EL NACIONALISMO COMO ANACRONISMO Y LA UNIÓN COMO OBJETIVO

Las palabras son muy importantes y no solemos reconocerle su valor, lo que es un grave problema cuando la utilizamos de forma torpe o sin la suficiente reflexión, porque una vez que esta sale de nuestra boca ya no nos pertenece y puede herir a los demás o a nosotros mismos. Escribía Goethe que “hay que reivindicar el valor de la palabra, poderosa herramienta que puede cambiar nuestro mundo”. En efecto , puede cambiar nuestro mundo pero también es una poderosa herramienta para enfrentar a unos contra otros , para causar divisiones, odios y enfrentamientos entre las personas y los pueblos, y la historia de la humanidad está llena de estos magos de la palabra con la que envenenaron a las multitudes y las condujeron como un flautista de Hamelin hacia la catástrofe.
Escribo esto al filo de un partido de fútbol que se celebra hoy en España y del que no haría mención ya que el Mentidero no es espacio para comentarios deportivos, pero son precisamente las palabras lo que me llevan a tratar un tema que va más allá del deporte aunque no debería de pasar de ahí. Es un partido entre dos equipos , el Real Madrid y el Barcelona, que dividen a la afición de España casi en dos bandos al 50%, cada uno anima a su equipo y ahí debería de terminar todo. Pero como decía el escritor italiano Pitigrilli “el hombre no vive en un mundo de cosas meramente físicas, sino en un mundo de signos y símbolos”, y convierte lo que no es más que un partido de fútbol en una especie de reivindicación de símbolos nacionales, donde cada uno se identifica con un bando y el oponente se viste con la máscara del enemigo, el opresor contra el que hay que librar una batalla. Se rodea todo de un lenguaje bélico , se encienden los ánimos, se insulta y se aprovecha la oportunidad no para unir a la gente en el goce de un gran espectáculo sino en dividirla .
Escribía el poeta español Antonio Machado, “españolito que vienes al mundo, te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Se refería el gran poeta a las dos Españas ideológicas que terminaron resolviendo su enfrentamiento en una trágica Guerra Civil  que duraría tres años y produjo entre medio millón y un millón de muertos y cuyas heridas tardaron mucho tiempo en cicatrizar y sólo las nuevas generaciones que no la vivieron van librándose de su alargada sombra sobre los corazones españoles. Hemos sido capaces de superar aquel trauma , de salir de una larga dictadura con una transición pacífica por la que muchos no apostaban , de ingresar en la Unión Europea y convertirnos en un país con sus defectos pero en evolución que es más de lo que se pudo decir de España durante gran parte del siglo XIX y del siglo XX. Sin embargo ,seguimos sufriendo el enfrentamiento y las tensiones causadas por los nacionalismos de toda naturaleza.

La foto titulada “Muerte de un miliciano” de Robert Capa, obtenida durante la Guerra Civil Española, se ha convertido , a pesar de la polémica que la rodea, en un símbolo de las consecuenicas de las divisiones ideológicas y los odios irreconciliables. A España le costó medio millón de muertos y tres décadas de dictadura , en Europa los nacionalismos fascistas italianos y el nazismo alemán provocaron la II Guerra Mundial. La Unió Europea, con la unión de todas las naciones y la eliminación de las fronteras es la gran oportunidad para la paz después de siglos de enfrentamientos y en esta idea de Europa las fronteras artificiales que dibujan todos los nacionalismos no tienen sentido, son un anacronismo
Escribí el otro día un artículo sobre la formación de España, de como los sucesivos matrimonios dinásticos habían unido al Condado de Barcelona con el reino de Aragón a través del matrimonio de Petronila de Aragón con  Ramón Berenguer IV en el año 1150 formando la Corona de Aragón a la que se irían incorporando a lo largo de la Reconquista los reinos de Mallorca y Valencia , el reino de Castilla y el de León se unieron años más tarde en la persona del rey Fernando III el Santo(1199-1252), hijo del matrimonio entre el rey de León Alfonso IX(1171-1230) y Berenguela de Castilla (1180-1246), reina de Castilla en 1217, y como, finalmente, las dos grandes entidades políticas de la Península , el Reino de Castilla y la Corona de Aragón, se unían mediante el matrimonio en 1469 de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes Católicos. La única incorporación donde jugo un papel la violencia fue en la desaparición del reino de Navarra en 1512, cuando las tropas de Fernando el Católico penetraron en territorio navarro aprovechando la división del reino navarro en sus disputas por el trono.
