LOS PELIGROS DE LA HUMILLACIÓN Y EL AÑO 1905 EN LA RUSIA ZARISTA

Leo estos días las crónicas periodísticas sobre la situación en Grecia y en otras naciones de la Unión Europea entre las que se encuentra el país donde escribo, España, el progresivo deterioro de nuestro tejido social, de las prestaciones públicas como la sanidad, la educación, el cobro de pensiones en el momento de jubilarse, la continua pérdida de puestos de trabajo, la reducción de los salarios y el progresivo deslizamiento de una buena parte de la población hacia esa línea que marca el umbral de la pobreza, el creciente descontento de amplios sectores de la sociedad que se canaliza a través de manifestaciones en las que se demuestra una indignación difusa, como si no se supiera muy bien contra que protestar o hacia quién dirigir la ira, la desesperación o el malestar que muchos sienten pero al que no saben dar forma. Ante nuestros ojos se va derrumbando el edificio de la sociedad del bienestar, esa creación moderna que procuraba repartir la riqueza entre la población de tal forma que nadie quedara excluido de la sociedad por falta de recursos, que protegía a los más débiles y, con todos los defectos que tiene cualquier construcción humana, lograba reducir la desigualdad entre las diferentes clases sociales. La destrucción de ese estado de bienestar no significa sólo que seremos más pobres en el futuro, sino que las nuevas generaciones nacidas en esas familias que ahora se empobrecen tendrán menos oportunidades para recibir una buena educación , para gozar de buena salud y llegar a desarrollar sus capacidades físicas e intelectuales, es decir, para llegar a ser quienes realmente son y no quién las circunstancias le permiten ser.
Cuando los políticos y economistas hablan de cifras, de  recortes de presupuestos , de planes de austeridad que implican el cierre de empresas, reducción de salarios y despidos de trabajadores, cuando las grandes empresas , incluso aquellas que obtienen beneficios, reparten grandes sueldos entre sus ejecutivos y dividendos entre sus accionistas al mismo tiempo que despiden trabajadores para maximizar su beneficio, cuando en los discursos se lanzan proclamas en los que se exigen sacrificios a personas que apenas ganan para llegar a cubrir los gastos del mes mientras presidentes de entidades financieras y miembros de consejos de administración se otorgan a ellos mismos sueldos millonarios y jubilaciones obscenas por sus importes, cuando aquellos que gestionaron mal los recursos públicos o se aprovecharon de la confianza e ignorancia de la gente para incrementar sus ganancias no responden ante la responsabilidad de sus actos , cuando el ciudadano de Grecia, Italia, Portugal, Irlanda o España, por citar los que se encuentran en peor situación, se ve obligado a renunciar a sus derechos, a aceptar trabajos por sueldos que no le llegan para vivir, a cumplir horarios que le impiden estar con su familia o tener unas horas para sí mismo, cuando para tantas personas la vida comienza a reducirse nada más que a un trabajo mal pagado y en el que nadie le considera más que un número, cuando todos estos factores los unes te trae a la memoria situaciones similares del pasado , en la que el poder se mantuvo ciego y sordo ante los problemas de la vida real de los ciudadanos sobre los que gobernaban y las consecuencias que esa ceguera tuvo.

