AMEMOS LA VIDA: QUE NO NOS ROBEN EL PRESENTE

No era mi intención escribir hoy sobre algo tan general y difícil de definir como la vida, habiendo tantos temas en la actualidad que llaman mi atención, desde la tensión en Oriente Próximo que amenaza con convertirse en una seria amenaza para Europa y en cambiar todo el equilibrio internacional en esta región del mundo, hasta los asuntos económicos y de política interna que afectan a España, a Europa y , en general, a todo el mundo. Pero ha sido una semana en la que ya me he indignado bastante y ya habrá tiempo, si Dios me lo permite, de dedicar la próxima semana a luchar de nuevo contra los molinos de viento que amenazan nuestra sociedad, y la verdad es que me apetecía concluir esta semana con un mensaje de esperanza, de ilusión a pesar de las dificultades que nos rodean y que no nos dejan disfrutar de lo maravilloso que es estar aquí, respirar, mirar por la ventan y ver un pedacito de cielo que nos recuerda que estamos vivos y que ese es el mayor milagro que podemos experimentar.
No hay filósofo, científico, cantante, escritor o poeta que no haya tratado en sus obras, canciones o trabajos  estos dos grandes enigmas que son la vida y la felicidad , porque ¿quién no desea comprender el sentido de la vida y la clave para vivirla en felicidad? Hay muchas escuelas de pensamiento que han desarrollado sus teorías, muchos tratados filosóficos que han dedicado miles de páginas a estos temas , pero creo que al final nadie nos puede dar una respuesta, yo lo veo como una búsqueda personal, una peregrinación por el mundo , abiertos a todas las preguntas, sin cerrar nunca las puertas a la novedad, a lo que nos da miedo pero nos puede enseñar algo sobre los demás y sobre nosotros mismos que desconocíamos.
Hay dos frases de dos autores, uno romano y otro español, separados por dos mil años de historia, pero que expresan mejor que yo lo que quiero decir. Uno es el filósofo romano Lucio Anneo Séneca(2 a.C-65 d.C) quién nos avisaba de que ” La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy” y el escritor español Jorge Santayana (1863-1952) resumía el fracaso de tantas teorías cuando escribió que “La vida no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla”. Cada uno de ellos nos da los dos mejores consejos que podemos tener para vivir la vida en plenitud. ¿Cuanto tiempo perdemos inquietos por un futuro que no sabemos si llegará?¿cuantos momentos preciosos de nuestra vida no disfrutamos porque siempre existe la sombra en nuestra mente de problemas futuros?
Sentir el sol en tu piel, la brisa en tu rostro, el fluir de la sangre que recorre las venas del cuerpo, los latidos del corazón que nos dan la vida, eso es la existencia, eso es la alegría de vivir y es lo que olvidamos tantas veces.No dejéis que nadie os robe el presente, este instante irrepetible en el que te sientes vivo
Desde pequeños nos enseñan la famosa fábula de la cigarra y la hormiga, donde la cigarra vive al día y la hormiga trabaja para el mañana y cuando llega el invierno la alegre cigarra que se limitaba a disfrutar de la alegría del verano, es salvada por la laboriosa y precavida hormiga gracias al trabajo del que en su momento se burlo la cigarra. Es cierto que no podemos vivir sólo en el presente,   sobre todo cuando otras personas dependen de ti, pero pienso que en nuestra sociedad, agobiados por el ritmo acelerado de la vida actual, donde el trabajo ocupa la mayor parte de la jornada y luego, al regresar a casa, hay que cumplir nuevas obligaciones, llegamos a perder el sentido de lo que es la vida. Nos perdemos todas esas pequeñas cosas, esas alegrías que es lo que dan sentido a nuestra  existencia.
El genial Groucho Marx decía que “la felicidad consiste en pequeñas cosas, un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…”, por supuesto que sin un mínimo bienestar no se puede ser feliz ni tampoco dispones de tiempo para plantearte que es la vida. Como un gran pesimista sobre la condición humana como es Woody Allen dice “la pobreza te ocupa demasiado tiempo”, y cuando tu principal ocupación diaria es encontrar comida para vivir un día más todas las demás cuestiones carecen de sentido. Pero en el mundo occidental no sufrimos ese tipo de pobreza , y , sin embargo, es la parte del mundo donde más antidepresivos  se consumen y donde más personas padecen de ansiedad y otros males que yo diría que más que de la mente son del alma. Algo no hacemos bien, y no se arregla comprando el último dispositivo electrónico, ni ganando un suelo más alto, ni recorriendo todas las tiendas de la ciudad para vestir a la última moda, ni, como decía Groucho, comprando un pequeño yate o una pequeña mansión.
