ESTE MUNDO YA NO FUNCIONA: CRÍTICA AL GOBIERNO MUNDIAL

Quizás uno de los hombres que ha pensado más y mejor sobre España es el filósofo José Ortega y Gasset, a la que dedicó algunas de sus obras más importantes y nos dejó pensamientos que aún hoy siguen vivos y actuales, para desgracia de esta nación atormentada que es España, atormentada no tanto por la crisis que la ahoga sino por la incompetencia de sus instituciones, de aquellos que tendrían que ofrecer soluciones y dar confianza y lo único que nos proporcionan es desilusión, mediocridad e injusticias, porque sólo como injusticas puedo calificar unas decisiones que penalizan día tras día al pueblo y no a los responsables de haber llevado a la nación a la desolada situación en la que se hallan los españoles. Pero esto no sólo se puede aplicar a España, sino a todo el mundo que nos rodea.
Escribía Ortega que “ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil, en efecto, son formas de la hemiplejía moral”. Esta cita aparece en “La rebelión de las masas” escrita en 1930, y esas palabras son ahora tan vigentes como entonces. ¿Que diferencia existe entre una ideología y otra si los dos nos ofrecen unas mismas soluciones? Ya no existen dos formas de ver el mundo, existe una única forma dictada por el sistema capitalista y los partidos sólo establecen unos matices para distinguirse.
El problema es que este sistema ha perdido de vista la condición humana y sólo se preocupa de los resultados empresariales y, por eso, este sistema ya no nos sirve, pues ha olvidado la justicia, la generosidad, la compasión, la solidaridad y todo lo que da cohesión a la sociedad humana. Ser de derechas o de izquierdas ha perdido su sentido, no es más que una forma de perpetuar este sistema agotado, que se mantiene por la inercia y por los intereses que unen a las grandes corporaciones empresariales y a todos los que ocupan la cúspide de este sistema.
El joven tunecino Mohammad Bouazizi de 26 años ,universitario y sin empleo se prendió fuego para protestar por un país que le oprimía y no le daba ninguna esperanza.Fue la chispa de la ya conocida como Revolución de los Jazmines que acabó con el gobierno de Ben Alí. No se puede tener a tantos pueblos sumidos en la pobreza, la ignorancia y la desesperanza
“Vivo como si estuviera muerta: no tengo nada a lo que aferrarme en la vida, ninguna esperanza, en este estado morir es mejor que vivir”. Estas palabras llenas de desesperación son de Fatema Abou, una mujer argelina que intentó inmolarse esta misma semana y estaría ahora muerta si un policía no se hubiera tirado encima de ella para sofocar las llamas antes de que se extendieran por su cuerpo. Tiene 42 años, no puede conseguir trabajo, no dispone de una vivienda digna , ni de dinero para comprar comida para sus hijos. Y lo peor es que ha perdido la esperanza de que su situación pueda cambiar . Y no es la única, no sólo en Argelia, donde ya ha habido diez casos, también los encontramos en Túnez, en Egipto, en Arabia Saudí, Mauritania, Marruecos y el Sáhara Occidental.
Durante años, estas naciones han tenido que soportar a gobiernos corruptos que se han enquistado en el poder , en forma de dictaduras más o menos camufladas o de monarquías absolutas de carácter feudal en pleno siglo XXI. En Argelia ha gobernado el mismo partido , el FLN, desde su independencia en 1962, en Marruecos sus reyes Hassan II y su hijo Mohamed VI han dirigido los destinos del país sin dejar lugar a la oposición y tratando al pueblo como  si fueran de su propiedad, en Libia el dictador Muammar al-Gadafi se mantiene en el poder desde 1969, Egipto es gobernada por Hosni Mubarak desde 1981 sin interrupción, en Túnez acaba de caer su presidente Ben Ali después de 23 años en el poder, y así podríamos seguir con Jordania, con Siria o Sudán.
Todas estas naciones se caracterizan por tener poblaciones muy jóvenes, donde a veces hasta el 70% de sus habitantes tienen menos de 30 años, el desempleo es generalizado, la corrupción carcome a toda la clase dirigente y también a los cuerpos de seguridad y a todo aquel que ocupa algún cargo de responsabilidad  mientras la población se hunde en la pobreza, el analfabetismo y la desesperanza. Estos gobiernos no son democráticos pero Occidente no se ha dado por enterada, porque era más fácil mirar para otro lado. En realidad, los han apoyado para que se mantuvieran en el poder para evitar el progreso de los islamistas más extremos.
