GRANDES EXPLORADORES: HORACE-BÉNÉDICT DE SAUSSURE Y LA CONQUISTA DE LO INÚTIL

El escritor y alpinista Georges Sonnier , en uno de sus libros titulado “El reino de la luz”,y respondiendo a la pregunta de por qué afrontar los riesgos de una escalada, qué le impulsa a poner en juego su vida para conquistar una cima , escribe estas palabras “Me dirán , ya lo sé, que nuestras fatigas, nuestros sufrimientos, son inútiles. Inútiles los peligros pasados, inútil la sangre tal vez derramada. Pero es conveniente que, en este mundo corrompido por el utilitarismo, alguien venga alguna vez a dar ejemplo  de desinterés , de gratuidad. Ningún beneficio nos procurará  nuestra aventura, ningún beneficio que se traduzca en dinero. Nuestra acción es pura. Esta pureza es su única razón de ser, nuestra verdadera riqueza. Nos sentimos orgullosos de ella” La belleza de la naturaleza, de un bosque, de un lago, de una montaña ¿para qué sirve?¿se puede acaso vender esa belleza?¿se puede comprar esa belleza como si fuera un objeto cuando se trata de una conmoción espiritual? El filósofo francés Jean Jacques Rousseau decía “Quitad de los corazones el amor por lo bello, y habréis quitado todo el encanto a la vida”. No , la belleza de una montaña, el desafío que representa mientras se yergue frente al ser humano, no se pude valorar en términos económicos, pero es inapreciable para el alma del hombre sensible, del que sabe ver más allá de lo que contemplan sus ojos.

Tal vez por eso, el alpinista francés Maurice Herzog(1919), el primer hombre en conquistar la cumbre del Annapurna , el primer hombre junto a Louise Lachenal(1921-1955), en alcanzar la cima de una montaña de más de ocho mil metros de altura, dijera que “el alpinismo es un deporte, una evasión, a veces una pasión y, casi siempre, una mística”. ¿Cuando se produjo este primer encuentro del hombre con la montaña?¿que pensaría de aquellos enormes cuerpos de roca que se elevaban sobre el terreno como gigantes?¿cómo no pensar que aquello podía ser la residencia de los dioses o los cuerpos de gigantes petrificados por algún dios? Si, las montañas fueron miradas con temor y reverenciadas como divinidades, contempladas como murallas infranqueables que separaban a los hombres, rodeadas de leyendas y supersticiones hasta que un día, un hombre , quedó cautivado por su belleza pero no se conformó con amarla en silencio,sino que decidió que había que conquistar aquella belleza, aunque ello significara poner en juego su vida. Pero antes de conocer su historia y la del nacimiento del alpinismo , miremos atrás para conocer a las que son las grandes protagonistas de este relato, las montañas.

DOCUMENTAL SOBRE LA CORTEZA TERRESTRE, LAS PLACAS CONTINENTALES Y LAS MONTAÑAS

En el origen del relieve de nuestros continentes , de las montañas y los volcanes se halla la tectónica de placas, que explica la deriva continental y como la colisión entre las diferentes placas continentales dan lugar a terremotos, erupciones volcánicas, el nacimiento de islas y el surgimiento de las grandes cordilleras montañosas

Esta “gran elevación del terreno” como escuetamente lo define el Diccionario de la Lengua Española, , ha ido surgiendo por el plegamiento del terreno causado al chocar las diferentes placas continentales,  y como todo lo que existe, también han tenido un nacimiento, que en el caso de las grandes cordilleras montañosas, tuvo lugar durante tres períodos diferentes. El período Caledoniano u orogenía Caledoniana(orogenía significa “origen de las montañas”), el más antiguo de todos, pues tuvo lugar hace 400 millones de años y sus montañas son ya ancianas, redondeadas por la erosión del viento y los glaciares, como las que podemos encontrar en Inglaterra, Irlanda, Gales, Noruega y Escocia, de donde toma su nombre, pues Caledonia era el nombre que los romanos daban a las tierras escocesas. El segundo período es conocido como  Plegamiento Herciniano, más moderno que el Caledoniano, pues sus montañas se formaron hace unos 270 millones de años y donde surgieron cordilleras como los Apalaches en los actuales Estados Unidos , y los Urales que separan Europa y Asia.