Pero hay algo cierto en las palabras de Groucho, la felicidad , igual que la esencia de la vida, se halla en todas esas pequeñas cosas que casi hemos olvidado apreciar, en esos pequeños milagros que llenan cada día pero que , sin embargo, estamos demasiado ocupados como para sentirlos y disfrutarlos. La vida en si misma, cada instante que pasamos sobre la superficie de este hermoso planeta que es la Tierra, es ya un milagro. Que millones de células se hayan organizado para formar mi cuerpo, que miles de millones de neuronas se combinen para hacerme consciente de mi mismo y de todo lo que me rodea, cada movimiento de mis pulmones que atrapan el aire que hace latir mi corazón y me mantienen un segundo más vivo para sentir, para amar, para reír, es todo ello un maravilloso e inexplicable enigma.
En esta obra de Vincent Van Gogh  reflejaba un hombre sufriendo una depresión, uno de los males más extendidos en nuestra sociedad occidental, donde tenemos asegurado un cierto bienestar material que , sin embargo, no va unido al bienestar del alma. Hay que recuperar el amor a la vida, que poco tiene que ver con la sociedad de consumo y sí mucho con el amor a los demás y la generosidad. La mayor fuente de alegría son los demás
Voltaire, al referirse a la eterna búsqueda de la felicidad del ser humano, decía que “buscamos la felicidad pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa , sabiendo que tienen una”. Y sabemos que tenemos una casa llamada felicidad, porque esta reside en nuestro interior, no podemos buscar fuera lo que tiene que nacer de dentro, aunque , curiosamente, para descubrirlo es necesario antes salir fuera para darte cuenta de ello.Pero cuando haces ese recorrido, un día, de pronto, te das cuenta que en ese momento, en ese instante, sin mirar al futuro ni al pasado, sintiendo ese segundo que se escapa de las manos, hay , fugaz pero eterna a la vez, esta la vida y a su lado la felicidad de estar vivo, porque esa es la auténtica felicidad, la salvaje, ilimitada, indomable sensación de sentir la vida corriendo por tu cuerpo.
Nadie nos puede asegurar el futuro como nadie te puede prometer lo que no posee, tampoco nadie te puede liberar del pasado excepto tu mismo, porque el pasado es como un pesado equipaje que nos impide caminar en el presente. John Lennon decía que “la vida es aquello que te pasa mientras tu haces otros planes”, la vida nos sorprende en cada esquina del recorrido y si nos preocupáramos menos por lo que será de nosotros mañana, si permaneciésemos abiertos a esas sorpresas, si no temiésemos abrir las puertas por miedo a lo que hay detrás de ellas, poco a poco sentiríamos como volvíamos a sentir la alegría de la vida como cuando eramos niños y las preocupaciones del mundo de adultos no enturbiaban el brillo de las estrellas ni la belleza de una mañana de sol.
Durante años viví ciego , sin sentir el río de la vida que pasaba junto a mi, sin mojar mi cuerpo en sus aguas ni dejarme arrastrar por su corriente pues temía ahogarme en sus turbulencias. Si, era miedo, miedo al mañana, miedo a la inseguridad, miedo a lo que puede salir mal, miedo a tantas cosas que te impiden vivir, porque en eso se resume todo, en miedo a la vida . Pero cuando rompes esas cadenas, cuando descubres que no hay que tener miedo, que hay que dejar que la vida te arrastre en su corriente sin resistirte a ella, entonces empiezas a entender que la existencia siempre nos ofrece oportunidades, siempre hay nuevas puertas abiertas para nosotros, que si te ocupas del presente con un corazón generoso y un alma abierta a los demás, no debes temer el futuro porque , no se cómo , el camino se va dibujando por delante de ti para que tus pasos nunca se pierdan en el vacío.



