UNA VISITA A LA EXPOSICIÓN DE PEDRO PABLO RUBENS Y EL SÍNDROME DE STENDHAL

He ido a visitar la exposición dedicada al gran pintor flamenco Pedro Pablo Rubens que se puede contemplar estos días en las salas del Museo del Prado de Madrid, un pintor que gozó de gran  éxito en vida hasta convertirse en el más admirado en la Europa del siglo XVII. En el recorrido de la exposición se pueden visitar noventa de sus obras, una destacada selección de un pintor que llegó a pintar más de tres mil obras de las que han llegado hasta nosotros aproximadamente la mitad.    
Admito no ser muy aficionado a visitar museos, no porque no disfrute con el arte, muy al contrario, me encanta observar  un cuadro, descubrir la historia que se halla detrás de la primera impresión que despierta en mi imaginación la pintura, aprender a ver los pequeños detalles, pero cuando se trata de ver una gran cantidad de obras suelo terminar mi visita con una extraña y desagradable sensación de desasosiego y malestar, como si me sintiera desbordado por lo que he visto. Escribía el pintor impresionista Pierre Auguste Renoir que “la pintura se aprende en los museos”, pero yo no soy capaz de aprenderla en sobredosis.
Archivo:Rubens Self-Portrait without a Hat.jpg
Autorretrato de Pedro Pablo Rubens(1577-1640), el más célebre de los pintores de su época y protagonista  de esta gran exposición en el Museo del Prado , que es a su vez quién tiene una de las más grandes colecciones del mundo
En Florencia, una de las ciudades del mundo que tiene  una mayor concentración de arte , nació un síndrome que se caracteriza por causar  una elevación del ritmo cardíaco, vértigo, confusión e incluso, en ocasiones, alucinaciones y que es provocado cuando somos expuestos a una gran cantidad de obras de arte , como si el cerebro no pudiera asimilar tal volumen de impresiones, de belleza y de información transmitida por las obras que se contemplan.   Este mal es conocido como el Síndrome de Stendhal , en honor del escritor francés Henri Marie Beyle, conocido como Stendhal,  quién , durante un viaje por Italia en 1817, realizó la primera descripción de los síntomas que llevan su nombre cuando recorría la Basílica de la Santa Croce en Florencia y que publicó en su obra ” Nápoles y Florencia. Un viaje de Milán a Reggio”, donde escribe:
“Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes  y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme”
En estudios posteriores se han diagnosticado este mal en muchos visitantes de Florencia, y pienso que se halla en el fondo de ese malestar que sentimos ante la saturación de belleza transmitida por el arte acumulado en las salas de los museos. Pero, dicho esto, tengo que reconocer que la gran exposición de Rubens no agota, sino que es un goce para los sentidos, disfrutar del canto a la alegría de vivir que transmite buena parte de su obra. Para poderla disfrutar mejor si vais a visitar la exposición , o sólo para conocer mejor a este gran pintor, vamos a hacer un pequeño recorrido por su vida.
Pedro Pablo Rubens nace en la localidad alemana de Siegen en 1577 , donde su padre, el abogado calvinistas Jan Rubens,  había buscado refugio huyendo de la persecución a la que eran sometidos en la ciudad de origen de la familia, Amberes, por parte de los católicos.. Su padre fallece en 1589, contando Rubens doce años, y su madre decide regresar a Amberes con sus hijos, practicando el catolicismo. Rubens completa su formación estudiando latín, francés, español y griego, lo que le ayudaría en su posterior carrera diplomática, pero debido a las penurias económicas familiares tuvo que abandonar los estudios y entra a trabajar como paje para una condesa.
