SISSÍ, LA HISTORIA DE UNA EMPERATRIZ TRISTE (SEGUNDA PARTE)

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En la primera parte de esta historia habíamos dejado a Sissí y Francisco José contrayendo matrimonio en la Iglesia de los Agustinos de Viena. Era el 24 de abril de 1854 y la vida de Sissí, como iba a comprobar con rapidez, nunca sería igual a aquellos días en el Palacio de Possenhofen donde había pasado toda su infancia junto a su familia y siendo la hija favorita de su padre, el duque Maximiliano en Baviera (1808-1888). Después de un viaje de novios en Italia la pareja regresaba a Viena donde el pueblo les había convertido en los protagonistas de un auténtico cuento de hadas, ayudados por el indudable encanto personal que ambos poseían. Pero Sissí se había criado muy lejos de la rígida etiqueta de la corte vienesa y le costaba mucho adaptarse a su protocolo . El escritor español Carlos Fisas, que tanto en la primera como en esta segunda parte de la historia de Sissí me ha servido de fuente de información a través de su obra “Historia de las historias de amor” , nos cuenta como ya en la primera cena importante a la que tuvo que asistir en el Palacio Imperial de Hofburg en Viena, Sissí logró escandalizar a todos los presentes.
Su madre, si lo recordamos, ya le había advertido antes de ir a Viena que debía abandonar su afición por la cerveza y sustituirla por el vino, que era la bebida consumida en la corte. Pero Sissí insistió en la mesa que quería cerveza ante el asombro del criado que la estaba sirviendo que replicó “Con perdón su majestad, creo haber entendido mal” pero Sissí insistió y el camarero le trajo la cerveza. Después de beberla con muestras de alegría, procedió a quitarse los guantes, lo que una vez más asombró a los presentes  ya que ninguna dama de la nobleza cenaba sin guantes, era casi como si hoy acudiéramos desnudos a un restaurante, aunque parezca exagerada la comparación. Nos cuenta Carlos Fisas como la archiduquesa Sofía de Baviera (1805-1872), madre de Francisco José y suegra y tía de Sissí, habló con ella al terminar la cena y la reprendió con estas palabras “Habéis escandalizado a todo el mundo comportándoos como una lugareña bávara. Los guantes están prescritos por la etiqueta, la cerveza no es bebida para una emperatriz , por lo menos en público. No es correcto para una emperatriz reír, debe limitarse a sonreír, tanto si se divierte como si se aburre”
Palacio Hofburg
Fotografía del dormitorio de Sissí en el Palacio Imperial de Hofburg  , donde hoy se encuentra el Museo de Sissí dedicado a la memoria de la emperatriz. Ella pasaría muy poco tiempo en Viena , pues la mayor parte de su vida estuvo viajando por toda Europa, incapaz de pasar más de un par de semanas en un mismo lugar. Sin embargo, aunque fue una emperatriz que no estaba presente no quiere decir que no se implicara en la política y los problemas de su tiempo , adoptando posturas liberales y apoyando los deseos de independencia de Hungría, a la que siempre estuvo muy unida  (imagen procedente de http://www.disfrutaviena.com )
A esta reprimenda Sissí replicó dando muestras una vez más de su carácter independiente “Si no me quieren tal y como soy lo siento mucho, pero no quiero cambiar . Rechazo absolutamente comer con las manos enguantadas , encuentro que es una tontería. Esta moda debió ser impuesta por una reina que debía de tener una enfermedad de la piel. Pues bien, yo no la tengo. Será una etiqueta nueva, pero voy a imponer la moda de comer sin guantes” Pero además también molestaban sus inquietudes intelectuales , pues era aficionada a leer a escritores, poetas y filósofos que entonces eran considerados revolucionarios como Lord Byron (1788-1824), William Blake (1757-1827) o su poeta favorito, Christian Johann Heinrich Heine(1797-1857), lecturas que eran vistas como peligrosas en los inestables tiempos que estaba viviendo el Imperio después de las Revoluciones de 1848 y los intentos independentistas de Hungría. Sin embargo, durante los dos años siguientes Sissí estaría más ocupada dando a luz a sus tres primeros hijos . En 1855 nacía la archiduquesa Sofía Federica de Austria. Su nacimiento no llenó de felicidad al padre , pues esperaba un hijo para disponer ya de un sucesor.
A pesar de los roces de estos primeros años, Sissí ejercía una notable influencia sobre las decisiones de Francisco José en el gobierno del Impero , sobre todo en lo referente a la política con Hungría, donde Sissí, influida por el pensamiento liberal  de sus lecturas, defendía el derecho a una mayor independencia de esta con respecto a Austria. Después de recuperarse de su primer parto Sissí salió a pasear por las calles de Viena como si se tratara de una ciudadana más, otro motivo de escándalo en la corte. Un año después del nacimiento de su primera hija daba a luz a una nueva niña, la archiduquesa  Gisela María Luisa de Austria(1856-1932) pero el comportamiento excentrico de Sissí no cambia, sino que incluso se acentúa  . Así nos lo cuenta Carlos Fisas “Lo que en un principio parecían inocentes chiquilladas  que hacían gracia se transformó pronto en una tozuda decisión de llevar la contraria a todo lo que la rodeaba. No se da cuenta , ni se dio cuenta jamás, de que su posición de emperatriz la obligaba a cumplir un protocolo y con unos deberes de los que no podía escapar. Se rodea de personas extrañas, médicos con raras ideas sobre su profesión, profesores de gimnasia. Sissí es impetuosa, caprichosa, superficial y fantástica”
No he encontrado ninguna fotografía de la pequeña Sofía Federica de Austria(1855-1857) , la primera hija de los emperadores y que murió con apenas dos años posiblemente a causa del tifus. Su hermana Gisela también se vio afectada pero consiguió recuperarse. Sería un duro golpe para Sissí que a partir de entonces sería apartada del cuidado de sus hijos . Comenzaba a cumplirse , al menos en la cabeza de Sissí, la historia que le contó una de sus damas de compañía sobre una maldición que pesaba sobre los Habsburgo según la cual cada vez que un miembro de la familia veía a una Dama Blanca recorriendo los pasillos del palacio se anunciaba una desgracia para la familia. Esa misma noche Sissí despertó a sus damas de compañía con un grito y cuando acudieron a su habitación la emperatriz les aseguró que había contemplado a la Dama Blanca. Quizás fue la primera manifestación de los desequilibrios mentales que iban a marcar su vida o los efectos de una imaginación muy viva. Lo cierto es que la Dama Blanca si anunció desgracias para la familia
 
En 1857 tiene lugar otro acontecimiento que marcaría el futuro de Sissí. Acompañaría su esposo Francisco José en una visita a Hungría y decide llevarse a sus dos pequeñas hijas con ella contra la voluntad de su suegra, la archiduquesa Sofía. Las niñas enferman en pleno viaje, sufren diarrea y fuertes fiebres . Gisela , la más pequeña, consigue recuperarse, pero Sofía, de dos años de edad, morirá deshidratada como consecuencia de las diarreas el 29 de mayo de 1857 en Budapest. Se ha aventurado con posterioridad que la causa de la muerte pudo ser el tifus . Esta muerte sumiría a Sissí en una profunda depresión y aumentó las distancias que la separaban de su suegra. Un año después tiene por fin a un varón, el heredero del trono imperial, el archiduque Rodolfo de Habsburgo(1858-1889), pero ni a Rodolfo ni a Gisela los podrá criar Sissí, pues su suegra no iba a permitir que la educación de los nuevos miembros de la Familia Real estuviera en manos de una liberal, revolucionaria y excentrica mujer como la archiduquesa Sofía de Baviera juzgaba a su sobrina.Sofía los educará de acuerdo a la tradición y guiada por el más profundo catolicismo. En cuanto a Sissí se dijo que no le gustaban los bebés, que nunca había querido tener hijos y que le molestaba incluso el olor de los bebés, aunque tal vez esos rumores fueran extendidos por los enemigos que ya se había ganado en la Corte.