Mapa del Imperio Ruso con las incorporaciones territoriales desde 1795 hasta 1914 cuando estalla la Primera Guerra Mundial. También podéis ver la línea negra punteada que atraviesa toda Rusia desde Moscú hasta Vladivostok a orillas del Mar del Japón. Su construcción fue una de las causas de la Guerra Ruso Japonesa de 1904-1905 ya que , como veis en el mapa, quisieron atravesar con ella Manchuria , territorio en aquel momento bajo soberanía japonesa, porque era la forma más rápida de llegar hasta Vladivostok. Al mismo tiempo pretendían construir otro tramo que llevara al Transiberiano hasta Port Arthur, un puerto de aguas cálidas que permitía a Rusia utilizarlo incluso en invierno ya que no se congelaba el agua. Pero Japón no iba a permitir que para ello cruzasen territorio que se hallaba bajo su poder y aunque trataron de negociar con el zar al no alcanzar un acuerdo estalló la guerra en febrero de 1904 y se prolongaría hasta septiembre de 1905 con resultados desastrosos para el ejército ruso y también para el prestigio del zar que había despreciado a los japoneses como rivales por considerar a los asiáticos una raza inferior. Las subidas de impuestos , los reclutamientos forzosos de miles de hombres y la crisis económica agravada por la guerra incrementaría el descontento de un pueblo que dejaba de creer en su zar. (imagen procedente de http://clasehistorias.blogspot.com )
La historia está hecha no sólo para conocer el pasado sino , como he escrito en diferentes ocasiones en el Mentidero, para aprender de los errores y tratar de cambiar el futuro. El conocimiento por el sólo afán de saber es el origen de la sabiduría del ser humano, pero aún tiene una influencia mayor cuando ese saber, ese conocimiento del pasado se aplica en el presente para analizar mejor lo que está sucediendo, porque es cierto que las circunstancias y el tiempo histórico de lo que hoy voy a contar  no es, por fortuna, similar al que nos ha tocado vivir, pero al menos yo veo ciertos paralelismos que creo que es conveniente observar y que nos puede servir para hacer un diagnóstico de este momento y hallar una nueva forma de enfrentarnos a lo que son viejos problemas. Os propongo que viajemos a un lugar donde ya estuvimos hace meses , cuando hablé del Domingo Sangriento, a la Rusia de 1905 gobernada por el zar, Nicolás II (1868-1918) y voy a basarme en el relato sobre este año ,particularmente importante en la historia rusa, realizado por el historiador español Íñigo Bolinaga(1974) en su “Breve Historia de la Revolución Rusa”.
Nicolás II ascendía al trono en 1894  sucediendo a su padre el zar Alejandro III(1845-1894), que murió prematuramente a los cuarenta y nueve años de edad víctima de una nefritis. Había mantenido la misma línea de gobierno de sus antecesores , basado en el control de la sociedad rusa evitando la difusión de las ideas liberales que trataban de extenderse por Europa, una política que había tenido su máxima expresión durante el gobierno del padre de Alejandro II, Nicolás I(1796-1855), que impulsó un programa de educación cuyo lema era “autocracia, ortodoxia y nacionalismo” con el que se pretendía que el pueblo se educara en una lealtad ilimitada por la figura del Zar, que se presentaba como una figura paternal que protegía a su pueblo y la fidelidad y sumisión a la Iglesia Ortodoxa Rusa, estrechamente unida al poder del zar . Rusia era entonces un inmenso Imperio de más de veintidós millones de kilómetros cuadrados que se extendía desde las costas del Mar Negro hasta Vladivostok en las costas del Mar del Japón, con una población en el momento que ascendía Nicolás II al trono de ciento treinta millones de habitantes que englobaba a una gran cantidad de nacionalidades, desde finlandeses a chechenos, desde armenios a polacos por citar sólo algunos de ellos a los que se trató de rusificar, prohibiendo el uso de sus propias lenguas, borrando sus costumbres y eliminando su identidad cultural.

Fotografía de una aldea rusa durante la última década del siglo XIX, cuando ya había sido abolida la adscripción de los campesinos a la tierra , lo que hizo Alejandro II en 1861. Millones de campesinos se convirtieron en aquel momento en propietarios de sus tierras y podríamos suponer que los grandes perjudicados eran los terratenientes y aristócratas que poseían las tierras , pero no fue así porque retuvieron las mejores tierras mientras que los campesinos se quedaban las más pobres y menos rentables y además tuvieron que pagar indemnizaciones a los terratenientes que les dejaron endeudados para toda su vida. En lugar de mejorar su situación aún empeoró más (imagen procedente de http://teo-teoblog.blogspot.com.es )
La estructura social de la nación más grande de la Tierra apenas había experimentado cambios a lo largo de los siglos y continuaba siendo un estado casi feudal, donde las mayores y mejores tierras se encontraban en manos de los nobles y los grandes terratenientes mientras que la inmensa mayoría de la población, hasta un 80% , estaba formada por campesinos que vivían en la pobreza , el analfabetismo y la superstición, hombres que veían en el zar una figura casi divina a la que adoraban en iconos en los que el zar aparecía representado como un santo ortodoxo. Como nos cuenta Íñigo Bolinaga, hasta una fecha tan tardía como el año 1861 los campesinos estaban adscritos a la tierra, es decir, no eran dueños de su propia vida sino que dependían del propietario de las tierras en las que vivían y trabajaban y si éste vendía las tierras también lo eran ellos y sus familias , lo que les convertía en esclavos. Fue Alejandro II  quién finalmente aboliría esta servidumbre pero en la vida real las desigualdades y la precaria situación de aquellos campesinos sumidos en una vida sin horizontes y condenados a la ignorancia no mejoró apenas en nada. Sólo a comienzos del siglo XX se conseguiría que un 30% de los niños y un 14% de las niñas , cifras que hoy nos pueden parecer ridículas, estuvieran escolarizados, mientras que el porcentaje de la población que alcanzaba los estudios superiores se limitaba a un pírrico 1%  de la sociedad rusa que correspondía a los hijos de la nobleza y los grandes terratenientes.
