DE LOS AMORES DE LOPE DE VEGA Y DEL AMOR EN GENERAL

En un día como hoy, san Valentín,  no podía tratar de otro tema que no fuese sobre el amor , un tema al que ya he dedicado varios artículos en este Mentidero, pero del que nunca nos cansamos de hablar porque, como escribía el poeta alemán Adalbert von Chamisso “¿No vive acaso de dolores el amor y de amor la vida?” Si, el amor nos hace sufrir pero también nos hace sentir vivos con una intensidad que no logra ninguna otra cosa en el mundo, es lo que te impide comer porque un nudo te agarrota el estomago, te hace sudar aunque sea el más crudo invierno o temblar de frío en pleno estío, es aquello que dibuja una sonrisa en tu rostro en los días más grises y te roba tus fuerzas hasta que tus piernas ya no te sostienen.
Todos conocemos los efectos del amor, los hay afortunados que hallaron a esa persona con la que compartir el resto de su vida, otros fueron burlados en sus sentimientos y tienen que seguir buscando, los hay, en fin, que aún no conocen lo que es ser amado, pero sea cual sea el estado de cada uno de nosotros, lo más importante de todo es no dejar ganarse por el escepticismo ni la rutina, no es cierto que el amor esté condenado a extinguirse y nunca vayamos a hallar un amor que sobreviva a todos los obstáculos y podamos caminar junto a él hasta el fin de nuestra existencia. No, si hay algo a lo que no debemos abrir la puerta en nuestras vidas es al escepticismo, hay que vivir con entusiasmo, con pasión y no hay mejor combustible para alimentar esa llama que el amor.
Uno de los grandes poetas y dramaturgos españoles fue el genial Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635) y uno de los más prolíficos de la literatura universal, pues se le atribuyen más de 3000 sonetos, cuatro novelas y centenares de obras de teatro , que algunos especialistas cifran en unas 1800 obras. Fue un gran escritor, pero si su obra fue intensa y genial no lo fue menos su vida, una vida marcada por el amor y la pasión y el motivo por el que hoy le traigo al Mentidero. Ya en sus primeros años de juventud las mujeres le habían distraido a tal punto que había abandonado en 1581 sus estudios en la Universidad de Alcalá de Henares , que había iniciado en 1577 .
Félix Lope de Vega y Carpio, uno de los poetas españoles que mejor ha sabido hablar del amor en sus versos , cuya vida es tan intensa como su obra, llenas de amores apasionados que dejaban sus profundas huellas en la belleza de los versos que luego componía para sus amadas a las que escondía tras bellos sobrenombres como Filis para Elena Osorio o Belisa para Isabel de Urbina   
Este joven Lope de 19 años se ve obligado a emplearse como secretario de aristócratas y a escribir algunas comedias de encargo para poder sobrevivir.Y es entonces cuando conoce al que será su primer y gran amor de su vida, ese amor que nunca llegará a olvidar haciendo buenas las palabras de Charles Etienne “siempre volvemos al primer amor”. Ella se llama Elena Osorio, aunque en sus poemas la llamará “Filis” , separada del también actor Cristóbal Calderón e hija del empresario teatral Jerónimo Vázquez. Pero aquel amor morirá en 1587, cuando Elena acepta casarse con un noble, Francisco Perrenot, por su dinero y prestigio. Lope, que la había amado con esa pasión del primer amor , dedica un hiriente soneto a su amada, a la que considera que ha vendido su amor por la posición social , pero también la dedicó versos tan hermosos como estos:
