prestados a favor de las empresas norteamericanas. Además la administración norteamericana estaba tranquila , pues el sucesor de Ubico, Ponce Vaides, no iba a cambiar nada de la política de Ubico, era el mismo perro sólo que con diferente collar. Con lo que no contaban era con la revolución de octubre de 1944, cuando un grupo de militares, apoyados por estudiantes, intelectuales y las clases medias guatemaltecas, derrocan al gobierno de Ponce Vaides y poco después convocan elecciones libres que son ganadas por Juan José Arévalo Bermejo(1904-1990), que aplicará una política socialista con el objetivo de favorecer a las clases más pobres de Guatemala , una política que por supuesto sería atacada por los grandes terratenientes  y las empresas norteamericanas, que le acusaban de ser comunista, una acusación grave en aquella época en la que se iniciaba la Guerra Fría.
 Entre las políticas impulsadas por Arévalo Bermejo y su sucesor Jacobo Arbenz Guzmán (1913-1971) estaba la propuesta de expropiar las tierras improductivas que poseía la todopoderosa United Fruit Company para cederla a los campesinos. En los años siguientes Estados Unidos intervendría en Guatemala para defender los intereses de sus empresas, aunque ello significara perjudicar al pueblo de Guatemala, poniéndose de manifiesto una vez más que el dinero y los intereses de las grandes empresas se hallaban por encima de la libertad y el progreso de la población. Esta es la situación en la que se desarrolla la terrible historia de John Charles Cutler. Nacido en Cleveland, en 1915, se graduó en medicina en  la Western Reserve University en 1941 y en 1943 comenzó a trabajar en el ejército en el US Public Health Venereal Disease Research Laboratory, especializado en el estudio de enfermedades venéreas.

John Charles Cutler , a la izquierda de la imagen, se incorporó al experimento Tuskegee que se había iniciado en 1932 por el gobierno norteamericano y que consistía en inocular la sífilis a 399 ciudadanos negros de la localidad de Tuskegee en Alamaba . Un estudio que se prolongó durante 40 años hasta 1972 , a los que no se les aplicó el tratamiento con penicilina para comprobar la evolución de la enfermedad. Morirían 28 hombres hasta el momento del fin del experimento,mientras 40 mujeres fueron contagiadas por sus parejas y 19 niños contrajeron la enfermedad al nacer . La comisión que desde 2010 está estudiando estos hechos ha afirmado  “Hubo un esfuerzo claro y deliberado de engañar a los sujetos de los experimentos, a la comunidad científica y a la comunidad en general”. No hay peor traición a la confianza de un pueblo que la traición de los representantes que esos mismos ciudadanos han elegido para que les defienda y vele por sus intereses (imagen procedente de http://www.elperiodico.com.gt )
Sería aquí cuando se implica en un estudio conocido como el experimento Tuskegee que se había iniciado en 1932 y que no concluiría hasta 1972, y que se llevaba a cabo en la localidad de Tuskegee, en el estado sureño de Alabama. El estudio consistía en comprobar la progresión natural de la sífilis en pacientes que no recibían tratamiento alguno, todos ellos hombres de raza negra , pobres y que debían recibir tratamiento gratuito por parte del gobierno norteamericano. En las investigaciones que a partir de 1943 dirigiría Cutler, participaron involuntariamente  600 hombres, 399 de ellos con la enfermeda y otros 201 sin ella . A los que padecían la sífilis nunca se les dijo que enfermedad tenían y nunca recibieron tratamiento , aunque ya desde 1947 se conocía que la penicilina era un tratamiento efectivo contra la enfermedad pero eso significaba alterar los resultados del experimento, por lo que en las siguientes décadas y hasta la conclusión de los experimentos en 1972 , muchos de aquellos hombres, al menos 28, murieron de la enfermedad, otros sufrieron secuelas para toda la vida y contagiaron a sus esposas y a sus hijos, que nacieron con defectos físicos y mentales derivados de la enfermedad. 
Terminada la II Guerra Mundial , la agencia sanitaria de Estados Unidos consideró que no era seguro continuar con las investigaciones en suelo norteamericano por lo que decidieron seguir con estos experimentos en una de aquellas repúblicas centroamericanas donde Estados Unidos actuaba con impunidad, aunque después de la revolución de 1944 en Guatemala la situación no era tan favorable para los intereses norteamericanos, pero aun así su poder era demasiado para que pudiera ser controlado por el nuevo gobierno guatemalteco. Hasta allí viajó John Charles Cutler en 1946 y durante los dos años siguientes utilizó a 5000 individuos para su investigación . Entre 1300 y 1500 guatemaltecos fueron inoculados con la sífilis y la gonorrea  y sólo la mitad de ellos recibirían tratamiento mientras que la otra mitad se abandonarían a su suerte para comprobar como evolucionaba la enfermedad. Entre ellos se incluían, soldados ,prostitutas  e incluso huérfanos de seis a nueve años. A estos últimos parece que no se les inoculó la enfermedad pero si fueron forzados a realizarse diferentes pruebas y análisis.