Esta falta de instrucción de la mayor parte de la población perpetuaba la desigualdad e impedía cualquier oportunidad  de  escalar en la sociedad para los campesinos, lo que convertía a la sociedad rusa en algo muy parecido a un sistema de castas, si nacías campesino morirías irremediablemente campesino. Pero la liberación de la servidumbre había tenido un efecto y fue el empobrecimiento aún mayor de los campesinos, ya que al independizarse del señor también tenían que mantener por sus propios medios y además pagar una indemnización a su antiguo señor. La mayoría de ellos disponían de tierras demasiado pequeñas para poder sobrevivir con lo que en ellas cultivaban y además también carecían de herramientas agrícolas que les permitieran obtener el máximo rendimiento de sus pequeñas propiedades, por lo que aún eran más pobres que antes. La industrialización del país durante las últimas décadas del siglo XIX y comienzos del XX había provocado un movimiento migratorio del campo a la ciudad para trabajar en las nuevas industrias con la esperanza de encontrar mejores condiciones de vida aunque lo que encontraban eran jornadas de trabajo interminables pagadas con sueldos miserables . Era el nacimiento en Rusia del proletariado, entendido como aquellos hombres que sin tener propiedades ni otra forma de sustento tenían que vender su fuerza de trabajo a los propietarios de los medios de producción que, una vez más, eran los nobles y los grandes empresarios. Habían cambiado los árboles por las chimeneas pero su vida seguía hundida en la miseria.

Fotografía de trabajadores rusos construyendo un tramo del Transiberiano, la mayoría eran presos o soldados del ejército, que con sus 9288 kilómetros entre Moscú y Vladivostok es la línea de ferrocarril continua más larga del mundo, atravesando hasta ocho zonas horarias diferentes  y que en la actualidad requiere seis días para recorrerla en su totalidad. El final del siglo XIX y comienzo del XX fue el del gran desarrollo industrial de Rusia pero no iría acompañado de una mejor calidad de vida para aquellos que abandonaban el campo , que comenzaron a vivir  en grandes barrios obreros construidos alrededor de las ciudades , hacinados y sin las mínimas condiciones higiénicas y sanitarias , rodeados de basura y ratas que propagaban enfermedades y epidemias . La llegada a las ciudades permitió a aquellas familias que procedían del campo descubrir otra vida muy diferente y más cómoda , pero a la que ellos no tenían acceso debido a los sueldos miserables que ganaban . Trabajaban agotadoras jornadas de doce horas seis días a la semana. Mejores salarios y una reducción de jornada estarían entre las primeras reivindicaciones de los movimientos obreros (imagen procedente de http://www.vadehistoria.com ) 
Así describe Bolinaga aquellos suburbios que crecían alrededor de las ciudades “Enormes barrios obreros que circundaban las ciudades , repletos de chabolas en las que los trabajadores y sus familias vivían hacinados como animales.” La pobreza, la falta de higiene y el amontonamiento de aquellos hombres causaba “enfermedades infecciosas.Los insectos, las ratas y la humedad eran compañía cotidiana, y la alimentación poco variada. Las condiciones de higiene  y salubridad eran penosas”  Era cuestión de tiempo que aquellos hombres tomaran conciencia de su estado y exigieran una mejora de sus condiciones de vida ahora que veían en las ciudades como otras personas si disponían de buenas casas y ropas elegantes . Como escribiera el poeta norteamericano Ralph Waldo Emerson “La pobreza consiste en sentirse pobre.” y ahora comenzaban a sentirse pobres en comparación con otros ciudadanos mientras que antes, viviendo en el campo y rodeados de pobreza, les parecía que ese era el estado natural de las cosas.  Pero nada de esto era advertido por Nicolás II para el que Rusia era su finca privada, algo de su propiedad, como lo eran sus súbditos y los impuestos que estos pagaban. En ningún momento , a pesar de que algunos comenzaban a aconsejarle sobre la necesidad de introducir reformas, pensó en modificar la estructura de la sociedad rusa,en democratizar su gobierno. Quería conservar el poder que había heredado de su padre y que él transmitiría a su hijo como había sucedido durante siglos.
