MIDNIGHT IN PARIS , O COMO WOODY ALLEN NOS HACE SOÑAR

Para empezar tengo que reconocer que me cuesta ser objetivo con sus películas porque Woody Allen(1935) es uno de mis directores favoritos, al  que descubrí tardíamente, cuando vi “Misterioso Asesinato en Manhattan” de 1992  con escenas hilarantes y diálogos brillantes y surrealistas. Desde entonces no he faltado a la cita anual con sus películas, ya que tiene la buena costumbre de rodar una al año, y en ese tiempo ha rodado algunas grandes películas como la estupenda “Match Point” de 2005 , “Poderosa Afrodita” de 1994 o “Balas sobre Broadway” de 1993 junto a otras que podría calificar como por debajo de su nivel , pero igual que decía Miguel de Cervantes sobre los libros “no hay libro tan malo que no contenga algo bueno”, en las peores películas de Woody Allen siempre encontrarás unas cuantas perlas en su diálogo que te harán reír y también te harán pensar, alguien capaz de decir frases como esta de “Annie Hall”(1977), que algunos consideran una de las mejores comedias de la historia del cine, “Cuando era alumno, me echaron del colegio por copiar en la prueba de Metafísica. Miré en el alma de mi compañero de pupitre.”
TRAILER DE MIDNIGHT IN PARIS
Su última película se titula “Midnight in Paris”, y en ella nos conduce hasta una bellísima París que se transforma en un personaje más de la película, aunque el París que nos muestra Woody Allen es más que una ciudad, más que un lugar físico, es la ciudad vista a través de la mirada idealizada de un hombre que está enamorado de ella. Este hombre es un guionista de Hollywood y aspirante a escritor llamado Gil e interpretado con convicción por Owen Wilson (1968), aquí alejado afortunadamente de los papeles de algunas malas comedias americanas en las que suele participar  y demostrando que es un buen actor. Gil está cansado de escribir guiones para malas series de televisión y quiere hacer realidad su sueño, escribir una novela, aunque le cuesta mucho esfuerzo y duda sobre su propia capacidad. Está comprometido con Inez, papel interpretado por la canadiense Rachel MacAdams(1978) a la que quizás recordéis como la amada de Sherlock Holmes en la película del mismo título.
Ambos aprovechan que los padres de Inez están de viaje de negocios en París para viajar gratis.Pronto descubriremos que el soñador y romántico  Gil poco o nada tiene que ver ni en gustos ni en la forma de pensar ni con Inez, ni con sus futuros suegros, republicanos partidarios del Tea Party y desconfiados con todo aquello que no sea americano. Gil, sin embargo, ama Paris, desea recorrer sus calles, vivir en una buhardilla como un escritor bohemio y algo que refleja muy bien su personalidad, ama caminar bajo la lluvia. En una escena ,que define a los personajes, comienza a llover y Gil le dice a Inez que caminen a lo largo del Sena mientras cae la lluvia, Inez, mujer con espíritu práctico y sin lugar para romanticismos, decide que tomen un taxi. Sólo con esa escena ya sabemos que son dos personalidades diferentes.
En París se encuentran con una pareja de amigos de Inez, Carol (Nina Arianda) y en particular con Paul,(Michael Sheen, 1969) un hombre pedante, el típico que disfruta escuchándose a sí mismo y despreciando la opinión de los demás, alguien capaz de decir mientras está bebiendo una copa de vino que “tiene una pizca más de tanino que el del 59, prefiero una nota más ahumada”  . Fue un antiguo novio de Inez y parece que algo queda de su antigua relación. Ni los padres de Inez, ni esta pareja de amigos permiten a Gil disfrutar de Paris como desea, porque él no quiere estar en la lujosa suite del hotel , ni ir a restaurantes caros, él quiere perderse por sus calles, entrar en las pequeñas tiendas, vivir el espíritu de la ciudad .     
Cartel de Midnight in Paris ,la última película dirigida hasta ahora por Woody Allen, con un París que ya había salido en otra de sus películas , “Todos dicen I love you” de 1996 , pero no con la magia y la capacidad de transmitirnos el alma de la ciudad a través de los ojos de su protagonista (foto tomada de www.fotogramas.es)
No puedo contaros mucho más para no descubriros las sorpresas de la película, pero como sucedía en aquella maravillosa película titulada “La rosa púrpura del Cairo” , donde Mia Farrow ve salir de la pantalla a su actor favorito, se mezcla la realidad con los sueños hasta un un extremo en el que no sabes distinguir cual es uno y cual es otro  y ante vuestros ojos veréis pasar a un Ernst Hemingway que dice una de las frases que se quedan grabadas en la mente del espectador “Cuando haces el amor con la mujer a la que amas te olvidas de la muerte, te sientes inmortal aunque sea por un instante. Cuando ese efecto pasa, tienes que volver con ella y hacer de nuevo el amor”. Una gran receta para distinguir cuando amamos y cuando no es más que la ilusión del amor, si cuando estas con esa persona te olvidas de todo , incluso de la muerte, es que la amas de verdad. Gil creerá encontrarlo en una bella y sensible  joven llamada Adriana, interpretada con dulzura y delicadeza por Marion Cotillard(1975)
