EL AÑO NUEVO Y LOS ORÍGENES DE NUESTRO CALENDARIO

Dentro de unos pocos días celebraremos la entrada del nuevo año, el 2011 de nuestra era cristiana que se inicia con la fecha de nacimiento de Jesucristo, fecha establecida hace quince siglos por un monje italiano al que pocos  recuerdan , y creo que sería interesante conocer, precisamente en esta semana, el origen de nuestro calendario, por el que regimos nuestra vida y medimos el paso del tiempo. Hay otros calendarios , como el musulmán o el judío, pero el calendario gregoriano, ya veremos porque se llama así, es el aceptado en todo el mundo para datar los acontecimientos históricos o para fijar las fechas de acuerdos comerciales. Si os apetece, acompañadme por este viaje a lo largo de nuestra historia para conocer porque en cinco días entraremos en el 2011, porque este mes se llama diciembre y porque hoy es lunes. Son conceptos que hoy nos parecen obvios , porque estamos acostumbrados a mirar los calendarios y a medir el tiempo, pero no siempre ha sido así.
El tiempo, eso es lo que tratamos de medir con el calendario, tratamos de organizar algo que sólo existe porque nosotros lo medimos. Decía Marco Tulio Cicerón que “el tiempo es una parte de la eternidad” mientras que , con bastante más sentido del humor, el escritor inglés Herbert Spencer definía al tiempo como “aquello que los hombres siempre tratan de matar pero acaba matándoles a ellos“, aunque creo que quién mejor define  lo que sentimos cuando alguien nos pide que definamos en que consiste el tiempo , es san Agustín de Hipona cuando escribe “Si nadie me lo pregunta, lo sé;si quiero explicarlo a quien me lo pide , no lo sé”
Concepto abstracto o realidad física, o ambas cosas a la vez, lo cierto es que el tiempo forma parte de nuestras vidas y lo utilizamos para organizar nuestras vidas y nuestra actividad económica, para dar un sentido a lo que nos rodea y una organización a la estructura del mundo. Si nos remontamos a los tiempos primitivos y nos ponemos en la piel de aquellos hombres que cazaba y vivían en cuevas, para ellos el tiempo no era sino una sucesión confusa de días y noches , aunque ya debía advertir ciertos ciclos en esa confusión, como por ejemplo las fases de la Luna.
Stonehenge, considerado el calendario más antiguo de la humanidad con sus 4500 años
Quizás se puede establecer como primer calendario el de Stonehenge en Inglaterra, unos 2500 años antes de nuestra, que sería el fruto de las observaciones de nuestros antepasados que vieron como día a día el sol variaba ligeramente el punto de su salida y ocaso y que al cabo de 365 amaneceres el ciclo volvía a empezar. Posteriormente , los egipcios ya conocían el año de 365 días, dividido en  doce meses de 30 días y cinco días complementarios , y fijaban el inicio del año con la salida de la estrella Sirio que marcaba el acontecimiento más importante en el Antiguo Egipto, la crecida del Nilo que fertilizaba la tierra y permitía la vida en las desiertas tierras regadas por el río.
Ya en la mítica Babilonia, uno de sus astrónomos, llamado Naboriano, calculó con mayor precisión la duración del año estableciéndolo en 365 días, seis horas y quince minutos .Los babilonios también nos legarían los conceptos de la semana de siete días, la hora de sesenta minutos y los minutos de sesenta segundos. Para medir el tiempo utilizaban diferentes medios aunque el más preciso para ellos era la Clepsidra o reloj de agua .
Pero para buscar el origen más próximo a nuestra forma de medir el tiempo tendremos que viajar hasta la República de Roma. El primer año de la historia de Roma era conocido como el Año de Rómulo, en honor de uno de los fundadores de la ciudad y primer rey de su historia, y a partir de éste año se iniciaba el calendario romano que fechaba cualquier acontecimiento con la expresión “Ab urbe condita” que significa “desde la fundación de la ciudad“.