Amor, enfermedad de los sentidos
fundada en tiernos, fáciles antojos
¡qué presto satisfaces a los ojos
lo que pudo faltar a los oídos!
Algunos pensamientos , atrevidos
a darme más victorias que despojos
dieron dulce principio a mis antojos
y entraron a robar desconocidos
Vienes y vas, amor;pero no eres 
poderoso ni igual en tus extremos 
porque bien sabes que si matas mueres
Comienzas bien;pero tu mal tememos
porque vienes, amor cuando tu quieres
y no te puedes ir cuando queremos
Y que razón tiene Lope en estos versos ¿verdad? El amor viene sin avisar, cuando él quiere, pero una vez que ha entrado en nuestro corazón sin llamar a la puerta no somos capaces de hacer que se marche, lo hará sólo cuando él lo decida . En esos versos  Lope se dirigía contra el padre de Elena Osorio por venderla al mejor postor, unos versos que dicen 
Una dama se vende a quien la quiera.
En almoneda está. ¿Quieren comprarla?
Su padre es quien la vende, que aunque calla 
su madre la sirvió de pregonera   
Como consecuencia de estos escritos contra la familia de Elena Osorio, ahora esposa de un poderoso noble, Lope de Vega es desterrado ocho años de la corte y dos de Castilla, y en caso de desobediencia sería condenado a muerte. Pero para entonces Lope ya se había enamorado de Isabel de Urbina, hija del pintor Diego de Urbina. Fue un amor tormentoso que no contaba con el beneplácito del padre , por lo que Lope la secuestró con el consentimiento de ella, para casarse luego por poderes en 1588 . Si Elena Osorio aparecía como Filis en sus poemas, Isabel de Urbina recibirá el nombre de “Belisa” y poco después partía con la Armada Invencible con la que Felipe II pretendía conquistar Inglaterra. Tras el fracaso de esta expedición militar regreso al lado de Isabel con la que viajó a Valencia y luego a Toledo, y allí vivieron hasta la muerte de Isabel de Urbina en 1594 mientras daba a luz.
Ya en 1595, cumplido el destierro de ocho años, regresa a Madrid donde compagina su brillante carrera como dramaturgo con una no menos brillante lista de amantes. Finalmente, en 1598, vuelve a casarse con Juana Guardo, un matrimonio extraño pues Juana era una mujer poco agraciada y sus enemigos sospechaban que se había casado con ella por dinero. Con ella tendría tres hijas y un hijo. Pero Lope no podía centrar su amor en una sola mujer y al mismo tiempo se enamora de Micaela de Luján, otro de los grandes amores de Lope
Micaela era una mujer de gran belleza aunque inculta, actriz y viuda de un militar que había viajado al Perú en 1596 para no regresar jamás de allí. La relación con Micaela no tendrá la profundidad de la de Elena Osorio ni la de Isabel de Urbina, será un amor sosegado y tranquilo, que se prolonga en el tiempo y le dará nada menos que siete hijos, entre ellos su hija predilecta, Marcela. Durante mucho tiempo Lope de Vega mantendrá  sus dos familias paralelas , la formada con Juana Guardo y la constituida con Micaela de Luján, a la que habrá que unir otras relaciones paralelas como la actriz Jerónima de Burgos.
Interior de la casa de Lope de Vega en Madrid, actualmente convertida en Museo y donde paso el gran dramaturgo y poeta los últimos años de su vida