Pero lo mismo que fue sucediendo en España ha sucedido en el resto de Europa, un proceso evolutivo en el que las pequeñas entidades, los territorios feudales que convertían la Europa medieval en un mosaico de diminutos gobiernos, fueron incorporándose a entidades  políticas superiores, formando las naciones que terminaron de constituirse a lo largo del siglo XIX y aún en el siglo XX tras la disolución del Imperio Austro Húngaro al finalizar la Primera Guerra Mundial. Entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial el partido nazi alemán y el partido fascista italiano exarcebaron los nacionalismos de sus respectivos países, al tiempo que en los demás países europeos se hacían fuertes diversos movimientos nacionalistas de toda índole. Ya sabemos como terminó .Durante la II Guerra Mundial millones de personas dieron su vida por culpa de los fascismos que hicieron una exaltación nacionalista que colocaba a sus pueblos por encima de los demás haciendoles sentirse por un lado superiores y por otro víctimas. El lema del partido nazi era “ein volk, ein führer,ein reich”, “un pueblo, un dirigente,un imperio” 

El Imperio Romano en tiempos de Trajano (98-117) cuando alcanzó su máxima extensión. El Imperio unió Europa aunque por la fuerza de las armas y por las armas fue destruido, convirtiéndose en el ideal al que aspiraron diferentes reyes y emperadores, desde Carlomagno a Otón I, desde Napoléon hasta Adolf Hitler, el último que ha tratado de conquistar Europa y ponerla bajo una sola bandera por el uso de la fuerza
Cuando los ríos de sangre que estas palabras hicieron correr por los campos de Europa empezaron a secarse, renació una idea que desde la desaparición del Imperio Romano se había convertido en un sueño imposible, la unión de Europa en una sola entidad política. Se había intentado, siempre por la fuerza, desde el imperio Carolingio de Carlomagno en el siglo VIII, al Sacro Imperio nacido con Otón I el Grande en el siglo X , las conquistas napoleónicas del siglo XIX y el III Reich durante el siglo XX. Cerca de sesenta millones de personas tuvieron que perder la vida para que nos diéramos cuenta que el nacionalismo sólo causaba dolor y enfrentamiento, separación e incomprensión. Jean Monnet(1888-1979), uno de los Padres de Europa , al que ya hice referencia en otros artículos , diría “No habrá paz en Europa, si los Estados se reconstruyen sobre una base de soberanía nacional.Los países de Europa son demasiado pequeños para asegurar a sus pueblos la prosperidad y los avances sociales indispensables. Esto supone que los Estados de Europa se agrupen en una Federación o “entidad europea” que los convierta en una unidad económica común”.
Así nacía la nueva Europa, una Europa donde una nación no iba a tratar de imponerse sobre las demás, sino que trabajarían todas unidas con un mismo objetivo, la paz, la prosperidad y la consecución de unas sociedades más justas y libres. Quizás uno de los   acontecimientos históricos más emocionantes en estos últimos años fue la firma del Acuerdo de Schengen por el que se eliminaban las fronteras entre las naciones de la Unión Europea, por primera vez desde los tiempos del Imperio Romano, se podía ir libremente por Europa sin sentirte extranjero. Italianos, españoles, alemanes, franceses , ingleses y todos los pueblos que integran este continente unidos , aparcando los nacionalismos que tanto sufrimiento habían causado en otra época .
Hablaba al principio de este artículo del poder de las palabras, y si acudimos al Diccionario de la Real Academia de la Lengua y buscamos el significado de nacionalismo, hallamos que su primera acepción es “Apego de los naturales de una nación a ella y a cuanto le pertenece”, y no encontramos en este significado nada que nos haga ver que el apego a una nación y a lo que ella pertenece sea excluyente y nos deba enfrentar con el que no pertenece a ella o con otras entidades superiores que la engloban . Ayer decía el entrenador del Barcelona, Josep Guardiola, “Hemos caído muchas veces como equipo y como país”, y por supuesto con esas palabras se encienden las pasiones, las acusaciones de opresión por un lado, de victimismo por otro. Cuanto tiempo perdemos en discusiones que no nos llevan a ningún sitio, en buscar enfrentamientos que sólo nos perjudican , cuando deberíamos mirar todos en la misma dirección.

