HISTORIAS DE LA MEDICINA: SEMMELWEIS , EL SALVADOR DE LAS MADRES

Hoy nos parece normal la higiene en los hospitales, las medidas de asepsia y esterilización del material quirurgico pero no siempre fue así, es más , solo ha sido así desde hace menos de 150 años, pues hasta entonces los hospitales olían a pus , a podredumbre, a carne corrompida .Los hospitales eran más parecidos a mataderos que a un lugar donde se sanaba a la gente , los pacientes morían en sus camas víctimas de las infecciones y esto era aceptado como algo inevitable  contra lo que no se podía luchar y nadie pensó en la forma de combatirlo, nadie hasta que un joven húngaro  comenzó a trabajar como ayudante de la primera clínica de obstetricia de Viena, el Hospital General. Se llamaba Ignaz Philipp Semmelweis y aún no sabía que su vida iba a estar marcada fatídicamente por la incomprensión y la sordera de los mediocres que se negaron a escuchar su voz y con ello condenaron a miles de personas a una muerte absurda e innecesaria.

Semmelweis había nacido en Budapest en 1818, que entonces se hallaba dentro del territorio perteneciente al Imperio Austro-Hungaro, en un barrio de mayoría alemana. Con 19 años, viaja a Viena para estudiar Derecho en su Universidad pero su vida cambia cuando asiste a una autopsia y decide abandonar Derecho por la carrera de Medicina en la que había descubierto su verdadera vocación. Estudia con algunos de los médicos más importantes de su época como Joseph Skoda(1805-1881), partidario de una corriente médica conocida como nihilismo terapéutico que consistía en dejar la recuperación de los pacientes a su propia naturaleza, sin intervenir más que con dietas y destacando sobre todo por lo certero de sus diagnósticos, Carl von Rokitansky (1804-1878), que creó un método de autopsia conocido como “Técnica de Rokitansky” todavía utilizado en nuestros días y de las que el llegó a realizar o supervisar más de 70.000 a lo largo de su vida,  y Ferdinand Ritter von Hebra(1816-1880) uno de los más destacados dermatólogos de su tiempo. Estos tres hombres estaban detrás de la fundación de la Escuela Moderna de Medicina de Viena que impulsaría la renovación de la medicina de su tiempo.

Durante siglos las fiebres puerperales era el riesgo mortal al que se enfrentaban las mujeres , que morían poco después del parto aquejadas de fuertes fiebres, inflamaciones y supuración. Hasta el descubrimiento de la penicilina en el siglo XX  el único arma del que disponía la ciencia médica era la higiene, pero tampoco esto era contemplado hasta que Semmelweis inició su particular cruzada por la higiene en los hospitales, la desinfección del instrumental quirúrgico, la limpieza de la ropa y de las manos de los propios doctores y enfermeras. Semmelweis diría “El deber más alto de la medicina es salvar la vida humana amenazada, y es en la rama de la obstetricia donde este deber es más obvio.”  pero pudo comprobar a lo largo de su vida que este deber no era tan obvio para muchos (imagen procedente de http://cleanhandss.blogspot.com )  

Cuando en 1839  se inaugura la Escuela de Medicina de Budapest, Semmelweis decide regresar a su ciudad natal para terminar allí sus estudios pero descontento con el nivel de la enseñanza que recibía regresa a Viena donde obtiene el título de Medicina en 1844 y dos años después, en 1846, entra a trabajar como ayudante en la clínica de obstetricia del Hospital General de Viena , bajo la dirección del profesor Johann Klein(1788-1856), que veinte años antes había sustituido al prestigioso doctor Johann Boer (1751-1835) que había sido el principal especialista en obstetricia de su tiempo. Mientras Boer había estado al frente de la clínica de obstetricia del Hospital General de Viena, el índice de muertes entre las mujeres que habían dado a luz a causa de las llamadas fiebres puerperales había disminuido gracias a la aplicación de medidas de higiene tan básicas como lavarse las manos después de practicar una autopsia o de atender a otra enferma .  A finales del siglo XVIII se habían publicado los primeros estudios sobre la existencia de un agente contagioso al que denominaban “miasmas” y que podía provocar la muerte aunque se desconocía en que consistían estos agentes infecciosos

Sin embargo, estos estudios no eran tenidos en cuenta por la mayoría de los médicos de su tiempo y cuando Klein, al que Boer consideraba  “el menos capacitado entre los incapacitados”, le sustituye en su cargo elimina todas estas medidas de higiene que consideraba inútiles. Cuando Semmelweis se convierte en su ayudante  la sección de obstetricia del Hospital General de Viena estaba dividida en dos subsecciones, una que estaba destinada a las clases de obstetricia para los estudiantes de medicina, y otra donde las parturientas eran atendidas por las mujeres que se estaban formando como comadronas,  que eran las que se encargaban de cuidar la salud de las mujeres durante el embarazo y asistirlas en el parto . Las mujeres que acudían al Hospital a dar a luz eran en su mayoría de las clases sociales más bajas, cuando no indigentes, ya que las mujeres de buena familia y con mayores recursos económicos daban a luz en sus hogares. Sólo en su primer mes de trabajo Semmelweis observa como de las 208 mujeres que habían ingresado en la sección de obstetricia habían muerto 36 víctimas de las fiebres puerperales. Desde el 1% de fallecimientos con Boer se había pasado a casi el 29% en algunos meses.

XIX en Vizcaya. Los hospitales eran entonces poco más que lugares a los que iba a morir la gente. No sería hasta la década de los años cuarenta de ese siglo cuando empieza a emplearse la anestesia y aún se desconocía la asepsia, por lo que las infecciones hospitalarias mataban más pacientes que las propias enfermedades corrientes . El olor a pus y podredumbre inundaba las estancias .(imagen procedente de http://www.euskonews.com )

Las fiebres puerperales , que hoy es más conocida como sepsis puerperal, era y es un proceso infeccioso grave, que afecta a todo el organismo después de que la mujer haya dado a luz y en los 15 días posteriores al parto y es  causado por bacterias como la Escherichia Coli . Una vez que el feto es expulsado estas bacterias penetran en el organismo de la madre e infectan el endometrio, que es la mucosa que recubre el interior del útero. A continuación, las bacterias invaden todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo, provocan fiebres altas, malestar general , taquicardias, caída de la tensión arterial y fallo renal además de inflamaciones y supuración de pus por todo el cuerpo , desde el hígado a los riñones o las meninges.A lo largo de la historia la mujer había pagado un caro tributo por dar a luz, un tributo de  muerte que  no distinguía entre nobles y campesinas, entre reinas y la más anónima indigente. Así, por ejemplo , el doctor Martín de Salinas narraba la muerte de la esposa del emperador Carlos V(1500-1558) y madre del futuro rey de España Felipe II (1527-1598), la emperatriz Isabel de Portugal(1503-1539), víctima como tantas otras mujeres de las fiebres puerperales.

