EL DOMINGO SANGRIENTO Y LOS CICLOS DE LA HISTORIA ¿HACIA UNA NUEVA REVOLUCIÓN?

“Otra vuelta de tuerca”  es la traducción al castellano del título de un relato del escritor norteamericano Henry James(1843-1916) cuyo original es “Turn of the screw”. Es una historia de fantasmas, de secretos y culpas ocultas del pasado que se desarrolla en una atmósfera oprimente y amenazante que anuncia un desenlace que no será feliz para sus protagonistas. Esta expresión tiene el significado de incrementar la presión sobre alguien cuando ya está sometido a una situación difícil, de conducirle un poco más hacia el límite de sus fuerzas, de sus posibilidades, de estirar la cuerda hasta comprobar el punto donde esta ya no soportará la fuerza que estamos imprimiendo y termine por romperse. Una expresión que define a la perfección el momento que estamos viviendo en Europa , donde cada día parece una nueva vuelta de tuerca que contradice a nuestros líderes que con sus , como decía la escritora austríaca Vicky Baum, “no hacen más que ocultar la realidad” y , por desgracia para los que intentan ocultarla, la realidad es muy persistente como afirmaba otro escritor , Philip K. Dick “La realidad es eso que sigue estando aún cuando yo ya he dejado de creer en ella”
Vamos a viajar un momento al pasado, no a un pasado demasiado lejano, sino a comienzos del siglo XX, para ver que efectos puede tener mirar hacia otro lado cuando la realidad llama a la puerta . Estamos en Moscú , el 22 de enero de 1905, el 9 de enero según el calendario juliano vigente entonces en Rusia. En el poder se encuentra el último representante  de una larga saga de gobernantes que ostentan el título de Zar.  El origen de las palabras dicen mucho sobre su significado y sobre su peso en la realidad, y la palabra Zar procede del latín Caesar, es decir , César, el título que adoptaron los diferentes emperadores romanos a partir de Octavio Augusto(63 a.c- 14 d.C) . El gobierno de Augusto significó entonces el final de la República, el Senado dejó de tener un poder real y se convirtió en una institución meramente decorativa y toda la autoridad, el poder ejecutivo, el legislativo y el control del estado en todas sus facetas quedó en manos de una sola persona, el César.

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Cayo Julio César Augusto , aunque mantuvo en las formas la estructura y forma de gobierno del Senado, en realidad concentró todo el poder en sus manos . Bajo su gobierno terminó la época de la República de Roma, gobernada por el Senado y los dos cónsules que se elegían anualmente, y se inició la época del Imperio.El título de zar en Rusia era la traducción del César romano y también su forma de gobernar era la misma de los césares romanos, un gobierno autocrático y una estructura del estado casi feudal  que se mantuvo hasta el siglo XX cuando ya había desaparecido en el resto de Europa 
El Zar era el César de Rusia, era una forma de gobierno autocrático , que no sólo lo reconocía sino que estaba orgulloso de serlo. Pero para entender bien lo que significa autocracia voy a recurrir a la explicación que daba el político alemán de comienzos del siglo XX Herman Heller “La democracia es una estructura de poder construida de abajo hacia arriba; la autocracia organiza al Estado de arriba hacia abajo” . En efecto , autocracia procede del griego, como tantas otras palabras de nuestra lengua, y significa literalmente “gobierno de uno mismo” y si acudimos al Diccionario de la Real Academia Española encontramos esta definición “Sistema de gobierno en el cual la voluntad de una sola persona es la suprema ley”. Ese era exactamente el tipo de gobierno que el pueblo ruso llevaba sufriendo durante siglos , en realidad durante toda su historia pues nunca habían conocido un Parlamento, ni elecciones, ni se les había consultado sobre ninguna de las decisiones de gobierno.
A comienzos del siglo XX en el enorme Imperio Ruso vivían 170 millones de personas gobernados bajo un régimen casi feudal. Hasta el año 1861 los campesinos habían estado adscritos a la tierra que cultivaban, es decir, ellos no eran los propietarios de sus tierras, sino que era la tierra la que les poseía a ellos. Por supuesto, estas tierras tenían un dueño , los nobles, y cuando uno de ellos decidía venderlas con ellas vendía también a los campesinos que la trabajaban, como si se tratara de esclavos . En ese año de 1861 se introdujo una reforma agraria por el zar Alejandro II (1818-1881) para tratar de modernizar ligeramente aquella estructura casi feudal, aboliendo la institución de la servidumbre en el campo y haciendo que millones de campesinos se convirtieran en propietarios  a costa de los nobles. Sin embargo, como se suele decir, hecha la ley hecha la trampa. Las mejores tierras quedaron en manos de los grandes terratenientes  y los campesinos se vieron obligados a pagar grandes cantidades de dinero a los nobles en concepto de indemnización por la perdida de las tierras, lo que les seguía manteniendo en su condición de esclavos.