Omar Jayyam u Omar Khayyam nos advertía en sus hermosos poemas que no olvidemos disfrutar el presente por los temores y prejuicios que nos inculca la sociedad. Escribía “Busca ser feliz hoy porque no sabes que te traerá el mañana”, vivimos esclavizados por un futuro que no sabemos si llegará.Eso no significa que no pensemos en ese futuro pero no a costa de sacrificar el hoy, el ahora, sacrificando la alegría de la vida  



Omar Jayyam (1048-1131) era un matemático, astrónomo y poeta persa, y escribió una maravillosa obra titulada “Rubayyat” con más de mil estrofas donde habla de la naturaleza y del ser humano. Omar Jayyam canta al placer del amor y al gozo de la vida, y nos dice que somos esclavos de nuestros propios prejuicios que nos impide disfrutar de la existencia. Trata de convencernos de que nos hallamos equivocados, que debemos recuperar el contacto con nuestra naturaleza y agarrar el instante efímero antes de que desaparezca.  Pero sus versos lo explican mejor que yo

¿Por qué vendes tu vino, mercader?
¿Qué pueden darte a cambio de tu vino?
¿Dinero…? ¿ Y qué puede darte el dinero?
¿Poder…? ¿Pues no eres dueño del mundo cuando tienes en tus manos una copa?
¿Riqueza…? ¿Hay alguien más rico que tú, que en tu copa tienes oro, rubíes, perlas y sueños?
¿Amor…? ¿No sientes arder la sangre en tus venas cuando la copa besa tus labios?

Pues si todo lo tienes en el vino, dime, mercader, ¿por qué lo vendes?
Si locura no fuese, cual la araña en su nido
cuidarías la tela de tu vida presente:
¿Y a qué, si nadie sabe si el aliento absorbido
puede volver al aire de donde fue bebido?

El ayer ya dispuso del hoy la suerte triste,
y el silencio y el triunfo y el dolor del mañana:
¡Bebe! pues que no sabes cuándo y porqué viniste
e ignoras porqué y dónde predestinado fuiste.

No desperdiciemos el vino de la copa de nuestra vida, no lo vendamos pensando que podemos sacar para el mañana, disfrutemos ahora de su sabor, de su aroma, de su color porque ¿hay alguien más rico que nosotros , que en la copa de nuestra existencia tenemos oro, rubíes, perlas y sueños?

Me gustaría terminar este artículo sobre la vida con otra frase de Omar Jayyam, una en la que nos dice “Busca ser feliz hoy, pues no sabes que te reserva el día de mañana. Toma una copa llena de vino, sientate en claro de luna y monologa: “Quizá mañana la luna me busque en vano.”
Recuperemos la alegría de vivir disfrutando de todos los instantes de nuestra vida, amando a los demás porque sin ese amor no es posible la alegría ni la felicidad, y dejemos que los prejuicios, los miedos y temores que encadenan nuestra alma se vayan desprendiendo. Cerrad los ojos, sentid el viento acariciando vuestra piel, los rayos del sol deslizándose por vuestro cuerpo, la sangre fluir por vuestras venas, los latidos del corazón que proclaman que hoy estáis vivos. Eso es la vida, eso es la felicidad, eso es la alegría incomprensible, maravillosa e inexplicable de existir. No permitais que nadie os lo robe. Da igual vuestra edad , la vida siempre está en nosotros, dejad que os llene el alma.
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