Pero no sólo encontramos a Hemingway, también a un Salvador Dalí interpretado  por Adrien Brody(1973) que le presta un físico casi idéntico al del pintor en su juventud y que en la película tiene una breve pero surrealista intervención donde la imagen del  rinoceronte juega un papel importante, ya lo veréis, a Pablo Picasso , a la escritura Gertrud Stein interpretada por Kathy Bates(1948), a Scott Fitzgerald ,a Luis Buñuel, Henri Matisse, Toulouse Loutrec y , por supuesto, el can can, la Torre Eiffel , los bulevares parisinos, las calles adoquinadas y húmedas del Barrio Latino.¿Cómo pueden aparecer todos estos grandes escritores, pintores , cineastas en la vida de Gil? Para eso tenéis que ir al cine y esperar que las campanas de Notre Dame marquen la medianoche . Quizás en ese momento veáis surgir de la niebla unos faros de un coche de los años veinte, la Belle Epoque, os subáis a él y comience una aventura sorprendente que os descubrirá otro mundo y os descubrirá a vosotros mismos.
Gil (Owen Wilson) e Inez(Rachel McAdams) creen estar enamorados y piensan casarse y tener una vida segura y ordenada pero son radicalmente diferentes. En un momento de la película Gil dice que no coinciden en las grandes cosas , pero si en pequeñas cosas. Pero no comparten el mismo mundo, Inez no puede entender que los sueños de Gil son para él tan importantes como la realidad y cae en el error de muchas relaciones humanas, tratar de cambiar a la otra persona, que deje de ser ella misma para que sea como nosotros queremos que sea (foto tomada de http://extracine.com ) 
Me olvidaba comentar un dato que ha despertado bastantes comentarios, en particular entre la prensa dedicada a eso que, eufemísticamente, se llama prensa del corazón, y es la participación de la cantante, modelo y actual esposa del presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy(1955), la bella y elegante aunque un poco fría Carla Bruni(1967). No hay mucho que comentar aunque durante el rodaje hubo rumores de que era incapaz de actuar sin mirar a la cámara y que sus tomas tuvieron que ser repetidas una y otra vez, todo ello desmentido por Woody Allen. Lo cierto es que su papel es muy breve, se limita a aparecer en tres ocasiones interpretando el papel de una guía en el Museo de Rodin y no se puede decir mucho más por la brevedad del papel.
Carla Bruni con Woody Allen en un momento del rodaje . Según las propias palabras de la actual esposa del presidente de la República , “No soy actriz , pero no podía desperdiciar una oportunidad como ésta y recordar y recordar cuando sea abuela que hice una película con Allen”Su papel es muy breve y lo único que se puede comentar  sobre ella es que lo hace con corrección(imagen tomada de http://jazzlosophy.blogspot.com )
Quizás sea esta una de las películas más románticas de Woody Allen, con finos toques de su surrealista sentido del humor, pero donde creo que el argumento principal de la película es el papel que los sueños juegan en nuestra vida y lo que significa renunciar a ellos. Decía la escritora austríaca Marie von Ebner “pobre no es aquel cuyos sueños no se han realizado, sino aquellos que no sueñan”. Gil  sigue soñando, ha conservado su capacidad de ver la realidad con otros ojos diferentes, por eso no le interesan los hoteles lujosos, ni los restaurantes elegantes, quiere vivir Paris, porque Paris es su sueño. Por eso decía al principio de este artículo que Paris es protagonista de la película, pero es un París idealizado, el que vive en la imaginación y el corazón de Gil, porque ama esa ciudad  y ama lo que para él representa. Pero lo que él ve no lo ve su prometida y , mucho menos, sus futuros suegros o el pedante de Paul, el amigo de Inez. Son personas prosaicas, prácticas, que no ven más allá de la realidad que se ofrece a sus ojos.
Gil está en ese punto de la vida en el que se encuentran muchas personas, cuando tienen que decidirse entre seguir sus sueños aunque suponga  aventurarse por un camino desconocido o seguir por el camino que los demás esperan que recorras llevando una vida que no es la tuya . Como en la definición que Hemingway hace del amor, el olvidarte incluso de la muerte, esa es la vida auténtica, la vivida desde la verdad y no desde las normas y las reglas que los demás te imponen. Pero la mayoría de las personas terminan renunciando a sus sueños porque los consideran inalcanzables o absurdos y se conforman con una vida más pequeña, más segura si es que eso existe pero, sobre todo, se conforman con ser otra persona diferente a quienes son.  Gil puede casarse con Inez , ser guionista de Hollywood y vivir en buena posición en Malibú. Si , parece un buen plan de vida pero ¿es eso lo que quiere?

