GRANDES EXPLORADORES: ¿EL DOCTOR LIVINGSTONE, SUPONGO?(SEGUNDA PARTE)

En la primera parte de este relato habíamos dejado al misionero y explorador escocés David Livingstone(1813-1873) después de despedirse de su amada esposa Mary Moffat y sus hijos ,a los que había pedido que regresaran al Reino Unido para evitar perderlos por culpa de las enfermedades, como había estado muy cerca de suceder con su esposa . La separación fue dolorosa pero también permitió a Livingstone emprender un viaje que había retrasado durante largo tiempo y que le iba a llevar a atravesar todo el sur de África hasta alcanzar la costa occidental. Iba acompañado de veintisiete miembros de la tribu de los makololos, que habían creado el Reino de Bulozi o Reino Kololo que se extendía por la mayor parte de la actual Zambia y también por partes de Namibia , Angola, Zimbawe y Bostwana. En realidad el nombre de makololo se empleaba para  un conjunto de diferentes tribus que se habían unido en aquel territorio huyendo de los conflictos tribales en el  norte de Sudáfrica. Las primeras noticias sobre este reino llegaron a Europa gracias a los escritos de Livingstone, que se ganaría la confianza de algunos jefes tribales que le ayudaron en este viaje hacia la costa occidental de África.
Antes de iniciar el viaje Livingstone proclamaba “Abriré una senda en el interior de África o moriré”. Como dice el escritor español Javier Reverte en “El Sueño de África” “su misión la explicó en forma sencilla, con tres ces: cristianismo, civilización y comercio” En efecto, para Livingstone abrir una ruta comercial en el interior de África era clave para luchar contra el esclavismo, porque facilitaría la importación y exportación de mercancías y materias primas entre África y Europa lo que a su vez favorecería el desarrollo económico de África y con ello también el progreso social y al mismo tiempo abriría una ruta para que penetrara el cristianismo en aquellas tierras que habían permanecido aisladas. El viaje comienza en enero de 1853 , aunque otras fuentes dicen que fue en noviembre de ese año, y pretendía primero ir hacia el oeste hasta llegar a Luanda, capital de la actual Angola y , desde allí, emprender el camino hacia la costa oriental del África y alcanzar el Indico. Mientras atraviesa el territorio de los makololos el misionero y explorador recoge en su diario como es recibido en las aldeas con el grito de “Gran León” y le ofrecían comida.

Mapa con las expedicoines de David Livingstone. En azul la realizada entre 1853 y 1856 que le llevaría primero a Luanda, capital de la actual Angola para luego atravesar el continente de oeste a este hasta llegar a la costa africana bañada por el Indico, convirtiéndose así en el primero en atravesar el continente de una costa a otra y también el primer hombre blanco en contemplar las que él bautizaría con el nombre de cataratas Victoria en honor de la reina de Inglaterra. A su regreso escribiría su libro “Viajes misioneros y descubrimientos en África” que en poco tiempo vendió más de setenta mil ejemplares lo que le permitió un cierto desahogo económico para poder preparar nuevas expediciones (imagen procedente de http://historia1bach-palomacasado.blogspot.com )

Aunque Livingstone no consiguió la conversión del jefe de los makololos , Sekeleku, sin consiguió su amistad y en una ocasión le dijo “Gran hermano blanco, sé que tu corazón está cerca de mí, porque el mío se enciende cuando comparto tu comida… el café que los grikuas (los mestizos) y los comerciantes de marfil (los árabes) me daban no valía ni la mitad que el tuyo porque no era a mí a quien amaban sino a mi marfil” y aunque no podrá abrir una misión en aquel territorio si dejó una honda huella en sus habitantes, como contaría otro misionero escocés en 1884, treinta años después de la estancia de Livingstone entre los makololos “Aunque han transcurrida más de treinta años desde que Livingstone visitó el valle Barotse, y más de veinte desde que estuvo aquí la última vez, su aspecto, sus palabras, su físico, su recuerdo, permanecen tan frescos como antes. Muchos viejos sabían de memoria sermones completos suyos. Un viejo ciego recitó, a petición mía, uno de los sermones de Livingstone. Se levantó y lo dijo entero, en voz alta y autoritaria
Una vez abandonado el territorio de los makololos las dificultades se incrementan ,no porque sea mal recibido por las otras tribus sino porque a medida que se aproxima a la costa estas le piden más regalos para permitirle el paso hasta el punto de que Livingstone se queda sin nada y apenas tiene para comer . Enferma de fiebres y adelgaza hasta quedar reducido a un esqueleto viviente. No tiene fuerzas ni para realizar anotaciones en su diario aunque aún escribe como está apunto de rendirse pero gracias al apoyo de sus hombres logra salir adelante “La perspectiva de verme obligado a regresar, encontrándonos en los límites del territorio portugués, me deprimió aún más. tras emplear todas mis dotes de persuasión, les declaré que, si ellos se volvían, yo seguiría adelante solo, y me metí en mi pequeña tienda, con el pensamiento puesto en el, que escucha los suspiros del alma; pronto apareció la cabeza de mohorisi, que me dijo: “nunca te abandonaremos. no te descorazones. donde quiera que nos dirijas, nosotros te seguiremos” otros más le siguieron. Ron, y con la más ruda sencillez me dijeron que me consolara, que eran todos mis hijos, no conocían a nadie más que a Sekeleku

