EL FUTURO QUE VIENE

Durante lo que queda de esta semana me gustaría escribir sobre otros temas diferentes a los que trato habitualmente, abandonar la política,los temas económicos y las diferentes crisis que parecen cargar su peso sobre la espalda de los ciudadanos , me gustaría escribir sobre un futuro mejor que iluminase nuestro presente y nos ayudase a todos a desprendernos de esta máscara de tristeza que oculta nuestros rostros y deja un poso de melancólica resignación en la mirada y el espíritu de unos ciudadanos que no reciben más que malas noticias.
Escribía Gilbert Keith Chesterton  que “el optimista cree en los demás, el pesimista sólo cree en si mismo” y una de las cosas que deberíamos aprender en estos tiempos dificiles es a confiar en los demás, a ver en el otro  no un rival sino una persona que está atrevesando por las mismas circunstancias difíciles que nosotros y pensar que si nos uniésemos todos quizás lograríamos invertir los efectos más negativos de unas políticas que no están dictadas por nosotros sino por los que se hallan en la cúspide de la pirámide y que se aprovechan de una sociedad que ha olvidado la unión, que ya no actúa como un colectivo en defensa de sus intereses sino que se halla atomizada en millones de individuos, cada uno con sus propios problemas y tribulaciones. Y los problemas a los que nos enfrentaremos en el futuro próximo son muy graves y puede que pongan en peligro el mundo que conocemos hasta ahora.
Bajando a la arena de la actualidad española, pero que podría ser en cualquier otra nación del mundo desarrollado , ya que en un mundo globalizado los problemas también lo son, tenemos un ejemplo de la indefensión del hombre solo frente al sistema en la nueva reforma sobre las pensiones. Se quiere ampliar la edad de jubilación hasta los 67 años y se habla ya de llegar hasta los 70 años, pero aunque se incide mucho sobre esta ampliación el problema es otro.
Se va a ampliar el periodo de cotización hasta los últimos 20 o, posiblemente, 25 últimos años de vida laboral  y si prestamos atención a las palabras del Ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, nos dice literalmente que “lo ideal es que compute toda la vida laboral”. Lo que en realidad significa es que las pensiones del futuro podrán ser entre un 20% y un 25% más bajas y  si tenemos en cuenta que gran parte de nuestros pensionistas malviven con jubilaciones misérrimas, gran parte de ellos estarán en el umbral de la pobreza.
En estas reuniones de gobernantes, como la del G20, sólo se debate como mantener vivo un sistema que agoniza  pero no como crear otro sistema más justo
La OCDE, por su parte,  nos propone nuevas recetas casi mágicas para salir de la crisis abaratar los despidos, reducir los subsidios de desempleo, que los jóvenes sigan más tiempo estudiando para que así no se incorporen al mercado laboral engrosando la listas de desempleados, subida del IVA, el copago sanitario que significa que nos financiemos nosotros mismos parte de la asistencia médica y , lo que sería gracioso sino fuera tan dramático para muchos de nuestros mayores, reducir unas pensiones que consideran demasiado elevadas. Si las leéis bien ,ninguna de estas medidas va a permitir el crecimiento de nuestra economía porque van encaminadas a empobrecer aún más a la población, y eso solo traerá menos consumo, más cierre de empresas y más paro.
Es muy posible que España sea “rescatada” por la Unión Europea durante el primer trimestre de 2011, entre otras cosas por el enorme déficit de las Comunidades Autónomas, que ahora mismo acumulan una deuda  superior a los 110 mil millones de euros, un derroche de años en los que el dinero se ha perdido sin que los beneficios hayan llegado a la sociedad. Nadie querrá comprarnos la deuda, sus intereses se dispararan y no podremos hacer frente a ello por lo que llegará el rescate , un rescate que en Grecia ya saben que va a duplicar su tasa de desempleo y ha paralizado su crecimiento, lo mismo que ha sucedido en Irlanda. Y después de nosotros irán Bélgica, Italia y luego… ¿que? ¿el fin de la Unión Europea?¿y que pasará con las diferentes naciones abandonadas en medio de la tempestad? 
