OCCIDENTE COMO REHÉN . HACIA UNA NUEVA CRISIS DEL PETRÓLEO Y EL FUTURO DE LAS REVOLUCIONES

Mientras Europa se debate entre el estupor , la incredulidad y la parálisis ante el tsunami revolucionario que amenaza con arrasar todo el mundo musulmán, desde Marruecos al oeste hasta Pakistán al este, los fantasmas de una escalada en el precio del petróleo se cierne sobre las economías occidentales , convalecientes aún de la grave crisis en la que ha estado sumida durante los últimos tres años y de la que algunos ni siquiera han logrado salir, como es el caso de España. En estos momentos, la economía europea y americana es como un paciente que acaba de salir de una grave enfermedad pero se halla tan débil que incluso un leve catarro podría agravar su estado hasta dejarle moribundo.
Napoleón Bonaparte decía que “en toda revolución hay dos clases de personas, los que la hacen y los que se aprovechan de ella” . Si observamos los resultados de las revoluciones de los últimos siglos, empezando por la Revolución Francesa de 1789, de la que se aprovechó Napoleón Bonaparte al proclamarse emperador estableciendo un nuevo gobierno de corte absolutista, pasando por la Revolución Rusa donde la utopía de un gobierno para el pueblo que les librase de la tiranía del zar Nicolás II terminó, como sabemos , con la dictadura de los soviet durante setenta años, o más recientemente la Revolución en Irán donde sustituyeron un emperador por un ayatola, en todas ellas la revolución fue alimentada con la sangre del pueblo, en todas ellas se gritaba por la libertad y se moría defendiendo los más altos ideales, pero el poder queda al final en manos de los que se esconden hasta esperar el momento oportuno.
El escritor italiano Giuseppe Tomasso di Lampedusa (1896-1957) escribió una obra titulada “El Gatopardo” donde nos sitúa en la Italia del año 1860, cuando las tropas dirigidas por Garibaldi, que luchan por la independencia de Italia , ocupan Sicilia y la aristocracia entiende que llega el fin de una época , donde la nobleza pierde su supremacía en favor de la la burguesía y las clases medias, y uno de los protagonistas, el sobrino de un aristócratas se alista en las filas garibaldinas para aprovechar la situación. En el transcurso de la obra se produce el siguiente diálogo entre dos personajes que hablan sobre la revolución dirigida por Garibaldi
– “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie
– ¿Y ahora que sucederá?
– ¡Bah, Tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado. Una de esas batallas que se libran para que todo siga como está”   
Catherine Ashton,jefe de la diplomacia de la Unión Europea y Trinidad Jiménez, ministra de Asuntos Exteriores de España fotografiadas antes de la declaración de la Unión Europea sobre los hechos en Libia.. En medio de las informaciones acerca de los bombardeos de aviones libios sobre el pueblo causando cientos de víctimas, la posición de Europa ha sido  pedir “contención a todas las partes”
Desde la aparición de esta obra se ha dado el nombre de lampedusiano o gatopardista tanto a los políticos que introducen leves reformas para contentar al pueblo y seguir en el poder sin cambiar nada sustancial, como a aquellos que se aprovechan del esfuerzo revolucionario de las masas para, una vez agotado este impulso, ocupar el vacío de poder y tomar las riendas del gobierno, imponiendo su autoridad de nuevo y haciendo que para el pueblo, después de todo, las cosas hayan cambiado para seguir como estaban.
Estas semanas he dedicado varios artículos a analizar la historia y situaciones particulares de Marruecos, Argelia, Libia, Egipto, Jordania, Yemén, Siria, Arabia Saudi, Irán, Bahrein o Túnez, las causas que dieron lugar a estas revoluciones después de décadas de gobiernos tiránicos, mantenidos ante el silencio y la complacencia de Occidente. El proceso iniciado en Túnez no se puede detener, sería como disparar contra una inmensa ola que va a sepultarnos bajo toneladas de agua, ahora lo que hay que tratar de entender es las posibles consecuencias para  el mundo en general, y para Occidente en particular.
Ahora daremos un pequeño salto en el tiempo para remontarnos al año 1973. El 6 de octubre de ese año los ejércitos de Siria y Egipto lanzaron un ataque conjunto contra Israel aprovechando que los hebreos estaban celebrando la fiesta del Yom Kippur, por lo que esta guerra fue conocida con el nombre de Yom Kippur. Las tropas sirias llegaron a penetrar más de ocho kilómetros en territorio israelí mientras los egipcios tomaban posiciones en el desierto israelí. Pero después de dos días, los israelíes realizaron un fuerte contraataque que puso sus tropas a sólo 40 kilómetros de Damasco , la capital Siria y también avanzaron hacia el Canal de Suéz. Cuando Israel ya tenía la victoria en su mano las dos potencias mundiales, Estados Unidos y la Unión Soviética forzaron la firma de un alto el fuego el 11 de noviembre de 1973.