Platón escribía que “la peor forma de injusticia es la justicia simulada” y esta injusticia es la que las naciones occidentales, los que se autoproclaman como grandes adalides de la democracia, han permitido en todas estas naciones, una injusticia conveniente porque favorecía los intereses de mantener alejada la amenaza islamista. Pero a través de la injusticia no se puede alcanzar nada digno , nada bueno, y es por tolerar esta situación de gobiernos dictatoriales y corruptos como un mal menor , por esconder los problemas debajo de la alfombra en lugar de afrontarlos, lo que puede provocar ahora la explosión en cadena de todos estos países con pueblos desesperados, hartos de vivir bajo el yugo de personas corrompidas que les han robado sus vidas.
La sede de la ONU, la que debería haberse convertido en el gobierno global que garantizase la democracia, la defensa de los más desfavorecidos, la libertad y la igualdad, pero esta institución nació muerta gracias al derecho de veto que se concedieron las principales potencias  que convirtieron a la ONU en una farsa al servicio de los intereses de los poderosos 
Mientras esto sucede en el Norte de África ¿que sucede en las naciones del llamado mundo desarrollado? Vivimos inmersos en una crisis, pero no sólo en una crisis económica, en una crisis de la estructura de nuestra cultura, de nuestra estructura social, de nuestra relación entre el ser humano y el mundo que le rodea. Ya he dicho en otros artículos que el sistema capitalista terminará devorándose a sí mismo en su carrera ciega por producir mas y mas, para incrementar hasta el infinito los beneficios sacrificando en el altar de la economía a millones de personas desempleadas, pobres, marginadas del sistema. Nos avisan los científicos de la inminencia de un cambio climático catastrófico si no cambiamos nuestras estructuras pero nadie los escucha, se maquilla la situación con conferencias y reuniones, con parches para que todo siga funcionando un poco más.
Crecimiento sin limite, expansión sin limite, ese es el credo del sistema capitalista, un sistema insostenible porque no hay recursos en el mundo para sostenerlo. Los agotaremos , nos quedaremos sin tierras para cultivar, nos quedaremos sin peces que pescar, nos quedaremos sin agua para beber. Y entonces ¿que? En 1930 había 2000 millones de habitantes en el mundo , en 2020 habrá 7600 millones. Cinco mil millones más de habitantes en tan solo noventa años,  pero en lugar de pararnos en esta loca carrera hacia ninguna parte y preguntarnos que podemos hacer, como tenemos que cambiar nuestras sociedades , seguimos viviendo igual, como si los recursos fueran infinitos sólo para mantener un sistema que engorda los bolsillos de una elite que quiere seguir manteniendo sus privilegios y que engaña a sus poblaciones con una falsa democracia, donde en realidad sólo tenemos voto pero no voz.
Después de la II Guerra Mundial se creó la Organización de las Naciones Unidas , como un gobierno mundial que velaría por la libertad, por la democracia, por la seguridad, la igualdad y la justicia de los pueblos, pero esta ONU nació muerta en cuanto algunos de sus miembros, Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia , se concedieron el derecho de veto que impedía prosperar toda decisión que fuera en contra de sus intereses. La ONU es la menos democrática de las organizacoines creadas por las naciones democráticas, y es sólo un instrumento más para mantener el poder de las elites .
La pobreza no va en retroceso, el hambre no desaparece, las enfermedades que azotan a las poblaciones más desprotegidas no se curan porque no interesa invertir en medicinas que no pueden pagar, los recursos siguen agotándose, la deforestación avanza, la libertad disminuye, la desigualdad progresa, la injusticia y la corrupción se extienden como un cáncer por todo el planeta, el capitalismo se ahoga en su propio crecimiento insostenible, los pueblos permanecen callados, como hipnotizados por aquellos a los que les interesa hacerles creer que no es posible otra realidad diferente.
Si la gente se parase a pensar por unos minutos sobre la situación real de nuestro mundo, sobre las perspectivas de evolución de nuestras sociedades sin dejarnos cegar por el ruido de los medios de comunicación, de las palabras de los políticos y de las grandes empresas, podría darse cuenta que si no cambiamos el mundo  en el que vivimos caminos sin pausa hacia el abismo. Decía Martin Luther King que “la verdadera tragedia de los pueblos no consiste en el grito de un gobierno autoritario, sino en el silencio de la gente” ¿Cuando reaccionaremos?¿cuando las poblaciones que viven en regímenes corruptos , sin libertad, sin trabajo, sin dinero explote y arrase a sangre  y fuego sus naciones?¿cuando nuestro sistema capitalista agote todos los recursos naturales y no tengamos pesca, ni cereales , ni agua?¿cuando el calentamiento global sea irreversible y nos hundamos en una catástrofe climática que condenará a cientos o miles de millones de  personas a la muerte, a la pobreza, a la enfermedad?