“Por las cartas que el Doctor Matías llevó entendió Vuestra Majestad el parto de la Emperatriz y como parecía quedar buena cuando partió. Lo que después ha sucedido es que el viernes en la noche le vino una calentura(fiebre) recia que en toda la note la tuvo con gran congoja; y sin quitársela pasó el sábado y el domingo, empeorando de cada hora, de suerte que por estar flaca temía de su persona y no tenían seguro de su salud. Y el domingo por la tarde le vino la calentura más recia y congojas tan recias que entonces pensó que acabara , lo cual duró hasta el martes al medio día que le dejó la calentura con un sudor y aliviose con unas cámaras de sangre(flujos de sangre, hemorragias) que le vinieron, y así estuvo alegre martes y miércoles, tan flaca como Vuestra Majestad podrá pensar. Y como su virtud no bastara a resistir los accidentes tan recios, el miércoles después de pasada media noche comenzó a arreciar la calentura y Su Majestad a enflaquecer  de suerte que jueves a la mañana , primero de mayo, andaba ya al cabo; y haciendo sus cosas como verdadera cristiana , dio el ánima a Dios el dicho día jueves a primero de mayo después del medio día.”

Nada podían hacer los médicos de entonces ,cuando no se conocían los antibióticos , para salvar a estas mujeres del silencioso enemigo que había infectado su organismo pero si había algo que se podía hacer para evitar que esta infección llegara a su interior. Semmelweis se da pronto cuenta que el número de muertos en la sección de obstetricia, donde se da clase a los estudiantes de medicina, es muy superior a la sección de obstetricia donde son atendidas las mujeres por comadronas.Si en la primera hemos visto que en ocasiones llegaba hasta el 29% de muertes en algunos meses, aunque la media era del 10%, en la sección atendida por las comadronas apenas era de un 1%. Semmelweis deduce que si la fiebre puerperal se tratase de una epidemia el número de muertes tenía que ser similar en las dos secciones, pero no era así. Cuando le comunica  su inquietud a Klein este se limita a encogerse de hombros. Las mujeres habían muerto durante toda la historia de fiebre puerperal y así seguiría siendo. Podríamos definirlo como el fatalismo de los mediocres, que ante un problema prefieren eludirlo antes que enfrentarse a él.

Este es el esquema del proceso deductivo que utilizó Semmelweis para encontrar la causa que provocaba las muertes de las mujeres parturientas en su sección de obstetricia, muy superior al nivel de fallecimientos  en la sección de la que se encargaban las comadronas. Mientras que Semmelweis y sus estudiantes pasaban de la sala de autopsias del depósito de cadáveres a la sala de obstetricia sin lavarse, las comadronas, que tampoco usaban medidas de higiene, al menos no entraban en contacto con los cadáveres. Eso hizo pensar a Semmelweis que algo en estos cadáveres era transportado por los médicos en sus manos y luego con ellas infectaban a las mujeres. (imagen procedente de http://adrianamartinez1236.blogspot.com )    

Pero Semmelweis no era así. No sabemos si habría leído la obra del médico y poeta norteamericano Oliver Wendell Holmes (1809-1894) publica en 1843 con el título de “Sobre el contagio de la fiebre puerperal” donde hacía la siguiente recomendación  “un médico dedicado a atender partos debe abstenerse de participar en necropsias de mujeres fallecidas por fiebre puerperal, y si lo hiciera deberá lavarse cuidadosamente, cambiar toda su ropa, y esperar al menos 24 horas antes de atender un parto” . La verdad es que este consejo de Wendell había sido despreciado por las máximas autoridades médicas de su tiempo, pero Semmelweis era un hombre sensible y no podía sentarse indiferente viendo impotente como morían decenas de mujeres a su cargo sin conocer el motivo. Acompañaba a sus alumnos diariamente a la sala de autopsias para sus estudios y después, sin proceder a lavarse ni cambiarse la ropa, aún con el olor de los cadáveres en sus manos ,procedían luego a examinar a las mujeres que se hallaban en la sección de obstetricia, tanto a las que estaban preparándose para el parto como a las que ya habían dado a luz, sin saber que la muerte la llevaban en sus manos.

Con el deseo de averiguar que era lo que causaba la muerte de estas mujeres Semmelweis se esmeraba en estas exploraciones, las hacía más detenidamente, pero el resultado fue que en los siguientes meses se multiplicó el número de muertes en su sección, alcanzando una media del 12% mientras en la de las comadronas permanecía estable en el 0,9%. Semmelweis no entendía el motivo y se desesperaba . Escribía “Todo quedaba sin la menor explicación , todo era dudoso.Sólo el gran número de muertes era una realidad indudable, eso y la indiferencia de las enfermeras y el resto de médicos ante esta tragedia cotidiana” , lo que le sumía aún más en sus inquietudes , causándole una depresión.Por esta época escribe a uno de sus amigos,”No puedo dormir ya. El desesperante sonido de la campanilla que precede al sacerdote portador del viático, ha penetrado para siempre en la paz de mi alma. Todos los horrores, de los que diariamente soy impotente testigo, me hacen la vida imposible. No puedo permanecer en la situación actual, donde todo es oscuro, donde lo único categórico es el número de muertos”.

Semmelweis era un hombre sensible, que no pudo permanecer al margen mientras veía como a su alrededor morían las mujeres sin saber el motivo de su muerte. Pero la humanidad no era un rasgo característico en los hospitales de la época  y los esfuerzos de Semmelweis sólo tuvieron la respuesta de la incomprensión y el desprecio, que poco a poco fueron marginándolo y causándole un desequilibrio mental que se manifestaría en sus últimos años de vida . Un caso más del triunfo de la soberbia de hombres que se creían sabios y no quisieron asumir el esfuerzo de entender las nuevas ideas de Semmelweis

Uno de sus mejores amigos, profesor de medicina forense en el Hospital General de Viena, Jacob Kolletschka(1803-1847), consigue convencerle para que se tome unas semanas de vacaciones temiendo que esté a punto de sufrir una crisis nerviosa. Semmelweis accede y el 2 de marzo de 1847 viaja a Venecia para pasar tres semanas alejado de Viena y de la fiebre puerperal. Pero Semmelweis no podía borrar de su mente la imagen de aquellas mujeres consumidas por la infección. Cuando regresa a Viena el 20 de marzo vuelve inmediatamente al Hospital para seguir trabajando. Pero echa en falta a su amigo Jacob Kolletschka. Le espera pacientemente, pero no llega y cuando pregunta a uno de sus ayudantes donde está, sorprendido le responde si no se había enterado de la noticia, el doctor Kolletschka  estaba muerto. Mientras daba clases a sus  estudiantes, uno de ellos le hizo un pequeño corte sin querer en el brazo con el bisturí. Kolletschka no le prestó mayor atención pero al día siguiente comenzó a tener fiebre y sentir escalofríos  y pocos días después, el 13 de marzo de 1847, once días después de la partida de Semmelweis, Kolletschka moría a los 43 años de edad. Semmelweis pide que le permitan realizar la autopsia del cadáver de su amigo y descubre que presentaba las mismas inflamaciones y supuraciones que los de las mujeres víctimas de la fiebre puerperal.