Mapa de la Zambia de nuestros días pero cuyo territorio coincide aproximadamente con los territorios que pertenecían al reino de Buzoli o Kokolo  de los makololos , una tribu que apoyó y apreció a Livingstone , al que aclamaban al entrar en cada pueblo con el grito de “Gran León” quizás recordando aquella ocasión en que dio muerte a un león  que casi loe costó perder la vida y de la que salió con el brazo izquierdo afectado para siempre . En la parte inferior podéis ver las Cataratas Victoria y la ciudad que hoy lleva el nombre del misionero y explorador escocés en su honor. (imagen procedente de http://www.atlasescolar.com.ar )
Después de recorrer más de dos mil kilómetros y un pésimo estado de salud Livingstone alcanzaba Luanda , junto a las aguas del Atlántico, el 31 de mayo de 1854. Los británicos que residían allí trataron de convencer a Livingstone de que regresara al Reino Unido para reponerse, pero Livingstone no estaba dispuesto a permitir que aquellos hombres que le habían acompañado hasta allí con total lealtad desandaran ahora el mismo camino sin su guía . Por el momento ya había logrado algo que no había conseguido ningún hombre blanco , atravesar África Central hasta alcanzar la costa occidental africana , remontando el río Zambeze hasta su nacimiento y todo ello sin derramamiento de sangre y en compañía de miembros de una tribu africana a los que trató siempre sin usar la violencia, lo que era algo habitual entre otros exploradores blancos. Emprende el camino de regreso aunque antes escribe a su esposa Mary “Espero el momento en que pueda volver a verte. confío en la gracia de dios para tener ese placer. ¿cómo están mis seres queridos no he visto nada parecido a ellos desde que les deposité en el barco. ¡mis buenos pequeños! sólo espero que dios nos conceda su gracia y les proteja también a ellos.”

Fotografía del río Zambeze , el cuarto más largo de África , después del Nilo, el Congo y el Niger . Desemboca en el Indico después de atravesar África casi de costa a costa, pues nace en Angola y recorre 2574 kilómetros. Livingston tenía la esperanza de convertirlo en la vía por la que penetrar desde la costa hasta el interior de África  para, según sus palabras, “abrir un camino para el comercio y el cristianismo” y erradicar gracias a la prosperidad económica y el cristianismo la trata de esclavos , pero el curso del Zambeze está interrumpido por rápidos y saltos de agua que impiden su navegación y sólo es posible recorrer en barco el tramo que va desde la ciudad mozambiqueña de Tete hasta su desembocadura en el Indico. Hipopótamos, cocodrilos, cebras, jirafas,búfalos se pueden encontrar en sus orillas de un río que había sido descubierto en su desembocadura por el navegante portugués Vasco de Gama(hacia 1460-1524) en 1498  (imagen procedente de http://viajesfaciles.com )
Por el camino encuentra a tribus que ya le conocían de su paso anterior y así describe como es recibido “La gente era maravillosamente amable. me sentí, y todavía me siento, profundamente agradecido, y procuré beneficiarles de la única manera que podía, impartiendo el conocimiento del todopoderoso, que puede confortarles y ayudarles en tiempos de necesidad; mi ruego es que el envié su luz para instruirles y encaminarles a su reino. incluso ahora, lo que más deseo es volver y recompensarles de alguna manera por su amabilidad.” También se cruza con caravanas de traficantes de esclavos y comprueba horrorizado el efecto que el paso de estos traficantes de seres humanos tienen sobre  aquellas tierras “La población del valle, en 30 kilómetros a la redonda, había sido devastada por mariano, que se había convertido otra vez en lo que antes era: el gran aprovisionador de los tratantes portugueses dondequiera que dirigiéramos los ojos en este valle, antes tan poblado y rico, no veíamos más que esqueletos amontonados al pie de una corriente situada detrás de una aldea, por donde numerosos fugitivos que venían del este habían pasado el río. gran número de aquellos infortunados había muerto debajo de los árboles. en las montañas yacían bajo los salientes de las rocas. otros muchos habían acabado sus tristes vidas en el fondo de sus chozas, con las puertas cerradas, envueltos en pobres harapos, con el cráneo caído al lado de la almohada; además, entre dos esqueletos grandes se veía a veces un cuerpo pequeño, envuelto con cuidado en un trozo de tela. la vista de aquel desierto, enteramente sembrado de huesos humanos, nos dio la firme convicción de que la despoblación de esta parte del valle, por grande que hubiese sido, no era más que una pequeña parte del desastre. y hemos llegado a comprender que será imposible establecer un comercio regular con esta región mientras no haya desaparecido la venta del hombre, esa horrible monstruosidad que pesa sobre África desde hace tanto tiempo.”

Las cataratas Victoria
Fotografía de las Cataratas Victoria, la Mosi-oa-Tunya, el humo que truena en la lengua de las tribus que habitaban la región y mostraron esta impresionante cascada a David Livingstone el 16 de noviembre de 1855. La meseta que atraviesa el río Zambeze tiene una estación de lluviosa que se prolonga desde finales de noviembre a principios de abril, y una estación seca el resto del año. La época en que más agua tienen las cataratas es entre febrero y abril , mientras que cuando menos agua tiene, incluso con más de la mitad de ella seca es entre septiembre y enero. Livingstone escribió en su diario “Una escena como esta sólo puede haber sido vista por los ángeles en sus vuelos por el cielo” Aquí   caen 550 millones de litros de agua por minuto y el vapor de agua impide que cuando estás allí la puedas ver en toda su extensión (imagen procedente de http://www.easyviajar.com ) 