La relación entre Francisco José y Sissí comienza a deteriorarse y en 1860 la corte queda conmocionada ante una fuerte discusión entre ambos y más asombrados quedan cuando Sissí decide hacer las maletas y abandonar la corte para escapar de Viena. Podemos imaginarnos a la madre de emperador negando con la cabeza y diciendo algo así como “ya lo decía yo, la que convenía era su hermana, ella no esta preparada”. Viaja a la isla de Madeira, donde pasa un tiempo disfrutando de la libertad, del Sol y de la naturaleza para dirigirse luego a Inglaterra y de allí a Grecia. Será en la isla griega de Corfú donde acudirá Francisco José para hacerla volver a su lado demostrando que seguía sintiendo amor por su esposa. Hay que decir que además de gustarle viajar también le gustaba aprender los idiomas de los lugares que visitaba y llegó a dominar inglés, francés, alemán, húngaro y un poco de griego.Sin embargo, a partir de entonces tomaría la costumbre de residir dos semanas al año en el castillo Achilleon en esta isla. La sensación que produce el matrimonio es que Francisco José está más enamorado de ella que su esposa de él, pues trataba de conservarla a su lado a pesar de los constantes problemas que le causaba en la corte y que empezaba a dañar la imagen de la monarquía en unos tiempos muy difíciles.
La belleza de Sissí cautivó a los austríacos y su matrimonio con Francisco José se consideró entonces como fue contemplado entonces como la culminación de un cuento de hadas. Pero su belleza la llegó a obsesionar a medida que iba envejeciendo . Para conservar la piel joven empleaba mascarillas de carne cruda, fresas y aceite de oliva y para conservar la esbeltez dormía con paños húmedos sobre las caderas pues estaba convencida que así mantendría su figura.  Otro síntoma de esta obsesión por la belleza fue la colección de  fotografías de mujeres bellas  y bailarinas de toda Europa (imagen procedente de http://www.absolutaustria.com )
Parece que ya por entonces comienza a obsesionarse  con su figura . Sissí medía 1,72 de altura pero pesaba sólo 50 kilos, y quería conservar ese peso o incluso rebajarlo, para lo que no dudaba en someterse a dietas inventadas por ella misma y a realizar ejercicio de forma intensa . A periodos de ayuno le seguían otros de grandes atracones de comida, un cuadro clínico que hoy es conocido como anorexia y bulimia. Los alimentos principales a lo largo de su vida fue un consomé que incluía carne de ternera, pollo, venado y perdiz , luego también consumía carne fría, sangre de buey cruda, leche, tartas, pasteles y helados, en especial el que tenía sabor a violetas, que era su favorito. En cuanto a las verduras y las frutas a penas las probaba. Otra de sus rarezas era la de no comer en presencia de la familia imperial , en cuanto su marido o su suegra se sentaban en la mesa ella desaparecía. Cuando se iba a su residencia en Corfú, el castillo de Achilleon, se hacía llevar desde Trieste en el barco imperial cargamentos de chocolate, de carne o cerveza
Una de sus pasiones eran los animales .Sentía un gran aprecio por los animales, en particular los perros, a los que amaba igual que los había amado su madre y no era extraño verla pasear con ellos por los salones de palacio . También le gustaban los papagayos y los animales exóticos en general , incluyendo lobos e incluso un macaco. Hizo construirse su propia pista de circo en los jardines de palacio . Su gusto por lo exótico la llevó incluso a convertir en compañero de juegos de su hija Valeria a un negro contrahecho llamado Rustino que había sido enviado a la corte de Viena por el Sha de Persia como regalo (imagen procedente de http://sobreaustria.com )
Una de sus grandes pasiones era el ejercicio, practicado de una forma compulsiva. Sus damas de compañía se quejaban de los largos paseos por la montaña que podían durar más de seis horas y en todos los palacios donde residía hizo instalar toda clase de aparatos de gimnasia como espalderas y anillas , dedicando varias horas al día a realizar ejercicio físico, algo del todo inusual y considerado poco conveniente según las costumbres de la época. Padecía hiperactividad, necesitaba estar siempre en movimiento hasta el extremo de ordenar retirar todas las sillas de la sala de audiencias para poder caminar con mayor comodidad de un lado a otro mientras atendía a las visitas , incapaz de mantenerse sentada. Lo mismo le sucedía con sus lugares de residencia, amaba viajar pero no le gustaba permanecer más de un par de semanas en cada lugar. Necesitaba estar siempre en movimiento. Otra de sus máximas preocupaciones era el cuidado de su larga melena de color castaño que dejó crecer hasta que le llegara a los tobillos. Contrató a una peluquera llamada Fanny Angerer, que había trabajado en el mundo del teatro y que ahora  se dedicaba en exclusiva al cuidado de su cabello. Tenía que lavarlo tres veces por semana cono una mezcla de brandy y huevos, mezcla que requería de un día de trabajo para su elaboración, mientras que el peinado diario se prolongaba durante más de tres horas.
Retrato de Sissí realizado en 1865 por el pintor alemán Franz Xaver Winterhalter (1805-1873), en la época del máximo esplendor de su belleza .  A partir de los 35 años se negaría a que la hicieran fotos o le hicieran retratos  y las pocas fotografías  que tenemos posteriores a estas fechas fueron tomadas por los fotógrafos sin el conocimiento de ella. Duranate toda su vida padecería de lo que hoy llamamos bulimia y anorexia, y su cuarta hija, Valeria, escribiría sobre los arranques de apetito de su madre. Junto a la cerveza su bebida favorita era la leche, por lo que hacia acompañarse de cabras o vacas durante sus viajes para disponer siempre de leche fresca . Después de los atracones de pasteles se sometía a sus propias dietas para adelgazar. Estos desordenes alimentarios le causarían a partir de los 40 años problemas de salud como reúma, hinchazón de las piernas o una ciática crónica
En cuanto a Fanny Angerer se dice que en más de una ocasión reemplazó a Sissí  en actos públicos , haciendo de doble en algunos viajes al extranjero. Pero mientras Sissí mostraba cada vez más excentricidades Francisco José tenía que enfrentarse a graves problemas políticos, como la guerra Austro-prusiana de 1866 donde Austria fue derrotada por Prusia en menos de siete semanas. Se firmaba la paz el 23 de agosto de ese año y Austria cedía a Prusia el ducado de Holstein y a Italia el Véneto, además del pago de una indemnización por la guerra. Durante la guerra Sissí participó activamente ayudando en los hospitales como si se tratara de una enfermera más . La derrota fue un golpe duro para Austria y al año siguiente , en 1867, Francisco José cedió a las continuas peticiones de Hungría  de separarse y convertir al Imperio en una monarquía dual, pasando a ser el Imperio Austro-Húngaro, con dos gobiernos diferentes unidos por una misma monarquía . Este acuerdo, conocido como Ausgleich , fue firmado en febrero de 1867. Sissí había acompañado a Francisco José en este nuevo viaje a Hungría, siendo ella una de las más entusiastas partidarias de la independencia húngara , una nación por la que siempre iba a sentir un profundo afecto.