Semmelweis escribe “Emocionado todavía por los tesoros artísticos de Venecia, y profundamente trastornado por la noticia de la muerte de Kolletschka , lo que se impuso por encima de todo en mi excitado espíritu, con una irresistible claridad, fue la identidad existente entre la enfermedad que se llevó a mi amigo y aquélla bajo cuyas garras vi morir a tantos centenares de parturientas” De pronto se hace la luz en la mente de Semmelweis, si la muerte de Kolletschka se había producido a causa del corte de un bisturí que se estaba utilizando en una autopsia, quiere decir que se había infectado por alguna sustancia del cadáver, los mismos cadáveres que él y sus alumnos tocaban antes de examinar a continuación a las mujeres en la sala de obstetricia.Eso explicaría la diferencia de muertes entre su sección y la de las comadronas , ya que estas no tocaban los cadáveres ni bajaban a la sala de autopsias y si eso era así significaba que él y sus alumnos habían llevado la muerte a aquellas desdichadas. Semmelweis llegó a pensar incluso en el suicidio , con la conciencia atormentada por todas aquellas muertes. Años después escribiría “solo Dios sabe el número de mujeres que por mi causa han bajado a la tumba prematuramente”

La orden de Semmelweis de lavarse antes de tocar a las parturientas, como vemos en la imagen, tuvo un efecto inmediato, y redujo el número de muertes en poco tiempo del casi 12% de media a menos del 3%. Sin embargo , estas medidas fueron mal recibidas por muchos estudiantes y también por las enfermeras. Klein, el superior de Semmelweis, que además no compartía sus métodos, conseguiría destituirlo y desacreditar su investigación. Si le hubiera apoyado se habrían podido ahorrar miles de muertes (imagen procedente de http://www.infectologiapediatrica.com )

Finalmente , y sin contar con su superior , el 15 de mayo de 1847 ponía este cartel en la puerta de la clínica de obstetricia “A partir de hoy, 15 de mayo de 1847, todo médico o estudiante que salga de la sala de autopsias y se dirija a la de alumbramientos tiene la obligación , antes de entrar en ésta, de lavarse cuidadosamente las manos  en una palangana con agua clorada dispuesta en la puerta de entrada. Esta disposición rige para todos.Sin excepción. P.I.Semmelweis”. En ese mismo mes de mayo el porcentaje de muertes en la sala de obstetricia es del 12,34% ,pero en los meses siguientes el porcentaje de fallecimientos desciende hasta el 3,04%. En octubre, sin embargo, se encuentra con que todas las mujeres que se hallaban en la sala sufren de fiebre puerperal y Semmelweis deduce que no sólo se puede transmitir la infección de un cadáver a una persona viva, sino también entre personas vivas y ,a partir de ese momento, aún establece normas de higiene mucho más estrictas que incluyen la limpieza de todos los instrumentos quirúrgicos. Aunque hoy nos pueda parecer increíble, entonces los bisturís no se limpiaban ni desinfectaban, simplemente se limpiaba la sangre en la propia ropa del médico.

Sin embargo, la obsesión de Semmelweis por la limpieza no es bien recibida por muchas enfermeras y estudiantes que presentan sus quejas a Klein, que además no comparte las ideas de su subordinado y está decidido a prescindir de él a la mínima oportunidad. Semmelweis había comunicado sus avances a sus antiguos profesores,  Joseph Skoday y Ferdinand Ritter von Hebra, que le animan a que escriba un artículo sobre ello, pero a Semmelweis no le gusta escribir y piensa que basta con los resultados de su trabajo, que en 1848 ya alcanzan unos resultados sorprendentes, reduciendo la mortalidad al 1,33% . Hebra escribe un artículo sobre las investigaciones de Semmelweis  en la revista de la Real e Imperial  Sociedad de Medicina de Viena en diciembre de 1847 y otro en abril de 1848 pero sin lograr apenas repercusión entre los especialistas . En 1849, Haller, médico de la Sociedad de Medicina de Viena, toma partido por Semmelweis y escribe “La significación de este descubrimiento para los hospitales en general y en especial para las salas de cirugía es de tal magnitud que parece digno de la máxima atención por parte de todos los hombres de ciencia”.

Tabla comparativa donde se puede ver la diferencia de muertes entre la primera división de obstetricia , la de los estudiantes de medicina, y la segunda división de obstetricia que era de la que se encargaban las comadronas. En el gráfico podemos ver como el porcentaje de muertes de la primera división se disparó durante el primer año que estuvo Semmelweis, cuando comenzó a examinar con mayor detenimiento a las pacientes y lo único que lograba era facilitar la infección. Esto le remordería la conciencia durante el resto de su vida (imagen procedente de http://francoitaliano.blogspot.com )

Con el apoyo de Skoda se organiza una comisión para que se investigue los trabajos de Semmelweis  pero entonces interviene Klein, celoso de su ayudante . Como Semmelweis era de origen húngaro y en 1848 se había manifestado a favor de los revolucionarios que se habían pronunciado contra el emperador austríaco , Klein aprovecha esta circunstancia para denunciarle ante el gobierno de Viena, lo que provoca que la comisión de investigación sea suspendida y su contrato rescindido.Finalmente, primero el 15 de mayo y después el 18 de junio Semmelweis expone sus investigaciones en la Real e Imperial Sociedad de Medicina, logrando algún eco entre sus miembros, aunque muy escaso. Con el apoyo de Skoda logra un nuevo puesto pero no le dejan trabajar con mujeres vivas para seguir avanzando en sus estudios. Desesperado ante la sordera general de la sociedad médica vienesa decide abandonar la ciudad para regresar a Budapest. Uno de sus antiguos profesores y de los pocos apoyos que tenía, el profesor Hevra, escribe al conocer su marcha Cuando se haga la Historia de los errores humanos se encontrarán difícilmente ejemplos de esta clase y provocará asombro que hombres tan competentes, tan especializados, pudiesen, en su propia ciencia, ser tan ciegos, tan estúpidos”.