En agosto de 1855 alcanza por fin el punto donde había iniciado la expedición. Allí se quedarían los hombres que lealmente le habían acompañado durante aquella gran aventura y Livingstone permanece descansando entre ellos hasta el mes de noviembre, preparando su nueva expedición ahora hacia el este hasta alcanzar el Indico. Su amigo Sekeletu le proporciona más de un centenar de hombres para que le acompañen en esta nueva expedición que primero se dirige hacia un lugar que los makololos llaman Mosi-oa-Tunya, “el humo que truena”, un colosal salto de agua del río Zambeze que alcanza los 108 metros de caída y que impresionaría a Livingstone igual que hoy impresiona a los turistas que las visitan, pues se trata de unas cataratas que son dos veces más grandes que las célebres Cataratas del Niágara y sólo pueden compararse con las cataratas de Iguazú , entre Brasil y Argentina.Livingstone, que tenía por costumbre respetar los nombres originales de los lugares que él descubría hará una excepción en este caso y las bautizará con el nombre de Victoria en honor de su reina.  Continúa camino hacia el este y en marzo llega ya a territorio portugués, de nuevo debilitado por las fiebres, pero aún con fuerzas para acordar con las autoridades portuguesas que permitan a los hombres que le acompañaban asentarse en aquel territorio  y, por fin, con unos pocos hombres que conservó a su lado, alcanzaba la costa del Indico el 20 de mayo de 1856 en la localidad de Quilimane. Era hora de regresar a su hogar.

BREVE DOCUMENTAL SOBRE EL RÍO ZAMBEZE Y LAS CATARATAS VICTORIA  
Sólo dura cinco minutos y creo que merece la pena por la belleza de este paisaje que las palabras no aciertan a describir en toda su plenitud

En Inglaterra será recibido con todos los honores e incluso tiene una audiencia con la reina Victoria. Así contaba un periódico el encuentro con Victoria I (1819-1901) “El doctor Livingstone dijo a Su Majestad que ahora podría comunicar a los nativos que había visto a su jefe; el que no lo hubiera hecho era motivo de constante sorpresa entre los niños de la salvaje África, que tenían la costumbre de preguntar si su jefe era rico. Cuando les aseguraba que era muy rico, preguntaban cuántas vacas tenía, ante lo que la reina se echó a reír de buena gana” Mientras que la Sociedad Misionera de Londres decide prescindir de su colaboración porque le reprochan que dedica más tiempo e interés a la exploración que a la evangelización, la Royal Geographical Society le concede su Medalla de Oro y es invitado a dar conferencias en las principales universidades del país. Permanecerá dos años en  el Reino Unido hasta que ,una vez recuperada la salud ,en marzo de 1858 regresa a África , en esta ocasión en compañía de su esposa y de su hijo pequeño y con el nombramiento en el bolsillo de Cónsul Británico en la costa oriental de África , lo que le permitía disponer de los fondos necesarios para emprender nuevas expediciones. El 8 de septiembre llegaba junto a sus queridos makololos que, según un testigo presente, le recibieron así  “Los hombres corrían con el agua hasta las rodillas en su prisa por ver a su “padre” blanco. Su alegría era absolutamente frenética. Subieron a bordo y llevaron al doctor a la orilla cantando durante todo el tiempo que su “padre” estaba nuevamente vivo”
Ese mismo año, en compañía de su hermano Charles Livingstone y el doctor John Kirk(1832-1922) iba a emprender un nuevo viaje remontando el curso del río Zambeze que tenía como objetivo por un lado la exploración de aquel territorio y por otro lado abrir una nueva ruta evangelizadora que sirviera para frenar la trata de esclavos contra la que cada vez mostraba más beligerancia Livingstone para malestar del gobierno portugués y también del británico que veía como la lucha contra la esclavitud de Livingstone podía poner en peligro sus relaciones comerciales y diplomáticas con Portugal. Al atravesar el territorio de sus viejos amigos los makololos advirtió con tristeza que todo había cambiado, hasta allí habían llegado los traficantes de esclavos arrasando las aldeas . Siguiendo la expedición y la exploración de los afluentes del Zambeze que hallaban a su paso, en abril de 1859 llegan al lago Shiwa, en territorio de la actual Mozambique, y desde allí escribe a su hijo Robert después de recuperarse de una nueva enfermedad

Mapa de la actual Mozambique pero que nos sirve para situar la desembocadura del Zambeze que iba a remontar Livingstone en su tercera expedición iniciada en 1858 y también la ciudad de Quelimane que era el punto de embarque y desembarque por encontrarse a corta distancia de la desembocadura del Zambeze  . Si seguís el curso del río veis la ciudad de Tete que es el punto hasta el cual el río es navegable . Livingstone descubriría uno de sus afluentes , el Shire , y remontando su curso llegaría hasta el Nyassa, palabra que signficia precisamente “lago”,  que hoy aparece en muchos mapas con el nombre de Lago Malawi y también como Lago Livingstone en honor del explorador (imagen procedente de http://www.atlasescolar.com.ar )
“Acabamos de regresar tras descubrir un magnífico lago llamado Shirwa el descubrimiento no es la meta principal… El gran objetivo es lograr el bienestar del hombre.Somos culpables de mantener la esclavitud permitiendo que aumente la cifra destinada al algodón y el azúcar producidos por los esclavos. Somos los grandes sostenedores de la esclavitud en el mundo, inconscientemente a veces, pero de modo indudable. Desearía ver a nuestra nación liberada de esta culpa y de esta mancha, porque el Todopoderoso nos ha aportado generosamente medios para conseguirlo en este mundo. No sólo podemos obtener algodón y azúcar en abundancia de la región que estoy abriendo, sino que si esto lo hace nuestra propia gente supondría un incalculable beneficio para nuestros compatriotas de la oprimida clase trabajadora” Livingstone cada vez esta más afectado por los resultados de la trata de esclavos sobre la población africana . Siguen el viaje y tres meses después alcanzan el lago Nyassa , también llamado hoy lago Malawi, un gran lago con 560 kilómetros de longitud y una anchura máxima de 75 kilómetros donde encontraría acampados a varias caravanas de esclavistas. Recibe una carta con la noticia de que tiene  una nueva hija que había nacido casi un año antes.