VIDEO SOBRE LA NOTICIA DE LOS EXPERIMENTOS EN GUATEMALA 

La noticia no fue conocida hasta el año 2010, cuando la Secretaria de Estado norteamericana  Hillary Clinton(1947) pidió disculpas públicas por los experimentos realizados sobre la población de Guatemala

Como resultado de estos experimentos en las semanas y meses posteriores a la realización de los mismos, al menos 83 personas murieron y en cuanto a las consecuencias a largo plazo es imposible determinarlas, porque la sífilis puede permanecer en estado latente durante décadas hasta que se manifiesta, pero podemos hacernos una idea si recordamos los síntomas de la enfermedad en su última etapa: trastornos oculares, lesiones cardíacas, lesiones cerebrales, lesiones en la médula espinal  y en muchos casos , la muerte o daños irreversibles en el cerebro . En uno de los casos que salió a la luz en 2010, se describe como a siete mujeres internadas por padecer epilepsia en un centro psiquiátrico llamado Asilo de Alienados les fue inoculada la sífilis con agujas que además no había sido desinfectadas, lo que les provocó una meningitis infecciosa que les causó la muerte.
Entre las historias que acaban de salir a la luz a raíz de un informe realizado por la Comisión Presidencial para el Estudio de Asuntos Bioéticos del Gobierno que ha analizado más de 125.000 páginas de testimonios y documentos de aquellos años, está la de una paciente llamada Berta  y sobre la que el propio Cutler escribió “Fue inoculada y se le dio tratamiento , pero tiene el aspecto de estar a punto de morir. Se le aplicó pus de gonorrea en los ojos y la uretra y fue inoculada de nuevo” Berta moriría poco después, tras ser infectada por dos veces ,la segunda de ellas sin recibir tratamiento. Durante dos años John Cutler permaneció en Guatemala dirigiendo estos experimentos , al final de los cuales se marchó del país dejando detrás suyo a 1500 infectados de sífilis y 83 cadáveres.
REPORTAJE SOBRE LOS EXPERIMENTOS EN GUATEMALA CON TESTIMONIO DE ALGUNOS AFECTADOS



No sería este ni mucho menos el final de la carrera de Cutler, pues viajaría a Haití y la India, y en 1954 dirigiría otro experimento en la prisión de Sing Sing , donde los prisioneros recibieron una vacuna experimental contra la sífilis para a continuación infectarles con la enfermedad . La diferencia en este caso es que los prisioneros si fueron tratados después con penicilina. Durante los siguientes años desarrollaría su carrera en la Universidad de Pittsburgh ,convirtiéndose en uno de sus profesores más queridos y admirados, pues le consideraban un filántropo  que siempre estaba dispuesto a ayudar a los más pobres y llegó incluso  a recaudar fondos para que pudieran realizar sus estudios de medicina ginecólogos africanos. Ya en los años sesenta comenzaron a salir a la luz informaciones sobre los experimentos de Tuskegee sobre los ciudadanos negros, pero Cutler nunca tuvo que comparecer en un   juicio ni asumir responsabilidad de ningún tipo. Moriría en 2003 a los 88 años de edad . Su aportación a la ciencia había sido nula, no así su aportación a la galería de horrores del ser humano.
Pero el horror de los experimentos de Cutler no habrían sido posibles sin el apoyo del gobierno norteamericano que por entonces tenía movilizados a once millones de soldados y para el que la sífilis era un problema grave que requería de soluciones extraordinarias, incluidos los experimentos con seres humanos, igual que los que realizaba Josef Mengele en la Alemania Nazi. Algunos afirman que Cutler actuó en Guatemala fuera de control, sin ser supervisado por el gobierno norteamericano y engañando a sus superiores sobre la auténtica naturaleza de sus experimentos, pero esto no se sostiene si tenemos en cuenta que desde 1932 se estaban efectuando unos experimentos similares sobre 400 hombres negros en Alabama, unos experimentos que se prolongarían durante cuatro décadas avalados y financiados por el gobierno norteamericano. John Cutler, como a otro nivel Josef Mengele, fue uno de esos monstruos que no dudan en usar de su poder sobre los más débiles y decidir quién merece morir y quién vivir, y a los que no les tiembla el pulso en causar dolor y sufrimiento a otro ser humano, porque en realidad la vida de esas personas no significa nada para ellos

John Cutler con algunos de sus pacientes. Hasta el final de sus días negó toda responsabilidad e incluso aconsejaba que los científicos y médicos que investigaban el SIDA debían adoptar sus métodos. Según él , debe ser, la mejor forma de combatir el SIDA sería inocular la enfermedad a personas sanas, si es posible negros o indígenas, y comprobar como esta evolucionaba hasta causarles la muerte, porque eso es lo que él hizo, esa fue su aportación a la ciencia , una traición al juramento hipocrático que realizan todos los médicos y donde podemos leer ” Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad. La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones” Desde luego la vida y la salud de sus pacientes no estaban entre las preocupaciones de Cutler ni del gobierno norteamericano (imagen procedente de http://pijamasurf.com )
Pero lo más grave de todo ello no es la maldad intrínseca de los actos de John Cutler, sino que estuvieran respaldados por un gobierno democrático. La presidenta de la Comisión de Investigación , Amy Gutman, que presentará en septiembre los resultados finales de esta investigación, ha pronunciado estas palabras que me parecen la mejor forma de acabar este artículo “No tuvieron el mínimo respeto por los derechos humanos y por la ética. Las civilizaciones pueden ser juzgadas por la manera en que tratan a los más vulnerables. Aquí fracasamos” Si, fracasaron ahí, como fracasaron con los experimentos MK Ultra o en los ensayos nucleares donde expusieron a cientos de personas a los efectos de la radiactividad. Nunca podemos ni debemos renunciar al control del poder, porque el peligro de que se repita lo que anunciaba Montesquieu al principio de este artículo  “Es una experiencia eterna que todo hombre que tiene poder siente la inclinación de abusar de él, yendo hasta donde encuentra sus límites.” , está siempre latente. Ya es tarde para hacer justicia a los que sufrieron aquel horror , pero no para evitar que vuelva a suceder. Y a los que sienten la tentación de abusar de su poder, me gustaría recordarles las palabras de la escritora española Concepción Arenal “Todo poder cae a impulsos del mal que ha hecho. Cada falta que ha cometido se convierte, tarde o temprano, en un ariete que contribuye a derribarlo”