Una fotografía de las primeras manifestaciones de campesinos rusos. Las condiciones de vida eran miserables y en cuanto a las mujeres solían ser víctimas de los malos tratos de maridos embrutecidos por el alcohol. Casi en su totalidad eran analfabetos y su vida estaba dominada por la superstición más que por la religión. Hasta una fecha tan tardía como el año 1861 los campesinos eran esclavos y propiedad de los nobles dueños de la tierra. En ese año se publicó por iniciativa de Alejandro II el “Manifiesto de Emancipación” que reivindicativos de más derechos (imagen procedente de http://callecombativa.blogspot.com)
Bajo el gobierno del zar Nicolás II (1868-1918) el 80% de la población rusa seguía trabajando en el campo , en unas condiciones de vida miserables, sin educación, analfabetos en su mayor parte y esclavos del alcohol y la superstición. Una cosecha mala no significa la ruina, sino casi la muerte por hambre y cuando estas eran buenas sus beneficios se evaporaban con el pago de los impuestos. Sólo había un pequeño grupo de campesinos ricos ,llamados Kulaks, que habían acaparado tierras y despertado el rencor de los más pobres. En el libro “Breve historia de la Revolución Rusa” del escritor español Iñigo Bolinaga se puede leer esta descripción del campesino ruso “La radiografía del ruso medio era la de un campesino pobre y analfabeto que no había salido nunca de su aldea, salvo casos muy excepcionales y a algún poblado limítrofe”  y describe así la situación que se estaba generando en el seno de la sociedad rusa “A inicios del siglo XX la conflictividad rural y los ataques contra explotaciones y terrenos nobles y kulaks se habían multiplicado. La efervescencia revolucionaria, el hambre y el enfado de los campesinos  por su insostenible situación de miseria, eran un peligroso aviso para un zar que seguía dando la espalda a los problemas reales del país, dejando morir literalmente de hambre a sus súbditos mientras él prefería tomar clases de baile protegido por las paredes de su palacio real”
Con un retraso de más de un siglo con respecto a otras sociedades, los campesinos rusos se dirigieron hacia las ciudades para trabajar en la industria y lograr unas mejores condiciones de vida. Las ciudades crecieron a un ritmo vertiginoso, pero aquellos hombres desesperados sólo cambiaron la esclavitud del campo por la miseria de los suburbios obreros , donde trabajaban durante jornadas interminables y agotadoras por un salario ínfimo, hacinados como animales en viviendas que eran poco menos que chabolas , sin ventilación y rodeados de contaminación, basura y pobreza. Fue entonces cuando comenzaron a tomar conciencia de su condición de obreros, de la necesidad de unirse para pedir unas mejores condiciones de vida. Sin embargo, la historia pesaba mucho en el alma de aquellos hombres para quien el Zar siempre había sido como una especie de padre de Rusia , y pocos eran los que levantaban la voz contra el máximo responsable de su situación. Mientras, este permanecía ciego a la realidad, no introducía cambios en el sistema feudal ruso y se resistía a ceder parte de su poder absoluto para ponerlo en manos de un Parlamento. El enorme imperio ruso estaba podrido por dentro, desde su base que era el pueblo, pero Nicolás II no haría nada por reparar esta situación y la gangrena del estado comenzó a extenderse.