En la fotografía una fila de vehículos esperando para poder echar gasolina en el año 1973 en los comienzos de la Crisis del Petróleo iniciada con el embargo de petróleo de los países árabes a las naciones que habían apoyado a Israel durante la guerra del Yom Kippur. El resultado fue una recesión a nivel mundial, con incrementos del desempleo, la inflación y una reducción de la producción , llegando incluso a racionarse la gasolina y la calefacción
Durante el transcurso de esta guerra, el 17 de octubre , los miembros de la Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo acordaron no exportar más petróleo a aquellos países que habían apoyado a Israel durante la guerra del Yom Kipur, incluyendo a Estados Unidos y Europa Occidental. Además, al reducir la producción forzaron la subida del precio del barril, que llegó a cuadriplicar su precio normal. El caos se adueño de Occidente, los precios de la gasolina en Estados Unidos se duplicaron y Wall Street perdió 97.000 millones de dólares en apenas seis semanas y llegó a sufrir escasez de combustible, por primera vez desde el transcurso de la II Guerra Mundial forzando a cerrar oficinas y fábricas para ahorrar combustible y calefacción, lo que a su vez provocó una reducción de la producción y el despido de miles de trabajadores y se alcanzó el extremo de emitir cupones de racionamiento de la gasolina. 
Todo ello fue acompañado por una gran subida de precios de todos los productos derivados del petróleo y también por el aumento del coste del transporte de mercancías, que repercutían el aumento del precio del combustible cada vez más escaso y , por lo tanto, más caro. Al aumentar el desempleo, subir la inflación y reducir la producción , Occidente entró en recesión empeorando las condiciones de vida de jubilados, desempleados y jóvenes . Aunque Europa no sufrió el embargo al mismo nivel que Estados Unidos, ya que  el 6 de noviembre emitieron varias naciones europeas conjuntamente una declaración proárabe que hizo que le fuese levantado el embargo. Sin embargo, aunque no hubo la escasez de combustible de Estados Unidos, si sufrieron la brutal subida de precios, acabando en algunos países como Francia con décadas de crecimiento económico.
La crisis terminó el 14 de marzo de 1974, cuando las naciones árabes decidieron terminar con el embargo de petróleo a Estados Unidos. Como suele suceder en todas las crisis, tanto en las personales como en las nacionales, se hicieron muchas promesas para evitar esa dependencia energética del petróleo y , por lo tanto, de los inestables países musulmanes, se iban a desarrollar energías alternativas que fueran sustituyendo al petróleo y políticas de control de los precios para que la inflación no se disparase a tanta velocidad. El escritor español Eugenio Trías dejo escrito que “las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra” Y es cierto, siempre y cuando no se olviden las enseñanzas que nos dejan .
Ni la energía eólica, ni la energía solar , ni la energía hidráulica, todas ellas dentro de lo que llamamos energías renovables , tienen capacidad para sustituir  al petróleo que hace moverse al mundo. No aprendimos nada de la crisis del 1973 y 35 años después la dependencia no sólo no ha disminuido sino que se ha incrementado
Volvamos a nuestros días. El día 20 de febrero de 2011, con las noticias de centenares de muertos en Libia causados por la orden del líder libio Muamar al-Gadafi de bombardear a su propio pueblo. La Unión Europea emitió la siguiente declaración : “Condenar la represión en curso de manifestantes pacíficos y deplorar la violencia y la muerte de civiles. La libertad de expresión y el derecho de reunión pacífica son derechos fundamentales de todo ser humano que deben ser respetados y protegidos” y termina la declaración pidiendo “contención por ambas partes” . ¿Dónde está la condena directa a Muamar al-Gadafi? No la busquéis porque no se ha pronunciado e incluso , por iniciativa del presidente italiano Silvio Berlusconi, se quiso añadir una frase en favor de la integridad territorial de Libia.
¿Por qué este silencio? Muy sencillo. Libia es la octava productora de petróleo del mundo, y tan sólo después de tres días de enfrentamientos que han forzado una reducción de la producción , el precio del barril del petróleo Brent a pasado de 100 dólares a 108 dólares, con una subida en el momento en que escribo del 2% en tan sólo 24 horas. La peor noticia para Europa y Estados Unidos es el caos en Libia, pero si ese caos se extendiese a Irán o Arabia Saudi ya no sería una mala noticia, sería el pánico. Después de 36 años desde el fin de la Crisis del Petróleo que os acabo de describir, no solo seguimos con la misma dependencia del petróleo de entonces sino que la hemos incrementado.
