LA SOLEDAD Y LAS REDES SOCIALES

Hoy no he salido de casa. Hace frío, el cielo amenaza lluvia y me he quedado en casa. Si esto lo hubiera hecho hace sólo unos años habría significado que habría estado sin hablar con nadie, sin tener contacto con otras personas, aislado y seguramente habría terminado el día con un peso de tristeza en el corazón

No veo la soledad como un problema , porque todos necesitamos nuestros momentos de silencio , para escucharnos a nosotros mismos y disfrutar de placeres como la lectura o la escritura que requieren de soledad,  pero lo malo es cuando esta soledad es forzada, cuando no la has podido elegir sino que te viene impuesta  por la vida. 

Escribía Gustavo Adolfo Becquer que “la soledad es muy hermosa cuando se tiene a alguien a quién comunicárselo” y es muy duro cuando necesitas esa comunicación con otra persona y no tienes con quién, el “yo” no tiene sentido sino se enfrenta a un “tu”. ¿De qué sirven los éxitos sino puedes compartirlos con quienes quieres? La vida es para compartirla , para contarla, para vivirla en compañía y ,paradójicamente, hoy en día, cuando vivimos en grandes ciudades llenas de gente, ha crecido como nunca antes el número de personas que viven solas y, lo que es peor, que se sienten solas y no hay soledad más terrible que la que se siente estando rodeado de una multitud.

La gran diferencia con épocas anteriores es la existencia de redes sociales que nos permiten comunicarnos con personas que viven lejos de nosotros, personas con las que establecemos una relación amistosa incluso sin haberse llegado a ver , con las que hablamos sin oír su voz y a las que terminamos considerando parte de nuestro mundo personal. Nada puede sustituir la presencia física de otro ser humano, el sonido de su voz, su rostro, pero, en mi propia experiencia personal, ya no tienes ese sentimiento de soledad porque  en cualquier momento del día puedes abrir tu ordenador y compartir con los demás lo que piensas, lo que sientes e incluso conocer a otras personas nuevas. Aunque hay que evitar el riesgo de banalizar nuestras relaciones, nadie puede tener 200 amigos porque la amistad requiere de un conocimiento de la persona, de un seguimiento de su vida , de una preocupación por sus problemas que sólo es posible con un número limitado de personas. La palabra amigo es demasiado valiosa para usarla con tanta holgura.  

Por supuesto que lo ideal es estar físicamente con otras personas pero creo que uno de las consecuencias más importantes de Internet y, en particular, de las redes sociales, es aliviar la soledad que a todos nos asalta alguna vez . Hoy yo no me he sentido solo, he encendido el ordenador, he escrito este artículo para compartirlo con mis amigos, como si estuviera conversando con ellos. Internet nos ha permitido dejar de ser islas para unirnos con puentes de bits de información.

Si aún así tenéis cerca a alguien que se sienta solo la mejor medicina es la que nos recetaba la madre Teresa de Calcuta “unas manos generosas y un corazón lleno de amor”

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