Mientras se producen estas discusiones, las mujeres seguían muriendo en las camas de los hospitales sin que se hiciera nada por evitarlo, por culpa de esos ciegos y estúpidos, en palabras de Hevra, especialistas que se negaban a aceptar lo evidente, prisioneros de la cadena del pasado que les impedía aceptar  cualquier idea nueva, aunque fuera razonable. Ya en Budapest ,en la primavera de 1851, visita la sala de obstetricia del Hospital San Rafael y allí contempla una escena que le servirá para despertar de la depresión que amenazaba con apoderarse de él. El cirujano que cuida de las parturientas también atiende a los pacientes con infecciones en el quirófano y va de una sala a otra sin lavarse. El resultado es que de las seis mujeres internas, una ha muerto, otra está moribunda y las cuatro restantes muy graves, todas afectadas por fiebre puerperal. Pide hacerse cargo de la sección de obstetricia y se lo conceden el 20 de mayo de 1851. Ahora ya no sólo insiste en la higiene de los estudiantes y las enfermeras y la desinfección del material quirúrgico , sino también de la ropa de la cama  y después de seis años de lucha logra que de un total de 933 parturientas  sólo fallezcan ocho.

Archivo:Ignaz Semmelweis 1861 Etiology front page.jpg
Portada de su obra “Etiología, concepto y profilaxis de la fiebre puerperal” con la que Semmelweis hacía un último intento desesperado por hacer oír su voz y convencer a las autoridades médicas de su tiempo, pero una vez más el desprecio y el silencio fueron la única respuesta. A lo largo de esta historia es como si Semmelweis hubiera chocado durante toda su vida contra un muro de incomprensión que terminó agotando sus fuerzas. Quien debía ser honrado como un gran benefactor por su descubrimiento , terminaría sus días en un sanatorio mental  

El 18 de julio de 1855 es nombrado catedrático de obstetricia de la Universidad de Pest , pero ante el ambiente hostil de muchos por lo que consideran una obsesión de Semmelweis , escribe una carta abierta dirigida a todos los profesores de obstetricia en la que podemos leer “Me habría gustado mucho que mi descubrimiento fuese de orden físico, porque se explique la luz como se explique no por eso deja de alumbrar, en nada depende de los físicos. Mi descubrimiento, ¡ay!, depende de los tocólogos. Y con esto ya está todo dicho… ¡Asesinos! Llamo yo a todos los que se oponen a las normas que he prescrito para evitar la fiebre puerperal. Contra ellos, me levanto como resuelto adversario, tal como debe uno alzarse contra los partidarios de un crimen! Para mí, no hay otra forma de tratarles que como asesinos. ¡Y todos los que tengan el corazón en su sitio pensarán como yo! No es necesario cerrar las salas de maternidad para que cesen los desastres que deploramos, sino que conviene echar a los tocólogos, ya que son ellos los que se comportan como auténticas epidemias…”

Venciendo su aversión a escribir, en 1860 publica “Etiología, concepto y profilaxis de la fiebre puerperal” defendiendo la desinfección y la higiene como medidas para evitar la fiebre puerperal. Por desgracia, una vez más, su obra sólo merece el desprecio de la comunidad científica. Desesperado, escribe al célebre obstetricia  Friedrich Wilhelm Scanzoni (1821-1891) “Si usted tiene por errónea mi teoría , le desafío a que me comunique las razones que le inducen a ello, pero si usted, señor , sin haber refutado mi teoría, sigue enseñando a sus alumnos y alumnas la doctrina de la fiebre puerperal epidémica, ante Dios y ante el mundo le acuso de asesino” y a otra de las eminencias de estos años, Philipp Franz Balthasar von Siebold (1796-1866), que también se oponía a las teorías de Semmelweis, le escribe “Los gemidos de las parturientas moribundas ahogan la voz de mi corazón. No compartir mis opiniones vale tanto como ser un asesino”. Es fácil imaginar la desesperación de este hombre que sabía que estaban muriendo centenares, miles de mujeres cuyas muertes eran facilmente evitables pero nadie quería verlo, permanecían ciegos a la evidencia.

BREVE VÍDEO DEL CANAL HISTORIA SOBRE LA HISTORIA DE LA ASEPSIA Y SEMMELWEIS

Semmelweis comienza a sufrir un progresivo deterioro mental, tiene alucinaciones e incluso se ve obligado a interrumpir sus clases cuando estalla en llantos compulsivos.Llega a abrazar a una de sus hijas por la noche exlamando que alguien la quería secuestrar y asesinar. Su esposa busca la ayuda del doctor Hebra y mediante engaños consiguen llevarle a un asilo para dementes en Viena con el pretexto de que Hebra quería ver a su antiguo alumno. Cuando Semmelweis se da cuenta del engaño trata de revolverse y le ponen la camisa de fuerza. Sin embargo, Semmelweis ya llevaba la muerte en su interior, en una de sus últimas operaciones se había cortado con un bisturí , lo que le provocó la misma infección contra la que había luchado durante casi veinte años. El 14 de agosto de 1865, después de varias semanas de sufrir fiebres altas y delirios, Ignaz Philipp Semmelweis fallecía a los 47 años de edad  , víctima de la enfermedad que tanto había combatido y que aún seguiría causando la muerte de miles de mujeres en los años siguientes hasta que las teorías de Semmelweis se impusieron gracias a las aportaciones de Joseph Lister(1827-1912), Robert Koch (1843-1910) y Louis Pasteur(1822-1895), pero eso lo veremos en otro artículo

Hoy podemos ver en el Hospital  General de Viena una estatua dedicada al profesor Semmelweis con una inscripción en la que podemos leer “El salvador de las madres”. Semmelweis abrió el camino para la comprensión y la prevención de las infecciones que durante siglos habían causado la muerte de millones de personas, pero nadie quiso escuchar su voz y miles de personas ,en particular de mujeres, perdieron la vida víctimas de la soberbia de unos hombres de ciencia que preferían permanecer fieles a las ideas heredadas que hacer el esfuerzo de estudiar las innovaciones que les proponía Semmelweis. Como decía el escritor español del siglo XVII Francisco de Quevedo, “Más fácil es escribir contra la soberbia que vencerla” Semmelweis pagó esta lucha con su propia cordura y con una muerte prematura ,pero la historia hizo justicia , aunque demasiado tarde para los que perdieron la vida por la ceguera de aquellos hombres que se consideraban sabios. Nadie como Ignaz Philipp Semmelweis se merece este título por el que pasará a la historia, “el salvador de madres”

La estatua en honor y homenaje de Semmelweis  erigida en Viena , junto al Hospital General en cuya sala de obstetricia estuvo trabajando. Una madre con su hijo en el regazo mira con admiración a Semmelweis que, con justicia, hoy es considerado “el salvador de las madres”. Millones de mujeres debieron su vida en las décadas siguientes a la lucha de Semmelweis   
Anuncios

LA BACTERIA E.COLI Y UNA HISTORIA DE LA LUCHA CONTRA LAS INFECCIONES

Estos días es noticia en Europa, y en particular en Alemania, la infección alimentaria causada por la bacteria Escherichia coli, que de momento ha afectado a más de mil personas y ha provocado la muerte de otras catorce,  mas una muerte en Suecia   donde además habían registrado otros 39 casos . En España también se está estudiando un caso en San Sebastian de un hombre que presenta los mismos síntomas y recientemente estuvo de viaje en Alemania. Aunque en un principio las autoridades alemanas señalaron a los pepinos importados desde España como foco del contagio, lo cierto es que en estos momentos el foco de la infección es desconocido, aunque ya se conoce como “crisis de los pepinos”. La Escherichia coli, la causante de esta dolencia , debe su nombre al doctor Theodor Escherich (1857-1911) un pediatra de origen alemán que la descubrió en 1885 .