En la Unión Europea hay 500 vehículos por cada mil habitantes, en Estados Unidos esta proporción se eleva a 700 vehículos por cada mil habitantes y en China, con una población de 1.400 millones de personas , su número sólo es de 30 vehículos por cada mil habitantes , con lo que en los próximos años, sólo para poder abastecer el incremento forzoso del mercado chino, pues se hallan en plena expansión económica, será necesaria la producción de tres Arabias Saudi. Y eso sólo para alimentar los tanques de gasolina de nuestros coches. Me diréis ¿y las energías renovables? No existe país en el mundo que pueda funcionar con la energía proporcionada por las energías renovables, los coches eléctricos son poco más que una curiosidad en estos momentos y desde las fábricas hasta los buques de la marina mercante necesitan de los derivados del petróleo para funcionar. No, en estos momentos las energías renovables no nos salvarán de una crisis del petróleo.
Mahmud Ahmadineyad , primer ministro de Irán, y Hugo Chavez, presidente de Venezuela, son dos de los personajes que se están frotando las manos ante una posible crísis del Petróleo. Por su falta de previsión, Occidente se ha convertido en rehén de individuos que no respetan los derechos humanos ni la libertad, y el precio que tenemos que pagar es el silencio y el miedo ante lo que pueda suceder si las principales reservas de petróleo cae en manos de partidarios del fundamentalismo iraní 
¿Consecuencias? Ya las hemos visto. Si se reduce la producción por los conflictos que afectan a los países productores, las consecuencias no se harán esperar. Subida del precio del petróleo y con ello una subida inmediata de los transportes al aumentar el precio del combustible. Si aumenta el precio del transporte también lo harán el de las mercancias transportadas que luego compramos en los mercados. Por lo tanto eso producirá un aumento de la inflación y el rápido empobrecimiento de la poblaciónLa bolsa se desplomará ante la perdida de confianza de los inversores, muchas empresas no podrán mantener su actividad debido al incremento del coste energético, otras reducirán sus jornadas y miles de personas perderán su empleo.
El mundo entraría en una recesión global y no tendríamos armas para combatirla de forma pacífica porque no disponemos de sustituto para el petróleo, ni como combustible ni para sustituir la multitud de productos derivados del petróleo. Hasta la taza de plástico que tenéis encima de la mesa o el tapper que lleváis al trabajo está hecho con petróleo. La energía se halla en todo lo que nos rodea y una crisis energéticas de carácter global paralizaría la economía y la actividad de los países. Si las revoluciones que se desarrollan ahora en los países musulmanes desembocan en gobiernos islámicos como el iraní  todo Occidente se convertirá en rehén de esos gobiernos. El ejemplo ya lo tenemos con la declaración de la Unión Europea sobre los acontecimientos de la Libia de Muamar al-Gadafi, mientras mira por el rabillo del ojo y con temor lo que pueda suceder en la Arabia Saudi de Abdalá bin Abdelaziz, en el Bahreín de Al-Kahlifa y de los movimientos de Mahmud Ahmadineyad y Ali Jamenei en Irán.
Por lo tanto, ante la pregunta de si estamos preparados para una nueva crisis del petróleo, la respuesta es no. Y ese “no” condiciona la actitud de Occidente frente a los acontecimientos de Oriente, estamos en sus manos y las cancillerías tiemblan y desearían que fuesen ciertas las palabras de Lampedusa “que es necesario que todo cambie, para que todo siga igual” . En el dilema entre luchar por la libertad del pueblo o la estabilidad que asegura el suministro del petróleo aunque para ello haya que mantener gobiernos corruptos y opresores, Europa y Estados Unidos tomaron la decisión hace tiempo en favor de la seguridad por miedo. Ahora podemos pagar las consecuencias, porque nada es gratis y los errores terminan pasando factura. 
Muamar al-Gadafi y su régimen caerán  y quedarán reducidos a cenizas  en el recuerdo como este cartel del dictador libio pero el futuro se presenta muy incierto, porque nadie sabe quién se halla realmente detrás de este movimiento genral de los países musulmanes. ¿las redes sociales?Por si solas ellas no explican esta sucesión de acontecimientos y tampoco nos podrán decir lo que surgirá de los escombros de sus revoluciones. ¿Cuál sera el nuevo Napoleón?
Cómo me gusta añadir siempre que trato estos temas, no se trata de ser alarmista ni que esto tenga que producirse de esta forma, ojalá nada de esto se cumpla, pero la única forma de prevenir los acontecimientos futuros es hacer una proyección sobre como estos pueden evolucionar, pues esto es como una partida de ajedrez y hay que tener previstos los movimientos de la partida. Por desgracia, nuestros gobiernos se limitan a reaccionar según se van sucediendo los hechos y no estamos preparados para el resultado. En un próximo artículo trataré el problema energético en el mundo y como , a pesar de todas las declaraciones y congresos, no se ha avanzado apenas en las últimas dos décadas y las consecuencias que eso puede tener. Como siempre, no habrá responsables.
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IRÁN, LAS REVOLUCIONES ÁRABES Y EL GRAN JUEGO