Sin embargo, no tardará en orientar su vida hacia la pintura favorecido por el ambiente artístico que se respira en Flandes, donde sobre todo se practica los bodegones y los paisajes, Rubens trabaja en diferentes talles y para diferentes maestros como Adam van Noort y Otho van Veen, pero ya a finales del siglo XVI se establece como pintor independiente y en 1600 realiza un decisivo viaje a Italia. Llega a Venecia donde se convierte en pintor del duque de Mantua, Vincezo I  Gonzaga , que era un gran mecenas de artistas y gracias al cual Rubens conoce las obras de pintores como Caravaggio, Tiziano, Tintoretto que estudia en profundidad  e incluso llega a copiarlas.
Será precisamente entonces cuando Rubens entra en contacto con España, porque el duque de Mantua le envía a la corte del monarca español Felipe III para hacerle entrega de varios presentes. Durante su estancia en Valladolid,  pintaría la obra que abre la exposición del  Prado, “El retrato ecuestre del duque de Lerma”  donde representa al poderoso valido del rey como un guerrero a caballo , tratando de transmitir con la luminosidad del caballo y la solemnidad del gesto del duque el poder y el carácter de este noble.
La primera obra que podemos contemplar en la exposición es este retrato ecuestre del valido de Felipe III, el Duque de Lerma, que Rubens realizó durante su primera visita a España en 1603 como embajador del duque de Mantua .Destaca sobre todo la luminosidad del caballo, que parece tener luz propia y el gesto  solemne del duque, hombre poderoso y corrupto
En 1609 da por terminada su etapa en Italia y regresa a Amberes donde la Infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, hermana de Felipe III y gobernadora de los Países Bajos junto a su marido el archiduque Alberto de Austria,  utilizará a Rubens no sólo como pintor, aunque apoyará con fuerza su carrera, sino también como embajador gracias a sus conocimientos de idiomas y a ser muy apreciado por otros monarcas como Carlos I de Inglaterra o la reina madre de Francia María de Medicis a la que también podemos ver en uno de los cuadros de la Exposición junto a otro de la reina Ana de Austria, esposa del rey francés Luis XIII y hermana de Felipe IV. En la exposición podemos ver los retratos de
“La infanta Isabel Clara Eugenia” y “El archiduque Alberto de Austria”, ambos de 1615, donde Rubens pinto a los personajes mientras otro pintor, Jan Brueghel el Viejo se encargaba del paisaje
Durante sus primeros años en Amberes pinta para el ayuntamiento “La adoración de los magos” donde ya se hace patente la influencia de la pintura italiana y de la intesidad y frescura del barroco por el que se iba a distinguir su obra. Gracias a ella empezará a recibir numerosos elogios y en los años siguientes  se multiplicarán los encargos de nuevas obras, por lo que para responder a la demanda tendrá que abrir un taller ,algo habitual entre los grandes pintores de la época. En este taller sus aprendices y estudiantes, entre los que se hallaba Anton Van Dyck, realizaban parte de las obras bajo la supervisión del maestro , que se encargaba principalmente de las manos y del rostro.
“La adoración de los magos” pintado por Rubens durante su segunda estancia en España . En realidad ya lo había pintado en 1609 para el ayuntamiento de Amberes pero se lo encontró en España veinte años después y lo perfeccionó realizando numerosos retoques como añadir una franja a la derecha , que incluía su propia efigie a caballo
En 1609 contrae matrimonio con Isabella Brant y durante los años siguientes se sucederán los nacimientos de sus hijos Clara Serena en 1611, Albert en 1614 y Nicolás en 1618. Pero después de años en los que vive con gran intensidad y prosperidad, en 1626 se produce un punto de inflexión en su vida con la muerte de su esposa Isabella Brant . Tres años antes había muerto su hija Clara Serena, y Rubens aparca por un tiempo la pintura para centrarse en sus responsabilidades diplomáticas , y es entonces cuando se produce una segunda visita a la corte española, ya siendo rey Felipe IV.