Fotografía del Lago Nyassa o Malawy al atardecer. He tratado de buscaros vídeos sobre el lago pero no he encontrado ninguno en español que diera información precisa sobre él y se centran en la fauna acuática. Después de su descubrimiento por David Livingstone en 1859 el Imperio Británico reclamaría su soberanía sobre el territorio alrededor del lago para formar la colonia de Niasalandia. Años después las aguas del lago serían el escenario de un curioso y casi surrealista combate naval en el comienzo de la Primera Guerra Mundial cuando una orilla del lago pertenecía a la colonia alemana de África Occidental y la otra orilla al Imperio Británico cuando un barco británico atacó a uno alemán. Aún hoy existe una disputa fronteriza entre Tanzania, cuyo territorio coincide con la de la antigua colonia alemana, y Malawi en las aguas del lago    (imagen procedente de http://www.viajaraafrica.com )
Por fin llega a las cataratas Victoria y se reune con su amigo, el jefe de los makololos , Sekeletu, pero muere poco después y el reino de los makololos se desintegra, lo que significa otro obstáculo para tratar de evangelizar a aquellas tierras. La embarcación de la expedición quedó inutilizada para la navegación y tuvieron que permanecer con los makololos durante todo el año de 1860 , hasta que a comienzos de 1861 llegaba allí una nueva embarcación que traía a bordo al obispo Charles Mckenzie, encargado de evangelizar la región entorno al Lago Nyassa . Livingstone pensaba que por fin su sueño de establecer misiones permanentes en esta zona se iba a hacer realidad pero el obispo moriría víctima de las fiebres el 31 de enero de 1862 y el resto de compañeros que había traído el obispo no tardarían en correr la misma suerte. Poco después recibe la noticia de que su mujer se dirige en su busca y la alegría que sintió Livingstone al reencontrarse con su esposa después de casi cuatro años es inmensa, pero también efímera, pues pocos meses después Mary cae enferma. Un sacerdote llamado Stewart ,que la había acompañado desde Inglaterra, relata así la muerte de Mary Livingstone el 27 de abril de 1862 “Estaba sentado junto a una tosca cama hecha con cajas pero cubierta con un mullido edredón, sobre la que yacía su moribunda mujer. El hombre que había soportado tantas muertes y arrostrado tantos peligros, se encontraba ahora sollozando como un niño. Sin darme cuenta me encontré con los ojos empañados. Me pidió que encomendara su alma al creador con una oración. El doctor Kirk y yo nos arrodillamos y recé lo mejor que pude. En menos de una hora había muerto”

Esta es la única foto que he encontrado en Internet de la familia Livingstone lo que prueba el poco tiempo que permanecieron juntos, ya que la mayor parte de su vida Livingstone estuvo viviendo en África lo que le distanciaría de sus hijos, no así de su esposa , pues ambos se amaron siempre intensamente. Su hijo mayor Robert viajaría a África en 1859 para verle pero al no encontrarlo se fue a Estados Unidos donde participaría en la Guerra de Secesión  del lado del Norte para luchar contra los Confederados del Sur que defendían la esclavitud. Desde allí escribiría una carta a Livingstone parece que en términos bastante fríos y reprochándole sus ausencias. Moriría en la batalla de Gettysburg en 1863. En cuando a su esposa Mary su cuerpo sería enterrado bajo la sombra de un baobab en Shupange , próximo a la orilla del curso bajo del Zambeze (imagen procedente de http://historiasdelregatecha.blogspot.com )
Al mismo tiempo el gobierno británico le retira a Livingstone la asignación económica , alegando que los resultados obtenidos no justificaban los gastos, aunque ,en realidad, lo que pretendían era detener la lucha del misionero contra la esclavitud. A pesar de ello Livingstone decide permanecer allí mientras que su hermano y el doctor Kirk , enfermos, regresan a Inglaterra. Sintiéndose muy solo e incomprendido, Livingstone recorre el lago Nyassa y se enfrenta a los traficantes de esclavos, pero no tarda en darse cuenta que esta lucha es inútil y la batalla tenía que librarse no allí sino en Inglaterra y a través de la prensa . Pero aunque se veía obligado a regresar tuvo un último gesto para evitar favorecer a los portugueses. En lugar de abandonar allí su barco, que habría sido utilizado por los tratantes de esclavos para su infame comercio, decidió dirigirse con él lejos de territorio portugués y navegó hacia Bombay donde llegó el 16 de junio de 1864. Después de ser recibido como un héroe vendió en Bombay su barco y regresó a Londres donde llegó el 10 de julio de ese mismo año. Allí le esperaba la mala noticia de la muerte de su hijo mayor, Robert Livingstone, que se había alistado en el ejército del Norte en la Guerra de Secesión de Estados Unidos para apoyar la causa antiesclavista, muriendo en combate en la batalla de Gettysburg en julio de 1863.