“¡Muerte al dictador!” gritan los manifestantes en la plaza Azadí(Libertad) y en la plaza Engelab(Revolución). No, no se trata de Egipto, que ha ocupado las portadas de los periódicos estos últimos días, ni de Túnez, la nación que encendió la mecha que ha hecho explotar este barril de pólvora en que se había convertido gran parte del mundo árabe, un grito de libertad que está saltando de nación en nación amenazando con llevarse como un temporal a todos esos regímenes que durante décadas han gobernando con mano de hierro a cientos de millones de personas negándoles la libertad bajo la mirada complaciente de las democracias occidentales, más preocupadas en evitar la extensión del islamismo que en apoyar a quienes desde dentro de estas naciones luchaban por implantar los valores que Europa y Estados Unidos dicen defender, la libertad, el respeto a los derechos humanos y la sociedad del bienestar.

No, esos gritos son de jóvenes iraníes que se manifestaban en las plazas más emblemáticas de Teherán, y sus gritos se dirigían contra el ayatolá Seyyed Alí Hoseyni Jamenei(1939), líder supremo de Irán y contra su primer ministro Mahmud Amhmadineyad(1956), los mismos que hace apenas unos días se felicitaban por el triunfo de la revolución en Egipto porque lo consideraban el inicio de una nueva revolución islámica como la que les llevó al poder en Irán en 1979. Ya he hablado en anteriores artículos sobre la responsabilidad que el mundo libre ha contraído con estos países por su silencio durante tantos años y de los peligros de este silencio porque, al degradarse las condiciones de vida y empobrecerse la población, podían haberse echado en brazos de los partidos islamistas que ven en Occidente a su gran enemigo, y las consecuencias que eso pudiera tener para la paz mundial son del todo imprevisibles.