La Escherichia Coli es una bacteria intestina, que se encuentra en el intestino humano y en el de los animales, sobre todo en el vacuno. Resiste temperaturas extremas, de incluso, hasta -20 grados en frío, mientras que en calor resiste hasta los 70 grados. Se transmite a través de las heces o por contacto con aguas residuales contaminadas con heces, y la mejor forma de prevenirla es a través de un lavado profundo de las hortalizas Los síntomas son una diarrea en principio acuosa que a las pocas horas se vuelve sanguinolenta y el tratamiento no es con antibioticos , sino que se centra en el mantenimiento de las constantes vitales y la hidratación ya que contiene una toxina llamada Shiga que al entrar en contacto con el antibiótico parece producir más toxina y se agrava el estado causando un Síndrome Urémico Hemolítico, que puede acabar en fallo renal.



La senadora de Sanidad de Hamburgo, Cornelia Prüfer, ha confirmado este martes que los pepinos españoles no son el origen de la infección por Escherichia Coli, pero el daño ya está hecho a pesar de imagenes como la de la fotografía donde se trata de demostrar que los pepinos españoles están en óptimo estado. El portavoz de los supermercados Kaisers alemanes ha confirmado que ya no están vendiendo ningún producto español. El sector hortofrutícoloa estima las perdidas en 200 millones de euros semanales (foto procedente de http://www.elmundo.es)   

 No sólo las hortalizas y verduras pueden convertirse en focos de transmisión de la enfermedad, sino también las carnes crudas, y, de hecho, fue descubierta por primera vez en 1982 durante un brote de diarrea aguda con sange en Estados Unidos. Las últimas noticias descartan que la procedencia sea de los pepinos españoles y se permanece en la ignorancia del foco contaminante. Las declaraciones precipitadas del gobierno alemán han causado un daño serio a la agricultura española, pues incluso a pesar de la rectificación alemana Estados Unidos ya ha anunciado un cuidado especial con los productos hortifrutícolas procedentes de España.

Pero lo que quiero ahora es buscar en la historia los momentos claves en la lucha contra las enfermedades infecciosas como la causada por la Escherichia Coli, porque si hoy nos parece evidente como se contagian las enfermedades, que son los microbios y las bacterias, todos estos conocimientos son recientes pues hasta el siglo XIX no se conocía la existencia de los microbios y era común, por ejemplo, que los médicos usaran la misma ropa durante todo el día e incluso durante toda la semana, llena de sangre procedente de heridas de otros pacientes , por lo que a menudo moría más gente en los hospitales de la que se curaba por causa  de las infecciones, al igual que sucedía con los partos, donde las infecciones acaban con la vida de muchas madres a través de las llamadas fiebres puerperales. El primer paso en esta lucha contra un enemigo invisible se daría en el siglo XVII con la invención del microscopio.

Imagen de la Escherichia coli, que de momento ha causado 15 muertes en Alemania y hasta 1300 personas infectadasLa Escherichia coli, la causante de esta dolencia , debe su nombre al doctor Theodor Escherich (1857-1911) un pediatra de origen alemán que la descubrió en 1885 y su tratamiento se basa en dejar que el sistema inmunológico la termine derrotando pues los antibióticos parece que agravan la situación al provocar que segregue más toxinas que pueden causar un fallo renal y la muerte. La infección se produce por la ingestión de carnes crudas o verduras y hortalizas contaminadas a través de heces y aguas residuales, donde habita la Escherichia coli , además de en el tracto intestinal(imagen procedente de http://www.vulgaris-medical.net )  

 La invención del microscopio es objeto de disputa, ya que se atribuye tanto al astrónomo, físico y matemático  italiano Galileo Galilei(1564-1642) como al holandés Zacharias Janssen.(1538-1638) , aunque sería este último el que empezó a fabricarlos en el año 1608 con dos lentes compuestas. Lo cierto es que en la obra del medico inglés  William Harvey (1578-1657) ya aparece mencionado el microscopio en 1628. Gracias a él Harvey pudo exponer su teoría de que la circulación de la sangre estaba ligada al corazón y no al hígado como se creía hasta entonces. Harvey describía el corazón como una bomba que impulsa la sangre a las arterias mientras la recibe a través de las venas. Como veis, los conocimientos sobre el funcionamiento de nuestro organismo son muy recientes.Ya en 1658, gracias al microscopio, el holandés Jan Swammerdam(1637-1680) observa por primera vez los glóbulos rojos de la sangre y los describe , comprobando que su forma era redondeada y sin núcleo , y afirma que esa forma es común a todas las especies a excepción de los aves, anfibios, peces, reptiles y los camélidos , pues estos tienen núcleo y su forma es elíptica.

Archivo:RobertHookeMicrographia1665.jpg
En 1665 Robert Hooke publicaba “Micrographia” con más de 50 observaciones realizadas con el microscopia. En la imagen sobre estas lineas , Hooke reproduce lo que vio al microscopio al observar una lamina de corcho. La forma de celdillas hizo que bautizase a estas como células, aunque no podía demostrar que estaban en los seres vivos, ya que se trataba de celulas vegetales muertas. Pero ya empezaba el ser humano a introducirse en el mundo microscópico hasta ese momento invisible a sus ojos  

El microscopio seguiría ayudando al avance de la ciencia en la obra del físico, matemático y naturalista inglés Robert Hooke(1635-1703) quién, además de descubrir la respiración de las plantas, publicaría en 1665 su obra “Micrographia” en la que  describiría un total de 50 observaciones realizadas con el microscopio entre ellas la de una lamina de corcho, donde Hooke observó que estaba formada por unas estructuras de formas similares a las celdillas de un panal y a cada una de estas estructuras en forma de celdilla la llamó célula, aunque no pudo demostrar que estas formaban parte de los seres vivos. Las células que Hooke había observado en el corcho eran células vegetales muertas . Así llegamos al año 1683, y a la figura de  otro holandés nacido en la misma ciudad del pintor Vermeer,Delft, Anton van Leeuwenhoek(1632-1723). Leeuwenhoek no había ido demasiado tiempo a la escuela pues ya en 1648, con 16 años de edad, lo encontramos en Amsterdam trabajando como aprendiz de pañero.

