SI LOS CUENTOS DE NAVIDAD SE HICIERAN REALES

Uno de esos cuentos que nunca me canso de leer aunque casi pueda recitar su historia de memoria y haya visto las muchas películas que sobre él se han filmado, es el maravilloso “Un cuento de Navidad” de Charles Dickens.¿Quién no recuerda al viejo señor Scrooge? Ese anciano avaro , antipático ,que odia la Navidad y parece no guardar ningún rincón en su corazón para amar a los demás hasta que recibe la visita de los tres fantasmas de las Navidades pasadas, presente y  futuras que le enseñan las cosas hermosas que hubo en su pasado y que ya había olvidado, el presente donde su actitud hacia los demás tiene consecuencias en sus vidas y ,por fin, las navidades futuras , en la que su propia muerte le muestra lo solo que estuvo en su vida , no por las circunstancias de la existencia, sino por su forma de ser.
La vida le ofrece a Scrooge una segunda oportunidad de rectificar todas las cosas que hizo mal, de recuperar todo el amor que no dio, de tantos días de soledad y frío encerrado en su propio mundo sin afectos, y Scrooge la aprovecha desde la misma mañana de Navidad, sube el sueldo a su empleado al que antes explotaba y que vivía casi en la miseria, acude a la comida de Navidad de su sobrino que, a pesar de que siempre le había rechazado, mantuvo su mano extendida hacia él confiando en que algún día cambiaría, y de pronto deja de ser el viejo señor Scrooge para convertirse en un nuevo hombre lleno de ilusión,de ganas de vivir y ayudar a los demás.
Scrooge aprovechó la nueva oportunidad que le ofreció la vida.Dickens nos enseña que nunca es tarde para encontrar el camino del amor y la amistad, el de la bondad que nos conduce al corazón de los demás
La obra de Dickens es una metáfora muy hermosa sobre las segundas oportunidades que nos ofrece la vida y sobre la capacidad que tiene el ser humano de cambiar su destino cuando de verdad lo desea. Nos enseña que nunca es tarde para rectificar los errores y aunque pensemos que ya no hay esperanza para nosotros no es verdad, mientras conservamos el aliento y las fuerzas para abrir los ojos a un nuevo amanecer la vida nos abrirá nuevas puertas por las que seguir caminos diferentes.    
En estos últimos años mucha gente lo está pasando mal en nuestra sociedad, muchas familias tienen serios problemas incluso para poder alimentar a sus hijos al llegar el fin de mes, pierden sus hogares por no poder pagar las malditas hipotecas que más parecen un demonio que hubiese comprado el alma de los hipotecados, el trabajo se convierte casi en una utopía y cuando se encuentra más que una relación laboral justa encuentran una nueva forma de esclavitud donde el salario es casi un insulto a la dignidad. Vivimos en una sociedad muy injusta aunque no es comparable a lo que sufren tantos millones de seres humanos que han tenido la desgracia de nacer en lugares donde al nacer parece no haber ya ninguna esperanza.
Si, el mundo en el que vivimos está lleno de señores Scrooge que no aman a los demás , que retiran la mano a quién clama su auxilio, que no vacilan en aplastar al débil para enriquecerse un poco más. Pero aunque así ha sido siempre y parece que forma parte indivisible de la naturaleza del hombre, yo creo en los cuentos de Navidad, creo en la capacidad del ser humano para cambiar su propia vida y la de los demás, de la fuerza imparable de la bondad, del amor y la generosidad, de la fe en ese mismo ser humano capaz de las mayores atrocidades pero también de los actos más hermosos. 
Escribe el poeta Henry David Thoreau que “las cosas no cambian somos nosotros los que cambiamos“, es nuestra forma de enfrentarnos a la vida , con resignación o con esperanza, con desanimo o con entusiasmos, con amargura o con ilusión, y os puedo asegurar, por experiencia propia, que cuando afrontas la vida con espíritu negativo y amargado la vida te paga con la misma moneda, pero cuando , como Scrooge, abres los ojos a otra realidad ,no menos dura y cruel, pero donde hay sitio para el amor, para la luz de la amistad, para compartir alegría con los demás, entonces la vida también responde poniendo en tu camino a peregrinos con los que compartir ese hermoso camino que es la vida.
Henry David Thoureau nos animaba a construir castillos en el aire para luego establecer los cimientos sobre los que levantarlos.Nada se puede hacer sin fe ni esperanza
“Un cuento de Navidad” es sólo un cuento o , mejor dicho, nada menos que un cuento, porque en los cuentos, como en toda creación humana, hay una parte de nosotros mismos ya que nace del alma del hombre que lo escribió. Lo normal en nuestro mundo pragmático, relativista y escéptico es despachar estas historias con una sonrisa desdeñosa porque estas historias no pertenecen al mundo real sino al de la imaginación, porque para ellos el mundo no es más que un reflejo de la naturaleza del hombre, una naturaleza  que identifican con el capitalismo, el tanto tienes tanto vales y el que nada tiene no vale nada.