Jerónima era también actriz y estaba casada con un actor, lo que no impide que surja el amor entre ella y Lope, un amor apasionado y turbulento. Convivirá con ella en Segovia y en Toledo y le dará en sus versos el nombre de Gerarda. Para mantener tantos hogares y tantos hijos, Lope tuvo que dedicarse a escribir sin descanso, lo que se halla en el origen de su descomunal producción literaria e hizo que Miguel de Cervantes, que no se llevaba muy bien con él, reconociese su esfuerzo llamándole “Monstruo de la naturaleza” . Pero la vida le depara dos golpes casi seguidos, primero la muerte en 1612 de su hijo Carlos Félix y un año después su esposa Juana de Guardo. Lope sufre una profunda crisis espiritual y decide hacerse sacerdote , aunque él mismo se da cuenta que en su alma hay una tensión entre su amor a  Dios y su amor a las mujeres. Así lo escribe:
“Yo he nacido en dos extremos, que son amar y aborrecer; no he tenido medio jamás… Yo estoy perdido, si en mi vida lo estuve, por alma y cuerpo de mujer, y Dios sabe con qué sentimiento mío, porque no sé cómo ha de ser ni durar esto, ni vivir sin gozarlo”
Pero los últimos años de Lope iban a devolverle aquella pasión que había sentido junto a Elena Osorio. Surge ahora una joven veinteañera de hermosura extrema llamada Marta de Nevares. Marta había sido casada a la fuerza siendo casi una niña, y Lope la conoce cuando ella se traslada a vivir con su marido a Madrid. A pesar de la diferencia de edad se inicia entre ellos una relación apasionada pero también bajo el temor de ser descubiertos, tanto por el marido de Marta como por la condición de sacerdote de Lope. Ella es una mujer de gran sensibilidad, y se convierte en el motivo de inspiración de muchos de los versos de Lope. Marta y Lope tienen una hija, la relación de Marta con su marido cada vez es más complicada pero todo se soluciona con la muerte de éste.
Por fin Lope y Marta pueden vivir juntos con su hija, pero entonces comienzan de nuevo las adversidades. Marta pierde la vista, se queda ciega, y Lope la cuida sin desfallecer, día y noche. De pronto, un día, recupera de nuevo la visión, pero cuando parecía que la dicha sonreía de nuevo a los amantes una nueva desgracia, más terrible aún, lo arruina todo. Marta se vuelve loca, pierde la razón, y combina momentos de total abatimiento con otros raptos de furia terrible. Así lo canta Lope en estos versos estremecedores
Aquella, que gallarda se prendía
y de tan ricas galas se preciaba
que a la Aurora de espejo le servía
y en la luz de sus ojos se tocaba
furiosa los vestidos deshacía,
y otras veces estúpida imitaba
el cuerpo en hielo, en éxtasis la mente
un bello mármol de escultor valiente
Un día , súbitamente, Marta parece mejorar. Pero cuando se encendía un rayo de esperanza, la muerte se la lleva para siempre de los brazos de Lope en 1628. De todos sus hijos sólo le quedan con vida su hija Marcela , convertida en monja, y Antonia Clara, la hija que había tenido con Marta de Nevares y la que consuela la soledad  de sus últimos años de vida. Pero incluso de este consuelo se verá privado cuando ella es raptada por un hombre que, curiosamente, se llamaba Juan Tenorio. La joven Antonia apenas tenía diecisiete años y Lope espera en vano que regrese a casa, pero eso nunca sucederá.