Adriana (Marion Cotillard, ganadora de un óscar por su papel de Edith Piaff) y Gil(Owen Wilson) se conocerán en circunstancias muy inusuales , mágicas un amor a través del tiempo y el espacio. Adriana representa para Gil todo lo que no es Inez, soñadora,vital la persona que le puede llegar a hacer olvidar la muerte al besarla. Un encuentro mágico en un tiempo también mágico para cualquier amante del arte, de la literatura y de la vida (imagen tomada de http://img.blogdecine.com )



Igual que amar es algo más que sentir atracción, afecto o simpatía por alguien, es convertir a esa persona en pilar irrenunciable de tu vida, en parte de tu alma, también vivir es algo más que estar satisfecho con lo que haces y conseguir una determinada posición social, una estabilidad económica . Vivir es luchar por lo que sientes que eres, por ser tu mismo y eso se consigue a través de los sueños, por muy irrealizables que nos parezcan. Así lo dijo Goethe “Sea lo que sea que puedas o sueñes que puedas, comiénzalo. Atrevimiento posee genio, poder y magia. Comiénzalo ahora”. Y creo que es la hermosa idea que trata de transmitirnos Woody Allen en “Midnight in Paris”, donde además de París juega un papel destacado la belleza de su música , desde las canciones de Cole Porter, hasta el Can Can o esa música de acordeón que indefectiblemente evoca en nuestras mentes las calles del viejo Barrio Latino.
A veces parece sobrevolar la película la magia de “Amelie” pero con los toques de humor cínico, de surrealismo propios de Woody Allen. Es una película con vida,con luz, con magia, con romance, quizás también un cuento de hadas en el sentido fantástico del término, un escenario donde todo es posible, es suficiente con abrir la puerta de un coche para cambiar el rumbo de tu vida . Pero también nos avisa Allen del riesgo de idealizar el pasado , pensar que el ayer fue siempre mejor que el hoy. Cada uno de nosotros vivimos aquí y ahora, y es aquí , en este presente, donde tenemos que construir nuestra existencia, es este nuestro mundo y nuestra vida , y hay que vivirla y amarla con pasión y con autenticidad, buscando ser siempre quienes somos. Al final, regresamos a las máximas de nuestros padres griegos, el “Conocete a tí mismo” inscrito en la entrada del templo de Apolo en  Delfos.
En una de sus obras el escritor Paulo Coelho describe los tres síntomas de la renuncia de nuestros sueños. Escribe “El primer síntoma de la muerte de nuestros sueños es la falta de tiempo. El segundo síntoma son nuestras certezas y el tercer síntoma una tarde de domingo, sin pedirnos cosas importantes y sin exigirnos más de lo que queremos dar. Pero, en verdad, en lo íntimo de nuestro corazón, sabemos que lo que ocurrió fue que renunciamos a luchar por nuestros sueños”   Si usamos para la vida la metáfora del viaje también podemos decir que , como en todo buen viaje, lo importante no es el destino sino el camino hasta él, donde vas encontrando las personas importantes que te acompañarán a veces durante una parte del recorrido para luego desaparecer y en otras ocasiones durante toda la vida.  Es eso lo que da valor a nuestras vidas y es eso lo que me ha transmitido la película de Woody Allen. 