Pero yo no soy relativista, yo no creo que en la vida no existan blancos y negros sino que todo sea gris, no creo que no exista el mal y el bien. Creo que aunque nos quieran hacer ver lo contrario, hay cosas que merecen la pena defender con todas nuestras fuerzas, que existe la amistad pura y sincera que nos compromete con nuestros amigos hasta el último instante de nuestras vidas, que es posible encontrar ese amor para toda la vida que ilumina cada día con la luz pura de la felicidad, que existe en el corazón del hombre la generosidad inagotable hacia los demás, que siempre habrá millones de hombres y mujeres que luchen contra las injusticias, contra la marginación, la pobreza, las enfermedades y siempre extiendan sus manos y corazones abiertas a quién lo necesite.
Hoy es el día de Navidad y aunque hoy, mañana y pasado mañana y el año que viene seguirá habiendo dolor, sufrimiento, injusticias, pobreza, aunque los jinetes del Apocalipsis seguirán cabalgando por los campos de la Tierra , cada uno de nosotros tiene el poder de convertir los cuentos de Navidad en realidad y ,para ello, no hace falta grandes gestos heroicos, basta con mirar a nuestro alrededor y acompañar a quién se siente solo, compartir con los demás una sonrisa, de no cerrar nunca la puerta a quién nos llama para pedir ayuda, de dejar que el amor salga de nuestro interior para que ilumine la vida de los demás.
Ya se lo que se piensa de estas palabras en nuestro mundo, que todo esto no son más que palabras vacías, los buenos sentimientos que no conducen a nada porque luego nadie se comporta así. Esa es la gran mentira, porque yo conozco a personas que son realmente tan buenas que te hacen sentir vergüenza de no ser como ellas y que, sin embargo, cuando estás junto a ellas sientes como con su propia bondad, su capacidad de entregarte amor  parecen iluminar todo lo que se halla a su alrededor con una nueva luz que transforma lo feo en hermoso.
La Navidad nos recuerda lo mejor del ser humano,no la olvidemos mañana, conservemos este espíritu para cambiar en lo que podamos nuestro mundo. Ningún esfuerzo es vano,todo es importante
Por eso, hoy, en el día de Navidad, en un mundo frío y sombrío, hoy quiero gritar que los cuentos de Navidad pueden ser reales, que hay otra forma de vivir, que todos podemos cambiar nuestro destino y el de los demás, que no es tarde para amar, para hacer nuevos amigos y querer aún más a los antiguos, para descubrir que , cuando miremos por la ventana, un nuevo sol joven y lleno de vida sale hoy para enseñarnos que la vida está llena de oportunidades para hacer el bien y corregir nuestros errores, que nunca es demasiado tarde y hoy mismo puede ser el comienzo del viaje más hermoso.
Mañana volveré a escribir sobre los temas que suelen ocuparme en el Mentidero, y desde este rincón trataré de aportar lo que pueda para ayudar a cambiar la realidad, y seguiré luchando por reparar las cosas malas que he hecho en mi vida y trataré de amar más a mis amigos y aportar alegría y ganas de vivir para seguir adelante con entusiasmos , con la esperanza de que un futuro mejor , de que un mundo mejor es posible si creemos de verdad en ello
Desde este rincón, en el inmenso mar de Internet, quiero gritar desde lo más hondo de mi alma, FELIZ NAVIDAD a toda la gente que amo, a las personas que hoy se sienten solas, a aquellos que ni siquiera saben que hoy es Navidad y sufren en silencio, a tantas y tantas personas que sufren y padecen por todo el mundo. Creamos en el mañana, conservemos la fe en el corazón del hombre y en su bondad, es el único camino. Parafraseando a Mahatma Gandhi, no hay un camino hacia el amor, el amor es el camino
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¿UTOPÍA O RESIGNACIÓN? TRANSFORMEMOS LAS PALABRAS EN ACTOS

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define la utopía como “el plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación” `mientas que el gran Oscar Wilde escribía que “un mapa del mundo en el que no se incluya la utopía no merece la pena ser estudiado”    

La utopía, termino creado por el humanista Tomás Moro para dar nombre a una sociedad ideal que vivía en la isla de Utopía en la obra del mismo título, nunca tiene buena prensa, incluso suele ser despreciada como una idea de mentes dadas a la fantasía y poco pegadas a la realidad. En esta sociedad y en esta época dominada por el pragmatismo, el culto al dinero y al progreso material, la utopía ni siquiera es ya tema de conversación. Bastante tenemos , nos decimos a nosotros mismos, con los problemas de la vida cotidiana como para andar por ahí con la cabeza perdida en ensoñaciones de mundos mejores y sociedades más justas.