El Planeta Tierra, el hogar de toda la humanidad. Cuando Yuri Gagarin, el primer hombre que viajó al espacio, la contempló desde el exterior, no habló de fronteras,ni de banderas, sus palabras fueron“La Tierra es azul. Que maravillosa. Es increíble”. No conocemos los límites del Universo, nuestro planeta no es más que un pequeño astro que orbita alrededor de una estrella mediana en una galaxia que es una más entre cien mil millones de galaxias.¿Qué sentido tienen nuestras fronteras ante esta inmensidad?Luchemos por conservar nuestro hogar, el común a todos nosotros y olvidemos enfrentamientos absurdos por las lineas dibujadas en los mapas
Hemos evolucionado de la aldea a la ciudad, de la ciudad a los territorios feudales, de estos a los reinos, de los reinos a los Imperios y de ahí surgieron las naciones que a su vez tienen a formar grandes unidades políticas y estoy convencido que en algún momento del futuro la Tierra se convertirá en una sola entidad donde ya no habrá lugar a enfrentamientos por culpa de la religión, de las fronteras o la lengua. Escribe Mirzá Husayn Ali(1817-1892), fundador de una religión llamada Fe Baha´i,  “No debe enaltecerse quien ama a su patria, sino quien ama al mundo entero. La Tierra es un solo país y la humanidad sus ciudadanos”. Todavía es una utopía, tendremos que evolucionar mucho y quizás hagan falta aún siglos para conseguirlo, pero pienso que esa es la idea que tenemos que defender, a lo que todos deberíamos aspirar, y la forma de dar pasos hacia ese objetivo es olvidarnos de si tu eres catalán, el otro vasco y el de mas allá castellano, formamos parte de algo más grande que es Europa, donde se han borrado ya las fronteras, y Europa forma parte de algo mucho más grande, el mundo.
Cuando Yuri Gagarin se convertía el 12 de abril de 1961 en el primer hombre en salir al espacio , sus palabras al ver nuestro planeta fueron “La Tierra es azul. Que maravillosa. Es increíble”. Tendríamos que viajar todos al espacio para ver donde están nuestras fronteras, nuestras banderas , nuestros nacionalismos porque allí no se ven, no existen , son un artificio del ser humano , no una realidad de la naturaleza.  La Tierra es nuestra casa, nuestra pequeña casa en un Universo del que no conocemos los límites y en los que apenas somos un pequeño planeta que orbita alrededor de una estrella de tamaño medio en la periferia de una Galaxia que a pesar de que nos parezca inmensa no es más que una entre cien mil millones de galaxias que navegan por un Universo que quizás es sólo uno entre muchos Universos.

Escribe el periodista mexicano Librado Rivera “Yo amo una patria universal, una patria sin límites y sin fronteras; una patria común cuyos intereses pertenezcan a todos los habitantes de ella, como nos pertenece el aire, la luz y el calor del sol.” y el latino Séneca ” No he nacido en un sólo rincón, mi patria es todo el mundo”. Por eso he titulado este artículo “el nacionalismo como anacronismo” porque pienso que ha sido un sarampión que ha sufrido la humanidad durante siglos y que muy lentamente estamos consiguiendo superar, aunque nos quede mucho camino por delante. El nacionalismo entendido como exclusión del otro, del que no pertenece a nuestro grupo, del que vemos como extraño e incluso como enemigo, es uno de los elementos más destructivos y que más dolor han causado a la humanidad. Entendido en la forma en que lo define el diccionario, “Apego de los naturales de una nación a ella y a cuanto le pertenece”, es un sentimiento natural del ser humano , como el amor a la familia

“No he nacido en un sólo rincón del mundo, mi patria es el mundo” decia el filósofo romano Lucio Anneo Séneca. No importa que seas castellano o catalán, alemán o inglés, blanco, negro, amarillo, católico , musulmán o judio , todos somos humanos y convivimos en un mismo planeta. La tierra que pisamos no nos pertenece, como tampoco el aire que respiramos o el Sol que nos da calor y luz,no  hagamos de ello un motivo de enfrentamiento. Cuando llegue nuestro momento de dejar esta existencia lo que de verdad nos consolará será la alegría que hayamos compartido y no las banderas y las fronteras . Esta unión puede ser aún una utopía pero la humanidad es el unico nacionalismo que merece la pena
No convirtamos el lugar donde nacemos en una bandera que nos enfrenté a los demás. Son nuestras raíces, es nuestro hogar, pero no podemos pasarnos la vida dentro de casa sin salir a la calle, y la calle es el mundo, esa es la casa común de todos, una casa que además está en peligro por nuestro comportamiento y necesitará de la unión de todos para salvarla. No hay razas negras, blancas, amarillas, hay una única raza, la humanidad . Decía el presidente norteamericano Kennedy en uno de sus discursos “La raza humana debe poner fin a la guerra, o será la guerra la que ponga fin a la raza humana”. Viajamos en el mismo barco, y si nos hundimos, nos hundimos todos juntos da igual que seamos catalanes, castellano, alemanes, americanos o chinos. Dejemos de utilizar la nación como arma arrojadiza, unamos fuerzas en lo que de verdad tiene importancia, lo único que de verdad es importante en nuestras vidas, la búsqueda de la felicidad. Eso es lo que nos consolará en nuestro último aliento y no los himnos ni las banderas.