Gabrielle(la actriz francesa Léa Seydoux(1985)) es una vendedora de una tienda de discos ,entre ellos antiguas grabaciones de Cole Porter que ella adora y que es uno de los cantantes favoritos de Gil. Detrás de las afinidades y aficiones comunes entre las personas se hallan sensibilidades y formas de ver la vida semejantes  lo que permite que también puedan tener sueños  que puedan compartir(foto adquirida de http://walabi.cl )



Aquí os dejo después de recomendaros que veáis esta película, al menos creo que saldréis con una sonrisa en los labios y las imágenes de la hermosa París en vuestra memoria. Tengo que ir a buscar  ese antiguo coche que me lleve, cuando anuncien las campanas la medianoche, el mundo donde aguardan los sueños para que los rescate del olvido y les de vida. Recordad siempre  las palabras de William Shakespeare cuando decía que “un hombre que no se alimenta de sus sueños, envejece pronto”  No permitáis que se extingan , no renunciéis y buscad las señales que os lleven hasta ellos. Están ahí, aunque a veces la vida no nos deje verlas. Y no tengáis miedo a equivocaros, como dice el propio Woody Allen, “si no te equivocas de vez en cuando es que no lo intentas”
Me gustaría que si leéis este artículo me dijerais que os ha parecido la película. Espero que haya conseguido animaros a verla porque, como mínimo, disfrutareis de un cine diferente al que estamos acostumbrados a ver, un cine donde las personas son más importantes que los efectos especiales y los diálogos tienen tanto valor como las imágenes. Y además seguro que salís con ganas de comprar inmediatamente un billete de avión para Paris, pero tal vez no es necesario. Ese París no está en Francia, ni en ninguna otra nación, ese Paris esta en tu mente,en tu corazón, eres tu, sólo tienes que descubrirlo.
ALGUNAS ESCENAS DIVERTIDAS DE WOODY ALLEN
No podía resistirme a incluir algunas escenas divertidas para terminar este artículo . Espero que os gusten
MISTERIOSO ASESINATO EN MANHATTAN (1992)
TODO LO DEMAS (2003)
ANNIE HALL(1977)
DESMONTANDO A HARRY (1997) 
HANNAH Y SUS HERMANAS (1986)
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AMEMOS LA VIDA: QUE NO NOS ROBEN EL PRESENTE