VIDEO SOBRE LA VIDA DE LEEUWENHOEK DEL CANAL HISTORIA

 

Poco tiempo después regresa a su ciudad natal, donde abre su propia tienda de telas  al tiempo que trabaja también como conserje del ayuntamiento de la ciudad. Pero su auténtica afición era la investigación  científica . Las lentes de aumento que utilizaba para cortar los hilos de los tejidos , le dieron la idea para construir sus propios microscopios para los que empleó lentes biconvexas talladas por él mismo, llegando a fabricar lentes con hasta 720 aumentos si bien de los que nos han llegado hasta nosotros el de mayor potencia proporcionaba 250 aumentos, aún así mucho más de lo que conseguían los microscopios de su época. La técnica empleada para construir sus lentes no la reveló por lo que a su muerte hubo que esperar décadas hasta conseguir microscopios con esa resolución. Mantuvo correspondencia tanto con Hooke, el descubridor de las células, como con la Royal Academy de Londres, la institución científica más prestigiosa de la época y que le admitiría en su seno en 1680.

Uno de los microscopios diseñados por Leeuwenhoek . En 1747 se vendería un lote de 350 de sus microscopios mientras que él había donado 26 de ellos a la Royal Society , que jamás fueron usado y terminaron desapareciendo. En la actualidad apenas se conserva una decena de ellos. Nunca reveló como los fabricaba pero pasarían décadas después de su muerte para que se pudiera igualar su capacidad de aumentos. Gracias a ellos pudo ver los protozoos a los que dio el nombre de animáculos, así como a los espermatozoides que forman el semen
Entre los descubrimientos que realizó con el microscopio destacan los protozoos ,seres minúsculos, unicelulares y que viven en zonas muy húmedas o directamente en el agua,  a los que describe en una carta de 1674 a la Royal Society y, ante la incredulidad de los académicos ingleses sobre la existencia de  esos seres minúsculos en el agua, Leeuwenhoek responde con el testimonio de ocho personas que afirman haberlos visto a través del microscopio. Les daría el nombre de animálculos. Era el primero en ver estos microorganismos, pero no se quedaron ahí sus descubrimientos, pues en 1677 descubre los espermatozoides en el semen , a los que se refiere también como animálculos que pueblan el semen y pensaba que en ellos se hallaba el principio de la reproducción en los mamíferos. Probablemente Leeuwenhoek fuera el primero en ver una bacteria pero no sería el quien le diera el nombre, sino mucho tiempo después, el científico alemán Christian Gottfried Ehrenberg(1795-1876)



Christian Gottfried Ehrenberg(1795-1876) daría el nombre de bacterias a los pequeños seres que ya había visto Leeuwenhoek  sin identificarlos. Bacteria significa “bastón pequeño” por la forma que tenían los que Ehrenberg observó  aunque sabemos hoy que pueden adoptar diferentes formas a las que se le dan distintas denominaciones, asi pueden ser esferas llamadas cocos , a barras o bacilos  y también hélices o espirilos . Son los seres vivos más abundantes y en un gramo de arena podemos encontrar 40 millones de ellas(imagen procedente de http://www.ugr.es/ )



Ehrenberg sería uno de los científicos más productivos de su tiempo , y a su muerte dejaría más de 40.000 preparados microscopicos y 3000 diseños de tinta . Estudió teología en la Universidad de Leipzig y después ciencias naturales y medicina en la Universidad de Berlín. En 1828 participaría en la expedición de Alexander von Humboldt (1769-1859) , considerado “el padre de la Geografía Universal Moderna”, que atravesaría toda Rusia hasta llegar a su frontera con China. De regreso de este viaje Ehrenberg se consagraría al estudio al microscopio de miles de muestras de agua, de minerales , del suelo y describiría a miles de nuevos seres. Ehrenberg sería el que bautizaría a estos microorganismos con el nombre de Bacterias, palabra procedente del griego que significa “bastón pequeño” haciendo referencia a su aspecto. Hoy sabemos que estos microorganismos celulares pueden adoptar diferentes formas, desde esferas llamadas cocos , a barras o bacilos  y también hélices o espirilos. Lo que aún no sabía Ehrenberg es que esos pequeños seres eran los más abundantes de la tierra y hoy se calcula que su número es igual a 5 por 10 elevado a treinta . Es más sencillo imaginarselo si pensáis que en un gramo de tierra podemos encontrar más de 40 millones de bacterias. Ehrenberg sería el primero en recibir la Medalla Leeuwenhoek en 1877.
Y ahora tenemos que seguir avanzando en el tiempo para conocer a otro hombre decisivo en el progreso de la medicina y su lucha contra las infecciones, Louis Pasteur. Louis Pasteur (1822-1895) había estudiado química y fue profesor de esta materia en las universidades de París y Estrasburgo y sería por su reputación como químico la que luego le permitiría ocupar un puesto de honor en la historia de la medicina, pues esa sería la causa de que fueran a consultarle los fabricantes de cerveza. Estos querían encontrar una solución para evitar que el vino y la cerveza almacenados durante largo tiempo se estropeara, volviéndose ácidos. Pasteur ya conocía a los microbios, palabra que significa “seres vivos muy pequeños” pero se desconocían sus funciones.Pasteur estudió los procesos de fermentación por el que la cebada se transforma en cerveza y el mosto en vino y descubrió que en ella intervenía un hongo microscópico y unicelular al que dio el nombre de levadura y que para que actuasen en la fermentación era necesario que no hubiera aire, pues en caso contrario el alcohol se transformaba en ácido y la bebida se estropeaba.

Louis Pasteur(1822-1895) no era médico sino químico , fue el creador del proceso de pasteurización, con el que a través del calor se destruían los microorganismos pero sin destruir las cualidades del producto. Gracias a este proceso se pudo evitar el deterioro de la cerveza, el vino y , en especial, de la leche y es utilizado hoy en día para conservar sus propiedades.Pero además Pasteur comprendió que estos microorganismos no sólo causaban el deterioro de estos productos sino que también se hallaban detrás del contagio de las enfermedades infecciosas, una idea que hoy nos parece obvia pero que entonces era una revolución(imagen procedente de http://www.actimel.es )   
Para destruir estos microbios, Pasteur ideó un sistema que consistía en someter el vino, la cerveza o la leche a una temperatura superior a los 44 grados durante un breve periodo de tiempo, lo que provocaba la muerte de la mayoría de los microorganismos pero sin alterar las características del producto. El primer proceso de pasteurización sería realizado el 20 de abril de 1864 y supondrían un avance muy importante pues permitiría transportar la leche a zonas alejadas donde antes siempre llegaba en malas condiciones. Pero si esto ya era muy importante, aún lo sería más que hiciera nacer en Pasteur la idea de que los microbios no sólo participaban en estos procesos químicos sino que también intervenían en la transmisión de las enfermedades tanto en animales como en seres humanos. Y la prueba se la proporcionaría de nuevo cuando acudieron a Pasteur por una enfermedad que estaba matando a los gusanos de seda y afectando gravemente a la industria de la seda francesa.
Pasteur demostró que la enfermedad se contagiaba de unos gusanos a otros a través de unos parásitos y afirmó que la solución era separar a los gusanos enfermos de los sanos , cortando así la cadena de transmisión. El éxito fue absoluto aunque el descubrimiento le llevó cinco años  y le condujo al estudio de otras enfermedades contagiosas que afectaban a la ganadería, como el cólera de las gallinas, la neumonía de las vacas o el carbunco de las ovejas. Aunque hoy nos parezca increíble , en el siglo XIX la idea de que las enfermedades podían transmitirse entre seres vivos era algo revolucionario. Gracias a sus observaciones llegó a la conclusión de que los animales se volvían resistentes a la enfermedad cuando se les inoculaban los mismos microbios que causaban la enfermedad pero sometidos a calor para disminuir su virulencia. Era el nacimiento de la vacuna, dándole este nombre en honor de Edward Jenner.
VIDEO SOBRE PASTEUR Y SUS INVESTIGACIONES SOBRE LAS BACTERIAS Y LA VACUNACIÓN