File:MaryMoffatGravestone.JPG
Fotografía del la tumba de la esposa de David Livingstone, Mary Moffat Livingstone (1820-1862) en Shupanga, Mozambique. Ella habría sido enterrada bajo las sombras de un baobab pero ahora este es el aspecto que muestra la tumba de una mujer que siempre estuvo dispuesta a compartir todas las penalidades de la vida en África porque amaba a Livingstone y también porque amaba aquella tierra (imagen procedente de http://www.wikipedia.org )
Aunque destrozado por las sucesivas malas noticias que había vivido durante los últimos años y con una situación familiar difícil, pues debido a todo el tiempo que había permanecido alejado de sus hijos la relación que estos mantienen con su padre es más bien fría y de cierto reproche por no estar más a su lado, Livingstone sigue luchando contra la esclavitud pronunciando conferencias por todo el país al tiempo que escribe un nuevo libro titulado “El Zambeze y sus afluentes”. Su lucha no es infructuosa y logra que se organice una comisión de investigación sobre la trata de esclavos y en 1865 tiene una buena noticia cuando la Royal Geographical Society le propone una nueva expedición con el objetivo de hallar los nacimientos del río Congo , Zambeze y Nilo. Sin dudarlo acepta, ya que Livingstone sentía que nada le unía a Inglaterra y que su verdadero hogar se encontraba en África. En el otoño de ese año de 1865 abandona Inglaterra sin saber que ya nunca regresaría en vida a ella. Después de dejar a su hija Agnes, con la que se mantenía más unido, en un internado en París, se dirige primero a Bombay y desde allí a África en abril de 1866. A partir de entonces dejan de recibirse noticias de Livingstone que , mientras, se había internado en el continente dirigiéndose primero al lago Nyassa y entre 1867 y 1869 descubre el lago Bangweulu , en la actual Zambia, y el lago Moero situado entre las fronteras de Congo y Zambia.

Mapa donde vemos rutas de diferentes exploradores pero las que nos interesan en esta ocasión son las que están trazadas en color verde, que son las realizadas por Livingstone. Vemos la primera de 1841 , la que realizó entre 1853 y 1856 atravesando África de costa a costa y la de 1866 a 1871 con el lugar donde lo hallaría Henry Morton Stanley  junto al lago Tanganika que es el lago de forma alargada sin nombre en el mapa, donde pone en inglés  Stanley meets Livingstone (imagen procedente de http://www.xtec.cat )
La ausencia de noticias hace pensar en Inglaterra que Livingstone ha muerto , aunque en 1868 el doctor John Kirk, que había acompañado a Livingstone hasta la isla de Zanzibar estableciéndose allí,informa que un comerciante árabe le ha traído cartas del explorador donde relata sus expediciones y también pide comida y medicinas. El 22 de octubre de 1869 Livingstone alcanza Ujiji, una población situada junto al lago Tanganika , un gran lago de 673 kilómetros de longitud y 72 kilómetros de ancho que se extiende por las fronteras de los actuales estados de Zambia, Tanzania, Congo y Burundi. Se encuentra en pésimo estado de salud , con los pies cubiertos de llagas y con las fiebres de la malaria además de padecer también disentería. Había llegado allí con la esperanza de que hubieran llegado las medicinas y suministros que había solicitado por correo y, en efecto, se los habían enviado pero los comerciantes árabes establecidos en Ujiji los había saqueado dejándole sin nada . Inasequible al desaliento Livingstone seguirá explorando durante los dos años siguientes el curso superior del río Congo , mientras que en Estados Unidos el director de un periódico se disponía a organizar una de las expediciones de rescate más famosas de la historia.

En este mapa podéis apreciar con más destalle en color amarillo las rutas que siguió Livingstone desde 1866 hasta el momento de su muerte en 1873 y en color fucsia la que seguiría Henry Stanley en su misión de búsqueda de Livingstone . La que aparece en verde es la de la expedición que realizaría Stanley entre 1874 y 1877 con el objetivo de aclarar cual era la Fuente del Nilo y por ello rodeó el lago Victoria y el Lago Tanganika (imagen procedente de http://www.ntz.info )  
Pero ahora tenemos que retroceder un poco en el tiempo para conocer al joven protagonista de este rescate. Y nos remontamos hasta el 28 de enero de 1841 donde en la localidad galesa de Denbigh nacía un niño al que se le pondría el nombre de John Rowlands.  Era hijo bastardo, con lo que entonces esto significaba de marginación social . Su madre era una joven de diecinueve años llamada Elisabeth Perry , hija de un carnicero y criada de profesión además de tener una agitada vida amorosa, pues después de John tendría otros cuatro hijos todos ellos ilegítimos. Elisabeth dejó a su hijo John al cuidado de su abuelo que murió cuando el pequeño tenía cinco años. Sus tíos no querían hacerse cargo del niño y lo recluyeron en el hospicio parroquial de Saint Asaph , donde permanecería hasta los quince años destacando como buen estudiante pero recibiendo un trato muy duro. Regresa junto a sus tíos pero al ver que no es bien recibido decide marchar a Liverpool donde comienza a trabajar en una carnicería y en sus paseos por el puerto no puede evitar sentirse atraído por los barcos que zarpan rumbo a lo que él imagina como extraordinarias aventuras . Por fin, en 1858 decide embarcarse hacia América a bordo de uno de estos barcos trabajando como grumete.

Llega a la ciudad de Nueva Orleans donde la casualidad querrá que se fije en él un rico comerciante galés como John, llamado Henry Stanley . Le había llamado la atención el acento del chico  preguntándole que hacia allí , y cuando John le contó su historia ofreció trabajo al joven ,que después contaría en su autobiografía que le acompañó durante dos años en sus viajes por el río Mississippí aprendiendo los secretos del comercio del algodón y ganándose su confianza hasta el extremo de que decidió adoptarle y le concedió su apellido. Ya no se llamaría más John Rowlands sino Henry Morton(el segundo nombre lo añadió después de probar con varios) Stanley. Al menos así lo cuenta Henry Stanley aunque parece que las cosas no sucedieron de esa forma y en realidad nunca llegó a adoptarlo y habrían roto su relación de amistad . De hecho Stanley escribe que su supuesto padre adoptivo había muerto en 1861 cuando , en realidad, lo haría en 1878. Pero, al margen de esto , lo que es cierto es que había cambiado su nombre y que en 1861 participa en la Guerra de Secesión, donde encontraría la muerte el hijo mayor de Livingstone,  en la que lucharía en los dos bandos y desertaría de los dos. Mientras tiene tiempo de regresar a Gales solo para constatar que su madre no le tiene aprecio alguno y anota esta advertencia que no está llena de cariño precisamente “No vuelvas más por aquí, a menos que lo hagas bien vestido y en buenas condiciones.”