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OCCIDENTE COMO REHÉN . HACIA UNA NUEVA CRISIS DEL PETRÓLEO Y EL FUTURO DE LAS REVOLUCIONES

Mientras Europa se debate entre el estupor , la incredulidad y la parálisis ante el tsunami revolucionario que amenaza con arrasar todo el mundo musulmán, desde Marruecos al oeste hasta Pakistán al este, los fantasmas de una escalada en el precio del petróleo se cierne sobre las economías occidentales , convalecientes aún de la grave crisis en la que ha estado sumida durante los últimos tres años y de la que algunos ni siquiera han logrado salir, como es el caso de España. En estos momentos, la economía europea y americana es como un paciente que acaba de salir de una grave enfermedad pero se halla tan débil que incluso un leve catarro podría agravar su estado hasta dejarle moribundo.
Napoleón Bonaparte decía que “en toda revolución hay dos clases de personas, los que la hacen y los que se aprovechan de ella” . Si observamos los resultados de las revoluciones de los últimos siglos, empezando por la Revolución Francesa de 1789, de la que se aprovechó Napoleón Bonaparte al proclamarse emperador estableciendo un nuevo gobierno de corte absolutista, pasando por la Revolución Rusa donde la utopía de un gobierno para el pueblo que les librase de la tiranía del zar Nicolás II terminó, como sabemos , con la dictadura de los soviet durante setenta años, o más recientemente la Revolución en Irán donde sustituyeron un emperador por un ayatola, en todas ellas la revolución fue alimentada con la sangre del pueblo, en todas ellas se gritaba por la libertad y se moría defendiendo los más altos ideales, pero el poder queda al final en manos de los que se esconden hasta esperar el momento oportuno.
El escritor italiano Giuseppe Tomasso di Lampedusa (1896-1957) escribió una obra titulada “El Gatopardo” donde nos sitúa en la Italia del año 1860, cuando las tropas dirigidas por Garibaldi, que luchan por la independencia de Italia , ocupan Sicilia y la aristocracia entiende que llega el fin de una época , donde la nobleza pierde su supremacía en favor de la la burguesía y las clases medias, y uno de los protagonistas, el sobrino de un aristócratas se alista en las filas garibaldinas para aprovechar la situación. En el transcurso de la obra se produce el siguiente diálogo entre dos personajes que hablan sobre la revolución dirigida por Garibaldi
– “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie
– ¿Y ahora que sucederá?
– ¡Bah, Tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado. Una de esas batallas que se libran para que todo siga como está”   
Catherine Ashton,jefe de la diplomacia de la Unión Europea y Trinidad Jiménez, ministra de Asuntos Exteriores de España fotografiadas antes de la declaración de la Unión Europea sobre los hechos en Libia.. En medio de las informaciones acerca de los bombardeos de aviones libios sobre el pueblo causando cientos de víctimas, la posición de Europa ha sido  pedir “contención a todas las partes”
Desde la aparición de esta obra se ha dado el nombre de lampedusiano o gatopardista tanto a los políticos que introducen leves reformas para contentar al pueblo y seguir en el poder sin cambiar nada sustancial, como a aquellos que se aprovechan del esfuerzo revolucionario de las masas para, una vez agotado este impulso, ocupar el vacío de poder y tomar las riendas del gobierno, imponiendo su autoridad de nuevo y haciendo que para el pueblo, después de todo, las cosas hayan cambiado para seguir como estaban.
Estas semanas he dedicado varios artículos a analizar la historia y situaciones particulares de Marruecos, Argelia, Libia, Egipto, Jordania, Yemén, Siria, Arabia Saudi, Irán, Bahrein o Túnez, las causas que dieron lugar a estas revoluciones después de décadas de gobiernos tiránicos, mantenidos ante el silencio y la complacencia de Occidente. El proceso iniciado en Túnez no se puede detener, sería como disparar contra una inmensa ola que va a sepultarnos bajo toneladas de agua, ahora lo que hay que tratar de entender es las posibles consecuencias para  el mundo en general, y para Occidente en particular.