El origen de la palabra Calendario también nace en Roma, y proviene de la palabra Calendarium, nacida a su vez de Kalendae, que era un termino contable con el que los romanos designaban el primer día del mes lunar cuando se tenían que pagar las cuentas pendientes.Su año se iniciaba en el mes de Marzo y en un principio constaba de sólo diez meses y un total de 304 días, , pero debido a que se producían constantes desarreglos con respecto al ciclo solar, bajo el reinado de Numa Pompilio, segundo rey de Roma, se estableció un nuevo calendario dividido en doce meses que serían los siguientes, teniendo en cuenta que el año se iniciaba siempre en Marzo
 Martius(Marzo): Dedicado al dios de la guerra, Marte. Tenía una duración de 31 días
Aprilis(Abril): Su origen podría estar en el verbo latino aprire(abrir) porque es el mes en que se abren las flores. Tenía una duración de 29 días
Maius(Mayo): Llamado así en honor de Maia, la diosa romana de la primavera y los cultivos. 31 días
Iunius(Junio): Posiblemente en honor a la diosa romana del matrimonio , Juno. 29 días
Quintilis o Julius(Julio) : En un primer momento recibió el nombre de Quintilis por ser el quinto mes del año romano, pero cambiaron su nombre a Julius en honor a Julio César. 31 días.
Sextilis o Augustus(Agosto): Al igual que el anterior en un primer momento se le llamó sexitilis por ser el sexto mes del año romano pero luego lo cambió de nombre el emperador Octavio Augusto , dándole su nombre. 29 días
September(Septiembre) : Séptimo mes del año romano. 29 días
October(Octubre): Octavo mes del año romano. 31 días
November (Noviembre): Noveno mes del año romano . 29 días
December(Diciembre) : Décimo mes del año romano. 29 días
Ianuarius(Enero): Que recibe su nombre por el dios Jano, dios de dos cabezas que mira hacia donde sale y se pone el sol. 29 días 
Februarius(Febrero): Significa purificación y llamaban así a este mes porque  era cuando practicaban los ritos de Purificación. 28 días
Julio César, además de ser el conquistador de la Galia, fue también un innovador en su tiempo y se preocupó de reformar el calendario romano para evitar los desfases entre los meses y las estaciones   
Si sumamos todos los días veremos que nos dan un total de 355 días, por lo que había un desfase de diez días con respecto al ciclo solar de 365 días, por lo que Numa Pompilio ordenó que cada dos años se intercalara un nuevo mes de 22 días con lo que aparentemente se corregía el desfase, pero no fue así en la práctica y poco a poco el calendario dejó de coincidir con las estaciones. Por eso, siendo Julio César cónsul en 45 a.C , encargó al astrónomo egipcio Sosígenes que elaborara un nuevo calendario más preciso . Sosígenes lo calculo con tanta precisión que apenas se equivocó en 11 minutos , ya que lo fijó en 365 días y seis horas.
Sosígenes corrigió el desfase de diez días distribuyéndolos entre los siete  meses que sólo tenían 29 , dejándolos así en 31 los meses de Diciembre , Enero y Agosto y en 30 los otros cuatro meses restantes. Como había que corregir un error de un día cada cuatro años, Sosígenes decidió añadir un día más al mes de febrero, que pasaría a tener 29 días cada ciclo de cuatro años. Este año se llamaría bisiesto porque los romanos duplicaban el día 24 que era el sexto día antes de marzo, “bis sextum” significa literalmente dos veces sexto, dos veces el día sexto antes del mes de marzo.
Como hemos visto, durante el Imperio Romano se había contado el tiempo a partir  de la fecha de la fundación de la ciudad por Rómulo y Remo , establecida en el 754 a. C y que se indicaba con la expresión “ab Urbe condita”, “desde la fundación de la ciudad” y cuyas iniciales A.U.C pueden encontrarse todavía en muchas inscripciones latinas. También se había utilizado para medir el tiempo los años de gobierno de cada emperador o el nombre de los cónsules.
A raíz de la caída del Imperio Romano, los reinos de los pueblos germanos que lo sustituyeron llevaron su propia cronología , como por ejemplo en Hispania, donde los visigodos tomaban como punto de partida el año 38 a.C sin que sepamos el orígen de esta costumbre. Pero en 525 un monje conocido con el nombre de Dionisio El Exiguo, nacido hacia el año 500 en Armenia  y que recibía este nombre por su corta estatura , recibe el encargo del papa Juan I de fijar una nueva  fecha para el cálculo de la Pascua y Resurrección de Jesucristo.