James Gordon Bennett jr, director del periódico de mayor tirada de aquellos años en Estados Unidos, el “New York Herald”, que contrataría a Stanley cuando sus artículos ya le estaban comenzando a dar fama en el país y le mandó de prueba a cubrir la guerra que iba a comenzar entre el Imperio Británico y Etiopía. Sus brillantes reportajes y la exclusiva que Stanley consiguió con la noticia del suicidio del emperador le servirían al joven reportero para asegurarse un contrato fijo que en poco tiempo le llevaría a África y a alcanzar la fama en la búsqueda de David Livingstone. Stanley escribió feliz al enterarse de su nuevo contrato con el New York Herald  en 1868“Ahora soy empleado permanente del Herald y he de mantenerme alerta para que la segunda exclusiva alcance tanto éxito como la primera” El joven reportero de 27 años  iba a tener muy pronto la oportunidad de cubrir una exclusiva para la historia (imagen procedente de http://www.wikipedia.org )
De regreso en Estados Unidos y terminada la guerra Stanley comienza a trabajar como periodista y viaja al Oeste para escribir reportajes sobre la vida en las tierras de frontera , la expansión del ferrocarril, la lucha entre las tribus indias y los colonos y todo aquello que configuraba el mundo de lo que sería conocido como Lejano Oeste. Sus reportajes, con un lenguaje colorido y lleno de fuerza , se hacen cada vez más famosos y por fin en 1867 es contratado por James Gordon Bennet jr(1841-1919), director del más importante periódico de Estados Unidos en aquel momento, el “New York Herald” y le envía nada más llegar como reportero para cubrir la expedición militar británica contra el reino de Etiopía, donde los británicos organizaron el mayor ejército europeo que se había visto en África. Stanley cubrió aquel conflicto y narró la victoria británica obteniendo la primicia mundial para el New York Herald del suicidio del emperador etíope . Stanley es contratado de forma fija como reportero del periódico y en 1869 viaja a Madrid para escribir un reportaje sobre el general español y una de las personas más influyentes del gobierno español Juan Prim (1814-1870). Según cuenta Stanley , recibió una llamada de Bennet que le reclamaba con urgencia que viajara  a París y hacia allí fue Stanley reuniéndose con su director en el Grand Hotel parisino donde le haría uno de los encargos más extraordinarios que ha recibido un reportero en la historia del periodismo
Así nos lo cuenta Stanley y que recojo tal y como lo transcribe Javier Reverte en su “El sueño de África” “Encuentre a Livingstone. Pero primero asistirá usted a la inauguración del Canal de Suéz y desde allí remontará el Nilo. Al remontar el río, haga una descripción de todo cuanto haya de interesante para los viajeros aficionados y prepare una guía muy práctica en la que se dé a conocer todo lo que merece ser visto y la manera de verlo. Terminada esa primera parte de su cometido, sería bueno que fuera a Jerusalén , pues he oído decir que el capitán Warren hace allí descubrimientos de gran importancia. Luego irá usted a Constantinopla , a fin de informar sobre las disensiones que existen entre el jedive y el sultán. Pasando por Crimea, visite los campos de batalla y diríjase enseguida hacia el Cáucaso y hasta el mar Caspio: aseguran que se proyecta allí una expedición rusa para dirigirse a Kiva . Marche después a la India, cruzando por Persia: desde Persépolis puede mandarnos alguna crónica interesante. Bagdad queda de camino: envíe alguna nota por vía férrea del valle del Éufrates. Y cuando esté usted en la India, embárquese desde allí hacia África en busca de Livingstone. Páselo bien y que Dios le acompañe” Y para terminar añadió “Tome ahora mil libras, y cuando las haya terminado pida otras mil, y cuando se le hayan terminado, otras mil, y siga así, pero encuentre a David Livingstone.”