Por fortuna, de momento esto no ha sucedido, y tanto en Túnez como en Egipto la gente grita ¡Abajo el dictador! pero no clama por un estado islámico, sino por la libertad, por el derecho a un trabajo digno y una sociedad más justa. De todas formas, este proceso aún no ha terminado y habría que tener siempre presente las palabras del escritor inglés George Bernard Shaw, quién dijo “las revoluciones nunca han aligerado el peso de las tiranías, sólo lo han cambiado de hombros” , aunque prefiero creer más al poeta y dramaturgo alemán Friedrich Hebbel quién escribió que “las enfermedades que señalan el crecimiento de la humanidad se llaman revoluciones”. Nos jugamos mucho en las revoluciones que están desarrollándose en todo el mundo islámico, pues de su éxito o fracaso dependerá en buena parte la estabilidad internacional en los próximos años.

Ali Jamenei(1939), el actual Líder Suprremo de Irán y quien realmente gobierna con mano de hierro la nación persa, apoyando a grupos fundamentalistas y terroristas como Hamás, Hezbola y partidos políticos como los Hermanos Musulmanes en Egipo y en Jordania

Hasta ahora la revolución ha sido dirigida por los jóvenes que , gracias a las redes sociales y a las nuevas formas de comunicación, han podido burlar la mordaza de estos regímenes . Ya no es suficiente con el control de periódicos, televisiónes y radios, ahora existe internet , los teléfonos móviles y , al menos de momento, no han sabido poner freno a esta nueva herramienta de los pueblos para gritar a favor de la libertad. La gente ha salido a la calle empujadas por los más jóvenes, los que tienen menos que perder y que gracias a internet han podido disfrutar de una libertad para transmitir su pensamiento y manifestar su descontento ,que nunca estuvo al alcance de sus padres. Por eso, estas revoluciones no han sido religiosas, han sido las de unos pueblos que han explotado cuando les ha empezado a faltar lo fundamental, el alimento.

Pero las revoluciones no son como empiezan, sino como acaban y aún falta mucho para que las podamos considerar un éxito de la libertad. La Revolución Francesa acabó en el Imperio de Napoleón, la Revolución Rusa en el estanilismo y setenta años de dictadura comunista, y la Revolución Cubana en el gobierno vitalicio de los hermanos Fidel y Raúl Castro. Los partidos islamistas, los diferentes brazos de los Hermanos Musulmanes , estarán esperando su oportunidad, y si los gobiernos que surjan ahora no son capaces de enderezar la situación, de iniciar un desarrollo económico que cree empleo con rapidez y , sobre todo, que no haya carestía de alimentos, no tardarán en moverse y captar el voto de un pueblo que se encontrará desencantado y se sentirá traicionado.

En el siglo XIX las dos grandes potencias del momento , el Imperio Británico y Rusia, se disputaban el control de Asia Central y el Cáucaso, empleando a los reinos de la zona como peones en una gigantesca partida de ajedrez donde ellos evitaban el enfrentamiento directo. Esta política fue bautizada por el escritor Rudyard Kipling como “el gran juego” y afirmaba que “sólo cuando todo el mundo muera acabará el Gran Juego”  . Entonces el peón fundamental de aquella partida era Afghanistán, pero ahora estamos jugando otra nueva partida de ese Gran Juego, y en esta partida la pieza clave es Irán. Por eso , creo que es el momento de que conozcamos algo sobre esta nación y porque se halla gobernada durante los últimos 32 años por un gobiernos fundamentalista.

Mapa del Imperio Persa Aquemenida con las conquistas sucesivas de Ciro I, Cambises I y Darío I, quién llevó a su máxima extensión al Imperio Persa, sólo frenados tras su derrota frente a los griegos en la batalla de Maratón en
490 a.C 

Irán es una de las naciones más antiguas del mundo, pues es la sucesora del  antiguo Imperio Persa, que nació en el siglo VI a. C bajo el reinado de Ciro I(555-529 a.C) y que se expandió bajos los sucesivos reinados de Cambises I(530-522 a.C) y, sobre todo, Dario I(522-486 a.C), que convirtieron al Imperio Persa en el más grande conocido hasta entonces, cubriendo su territorio desde Egipto y el norte de Grecia hasta la frontera con la India. Aunque luego sería conquistado por las tropas de Alejandro Magno (356-323) y tuvo que soportar el dominio de griegos primero y partos después, los persas recuperaron la independencia bajo la dinastía persa de los sasánidas que se mantendría en el poder entre el 226 d.C y el 652 , cuando Persia es invadida por los árabes de la dinastía omeya . Es muy importante no cometer un error muy común entre los occidentales, los persas y los árabes son dos pueblos diferentes, y los persas tienen una visión más bien despectiva del mundo árabe , a los que consideran inferiores en cultura y educación.