RECITADO DEL POEMA VARIOS EFECTOS DEL AMOR DE LA PELICULA “LOPE”

El 25 de agosto de 1635 Lope de Vega baja a un pequeño huerto de su propiedad a regar las plantas y por la tarde se dirige al seminario donde , repentinamente, se desvanece y cae al suelo. Es llevado inconsciente a su hogar donde recupera brevemente la consciencia y pronuncia las que serían sus últimas palabras, dirigidas a uno de sus fieles amigos , Juan Pérez de Montalban “la verdadera fama es ser bueno”. Lope de Vega, también llamado “el Fénix de los Ingenios” moría en su casa y rodeado de amigos la noche del 27 de agosto de 1635, pero sin ninguna de las mujeres a las que tan intensamente amó. Tan sólo su hija Marcela vería pasar el féretro de su padre desde la celosía de su celda en el convento.
He querido hablar hoy sobre Lope porque su vida fue una vida consagrada al amor, amó profunda y apasionadamente, y ese amor jamás se extinguió, a pesar de las desgracias con las que le golpeó la vida, como escribió el poeta alemán Friedrich Holderlin varios siglos después “¿qué son todas las acciones y los pensamientos de los hombres a lo largo de los siglos frente a un sólo instante de amor?” Lope vivió para el amor, no sabía vivir sin él , no podía renunciar a él y gracias a ello tenemos algunos de los mejores versos que se han dedicado a este sentimiento en castellano. Para mi, me quedo siempre con esta hermosa y cierta descripción del amor de la mano del gran Lope de Vega
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno,liberal, esquivo
alentado,mortal,difunto, vivo
leal,traidor,cobarde y animoso,
no hallar , fuera del bien, centro y reposo,
mostrarse alegre,triste,humilde,altivo,
enojado,valiente,fugitivo,
satisfecho,ofendido,receloso
Huir el rostro al claro desengaño
beber veneno por licor suave
olvidar el provecho,amar el daño;
creer que el cielo en un infierno cabe
dar la vida y el alma a un desengaño
esto es amor. Quién lo probó lo sabe
¿Cómo no sentirse reflejado en estos versos inmortales?¿Cuantos millones de seres humanos no se han sentido así al amar, al sufrir un desengaño o la euforia del amor correspondido? Si, el amor duele, el amor puede ser como una enfermedad pero, como canta Leonard Cohen  “el amor no tiene cura  pero es el único remedio para todos los males” Si, el amor hace sufrir, en ocasiones te hace llorar y te roba el sueño y el reposo, ahoga las palabras en tus labios, te vuelve cobarde o intrépido, pero yo no renunciaría ni a un sólo instante de amor, porque es lo más hermoso que podemos encontrar en nuestra existencia. Da igual que sea o no correspondido, lo importante es amar porque estoy convencido que eso nos hace mejores, porque el amor crea belleza y la belleza no es más que un reflejo de la bondad del alma.
Así que , los que tenéis la inmensa fortuna de tener junto a vosotros a la persona que amáis no perdáis nunca la ocasión para decírselo, para compartir cada momento, y para aquellos que no tenemos tanta fortuna siempre nos quedarán versos como los de Lope
olvidar el provecho,amar el daño;
creer que el cielo en un infierno cabe
dar la vida y el alma a un desengaño
esto es amor. Quién lo probó lo sabe
Si Lope, tu sabías bien lo que es el amor. 
Anuncios

NO SEAMOS HOMBRES MASA : LUCHEMOS POR LO IMPOSIBLE