Mapa del Imperio Austro Húngaro después del Ausgleich o acuerdo por el que Hungría se separaba en 1867  de Austria pero permanecía unida gracias a la figura de Francisco José que sería el monarca de los dos estados,aunque tendrían parlamentos y políticas internas diferentes. En esta decisión tomada por Francisco José jugó un papel importante Sissí, que siempre se había mostrado partidaria de la independencia de Hungría (imagen procedente de http://usuarios.multimania.es ) 
 
Sería en Hungría donde nacería su cuarta y última hija, la archiduquesa María Valeria(1868-1924), que sería la única de sus hijos que pudo educar la propia Sissí y a la que ella gustaba de llamar “mi hija húngara”, que sería su hija preferida ya que no la apartaron de su lado. Por entonces Sissí ya tenía muchos enemigos en la Corte y alentaron rumores de que María Valeria no era hija del emperador sino del conde húngaro Gyula Andrássy (1823-1890) y muchos la llamaban despectivamente “la niña húngara”, burlándose del nombre que le daba su madre.  Sin embargo, el gran parecido físico que la pequeña iría mostrando con los años con el emperador  fue silenciando estos rumores. Durante los años siguientes Sissí continúa su vida itinerante sin parar en ningún sitio aunque  parece que Francisco José no dejaba de escribirla cartas. No sabemos que sentía en su interior la emperatriz, pero la angustia parecía acompañarla siempre, como lo pone de manifiesto estas palabras que dijo a una de sus amigas “Sé que voy hacia un fin espantoso que me ha sido asignado por el destino”
Las excentricidades cada vez se hacen más llamativas, en 1872, cuando cuenta con 35 años, decide que nunca más la harán una fotografía ni un retrato . Otra de las rarezas de esta época era hacerse atarse a un mástil cuando viajaba a bordo de su yate “Miranda” a la isla de Corfú los días de tormenta para rememorar la escena de Ulises en “La Odisea”  cuando evita seguir el canto de las sirenas. Cabalgaba durante horas e incluso llegó a recibir clases de acrobacia sobre el caballo. A la pregunta de si en este tiempo Sissí tuvo relaciones fuera del matrimonio, no hay una respuesta clara, porque ninguno de los romances que se le atribuyó pudo demostrarse. Se la llegó a acusar de tener relaciones lésbicas o de un romance con el capitán y profesor de equitación inglés William George “Bay”  Middleton(1846-1892), uno de los más populares jinetes de su tiempo en el Reino Unido. Middleton acompañaría a Sissí en sus repetidas visitas al Reino Unido entre 1874 y 1882, pero no regresó nunca más a cazar  después de que en esta fecha Middleton anunciara su matrimonio. También en 1882, quizás influido por la separación de Middleton, abandonó la equitación y sustituyó los caballos por la esgrima y largas marchas de más de 30 kilómetros. Hay que señalar que muchos de los rumores sobre las presuntas infidelidades de Sissí provenían de su enemiga, su suegra Sofía de Baviera, que moriría en 1872 , por lo que al menos de este último rumor era inocente.
Retrato del capitán y jinete inglés William George “Bay” Middleton, del que los rumores decían que pudo haber mantenido un romance con Sissí. Sin embargo,ni de esta relación ni de las otras que se le quisieron atribuir durante su vida hay prueba alguna . Su relación con los hombres fuera del matrimonio es un misterio aunque nos han quedado sus palabras “No existe ningún hombre en el mundo que merezca que un corazón de mujer se destroce por él. Un hombre, aún cuando se cree enamorado apasionadamente, encontrará siempre alguna otra mujer para consolarse. Una mujer, nunca”  
Hago una pausa en este punto del relato porque me temo que ante esta acumulación de excentricidades pueda estar transmitiendo la imagen de una mujer demente. Sin embargo, no es esa la impresión que me causa, más bien creo que era una mujer de ideas liberales, que amaba el deporte, que le gustaba participar activamente en la vida política y social , que desde el principio se sintió ahogada por la tradicional, religiosa y anticuada corte austríaca que poco  a poco iría minando su equilibrio mental y acentuando sus rarezas.  A lo largo de los años se sucederían las muertes de personas queridas y miembros de su familia, como la de su cuñado el emperador de México, Maximiliano I (1832-1867), el hermano más próximo de Francisco José , que moriría fusilado en México , la de su primo al que quería y se sentía muy unida, el rey Luis II de Baviera(1845-1886), llamado el rey loco por su excéntrica personalidad, que murió ahogado en oscuras circunstancias en el lago de Starnberg cuando ya había sido declarado incapacitado para gobernar, su cuñado Luis de Trani (1838-1886), que se suicidó en Zurich. Estas son sólo algunas de las muertes que la fueron golpeando a lo largo de los años   , pero el golpe más fuerte lo recibiría en 1889.
Rodolfo de Habsburgo con su hermana mayor Gisela con la que estuvo muy unido , hasta el extremo de que cuando ella se casó en 1873 con el príncipe Leopoldo Maximiliano de Baviera y dejo Viena , Rodolfo lloró en publico, una manifestación de los sentimientos que no era muy habitual en la rígica corte vienesa. A pesar de criarse junto a su abuela la archiduquesa  Sofía de Baviera, Rodolfo mantuvo un estrecho contacto epistolar con su madre Sissí, con la que compartía su carácter rebelde e independiente (imagen procedente de http://realeza.foros.ws )
Su único hijo varón, Rodolfo de Habsburgo, había sido educado para suceder a Francisco José en el trono cuando llegara el momento y desde su nacimiento en 1859 había sido alejado de su madre para que no ejerciera influencia alguna sobre él. Sin embargo, a pesar de ello, Rodolfo heredó de Sissí algunos rasgos de su carácter y personalidad , sobre todo su deseo de independencia. Lo cierto es que, a pesar de los intentos por separarlos, ambos mantendrían durante toda la vida una intensa comunicación epistolar donde podemos ver que había surgido un profundo afecto entre ambos. Rodolfo, como su madre, no soportaba la rigidez del protocolo de la corte austríaca y trataba de huir del ambiente opresivo que le rodeaba a través de la caza . En 1881 su padre le había casado, pues Rodolfo no había participado en la elección, con la princesa Estefanía de Lieja (1864-1945) , hija del rey belga Leopoldo II,  que Carlos Fisas describe como “gorda,rubia y fea”, aunque en las fotos que tenemos de ella no parece tan poco agraciada. No era un matrimonio de amor , sino de conveniencia para Austria, ya que el rey belga era muy rico.
Fotografía de Rodolfo de Habsburgo y Estefanía de Lieja, un matrimonio hecho por dinero y no por amor, aunque en realidad esa era la práctica habitual en la realeza europea.Es cierto, sin embargo, que su padre si tuvo la fortuna de casarse con la mujer que amaba, Sissí.  Tenían personalidad muy diferentes, pues mientras Rodolfo era inteligente, impulsivo y sobre todo liberal en política, Estefanía tenía era mucho más conservadora y tradicional. Casi desde el principio hubo rumores de divorcio alimentados por las constantes infidelidades de Rodolfo que incluso habría contagiado a su esposa una enfermedad venérea . El matrimonio respondía a las necesidades financieras de Francisco José y al deseo del rey belga Leopoldo II de mejorar su posición con un enlace con la dinastía más prestigiosa de Europa , los Habsburgo
Las actitudes liberales de Rodolfo le crearon enemigos en los círculos más conservadores del Imperio . Uno de los amigos de Sissí, el conde de Andrassi, del que también se rumoreó sin fundamento que era su amante, diría a la emperatriz “lo que hay de liberal en vuestro hijo triunfa sobre todo lo demás. Me temo que eso le costará más de un disgusto. Está muy comprometido con el partido liberal” A lo que la emperatriz replicó “Lo sé. Le he seguido con inquietud. Y el peligro está en que el emperador no comprende a Rodolfo”   Parece ser que incluso rondaba por la cabeza de Rodolfo la idea de hacerse proclamar rey de Hungría para separar las dos naciones ,que se volverían a unir cuando Rodolfo heredara el trono imperial, contentando así los deseos de independencia de Hungría que no habían quedado satisfechos por los esfuerzos de su padre. Pero sabía que eso suponía un enfrentamiento con Francisco José, algo que Rodolfo quería evitar. Así estaba la situación cuando  en 1888 conoce a la joven aristócrata Maria Vetsera(1871), de sólo 17 años. Aunque no hubo flechazo por parte de Rodolfo, si lo hubo por el lado de María , que  insistió hasta que consiguió conquistarle.