Esta visita se terminará prolongado durante más de un año , entre 1628 y 1629, gracias al entusíasmo que el monarca español siente por la obra de Rubens, al que considera como su pintor favorito y al que visitaba diariamente en sus aposentos del Alcázar.En este periodo pinta la “Inmaculada Concepción” por el encargo del marqués de Leganes , y es una rareza dentro de su amplia producción porque es el único dedicado a la Virgen. La mayor parte de su obra se halla inspirada en la mitología y , en particular, en los relatos de Homero, como vemos en  su serie dedicada a “La vida de Aquiles” . Tanto la Inmaculada Concepción como La vida de Aquiles se hallan en la exposición .
Después de irse de la corte española viaja hasta Inglaterra, a la corte de Carlos I, donde además de firmar un tratado de paz con Inglaterra también aumenta su prestigio como pintor, recibiendo nuevos encargos. De regreso a Amberes en 1630 escribe a la infanta Isabel Clara Eugenia  que le permita abandonar sus tareas diplomáticas , porque, como escribió a un amigo, “quiero recobrar la libertad”. Se retira a una casa a las afueras de Amberes acompañado por la joven Helena Fourment, de sólo 16 años. Rubens escribe “Como no quería vivir en el celibato,he tomado por esposa a una joven de una familia plebeya pero honesta, una mujer que no se ruborizará al verme coger los pinceles con mis propias manos”
Helena llenará de una nueva ilusión al pintor, se convertirá en su musa  y dará a su pintura una nueva vitalidad y alegría que se extenderá a toda la última etapa  de su producción, donde encontramos obras llenas de luz, de alegría y de erotismo, entre los que sobresalen las célebres “Tres gracias”, considerado un canto al amor carnal y que Rubens pintó en 1635. Las tres gracias protagonistas de la obra son las hijas de Zeus y Eurínome, y son Áglaye(brillo),Eufrósine(alegría) y Talía(abundancia) a las que Rubens representa desnudas y abrazadas, mirándose entre sí . En la exposición, junto a las “Tres gracias” podemos ver también “El jardín del amor”, pintada en la misma época que las “Tres gracias” y que son consideradas ambas un canto exaltado del amor a su joven esposa Helena. Sobre las “Tres gracias”, añadir que durante años estuvo en la Sala Reservada del Museo del Prado a la cual sólo se podía acceder con un pase especial, ya que sus desnudos se consideraban indecentes. 
Las mundialmente conocidas “Tres Gracias”, las hijas de Zeus Agaye, Eufrosine y Talía. Realizada en su periodo de mayor madurez artística y personal entre 1630 y 1640, muchos expertos consideran que este canto al amor carnal es un homenaje a su joven y amada esposa Helena. Por sus desnudos estuvo condenada durante años a sólo poder ser disfrutada por aquellos que tenían acceso a la Sala Reservada del Museo del Prado  
Después de una vida llena de éxitos y unos últimos años plenos de felicidad gracias a su matrimonio con Helena Fourment que le permitirá realizar sus mejores obras en plena madurez, Pedro Pablo Rubens fallecerá en Amberes el 28 de mayo de 1640. Tras su muerte, gran parte de su obra será adquirida por Felipe IV a sus herederos y gracias a ello hoy podemos disfrutarla en el Museo del Prado y en esta exposición monográfica dedicada a este gran artista flamenco.
Por mi parte, os animo a visitar la exposición , y si no os da tiempo la podéis encontrar siempre en la colección permanente del Museo del Prado. No debemos desaprovechar que tenemos muy cerca una de las mejores pinacotecas del mundo, aunque, eso si,  os recomiendo que la visitéis en pequeñas dosis para evitar el Síndrome de Stendhal. Si, como decía Marc Chagal, ” el arte es sobre todo un estado del alma” , hagamos que su contemplación transforme ese estado en una profunda emoción y alegría, no en angustia. No por ver mil obras se comprende mejor el arte, más bien ved pocas pero que consigan conmover vuestro interior, entonces el artista habrá alcanzado su propósito 
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UN PASEO POR EL PALACIO REAL Y UNA HISTORIA SOBRE LA PATRONA DE MADRID