Ahora daremos un pequeño salto en el tiempo para remontarnos al año 1973. El 6 de octubre de ese año los ejércitos de Siria y Egipto lanzaron un ataque conjunto contra Israel aprovechando que los hebreos estaban celebrando la fiesta del Yom Kippur, por lo que esta guerra fue conocida con el nombre de Yom Kippur. Las tropas sirias llegaron a penetrar más de ocho kilómetros en territorio israelí mientras los egipcios tomaban posiciones en el desierto israelí. Pero después de dos días, los israelíes realizaron un fuerte contraataque que puso sus tropas a sólo 40 kilómetros de Damasco , la capital Siria y también avanzaron hacia el Canal de Suéz. Cuando Israel ya tenía la victoria en su mano las dos potencias mundiales, Estados Unidos y la Unión Soviética forzaron la firma de un alto el fuego el 11 de noviembre de 1973.
En la fotografía una fila de vehículos esperando para poder echar gasolina en el año 1973 en los comienzos de la Crisis del Petróleo iniciada con el embargo de petróleo de los países árabes a las naciones que habían apoyado a Israel durante la guerra del Yom Kippur. El resultado fue una recesión a nivel mundial, con incrementos del desempleo, la inflación y una reducción de la producción , llegando incluso a racionarse la gasolina y la calefacción
Durante el transcurso de esta guerra, el 17 de octubre , los miembros de la Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo acordaron no exportar más petróleo a aquellos países que habían apoyado a Israel durante la guerra del Yom Kipur, incluyendo a Estados Unidos y Europa Occidental. Además, al reducir la producción forzaron la subida del precio del barril, que llegó a cuadriplicar su precio normal. El caos se adueño de Occidente, los precios de la gasolina en Estados Unidos se duplicaron y Wall Street perdió 97.000 millones de dólares en apenas seis semanas y llegó a sufrir escasez de combustible, por primera vez desde el transcurso de la II Guerra Mundial forzando a cerrar oficinas y fábricas para ahorrar combustible y calefacción, lo que a su vez provocó una reducción de la producción y el despido de miles de trabajadores y se alcanzó el extremo de emitir cupones de racionamiento de la gasolina. 
Todo ello fue acompañado por una gran subida de precios de todos los productos derivados del petróleo y también por el aumento del coste del transporte de mercancías, que repercutían el aumento del precio del combustible cada vez más escaso y , por lo tanto, más caro. Al aumentar el desempleo, subir la inflación y reducir la producción , Occidente entró en recesión empeorando las condiciones de vida de jubilados, desempleados y jóvenes . Aunque Europa no sufrió el embargo al mismo nivel que Estados Unidos, ya que  el 6 de noviembre emitieron varias naciones europeas conjuntamente una declaración proárabe que hizo que le fuese levantado el embargo. Sin embargo, aunque no hubo la escasez de combustible de Estados Unidos, si sufrieron la brutal subida de precios, acabando en algunos países como Francia con décadas de crecimiento económico.
La crisis terminó el 14 de marzo de 1974, cuando las naciones árabes decidieron terminar con el embargo de petróleo a Estados Unidos. Como suele suceder en todas las crisis, tanto en las personales como en las nacionales, se hicieron muchas promesas para evitar esa dependencia energética del petróleo y , por lo tanto, de los inestables países musulmanes, se iban a desarrollar energías alternativas que fueran sustituyendo al petróleo y políticas de control de los precios para que la inflación no se disparase a tanta velocidad. El escritor español Eugenio Trías dejo escrito que “las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra” Y es cierto, siempre y cuando no se olviden las enseñanzas que nos dejan .
Ni la energía eólica, ni la energía solar , ni la energía hidráulica, todas ellas dentro de lo que llamamos energías renovables , tienen capacidad para sustituir  al petróleo que hace moverse al mundo. No aprendimos nada de la crisis del 1973 y 35 años después la dependencia no sólo no ha disminuido sino que se ha incrementado
Volvamos a nuestros días. El día 20 de febrero de 2011, con las noticias de centenares de muertos en Libia causados por la orden del líder libio Muamar al-Gadafi de bombardear a su propio pueblo. La Unión Europea emitió la siguiente declaración : “Condenar la represión en curso de manifestantes pacíficos y deplorar la violencia y la muerte de civiles. La libertad de expresión y el derecho de reunión pacífica son derechos fundamentales de todo ser humano que deben ser respetados y protegidos” y termina la declaración pidiendo “contención por ambas partes” . ¿Dónde está la condena directa a Muamar al-Gadafi? No la busquéis porque no se ha pronunciado e incluso , por iniciativa del presidente italiano Silvio Berlusconi, se quiso añadir una frase en favor de la integridad territorial de Libia.