Fotografía de la baronesa María Vetsera, que era hija del barón húngaro  Albin von Vetsera y de Hélène Baltazzi, que formaba parte de una millonaria familia de la banca griega.  Conoció a Rodolfo en el año 1888 gracias a la prima de Rodolfo, María Luisa Mendel von Wallersee . No parece que Rodolfo se enamorase de esta joven de 17 años en el momento de conocerse pero ella insistió y finalmente se convirtieron en amantes . Probablemente los rasgos de María, exóticos para la corte vienesa, atrajeron a Rodolfo que hallaba en ella algo diferente a lo que estaba acostumbrado a encontrar en Austria
María no era una mujer de gran belleza  pero si que era diferente a las otras mujeres que había conocido Rodolfo , morena, de baja estatura y ojos negros, algo que debía resultar exótico en Viena. Parece que cuando Sissí conoció esta relación no sólo no puso ningún obstáculo sino que animó a su hijo a que siguiera adelante. Sissí llegó a entrevistarse con ella  y la joven escribiría sobre la emperatriz después de conocerla “Tenía la impresión de hablar a una extraña y bella visión”. Pero el 30 de enero de 1889 los cuerpos de Rodolfo de Habsburgo y de María Vetsera fueron hallados sin vida en el pabellón de caza de Rodolfo en Mayerling. Así nos lo cuenta Carlos Fisas “El cadáver de Rodolfo estaba medio sentado medio caído en la cama, a sus pies había un gran charco de sangre. María Vetsera , boca arriba, tenía el rostro desfigurado, a diferencia del príncipe que sólo presentaba estropeada la parte superior del cráneo” La conclusión a la que llegarían los investigadores entonces fue que Rodolfo había disparado primero en la sien de María para luego sentarse en el borde de la cama y suicidarse.
Cuando ha transcurrido más de un siglo sobre los acontecimientos en el Pabellón de Mayerling , todavía hoy sigue el misterio sobre lo que allí sucedió. Sin embargo, las cartas que dejo enviadas María Valetsa a sus hermanos y a su madre parecen demostrar que se trataba de una decisión premeditada y que fueron allí con esa intención. Pero también hay teorías sobre que su muerte fuera un suicidio simulado y que en realidad se trataba de un asesinato político urdido por los sectores más conservadores. El cuerpo de Rodolfo presentaba golpes y algunos cortes, algo extraño en un suicidio .Años después, tras el final de la Segunda Guerra Mundial , el cuerpo de María tuvo que ser exhumado al ser alcanzada su tumba por una bomba de la aviación soviética. Su cuerpo no tenía ningún impacto de bala (imagen procedente de http://juliocesargonzalez.com )
 
Después ha habido muchas teorías sobre la muerte de Rodolfo y María, desde la del suicidio por amor que coincidiría con la versión oficial , al asesinato político urdido por el partido conservador que veía con temor los proyectos de Rodolfo, pero lo cierto es que Sissí recibiría de la madre de María Vetsera las últimas cartas que esta había escrito a modo de despedida y que parecían anunciar su suicidio. En una de ellas , dirigida a su hermano escribe “Adiós,querido hermano, continuaré velando sobre ti desde el otro mundo, puesto que te amo tiernamente”. A su hermana la escribe “Querida hermana, partimos alegremente para una vida más allá de la tumba . Piensa de vez en cuando en mí y no te cases si no es por amor.A mí no me ha sido posible hacerlo y como no puedo resistir a mi amado me voy con él” y añade una Postdata “No te entristezcas , soy feliz. ¿Te acuerdas de la línea de la vida en mi mano?Adiós una vez más. El 13 de enero de cada año deposita una flor en mi tumba” Y, finalmente, escribe a su madre “Querida mama, perdona lo que he hecho. No puedo resistir a mi amado. Deseo ser enterrada a su lado en el cementerio de Alland. Seré más dichosa en la muerte que en la vida”
Imagen de Rodolfo de Habsrburgo , con la cabeza vendada para ocultar el orificio del disparo. Cuando tiempo después Sissí encontró en su camino a una mujer que lloraba desconsolada por la perdida de un hijo diría “Para esa mujer todo ha terminado. En ella sólo cabe para siempre el dolor del hijo perdido” A partir de la muerte de su hijo, Sissí iría siempre vestida de negro (imagen  procedente de http://realeza.foros.ws )
Después de leer estas cartas parece cobrar más fuerza la teoría del suicido por amor, aunque con datos que no cuadran, como explico en una de las fotografías más arriba . Sea como fuere, no teniendo espacio aquí para profundizar más sobre ello, llama la atención la reacción del emperador Francisco José cuando le comunicaron la muerte de su hijo y heredero “Ha muerto como un sastre”. Palabras frías y sin sombra de cariño por el hijo muerto. En cuanto a Sissí nos cuenta el historiador español Rafael Ballester “La emperatriz ocultó lo mejor que pudo su negra desesperación; pero estalló de un modo siniestro, novelesco , al anochecer de aquel día, cuando se presentó en el convento de los capuchinos con la pretensión de que la dejasen sola con su hijo . Apenas se habían retirado los monjes  , cuando oyeron gritar dos veces a la emperatriz el nombre de Rodolfo. Luego no se oyó ni un sollozo . Momentos después la emperatriz salió y se retiró por el claustro, juvenil todavía , con su paso rápido y elástico de amazona”
 
A partir de este momento Sissí siempre vestiría de negro  mientras  comenzaba a declinar su salud debido a sus problemas de alimentación, sufriendo de reúma, neuritis o inflamación de los nervios , una ciática casi crónica y retención de líquidos en las piernas. Se suceden los viajes a balnearios como Baden Baden o Karlovy Vary. Curiosamente, durante los años siguientes la relación entre el emperador y Sissí parece hacerse más cálida, aunque casi exclusivamente epistolar , pues casi nunca viajaba a Viena  aunque no deja de recorrer el mundo y la encontramos en Portugal, España, Marruecos, Turquía, Egipto , Suiza o Grecia , aunque gustaba de pasar estancias más prolongadas en Corfú, como ya hemos visto, y en el suizo Lago de Ginebra.  El 9 de septiembre de 1898 Sissí iniciaba un nuevo viaje hacia Ginebra , como siempre de incógnito , ocultando su rostro bajo un velo, una práctica que algunos decían se debía a que tenía la piel muy deteriorada y no quería que nadie la viera.  Ya en Ginebra, esa noche, cena en casa de la poderosa familia de banqueros de los Rothschild
Grabado que refleja el momento en que Sissí es atacada por Luigi Lucheni. Sin embargo, el ataque no fue así, apenas fue un empujón y Sissí no era consciente siquiera de que hubiera sido herida. Sólo al subir al barco comenzó a sentirse mal y se desmayó . La lima de 10 centímetros que le había clavado el anarquista italiano le perforó el miocardio y nada se pudo hacer por salvar su vida. El 10 de septiembre de 1898 la emperatriz de Austria moría en Ginebra (imagen procedente de http://www.ciberjob.org )
Al día siguiente deja la casa y se dirige al embarcadero del lago para tomar el barco que la conducirá a Caux donde estaba su residencia de verano.Y aquí dejo que sea de nuevo Carlos Fisas quién tome las riendas del relato “Antes de embarcar , pasa por un almacén de música para comprar un orquestión. Se apresura puesto que ya ha sonado la sirena del barco. De pronto un hombre que se disimulaba tras los árboles se lanza corriendo contra ella y le da un golpe en el pecho. Sissí vacila y dice “No empuje, por favor. Y , vacilando sube al barco. De pronto la emperatriz cae al suelo sostenida apenas por los brazos de su compañera, la condesa Sztaray, que ve cómo una pequeña manda de sangre aparece en el vestido. Una pasajera introduce en los labios de la emperatriz un terrón de azúcar mojado en agua de colonia. La emperatriz se esfuerza en sonreír y dice “Gracias” Estas serían las últimas palabras de la emperatriz . Cuando el barco regresa a puerto ya ha entrado en coma y poco después de llevarla a un hotel para ser atendida Elisabeth Amalie Eugenie Herzogin in Bayern, Sissí, emperatriz de Austria, reina de Hungría, Bohemia, Croacia, Eslavonia, Dalmacia, Iliria, Galicia y Lodomeria moría el 10 de septiembre de 1898.