Albert Einstein pensaba que “si quieres resultados distintos no hagas siempre lo mismo” pero por desgracia nuestras naciones repiten sus errores sin parar, y nadie parece decidido a enfrentarse de verdad a los problemas y ponerse a pensar en el nuevo mundo que tendríamos que construir. No, no se trata de derechas o de izquierdas, no se trata de beneficios de las empresas, no se trata de las luchas religiosas, no se trata de los grupos de poder , de los políticos que medran, de los empresarios sin escrúpulos, no , no se trata ni siquiera de nuestros trabajos , se trata de la desaparición del mundo en el que hemos crecido.
Si no hacemos nada, si no nos unimos para crear una nueva forma de organización social que ya no esté basada en los beneficios ni en el crecimiento indefinido, si no tomamos conciencia de que el capitalismo está muerto y no podemos morir con él, si no levantamos la cabeza para mirar a nuestro alrededor y darnos cuenta que es la avaricia de este sistema capitalista la que acabará con nosotros y con nuestro planeta, entonces estamos condenados. Será en diez, en veinte o en treinta años, no lo se, pero estamos condenados a nuestra propia destrucción en un mundo muerto donde no habrá ni comida, ni agua, ni recursos con los que sobrevivir.
LA ÚLTIMA HORA:
En este documental titulado “La última hora” se habla de lo que he tratado en otros artículos del Mentidero. Si no lo habéis visto buscadlo ,os servirá para abrir los ojos a esa otra realidad que los gobiernos y las empresas nos ocultan, aquello en lo que no desean que pensemos
El presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy decía “si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres tampoco podrá salvar a sus pocos ricos”. Las elites no se dan cuenta que si se hunde este barco que es la Tierra ellos tampoco se salvarán, pero Kennedy también decía “no pienses lo que tu país puede hacer por ti, piensa lo que tu puedes hacer por tu país”. En este caso tenemos que cambiar la palabra país por la palabra mundo, pensemos lo que cada uno de nosotros puede y deber hacer por nuestro mundo, si los poderes que nos gobiernan no piensan cambiar tendremos que ser nosotros los que le obliguemos a ellos, rompamos las cadenas que nos han impuesto las grandes corporaciones, liberemos la mente de la propaganda que nos hace consumir y gastar mientras nos olvidamos de lo que realmente nos da la vida, la naturaleza, el planeta Tierra.
En nuestras manos está nuestro destino, a nosotros nos corresponde la decisión que afectará a las generaciones futuras. Forcemos el cambio hoy, porque si no lo hacemos, no habrá un mañana. Dejemos de correr buscando algo que no sabemos que es, el mundo con toda su belleza está ahí , esperando que lo salvemos, abramos los ojos para darnos cuenta de que es lo que de verdad importa.
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¿UTOPÍA O RESIGNACIÓN? TRANSFORMEMOS LAS PALABRAS EN ACTOS

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define la utopía como “el plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación” `mientas que el gran Oscar Wilde escribía que “un mapa del mundo en el que no se incluya la utopía no merece la pena ser estudiado”    

La utopía, termino creado por el humanista Tomás Moro para dar nombre a una sociedad ideal que vivía en la isla de Utopía en la obra del mismo título, nunca tiene buena prensa, incluso suele ser despreciada como una idea de mentes dadas a la fantasía y poco pegadas a la realidad. En esta sociedad y en esta época dominada por el pragmatismo, el culto al dinero y al progreso material, la utopía ni siquiera es ya tema de conversación. Bastante tenemos , nos decimos a nosotros mismos, con los problemas de la vida cotidiana como para andar por ahí con la cabeza perdida en ensoñaciones de mundos mejores y sociedades más justas.