No era mi intención escribir hoy sobre algo tan general y difícil de definir como la vida, habiendo tantos temas en la actualidad que llaman mi atención, desde la tensión en Oriente Próximo que amenaza con convertirse en una seria amenaza para Europa y en cambiar todo el equilibrio internacional en esta región del mundo, hasta los asuntos económicos y de política interna que afectan a España, a Europa y , en general, a todo el mundo. Pero ha sido una semana en la que ya me he indignado bastante y ya habrá tiempo, si Dios me lo permite, de dedicar la próxima semana a luchar de nuevo contra los molinos de viento que amenazan nuestra sociedad, y la verdad es que me apetecía concluir esta semana con un mensaje de esperanza, de ilusión a pesar de las dificultades que nos rodean y que no nos dejan disfrutar de lo maravilloso que es estar aquí, respirar, mirar por la ventan y ver un pedacito de cielo que nos recuerda que estamos vivos y que ese es el mayor milagro que podemos experimentar.
No hay filósofo, científico, cantante, escritor o poeta que no haya tratado en sus obras, canciones o trabajos  estos dos grandes enigmas que son la vida y la felicidad , porque ¿quién no desea comprender el sentido de la vida y la clave para vivirla en felicidad? Hay muchas escuelas de pensamiento que han desarrollado sus teorías, muchos tratados filosóficos que han dedicado miles de páginas a estos temas , pero creo que al final nadie nos puede dar una respuesta, yo lo veo como una búsqueda personal, una peregrinación por el mundo , abiertos a todas las preguntas, sin cerrar nunca las puertas a la novedad, a lo que nos da miedo pero nos puede enseñar algo sobre los demás y sobre nosotros mismos que desconocíamos.
Hay dos frases de dos autores, uno romano y otro español, separados por dos mil años de historia, pero que expresan mejor que yo lo que quiero decir. Uno es el filósofo romano Lucio Anneo Séneca(2 a.C-65 d.C) quién nos avisaba de que ” La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy” y el escritor español Jorge Santayana (1863-1952) resumía el fracaso de tantas teorías cuando escribió que “La vida no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla”. Cada uno de ellos nos da los dos mejores consejos que podemos tener para vivir la vida en plenitud. ¿Cuanto tiempo perdemos inquietos por un futuro que no sabemos si llegará?¿cuantos momentos preciosos de nuestra vida no disfrutamos porque siempre existe la sombra en nuestra mente de problemas futuros?
Sentir el sol en tu piel, la brisa en tu rostro, el fluir de la sangre que recorre las venas del cuerpo, los latidos del corazón que nos dan la vida, eso es la existencia, eso es la alegría de vivir y es lo que olvidamos tantas veces.No dejéis que nadie os robe el presente, este instante irrepetible en el que te sientes vivo
Desde pequeños nos enseñan la famosa fábula de la cigarra y la hormiga, donde la cigarra vive al día y la hormiga trabaja para el mañana y cuando llega el invierno la alegre cigarra que se limitaba a disfrutar de la alegría del verano, es salvada por la laboriosa y precavida hormiga gracias al trabajo del que en su momento se burlo la cigarra. Es cierto que no podemos vivir sólo en el presente,   sobre todo cuando otras personas dependen de ti, pero pienso que en nuestra sociedad, agobiados por el ritmo acelerado de la vida actual, donde el trabajo ocupa la mayor parte de la jornada y luego, al regresar a casa, hay que cumplir nuevas obligaciones, llegamos a perder el sentido de lo que es la vida. Nos perdemos todas esas pequeñas cosas, esas alegrías que es lo que dan sentido a nuestra  existencia.
El genial Groucho Marx decía que “la felicidad consiste en pequeñas cosas, un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…”, por supuesto que sin un mínimo bienestar no se puede ser feliz ni tampoco dispones de tiempo para plantearte que es la vida. Como un gran pesimista sobre la condición humana como es Woody Allen dice “la pobreza te ocupa demasiado tiempo”, y cuando tu principal ocupación diaria es encontrar comida para vivir un día más todas las demás cuestiones carecen de sentido. Pero en el mundo occidental no sufrimos ese tipo de pobreza , y , sin embargo, es la parte del mundo donde más antidepresivos  se consumen y donde más personas padecen de ansiedad y otros males que yo diría que más que de la mente son del alma. Algo no hacemos bien, y no se arregla comprando el último dispositivo electrónico, ni ganando un suelo más alto, ni recorriendo todas las tiendas de la ciudad para vestir a la última moda, ni, como decía Groucho, comprando un pequeño yate o una pequeña mansión.