Fotografía de Luigi Lucheni, un anarquista italiano que había viajado a Suiza para asesinar a algún miembro de la nobleza, pero sin tener un plan definido. Pareciera que una vez más el destino jugara contra Sissí , que se encontró por casualidad en el camino de Luigi y con la mala suerte de que éste la reconoció, ya que ella trataba siempre de ir de incógnito y pasar desapercibida. Se mostró muy orgulloso de lo que había hecho y protestó por no recibir la pena de muerte, ya que deseaba convertirse en un mártir del anarquismo. En 1910 se suicidaría en su celda  
Su asesino es detenido ese mismo día. Se llamaba Luigi Lucheni(1873-1910), un anarquista italiano  que se había criado en un orfanato y que en 1896 se había enrolado en la caballería italiana donde fue condecorado por su valor en la guerra de Italia en Abisinia. Sin embargo, de regreso a la vida civil las cosas no le habían ido bien  y vivía casi en la pobreza, lo que alimentó un profundo rencor hacia las clases más altas  y le llevaría a unirse a los movimientos anarquistas que entonces florecían en Europa. En septiembre de 1898 había viajado a Suiza con la idea de matar a algún aristócrata cuando leyó en el periódico que la emperatriz se hallaba en Ginebra.  Parece que la mala suerte hizo que los caminos de la emperatriz y Luigi se cruzaran aquella mañana y el joven italiano la reconoció al pasar a su lado y le clavó una lima triangular con una parte metálica de 10 centímetros de longitud. El pinchazo fue tan rápido que Sissí casi ni se dio cuenta, pero le había alcanzado el corazón y estaba herida de muerte. Luigi Luchini no sería condenado a muerte para no convertirlo en un mártir de la causa anarquista, aunque llegó a escribir cartas para que lo extraditasen a Italia donde si existía dicha pena. Fue condenado a cadena perpetua y se suicidaría ahorcándose en prisión en 1910.
Esta es la imagen del arma que utilizó Luigi Lucheni para asesinar a la emperatriz de Austria  y que era el trágico final de una vida que había comenzado a torcerse un 24 de abril de 1854 cuando Sissí se casó con Francisco José I de Austria. No fue un matrimonio desgraciado, parece que ambos se amaban sinceramente, pero la rigidez de la corte austríaca y los desequilibrios de Sissí , quizás causados por la incomprensión de la tradicional sociedad austríaca  a los gustos modernos de su emperatriz, la impidieron ser feliz , como nos recuerdan sus palabras “Sé que voy hacia un fin espantoso que me ha sido asignado por el destino”(imagen procedente de http://english.habsburger.net ) 
Antes de terminar el relato de la desdichada vida de Sissí, tan lejos como hemos visto de la imagen que en los años cincuenta nos transmitieran las películas de Romy Scheneider, sólo nos queda recoger el relato de un testigo de la reacción del emperador en la ceremonia del entierro de su esposa. Creo que es el mejor colofón de esta historia  de una mujer que vio su vida truncada aquella velada de 1853, cuando el emperador Francisco José se fijó en ella en lugar de en su hermana Elena  a lo que luego se unió sus desequilibrios físicos y mentales que, sin embargo, no llegaron a vencer su carácter independiente.  “Cuando el sacerdote de la Hofburg empieza a recitar las oraciones, el emperador  parece perder el dominio de sí mismo. Sus labios se mueven convulsivamente . La voz del sacerdote se hace más fuerte y solemne. Cuando pronuncia el nombre de Elisabeth, los ojos del emperador se llenan de lágrimas y no intenta disimular la emoción que le invade, encorva su talle  ,  inclina la cabeza y con un gesto de ternura  impotente apoya su mano derecha sobre el ataúd de Elisabeth”. Dicen los que vieron la escena que el emperador murmuró “Adiós, mi amor. Adiós Sissí” 
Iba a cerrar este artículo con una imagen de los féretros donde descansan los cuerpos de Francisco José I y Sissí, la emperatriz Isabel de Austria, pero he preferido despedirme de ella y de su triste historia con esta fotografía de una mujer bella, independiente aunque lanzada a una vida para la que no estaba hecha y donde nunca encontró la felicidad (imagen procedente de http://www.masmasculino.com )
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SISSÍ, LA HISTORIA DE UNA EMPERATRIZ TRISTE(PRIMERA PARTE)

En algunas ocasiones me gusta abandonar los temas habituales del Mentidero para relatar alguna historia de amor, de esas historias que nos acercan más al corazón de los seres humanos, que nos permiten conocer mejor su forma de sentir y nos aproximan a su realidad ,aunque de ellos nos separen el tiempo, las costumbres, el idioma o la forma de pensar. Así hemos conocido a lo largo del año pasado la historia de la enamorada monja portuguesa Mariana Alcoforado (1640-1723), de los amores del gran escritor checo Franz Kafka(1883-1924) o los amores medievales de Pedro Abelardo(1079-1142) y Eloísa(1101-1164) . Mirando atrás me doy cuenta que todas estas historias tienen un punto en común, no tuvieron un final feliz, quizás porque conmueve más al alma humana la tragedia, el drama y la desgracia que la dicha de dos personas juntas para toda la vida. Hoy no será una excepción, aunque el nombre de su protagonista, Elisabeth Amalie Eugenie Herzogin , conocida mejor como Isabel de Baviera y más aún como Sissí, nos traiga a la memoria las imágenes de edulcoradas películas como la trilogía protagonizada por la bella actriz nacida en Viena Romy Schneider (1938-1982) en los años cincuenta.
Pero la vida de la auténtica Isabel de Baviera, a la que a partir de ahora llamaremos Sissí en este artículo, tiene muy poco del cuento de hadas descrito en aquellas películas . La pequeña Sissí había nacido en Munich en la Nochebuena del año 1837 y desde su nacimiento tuvo el tratamiento de Alteza Real, ya que pertenecía a la alta nobleza al ser hija del duque Maximiliano en Baviera(1808-1888) y de la princesa Ludovica de Wittelsbach (1808-1892), hija a su vez del que fuera rey de Baviera Maximiliano I (1756-1825) de quién heredaría el título de alteza real que luego transmitiría a su hija Sissí, nieta, por tanto, de un rey e hija de un duque, aunque si os fijáis he escrito Maximiliano en Baviera y no de Baviera, porque tenía el título de duque pero no el título de duque de Baviera que era de una categoría superior. El padre de Sissí,Maximiliano, era un hombre con inquietudes intelectuales, que había seguido estudios en la Universidad de Munich, y que también amaba viajar, escribiendo incluso un libro de viajes titulado “Viaje en Oriente” donde relataba sus peripecias por Grecia, Turquía, Egipto y Nubia y colaboraba incluso con un periódico de Munich en el que escribía artículos bajo el seudónimo de Phantasius .