El último de los tres grandes períodos de formación de las cordilleras montañosas  es el del Plegamiento Alpino, que tuvo lugar hace unos 35 millones de años y de la que surgieron las mayores cordilleras que encontramos hoy en la Tierra, como los Alpes y los Himalayas, cordilleras que todavía hoy siguen creciendo y no han terminado su proceso de formación y que , por su juventud, aún no han sufrido el desgaste de la erosión , por lo que encontramos en ellas , en particular en el Himalaya, las principales alturas del planeta, entre ellas la montaña más alta de todas, el Everest , con sus 8.845 metros de altura, aunque aún se sigue debatiendo y calculando su altura exacta. Estos son los períodos que los científicos han determinado para explicar el origen de las diferentes cordilleras montañosas, pero ya decía al principio que las montañas han tenido un significado espiritual y místico a lo largo de la historia y aparecen vinculadas a casi todas las religiones como lugares sagrados donde residen los dioses o donde los hombres entran en contacto con la divinidad.

Mapa con las diferentes placas continentales, sus límites y la dirección de su desplazamiento.La tectónica de placas es una teoría que explica la estructura de la superficie de la tierra y los fenómenos que han modelado su relieve. Según esta teoría la parte superior de la corteza terrestre, la más fría y rígida, llamada litosfera, forma una serie de placas fragmentadas en diferentes placas que se desplazan sobre la astenosfera , una capa que se halla entre los 250 y los 660 kilómetros de profundidad compuestas por materiales semifundidos sobre los que se desplazan las placas de la litosfera. En los bordes de estas placas es donde se producen los movimientos que dan origen a los terremotos, las erupciones volcánicas y también los plegamientos de los que luego nacerán las grandes cordilleras. El primer en aventurar que los continentes se movían sobre la superficie terrestre fue el científico alemán  Alfred Wegener(1880-1930) aunque el creía que se debía a fuerzas de marea producidas por la deriva de los dos Polos .La teoría de la tectónica de placas resolvía las causas de la deriva continental. (imagen procedente de http://www.profesorenlinea.cl )

Sin duda, el más conocido de estas residencias divinas es el Monte Olimpo de la mitología griega,la montaña más alta de toda Grecia con sus 2917 metros,  donde residía el padre de todos los dioses, Zeus, junto al resto de los dioses olímpicos. Para los griegos las grandes montañas eran en realidad unos dioses primordiales , los Ourea, hijos de la diosa Tierra, Gea, y hermanos del dios del Cielo, Urano, y del dios del Mar, Ponto y eran representados por los artistas como ancianos encaramados sobre los picos de las montañas. Pero no sólo hallamos este carácter sagrado en la mitología griega, entre los seguidores de la religión hindú existe la devoción por el mítico y sagrado Monte Meru , cuyas dimensiones serían colosales, con más de 450.000 kilómetros de altura , con forma de cono truncado, donde residirían los dioses y bajo cuya base se halla un continente, el Yambu Duipa , formado por cuatro países , atravesado a su vez por siete cordilleras montañosas. También en China, el confucionismo nos habla de las cinco montañas sagradas como símbolo de los poderes de la naturaleza que conservan la fertilidad y la estabilidad.

En cada esquina del planeta y en las culturas más diversas encontramos este concepto sagrado de la montaña, desde el  judaísmo donde aparece de nuevo la montaña sagrada que vincula al hombre con Dios, cuando Moisés asciende al Monte Sinaí para recibir las Tablas con los Diez Mandamientos, hasta Australia donde las antiguas culturas aborígenes adoraban la montaña sagrada de Ayers Rock o Uluru, una montaña de arenisca rojiza que se eleva a 348 metros de altura  y con ocho kilómetros de perímetro en medio de una gran llanura en los Territorios del Norte australianos. Desde el Machu Pichu en los Andes peruanos, sagrado para los incas, al Teide en las islas Canarias, sagrado para los guanches, desde el sagrado Monte Fuji en Japón , al Monte Ararat entre Turquía y Armenia donde algunos afirman que aún descansan los restos de la bíblica Arca de Noé, las montañas ejercen su fascinación sobre el hombre, elevándose hacia el cielo como un camino que nos acercara a la divinidad. Pero ahora tenemos que descender de nuevo al mundo de los hombres y a la cordillera montañosa que se convertiría en la cuna de una nueva raza de hombres, los alpinistas.