Pero hay algo cierto en las palabras de Groucho, la felicidad , igual que la esencia de la vida, se halla en todas esas pequeñas cosas que casi hemos olvidado apreciar, en esos pequeños milagros que llenan cada día pero que , sin embargo, estamos demasiado ocupados como para sentirlos y disfrutarlos. La vida en si misma, cada instante que pasamos sobre la superficie de este hermoso planeta que es la Tierra, es ya un milagro. Que millones de células se hayan organizado para formar mi cuerpo, que miles de millones de neuronas se combinen para hacerme consciente de mi mismo y de todo lo que me rodea, cada movimiento de mis pulmones que atrapan el aire que hace latir mi corazón y me mantienen un segundo más vivo para sentir, para amar, para reír, es todo ello un maravilloso e inexplicable enigma.
En esta obra de Vincent Van Gogh  reflejaba un hombre sufriendo una depresión, uno de los males más extendidos en nuestra sociedad occidental, donde tenemos asegurado un cierto bienestar material que , sin embargo, no va unido al bienestar del alma. Hay que recuperar el amor a la vida, que poco tiene que ver con la sociedad de consumo y sí mucho con el amor a los demás y la generosidad. La mayor fuente de alegría son los demás
Voltaire, al referirse a la eterna búsqueda de la felicidad del ser humano, decía que “buscamos la felicidad pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa , sabiendo que tienen una”. Y sabemos que tenemos una casa llamada felicidad, porque esta reside en nuestro interior, no podemos buscar fuera lo que tiene que nacer de dentro, aunque , curiosamente, para descubrirlo es necesario antes salir fuera para darte cuenta de ello.Pero cuando haces ese recorrido, un día, de pronto, te das cuenta que en ese momento, en ese instante, sin mirar al futuro ni al pasado, sintiendo ese segundo que se escapa de las manos, hay , fugaz pero eterna a la vez, esta la vida y a su lado la felicidad de estar vivo, porque esa es la auténtica felicidad, la salvaje, ilimitada, indomable sensación de sentir la vida corriendo por tu cuerpo.
Nadie nos puede asegurar el futuro como nadie te puede prometer lo que no posee, tampoco nadie te puede liberar del pasado excepto tu mismo, porque el pasado es como un pesado equipaje que nos impide caminar en el presente. John Lennon decía que “la vida es aquello que te pasa mientras tu haces otros planes”, la vida nos sorprende en cada esquina del recorrido y si nos preocupáramos menos por lo que será de nosotros mañana, si permaneciésemos abiertos a esas sorpresas, si no temiésemos abrir las puertas por miedo a lo que hay detrás de ellas, poco a poco sentiríamos como volvíamos a sentir la alegría de la vida como cuando eramos niños y las preocupaciones del mundo de adultos no enturbiaban el brillo de las estrellas ni la belleza de una mañana de sol.
Durante años viví ciego , sin sentir el río de la vida que pasaba junto a mi, sin mojar mi cuerpo en sus aguas ni dejarme arrastrar por su corriente pues temía ahogarme en sus turbulencias. Si, era miedo, miedo al mañana, miedo a la inseguridad, miedo a lo que puede salir mal, miedo a tantas cosas que te impiden vivir, porque en eso se resume todo, en miedo a la vida . Pero cuando rompes esas cadenas, cuando descubres que no hay que tener miedo, que hay que dejar que la vida te arrastre en su corriente sin resistirte a ella, entonces empiezas a entender que la existencia siempre nos ofrece oportunidades, siempre hay nuevas puertas abiertas para nosotros, que si te ocupas del presente con un corazón generoso y un alma abierta a los demás, no debes temer el futuro porque , no se cómo , el camino se va dibujando por delante de ti para que tus pasos nunca se pierdan en el vacío.