 

Edward Jenner(1749-1823) era un poeta y médico rural inglés , muy aficionado a la naturaleza y también dotado de una gran capacidad de observación. Durante siglos la viruela había causado estragos en la población  y a finales del siglo XVIII  se había hecho más virulenta. Los que conseguían sobrevivir quedaban con su cara marcada , tal y como lo describía el poeta Thomas Macauly “Algo que cambia al bebé en otro distinto ante el cual su madre se estremece, y transforma los ojos y las mejillas de las doncellas prometidas en objetos de horror para su amante” . No había ningún remedio para ella , pero Jenner había observado que los ganaderos que ordeñaban sus vacas se contagiaban con frecuencia de una enfermedad muy parecida  a la viruela  que se manifestaba en sus manos pero remitía a los pocos días. Cuando la viruela llegaba a las zonas donde vivían estos ganaderos, su familia se contagiaba pero el ganadero permanecería inmune. Jenner estableció una relación entre la enfermedad que parecían transmitir las vacas y la posterior inmunidad de los que ordeñaban las vacas.

Edward Jenner (1749-1823) era un medico rural inglés que además de su amor por la naturaleza y la poesía estaba dotado de la capacidad de observación . Se dio cuenta de algo que nadie había sabido relacionar, que las personas encargadas de ordeñar las vacas desarrollaban una forma de viruela más suave que sólo le provocaban erupciones en las manos y se curaba al poco tiempo . Eso le dio la idea de inocular en los pacientes liquido de esas ampollas en los pacientes y así logró la inmunidad . Había descubierto la vacuna, aunque desconocía el enemigo contra el que estaba luchando . Como suele suceder con muchos avances innovadores , recibió el rechazo de la clase científica hasta que Napoleón ordenó en 1806 que sus tropas fueran vacunadas (imagen procedente de http://recursostic.educacion.es ) 
Después de varios años de estudio el 14 de mayo de 1796 Jenner extrajo con una lanceta un poco del contenido de una ampolla de viruela de la ordeñadora Sarah Nelmes que había contraído una forma suave de viruela vacuna que remitió al poco tiempo  para inocularlo al pequeño James Phipps, que no había parecido la viruela.. Unos días más tarde James empezó a manifestar los síntomas de la enfermedad , con fiebres y escalofríos, pero sólo aparece una pústula en el punto donde Jenner le había inoculado la viruela y desaparece al poco tiempo. Seis semanas más tarde le inocularía el contenido de una ampolla de viruela humana para saber si realmente James estaba inmunizado. Nos puede parecer una opción muy arriesgada porque podía haberle transmitido la viruela y morir por ella, pero no había otra forma de hacerlo y después de esperar meses , James Phipps no desarrolló la enfermedad . En un principio fue rechazado por los científicos , que se burlaban de Jenner y este para demostrar su eficacia hizo el mismo proceso con su hijo.
Durante una década se mantendría la polémica hasta que el propio Napoleón Bonaparte en 1806 ordenó que todos sus soldados fueran inmunizados con el procedimiento de Jenner. A partir de aquí  se reconocería el descubrimiento de Jenner. Y por eso, Louis Pasteur bautizaría como vacuna a este procedimiento que se basaba en inocular lo que Pasteur ya sabia que eran microbios con su virulencia disminuida por el calor y que inmunizaban contra ese mismo microbio. Pasteur, que además descubriría la vacuna antirrábica, fue el creador de la conocida como Teoría Germinal de las Enfermedades Infecciosas según la cual las enfermedades infecciosas son causadas por un germen que se puede transmitir entre las personas lo que se puede considerar como el nacimiento de la medicina moderna.

Robert Koch trabajando en su laboratorio. Fue el descubridor de los bacilos de la tuberculosis en 1882 y del colera en 1883 y premo Nobel de Medicina en 1905. Demostraría la teoría germinal de las enfermedades infecciosas de Pasteur aislando los microorganismos que causaban las enfermedades infecciosas  estableció además las condiciones que hacen que un organismo sea considerado el transmisor de una enfermedad, conocidos como Postulados de Koch (imagen procedente de http://ieslagunatollon.blogspot.com )
Esta teoría sería demostrada por el médico alemán Robert Koch(1843-1910) quién aisló el microorganismo que causa la enfermedad. A continuación lo hacía crecer y luego lo inoculaba en una cobaya . Una vez que  se desarrollaba la enfermedad en el animal lo comparaba con el germen original y comprobaba que era el mismo, con lo que quedaba confirmada la transmisión del germen . Robert Koch , que descubriría el bacilo de la tuberculosis, llamado en su honor bacilo de Koch, en 1882  y del cólera en 1883 y recibiría el Premio Nobel de Medicina en 1905, estableció además las condiciones que hacen que un organismo sea considerado el transmisor de una enfermedad. Esos principios serían conocidos como los Postulados de Koch, y serían los siguientes:

* El germen o agente patógeno debe estar presente en todos los casos de la enfermedad de que se trate y ausente en las personas sanas
* El germen no puede estar presente en otra enfermedad
*El germen debe ser aislado en un cultivo puro después de extraerlo de un cuerpo afectado por la enfermedad
*El germen debe provocar la misma enfermedad al inocularlo en un animal de laboratorio
* El germen deberá poder ser aislado de nuevo en el animal 

.

Casi en esa misma época, en 1892, el biólogo ruso Dmitri Ivanovski(1864-1920)  gracias a las mejoras introducidas en los microscopios descubrió un organismo demasiado pequeño para ser observado hasta entonces por los microscopios ópticos . Ivanovski descubrió este minúsculo organismo, que sólo puede reproducirse en el interior de otras células , en una enfermedad que afectaba a la planta del tabaco y lo llamó virus, palabra que significa “toxina” o “veneno” y este primer virus fue el virus del mosaico del tabaco . Sería  el microbiólogo holandés Martinus Willem Beijerinck(1851-1931) quién demostraría que el organismo causante de la enfermedad del mosaico del tabaco era mucho más pequeño que una bacteria. Beijerinck sería uno de los fundadores de la virología , la ciencia que estudia los virus .