Fotografía de un joven Henry Morton Stanley . En su autobiografía cuenta como cuando aún era un adolescente trabajando en el puerto de Liverpool cada barco le parecía una invitación a la aventura “¡Qué hermosos barcos!¡Qué amplias y largas cubiertas, qué panzudos los cascos y que vértigo daba alzar la mirada hasta la punta de los esbeltos mástiles!¡Qué atmósfera de regiones exóticas , con efluvios de especias del Indo y de remotas islas de Oriente” Sin embargo su primera experiencia en África en principio no pareció agradarle demasiado, pues a su regreso de la expedición para buscar a Livingstone escribiría “No creo estar hecho para ser explorador africano; detesto esos lugares de todo corazón. Las angustias de semejante vida son fatales para los nervios” Su brillante carrera como explorador africano desmentiría estas palabras (imagen procedente de http://www.vidamrikkancs.com )  
No se como se sintió Stanley en aquel momento, pero si fuera yo me sentiría muy afortunado porque se habría ante él años de aventura. Después de cumplir con todo este itinerario periodístico, Stanley se dirige por fin a África visitando primero al doctor Kirk en la isla de Zanzibar, ya que había sido él el último en tener noticias de Livingstone. No puede darle ninguna novedad sobre el lugar donde pudiera encontrarse el misionero, pero eso no desalienta a Stanley que organiza la expedición con 192 personas entre porteadores , guías y soldados además de ingentes cantidades de víveres y armas. El 21 de marzo de 1871 Stanley inicia la expedición desde la ciudad costera de Bagamoyo, en Tanzania y se dirige hacia el interior tratando de hallar pistas del lugar donde está Livingstone. Finalmente un mercader árabe le informa que había visto a Livingstone en Ujiji  y que se hallaba enfermo y débil pero seguía explorando la región. Stanley trata de llegar lo antes posible pero tardará nueve meses en alcanzar Ujiji . Mientras, Livingstone, que había pasado dos años fuera recorriendo el río Congo , se encontraba en Ujiji desde el 22 de octubre de 1871 , muy enfermo, de nuevo padeciendo disentería y fiebre.  Apenas cuatro días después de su llegada uno de sus hombres le anuncia que está llegando a la ciudad un inglés
El día anterior unos hombres habían informado a Stanley que en la ciudad se hallaba un hombre blanco viejo y enfermo y Stanley supo que no podía ser otro más que Livingstone. Cuando su expedición se encuentra a unas seis horas de distancia ordena que se detengan para limpiarse sus botas, ponerse un traje limpio y un nuevo sombrero, porque quería estar perfectamente arreglado para lo que sabía que era algo histórico.Finalmente, la mañana del 28 de octubre de 1871 la caravana de Stanley entra en Ujiji con la bandera de Estados Unidos izada . Así lo relata David Livingstone “La Bandera de los Estados Unidos , que flotaba en primer término, me indicaba la nacionalidad del viajero. Vi fardos de mercancías , ollas enormes , bañeras de latón, tiendas de campaña y toda clase de pertrechos  que me hicieron pensar que el recién llegado , a diferencia de alguien tan miserable como yo, era rico y espléndido , aunque confieso que no adivinaba quién podía ser” Mientras que Stanley nos cuenta su primera impresión de Livingstone “Hay un grupo de árabes de lo más respetable y, al aproximarme a ellos, descubro entre el grupo el rostro blanco de un hombre viejo. Se cubre con un casquete rodeado de una cinta dorada; viste una corta chaqueta de tela colorada y sus pantalones… bueno, no les presto atención”

Dibujo que representa aquel histórico encuentro entre David Livingstone y Henry Morton Stanley y el no menos histórico “doctor Livingstone , I presume? “¿El doctor Livingstone supongo?” Por desgracia no había cámaras en el equipo y no tenemos ninguna imagen de aquella escena, aunque así podemos recrearla cada uno con nuestra imaginación y sentir la emoción de aquel hombre ya anciano aunque aún no tenía sesenta años de edad, enfermo de disentería , malaria , con los pies llenos de llagas, escuálido y que llevaba cuatro años sin ver a un hombre blanco, olvidado del mundo aunque el mundo no se había olvidado de él, como lo demostraba la presencia de Stanley allí , frente a él. Era el comienzo de una amistad breve en cuanto al tiempo que permanecieron juntos, tan solo cuatro meses, pero que marcaría a Stanley que le querría durante toda su vida como si fuera el padre que nunca llegó a tener . Escribiría que gracias a Livingstone aprendió a “querer como quiere un hijo y por el que habría hecho cualquier cosa digna del mejor hijo” (imagen procedente de http://www.xtec.cat )  
Y a continuación Stanley se dirigió hacia Livingstone con unas palabras que pasarían a la historia “Así, avancé con paso lento y, saludando con el sombrero, dije al extranjero:—El doctor Livingstone, supongo.—Sí —respondió con una sonrisa, levantando también su gorra. Después nos cubrimos y nos dimos un apretón de manos.—Doy gracias a Dios, doctor, por haber podido encontrarle.—Estoy agradecido de hallarme aquí para poderle dar la bienvenida”  Todos estos detalles los publicaría años después Stanley en su libro “Viaje en busca del doctor Livingstone “ donde  contaría como nació entre ellos una amistad muy profunda. Escribe “Antes de mi llegada no eramos amigos. Él era sólo un objeto para mí un excelente artículo para mi diario. Después de tratar con Livingstone sentí por primera vez la necesidad de dejar constancia de mi conmoción ante las angustias y los sufrimientos, las privaciones y los desengaños de un hombre” Cuanto más tiempo pasaban juntos más crecía la admiración de Stanley por aquel hombre , anciano prematuro, enfermo y frágil , pero de una voluntad de hierro y un gran corazón, hasta el extremo que el galés escribe “No era un ángel, pero se le asemejaba tanto como sea posible pensarlo de un ser humano”

Livingstone propuso a Stanley explorar juntos las orillas del Tanganika para tratar de demostrar si aquella era la mítica fuente del río Nilo, pero descubrirían que no era así. La relación que se establece en esos meses entre ellos la define Stanley en esta frase en la que afirma que ahora sabe “querer como quiere un hijo y por el que habría hecho cualquier cosa digna del mejor hijo”. Aquel niño ilegítimo, que no había encontrado ni el cariño de su madre ni el del resto de su familia, encontraba en el viejo misionero y explorador al padre que nunca tuvo. Pero llegaba la hora de la separación y aunque Stanley trata de convencerle para que regrese con él a Inglaterra , Livingstone se niega a acompañarle porque  estaba obsesionado con la búsqueda de las fuentes del Nilo y no estaba dispuesto a abandonar su búsqueda. Por fin , el 14 de marzo de 1872 llegaba el momento de la separación y Stanley escribe “Caminamos uno al lado del otro y yo le miraba una y otra vez, para que sus rasgos se me fijaran en la memoria” Unos meses después, en agosto de 1872, llegan a Ujiji los suministros que le había prometido Stanley junto con 56 hombres a los que ya se le había pagado por adelantado el salario de dos años para que le acompañasen en sus próximas expediciones.