¿Por qué este silencio? Muy sencillo. Libia es la octava productora de petróleo del mundo, y tan sólo después de tres días de enfrentamientos que han forzado una reducción de la producción , el precio del barril del petróleo Brent a pasado de 100 dólares a 108 dólares, con una subida en el momento en que escribo del 2% en tan sólo 24 horas. La peor noticia para Europa y Estados Unidos es el caos en Libia, pero si ese caos se extendiese a Irán o Arabia Saudi ya no sería una mala noticia, sería el pánico. Después de 36 años desde el fin de la Crisis del Petróleo que os acabo de describir, no solo seguimos con la misma dependencia del petróleo de entonces sino que la hemos incrementado.
En la Unión Europea hay 500 vehículos por cada mil habitantes, en Estados Unidos esta proporción se eleva a 700 vehículos por cada mil habitantes y en China, con una población de 1.400 millones de personas , su número sólo es de 30 vehículos por cada mil habitantes , con lo que en los próximos años, sólo para poder abastecer el incremento forzoso del mercado chino, pues se hallan en plena expansión económica, será necesaria la producción de tres Arabias Saudi. Y eso sólo para alimentar los tanques de gasolina de nuestros coches. Me diréis ¿y las energías renovables? No existe país en el mundo que pueda funcionar con la energía proporcionada por las energías renovables, los coches eléctricos son poco más que una curiosidad en estos momentos y desde las fábricas hasta los buques de la marina mercante necesitan de los derivados del petróleo para funcionar. No, en estos momentos las energías renovables no nos salvarán de una crisis del petróleo.
Mahmud Ahmadineyad , primer ministro de Irán, y Hugo Chavez, presidente de Venezuela, son dos de los personajes que se están frotando las manos ante una posible crísis del Petróleo. Por su falta de previsión, Occidente se ha convertido en rehén de individuos que no respetan los derechos humanos ni la libertad, y el precio que tenemos que pagar es el silencio y el miedo ante lo que pueda suceder si las principales reservas de petróleo cae en manos de partidarios del fundamentalismo iraní 
¿Consecuencias? Ya las hemos visto. Si se reduce la producción por los conflictos que afectan a los países productores, las consecuencias no se harán esperar. Subida del precio del petróleo y con ello una subida inmediata de los transportes al aumentar el precio del combustible. Si aumenta el precio del transporte también lo harán el de las mercancias transportadas que luego compramos en los mercados. Por lo tanto eso producirá un aumento de la inflación y el rápido empobrecimiento de la poblaciónLa bolsa se desplomará ante la perdida de confianza de los inversores, muchas empresas no podrán mantener su actividad debido al incremento del coste energético, otras reducirán sus jornadas y miles de personas perderán su empleo.
El mundo entraría en una recesión global y no tendríamos armas para combatirla de forma pacífica porque no disponemos de sustituto para el petróleo, ni como combustible ni para sustituir la multitud de productos derivados del petróleo. Hasta la taza de plástico que tenéis encima de la mesa o el tapper que lleváis al trabajo está hecho con petróleo. La energía se halla en todo lo que nos rodea y una crisis energéticas de carácter global paralizaría la economía y la actividad de los países. Si las revoluciones que se desarrollan ahora en los países musulmanes desembocan en gobiernos islámicos como el iraní  todo Occidente se convertirá en rehén de esos gobiernos. El ejemplo ya lo tenemos con la declaración de la Unión Europea sobre los acontecimientos de la Libia de Muamar al-Gadafi, mientras mira por el rabillo del ojo y con temor lo que pueda suceder en la Arabia Saudi de Abdalá bin Abdelaziz, en el Bahreín de Al-Kahlifa y de los movimientos de Mahmud Ahmadineyad y Ali Jamenei en Irán.
Por lo tanto, ante la pregunta de si estamos preparados para una nueva crisis del petróleo, la respuesta es no. Y ese “no” condiciona la actitud de Occidente frente a los acontecimientos de Oriente, estamos en sus manos y las cancillerías tiemblan y desearían que fuesen ciertas las palabras de Lampedusa “que es necesario que todo cambie, para que todo siga igual” . En el dilema entre luchar por la libertad del pueblo o la estabilidad que asegura el suministro del petróleo aunque para ello haya que mantener gobiernos corruptos y opresores, Europa y Estados Unidos tomaron la decisión hace tiempo en favor de la seguridad por miedo. Ahora podemos pagar las consecuencias, porque nada es gratis y los errores terminan pasando factura. 