Martinus Willem Beijerinck(1851-1931) completará el trabajo y las observaciones realizadas por el ruso Dmitri Ivanovski demostrando que un organismo más pequeño que la bacteria era el causante de la  enfermedad conocida como el mosaico del tabaco , ese organismo era el virus, palabra que significa “toxina” o “veneno”. Es considerado como uno de los padres de la virologia , aunque socialmente fue un hombre torpe, que no sabía relacionarse y jamás se casó porque pensaba que era incompatible con la investigación 

Pero si ya se habían dado todos estos pasos para identificar a los agentes infecciosos causantes de las enfermedades contagiosas, faltaba hallar un modo eficaz para combatirlos. La primera de las sustancias que se encontraron para luchar contra estas infecciones fue el Salvarsán , nombre comercial de la arsfenamina y diseñada por el bacteriólogo alemán Paul Ehrlich(1854-1915) en 1910 para combatir la sífilis a la que conseguía eliminar sin dañar al paciente. Otra de estas sustancias fue la sulfamida , la primera de las cuales fue el Prontosil , considerado el primer medicamento que podía combartir con eficacia diferentes tipos de infección, sobre todo las causadas por un tipo de bacteria llamada  estreptococo, responsable de infecciones como la fiebre puerperal que afecta a  las madres después del parto y otras infecciones de la sangre. Este medicamento sería creado por los Laboratorios  Bayer bajo la dirección de Gerhard Domagk(1845-1964)  y sus resultados fueron publicados por vez primera en 1934

 Y vamos a cerrar este recorrido a través de la lucha del hombre contra las enfermedades infecciosas  con un descubrimiento que cambiaría la historia de estas enfermedades. Para ello tenemos que viajar hasta Escocia, donde en 1881 nacía Alexander Fleming(1881-1955). Fue una herencia lo que le permitió estudiar medicina , estudios que iniciaría en 1901 y concluiría en 1906 entrando a trabajar en los laboratorios de un bacteriólogo llamado A.E.Wright que trabajaba en programas de inmunización bacteriana a través de las vacunas.Después de la Primera Guerra Mundial, en 1919 volvió al Saint Mary´s Hospital donde había estudiado medicina y siguió trabajando en sus experimentos. Estos se basaban en poner sobre las llamadas placas de Petri una sustancia gelatinosa llamada caldo de cultivo  , y en este caldo de cultivo se ponía el material infectado, pus, esputos o  una muestra de sangre. Después de someterlo a la acción del calor , se le dejaba crecer durante unos días , se identificaba el microbio y a continuación se depositaba la sustancia antimicrobiana que se quería probar.

VIDEO DEL CANAL HISTORIA SOBRE ALEXANDER FLEMING Y LA PENICILINA

Un día que padecía un fuerte catarro se le ocurrió probar con una gota de su propia nariz, de esas que todos segregamos cuando tenemos un constipado, y lo puso en la placa. Pocas horas después comprobó que había destruido todos los microbios de la placa de cultivo, y lo mismo sucedió cuando usaba una lágrima o la saliva. Había descubierto la Lisozyma, que está presente en las secreciones  de nuestro organismo y nos protegen de muchas infecciones destruyendo los microbios cuando entran en contacto con las lágrimas, la saliva o las mucosas nasales. Pero eso no tenía la solución para enfrentarse a infecciones más poderosas como la tuberculosis o la pulmonía. En esta ocasión, la meticulosidad de Fleming unido a un poco de fortuna , permitiría un descubrimiento histórico. Al regresar de viaje y entrar en su laboratorio para comprobar como iban los cultivos, vio con disgusto que por un descuido una de las placas había quedado  al aire, por lo que se habría estropeado el cultivo.

La placa que había quedado al aire tenía una muestra de microbios causantes de la pulmonía, pero sobre ellos había un elemento extraño. Antes de tirar la placa Fleming miró con atención ese elemento extraño al microscopio y descubrió que era un hongo y , lo que era mucho más importante, el hongo había destruido a los microbios. Fleming repitió el experimento y siempre obtuvo el mismo resultado, la eliminación absoluta de los microbios. El hongo fue identificado como perteneciente a la especie penicillium, llamados así porque tienen forma de pequeños pinceles y Fleming decidió llamar a esta sustancia que acababa con los microbios con el nombre de penicilina. Era septiembre de 1928. Pero en los años siguientes se tuvo que enfrentar a la purificación de la penicilina , eliminando del caldo de cultivo todas aquellas sustancias que pudieran ser nocivas. Y este problema sería resuelto por otros dos científicos, el australiano Howard Walter Florey(1898-1968) y el alemán Ernst Boris Chain (1906-1979) que demostraron las cualidades antibióticas de la penicilina.

Alexander Fleming hizo el que podría considerarse el descubrimiento más importante en la historia de la medicina, la penicilina, que daba comienzo a la era de los antibióticos . Por fin el ser humano disponía de un arma para enfrentarse a las infecciones , salvando la vida de millones de personas. Enfermedades como la sífilis o las infecciones hospitalarias ya tenian una cura, y en unos años otras muchas como la tuberculosis podrían ser curadas no directamente por la penicilina pero si por otros productos derivados de la misma .Fleming diría para el investigador no existe alegría comparable a la de un, por pequeño que sea…” , pero el suyo ha sido uno de los más grandes (imagen procedente de http://vivoenelterceroi.files.wordpress.com/ )

Aunque Fleming no había participado en esta investigación, en cuanto vio los resultados se lanzó a una campaña para favorecer la producción a gran escala de la penicilina para utilizar en el combate contra numerosas enfermedades y heridas, más aún cuando esto se había producido en 1942 en plena Segunda Guerra Mundial. En 1945 Fleming recibiría el Premio Nobel de Medicina junto a H.W.Florey y E.B.Chain. Empezaba la era de los antibióticos y de las continuas victorias sobre las enfermedades infecciosas  que acabaría con enfermedades como la viruela, ya extinguida, y el retroceso de otras enfermedades como la tuberculosis .

Millones de personas hoy debemos la vida a los antibióticos, pero también su uso exagerado se ha convertido en un riesgo , pues las bacterias han generado resistencia a su uso y algunas de ellas ya no son destruidas ni con la combinación de los antibióticos más potentes. En cualquier caso, el siglo XX ha sido el del gran triunfo sobre las enfermedades infecciosas y como siempre sucede en el progreso del ser humano, por la suma de esfuerzos, trabajo y talento de muchos grandes hombres. Como dijo Isaac Newton en una carta a Robert Hooke  “Si he logrado ver más lejos ha sido porque he subido a hombros de gigantes”,