LA FUNDACIÓN MÍTICA DE MADRID :OCNO BIANOR

Si Atenas fue fundada por el príncipe Teseo, quién había dado muerte al Minotauro, y Roma por los gemelos Rómulo y Remo, quienes sobrevivieron gracias a recibir la leche de una loba, nuestra querida Madrid no iba a ser menos, y también tiene a un príncipe en su nacimiento. Este artículo es el primero de una serie de artículos que pretendo escribir sobre Madrid y su historia, para que todos conozcamos un poco más los misterios  de la hermosa ciudad en la que vivimos.

Pero, para conocer su historia debemos remontarnos muy atrás en el tiempo, al final de la guerra de Troya ,que había enfrentado a troyanos y aqueos hacia el siglo XII a.C. Una guerra mitológica donde los dioses y los héroes compartían el campo de batalla. Todos conocemos como,finalmente, los troyanos fueron derrotados gracias a la astucia de Ulises, que se escondió junto a sus hombres en el vientre de un inmenso caballo de madera que dejaron abandonado frente a las murallas de Troya, mientras los aqueos fingían una retirada. Los troyanos lo metieron dentro de sus murallas creyendo que era un presente de los dioses y se dedicaron a celebrar la victoria. Al amparo de la noche ,Ulises y sus hombres salieron del interior del caballo, abriendo las puertas de la ciudad para que entrasen los aqueos. Troya caía así  en manos de los aqueos y terminaba una guerra que había durado diez años, una guerra iniciada por una mujer, la bella Helena.

Entrada del Caballo, con Ulises y sus hombres escondidos en él,  dentro de la ciudad

Uno de los príncipes troyanos que logró huir se llamaba Bianor , y junto con su familia navegaron hasta las tierras que hoy conocemos con el nombre de Albania y allí se estableció. A su muerte, le sucedió su hijo Tiberis que tenía dos hijos, uno legítimo y otro bastardo fruto de su relación con una pastora llamada Manto.Manto le puso por nombre a su hijo Bianor, en recuerdo de su antepasado. Para que no hubiera problemas en la sucesión, el hijo legítimo de Tiberis  se quedó con el reino de su padre, mientras que Manto y su pequeño hijo Bianor fueron enviados al norte de la actual Italia , donde  fundaron la ciudad de Mantua, en honor de Manto.
 
Los años pasaron y cuando Bianor ya es adulto, su madre desea entregarle el reino. Bianor le dice entonces a su madre que ha tenido un sueño en el que Apolo, el dios de la profecía, le ha hablado para decirle que tiene que abandonar la ciudad y dirigirse hacia donde muere el sol o todos perecerán por una terrible epidemia. En un principio, Manto se ríe por la ingenuidad de su hijo, pero poco después mueren de una extraña enfermedad  algunas de las personas más importantes del reino. Convencida de la verdad de la visión del joven, Manto le deja partir pero le pide que adopte el nombre de Ocno Bianor(ocno significa “el que posee el don de ver el futuro a través de los sueños“).

Después de un viaje de diez años hacia poniente, una vez más aparece el número diez como los años que Ulises anduvo errante en busca de Itaca,  Ocno Bianor tuvo un nuevo sueño en el que Apolo le anuncia que justo donde se encuentra en ese momento es donde tiene que fundar su nuevo reino, pero  también le avisa que si desea que su pueblo sea feliz y próspero deberá sacrificar su vida .

Ocno Bianor despierta del sueño y ,al mirar a su alrededor, descubre que está rodeado de un hermoso  paisaje con un río y bosques de encinas y madroños. También, entre las colinas, se ven aquí y allá pequeñas aldeas y hacia ellas se dirige. Habla con la gente que allí había (no me preguntéis como sabía su lengua si nunca había estado allí, los relatos míticos hay que aceptarlos como son pues con la magia todo es posible) y así se enteró que ellos se daban el nombre de Carpetanos, que significa “los sin ciudad”. Habían venido de oriente y construyeron ciudades en la costa, para perderlas a manos de otros pueblos y por ello habían buscado refugio en el interior.Sin embargo, sus sacerdotes les prohibieron fundar más ciudades hasta no recibir una señal de los dioses.

Antes de seguir os hago sólo un inciso. Los carpetanos existieron realmente y eran un pueblo celta que habitaba la zona comprendida entre la sierra del Guadarrama y el curso del río Tajo.

Volviendo con Ocno Bianor, les dijo a los carpetanos que él era la señal enviada por los dioses, pues el mismo Apolo le había ordenado fundar allí  una nueva ciudad. En un principio sus palabras fueron acogidas con recelo, pues pensaban que lo que quería era gobernarles, pero entonces Ocno les desveló que tendría que sacrificar su vida a cambio de la prosperidad de la ciudad y al ver su valor y generosidad terminaron por aceptar su palabra.

Tiempo después, la ciudad fue construida pero nació una disputa cuando tuvieron que consagrarla, ya que los ancianos que habían hablado con Ocno Bianor pretendían consagrarla a Apolo, el dios que había ordenado la fundación , mientras que otros carpetanos querían consagrarla al culto de toros y verracos que formaba parte de su cultura (podéis encontrar muestras de este culto en los célebres Toros de Guisando , cerca de la población abulense de El Tiemblo , que además es célebre porque fue donde se firmó el Tratado de los Toros de Guisando donde el rey Enrique IV de Castilla concedía a la futura Isabel la Católica el título de princesa de Asturias y, por lo tanto, heredera al trono de Castilla).



Toros de Guisando, restos del culto al toro celta

Ocno Bianor tuvo un nuevo sueño, con sueños como los suyos mejor no tener pesadillas,  en el que le habló Apolo diciéndole que la ciudad tenía que ser consagrada a la diosa de la tierra, Metragirta o Cibeles, que además era también diosa de la vida, la muerte y la resurrección, pero además le anuncia que ha llegado el momento de entregar su vida en sacrificio.Ocno reune al consejo de ancianos de los carpetanos y les comunica que debe ser enterrado vivo en un pozo y con su muerte terminaría toda discordia entre ellos y la ciudad sería prospera bajo la protección de los dioses.

Los carpetanos cumplieron la voluntad de Ocno Bianor, lo enterraron vivo e hicieron guardia junto a su tumba hasta que, una noche, se desató una gran tormenta y una enorme nube descendió desde las cumbres del Guadarrama,  y entre las nubes se podía adivinar la forma de un carro y una mujer que lo guiaba. Se detuvo sobre la tumba de Ocno Bianor y lo llevó a los cielos (relato que recuerda otras ascensiones a los cielos como la del profeta Elías en el Antiguo Testamento ,quién subió en un carro de fuego)

La ciudad recibiría el nombre de la diosa a la que fue consagrada, Metragirta, que posteriormente fue evolucionando como  Maiorito, Magerito, Magareto, Mayorito, Maieritum, Mageritum, Magerit, Madrit y ,finalmente, Madrid.

La diosa Cibeles o Metragirta a la que, según la leyenda, fue consagrada la ciudad   

Hasta aquí el mito de la fundación de Madrid. Si nos remitimos a lo que nos cuenta la historia, los primeros indicios de la existencia de un núcleo habitado se remontan al gobierno del emir Muhammad I en la segunda mitad del siglo IX. El emir construyó una fortaleza para vigilar los pasos de la sierra del Guadarrama  y junto a ella se construyó un pequeño pueblo que daría origen a Madrid.Pero esa es ya otra historia   
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