Tomas Moro, autor de “Utopía”, quién pago su independencia de pensamiento con la vida al ser ejecutado por orden de Enrique VIII 
En realidad, vivimos en un mundo dominado por el escepticismo, la resignación y la pérdida de fe en la naturaleza humana y la verdad es que no faltan motivos para perder esta fe. No hay más que encender la televisión o leer un periódico para ver como está el mundo. Las continúas noticias negativas sobre la economía, la corrupción política, la desesperación de millones de personas sin empleo y sin horizontes de futuro, la mediocridad intelectual que nos rodea y que impide hablar a aquellas voces que realmente podrían proponer algo diferente. Es una atmósfera gris, opresiva, donde no hay lugar para la ilusión, para el entusiasmo imprescindible para superar las adversidades que se nos presentan. Tenía mucha razón el escritor alemán Albert Schweitzer cuando decía “los años arrugan la piel, pero la falta de entusiasmo arruga el alma” .
Si nos fijamos en los mensajes que recibimos a través de los medios de comunicación, parecen querer convencernos de la  necesidad de resignarnos, de aceptar la realidad por muy injusta y contraria a nuestros intereses que pueda resultar. Hay que recortar nuestros derechos sociales porque no hay otra salida, hay que reducir salarios porque el sistema no puede asimilar tantos costes, hay que abaratar el despido porque es la única forma de crear trabajo, hay que prolongar la edad de jubilación y reducir el importe de las pensiones porque sino no se podrán pagar en el futuro ninguna pensión, hay que reducir el subsidio de desempleo porque no hay dinero suficiente para mantenerlo, hay que colaborar en el pago de la Seguridad Social porque tampoco el Estado puede cubrir tantos gastos.
Hay que, hay que… sólo nos hablan de sacrificio y nos dibujan un futuro donde nosotros , nuestros hijos y nuestros nietos vivirán peor que hoy, no sólo con menos calidad de vida sino también con menos derechos y con las libertades recortadas. Tenemos que aceptar que, por ejemplo, en España un 23% de la población esté cobrando un sueldo en la empresa privada que no pasa de los 700 euros, tenemos que aceptar que en dos años se hayan perdido casi dos millones de puestos de trabajo y 800.000 familias estén viviendo de la caridad gracias a la ayuda de organizaciones como Caritas o Cruz Roja, tenemos que aceptar que los responsables de este caos sigan ocupando sus puestos de privilegio y engordando sus patrimonios mientras miles o cientos de miles de familias se encaminan hacia la pobreza.
Vemos como la violencia aumenta cada día en Europa, manifestaciones en Grecia contra una reforma laboral y económica que hunde a los griegos en la miseria, en Italia contra el gobierno de Silvio Berlusconi que es un insulto a la inteligencia y a la honradez, en Irlanda condenada a años de pobreza , en el Reino Unido donde muchos jóvenes no podrán acceder a la educación universitaria por no tener dinero para pagarla. Pero son sólo los primeros síntomas de unas sociedades que están siendo llevadas al límite, aunque de momento aún se respetan las instituciones. Pero los poderes políticos y financieros no ddeberían olvidar las palabras de John F.Kennedy “Los que hacen imposible una evolución pacífica harán inevitable una revolución violenta.”  ni las de Bertolt Brecht , quién escribía “las revoluciones se producen en los callejones sin salida”  
Los brotes de violencia se extienden lentamente por toda Europa. En la imagen la agresión de estudiantes ingleses al coche donde viajaban los príncipes de Gales  
Están llevando a la sociedad a un callejón sin salida y eso es muy peligroso. Por  eso, he titulado al artículo de hoy ¿Utopía o resignación?, porque la resignación que nos domina hoy sólo puede traernos más problemas en el futuro, cuando ya sea demasiado tarde para hacer nada. Cualquier propuesta que se realice para enfrentarse al poder establecido y al sistema va a ser rechazada desde el mismo momento de su formulación por considerarse utópica, pero si no aportamos ideas, por absurdas que nos puedan parecer, no hallaremos caminos diferentes que nos permitan salir de esta situación. Creo que era Albert Einstein quién decía que si queremos obtener resultados diferentes no podemos repetir lo que ya estamos haciendo, habrá que probar cosas nuevas, ensayar otras ideas y planteamientos.