Un siglo después los persas volverían a rebelarse contra el dominio extranjero y derrocaron a la dinastía omeya fundando una nueva dinastía la abasida.. Ya en el siglo XIII Persia sería ocupada ahora por los mongoles dirigidos por Gengis Khan pero de nuevo los persas recuperaron su independencia . En el siglo XVI toma el poder la dinastía safawi, descendientes de Alí, yerno de Mahoma , y en 1502 su líder Ismaíl adoptó el título de Sha de Persia, sha   con el que a partir de entonces se conocería a los gobernantes de Persia. El apogeo de la Persia safawi llegaría con el reinado de Abbas I (1587-1629) . Teherán se convertiría en la capital del reino en1786 cuando Agha Mohamed Kan se proclamara reym, pero tras su asesinato en 1797 Persia entró en una profunda crisis y se convirtió en una de las piezas del Gran Juego entre el Imperio Británico y Rusia durante todo el siglo XIX .

Así llegamos al siglo XX, cuando los persas, cansados de las injerencias de británicos y rusos estallaron en una revolución nacionalista en 1909 que puso en el trono iraní a un niño de once años, Ahmad, que fue poco más que un títere en manos de las potencias extranjeras . En 1925 el jefe de un regimiento iraní de cosacos llamado Reza Kan daba un golpe de estado, firmaba un acuerdo con la Unión Soviética para que renunciaran de forma definitiva a intervenir en los asuntos de Irán, y cuatro años después se proclama rey,con el nombre de Reza Sha Pahlevi,  fundando la dinastía pahlevi que se mantendría en el poder hasta 1979. Durante la II Guerra Mundial Reza Sha Pahlevi se había aproximado a Alemania, por lo que en 1941 su territorio fue ocupado por el Reino Unido y la Unión Soviética que le obligaron a abdicar en favor de su hijo Mohammed Reza Sha Pahlevi.

El Sha de Persia Mohammed Reza Sha Palevi(1919-1980), coronado emperador en 1967, en la fotografía junto a su esposa Farah Diba y tres de sus hijos. Trato de occidentalizar la sociedad persa, industrializando la economía, alfabetizando a la población y dando mayores derechos a las mujeres pero la corrupción pudrió los cimientos de su régimen junto a la brutal represión de la oposición política a través del servicio secreto SAVAK

El nuevo rey mantendría siempre una política muy cercana a los Estados Unidos. En 1951 fue elegido como primer ministro el líder del partido nacionalista  Mohammed Mossadegh ,que quiso que los beneficios del petróleo se quedaran en Irán y no enriquecieran a las compañías británicas que lo explotaban en su propio beneficio, por lo que nacionalizó el petróleo en ese mismo año. Ante esta decisión el Reino Unido prohibió a Irán la venta de petróleo y amenazó con mandar su flota al Golfo Pérsico. Mossadegh defendió con éxito la nacionalización ante la ONU pero el Sha Pahlevi, presionado por británicos y norteamericanos, forzó su dimisión en 1952, lo que provocó a su vez una rebelión popular que hizo que el Sha tuviera que dar marcha atrás y restituirle en su cargo en julio de ese mismo año.

Mossadegh empezó a realizar profundas reformas para mejorar la vida en Irán, luchando contra la corrupción y nacionalizando la pesca y el servicio de teléfonos que estaban en manos de la Unión Soviética. Pero esta política nacionalista no interesaba a Estados Unidos ni al Reino Unido, y en una operación conjunta organizada por los servicios secretos norteamericanos , CIA, y británico, MI6, organizaron un golpe de estado, operación conocida como Operación Ajax  que repuso en el poder al Sha Pahlevi en agosto de 1953. Desde entonces la política del Sha se hace aún más prooccidental , llevando a cabo un programa de modernización del país con campañas de alfabetización de la población, industrialización de la economía y concesión de derechos a la mujer al tiempo que sofocaba cualquier tipo de oposición , empleando para ello a su agencia de inteligencia, el SAVAK.