Omar Jayyam u Omar Khayyam nos advertía en sus hermosos poemas que no olvidemos disfrutar el presente por los temores y prejuicios que nos inculca la sociedad. Escribía “Busca ser feliz hoy porque no sabes que te traerá el mañana”, vivimos esclavizados por un futuro que no sabemos si llegará.Eso no significa que no pensemos en ese futuro pero no a costa de sacrificar el hoy, el ahora, sacrificando la alegría de la vida  



Omar Jayyam (1048-1131) era un matemático, astrónomo y poeta persa, y escribió una maravillosa obra titulada “Rubayyat” con más de mil estrofas donde habla de la naturaleza y del ser humano. Omar Jayyam canta al placer del amor y al gozo de la vida, y nos dice que somos esclavos de nuestros propios prejuicios que nos impide disfrutar de la existencia. Trata de convencernos de que nos hallamos equivocados, que debemos recuperar el contacto con nuestra naturaleza y agarrar el instante efímero antes de que desaparezca.  Pero sus versos lo explican mejor que yo

¿Por qué vendes tu vino, mercader?
¿Qué pueden darte a cambio de tu vino?
¿Dinero…? ¿ Y qué puede darte el dinero?
¿Poder…? ¿Pues no eres dueño del mundo cuando tienes en tus manos una copa?
¿Riqueza…? ¿Hay alguien más rico que tú, que en tu copa tienes oro, rubíes, perlas y sueños?
¿Amor…? ¿No sientes arder la sangre en tus venas cuando la copa besa tus labios?

Pues si todo lo tienes en el vino, dime, mercader, ¿por qué lo vendes?
Si locura no fuese, cual la araña en su nido
cuidarías la tela de tu vida presente:
¿Y a qué, si nadie sabe si el aliento absorbido
puede volver al aire de donde fue bebido?

El ayer ya dispuso del hoy la suerte triste,
y el silencio y el triunfo y el dolor del mañana:
¡Bebe! pues que no sabes cuándo y porqué viniste
e ignoras porqué y dónde predestinado fuiste.

No desperdiciemos el vino de la copa de nuestra vida, no lo vendamos pensando que podemos sacar para el mañana, disfrutemos ahora de su sabor, de su aroma, de su color porque ¿hay alguien más rico que nosotros , que en la copa de nuestra existencia tenemos oro, rubíes, perlas y sueños?

Me gustaría terminar este artículo sobre la vida con otra frase de Omar Jayyam, una en la que nos dice “Busca ser feliz hoy, pues no sabes que te reserva el día de mañana. Toma una copa llena de vino, sientate en claro de luna y monologa: “Quizá mañana la luna me busque en vano.”
Recuperemos la alegría de vivir disfrutando de todos los instantes de nuestra vida, amando a los demás porque sin ese amor no es posible la alegría ni la felicidad, y dejemos que los prejuicios, los miedos y temores que encadenan nuestra alma se vayan desprendiendo. Cerrad los ojos, sentid el viento acariciando vuestra piel, los rayos del sol deslizándose por vuestro cuerpo, la sangre fluir por vuestras venas, los latidos del corazón que proclaman que hoy estáis vivos. Eso es la vida, eso es la felicidad, eso es la alegría incomprensible, maravillosa e inexplicable de existir. No permitais que nadie os lo robe. Da igual vuestra edad , la vida siempre está en nosotros, dejad que os llene el alma.

EL CONTINENTE MISTERIOSO QUE ES LA MUJER

En las últimas semanas se ha despertado la polémica por declaraciones o escritos de periodistas y escritores acerca de las mujeres, particularmente sobre el deseo sexual que les causaban mujeres muy jóvenes, y con un lenguaje que recuerda como se hablaba de la mujer en otros tiempos, aunque parece que sigue muy vivo también en la actualidad.Me refiero al escritor Fernando Sánchez Dragó y al periodista Salvador Sostres.

No quiero hablar sobre estas personas que por sus palabras ya son juzgadas y criticadas, sino de la compleja relación entre hombres y mujeres y el esfuerzo que tendría que hacer el hombre para acercarse a ella, porque al final, no veo proyecto más ilusionante para un hombre que amar de verdad a una mujer, y amar implica muchas cosas que poco tienen que ver con el sexo, aunque no quiero despojarlo de su importancia. Como dice el ocurrente Woody Allen, “el sexo sin amor es una experiencia vacía, pero como experiencia vacía es una de las mejores”. Aunque es una de sus humoradas, tiene razón en cuanto a que el sexo es una fuente importante de placer pero si no va acompañada de otro sentimiento al final nos deja una sensación de vacío, de soledad.

El filósofo Julián Marías le dedicó varias obras a la mujer y me influyó personalmente en la forma de verlas, y parte de lo que escribiré en las siguientes líneas está basado en su pensamiento, recogido en “La mujer y su sombra” .