En la noche de Navidad de 1734 se inicia un incendio en la residencia que en Madrid tienen los reyes Felipe V e Isabel de Farnesio, el Real Alcázar. Es a medianoche cuando los guardias dan la voz de alarma y ,aunque todo el personal de palacio se moviliza para sofocar el fuego, el fuerte viento no hace más que avivarlo. El palacio arde durante cuatro días, hasta quedar destruido por completo. Obras de pintores como Rubens, Tiziano o El Españoleto junto con otras muchas riquezas artísticas que atesoraba en su interior el Real Alcázar, perecen en el incendio. Por fortuna, los reyes se hallaban en aquel momento en el palacio de El Pardo, por lo que no corrieron peligro alguno.

Tres años después, en abril de 1738, Felipe V ordena el inicio de la construcción de un nuevo palacio sobre las ruinas del antiguo. Se encarga el proyecto al arquitecto italiano Filippo Juvara, que había diseñado un palacio a imitación del de Versalles, con una enorme fachada de 476 metros de largo y 28 metros de altura y con 3000 ventanas abiertas en todo el edificio. Pero Juvara moriría un año después del inicio de las obras, de las que se encargaría a partir de ese momento su discípulo Juan Bautista Sachetti, que reduciría las dimensiones del palacio , dejándolo en 131 metros, ya que el coste era demasiado alto para las arcas del rey.

Palacio Real de Madrid
Su construcción no estuvo libre de leyendas y hechos misteriosos, como las denuncias de los obreros que decían ver demonios que subían por las murallas del Campo del Moro. Las sombras en cuestión debieron de ser no demonios sino ladrones, porque cuando se envío a guardianes para que vigilasen la construcción, las sombras no se dejaron ver de nuevo. Sin embargo, poco después , un accidente le costó la vida a uno de los obreros y ,de nuevo, surgieron los rumores de algunos obreros que afirmaban que había sido empujado por un espíritu. Felipe V, para tranquilizar a los trabajadores, ordenó realizar un exorcismo y que todos los hombres fueran rociados con agua bendita, tras lo cual parece ser que ya se tranquilizaron y pudieron continuar las obras, que se finalizarían, ya bajo el reinado de Carlos III, en 1764.

Si  paseáis por la Plaza de Oriente ,que se halla a los pies del Palacio Real, veréis a lo largo de toda ella , una sucesión de esculturas de más de dos metros de altura que representan a diferentes reyes de la historia de España , desde los visigodos hasta los monarcas de Asturias, Castilla y Aragón, hasta un total de 108 reyes. Pero lo que muchos de los turistas que pasean entre ellas desconocen es que estas esculturas estaban pensadas para ornar la cornisa del Palacio. De hecho, si nos fijamos en ellas, nos daremos cuenta que estaban esculpidas para ser contempladas a gran distancia y no de cerca, como lo demuestra la falta de detalle en los rostros y en las ropas.

La idea de colocar estas figuras era del arquitecto italiano Francesco Sabatini, a quién Carlos III le había encargado una ampliación del palacio. Con la aprobación del rey un grupo de 20 escultores se pusieron a la tarea y ,cuando empezaban a colocarse en la cornisa, la reina madre, Isabel de Farnesio, tuvo un sueño en el que Madrid era sacudida por un fuerte terremoto que causaba la caída de las estatuas desde la cornisa al suelo y terminaba aplastanto bajo su peso a la reina. Asustada , la supersticiosa Isabel pidió a su hijo Carlos III que no se colocarán en la cornisa . También pudiera ser que el motivo fuera el exceso de peso de las esculturas para el techo del Palacio, o que su efecto estético no fuera el deseado, pero lo cierto es que fueron retiradas y guardadas en los subterráneos del palacio , y allí permanecieron hasta que, en 1842, la reina Isabel II ordenó que se sacasen para distribuirlas por toda la ciudad y enviarlas a otras ciudades españolas. Por eso, las que  hoy vemos en la Plaza de Oriente, son sólo algunas de ellas, las demás están repartidas por toda la ciudad y el resto de España.

