UNA HISTORIA DE LA PLAZA MAYOR DE MADRID Y ALGUNOS HECHOS SANGRIENTOS

Casi todos los que me leéis habréis paseado en más de una ocasión por la Plaza Mayor, sobre todo en Navidad donde, como sucede en estos días en los que escribo, se ha instalado el tradicional Mercado de Navidad  y, como nos suele acontecer con los sitios que nos resultan conocidos, no reparamos en la historia de esta plaza emblemática plaza  de Madrid, sin duda uno de los símbolos principales de nuestra ciudad. Os invito a que me acompañéis hoy a dar un paseo por su historia.

El origen de la Plaza Mayor se remonta al siglo XV, donde en la confluencia entre las calles Atocha y Toledo , que se hallaban fuera del recinto amurallado de la villa, se celebraba el mercado más importante de la época, y se construye  un primer edificio porticado donde se controlaba el comercio de este mercado. Por hallarse ya fuera de las murallas recibió por entonces el nombre de Plaza de Arrabal.

Ya durante los últimos años del reinado de Felipe II se inicia la construcción de la Casa de la Panadería, llamada así porque en su piso inferior iba a tener su sede la tahona principal de la ciudad. Pero la vieja plaza presentaba un aspecto destartalado y pobre, impropio de la plaza principal de la capital de la primera potencia mundial de la época ,como lo era España de los Austrias . Así que, bajo el reinado de Felipe III se encarga al arquitecto Juan Gómez de Mora la renovación de la plaza. Las obras se inician en 1617, con el derribo de todos los edificios viejos que la rodeaban , se termina la edificación de la Casa de la Panadería y justo enfrente se levanta la Casa de la Carnicería , destinada a albergar el depósito general de carnes de Madrid. La plaza se cierra en su totalidad con casas de cuatro pisos de altura, con un total de 237 balcones y con nueve arcos de entrada y es inaugurada por Felipe III en 1619, tan sólo dos años después del inicio de las obras. 

Plaza Mayor con la Estatua ecuestre de Felipe III 

A lo largo de su historia la plaza sufriría tres incendios . En el primero de ellos, en 1631, ardió la Casa de la Carnicería y ante la falta de medios para sofocar el fuego, la solución a la que recurrieron las autoridades fue sacar en procesión a la Virgen de los Remedios pero, por desgracia,  no se produjo el milagro y la plaza quedo devastada, encargándose de su reconstrucción el propio Juan Gómez de Mora. De nuevo, en 1672 arde la Casa de la Panadería y dos años después es reconstruida por José Ximenez Donoso y, ya en  1790, tiene lugar el último gran incendio que se inicia en el Portal de Paños y se extiende rápidamente. Parece que el tiempo no había mejorado los servicios de extinción de la ciudad porque ante la falta de agua suficiente y de otros medios como palas y picos, se vuelve a recurrir a la ayuda divina llevando una imagen de Cristo en procesión, pero con un resultado poco efectivo ya que se destruyeron más de cincuenta casas.  En esta ocasión , la reconstrucción de la plaza corre a cargo de Juan de Villanueva que le dará la forma que conocemos en nuestros días . Las obras se prolongarían mucho en el tiempo , ya que entre medias tuvo lugar la Guerra de Independencia , y éstas no concluirían hasta 1854.

Pero como he escrito en el título que encabeza este artículo, la Plaza Mayor sería testigo de muchos acontecimientos de la vida madrileña como corridas de toros, conciertos ,obras de teatro, coronaciones, pero también de otros espectáculos menos edificantes como ejecuciones y los célebres Autos de Fe de la Iglesia.  La primera ejecución sería de un personaje distinguido de la época , Rodrigo Calderón, marqués de Sieteiglesias, que sería condenado a muerte después de ser salvajemente torturado para que confesase unos delitos de brujería y asesinato del que sólo se confesó culpable de uno de los 247 cargos que le imputaban,.