En 1930 ve la luz la que es , quizás , la obra más importante del filósofo español José Ortega y Gasset, titulada “La rebelión de las masas”. En esta obra, hoy demasiado olvidada como muchas otras obras de brillantes pensadores que sufren en silencio su marginación porque todo aquello que nos hace pensar es peligroso en una época donde la mediocridad gobierna a la sociedad, Ortega y Gasset diferencia la sociedad en dos grandes grupos, el hombre masa y el hombre minoría.
Ortega define al hombre masa con estas palabras “Delante de una sola persona podemos saber si es masa o no. Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo- en bien o en mal- por razones especiales, sino que se siente “como todo el mundo”, y, sin embargo, no se angustia, se siente a salvo al saberse idéntico a los demás”  El hombre masa sería aquel que aparece en los momentos de mayor prosperidad, de estabilidad política y financiera , donde el mundo que le rodea no le pone ningún limite a sus apetitos, más bien los estimula para que no se sienta nunca saciado.
José Ortega y Gasset,uno de los grandes pensadores del siglo XX , que hace ya ochenta años hizo una descripción de la sociedad en “La Rebelión de las masas” que tristemente sigue siendo vigente hoy en día.
Este hombre masa piensa que la vida es fácil y posee una falsa sensación de dominio sobre su propio destino, piensa que ha alcanzado  un suficiente desarrollo moral e intelectual lo que le hace cerrarse a escuchar a otros pues no cree que nadie le pueda enseñar más de lo que sabe y valora su propia opinión sobre cualquier tema igual que la de un especialista.  Según Ortega, el hombre masa se sabe vulgar, pero en lugar de tratar de acercarse a los que saben más, a aquellos intelectualmente superiores , proclama el derecho a la vulgaridad y niega el reconocimiento de cualquier instancia superior.
El hombre masa de Ortega ha perdido la curiosidad por aprender, no tiene interés en saber más. Carece de proyectos y, aunque no es consciente de ello, en realidad su vida va a la deriva porque no se plantea objetivos , sólo le preocupa su propio bienestar. Sería algo muy parecido a un niño mimado al que sus padres le han dado todo , una existencia fácil y acomodada, unos derechos por los que no ha tenido que luchar, una sociedad de la que se aprovecha pero a la que no ha contribuido en forma alguna y, aunque tiene capacidad para hacer muchas cosas no construye nada, porque ni siquiera lo intenta.  
Hacía tiempo que no releía este libro pero al hojearlo ahora descubro que está hablando de nosotros, de la sociedad que nos rodea. Nos hemos convertido en hombres masa, sin más aspiración que conservar el bienestar que hemos heredado de nuestros padres pero que ni siquiera sabemos defender. En los últimos años todos los derechos conquistados durante un siglo de luchas, nos han sido gradualmente arrebatados sin apenas oponer resistencia, y nos anuncian nuevos ajustes que degradarán más nuestra situación y ,en lugar de salir a la calle a mostrar nuestro rechazo, no acertamos más que a protestar sin levantar la voz y agachar la cabeza con resignación ante lo inevitable.
Es sorprendente y dramático que un diagnóstico que Ortega realizó para la sociedad de principios de los años 30 siga teniendo validez en nuestros días. ¿Tan poco hemos aprendido en este tiempo?¿Nada nos han enseñado las luchas sindicales, las sufragistas, las revoluciones estudiantiles, los movimientos políticos contra los fascismos y el comunismo del siglo XX? Cuando miro a mi alrededor , pienso que no sólo no hemos aprendido nada, sino que hemos olvidado casi todo lo que sabíamos
      