Uluru o Ayers Rock, la montaña sagrada para los aborígenes australianos, célebre porque adopta distintas coloraciones según la hora del día y la inclinación de los rayos solares que inciden sobre la montaña, destacando la belleza del color rojizo que adquiere al atardecer, como vemos en la fotografía de la imagen. Es un ejemplo más de la naturaleza sagrada de las montañas en culturas de todo el mundo, la atracción mística que ejercen sobre el ser humano. Como dijera el alpinista Maurice Herzog “No es más quién más alto llega, sino aquel que influenciado por la belleza que le envuelve, más intensamente siente”, la montaña es más que una elevación del terreno, para muchos es un camino de transformación espiritual, una forma de encontrarse a sí mismo (imagen procedente de http://locuraviajes.com )

 Y ese lugar , esa cuna del alpinismo , se halla en Europa y recibe el nombre de Alpes.No sabemos de donde procede su nombre, pues los investigadores no saben si fueron las tribus celtas, germánicas o el Imperio Romano los encargados de bautizarle con este nombre.Los celtas conocían con el nombre de Alpe a toda montaña que fuera escarpada mientras que en la mitología germana estos daban el nombre de Alp a un espíritu que habitaba en las cumbres más altas y de vez en cuando descendía a los valles para aterrorizar a la gente que habitaba en los pueblos vecinos.Los romanos utilizaban el término latino albus para referirse al color blanco, parecido al empleado por los celtas , alb, y de ambos podría derivar Alpes como una referencia al color blanco de sus cumbres, o también de otro término latino, altus, que significa “alto”. Sea como fuere, con este nombre conocemos hoy al sistema montañoso más importante de Europa que se extiende desde el Golfo de Génova hasta el Danubio por el Noreste y el Mar Adriático por el Sureste, donde nacen ríos como el Rin, el Po o el Ródano.

Su proceso de formación fue muy prolongado , debido a la convergencia de las placas continentales europea y africana causantes del plegamiento alpino que daría lugar tres grandes bloques dentro de la cordillera alpina, los Alpes Occidentales, cuyas estribaciones llegan hasta las orillas del Mar Mediterráneo en Francia y ocupa parte de los territorios de Francia, Suiza e Italia y donde se encuentra la máxima altura de Europa Occidental, el Mont Blanc, los Alpes Centrales, que se extiende por los territorios de Austria , Suiza, Alemania e Italia y , finalmente, los Alpes Orientales que casi llegan a enlazar con las primeras elevaciones de la Cordillera de los Cárpatos . Sin embargo, desde el año 2005 esta tradicional división de los Alpes ha sido sustituida por otra que distingue sólo entre los Alpes Occidentales y los Alpes Orientales . Adoptando la forma de un arco de dimensiones colosales, que ocupa cerca de 300.000 kilómetros cuadrados de superficie y una longitud de 1300 kilómetros en su parte exterior, contiene hasta 82 cimas que superan los cuatro mil metros de altura

En este mapa vemos señalado con una linea verde la extensión de la Cordillera de los Alpes, con sus  300.000 kilómetros cuadrados de superficie que se extiende por los territorios de Francia, Italia, Suiza ,Monaco,Eslovenia, Liechtenstein, Alemania y Austria. Durante siglos a nadie se le ocurrió subir a las montañas, en parte porque no se veía ningún provecho en ello y en parte por una serie de leyendas y supersticiones como la existencia de dragones o reinos de hadas en las cumbres o la creencia de que cualquier hombre que pasara la noche en ellas moriría y nunca más regresaría a los valles. El espíritu del alpinista se resume en la frase del montañero Lionel Terray ” ¿Por qué subir montañas? Porque están ahí.”(imagen procedente de http://www.viajealosalpes.greatnow.com )

En esta cordillera , con un clima que es suave en sus valles por debajo de los 1000 metros, con temperaturas que oscilan entre los tres grados bajo cero de media en invierno y los 22 grados centígrados en verano mientras que en las zonas a partir de los 1800 metros las temperaturas oscilan entre los 3 grados en verano y los ocho bajo cero de media en invierno, los hombres comenzaron a establecerse hace unos cinco mil años , aunque sería a partir del avance de Roma cuando tenemos noticias de algunas de las tribus que habitaban en sus valles, en su mayoría de origen celta, como los sedunos , los nantuates o los veragros. En este terreno habitaban águilas reales, rebecos, zorros rojos, jabalíes que corren por laderas y valles cubiertos por hayas, robles y , sobre todo , pinos. Y en los Alpes Occidentales, por encima de cualquier otra cumbre, destacaba una gran montaña , que se convertirá en el primer desafío para los pioneros de la montaña , el Mont Blanc, con sus 4810 metros de altura.