Tomas Moro, autor de “Utopía”, quién pago su independencia de pensamiento con la vida al ser ejecutado por orden de Enrique VIII 
En realidad, vivimos en un mundo dominado por el escepticismo, la resignación y la pérdida de fe en la naturaleza humana y la verdad es que no faltan motivos para perder esta fe. No hay más que encender la televisión o leer un periódico para ver como está el mundo. Las continúas noticias negativas sobre la economía, la corrupción política, la desesperación de millones de personas sin empleo y sin horizontes de futuro, la mediocridad intelectual que nos rodea y que impide hablar a aquellas voces que realmente podrían proponer algo diferente. Es una atmósfera gris, opresiva, donde no hay lugar para la ilusión, para el entusiasmo imprescindible para superar las adversidades que se nos presentan. Tenía mucha razón el escritor alemán Albert Schweitzer cuando decía “los años arrugan la piel, pero la falta de entusiasmo arruga el alma” .
Si nos fijamos en los mensajes que recibimos a través de los medios de comunicación, parecen querer convencernos de la  necesidad de resignarnos, de aceptar la realidad por muy injusta y contraria a nuestros intereses que pueda resultar. Hay que recortar nuestros derechos sociales porque no hay otra salida, hay que reducir salarios porque el sistema no puede asimilar tantos costes, hay que abaratar el despido porque es la única forma de crear trabajo, hay que prolongar la edad de jubilación y reducir el importe de las pensiones porque sino no se podrán pagar en el futuro ninguna pensión, hay que reducir el subsidio de desempleo porque no hay dinero suficiente para mantenerlo, hay que colaborar en el pago de la Seguridad Social porque tampoco el Estado puede cubrir tantos gastos.
Hay que, hay que… sólo nos hablan de sacrificio y nos dibujan un futuro donde nosotros , nuestros hijos y nuestros nietos vivirán peor que hoy, no sólo con menos calidad de vida sino también con menos derechos y con las libertades recortadas. Tenemos que aceptar que, por ejemplo, en España un 23% de la población esté cobrando un sueldo en la empresa privada que no pasa de los 700 euros, tenemos que aceptar que en dos años se hayan perdido casi dos millones de puestos de trabajo y 800.000 familias estén viviendo de la caridad gracias a la ayuda de organizaciones como Caritas o Cruz Roja, tenemos que aceptar que los responsables de este caos sigan ocupando sus puestos de privilegio y engordando sus patrimonios mientras miles o cientos de miles de familias se encaminan hacia la pobreza.
Vemos como la violencia aumenta cada día en Europa, manifestaciones en Grecia contra una reforma laboral y económica que hunde a los griegos en la miseria, en Italia contra el gobierno de Silvio Berlusconi que es un insulto a la inteligencia y a la honradez, en Irlanda condenada a años de pobreza , en el Reino Unido donde muchos jóvenes no podrán acceder a la educación universitaria por no tener dinero para pagarla. Pero son sólo los primeros síntomas de unas sociedades que están siendo llevadas al límite, aunque de momento aún se respetan las instituciones. Pero los poderes políticos y financieros no ddeberían olvidar las palabras de John F.Kennedy “Los que hacen imposible una evolución pacífica harán inevitable una revolución violenta.”  ni las de Bertolt Brecht , quién escribía “las revoluciones se producen en los callejones sin salida”  
Los brotes de violencia se extienden lentamente por toda Europa. En la imagen la agresión de estudiantes ingleses al coche donde viajaban los príncipes de Gales  
Están llevando a la sociedad a un callejón sin salida y eso es muy peligroso. Por  eso, he titulado al artículo de hoy ¿Utopía o resignación?, porque la resignación que nos domina hoy sólo puede traernos más problemas en el futuro, cuando ya sea demasiado tarde para hacer nada. Cualquier propuesta que se realice para enfrentarse al poder establecido y al sistema va a ser rechazada desde el mismo momento de su formulación por considerarse utópica, pero si no aportamos ideas, por absurdas que nos puedan parecer, no hallaremos caminos diferentes que nos permitan salir de esta situación. Creo que era Albert Einstein quién decía que si queremos obtener resultados diferentes no podemos repetir lo que ya estamos haciendo, habrá que probar cosas nuevas, ensayar otras ideas y planteamientos.