Termina Ortega diciéndonos que “la vida humana, por su naturaleza propia, tiene que estar puesta a algo, a una empresa gloriosa o humilde, a un destino ilustre o trivial.”  Cada uno de nosotros no somos el centro del mundo y la sociedad y los bienes de este planeta no están puestos ahí para que disfrutemos de ellos sin más. Tenemos una responsabilidad como seres humanos con los demás y con nosotros mismos . No tenemos derecho a la resignación ni al conformismo, porque estaríamos traicionando a todos los que estuvieron aquí antes que nosotros, a los que en su momento dieron la cara y se arriesgaron para darnos un mundo mejor y más justo.



El hombre masa se sabe vulgar pero reivindica su vulgaridad como si fuera un derecho, y aún  cree ser diferente  a la masa en esa  vulgaridad, como vemos en la viñeta,o aunque en realidad no es más que un miembro más de una masa indiferente y dormida



Son tantas las noticias que recibimos cada día sobre las continuas injusticias que nos avocan hacia un mundo menos libre, más pobre , donde las diferencias sociales se acrecientan y los derechos menguan, donde las sociedades occidentales se encierran en sus islas de bienestar pensando que pueden mantenerse al margen de lo que sucede a su alrededor y que los derechos que hoy disfrutamos no necesitan defensa , que están ahí eternamente, que convertimos las palabras de Ortega en una realidad. Vivimos al margen de grandes ideales, de grandes esperanzas , de todo aquello que hace grande la vida y digna de ser vivida.
Yo no quiero ser un hombre masa, no quiero llegar al final de mis días y darme cuenta que he dejado pasar la existencia pensando sólo en mí, en mi bienestar, que no he hecho nada por hacer de este mundo un lugar mejor para las futuras generaciones. Escribía Concepción Arenal que “La dignidad es el respeto que una persona tiene de sí misma y quien la tiene no puede hacer nada que lo vuelva despreciable a sus propios ojos”. Ese es el gran reto de mi vida, y creo que debería ser el de todos nosotros, respetarnos a nosotros mismos para que nunca tengamos que despreciarnos por aquello que no fuimos o no nos atrevimos a ser. Las quejas por lo que sucede, por la situación social, por la crisis, por la pobreza, por las injusticias que nos rodean no tienen sentido alguno si no somos los primeros en combatirlas.
No todos podemos combatir de la misma forma, no todos tienen las mismas fuerzas y el mismo coraje, pero yo lo veo como el amor, lo importante es amar no importa de que forma, ni como, ama y ya está. Pues esto es igual, no hace falta que salgas a la calle si no puedes, pero a tu alrededor puedes hacer muchas cosas para cambiar la realidad, para mejorar el mundo de los que viven contigo , para unirte a otros movimientos que quieren enfrentarse a los grandes poderes, esos poderes que nos llaman al silencio y a aceptar sin protestas el mundo que nos quieren construir.
Una imagen de los recientes disturbios en Argelia por el empeoramiento de las condiciones de vida . El silencio de todos nosotros ante el continuo deterioro de los derechos, no sólo nuestros sino de todo el mundo, lo pagaremos con la rebelión. No se puede guardar silencio ante los abusos de los estados y de los mercados
Tenemos que aprender a ver las cosas de una forma diferente, siguiendo a Antoine de Saint Exupery “no se ve bien sino es con el corazón, porque lo esencial es invisible a los ojos”. Aunque pensemos lo contrario, es el miedo el que nos hace más débiles, el no querer arriesgar para no perder algo nos lleva a perderlo todo y el renunciar a defender lo que es justo, los derechos de los demás, nos lleva a perder nuestros propios derechos. Eso es lo que hacen los poderes que gobiernan este mundo, dividirnos, hacernos creer que son ellos los que actúan por nuestro propio bien, que somos niños que necesitan de su protección y nosotros nos comportamos como si esa fuera la verdad.
Según lo veo, podemos dejar que la vida se deslice junto a nosotros sin hacer nada, tratar de conservar lo poco que tenemos para que no nos lo arrebaten y esperar a que la muerte llegue para que el tiempo borre el paso de nuestra vida por el mundo sin dejar huella alguna, o podemos levantarnos y decidir que , aunque podamos ser derrotados, vamos a disponernos a dar batalla, que no nos da igual lo que suceda con el mundo y que si abandonamos nuestro papel del hombre masa de Ortega, tendremos la fuerza necesaria para cambiar el mundo.

Menos mal que no todo es silencio ante el abuso de los mercados y de los poderes gubernamentales sobre la sociedad. En Francia, un hombre de 93 años llamado Stéphane Hessel, ha escrito un libro titulado “Indignaos” , que ha batido records de ventas y donde llama a  “una insurrección pacífica contra el consumo masivo, el desprecio de los más débiles y la competencia de todos contra todos”. Ojalá su voz no quede sola clamando en el desierto y muchas otras voces le acompañen en su indignación. A sus 93 años es un ejemplo de que todos podemos enfrentarnos a la injusticia

Creo que merece la pena intentarlo con todas nuestras fuerzas y , como decía Miguel de Cervantes“podrán quitarme  los encantadores la felicidad, pero el esfuerzo y el ánimo, eso nunca”  Y el sabía bien lo que decía, porque tuvo una vida llena de penalidades donde apenas conoció algún momento de felicidad, pero nunca perdió la alegría de vivir, sus ganas de obrar con honradez y de luchar por causas justas. Nos lo debemos a nosotros mismos y se lo debemos a todos los que sufren en el mundo, luchemos por lo imposible.

LOS INDEFENSOS : LA PRIMERA REVOLUCIÓN EMPIEZA EN NOSOTROS

Un hombre llama a un programa de radio.Lleva más de dos años en el paro, no recibe ningún subsidio de desempleo, ninguna ayuda pública, no encuentra trabajo aunque lo busca con desesperación y forma parte de ese 40% de familias españolas en las que ninguno de sus miembros trabaja. En su momento no oí esta conversación, pero después de que me la comentasen, la escuché por Internet y me ha conmovido por el drama que se halla detrás de sus palabras.