Durante siglos los habitantes de esta cordillera sólo miraron con temor a las montañas y pocos fueron los que intentaron siquiera recorrer parte de sus laderas e incluso en una fecha tan tardía como 1726, cuando comenzaba el siglo de la Ilustración, el del reinado de la Razón, el médico y naturalista suizo Johann Jakob Scheuchzer(1672-1733), escribía un “Itinera Alpina”  en el que describía los diferentes dragones que  vivían en las cumbres alpinas acompañado con dibujos de cada uno de ellos. Otra leyenda decía que en su cumbre vivía la reina de las hadas , “la diosa blanca”, que se dedicaba a tejer el destino de los habitantes del valle . Además permanecía viva la creencia de que quién pasara la noche en un glaciar hallaría allí la muerte, por lo que cualquier intento de escalada tenía que limitarse a la distancia que se pudiera recorrer en un sólo día. Pero en el siglo XVIII esto estaba muy cerca de cambiar, gracias a un joven aristócrata suizo llamado Horace-Bénédict de Saussure(1740-1799). Sobrino de Charles Bonnet (1720-1793), filósofo y biólogo descubridor de la partenogénesis, la reproducción asexual de ciertos organismos, la influencia de éste le llevó a estudiar botánica. Será precisamente su interés en la botánica lo que le llevará hasta los Alpes para estudiar las especies que se desarrollaban allí.

Viendo esta fotografía podemos imaginar mejor lo que sintió Horace-Bénédict de Saussure al contemplar la mole granítica del Mont Blanc que se yergue sobre la población de Chamonix “no estaba habituado aún a estos grandes espectáculos, de modo que esta vista me causó una impresión que no se borrará jamás de mi recuerdo” Era el 24 de julio de 1760 y ese día nació en el joven aristócrata una pasión que ya no se extinguiría y que desde entonces han sentido miles de montañeros , el amor a montaña. Con sus 4810 metros de altura, es la montaña más alta de Europa Occidental y su cumbre está compartida, en virtud de  un acuerdo  firmado en 1860, por Italia y Francia. Durante el siglo XVIII era conocida como la Montaña Maldita (imagen procedente de http://www.lazapatilla.com ) 

Su primer contacto verdadero con la montaña tendría lugar en 1760, cuando llega al valle de Chamonix, en territorio francés pero junto a las fronteras de Italia y Suiza y a los pies del Mont Blanc . Desde que era un niño Saussure se había sentido atraído por la montaña ,él mismo diría después “desde la infancia he sentido la pasión más encendida por las montañas” y en su Ginebra natal, en Suiza, había recorrido las pequeñas elevaciones que rodeaban la ciudad , pero la visión de la mole granítica del Mont Blanc iba a cambiar su vida y el comienzo de una aventura que aún continúa en nuestros días, el alpinismo. El 24 de julio de 1760 Saussure decidió iniciar la escalada de una de las montañas situadas en frente del Mont Blanc, el Col de Brévent  de 2525 metros, un magnífico mirador para poder contemplar la cima del gigante alpino . Sobre la impresión que causó en el joven botánico suizo aquella escalada , cito sus palabras extraídas de “Pioneros de lo imposible” del escritor español Javier Jayme “Subí allí en un día esplendido. Era mi primer viaje a través de los Altos Alpes y no estaba habituado aún a estos grandes espectáculos, de modo que esta vista me causó una impresión que no se borrará jamás de mi  recuerdo”

Saussure experimentó lo que otros muchos alpinistas sentirían en los siglos siguientes , el amor. Se enamoró de la montaña , la convirtió en su sueño aunque también era consciente de sus limitaciones y así lo reconoció en sus escritos al referirse a la impresión que le había causado la montaña “vi su cima como absolutamente inaccesible”. Además sabía que ese deseo de alcanzar la cima de una montaña sería visto por sus contemporáneos como una excentricidad y algo absurdo, por lo que necesitaba hallar una razón que lo justificase, y esa razón sería el interés científico, pues se proponía  realizar diferentes experimentos como medir la presión atmosférica en la cima , las diferencias de temperaturas con la altura , un estudio de las plantas  que crecían en esa altitud , la composición de la atmósfera y otros experimentos. En aquella época se desconocían los términos de oxígeno y nitrógeno , ni los efectos que la falta de oxígeno, la hipoxia, podía provocar en el ser humano, lo que se llama el mal de altura .