El retrato de Dionisio el Exiguo insertado dentro de una de las obras del pintor Salvador Dalí con sus célebres relojes blandos , alegoría del tiempo
Dionisio se puso inmediatamente manos a la obra adoptando sus propias fórmulas para dicho cálculo independizándose de la tradición marcada por los científicos egipcios. En una carta dirigida al obispo Petronio en 531 , Dionisio se queja de que la fiesta de la Pascua se fijaba en muchos territorios del antiguo Imperio Romano según un calendario que tenía como fecha de inicio el comienzo del reinado del emperador Diocleciano en el año 284. Esta forma de fechar repugnaba al monje armenio porque Diocleciano había sido un feroz perseguidor del cristianismo y por ello escribe:
“Prefiero contar los años desde la encarnación de Nuestro Señor, para así hacer el fundamento de nuestra esperanza más conocido y la causa de la redención del hombre más preclara”
Para establecer la fecha de nacimiento de Jesucristo ,Dionisio se sirve de las informaciones contenidas en los Evangelios sobre personajes históricos como el rey Herodes y sobre todo de un pasaje del Evangelio de San Lucas donde leemos “Jesús tenía treinta años en el año quince del Imperio de Tiberio”
Con estos datos Dionisio fija el nacimiento de Cristo en el año 754 desde la fundación de Roma, concretamente el 25 de diciembre del año 754 ab urbe condita, que el monje considerará el año 1 de nuestra era. Quiero señalar, por las polémicas que surgieron en el año 2000 sobre si era el primer año del nuevo milenio o el último del milenio anterior, que Dionisio no estableció el año de nacimiento de Cristo como año cero por el simple motivo de que este número era desconocido en su época, aunque si era conocido en la India y llegaría a Europa a través de los pueblos árabes varios siglos después del tiempo de Dionisio.
Sin embargo, Dionisio erró al fechar el nacimiento de Cristo en unos cuatro o siete años, ya que el Evangelio de San Mateo asegura que Cristo había nacido bajo el reinado de Herodes el Grande  y este habría muerto en el año 4 a.C, es decir, cuatro años antes de la fecha fijada por Dionisio, por lo que el nacimiento de Cristo tendría que ocurrir forzosamente antes de esa fecha. 
El nuevo término usado para fechar los acontecimientos sería llamada por Dionisio como “Anno Domini” o Año del Señor  y el primero en usarlo fue su amigo, el filósofo y político Casiodoro,  quién en 562 utilizaría la abreviación A.D detras de las fechas de la Pascua. En las décadas siguientes su uso se irá extendiendo y ya en el sigloVIII se empezaría a utilizar en el reino franco de Carlomagno  y en las islas Británicas , no así en Hispania donde hasta el siglo XIV seguiría usándose la Era Hispánica, que, como ya vimos, empezaba en el 38 a.C.
De todas formas querría añadir que durante muchos siglos de la Edad Media europea la gente vivió en comunidades aisladas  donde la vida era muy dura y pocos sentían la necesidad de calendarios, guiándose sólo por los ciclos de estaciones que marcaban el ritmo de las tareas agrícolas.No les interesaba saber el año en que vivían, ni la fecha en que se hallaban, sino que se preocupaban de determinar si se encontraban en primavera o en invierno, ya que en una sociedad agrícola es el clima el que marca el paso del tiempo. Los días se determinaban por los santos que se conmemoraban, así , por ejemplo, un agricultor se referiría al día 23 de marzo como el día de San Benito y no diría que su hijo había nacido el día 28 de agosto, sino que había nacido el día de San Agustín. Para recordar los nombres de todos estos santos, los monjes escribían canciones y poesías en las que recogían largas listas de santos para que fueran memorizadas y utilizadas por el pueblo como una especie de calendario
El emperador Constantino el Grande fue quién estableció la semana de siete días como medida de tiempo, con el domingo como primer día de la semana y día sagrado
Para terminar con este relato sobre la historia de nuestro calendario , os contaré el porque de nuestra semana de siete días. Esta fue establecida por el emperador Constantino el Grande en 321, donde se establece el domingo como el primer dia de la semana , una nueva unidad de tiempo que constaría de siete días. Esta división no era arbitraría sino que respondía a un significado astrológico, ya que cad uno de los días de la semana estaba gobernando por un planeta que , además, le daría su nombre y del que derivan los actuales 
LUNA:  LUNES
MARTE: MARTES
MERCURIO: MIÉRCOLES
JÚPITER: JUEVES 
VENUS: VIERNES
SATURNO:  SÁBADO
DOMINE: DOMINGO
El domingo recibió este nombre por ser elegido como el día dedicado al Señor(domine en latín), una elección que no se libró de una fuerte polémica ya que ,tanto para los judios como para los antiguos romanos, había sido su día santo. Pero el hecho de que Cristo fuese crucificado en sábado, el sexto día de la semana judía, y que resucitase el primer día de la semana siguiente, hizo que las autoridades religiosas desplazasen al domingo el día de descanso y celebración de la eucaristía
Añadir que los científicos de nuestros días han apuntado la posibilidad de que la división de la semana de siete días responda a los biorritmos del cuerpo humano que funciona en ciclos de siete días , en los que se producen variaciones de la presión arterial y de los latidos del corazón.