Una de las cosas de las que todos nos quejamos es de nuestros políticos, decimos que no nos escuchan, que se encuentran lejos de nuestra realidad cotidiana, que sólo se preocupan de nosotros para pedirnos el voto y luego no volvemos a saber nada de ellos hasta cuatro años después. En realidad, el Parlamento, que debería de ser la casa de todos pues los que ocupan los escaños han sido elegidos por nosotros para que nos representen, lo vemos como algo completamente ajeno a nuestra vida, un lugar donde estos políticos se insultan con vehemencia para poco después sonreirse en los pasillos mientras deciden leyes y reformas que nos afectan, sin consultarnos para nada. Cada vez me parece más cierto que la democracia en la que vivimos es un gobierno para el pueblo pero sin el pueblo, cuya voz cada vez se oye menos.
Pero quizás podríamos hacer algo por cambiarlo, algo que no sea sólo esos diálogos en los bares donde todos arreglamos el mundo para volver luego resignadamente a la realidad diaria. ¿Y si hiciésemos oír la voz del pueblo en el propio Parlamento de una forma diferente a la de los partidos políticos tradicionales? Cuando vemos a los políticos sabemos que son profesionales de esto, viven de la política, ganan dinero con ella y tienen privilegios que les hacen diferentes al resto de ciudadanos, se someten a una disciplina de partido que es quién les da el trabajo y quien dicta lo que deben decir y votar. Si lo pensamos bien, un partido político es lo menos democrático que nos podemos encontrar tal y como están pensados en Europa.
Y he pensado que habría una forma de introducir un viento fresco en ese Parlamento, y me refiero tanto al de España como al de cualquier otra nación ya que hay gente que me lee en otros países. Imaginad por un momento que una persona normal crease su propio partido para participar en las elecciones. Que esa persona se comprometiese, en el caso de recibir los votos necesarios para ocupar un puesto en el Parlamento, a no aceptar sueldo , pensión ni privilegio alguno , que , además, no tuviera programa político , sino que llevaría al Parlamento las preguntas que la gente le enviaría sobre sus problemas reales.
Estoy hablando de un partido sin estructuras, sin sede social, sin administración, sin dinero, sin propaganda electoral, sin sueldos de sus miembros, un partido formado por personas que no tuvieran ningún interés más que representar a la sociedad que ahora no tiene voz , exponiendo en el Parlamento los problemas que día a día acosan a la gente, convirtiéndose en el representante de los millones de parados, de la gente que no puede pagar sus hipotecas o ni siquiera tiene ya para dar de comer a su familia, de tantas víctimas de este sistema sin alma ni corazón
Congreso de los Diputados. Debería ser la casa de todos pero ¿nos sentimos representados?
Me diréis que , primero, es una utopía, y , segundo, no serviría para nada. En cuanto a lo primero no lo veo tan utópico,porque hoy en día , a través de las redes sociales una persona puede llevar su mensaje a millones de ellas sin gastar nada en publicidad. Por eso no necesitarías ni sede social ni campañas en los periódicos o en la radio. Sería imprescindible que los que quisieran participar lo hicieran de forma altruista, porque todos sabemos que cuando se ocupa un cargo el dinero termina por convertirnos en esclavos , la única forma de mantener la independencia es no sacar ningún beneficio de ello. No se trataría de un partido nacido para llegar al poder, al contrario, tendría que mantenerse al margen y no vender su voto a una u otra opción , porque en ese momento perdería su razón de ser, la independencia necesaria para defender al pueblo contra las injusticias del sistema.
Y pienso que de esa forma si se podría conseguir el apoyo de muchas personas que están desencantadas , podríamos recuperar su ilusión al ver que hay personas dispuestas a llevar sus problemas ante los partidos que sólo piensan en aumentar su poder sin contar con nosotros, y, lo más importante, la voz del pueblo dejaría de oírse sólo en los bares o en conversaciones entre amigos, llegaría donde siempre tuvo que estar, donde se hallan los representantes del pueblo.
¿Por qué no transformar las palabras en actos?¿Por qué no intentar lo que parece absurdo, utópico? Yo creo en las palabras de Mahatma Ghandi ” En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle”  y pienso que esta sociedad en la que vivimos está llena de leyes injustas y de personas indefensas ante esas injusticias. Personalmente me gustaría intentar una aventura así y casi estoy decidido a llevarlo a cabo, aunque soy consciente que estaría posiblemente  condenada al fracaso, pero ¿no es más fracaso que nos callemos y lo aceptemos todo con resignación? Me gustaría que me diérais vuestra opinión sobre esto, se podría intentar, pienso que si es posible hacerlo aquí y en cualquier otra nación  y , quizás, sería la primera semilla de un cambio.
No esperemos que nos impongan el cambio, seamos nosotros los que inciemos el cambio.