DOCUMENTAL “ASÍ SE HIZO LA TIERRA” SOBRE LOS ALPES Y ALGUNOS DE  SUS ENIGMAS

Explica la naturaleza de los Alpes y da respuesta a algunos enigmas como el hallazgo de restos marinos en sus cimas y como el genio renacentista Leonardo Da Vinci descubrió algunos de estos fósiles marinos, a miles de metros sobre el nivel del mar y a más de 150 kilómetros del mar más cercano.

El mal de altura comienza hacia los 2400 metros de altura y sus síntomas son mareos, nauseas, falta de apetito, dolores de cabeza , trastornos de sueño y agotamiento físico y a partir de los 7500 metros se alcanza la Zona de la muerte , donde el cuerpo humano sólo puede permanecer un tiempo limitado debido a la escasez de oxígeno disponible para respirar, pero esto es algo que no se sabría hasta el año 1953, cuando fue descrito por el médico suizo, Edouard Wyss-Dunnat(1897-1983). Los casos más graves de mal de altura pueden llegar a la muerte causada por un edema pulmonar, cuando el corazón comienza a fallar aumentando la presión de las venas que pasan a través de los pulmones y el líquido es empujado hacia los alveolos pulmonares que quedan llenos de líquido  , con lo que se dificulta la respiración  y puede provocar la muerte por asfixia y fallo del corazón. Aunque más grave aún es el edema cerebral con la acumulación de líquido en el tejido cerebral que causa primeramente debilidad, dolores de cabeza, desorientación, alucinaciones y culmina en el coma y la muerte a no ser que se descienda con rapidez.

Pero todo esto era desconocido en la época de Saussure , aunque vimos como la montaña estaba rodeada de miedos y supersticiones como la de los dragones que habitaban en sus cumbres o la creencia de que aquel que pasara la noche en sus glaciares no saldría vivo de la montaña. Saussure no creía en estas cosas pero si en la dificultad de escalar el Mont Blanc por lo que decidió ofrecer una recompensa económica a quién lograra hallar una ruta por la que se pudiera acceder a la cumbre de la gran montaña, la “Montaña Maldita” , como era conocida por muchos. Pero en los años siguientes nadie lograría hallar esa ruta , aunque si hubo numerosas expediciones, contando algunas de ellas con la participación del propio Saussure, que año tras año se dirige a Chamonix en verano para intentarlo de nuevo. Los Alpes ,y el Mont Blanc en particular, se había convertido en una obsesión, como el mismo reconocía “Mi cabeza está tan llena de este proyecto que es una fatiga y casi una enfermedad”. En 1775 una expedición integrada por cuatro guías del valle alcanzaron los 3900 metros de altitud y decidieron regresar sólo cuando comprobaron que se les haría oscuro antes de poder regresar al valle, el auténtico terror de entonces por las leyendas que rodeaban a las noches alpinas.

El joven aristócrata que era Horace Bénédict de Saussure en 1760 se quedó fascinado por el Mont Blanc, que a partir de entonces se convertiría en una obsesión para el que también llegaría a ser un importante botánico. Pero sin duda , al margen del mérito de sus trabajos científicos, Saussure pasaría a la historia por ser el fundador del alpinismo