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El zar Alejandro II(1818-1881) , que gobernó Rusia desde 1855 hasta su muerte en un atentado en 1881. Su principal reforma fue la de la abolición de la servidumbre de los campesinos , pero también llevó a cabo  la reorganización del ejército y de la armada, un nuevo código penal, una nueva policía rural y municipal y además fue el segundo monarca en Europa en abolir la pena de muerte . Sin embargo, adoptó duras medidas represivas contra aquellos grupos que querían y pedían reformas más profundas y también contra los movimientos nacionalistas como los polacos o los finlandeses, entonces bajo el dominio de Rusia. A pesar de ello, en los últimos años de su gobierno volvió a seguir la senda de las reformas y cuando fue asesinado en 1881 tenía en proyecto la creación de un Parlamento, la Duma, algo que no sucedería hasta 1906 después de los graves acontecimientos de 1905 que relato en el artículo. La muerte de Alejandro II fue un duro golpe para los partidarios de reformas  que veían como imprescindibles para salvar la monarquía en Rusia
La obsesión de Nicolás II era conservar el poder heredado de sus padre para transmitírselo a sus hijos, pero no era consciente de la realidad de su pueblo. Por fin , en 1905 se creaba un primer partido político, el Partido Democrático Constitucional  que reivindicaba la creación de un sistema parlamentario en Rusia . También surgieron de forma clandestina otros partidos más extremistas, como el Partido Socialrevolucionario , que apoyaba tácticas terroristas , un terrorismo que tenía sus orígenes en el siglo XIX y el anarquismo defendido por hombres como Mijail Alexándrovich Bakunin(1814-1876), que había escrito “Libertad política sin igualdad económica es una pretensión, un fraude, una mentira; y los trabajadores no quieren mentiras.” y justificaba el uso de la violencia “no reconocemos más acción que la destrucción”. El abuelo de Nicolás II, el zar Alejandro II, había muerto asesinado el 13 de marzo de 1881 por un atentado con bomba que describió así el jefe de policía Dvorzhitsky “Yo estaba ensordecido por la nueva explosión, quemado, herido y tirado al suelo. De repente, en medio del humo y la niebla, y cubierto de nieve, escuchaba la voz débil de Su Majestad que gritaba, “¡Ayuda!”. Recopilé toda la fuerza que pude, me puse en pie y corrí hacia el zar. Su Majestad estaba medio de pie, medio sentado, apoyándose en su brazo derecho. Creyendo que estaba herido levemente, traté de levantarlo, pero sus piernas estaban destrozadas, y la sangre manaba de ellas. Veinte personas, con heridas de diverso grado, estaban sobre la acera y en la calle. Algunos estaban bien, otros se arrastraban, otros trataban de salir de debajo de cuerpos que habían caído sobre ellos . A través de la nieve, los cadáveres y la sangre se podían ver mezclados con las prendas de vestir, sables, y sangrientos trozos de carne humana.”

EL 13 de marzo de 1881 , después de haber sobrevivido a varios intentos de asesinato anteriores, Alejandro II moría víctima de una bomba cuando viajaba en carroza escoltado por seis cosacos y seguido por dos trineos entre los que que iba el jefe de policía y el jefe de la guardia del zar. Un joven llamado Nikolai Rysakov arrojó una bomba al paso del carruaje. El joven terrorista diría luego “Tras un momento de vacilación tiré la bomba. La tiré hacia los cascos de los caballos para que llegara a los bajos del carruaje. La explosión me golpeó contra la valla”. Sin embargo Alejandro II sobrevivió a esta primera bomba, pero entre la multitud había un segundo terrorista que lanzó una nueva bomba que le destrozaría las piernas y le causaría la muerte desangrado
Alejandro II había perdido sus piernas y moriría desangrando en el Palacio de Invierno ante los ojos incrédulos de su nieto y futuro zar  Nicolás, entonces de tan solo 13 años de edad. Pero parece que la experiencia no le sirvió de aviso sobre lo que podía suceder si no se cambiaban las anticuadas estructuras del estado, y cuando Nicolás llego al poder mantuvo todo tal y como estaba. Todo el poder en sus manos, todo el gobierno dependiente de las decisiones de una sola persona que además detestaba gobernar y que había declarado poco antes de subir al trono que no se sentía preparado para gobernar, un hombre que, según descripciones de la época, bostezaba durante los consejos con sus ministros y miraba con impaciencia el reloj  para volver junto a su familia, un hombre, en fin, que ignoraba las condiciones reales de vida de su pueblo y, lo que es más grave, parecía no preocuparle. Y como diría años después el científico Albert Einstein “La realidad es simplemente una ilusión, aunque una muy persistente.” Negarla no es suficiente para que esa realidad desaparezca.
Durante el año 1904 Rusia se había inmerso en una guerra con Japón, que acabaría con la derrota absoluta del ejército ruso y que incrementaría el descontento entre la población, que veía como sus maridos, sus hijos o hermanos tenían que ir a combatir al otro extremo del mundo a morir sin conocer la causa, mientras tenían que asumir mayores impuestos para sufragar la desastrosa campaña militar.  Al marchar los jóvenes al frente los campos se quedaron vacíos y descendió la producción y , por lo tanto, aumentó la pobreza de los campesinos y los precios de los alimentos que a su vez llevaría a muchos a padecer hambre. En esta época nace una especie de sindicato obrero llamado “Asamblea de Trabajadores Rusos de Fábricas y Molinos”, creado por un sacerdote llamado Grigoy Gapón, cuya única intención era ayudar a los obreros que se hallaban en  peor situación a través de la creación de un fondo común donde colaboraban todos sus miembros. También trataba de impulsar la educación de los obreros y mejorar sus condiciones de vida , pero siempre respetando el sistema establecido y la figura del Zar, en el que Gapón creía y veía como una especie de padre de los obreros rusos.Estaba muy equivocado.