Estatuas de los diferentes monarcas de los reinos de España que flanquean la Plaza de Oriente

Junto al Palacio Real se halla la Catedral de la Almudena, cuya construcción se inició el 4 de abril de 1883 , cuando el rey Alfonso XII puso la primera piedra de la nueva catedral , que no sería consagrada hasta 110 años después. Lleva el nombre de Almudena en honor de la patrona de Madrid, la Virgen de la Almudena, cuya historia o leyenda, es dificil separar la realidad de la fantasía en estos hechos, merece la pena que nos detengamos para relatarla.

Retrocedamos en el tiempo hasta el año 1085, cuando ,en plena Reconquista, el rey Alfonso VI de Castilla avanza hacia la antigua capital del reino visigodo , Toledo. Como es una ciudad fuertemente defendida , el rey castellano decide apoderarse de todas las poblaciones cercanas para evitar que los alimentos lleguen a Toledo y obligarles a rendirse por hambre, y por ello Madrid se convierte en un objetivo principal, pues su control asegura el cierre de los pasos que van hacia Toledo, los puertos de Navacerrada, Fuenfría y León.

Madrid es reconquistada por las tropas castellanas dirigidas por Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, y ,estando ya en la villa, una chica llamada María se acerca al Cid para contarle que ,oculta en algún lugar de la villa, se hallaba la imagen de la Virgen que había sido escondida por los madrileños durante la ocupación musulmana . Según le contó la joven, la Virgen estaba  en un lugar secreto acompañada por dos cirios encendidos , pero había un problema , su madre la había transmitido el secreto antes de morir y ella había olvidado su ubicación. El Cid ordenó buscar la imagen por todos los sitios sin resultados, y ,cuando tuvo que abandonar la ciudad para seguir la campaña, informó a Alfonso VI de estos hechos.

El rey regresó a Madrid después de haber conquistado Toledo para ver la imagen de la Virgen, pero ni la imágen había aparecido ni María recordaba donde estaba. El rey, enfurecido, juró que derribaría las murallas árabes que defendían la ciudad si en el plazo de dos semanas no aparecía la Virgen. Eso dejaría indefensa a Madrid contra cualquier ataque . La joven María , angustiada, no quería ser la responsable de la ruina de la ciudad por lo que no le quedaba mas esperanza que rezar  y esperar un milagro.

Reproducción de la imagen de la Virgen de la Almudena situada en el mismo lugar donde fue hallada la original en la Cuesta de la Vega

Transcurrieron las dos semanas, y el 9 de noviembre de 1085 se iba a proceder a demoler las murallas. Como último recurso , el monarca ordenó realizar una procesión a lo largo de las fortificaciones. La pobre María también participaba en ella, llena de angustia y sentimiento de culpa. La procesión fue avanzando sin novedad hasta llegar a la empinada Cuesta de la Vega. En ese momento, al pasar por delante de un granero, María emitió un grito desgarrador. Todos se detuvieron sorprendidos, y, antes de que pudieran preguntar que pasaba, una parte del muro se derrumbó y apareció la Virgen acompañada de dos cirios encendidos. El milagro se había producido, cuatro siglos después de su desaparición los madrileños recuperaban a su Virgen y las murallas no tendrían que ser derruidas. La pobre María , mientras, no había podido soportar la tensión y había fallecido.

La Virgen recibiría el nombre de Almudena aunque el origen de este nombre no queda claro. Algunos dicen que es una derivación del nombre árabe de muralla, almudayna, mientras que otros afirman que al ser hallada delante de un granero su nombre procede del árabe almud, que es una medida de trigo. Sea como fuere, la Virgen se convertiría en la patrona de Madrid hasta nuestros días, aunque la imagen que hoy podemos ver en la Catedral que lleva su nombre ,no es la original , sino otra realizada en el siglo XVI y podemos ver una replica de la original en la Cuesta de la Vega, en el mismo lugar donde hace casi mil años volvió a salir a la luz .

¿Qué parte es leyenda y que parte es realidad? Un milenio después no es posible saberlo pero , como dicen los italianos, “si non e vero e ben trovato”, “sino es verdad está bien buscado”. Quedémonos con el relato que ha llegado  hasta nosotros y que confiere a nuestra ciudad un halo más de misterio y magia.