En 1785 Saussure encabezaba una ambiciosa expedición acompañado por nueve guías pero no lograba superar la altura alcanzada por la expedición de 1775, y así llegamos al 8 de junio de 1786. En ese día había dos expediciones al asalto de la cumbre del Mont Blanc, pero el mal tiempo les había obligado a retroceder. Pero uno de los integrantes del grupo, un cazador y buscador de cristales de roca nacido en Chamonix y llamado Jacques Balmat(1762-1834) que se había animado a participar en la expedición para cobrar la recompensa ofrecida por Saussure ya que carecía de recursos económicos, se rezagó en el camino de descenso examinando unas rocas, y cuando quiso reunirse con los demás era demasiado tarde, el viento había borrado las huellas en la nieve. Comenzó a afrontar en solitario el descenso pero le sorprende una violenta tormenta y se vio obligado a pasar la noche protegiéndose como pudo del frío y el hielo , aunque logrando sobrevivir a casi cuatro mil metros de altura. Al día siguiente, y cuando todos le daban por muerto, regresaba al valle, demostrando que era posible sobrevivir una noche en un glaciar y que se podía intentar la conquista de la cima en más de un día.

Ese mismo día iría al médico para curarse de las quemaduras causadas por la nieve y conocería al doctor Michel Gabriel Paccard(1755-1827). Paccard había estudiado medicina en Turín, pero además era un apasionado de las ciencias naturales y de la botánica, por lo que haría amistad con Saussure durante sus estancias en Chamonix, donde Paccard había nacido. Y sería Saussure el que despertó en Paccard la pasión por la montaña . También ambicionaba hallar el camino hacia la cumbre del Mont Blanc, aunque no por la recompensa económica ofrecida por su amigo aristócrata, sino por la curiosidad científica y su espíritu aventurero. El día anterior había seguido la expedición en la que participaba Balmat a través de su catalejo y cuando éste acudió a su consulta no tardaron en ponerse de acuerdo para realizar un nuevo intento de subir a la montaña. Paccard renunciaría a la recompensa económica pues sólo le interesaba la ciencia y también el reconocimiento público, y el dinero quedaría para Balmat.

Escultura en homenaje al  doctor Michel Gabriel Paccard , que junto a  Jacques Balmat, fueron los primeros en alcanzar la cima del Mont Blanc inaugurando la era del alpinismo. Si Jacques Balmat no hubiera pasado aquella noche en solitario en la montaña demostrando que era posible sobrevivir a una noche en la montaña, quizás habrían pasado años hasta que alguien se hubiera atrevido a hacerlo, y si Paccard no hubiera animado a Balmat cuando este quería abandonar la ascensión por el frío y las dificultades que estaban encontrando,  tampoco lo habrían logrado . Formaron un equipo extraño, dos hombres de personalidades e intereses muy diferentes pero con un mismo objetivo, conquistar la cima del Montblanc. Podrían haber dicho como el alpinista George Leigh Mallory(1886-1924) desaparecido cuando trataba de escalar el Everest “¿Hemos vencido a un enemigo? A ninguno, excepto a nosotros mismos. ¿Hemos ganado un reino? No, y no obstante sí. Hemos logrado una satisfacción completa, hemos materializado. Luchar y comprender, nunca el uno sin el otro, esta es la ley.”

Estos dos hombres con intereses, personalidades y edades diferentes, partieron juntos el 6 de agosto de ese año de 1786 con un equipo donde, entre otras cosas, llevaban material científico como un barómetro,un termómetro, una brújula, además de alimentos y ropa de abrigo, apenas nada comparado con el equipo de un alpinista de nuestros días, ni siquiera llevaban cuerdas y piolets. Después de pasar la noche en la Montagñe de la Côt, al día siguiente emprendieron el camino hacia la cumbre, y , gracias a la experiencia de Balmat en la anterior ascensión, pudieron atravesar sin contratiempos los peligrosos seracs, nombre que se da a grandes bloques de hielo fragmentados por grietas que pueden convertirse en trampas para los alpinistas, pues a menudo se hallan recubiertas de nieve y no se ven. Para sortear las grietas de mayores dimensiones ponían los bastones en paralelo como si se tratara de un puente. Tras muchos esfuerzos y bastante cansados , llegaron al Petit Plateau, situado a 3.650 metros de altitud y finalmente alcanzaron el Grand Plateau, que era el límite conocido hasta entonces ,después de haberse visto obligados a tallar peldaños en el hielo para seguir avanzando y con el calor del Sol dificultando más la marcha pues reblandecía la nieve , como nos cuenta Paccard “Cuatro veces cedió la nieve bajo nuestros pies , pero evitamos un desastre echándonos rápidamente hacia delante sobre nuestros bastones, colocados horizontalmente” 