Nicolás II, que a los 13 años había sido testigo de la muerte de su abuelo Alejandro II, no era consciente de la necesidad de introducir cambios antes de que se produjera una explosión social. Según el historiador español Iñigo Bolinaga “La obsesión de Nicolás de no abrir la mano ni un ápice reforzó las tendencias más radicales contra el sistema. El clima político impuesto por el zar se tornaba irrespirable dentro de una sociedad que pedía cambios a voz en grito, que era severamente reprimida por la policía y el ejército, y a quien se le venían cercenando unos derechos tan básicos como los del voto o las libertades de reunión y asociación. Aunque Nicolás II no quería darse por enterado, Rusia ya había abandonado la edad media y dentro de sus fronteras comenzaban a aflorar partidos políticos asimilables a los de Europa” Nicolás II daba la espalda a la realidad, pero la realidad no desaparece cuando cerramos los ojos. Algo de lo que tendrían que aprender nuestros políticos (imagen procedente de http://www.cotilleando.com)
Para el 22 de enero Gapón convocó una manifestación en San Petersburgo que llegaría hasta el Palacio de Invierno, la residencia del Zar, con el fin de entregarle una carta al zar en la que Gapón le describía las condiciones de penuria en las que se desarrollaba la vida de sus súbditos. En ella se podía leer “Acudimos a vos, oh majestad, en busca de justicia y protección. Somos pobres, nos oprimen, nos cargan  con un trabajo excesivo, somos tratados despectivamente. La muerte es mejor que la prolongación de nuestros insoportables sufrimientos” Creía que el zar estaba lleno de buenos sentimientos hacia su pueblo y que todos los males que sufrían era consecuencia de su desconocimiento de la realidad y de los malos consejeros que le rodeaban. Gapón pidió permiso para realizar la manifestación pero las autoridades se lo denegaron y además el gobierno le amenazó con terribles consecuencias si desobedecía esta prohibición, pero Gapón no la desconvocó porque estaba convencido que no sucedería nada, el zar saldría a recoger la carta, hablaría con los manifestantes  y una nueva era comenzaría en el gobierno de Rusia.
Dos días antes de la celebración de la manifestación se dispusieron carteles por toda la ciudad para que la gente no participara en la misma y se desplegó el ejército. El día 8 por la noche nevó en San Petersburgo y al día siguiente toda la ciudad estaba cubierta por una espesa capa de nieve, lo que no impidió que más de 200.000 personas acudieran a manifestarse respondiendo a la llamada de Gapón. Pero era una manifestación pacífica y donde no se oía ni un solo grito contra el zar . Cuando llegaron a las proximidades del Palacio de Invierno 12.000 soldados se interpusieron entre la residencia real y los manifestantes y les instaron a disolverse, pero estos respondieron cantando el himno ruso “Dios salve al zar” demostrando así que no era una manifestación contra el zar y siguieron avanzando. En dos ocasiones los militares dispararon al aire pero la tercera salva de disparos se dirigió directamente contra la multitud cayendo un gran número de manifestantes en esta primera descarga. El terror prendió en los manifestantes ,que emprendieron la huida dejando sobre la nieve los cadáveres de hombres , mujeres y niños que teñían con su sangre la blancura de la nieve de aquella helada mañana de enero.