El papa Gregorio XIII, quién ordenó la última reforma del calendario juliano, recibiendo en su honor el nombre de Calendario Gregoriano
Para terminar sólo dos palabras más. En el año 1582 el papa Gregorio XIII encargó una nueva reforma del calendario juliano porque se había producido un error de once días desde los tiempos de Julio César. En esta reforma, elaborada por Luis Lilio y Christopher Clavius, se eliminaron 11 días, de forma que al 4 de ocubre de 1582 le sucedió el 15 de octubre, y para evitar que este desfase volvierá a producirse se establecio que todos los años bisiestos cuyas dos últimas cifras fueran cero no fueran bisiestos, excepto aquellos cuyas dos primeras cifras fueran divisibles por cuatro. Así, por ejemplo , el año 2000 sería bisiesto, ya que acaba en dos ceros pero 20 es divisible por cuatro, pero 1900 no sería bisiesto ya que 19 no es divisible por cuatro. Este nuevo calendario sería conocido como Calendario Gregoriano

Actualmente el desfase que se produce es de aproximadamente 3 días cada 10.000 años y, en la actualidad, además del gregoriano,  coexisten unos cuarenta calendarios, que no tienen nada que ver unos con otros.

Espero que a pesar de lo extenso de este artículo os haya resultado interesante y quiero cerrarlo con estas palabras esperanzadoras sobre el tiempo de nuestro genial escritor Miguel de Cervantes “Confíad en el tiempo que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades” Ojalá sea así en el nuevo año de nuestro calendario

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LOS NUEVOS ANALFABETOS: IGNORANTES ILUSTRADOS DE UNA SOCIEDAD DORMIDA

Quizás el título de este artículo pueda parecer un tanto exagerado, porque hablar de nuevos analfabetos a las , en teoría, generaciones con una mayor preparación , donde hallamos la proporción más alta de universitarios de toda nuestra historia, debería resultar absurdo. Pero no siempre disponer de un titulo significa que la gente sea más culta, sino que ha estado más años estudiando , que no es lo mismo. He conocido a gente sin estudios con una cultura muy superior a la de licenciados que ocupan , gracias  a sus títulos, importantes puestos dentro de empresas, pero con un conocimiento muy bajo del mundo y de la realidad de su entorno.
Leyendo una frase del filósofo británico Herbert Spencer en la que dice “El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para se gobernados por los demás” entiendo mucho mejor los problemas que nos afectan hoy en día, la pasividad de la sociedad ante la grave crisis que estamos sufriendo, la contemplación impávida del continuo retroceso de nuestros derechos mientras los jóvenes, los que siempre habían impulsado los cambios con su energía e idealismo, parecen al margen de la realidad, como si esto no fuera con ellos.
La ignorancia es tan peligrosa que puede llevar incluso a negar hechos históricos tan atroces como el Holocausto judío
Ya escribí ayer que no podemos desentendernos de la política porque tiene una influencia decisiva sobre nuestras vidas, y no podemos ignorar las maniobras de los políticos, de los empresarios ni desconocer las corrientes de pensamiento que están configurando el futuro que viviremos en poco tiempo. No quiero generalizar, se que hay jóvenes comprometidos , preocupados por la deriva que están tomando los acontecimientos, jóvenes altruistas que no dudan en sacrificar su tiempo libre para participar activamente en labores sociales o en actos en defensa de los más desfavorecidos, jóvenes que se indignan ante la progresiva desigualdad social y la creciente injusticia de nuestro mundo capitalista, pero también se que hay un porcentaje muy alto de jóvenes para los que su principal inquietud es la llegada del próximo fin de semana para salir con los amigos y beber .
Las diferentes reformas educativas han conseguido que el grado de conocimiento sea cada vez menor, como lo demuestran informes como el PISA, donde descubrimos como muchos de los estudiantes que terminan la educación secundaria tienen problemas para entender  el significado de un texto escrito. Pero mejor será que no les preguntemos de historia, una de las grandes marginadas de nuestra educación, una asignatura que ha sido utilizada con fines políticos en las diferentes comunidades autónomas, falsificando los hechos reales para adaptarlos a las fábulas nacionalistas de vascos, catalanes o gallegos, inventando reinos que nunca existieron, conquistas que no fueron tales y creando una imagen distorsionada sobre nuestra nación que tendrá unas consecuencias muy graves en el futuro.