Este hombre, honrado, porque sólo una persona honrada tendría valor para hablar así, confesó que se había visto obligado a robar comida en los supermercados para alimentar a sus hijos, que cuando llenaba el depósito de gasolina de su coche se marchaba sin pagar, y decía que no se reconocía a sí mismo , que le parecía ser otra persona que nada tenía que ver con aquella que, poco más de dos años antes, estaba trabajando y luchaba como tantos otros  para sacar su vida adelante.

Cuando descendemos de los grandes discursos políticos, de las teorías económicas, de las soluciones con las que se llenan la boca políticos y periodistas para salvar los beneficios de las grandes empresas y mantener un tiempo más este sistema en el que vivimos, y nos encontramos con la realidad de un ser humano que no ha hecho nada malo, que sólo ha tratado de trabajar para tener lo esencial para vivir como hacemos la mayoría de nosotros, y ves como se ha convertido en una víctima de esta crisis, que no entiende de personas y obliga al hombre a aparcar su honradez para sobrevivir un día más, entonces es cuando comprendes la abyección en la que hemos caído, hasta donde llega la ceguera de todos nosotros.
Hay que manifestarse contra la pobreza, pero no sólo con palabras sino con hechos
Si, la ceguera de todos. Porque su situación es el resultado de un capitalismo salvaje que pone el beneficio por delante de cualquier otra consideración,de políticos mediocres, oportunistas o corruptos, o todo a la vez, que siguen las pautas marcadas por los mercados y las grandes empresas, y , finalmente, también  nosotros, los que integramos la sociedad, porque también nosotros somos responsables de lo que sucede , bien por egoísmo, bien por complacencia, bien por indiferencia ante el mal ajeno,bien porque nuestros problemas nos parecen tan graves que pensamos que bastante tenemos como para complicarnos más la vida.
Ahora vendrá la Navidad, las páginas de los periódicos, los mensajes de televisión y nosotros mismos nos empacharemos de escribir o pronunciar palabras llenas de buenos deseos , de amor al  prójimo y por unos días el mundo parecerá un lugar más cálido y humano. Ya sabemos lo que pasa después, viene el mes de enero , el frío vuelve a helar nuestros corazones y el mundo sigue girando y con él las injusticias, la pobreza, el dolor y la soledad de tantas personas indefensas, apartadas del sistema salvaje , y olvidamos que mañana podemos ser nosotros las siguientes víctimas de la fortuna, porque como escribía el gran Miguel de Cervantes, a quién la fortuna siempre le fue esquiva, ” Esta que llaman fortuna, es una mujer borracha y antojadiza, y sobre todo, ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quien derriba”.

Vivimos en un mundo injusto, nunca ha existido un mundo que lo fuera  e incluso podríamos afirmar que nunca la justicia llegó hasta tanta gente como en el pasado siglo XX, cuando una parte importante del planeta alcanzó un grado de bienestar desconocido en la historia de la humanidad, aún con grandes desigualdades entre unas naciones y otras. Lo lógico habría sido evolucionar hacia una mayor prosperidad y , sobre todo, extenderla hacia aquellas naciones que vivían todavía en la pobreza, sin libertad y con una vida sin opciones. Si, eso habría sido lo lógico, pero no contábamos con la fuerza que tiene la avaricia y el egoísmo, el deseo insaciable de acaparar, de querer siempre más, que parece envenenar a la sociedad occidental. Nos hemos convertido en víctimas de nuestra prosperidad, hemos olvidado que si tener es importante aún lo es más ser una persona y que hay valores a los que jamás tuvimos que renunciar. 

Se que no lo hemos hecho conscientemente, sólo abandonamos los mandos de la nave en manos de nuestros políticos y los grupos de poder, y nos olvidamos que defender una sociedad justa, donde nadie se quedase desamparado y donde la gente honrada no tuviese que llegar al robo para conseguir llevar un pedazo de comida a casa, requerían de nuestro esfuerzo diario, de no permitir muchas de las cosas que se han hecho en los últimos años, cuando dejamos al  poder con las manos libres porque a nosotros nos iba bien.