Momento en que los miembros de la Guardia del Zar que protegían el Palacio de Invierno abren fuego contra los manifestantes que acompañaban al sacerdote Grigoy Gapón. Entre 200 y 1000 personas murieron. La manifestación era pacífica e incluso habían entonado el himno ruso “Dios Salve al zar” pero la guardia del zar no dudó en disparar a matar después de dos salvas de disparos de aviso. El prestigio del zar ante la población nunca se recuperaría después del llamado Domingo sangriento
La noticia corrió por las calles de San Petersburgo y creció la indignación entre los ciudadanos que se dirigieron en un número de unos 60.000 hacia el lugar donde se había producido la primera matanza, pero ahora profiriendo gritos contra el zar y el ejército que defendía al tirano. Nuevas descargas cayeron sobre estos y más muertos se sumaron a los que ya habían caído en la primera descarga. En total dejarían su vida sobre la nieve frente al Palacio de Invierno entre 200 y 1000 personas y más de 5000 fueron heridas , mientras el zar huía al Palacio de Tsarkoie Selo fuera de la ciudad. Se levantaron barricadas por las calles de la ciudad imperial , hubo combates, se formaron grupos de resistencia, pero la rebelión no tenía ni un líder ni un objetivo concreto y pocos días después el ejército zarista logró sofocarla por completo. Un tiempo después Nicolás II diría “Les perdono por haberse rebelado contra mí” y en septiembre de 1905 Rusia firmaba una paz vergonzante y humillante con Japón que hundía el poco prestigio que le quedaba al zar. Si, el perdonaba a aquel pueblo al que mantenía en la miseria y al que había ordenado disparar con absoluta frialdad, pero aquel pueblo, el pueblo ruso, no lo olvidó.
Un año después, cediendo algo a las presiones de aquellos que le rogaban por un cambio para no caer en el abismo de la rebelión, creó la Duma o Parlamento, pero ya era demasiado tarde. Durante los años siguientes nuevas torpezas y decisiones errónea del zar llevarían al estallido de la Revolución  en 1917, después de un nuevo desastre militar durante la Primera Guerra Mundial y el gobierno zarista sería derrocado por los bolcheviques en octubre de ese año, mientras la familia imperial quedaba detenida. En la medianoche del 17 de julio de 1917 el zar Nicolás II y toda su familia fueron llevados al sótano de la Casa Ipátiev, propiedad de un comerciante de Ekaterimburgo con el pretexto de que tenían que hacerles una foto. Cuando ya se encuentran en el sótano entró  el responsable de su cautiverio , Yakov Yurovski(1878-1938), empuñando una pistola y acompañado por  otros diecisiete soldados y le comunica que en nombre del pueblo ruso ha sido condenado a muerte. Sin apenas tiempo para que Nicolás pronunciara un sorprendido “¿Qué?”, los soldados abrieron fuego dando muerte a toda la familia del zar. Era el fin de una época y el comienzo de otra que, sin embargo, no iba a traer más libertad al pueblo ruso, sino más tiranía y sufrimiento. En otro artículo hablaré con más detenimiento de la Revolución Rusa y la figura y muerte del zar.

BREVE VÍDEO RESUMEN DE LOS ACONTECIMIENTOS DEL GOBIERNO DE NICOLÁS II

 

Dedicaré un artículo a la Revolución Rusa y al gobierno del zar Nicolás II, ya que el objetivo de este artículo es comparar el final de una época, el del sistema zarista, con los síntomas de agotamiento que muestra nuestro sistema político y económico
Quizás en aquel último momento resonaron en los oídos del zar aquellas palabras que pronunció trece años antes  “Les perdono por haberse rebelado contra mí” refiriéndose a los obreros muertos por sus ordenes. El zar nunca quiso enfrentarse a la realidad, reconocer el origen del descontento de su pueblo y lo pago muy caro, pero más caro lo pagaron los millones de personas que durante el zarismo primero y el estalinismo después fueron oprimidos y reducidos a una vida mísera y esclava donde no existía la palabra libertad ni el concepto de bienestar. Imagino que ahora me preguntaréis que tiene que ver esto con la realidad de nuestros días, con la crisis de Europa, con las noticias que cada día nos llegan de nuevas amenazas a nuestras economías, de lo cerca que estamos del abismo. Pues creo que si tiene una estrecha relación, y es la incapacidad de nuestros gobernantes , de los mediocres líderes que nosotros mismos hemos elegido para guiar nuestras naciones ,para afrontar la realidad y para entender los problemas de sus sociedades.
Fotografía de familia de Nicolás II, su esposa Alejandra Fiódorovna Romanova y sus hijas y su hijo y heredero Alejandro. Todos ellos morirían la noche del 17 de julio de 1918 fusilados en Casa Ipátiev. Terminaba la Rusia de los zares e iba a comenzar una nueva era, la de la Unión Soviética, que no traería libertad al sufrido pueblo ruso, sino tiranía, represión , terror y muerte durante casi siete décadas(imagen procedente de http://esunmomento.es)
El filósofo alemán Jürgen Habermas(1929) afirmaba con respecto al temor que ha despertado en los gobiernos europeos la convocatoria de un referéndum en Grecia, que después fue desconvocado, para consultarle sobre la adopción o no de las medidas económicas que la Unión Europea iban a imponer a la nación, que “Se está librando una lucha de poder entre la primacía de la economía o de la política” y añade “cuando preguntar al pueblo se convierte en una amenaza para Europa, estamos asistiendo a la caída de la república, a un espectáculo de degeneración de los valores de Europa” . En la misma Alemania, la que llaman la locomotora de Europa, un 71% de su población aboga por un referéndum sobre los rescates económicos a terceros países, pero se ha considerado que estas decisiones son demasiado importantes para dejarlas en manos de la decisión del pueblo. Mientras,la deuda de los países, sigue creciendo, se reducen los gastos sociales, se deteriora la economía de las familias, se exigen sacrificios para conservar un sistema cada vez más injusto y donde la palabra democracia está siendo vaciada de sentido en favor de otra realidad, la impuesta por los poderes económicos que no son elegidos por los pueblos pero son los que determinan las decisiones de los gobiernos.