Muamar al-Gadafi y su régimen caerán  y quedarán reducidos a cenizas  en el recuerdo como este cartel del dictador libio pero el futuro se presenta muy incierto, porque nadie sabe quién se halla realmente detrás de este movimiento genral de los países musulmanes. ¿las redes sociales?Por si solas ellas no explican esta sucesión de acontecimientos y tampoco nos podrán decir lo que surgirá de los escombros de sus revoluciones. ¿Cuál sera el nuevo Napoleón?
Cómo me gusta añadir siempre que trato estos temas, no se trata de ser alarmista ni que esto tenga que producirse de esta forma, ojalá nada de esto se cumpla, pero la única forma de prevenir los acontecimientos futuros es hacer una proyección sobre como estos pueden evolucionar, pues esto es como una partida de ajedrez y hay que tener previstos los movimientos de la partida. Por desgracia, nuestros gobiernos se limitan a reaccionar según se van sucediendo los hechos y no estamos preparados para el resultado. En un próximo artículo trataré el problema energético en el mundo y como , a pesar de todas las declaraciones y congresos, no se ha avanzado apenas en las últimas dos décadas y las consecuencias que eso puede tener. Como siempre, no habrá responsables.

EL FUTURO QUE VIENE

Durante lo que queda de esta semana me gustaría escribir sobre otros temas diferentes a los que trato habitualmente, abandonar la política,los temas económicos y las diferentes crisis que parecen cargar su peso sobre la espalda de los ciudadanos , me gustaría escribir sobre un futuro mejor que iluminase nuestro presente y nos ayudase a todos a desprendernos de esta máscara de tristeza que oculta nuestros rostros y deja un poso de melancólica resignación en la mirada y el espíritu de unos ciudadanos que no reciben más que malas noticias.
Escribía Gilbert Keith Chesterton  que “el optimista cree en los demás, el pesimista sólo cree en si mismo” y una de las cosas que deberíamos aprender en estos tiempos dificiles es a confiar en los demás, a ver en el otro  no un rival sino una persona que está atrevesando por las mismas circunstancias difíciles que nosotros y pensar que si nos uniésemos todos quizás lograríamos invertir los efectos más negativos de unas políticas que no están dictadas por nosotros sino por los que se hallan en la cúspide de la pirámide y que se aprovechan de una sociedad que ha olvidado la unión, que ya no actúa como un colectivo en defensa de sus intereses sino que se halla atomizada en millones de individuos, cada uno con sus propios problemas y tribulaciones. Y los problemas a los que nos enfrentaremos en el futuro próximo son muy graves y puede que pongan en peligro el mundo que conocemos hasta ahora.
Bajando a la arena de la actualidad española, pero que podría ser en cualquier otra nación del mundo desarrollado , ya que en un mundo globalizado los problemas también lo son, tenemos un ejemplo de la indefensión del hombre solo frente al sistema en la nueva reforma sobre las pensiones. Se quiere ampliar la edad de jubilación hasta los 67 años y se habla ya de llegar hasta los 70 años, pero aunque se incide mucho sobre esta ampliación el problema es otro.
Se va a ampliar el periodo de cotización hasta los últimos 20 o, posiblemente, 25 últimos años de vida laboral  y si prestamos atención a las palabras del Ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, nos dice literalmente que “lo ideal es que compute toda la vida laboral”. Lo que en realidad significa es que las pensiones del futuro podrán ser entre un 20% y un 25% más bajas y  si tenemos en cuenta que gran parte de nuestros pensionistas malviven con jubilaciones misérrimas, gran parte de ellos estarán en el umbral de la pobreza.
En estas reuniones de gobernantes, como la del G20, sólo se debate como mantener vivo un sistema que agoniza  pero no como crear otro sistema más justo
La OCDE, por su parte,  nos propone nuevas recetas casi mágicas para salir de la crisis abaratar los despidos, reducir los subsidios de desempleo, que los jóvenes sigan más tiempo estudiando para que así no se incorporen al mercado laboral engrosando la listas de desempleados, subida del IVA, el copago sanitario que significa que nos financiemos nosotros mismos parte de la asistencia médica y , lo que sería gracioso sino fuera tan dramático para muchos de nuestros mayores, reducir unas pensiones que consideran demasiado elevadas. Si las leéis bien ,ninguna de estas medidas va a permitir el crecimiento de nuestra economía porque van encaminadas a empobrecer aún más a la población, y eso solo traerá menos consumo, más cierre de empresas y más paro.