Hace unos meses escribí un artículo sobre los hechos que rodearon al Domingo Sangriento y a él remito al lector interesado en este acontecimiento que inauguraba el año 1905 que puede leer en este enlace http://chrismielost.blogspot.com.es/2011/11/el-domingo-sangriento-y-los-ciclos-de.html. En él contaba el origen histórico de la figura del zar y también la evolución del movimiento obrero en el siglo XIX hasta llegar al fatídico 22 de enero de 1905 , el Domingo Sangriento así que hoy pasaremos con rapidez por él para avanzar un poco más y conocer lo que sucedió no sólo en el mes de enero , sino a lo largo de aquel año 1905 que sentaría las bases para la Revolución que estallaría doce años después como consecuencia de la ceguera de sus dirigentes ante la pobreza, la  falta de esperanza y la humillación sufrida por aquellas masas de proletarios que trabajaban en la industria y a los campesinos que durante siglos fueron condenados a una vida de casi esclavitud en los campos. Los primeros en pedir, aunque con timidez, reformas en el sistema social ruso fueron , como no podía ser de otra forma, aquellos que habían tenido el privilegio de recibir una buena educación pero que también eran sensibles a los padecimientos de las clases más humildes y advertían lo peligroso que podría ser que aquel descontento fuera canalizado por alguien que quisiera desmontar todo el sistema.

File:RUSSOJAPANESEWARIMAGE.jpg
Diferentes escenas de la Guerra Ruso Japonesa que tuvo lugar entre el 8 de febrero de 1904 y el 5 de septiembre de 1905 donde por primera vez era derrotada una potencia colonial europea por una nación que no fuera también europea. Murieron entre 34.000 y 54.000 rusos , más de 74.000 fueron capturados y entre 9000 y 18.000 morirían a causa de enfermedades. Japón acababa de renovar su flota naval gracias a un acuerdo firmado en 1902 con el Reino Unido . En enero de 1905 los japones ocupaban el puerto ruso de Port Arthur . Posteriormente , en la batalla de Tsushima el 29 de mayo de 1905 la flota japonesa arrasaría a la rusa hundiendo sus ocho acorazados. Sin dinero para seguir financiando la guerra y con toda Rusia agitada por las huelgas en el marco de la Revolución de 1905 el zar no tuvo más remedio que aceptar firmar un tratado de paz humillante para Rusia que demostraba la debilidad del gigante ruso y también la inoperancia y corrupción de sus altos mandos (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )

Nacía en 1905 el primero de los partidos políticos rusos el Partido Democrático Constitucional cuyas siglas eran KDT por lo que a sus seguidores se les llamaba a menudo Kadetes, cuya principal demanda era que se instaurara en Rusia algo que ya existía en casi toda Europa, un Parlamento elegido por el pueblo. Al mismo tiempo surgían otros partidos políticos más radicales y que se movían en la clandestinidad pues estaban prohibidos . Entre ellos destaca el Partido Socialrevolucionario y por su siglas, SR,  los que pertenecían a él eran conocidos como eseristas , que reclamaba mejoras sociales y económicas para los obreros y campesinos. Mientras, durante el año anterior, 1904, Rusia se había visto implicada, por voluntad del zar, en una guerra con Japón en parte por el trazado del Transiberiano, un tren que recorría toda Siberia y unía Moscú con Vladivostok a lo largo de 9288 kilómetros como una columna vertebral que recorría aquel inmenso territorio y que para reducir el recorrido los rusos decidieron que el tren pasara por Manchuria, en aquel momento ocupada por Japón, y también para conectarlo con Port Arthur, un puerto estratégico para Rusia , pues se trataba de un puerto de aguas cálidas en el Pacífico que no se congelaba en invierno. A todo ello  el gobierno japonés se oponía ya que tanto el trazado del Transiberiano como su conexión con el puerto de Port Arthur implicaba  una violación de su territorio. Japón trató de pactar diferentes soluciones  con Rusia pero ante la negativa del zar estalló la guerra .