En cuanto a la Inquisición , celebrará el primer Auto de fe en 1624 . Para las ejecuciones se despejaba el centro de la plaza, donde se situaban las jaulas en las que estaban los acusados. En los laterales de la plaza se levantaban las gradas donde se sentaban los miembros del Consejo de la Inquisición y los demás Consejos del Reino, mientras que en los balcones de la plaza hallaban acomodo los miembros de la nobleza alrededor del Balcón Real destinado a los monarcas. Además, se extendían grandes toldos sujetos por pilastras que a su vez se hallaban atadas a los balcones más altos de la plaza, con el fin de resguardar del sol a los asistentes a este “espectáculo”. El Auto de fé se prolongaba durante todo el día y era como una fiesta para el pueblo, en el que incluso se distribuían refrigerios para hacer más amena la jornada . Este fragmento es una parte del relato que del más famoso Auto de fe celebrado en 1680 nos ha dejado la esposa del entonces embajador francés en la corte de Carlos II

El último dia de junio presenciamos algo aquí en Madrid que no se había producido en 48 años : un auto General de la Inquisición en el que se celebró , con gran ceremonia el juicio público y la condena de varias personas declaradas culpables de crímenes contra la religión. Para dicha función se levantó un gran escenario en la Plaza Mayor , donde entre las siete de la mañana y las nueve de la noche , la gente observaba a los criminales y escuchaba sus sentencias. Dieciocho obstinados judíos, dos apostatas y un mahometano fueron condenados a ser quemados. Además, cincuenta judíos que habían sido arrestados por primera vez y arrepentidos fueron condenados a varios años de prisión y a llevar el sambenito,una especie de túnica amarilla que lleva cosida delante y detrás la Cruz Roja de san Andrés”

Auto de Fe en la Plaza Mayor , obra de Francesco Ricci del auto de fe de 1680 

Los condenados a la hoguera eran llevados al día siguiente a las afueras de la ciudad  donde antes de sufrir la horrible muerte que les esperaba eran torturados por los monjes que esperaban su conversión mientras el pueblo se arremolinaba alrededor de los condenados para lanzarles piedras y golpearles. Debía de ser un espectáculo estremecedor ver a la turba sedienta de sangre , recordando las antiguos espectáculos del Coliseo romano. A veces la humanidad avanza muy despacio

Pero dejemos las sombras de la Plaza Mayor para visitar la estatua que se levanta en su centro y tiene una curiosa historia poco conocida. La estatua es una representación del rey Felipe III a caballo , obra de los italianos Juan de Bolonia y Pietro de Tacca, había llegado a Madrid en 1616 , y en un primer momento fue colocada en un palacete situado en la Casa de Campo. No sería hasta el siglo XIX , bajo el reinado de Isabel II, que se decidió ponerla en el centro de la Plaza Mayor ya que había sido por impulso de este monarca que se había construido la plaza. Pero su historia sería muy azarosa pues con la I República la estatua sería desmontada y llevada a los almacenes de la villa. Con la reinstauración de la monarquía en 1875 recuperó su emplazamiento hasta la proclamación de la II República en 1931, cuando la estatua fue derribada por los republicanos y es aquí cuando se produce el curioso descubrimiento al que me refería.

Estatua de Felipe III con la boca del caballo sellada 

Uno de los hombres que estaban celebrando la nueva República lanzo un petardo al interior del caballo por el orificio que éste tenía en la boca e hizo explotar su vientre. Cual no sería la sorpresa de todos los allí presentes cuando el aire se lleno de plumas y huesecillos de pájaro. La boca abierta en el caballo se había convertido en una trampa portal para centenares de gorriones que a lo largo de tres siglos habían encontrado allí su particular cementerio. La estatua sería reconstruida por el escultor Juan Cristobal que sellaría la boca para que no volviera a convertirse en una tumba para ninguna ave más.

Para terminar este breve paseo por la histórica Plaza Mayor señalar que, junto a la puerta más conocida de la Plaza, el Arco de Cuchilleros, llamado así porque, en la calle que da al Arco, la calle de Cuchilleros, se hallaban los talleres del gremio de cuchilleros, se encuentra el restaurante más antiguo del mundo según reconoce el Libro Guiness de los Records, llamado “Restaurante Sobrino de Botín” , fundado en 1725 por el francés Jean Botin y que recibe este nombre porque a la muerte de Jean, le sucedió su sobrino Cándido Remis quién  le dio su nombre definitivo.

Aquí termina esta visita por la Plaza Mayor que guarda muchas más historias y misterios , así que ojalá  que al menos haya servido para que cuando volváis a pisar sus losas de piedra la veáis con otros ojos. Nos ha acompañado durante quinientos años y si la escuchamos con atención, nos podría contar muchos secretos de nuestra hermosa ciudad.

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