Soy consciente de que los conocimientos científicos son muy importantes para entender este mundo en continua transformación pero quiero ahora subrayar la gravedad del escaso conocimiento de las humanidades. Historia, geografía, filosofía, lenguaje son fundamentales para  lo que Platón afirmaba que era el objetivo principal de la educación “El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano”   y no sólo percibo desconocimiento de estas materias sino que incluso me parece que llegan a ser despreciadas como áreas del saber que no tienen ningún valor práctico. 
Si no conoces la historia del mundo , no sabes porque suceden las cosas, ni de donde vienes, careces de referencias y no sabrás cuando te están mintiendo y manipulando. Así es muy fácil decir que España a oprimido a Cataluña o , quizás dentro de un tiempo, negar el Holocausto judío. Si desconoces la geografía no podrás entender las relaciones entre las diferentes naciones, no podrás analizar un mapa ni sabrás situar los acontecimientos de los que se habla en los informativos, te parecerá todo un mundo extraño donde eres incapaz de ubicarte. Si no tratas de estudiar un poco de filosofía no aprenderás a hacerte preguntas, porque es a lo que nos ayuda las teorías filosóficas, a cuestionarnos lo que nos rodea, a preguntarnos sobre ello, a buscar respuestas. Si no tienes un buen dominio de tu propia lengua, no serás capaz de formular ni expresar tus propios pensamientos ni entender correctamente el de los demás.
En la Edad Media los estudios se basaban en las llamadas siete artes liberales divididas en el Trivium, que comprendía gramática, retórica y dialéctica , y el Cuadrivium que incluía aritmética, geometría, astronomía y música. Ojalá pudiéramos presumir hoy de que nuestros universitarios tuvieran, no dominio de ellas, sino al menos un conocimiento suficiente de ellas, pero creo que todos conocemos a universitarios cuya ignorancia sobre la mayor parte de las cosas resulta sonrojante.
Escribía Aristóteles que “hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver” y eso es aún más cierto en una sociedad  tan compleja como la que vivimos, donde todo se transforma a una velocidad a la que nuestra mente apenas puede adaptarse. Lo más grave de esta ignorancia ilustrada es que no son conscientes de su incultura , creen que saben y no tienen curiosidad alguna por aprender más. La cultura ha dejado de ser un valor , algo importante por sí misma, y así vivimos en un mundo cada vez más mediocre, gris y manipulable. 
El filósofo francés Jean Paul Sartre fue uno de los inspiradores de los movimientos estudiantiles de Mayo de 1968.¿Qué estudiantes de nuestros días sienten admiración por un filósofo? 
Cuando ayer hablaba de la juventud rebelde que se levantó en Mayo del 68 contra el poder establecido , estaba hablando de unos jóvenes que leían a filósofos como Jean Paul Sartre, que sabían distinguir el marxismo del capitalismo, que tenían sus propias ideas, equivocadas o no ,eso es otra cuestión, y además tenían el entusiasmo de luchar por ellas. ¿Donde está hoy ese entusiasmo, esa implicación en la sociedad y en las disputas políticas? Parece que nuestra única aspiración es conseguir un trabajo, comprar una casa y seguir trabajando hasta la jubilación para morir en silencio después de una vida en la que realmente no viven, sino que su existencia se desarrolla en una especie de burbuja donde son manipulados continuamente, como una veleta que apunta donde sopla el viento.
La ignorancia, “la madre de todos los crímenes” en palabras del escritor francés Honóré de Balzac o “la noche de la mente” como la definía Confucio , en esa ignorancia vive sumida una gran parte de nuestra juventud, y son ellos los que están facilitando el trabajo a la élite realmente cultivada que toma las decisiones sin oposición  porque carecen de la capacidad y de la formación necesaria para analizar y entender lo que está sucediendo. Su ignorancia va a poner en peligro nuestra libertad y nos llevará a un mundo donde de nuevo una aristocracia educada dominará a una plebe analfabeta, aunque sepa leer.
El primer paso para cambiar esta situación sería modificar nuestros planes educativos, buscando de nuevo el esfuerzo y el premio a la excelencia y al trabajo , no igualar por abajo sino por arriba. Pero me temo que, en el fondo, es muy conveniente para el sistema tener una masa adocenada que cree saber cuando en realidad  no sabe nada. La sabiduría popular lo describe muy bien, “en el reino de los ciegos , el tuerto es el rey”