El Palacio de Possenhofen adquirido en 1834 por Maximiliano , el padre de Sissí,y donde esta pasaría toda su infancia hasta los 17 años, cuando viajó a la corte de Viena para contraer matrimonio con el emperador Francisco José I de Austria . Fue la época más feliz en la vida de la futura emperatriz pues allí llevaba una vida libre, dedicada a las cosas que más amaba, los caballos, la naturaleza y también los libros . Tenía una actitud cercana con la servidumbre y ya entonces rehuía la rígida etiqueta y protocolo de la Corte, influida sin duda por el carácter bohemio de su padre , que trataba de mantener a su familia alejada de la corte e unos emperadores con los que él no simpatizaba por la naturaleza absolutista e inmovilista de la monarquía austríaca (imagen procedente de http://realeza.foros.ws ) 
 Este  hombre ,de carácter bohemio y activo, tenía a Sissí como su hija favorita  porque la pequeña era la más parecida a su padre ,en cuanto a su forma de ser, entre sus diez hermanos .Le gustaba montar a caballo, leer, recorrer los bosques y perderse por las montañas con la misma intensidad que rehuía las ceremonias de la aristocracia y la rígida etiqueta de la corte.  Maximiliano trató de llevar una vida alejada de la corte,  viviendo entre Munich y el Palacio de Possenhofen , situado en un idílico paisaje a orillas del lago bávaro de Starnberg , a unos ochenta kilómetros de Munich y que Maximiliano había comprado en 1834 como un lugar de retiro para toda la familia. El matrimonio entre Maximiliano y Ludovica parece que fue feliz, pero lo que no queda tan claro es que colmara las ambiciones de Ludovica. De los doce hermanos de Ludovica, una de ellas, Carlota(1792-1873), se había convertido en emperatriz de Austria al casarse con el emperador austríaco Francisco I (1768-1835), otra de ellas, Isabel Luisa (1801-1873) se casó con el rey de Prusia Federico Guillermo IV (1795-1861) y la hermana gemela de esta última, Amalia Augusta (1801-1877) se casó con el rey de Sajonia Juan I (1801-1873).
Todas ellas casadas con reyes y Ludovica casada con un hombre que ni siquiera era el duque de Baviera,sino un duque en Baviera que ni reina ni tiene responsabilidades de gobierno. Después de sus dos hijos mayores, Luis de Baviera(1831-1920), y Guillermo Carlos de Baviera(1833-1834), que había muerto con solo un año de edad , la primera en edad de sus hijas era Elena de Baviera (1834-1890) y Ludovica estaba dispuesta a que ella fuera la futura emperatriz del Imperio Austríaco casándola con el joven príncipe heredero Francisco José(1830-1916). Elena había compartido con Sissí su afición a los paseos por el campo y . Pero antes de seguir y para entender el contexto en el que nos estamos moviendo miremos al pasado , como solemos hacer en el Mentidero , cuando comienza la andadura del Imperio Austríaco en la historia, un imperio que hundía sus raíces en la historia de Europa posterior a desaparición del Imperio Romano de Occidente en el año 476.
Mapa del Sacro Imperio durante la dinastía Otónida entre el 962, año en que Otón I fue coronado emperador, y su nieto Otón III muerto en 1102. El Sacro Imperio sobreviviría como entidad política  y territorial durante casi mil años, convertido en el heredero del Imperio Romano de Occidente y del sueño siempre insatisfecho desde la desaparición del gobierno de Roma en 476 de una Europa unida . Del Sacro Imperio surgiría en el siglo XIX, como una división del mismo, el Imperio Austro Húngaro (imagen procedente de http://egarciaber.blogspot.com )
Después de las sucesivas invasiones de pueblos germánicos, en el siglo IX se formaba el Imperio Carolingio bajo la autoridad de emperador Carlomagno(742-814), coronado emperador en la Navidad del año 800. Tras la muerte de Carlomagno el imperio que había forjado pasó a manos de su hijo Ludovico Pío o Luis I el Piadoso(780-841) que terminaría dividiendo el Imperio entre sus hijos . Ya en el siglo X, una parte de aquel Imperio dividido y que había tomado el nombre de Reino Franco Oriental , se transformó en Imperio bajo la dinastía sajona de los Otones, llamada así porque sus tres primeros emperadores fueron Otón I(912-973), Otón II(955-983) y Otón III(980-1002). Otón I fue coronado emperador en el año 962 y con él comenzaba el que sería conocido como Sacro Imperio Romano Germánico, aunque no hay un registro escrito con esta denominación hasta el año 1184. Era el intento de Europa de conservar el símbolo y el prestigio del desaparecido Imperio Romano y un intento de unidad que , en realidad nunca llegaría a consolidarse.
Mapa de Europa en 1815, ´con las fronteras marcadas en el Congreso de Viena que se desarrolló entre 1814 y 1815 que establecería el equilibrio de poder en Europa después de la derrota de Napoleón Bonaparte  y que se mantendría hasta el año 1848 sin grandes cambios . Fue un triunfo de la monarquía absoluta sobre los movimientos liberales y revolucionarios nacidos de la Revolución Francesa de 1789 y que en el caso de Austria aseguraba el gobierno del emperador Francisco I apoyado por su canciller Metternich, el auténtico gobernante en la sombra y que se mantendría al frente del gobierno austríaco hasta los movimientos revolucionarios de 1848 (imagen procedente de http://annalesdeltiempo.blogspot.com)  
Pero esta entidad política y territorial, el Sacro Imperio Romano Germánico, sobreviviría durante casi mil años, hasta que en el año 1806 , cuando el emperador francés  Napoleón Bonaparte(1769-1821) recorría victorioso los campos de batalla de toda Europa, el Sacro Impero demostró ser una estructura anticuada que ya no era capaz de hacer frente a las amenazas externas víctima de sus tensiones internas. El que entonces era el emperador del Sacro Imperio, Francisco II, renunció a la corona imperial para mantenerse sólo como emperador de Austria. El Sacro Imperio desaparecía oficialmente el 6 de agosto de 1806 y nacía el Imperio Austríaco, del que Francisco sería su primer emperador con el nombre de Francisco I de Austria(1768-1835), que además era rey de Hungría , Bohemia y Lombardia,en el norte de Italia. A su muerte en 1835 le sucedía su hijo Fernando I(1793-1875). Fernando había nacido del segundo matrimonio de Francisco I con su prima hermana María Teresa de las Dos Sicilias(1772-1807) y parece que la consanguinidad de sus padres hizo que Fernando naciera con debilidad mental y sufriera desde niño fuertes ataques epilépticos.