Es muy posible que España sea “rescatada” por la Unión Europea durante el primer trimestre de 2011, entre otras cosas por el enorme déficit de las Comunidades Autónomas, que ahora mismo acumulan una deuda  superior a los 110 mil millones de euros, un derroche de años en los que el dinero se ha perdido sin que los beneficios hayan llegado a la sociedad. Nadie querrá comprarnos la deuda, sus intereses se dispararan y no podremos hacer frente a ello por lo que llegará el rescate , un rescate que en Grecia ya saben que va a duplicar su tasa de desempleo y ha paralizado su crecimiento, lo mismo que ha sucedido en Irlanda. Y después de nosotros irán Bélgica, Italia y luego… ¿que? ¿el fin de la Unión Europea?¿y que pasará con las diferentes naciones abandonadas en medio de la tempestad? 
No estoy usando un tono apocalíptico, al menos no es lo que pretendo, trato sólo de mostraros que todas las discusiones que a diario vemos en televisión, la radio o los periódicos giran en un círculo vicioso que no nos conduce a una salida , que sólo ofrece pobreza a cambio de nada. En 1789 el pueblo francés no podía soportar más su pobreza mientras veía a los aristócratas en sus lujosas mansiones y hubo un estallido de violencia que hoy conocemos como la Revolución Francesa, que significó un cambio de la sociedad e hizo temblar los cimientos de los tronos de Europa. Con algunos retrocesos y duros enfrentamientos durante décadas, Europa y el mundo ya no volvió a ser igual. Ahora estamos viviendo el mismo proceso, un sistema que ya no ofrece respuestas y que solo busca perpetuarse mediante el sacrificio de los más débiles.



La reina francesa María Antonieta no conocía la realidad de su pueblo como tampoco la conocen los gobiernos y empresarios de nuestra sociedad
La reina francesa  María Antonieta, esposa de Luis XVI, oyó un día que la gente protestaba frente a palacio y cuando preguntó el por qué de esos gritos, la respondieron que el pueblo tenía hambre y pedía pan. La respuesta de la reina fue que “sino tienen pan que coman bizcocho”. No se si estas palabras son ciertas o no, pero describen muy bien la situación que vivimos.Cuando la gente se halla en el paro, cuando la pobreza amenaza a muchas familias, cuando todas las políticas se encaminan a ahogar al pueblo con impuestos, reducciones de subsidios y eliminación de ayudas sociales, parece que nuestros gobernantes y empresarios  no entienden de que nos quejamos, como si a falta de pan pudiéramos alimentarnos de bizcochos. Por cierto, María Antonieta y Luis XVI , que desconocían la realidad de su pueblo, perdieron primero el trono y luego sus reales cabezas en la guillotina.
El político alemán Willy Brandt afirmaba que “permitir una injusticia abre la puerta a todas las demás” y hace tiempo que hemos abierto la puerta a la injusticia en nuestra sociedad y estás son cada día mas frecuentes, y se hacen aún más dolorosas cuando mientras la gran mayoría tiene que soportarlas hay un pequeño grupo de privilegiados que viven al margen de esos sacrificios que nos exigen día tras día, y son precisamente los mismos que afirman que tenemos que trabajar más y ganar menos, que los pensionistas ganan demasiado o que los jóvenes deben estudiar más años para no incorporarse al mercado de trabajo.
He titulado el artículo de hoy “El futuro que viene” porque creo que ese futuro, sino hacemos nada para cambiarlo , es el que he descrito aquí, un futuro de más pobreza, de mayores injusticias y , al final, un callejón sin salida en el que ya no habrá ninguna formula mágica que nos pueda salvar. Pero, como también escribía  al principio, nada se puede hacer sin optimismos, porque, según George Bernard Shaw, “algunas personas miran al mundo y dicen ¿por qué?.Otras miran al mundo y dicen ¿por qué no?” ¿Por qué no vamos a poder cambiar ese futuro sombrío que parece esperarnos? Pero no basta con decirlo hay que actuar, hay que negarse a aceptar las soluciones que nos ofrecen, hay que forzar un cambio de la sociedad y ese cambio sólo puede venir desde dentro.
Y eso , es responsabilidad de todos nosotros, podemos permanecer en silencio y no hacer nada o podemos trabajar juntos, enfrentarnos a este enorme Cíclope que son nuestros gobiernos, nuestros sistemas financieros y todos los que buscan mantener unos privilegios durante un tiempo más aunque eso signifique la ruina final para todos. La mayor parte de ellos son como el rey Luis XV que respondía cuando le preguntaban por las consecuencias de sus actos, “Después de mi el diluvio“. Recordad lo que ya he dicho una cuantas veces en este Mentidero, nosotros somos el sistema, nosotros somos el gobierno, nosotros somos los mercados , sin nosotros no pueden hacer nada. Hagamos valer nuestra fuerza  o sino aceptemos las consecuencias de nuestra pasividad.