Quiero recoger estas palabras de Iñigo Bolinaga en “Breve historia de la Revolución Rusa” porque hace un análisis de la situación que se desarrollaba entonces en Europa que tiene un extraordinario parecido con la realidad que hoy podemos observar en nuestras sociedades “ Durante la historia de la humanidad siempre han existido clases dominantes que han impuesto su dominio al resto mediante un sistema de producción que les beneficiaba. Pero a medida que el sistema iba avanzando se desgastaba y las contradicciones del mismo crecían desmesuradamente hasta llegar a un punto de no retorno tras el cual se imponía la revolución, siendo sustituido el antiguo sistema de producción por uno nuevo , configurando una nueva sociedad totalmente diferente a la anterior” En este caso hacia referencia a la revolución marxista producida por el agotamiento del sistema autocrático de los zares, pero creo que este mismo análisis se puede aplicar  a nuestros tiempos, en los que el sistema da síntomas de agotamiento, donde las soluciones que se quieren aplicar más que a la reforma del sistema parecen dirigidas a mantener con vida un organismo moribundo.

Angela Merkel, canciller de Alemania, Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional y Nicolás Sarkozy , presidente de la República Francesa, son los tres protagonistas de las decisiones en Europa, al menos los que ofrecen la cara, pues las verdaderas decisiones parecen tomarse por encima de ellos. En cualquier caso lo que menos se escucha es la voz de los ciudadanos que , sin embargo, si sufren las consecuencias de estas decisiones que toman unos pocos a espaldas de los pueblos a los que deben su puesto. Como dice el filósofo alemán Habermas “Se está librando una lucha de poder entre la primacía de la economía o de la política” y parece que la victoria la está obteniendo la economía a costa de los valores sobre los que se había fundado Europa. Están viviendo de espaldas a la realidad de los pueblos que gobiernan y ya hemos visto a lo largo de este artículo que ese es un error de muy graves consecuencias aunque las circunstancias no sean las mismas (imagen procedente de http://www.deia.com)

Estos días hemos visto la caída del gobierno griego de Yorgos Papandreu(1952) y la del gobierno italiano de Silvio Berlusconi(1936). Se quieren poner al frente gobiernos de técnicos que obedezcan las órdenes de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional, mientras se busca la ayuda de naciones con tan poca tradición democrática como Rusia y China. Europa demuestra que ha dejado de ser una potencia, que no es capaz de resolver sola sus problemas y , sobre todo, que , como dice Habermas “estamos asistiendo a la caída de la república, a un espectáculo de degeneración de los valores de Europa” Si en Europa importan más lo que dicen los poderes económicos que la voz del pueblo, si priman los intereses de los grandes fondos de inversión sobre los de los ciudadanos, si además, a pesar de todos los sacrificios, nos dirigimos, como parece, a una sociedad más injusta, quizás sea el momento de pensar que son ciertas las palabras de Habermas y también la valoración de Bolinaga sobre los ciclos de la historia “a medida que el sistema iba avanzando se desgastaba y las contradicciones del mismo crecían desmesuradamente hasta llegar a un punto de no retorno tras el cual se imponía la revolución, siendo sustituido el antiguo sistema de producción por uno nuevo , configurando una nueva sociedad totalmente diferente a la anterior”  ¿Caminamos hacia una nueva revolución?

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