El hijo y sucesor de Francisco I, Fernando I de Austria, padecía de cierto retraso mental causado seguramente por la consanguinidad de sus padres, que eran primos hermanos. Sufría ataques de epilepsia y aunque no fue declarado públicamente incapaz de gobernar, las decisiones de gobierno fueron tomadas por el canciller Metternich que , además, elegiría al sobrino de Fernando, Francisco José, como su sucesor. Fernando nunca tendría descendencia a pesar de haber contraido matrimonio con su prima María Ana de Saboya , un matrimonio que seguramente jamás fue consumado. En 1848, cuando las calles de Viena se agitaban por la revolución, Fernando I pidió explicaciones a Metternich sobre lo que estaba sucediendo, y cuando el canciller le respondió que  se estaba iniciando una revolución, el emperador replicó “Si, pero ¿Tienen permiso?” El sucesor de Metternich al frente del gobierno obligaría a Fernando I  a abdicar en 1848 en favor de su sobrino Francisco José, pasando el resto de su vida en el castillo de Praga hasta su muerte en 1875
En ese estado no estaba capacitado para gobernar y se formó un gabinete de gobierno en la sombra con el canciller Metternich(1773-1859) como auténtico gobernante del Imperio velando por mantener las estructuras de la monarquía absoluta en una época de frecuentes revoluciones por toda Europa que amenazaban con la desaparición de las monarquías. A pesar de sus problemas mentales, se concertó el matrimonio de Fernando I con su prima Maria Ana de Saboya(1803-1884), quizás tratando de dotar al reinado de Fernando I de un aire de normalidad, silenciando los rumores sobre su incapacidad para gobernar. El matrimonio no tuvo descendencia y muchos historiadores sospechan que jamás llegó a ser consumado. Sin embargo, hay que señalar que Fernando I llevó un diario a lo largo de su vida donde anotaba sus pensamientos con coherencia, si bien demostraba que sus capacidades intelectuales no eran del todo normales.
Archivo:Stieler Archduchess 1832.jpg
Es fácil perderse en este auténtico culebrón del siglo XIX en que se habían convertido las dinastías reinantes en Europa . En la imagen tenemos a la archiduquesa Sofía de Baviera, hermana de Ludovica de Baviera que era la madre de Sissí, por lo que Sofía era su tía. Sofía contrajo matrimonio con el archiduque Francisco Carlos de Austria, hermano del emperador Fernando I. Con su marido tuvo seis hijos, el mayor de ellos Francisco José de Austria. Como Fernando I era incapaz de gobernar Metternich ordenó que Francisco José fuera preparado como heredero de la corona.  Francisco José y Sissí eran, por lo tanto, primos , lo que no sería un obstáculo para su matrimonio, pues la consanguinidad era muy frecuente en unas monarquías donde todos estaban emparentados en algún grado con los demás miembros de la realeza    
Mientras, en 1824 , Sofía de Baviera(1805-1872), hermana de la madre de Sissí, Ludovica de Baviera, se casaba con el archiduque Francisco Carlos de Austria(1802-1878), hermano de Fernando I. Sofía y Francisco Carlos de Austria tendrían seis hijos, de los  cuales uno de ellos nacería muerto en 1840, y el primogénito era Francisco José , nacido en 1830. Como Fernando I no parecía que fuera  a tener descendencia, el canciller Metternich ordenó que se preparara  el pequeño Francisco José como sucesor de su tío al frente del Imperio , pero todo se precipitó cuando en el año 1848 se propagaba por Europa la que sería conocida como la Primavera de los Pueblos o el Año de las Revoluciones. El sistema nacido después de la derrota definitiva de Napoleón basado en el mantenimiento de las monarquías absolutas que habían seguido reinando a partir del Congreso de Viena de 1814-1815 se venía abajo . Primero en Francia y luego en Alemania, Austria y Hungría , hasta llegar a Italia, las revoluciones liberales iban acompañadas además por las primeras manifestaciones nacionalistas y del movimiento obrero. Todas ellas fueron finalmente reprimidas, pero el sistema de la monarquía absoluta quedaba herido de muerte.
El joven Francisco José I, con apenas 18 años, se convertía en el nuevo emperador de Austria el 2 de diciembre de 1848, después de la abdicación de su tío Fernando I. Así lo contaba Fernando en su diario “El asunto acabó con el nuevo Emperador arrodillado ante su viejo emperador y Señor, debo decir, yo, pidiéndole su bendición, la cual di, poniendo ambas manos sobre su cabeza y haciendo el signo de la Santa Cruz… entonces lo abracé y besé a nuestro nuevo Señor, y fuimos a nuestra habitación. Después de todo esto, Yo y mi querida esposa oímos Santa Misa … más tarde yo y mi querida esposa hicimos las maletas.” Pero la situación que tendría que enfrentar el nuevo emperador no era sencilla, con un Imperio amenazado por las rebeliones liberales, las tensiones nacionalistas , la crisis económica y el rechazo de Hungría a reconocerle como rey que le obligaría a buscar una alianza con Rusia para someter por la fuerza a los húngaros (imagen procedente de http://dinastiasreales.blogspot.com ) 
En el Imperio Austríaco las revoluciones de este año trajeron consigo la dimisión del canciller Metternich que fue sustituido en el gobierno por el aristócrata y militar Félix de Schwarzenberg(1800-1852) que para salvar la monarquía y con ello la estructura del Imperio consideró que era necesario convencer a Fernando I que abdicara en favor de su sobrino. De esta forma, el 2 de diciembre de 1848, a los 18 años de edad, Francisco José se convertía en el emperador Francisco José I de Austria, rey de Hungría,  Bohemia, Croacia, Eslavonia, Dalmacia , Galicia e Iliria. Nada más subir al trono tuvo que enfrentarse a la negativa de Hungría a reconocerle como emperador lo que le obligó a buscar el apoyo de Rusia para derrotar definitivamente a los húngaros en la batalla de Temesvar. Pero las tensiones nacionalistas crecían por todo el Imperio, los serbios y los bohemios también querían la independencia , mientras el Imperio se veía ahogado por la crisis económica. Eran tiempos muy complicados, donde Francisco José I trataba de mantener unido lo que amenazaba con romperse en mil pedazos en cualquier momento.
Archivo:Helena Thurn Taxis.jpg
Elena de Baviera, la hermana mayor de Sissí y a la que la familia llamaba Nené. Ella sería la elegida por su tía Sofia para convertirse en la prometida de su hijo Francisco José y, por lo tanto, futura emperatriz de Austria. Pero los planes de Sofia y de la madre de Elena, Ludovica, no se cumplirían porque el destino quiso que Francisco José se fijara en su pequeña hermana Sissí, con la que ella había compartido paseos por los bosques y las montañas que rodeaban el Palacio de Possenhofen cuando ambas eran niñas . Elena se sentiría traicionada por su hermana y despreciada por Francisco José. Dos años después , cuando contaba con 22 años y ya era considerada una solterona para las costumbres de la época se pudo concertar el matrimonio con Maximiliano de Thurn und Taxis, cuya familia había hecho fortuna gracias a que tenía el monopolio del correo desde la época del  Sacro Imperio. Sin embargo , apunto estuvo de no celebrarse el matrimonio pues se consideraba que los Thurn und Taxis no tenían suficiente nobleza en la sangre para unirse a Elena. Sissí, que se sentía culpable por la suerte de su hermana, intercedió en su favor y finalmente se pudo celebrar el matrimonio  y Sissí , tal vez, calmó así su conciencia 
Esta era la situación cuando en 1853 su madre, Sofía de Baviera , cree llegada la hora de buscarle esposa y se fija en una de sus sobrinas, la seria y discreta Elena . Habla con su hermana Ludovica y ambas deciden organizar un encuentro entre Francisco José y Elena en la ciudad balneario de Bad Ischl, que Francisco José había elegido como lugar de residencia estival desde 1849 en un palacete que ya era conocido como la Villa Imperial. A esta Villa Imperial se dirigían en agosto de 1853  Ludovica de Baviera con su hija mayor , Elena, y también con la alegre Sissí, que a sus 16 años muestra su asombro y alegría por todos los nuevos lugares que va conociendo por el camino. Estaba tranquila, ya que ella sólo iba de acompañante, la cita con el emperador era para su hermana. Pero como dijera el cantante británico John Lennon, “la vida es lo que te pasa mientras tu haces otros planes” y los planes urdidos por Sofía y Ludovica no salieron como ellas esperaban.