Desde 1957 hasta 1979 el SAVAK sería responsable de la brutal represión de la oposición política al Sha , torturando y ejecutando a sus principales líderes. El Sha se hacía coronar emperador en 1967 pero la oposición, a pesar de la represión, iba creciendo debido al autoritarismo de su gobierno y a la corrupción que afectada a toda la política persa. Viendo el cariz que estaba tomando la situación, el entonces presidente norteamericano, Jimmy Carter, pidió al Sha reformas políticas .Lo que viene a continuación seguro que os suena porque es parecido a lo que ha pasado en Túnez y Egipto, porque el Sha trato de poner varios gobiernos liberalizadores, pero ninguno de ellos es capaz de frenar el descontento general y la revolución estalla obligando al Sha a exiliarse el 16 de enero de 1979. El Sha(1919) moriría en Egipto en 1980.

Ruhollah Jomeini (1902-1989) , líder de los chiítas iraníes, regresó en 1979 de su largo exilio en Francia para ocupar el poder después de la caída del Sha. Creó la República Islámica de Irán y convirtió a Irán en el impulsor del fundamentalismo islámico.

Mientras, el 1 de febrero llegaba a Teherán procedente de su exilio en Francia el líder de la comunidad chiíta Ruhollah Jomeini(1902-1989). Seguro que muchas veces habéis oído hablar de los chiítas y los sunitas pero nunca suelen explicarnos en los informativos en que consisten estas dos ramas religiosas del Islam. No puedo extender mucho más hoy, pero diré algo sobre ello. Tras la muerte de Mahoma en 633 no se había establecido ninguna forma de sucesión y se decidió que el sucesor o califa fuese elegido por un consejo de notables, en contra de la opinión de los partidarios del yerno de Mahoma , Alí(600), que pensaban que debía ser éste como el familiar más próximo al profeta. Después de los califatos de Abu Bakr, Omar I, y Otmán I, en 656 Alí es elegido como califa pero tiene que enfrentarse a la oposición encabezada por Mu´awiya(603) que le acusaba de haber dado muerte a su predecesor Otmán I. Ambos bandos se enfrentan en la batalla de Siffin en 657, pero no se decide nada en ella  y trata de llegarse a un acuerdo para que ambos retiren sus pretensiones al califato y sea nombrado un nuevo califa.

Alí se niega a ello y entonces aparece en el Islam un nuevo grupo llamados jarachíes que ven como la única solución para evitar la división del Islam el asesinato de los dos califas. En 661 asesinan a Alí pero fallan con Mu´awiya, que se proclamará como único califa y funda la dinastía Omeya y la rama sunita del Islam. Mientras los partidaros de Alí no reconocen al califa omeya y fundan el partido de Alí, el Síat Ali o partido chiíta. Estos reconocen como único líder al mejor entre los descendientes de Mahoma a través de Alí, portadores de una partícula emanada de Alá que garantiza su inmortalidad y la pureza de su alma. En cuanto a los sunítas defienden que la sucesión de Mahoma corresponde a un árabe que sea miembro de la tribu de Quraish de la que procedía Mahoma.

Así, los chiítas consideran a todos los califas elegidos tras la muerte de Alí como usurpadores y rechazan la Sunna , el libro de la tradición que contiene las vivencias y pensamientos de Mahoma recogidos por sus primeros discípulos y considerado por los sunitas como la segunda fuente de conocimiento religioso y de derecho del Islam. Los chiíes sólo admiten la enseñanza del Corán,mientras que los sunitas utilizan el Corán y la Sunna como fuentes del derecho y el conocimiento. En la actualidad el chiísmo representa un 10% de la población musulmana en el mundo y el sunismo es el 90% restante.

Chiítas celebrando su día santo o Ashura en la que conmemoran la muerte del Imán Hussein,nieto de Mahoma, en 680 durante la batalla de Kerbala , que marcó el cisma definitivo entre chiítas y sunitas.