Estaban a casi a 4000 metros de altitud, eran las cinco de la tarde y la falta de oxígeno les hacía caminar muy despacio, al tiempo que el frío se hacía más intenso sobre todo por el fuerte viento que les azotaba,   y en un cierto momento Balmat pretende retroceder, pero Paccard le anima y prosiguen la ascensión. Por fin , a las 18:23 horas de la tarde del 8 de agosto de 1786  Michel – Gabriel Paccard y Jacques Balmat alcanzaban la cima y se convertían en los primeros hombres en conquistar la cumbre del Mont Blanc, la montaña más alta de Europa Occidental, mientras desde Chamonix Saussure había contemplado la hazaña de aquellos hombres con un catalejo. En la cumbre hicieron algunos experimentos , como medir la presión con el barómetro, para luego descender . Pero aún quedaba un sueño por cumplir, el del propio Horace-Bénédict de Saussure, que pagaría su recompensa a Balmat  y este le acompañaría al año siguiente en una nueva expedición hacia la cima del Mont Blanc.

Escultura que representa a Horace-Bénédict de Saussure y Jacques Balmat que parece señalas al aristócrata suizo el camino hacia la cumbre.Un año después de llegada de los primeros hombres  a la cumbre del Montblanc , Saussure vería cumplico su sueño y alcanzaría también la cima de la Montaña Maldita. Durante el siglo XIX se sucederían las expediciones a su cumbre y también en el siglo XX , una ascención , no por repetida, menos peligrosa . Sólo entre el año 2002 y el 2007 dejaron su vida en las laderas de esta montaña cincuenta personas. El interior del Macizo del Montblanc ha sido horadado por el hombre pues entre 1957 y 1965 se construyó un tunel de 11,6 kilómetros de longitud que pone en comunicación las dos partes de la frontera entre Francia e Italia  

Así nos lo cuenta el propio aristócrata, aquel joven que diecisiete años antes se había enamorado de la Montaña Maldita “Finalmente llegaba el momento tan deseado y el 1 de agosto de 1787 me puse en marcha, acompañado por un criado y dieciocho guías” Siguiendo la misma ruta que un año atrás había llevado a Balmat y Paccard a su cima, y guiado siempre por Balmat, Saussure veía como aquel sueño de juventud se hacía realidad el 3 de agosto de 1787 a las once de la mañana . Emocionado, Saussure nos dejaría el relato de sus emociones en aquel instante mágico en el que un hombre ve cumplido un sueño “No daba crédito a mis ojos, me parecía un sueño cuando veía a mis pies estas cimas majestuosas, estas agujas terribles, el Midi, la Argentière , el Géant , a cuyas solas bases me había resultado tan difícil y arriesgado acceder. Ahora percibía sus analogías , su relación, su estructura y , con sólo una mirada, disipaba todas las dudas que años de trabajo no habían podido esclarecer”. A pesar de sentirse mareado y con dolores de cabeza, síntomas de mal de altura, Saussure realizó varios experimentos en su cumbre , al abrigo de una tienda que le montaron sus compañeros de escalada.

Después de cuatro horas la expedición inició el camino de descenso a Chamonix. El alpinismo acababa de nacer , esa actividad que es mucho más que un deporte para convertirse en una mística, en un encuentro del hombre con la montaña y consigo mismo. Tiempo más tarde, Saussure describiría así sus sentimientos en la cima “¡Que momento para la meditación!De cuantas fatigas y privaciones no me compensaron aquellas breves horas!El alma se eleva y, en medio del majestuoso silencio, uno cree oír la voz de la naturaleza y convertirse en su confidente”. El relato de esta expedición y de otras que realizó por los Alpes junto con las numerosas observaciones científicas realizadas en ellas, como la temperatura , la fuerza de la radiación solar, el nivel de humedad del aire a diferentes altitudes, la temperatura de los glaciares y de los lagos, ríos y arroyos que encontraba en la ascensión así como la descripción de las plantas que crecían en esas altitudes, fueron reunidos en cuatro volúmenes bajo el título de “Viajes por los Alpes” . Moriría el 22 de enero de 1799, pero su sueño hecho realidad sería transmitido en los siglos siguientes a miles de hombres que no dudarían en poner sus vidas en juego, enamorados de la montaña , como lo estuvo aquel joven suizo en un verano de 1760.