Este hombre que hablaba en la radio podemos ser nosotros mañana y pienso que la única forma de evitar que sigamos dejando un rastro de víctimas, de vidas rotas, de desesperación , de personas que se apagan entre el silencio de todos nosotros, es recuperar las palabras del poeta latino Terencio, que hace dos milenios proclamaba que “Nada humano me es ajeno“.  Muchas veces he escrito ya en estas páginas que es necesario una revolución social, más allá de ideologías, una revolución que acabase con las teorías económicas y políticas que han subordinado al ser humano en favor de otros intereses y que han logrado deshumanizar nuestra sociedad. Ahora estoy más convencido que nunca que esa revolución es necesaria y que debe empezar por nosotros, por mi y por cada uno de los que me leen y por nuestras familias, amigos y extenderse por tota la población.
´Tomás Moro escribió “Utopia” en el siglo XVI, nosotros podemos luchar porque la utopía no sea un libro sino una realidad
Cuando hablamos de la injusticia de la sociedad tenemos que ser conscientes de que la sociedad no es un ente abstracto, no es un concepto filosófico ni una palabra en un diccionario, la sociedad es mucho más, soy yo y todos vosotros, y si es injusta significa que yo mismo estoy siendo injusto. Y si soy consciente de ello podré empezar a darme cuenta de que todo lo que hago es importante, que aunque piense que yo puedo muy poco , ese poco es importante. Cada vez que extendemos la mano a quién nos necesita, cada vez que añadimos nuestra firma contra una injusticia, cada vez que nos manifestamos para defender los derechos de los más débiles, cada vez que denunciamos las mentiras de los políticos y luchamos contra sus políticas que atacan a los más indefensos, estamos encabezando una revolución moral contra la que ningún poder podría luchar, porque ninguna balloneta puede callar a un pueblo entero que lucha por lo que es justo.

Por ejemplo, si hablásemos de España, tendríamos que salir a la calle todos, tanto los que trabajan como los que no, los que tienen dinero como los pobres, para oponernos a medidas como retirar la ayuda de 400 euros a los que ya no tienen nada. Aunque no nos afecte a nosotros directamente, tendríamos que unirnos para evitar que esas personas sufran más y terminen desamparadas. Tendríamos que construir entre nosotros , sin contar con el  poder, una sociedad basada en la ayuda al más necesitado, en la que nadie se sintiera desamparado, apartando nuestras diferencias ideológicas o religiosas, porque estamos hablando de seres humanos, y eso está por encima de cualquier otra consideración.

Me diréis que estas palabras están muy bien pero que son eso, palabras, una utopía irrealizable. Pero tengo respuesta para eso, aunque no es mía sino del escritor Eduardo Galeano “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”. ¿Podéis imaginaros como cambiaría el mundo si realmente luchamos por esa utopía, si creemos que a pesar de que los poderes en contra son muy fuertes ,nosotros somos más y podemos más? Nosotros podemos provocar el cambio, no por las armas, no con la violencia, sino con nuestra actitud, con la guerra sin cuartel contra los que nos quieren engañar, sin ceder un centímetro en nuestras libertades y derechos y defendiendo hasta nuestras últimas fuerzas a los más débiles para que mañana puedan estar junto a nosotros en la batalla.

Que es difícil, seguro que lo es, que puede ser que en nuestras vidas no consigamos un cambio radical, tal vez, pero tenemos que intentarlo, tenemos que creer en que otro mundo es posible y seguro que así lograremos una sociedad donde un hombre honrado no tenga que llamar a la radio para confesar que roba para dar de comer a su familia. Por mi parte no dejaré que nadie me arrebate mi fe en el ser humano y en nuestra capacidad de cambiar el mundo.