Julián Marías, uno de los grandes filósofos españoles del siglo XX

El primer gran error a la hora de ver a las mujeres es aplicarle a la mujer  todo lo que se ha pensado a lo largo de la historia para el hombre. Jamás podrá conocerse a una mujer si la considerasemos como una versión ligeramente modificada de lo masculino. La mujer, como el hombre, son inteligibles, es decir, podemos comprenderles a través de la razón, pero ahí acaban los parecidos, porque la mujer representa la máxima diferencia con el hombre, es una realidad radicalmente distinta a. la realidad masculina. Y por eso, para nosotros, la mujer es un misterio , pero es un misterio posible de desentrañar, el más grande y hermoso misterio que puede hallar un hombre.

El problema es que el hombre siente el inmenso atractivo de la mujer, lo atrapa y despierta su entusiasmo, pero en lugar de aprovechar este entusiasmo para tratar de entender a la mujer, para descubrirla, no reflexiona , no se detiene y cuando el entusiasmo y la pasión se desvanecen habrá perdido la oportunidad de saber quién es ella .  Cuantos hombres no se hacen la pregunta de “¿qué es lo que quiere esta mujer?” pero Julián Marías hace otra pregunta más inteligente “¿cuantos hombres hablan con las mujeres dejándolas ser?”  El hombre habla desde fuera de su propio yo, habla del trabajo, del deporte, de política, de lo que han leído, pero la mujer siempre habla desde si misma y ,de alguna forma, es como si sus palabras fueran el agua que brota de una fuente. Eso es lo que hace tan atractiva la conversación con una mujer, un hombre no se muestra en su intimidad , una mujer , si de verdad la escuchas y la dejas ser ella misma , te enseñará quién es. Pero para llegar a eso hay que sentir curiosidad, interés y entusiasmo por conocerla, algo que el filósofo Ortega y Gasset definía como “el interés desinteresado”. No hay que escucharla para lograr algo, sólo escucharla  para entender, para llegar a saber quién es.

No es una tarea sencilla y, aunque todos buscamos el amor, lo anhelamos, nos olvidamos de algo muy importante y es que, antes de que nos amen, debemos de amar y ser generosos con ese amor. La gente suele contentarse con otras cosas que, en realidad, tienen que ver muy poco con el amor auténtico, aunque nos lleguen a confundir. En muchas ocasiones se elige mal porque perseguimos lo que queremos y no lo que deseamos, y no es un juego de palabras. Puedes querer ser un gran empresario, pero ¿es eso lo que realmente deseas? y lo mismo sucede en las relaciones entre hombres y mujeres.

Pero esta labor de descubrimiento de la mujer  no se refiere sólo al amor, sino también a la amistad, porque creo firmemente que la  más verdadera amistad que puede existir es la que nace entre un hombre y una mujer. Las personas a las que más quiero, mis mejores amigas, son mujeres y nunca me canso de escucharlas, de descubrirlas, porque siempre te ofrecen una nueva parte de su interior que no conocías, y pienso que es una de las mayores fuentes de felicidad. Pero esa amistad no es posible sin ese interés desinteresado del que hablaba Ortega, sin esperar nada , sólo dejarla ser ella.

Ya sea a través de la amistad sincera o a través del enamoramiento, es cuando el hombre puede avanzar en el conocimiento de ese continente misterioso que es la mujer que, si sabemos escucharla, si sabemos verla y nos dejamos sorprender por su visión de la vida y de la realidad , tan distinta a la nuestra y a la vez tan complementaria, ella misma nos irá descubriendo. Y ese descubrimiento no acaba nunca, porque la mujer nunca la podemos dar por vista, por concluida., Y asistir a su evolución, a su crecimiento como persona es el mayor regalo que nos puede dar la mujer

Quiero terminar este artículo con una frase del escritor alemán Adolfo Kolping que todos los hombres tendríamos que aplicarnos a nosotros mismos para aprender a amar y querer a las mujeres:

“Si el hombre quiere que la mujer sea una muy buena mujer, deberá primero ser él mismo y sobre todo un muy buen hombre”

Antes de que te amen tienes que amar.