David Livingstone  del que Stanley escribiera “No era un ángel , pero se le asemejaba tanto como sea posible pensarlo de un ser humano” siguió explorando hasta agotar sus fuerzas y morir en aquella África que amaba tanto y cuyo corazón fue enterrado bajo aquella tierra . Cuando Stanley le preguntó de donde sacaba la fuerza para resistir tantas penalidades, tan lejos de  su mundo, de su familia, padeciendo enfermedades , Livingstone le respondió ““Stanley, yo he leído la Biblia cuatro veces mientras estaba esperando en Manyuena. Todo lo que soy lo debo a Cristo Jesús  revelado para mí en su Libro divino. ¡Oh, Stanley, Stanley, aquí está el manantial de la fuerza y del poder que transforman! ”  Aunque siempre ponía por delante su misión evangelizadora el deseo de aventura, de explorar siempre estuvo presente en su vida . Decía “Aquí, en las altas mesetas, el ejercicio físico da elasticidad a los músculos, sangre fresca  y saludable riega el cerebro , la mente trabaja bien, la vista es diáfana, el paso es firme y el esfuerzo del día siempre revierte en que el descanso nocturno sea muy placentero” Amaba aquella tierra , su forma de vida y a sus habitantes , un amor que era correspondido (imagen procedente de http://libreriavozqueclama.blogspot.com ) 
A pesar de su debilidad el 25 de agosto Livingstone emprende de nuevo el camino , recorriendo el territorio al sureste del lago Tanganika pero se suceden los ataques de malaria empeorados por el intenso calor y a lo que se suman hemorragias del tracto intestinal. Las fuerzas le abandonan pero insiste en que la expedición siga adelante por los terrenos pantanosos próximos al lago Bangweulu. Ya no puede caminar por sí mismo y tienen que transportarlo en camilla . Con sus últimas fuerzas el 27 de abril de 1873 escribe “27,terriblemente agotado y postrado, trato de reponerme, envío comprar leche de cabra. Estamos en la orilla del río Molilamo” Sería lo último que escribiera. El 29 de abril se instalan en una pequeña aldea llamada Ilala, donde construyen una cabaña para cubrir a Livingstone. El 30 de abril lo pasa sumido en un sueño intranquilo del que sólo despierta en breves intervalos. El amanecer del uno de mayo uno de los porteadores que permaneció en la cabaña velando el sueño de Livingstone pero que se había quedado dormido, se sobresaltó al no ver a Livingstone en su cama y salió de la cabaña. Le buscan hasta que le encuentran hincado de rodillas como si estuviera rezando, al tocarlo comprueban que Livingstone, el gran explorador, el misionero, el infatigable luchador contra la esclavitud, había muerto. Era el 1 de mayo de 1873.

James Chuma(a la izquierda) y Abdullah Susi, sus dos más leales compañeros de expedición. A Chuma lo había liberado en 1861 de unos traficantes de esclavos mientras que Susi le acompañaba desde 1863. Ellos fueron los encargados de embalsamar su cuerpo, recorrer los 1500 kilómetros que los separaban de Bagamoyo, embarcarlo hasta Zanzibar y de allí lo acompañaron hasta Inglaterra (imagen procedente de http://www.vertetplume.com )
Sus hombres embalsamaron su cuerpo para llevarlo hasta la costa y embarcarlo para Inglaterra, mientras que el corazón del explorador fue enterrado bajo un árbol porque su corazón pertenecía a la África a la que tanto había amado y a la que había entregado su vida. Este último viaje del cuerpo de Livingstone también sería una aventura que se prolongaría durante nueve meses para recorrer los mil quinientos kilómetros que los separaban de Bagamoyo y de allí a Zanzibar donde zarparía el barco que llevó a Livingstone a Inglaterra, donde llegaría el 15 de abril. Sería enterrado en la abadía de Westminster despedido por una multitud que veía en Livingstone a un gran héroe de los viajes de exploración y también a un buen hombre . Stanley escribiría “Fui convertido por él, aunque él no había intentado hacerlo. “ A Stanley le quedaba por delante una larga carrera como explorador con luces y sombras , en particular de la época que recorrió el Congo al servicio del rey belga Leopoldo II, pero esa ya es otra historia para otro artículo. Terminamos aquí nuestro camino junto a David Livingstone y quiero cerrarlo con esta frase breve, que concentra en ella toda la voluntad y la fuerza de la personalidad de este hombre que amó África y a los africanos “Iré a cualquier parte, siempre que sea hacia delante”.   

Debajo de este monolito reposa el corazón de David Livingstone, en el lugar donde fue enterrado por sus hombres para que descansara en suelo africano, en la localidad de Chitambo. En origen estaba enterrado bajo un árbol que luego fue talado y enviado a la Royal Geographical Society para ser sustituido por este monolito que hoy parece hallarse olvidado en este lugar que debería ser lugar de visita obligado para todo aquel que viaje a Zambia y siga los caminos de David Livingstone. Cuando Stanley se enteró de la muerte de aquel al que había llegado a querer como a un padre dijo “El efecto que me produjo esta noticia, una vez repuesto de la primera conmoción, fue el de tomar la decisión de proseguir la obra de tan gran explorador. Me sentí enardecido por el deseo de ser, si tal era la voluntad de Dios, el  próximo mártir de la geografía” Ese efecto causa Livingstone en todos los que amamos la aventura, los espacios libres y la emoción de recorrer caminos que nadie ha pisado(imagen procedente de http://www.viajesalpasado.com )
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