No estoy usando un tono apocalíptico, al menos no es lo que pretendo, trato sólo de mostraros que todas las discusiones que a diario vemos en televisión, la radio o los periódicos giran en un círculo vicioso que no nos conduce a una salida , que sólo ofrece pobreza a cambio de nada. En 1789 el pueblo francés no podía soportar más su pobreza mientras veía a los aristócratas en sus lujosas mansiones y hubo un estallido de violencia que hoy conocemos como la Revolución Francesa, que significó un cambio de la sociedad e hizo temblar los cimientos de los tronos de Europa. Con algunos retrocesos y duros enfrentamientos durante décadas, Europa y el mundo ya no volvió a ser igual. Ahora estamos viviendo el mismo proceso, un sistema que ya no ofrece respuestas y que solo busca perpetuarse mediante el sacrificio de los más débiles.



La reina francesa María Antonieta no conocía la realidad de su pueblo como tampoco la conocen los gobiernos y empresarios de nuestra sociedad
La reina francesa  María Antonieta, esposa de Luis XVI, oyó un día que la gente protestaba frente a palacio y cuando preguntó el por qué de esos gritos, la respondieron que el pueblo tenía hambre y pedía pan. La respuesta de la reina fue que “sino tienen pan que coman bizcocho”. No se si estas palabras son ciertas o no, pero describen muy bien la situación que vivimos.Cuando la gente se halla en el paro, cuando la pobreza amenaza a muchas familias, cuando todas las políticas se encaminan a ahogar al pueblo con impuestos, reducciones de subsidios y eliminación de ayudas sociales, parece que nuestros gobernantes y empresarios  no entienden de que nos quejamos, como si a falta de pan pudiéramos alimentarnos de bizcochos. Por cierto, María Antonieta y Luis XVI , que desconocían la realidad de su pueblo, perdieron primero el trono y luego sus reales cabezas en la guillotina.
El político alemán Willy Brandt afirmaba que “permitir una injusticia abre la puerta a todas las demás” y hace tiempo que hemos abierto la puerta a la injusticia en nuestra sociedad y estás son cada día mas frecuentes, y se hacen aún más dolorosas cuando mientras la gran mayoría tiene que soportarlas hay un pequeño grupo de privilegiados que viven al margen de esos sacrificios que nos exigen día tras día, y son precisamente los mismos que afirman que tenemos que trabajar más y ganar menos, que los pensionistas ganan demasiado o que los jóvenes deben estudiar más años para no incorporarse al mercado de trabajo.
He titulado el artículo de hoy “El futuro que viene” porque creo que ese futuro, sino hacemos nada para cambiarlo , es el que he descrito aquí, un futuro de más pobreza, de mayores injusticias y , al final, un callejón sin salida en el que ya no habrá ninguna formula mágica que nos pueda salvar. Pero, como también escribía  al principio, nada se puede hacer sin optimismos, porque, según George Bernard Shaw, “algunas personas miran al mundo y dicen ¿por qué?.Otras miran al mundo y dicen ¿por qué no?” ¿Por qué no vamos a poder cambiar ese futuro sombrío que parece esperarnos? Pero no basta con decirlo hay que actuar, hay que negarse a aceptar las soluciones que nos ofrecen, hay que forzar un cambio de la sociedad y ese cambio sólo puede venir desde dentro.
Y eso , es responsabilidad de todos nosotros, podemos permanecer en silencio y no hacer nada o podemos trabajar juntos, enfrentarnos a este enorme Cíclope que son nuestros gobiernos, nuestros sistemas financieros y todos los que buscan mantener unos privilegios durante un tiempo más aunque eso signifique la ruina final para todos. La mayor parte de ellos son como el rey Luis XV que respondía cuando le preguntaban por las consecuencias de sus actos, “Después de mi el diluvio“. Recordad lo que ya he dicho una cuantas veces en este Mentidero, nosotros somos el sistema, nosotros somos el gobierno, nosotros somos los mercados , sin nosotros no pueden hacer nada. Hagamos valer nuestra fuerza  o sino aceptemos las consecuencias de nuestra pasividad.
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