Imagen de la Villa Imperial en la ciudad balneario de Bad Ischl , donde se había concertado el encuentro entre Francisco José y Elena de Baviera por iniciativa de sus respectivas madres, Sofía de Baviera y su hermana Ludovica. Sin embargo, la cena en la que se iba a anunciar  el compromiso iba a tener un desenlance inesperado que truncaría los planes de Sofia, que trato por todos los medios de evitar que su hijo se decidiera por Sissí en lugar de casarse con su hermana , pero no lo consiguió, quizás para desgracia de la propia Sissí como el tiempo se encargaría de demostrar. La Corte no era un lugar adecuado para ella y su carácter independiente (imagen procedente de http://www.absolutaustria.com )
El 16 de agosto de 1853 tenía lugar el primer encuentro entre Francisco José y Elena , un Francisco José que estaba allí forzado por la autoridad de su madre, ya que él amaba su libertad y no tenía ganas de ningún compromiso matrimonial. Por la noche compartió mesa con la que iba a ser su prometida, pero en aquella mesa se encontraba aquella vivaz, alegre y bella muchacha de dieciséis años que desde un primer momento cautivó la atención del monarca. Según nos cuenta el escritor español Carlos Fisas en su libro “Historias de las historias de amor” de la que extraigo buena parte de la información de este artículo,  cuando la cena llegaba a su fin y todos esperaban que el emperador se levantase para pedir la mano de Elena, este se levantó, si, pero para dirigirse hacia donde estaba Sissí y pedirla que le acompañara en un paseo por los jardines de la villa . Podemos imaginar la sorpresa de todos los invitados, los rostros entre atónitos y desconcertados de las madres de ambos, Sofía y Ludovica, y la vergüenza y humillación que tuvo que padecer Elena cuando esperaba ser la prometida del emperador.
Ajenos a todo esto, los dos jóvenes caminaban por el jardín. No sabemos lo que se dijeron , pero es fácil imaginar que hablarían de sus aficiones comunes, como los caballos , y que él la invitara a acompañarle en una excursión que tenía prevista para el día siguiente. Una vez de regreso del paseo, y ya a solas con su madre , Francisco José y Sofia de Baviera discutieron durante toda la noche, tratando la madre de convencer a su hijo de que la esposa adecuada era Elena y no Sissí. Sofía incluso llegó a pedir en medio de la madrugada que acudiera el cardenal que había sido elegido para bendecir el compromiso previsto con Elena, para que tratara de convencer a Francisco José. Pero todo fue inútil, al día siguiente , a las nueve de la mañana, este mismo cardenal bendecía el compromiso de Francisco José con Sissí. Días después, en el “Wiener Zeitung”,  periódico oficial de gobierno austríaco , se hacía publico el compromiso con estas palabras “Su majestad apostólica, imperial y real, el emperador Francisco José I, con el consentimiento de su majestad el rey Maximiliano de Baviera, se ha prometido en Ischl con la princesa Elisabeth, Amalia, Eugenia, duquesa en Baviera, hija de sus altezas el duque Maximiliano José y de la duquesa Ludovica, princesa de la Casa Real de Baviera”

Archivo:Hélène (à gauche) et sa soeur Sissi.jpg
Fotografía de las dos protagonistas de este triángulo amoroso, aunque más bien era una trama amorosa urdida por su madre Ludovica y su tía, la archiduquesa Sofía, para casar a Elena con Francisco José. A la derecha de la imagen tenemos a Sissí y a la izquierda a su hermana mayor Elena . Francisco José quedó prendado al momento de Sissí y al día siguiente de conocerla ya se anunciaba su compromiso con ella, que , menos de un año después, se iba a convertir en la nueva emperatriz de Austria  
El padre de Sissí, Maximiliano, no se sintió demasiado feliz al saber la noticia del compromiso de su hija  favorita y su futuro como emperatriz de Austria, ya que no tenía en gran estima el tipo de monarquía que representaba Francisco José, una monarquía anclada en el pasado, incapaz de evolucionar con los tiempos abandonando el absolutismo y que seguía ejerciendo un poder tiránico. En cuanto a su madre Ludovica había logrado lo que quería, convertir a una de sus hijas en emperatriz. Que en lugar de Elena fuera Sissí en realidad no era tan importante. Durante el tiempo que faltaba para el matrimonio Sissí tuvo que aprender nuevas normas de comportamiento , muy diferentes a la vida libre y despreocupada que había llevado hasta aquel momento. Entre esos cambios estaba abandonar el consumo de cerveza , a la que Sissí era aficionada, por el vino , más habitual entre la aristocracia vienesa. Después de dejar su hogar, Sissí emprendió el viaje hacia Viena, a bordo de un barco que fue descendiendo el curso del Danubio. Allá por donde pasaba la futura emperatriz repicaban las campanas  y era saludada por la población. En una joven como Sissí aquello tuvo que causar un efecto abrumador.

Sissi
Fotografía de Sissía coronada como emperatriz de Austria.Comenzaba su vida en la Corte y durante los primeros años se haría patente su influencia sobre las decisiones del emperador Francisco José I, pero también se haría patente que su fuerte carácter le iba a traer problemas en la rígida corte austríaca ,comenzando con su suegra y tía la archiduquesa Sofía (imagen procedente de http://vidasfamosas.com )
El 23 de abril de 1854, menos de un año después de su primer encuentro con Francisco José, Sissí llegaba a Viena a bordo de un barco y era alojada en el palacio imperial de Schönbrunn, conocido como el Versalles vienes y que con sus magníficos jardines y sus 1441 habitaciones, era la residencia estival favorita de la familia Imperial. Después de bañarse y arreglarse, salió al balcón del palacio a saludar al pueblo expectante que esperaba en el exterior junto a su prometido. Un día después, el 24 de abril de 1854 Francisco José I de Austria y Elisabeth Amalie Eugenie von Wittelsbach, Sissí, contraían matrimonio en la Iglesia de los Agustino de Viena . Parecía el comienzo de una vida maravillosa para la joven emperatriz, pero pronto surgirían los primeros problemas para adaptarse a la rígida etiqueta de la corte austríaca  y sus roces con la madre del emperador, su tía Sofía de Baviera, unos roces alimentados por el carácter independiente de Sissí que se había criado durante toda su vida en la libertad de los campos del Palacio de   Possenhofen.Es hora que dejemos de momento a los dos recién casados y mañana conoceremos la segunda parte de esta historia, donde nos alejaremos mucho de la luz que hasta ahora había iluminado la vida de Sissí.

El bello Palacio de Schönbrunn, donde Sissí se encontró con Francisco José la víspera de su matrimonio  y desde cuyos balcones saludó a la multitud que deseaba ver a su futura emperatriz. El origen de este palacio hay que buscarlo en el siglo XVII , cuando el entonces emperador del Sacro Imperio , Leopoldo I de Habsburgo(1640-1705) decidió construir un palacio para su hijo y futuro emperador, José I . De esta construcción inicial, comenzada en 1692 y terminada en 1713 se conserva la Capilla y la Escalera Azul. Sería bajo el gobierno de la emperatriz María Teresa I de Austria(1717-1780) cuando se convirtió en la residencia de verano de los emperadores austríacos. Las sucesivas ampliaciones y mejoras harían que Schönbrunn fuera conocido como el Versalles de Viena (imagen procedente de http://www.forodefotos.com )

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