Regresando a Jomeini, impuso un estado islámico chiíta , basado por lo tanto en el Corán, creó la República Islámica de Irán e inició un activo apoyo a diferentes grupos terroristas y a la propagación de las creencias radicales fundamentalistas islámicas. Para frenar a esta república islámica Estados Unidos no dudó en apoyar el ataque del Iraq de Sadam Hussein en 1980,en una guerra que se prolongaría durante ocho años, hasta 1988, sin ningún resultado aparte del millón de muertos , de haber armado a un dictador como Sadam Hussein y fortalecido el poder chiíta en Irán. Cuando poco después Iraq atacó Kuwait en 1991 , Estados Unidos inició una guerra donde los iraquíes usaban las mismas armas que años antes los americanos les habían vendido.

 Ruhollah Jomeini muere en 1989 y le sucede Ali Jamenei, el actual líder Supremo de Irán, quién tiene en sus manos el control del ejército y quién realmente dirige el país. Después de un breve periodo en el que el régimen pareció iniciar una pequeña apertura , esto acabó con la llegada al puesto de primer ministro de Mahmud Ahmadineyad en 2005 y después en 2009. En estas últimas elecciones derrotó al líder más aperturista, Mir-Hosein Musavi(1941), quién ya había sido primer ministro de 1981 a 1989 y había realizado una campaña donde prometió un gobierno de acercamiento a Occidente y menos influido por la religión, lo que arrastró con él a muchos jóvenes e intelectuales, quienes no aceptaron los resultados de las elecciones e iniciaron una rebelión , la mayor desde 1979, pero que fue sofocada por el régimen.

Así llegamos hasta nuestros días, cuando la sucesión de rebeliones en los países árabes podría extenderse a Irán. Y esta es la pieza clave del puzzle de Oriente, pues Irán es la que da apoyo a todos los grupos fundamentalistas islámicos, desde los grupos terroristas islámicos de Hézbola en el Libano , Hamas en Palestina o los Hermanos Musulmanes en Egipto y Jordania. Alienta el odio contra Israel , como lo demuestran las palabras del propio Ahmadineyad negando el Holocausto judío y diciendo “Las grandes potencias han creado el régimen sionista para extender su soberanía en la región… todos los días esté régimen masacra a los palestinos, pero como es contrario a la naturaleza, pronto asistiremos a su desaparición y a su destrucción”  Es conocido sus esfuerzos por desarrollar armas nucleares lo que podría provocar una respuesta inmediata de Israel.

Mahmud Amhadineyad, el actual primer ministro de Irán y el brazo político utilizado por Alí Jamenei . Maneja un lenguaje agresivo contra Israel,Estados Unidos y Occidente, negando el Holocausto judío, alentando la destrucción de Israel e impulsando el programa nuclear iraní. Las recientes revoluciones en Túnez y Egitpo amenazan ahora con extenderse a Irán. Es ahí donde se juega el auténtico cambio de escenario en todo Oriente. 

Por todo ello, en Irán se juega la partida decisiva de este Gran Juego, porque si el régimen iraní fuese derrocado si que quedaría abierta una nueva etapa de libertad y esperanza para toda esta zona, pero si no es así, si se mantiene y sale fortalecido, no tardará en aprovechar cualquier desfallecimiento de los nuevos gobiernos surgidos de las revoluciones árabes que se suceden estos días, para impulsar a sus grupos islámicos para convertir las Revoluciones civiles en nuevos estados islámicos. Es posible que la respuesta no la tengamos ahora, todo dependen del pueblo de Irán y también de la decisión de reformas verdaderas de los gobiernos que sustituirán a los regímenes dictatoriales que ahora están siendo derribados.

Un juego muy peligroso , al que Occidente asiste como un espectador incapaz de tomar una decisión, demostrando una vez más que vamos a remolque de los acontecimientos, cegados por nuestros problemas internos. Aunque luego surgirán los expertos que nos dirán que ellos ya lo avisaron, haciendo bueno el refrán turco “cuando el carro se ha roto, muchos nos dirán por donde no había que pasar”.  Si ahora no apoyamos con todas las fuerzas las reformas de estas naciones y demostramos a los países musulmanes que no somos sus enemigos habremos perdido una oportunidad histórica de cerrar heridas que llevan abiertas un milenio.

Marruecos, Libia, Yemen, Bahrein  y la más decisiva de todas, Irán.  Hagan juego señores, las cartas están en la mesa