Una de las cosas de las que todos nos quejamos es de nuestros políticos, decimos que no nos escuchan, que se encuentran lejos de nuestra realidad cotidiana, que sólo se preocupan de nosotros para pedirnos el voto y luego no volvemos a saber nada de ellos hasta cuatro años después. En realidad, el Parlamento, que debería de ser la casa de todos pues los que ocupan los escaños han sido elegidos por nosotros para que nos representen, lo vemos como algo completamente ajeno a nuestra vida, un lugar donde estos políticos se insultan con vehemencia para poco después sonreirse en los pasillos mientras deciden leyes y reformas que nos afectan, sin consultarnos para nada. Cada vez me parece más cierto que la democracia en la que vivimos es un gobierno para el pueblo pero sin el pueblo, cuya voz cada vez se oye menos.
Pero quizás podríamos hacer algo por cambiarlo, algo que no sea sólo esos diálogos en los bares donde todos arreglamos el mundo para volver luego resignadamente a la realidad diaria. ¿Y si hiciésemos oír la voz del pueblo en el propio Parlamento de una forma diferente a la de los partidos políticos tradicionales? Cuando vemos a los políticos sabemos que son profesionales de esto, viven de la política, ganan dinero con ella y tienen privilegios que les hacen diferentes al resto de ciudadanos, se someten a una disciplina de partido que es quién les da el trabajo y quien dicta lo que deben decir y votar. Si lo pensamos bien, un partido político es lo menos democrático que nos podemos encontrar tal y como están pensados en Europa.
Y he pensado que habría una forma de introducir un viento fresco en ese Parlamento, y me refiero tanto al de España como al de cualquier otra nación ya que hay gente que me lee en otros países. Imaginad por un momento que una persona normal crease su propio partido para participar en las elecciones. Que esa persona se comprometiese, en el caso de recibir los votos necesarios para ocupar un puesto en el Parlamento, a no aceptar sueldo , pensión ni privilegio alguno , que , además, no tuviera programa político , sino que llevaría al Parlamento las preguntas que la gente le enviaría sobre sus problemas reales.
Estoy hablando de un partido sin estructuras, sin sede social, sin administración, sin dinero, sin propaganda electoral, sin sueldos de sus miembros, un partido formado por personas que no tuvieran ningún interés más que representar a la sociedad que ahora no tiene voz , exponiendo en el Parlamento los problemas que día a día acosan a la gente, convirtiéndose en el representante de los millones de parados, de la gente que no puede pagar sus hipotecas o ni siquiera tiene ya para dar de comer a su familia, de tantas víctimas de este sistema sin alma ni corazón
Congreso de los Diputados. Debería ser la casa de todos pero ¿nos sentimos representados?
Me diréis que , primero, es una utopía, y , segundo, no serviría para nada. En cuanto a lo primero no lo veo tan utópico,porque hoy en día , a través de las redes sociales una persona puede llevar su mensaje a millones de ellas sin gastar nada en publicidad. Por eso no necesitarías ni sede social ni campañas en los periódicos o en la radio. Sería imprescindible que los que quisieran participar lo hicieran de forma altruista, porque todos sabemos que cuando se ocupa un cargo el dinero termina por convertirnos en esclavos , la única forma de mantener la independencia es no sacar ningún beneficio de ello. No se trataría de un partido nacido para llegar al poder, al contrario, tendría que mantenerse al margen y no vender su voto a una u otra opción , porque en ese momento perdería su razón de ser, la independencia necesaria para defender al pueblo contra las injusticias del sistema.
Y pienso que de esa forma si se podría conseguir el apoyo de muchas personas que están desencantadas , podríamos recuperar su ilusión al ver que hay personas dispuestas a llevar sus problemas ante los partidos que sólo piensan en aumentar su poder sin contar con nosotros, y, lo más importante, la voz del pueblo dejaría de oírse sólo en los bares o en conversaciones entre amigos, llegaría donde siempre tuvo que estar, donde se hallan los representantes del pueblo.
¿Por qué no transformar las palabras en actos?¿Por qué no intentar lo que parece absurdo, utópico? Yo creo en las palabras de Mahatma Ghandi ” En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle”  y pienso que esta sociedad en la que vivimos está llena de leyes injustas y de personas indefensas ante esas injusticias. Personalmente me gustaría intentar una aventura así y casi estoy decidido a llevarlo a cabo, aunque soy consciente que estaría posiblemente  condenada al fracaso, pero ¿no es más fracaso que nos callemos y lo aceptemos todo con resignación? Me gustaría que me diérais vuestra opinión sobre esto, se podría intentar, pienso que si es posible hacerlo aquí y en cualquier otra nación  y , quizás, sería la primera semilla de un cambio.
No esperemos que nos impongan el cambio, seamos nosotros los que inciemos el cambio.