Una escena que representa el camino de Saussure hacia la cima acompañado por  18 guías y el propio Jacques Balmat que también acompañaría años después a la primera mujer en ascender al Mont Blanc, Marie Paradis. ¿Qué alimenta el corazón de estos hombres que entonces y ahora arriesgan su vida por llegar a la cima de las cumbres de estas grandes montañas? Tal vez les mueve lo que decía el alpinista catalán Joan Enric Farreny(1952-1976), muerto en una escalada “A lo mejor esperamos que, cualquier día, superando un desplome, o subiendo una arista, nos venga a la mente la respuesta de todas nuestras dudas, a esta insatisfacción permanente que llevamos dentro” (imagen procedente de http://samm.org.ar )

Bastantes años después, en 1808, llegaría a la cima del Mont Blanc la primera mujer, Marie Paradis(1778-1838), acompañada de nuevo por Jacques Balmat y doce años después, en 1820, tendría lugar el primer accidente mortal durante la décima expedición a la cumbre de la Montaña Maldita. Una avalancha sepultó una expedición científica cuando los científicos obligaron a continuar la escalada a los guías a pesar de las advertencias de estos por el mal tiempo que hacia muy peligrosa la marcha. Tres de los trece guías murieron bajo la nieve. Este accidente haría que los guías se unieran para formar la Compañía de Guías de Chamonix en 1823 para regular su actividad y establecer unas medidas adecuadas de seguridad para afrontar la escalada . En cuanto a Jacques Balmat moría en 1834 , mientras realizaba unas prospecciones en el valle en busca de oro y después de haber escrito su autobiografía Jacques Balmat or The First Ascent of Mont Blanc: A True Story”  y su compañero en aquella primera ascensión a la cima del Mont Blanc, el doctor Michel-Gabriel Paccard, moría unos años antes , en 1827 , siendo reconocido como uno de los más importantes pioneros del montañismo, pues fue por su decisión y coraje que aquel 8 de agosto Paccard y Balmat alcanzaron la cumbre.

Y así termino este artículo, que quiero cerrar con las palabras del aviador y escritor francés Antoine de Saint Exupéry(1900-1944) , con las que define lo que la montaña significa, su significado más allá del deporte, su naturaleza mística, sagrada, donde el hombre no sólo se enfrenta a las dificultades y peligros de la escalada, sino a sí mismo, a sus límites, a sus miedos, para descubrir al ser humano que llevamos oculto debajo de los convencionalismos sociales “Di a cada uno, tienes razón, porque tienes razón. Pero condúcelos más alto en su montaña; pues el esfuerzo de escalara, que rehusarían por ellos mismos , exige tanto de los músculos como del corazón ¿cómo conocerán los hombres sus actos si no han escalado trabajosamente la montaña en soledad, para trasmutarse en silencio?” Pocos placeres más hermosos que el alcanzar una cima de montaña, por muy humilde que esta sea, pues supone una victoria de nuestra voluntad y también un encuentro con la naturaleza, con el concepto sagrado de la montaña y un encuentro con nosotros mismos. El que ha subido a una montaña comprenderá lo que Saussure sintió aquel 24 de julio de 1760 Subí allí en un día esplendido. Era mi primer viaje a través de los Altos Alpes y no estaba habituado aún a estos grandes espectáculos, de modo que esta vista me causó una impresión que no se borrará jamás de mi recuerdo”n

El Macizo del Mont Blanc con el valle y la localidad de Chamonix a sus pies. Sobre el significado de la montaña y el alpinismo Antoine de Saint Exupéry escribió estas palabras que son el colofón adecuado a esta hermosa historia de la relación entre el hombre y la montaña  “No me interesa aquel que haya conocido,llevado en litera , mil cimas de montañas y así observado mil paisajes , porque, en primer lugar, no conocerá uno solo verdaderamente y, luego, porque mil paisajes no constituyen más que una partícula de polvo en la inmensidad del mundo. Me interesará sólo el que haya ejercitado sus musculos en la ascensión de una montaña , aunque sea la única, y así estar capacitado para comprender todos los paisajes por venir , y, mejor que el otro, los mil paisajes que le han enseñado” (imagen procedente de http://www.photo-production.info )
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