Nicolás II estaba convencido de obtener la victoria pues consideraba a Japón como un pueblo inferior, asiáticos que nunca podrían derrotar a un ejército europeo pero los hechos demostraron que estaba equivocado y la guerra, llamada por la historia Guerra Ruso Japonesa que se libró entre febrero de 1904 y septiembre de 1905,  sería una sucesión de derrotas del anticuado ejército ruso frente al moderno ejército japonés. Si bien los rusos movilizaron dos millones de hombres frente a los novecientos mil del ejército imperial japonés, su flota y sus armas no podían rivalizar con Japón.  Las continuas derrotas a lo que había que añadir la subida de impuestos para financiar la guerra y el reclutamiento forzoso de decenas de miles de hombres no hizo sino alimentar el descontento de los rusos hacia su gobierno, aunque de momento parecía que la figura del zar quedaba fuera del centro de su ira.    En esta época nace una especie de sindicato obrero llamado “Asamblea de Trabajadores Rusos de Fábricas y Molinos”, creado por un sacerdote llamado Grigoy Gapón, cuya única intención era ayudar a los obreros que se hallaban en peor situación a través de la creación de un fondo común donde colaboraban todos sus miembros. También trataba de impulsar la educación de los obreros y mejorar sus condiciones de vida

El ejército ruso frente a los manifestantes el 22 de enero de 1905 . El organizador de la manifestación, Grigory Gapón, no creía que el ejército fuera a disparar contra el pueblo ruso y por eso, a pesar de que había sido advertido que si realizaban la manifestación sufrirían las consecuencias, fue confiado junto a 200.000 manifestantes para entregar una carta al zar explicando las penurias que estaba pasando su pueblo. No sabían que el zar Nicolás II había abandonado la ciudad y se había ido a su residencia de  Tsárskoye Seló en las afueras de San Petersburgo. Se fueron aproximando al ejército cantando himnos religiosos  y el Dios Salve al Zar. En ningún momento la manifestación se había convocado contra el zar pero la ceguera de Nicolás II hizo que el ejército disparara contra aquellos civiles indefensos. Aquel día que sería conocido como el Domingo Sangriento cambiaría para siempre las relaciones entre el Zar y su pueblo, que hasta entonces le veían como una especie de padre protector y ahora descubrían a un tirano sin sensibilidad hacia los padecimientos de los rusos.Como recogí en el artículo que dediqué al Domingo Sangriento  Nicolás II tuvo el cinismo o la estupidez  de decir al referirse a los manifestantes “les perdono por haberse rebelado contra mí” (imagen procedente de http://handream.blogspot.com )
Esta organización convocó una manifestación el 22 de enero de 1905 en San Petersburgo para pedir una mejora en las condiciones de vida de los obreros pero siempre respetando la figura del zar. Sin embargo este no estaba dispuesto a escuchar las reclamaciones de nadie, lo consideraba una afrenta a su autoridad, y a través del Ministerio del Interior se prohibió a Gapón que se celebrara la manifestación bajo la advertencia de que ,en caso contrario, sufrirían las consecuencias. Gapón pensó que no eran más que amenazas vanas, no podía suponer que se atreverían a disparar contra el pueblo , pero estaba equivocado. Aquella mañana del 22 de enero de 1905 se reunieron más de 200.000 personas que se dirigían caminando hacia el Palacio del zar que ya no se encontraba allí aunque ellos no lo sabían. Una fuerza de doce mil soldados los rodeó y después de tratar de disuadirles de seguir avanzando con una carga de la caballería y disparando hasta dos veces al aire , los soldados terminaron abriendo fuego sobre la multitud matando indiscriminadamente a hombres , mujeres y niños . Cuando la noticia se propagó por la ciudad la gente acudió desde todos los sitios reuniéndose de nuevo otras sesenta mil personas y de nuevo el ejército disparó sobre ellos. En los días siguientes se levantaron barricadas  y hubo lucha por las calles, pero faltos de un líder y de cualquier tipo de organización, la rebelión terminaría siendo sofocada , aunque la percepción que de la figura del zar tenía la población ya no sería nunca la misma, del padrecito de todos los rusos había pasado a convertirse en un tirano sanguinario.
Las huelgas y manifestaciones tanto en las zonas industriales como en el campo comenzaron a extenderse, siendo  reprimidas con violencia por el ejército, lo que no hacia más que alimentar la indignación y la ira de los obreros y campesinos. En ese mismo mes de enero se organizó una huelga general en la que participaron más de 400.000 obreros y entre los manifestantes ya se oían gritos contra el zar. Íñigo Bolinaga recoge en su obra estas palabras de uno de los futuros líderes de la Revolución, Lev Davídovich Bronstein , más conocido como Trotsky(1879-1940), que dijo que “un día había hecho más en el desarrollo de la conciencia proletaria en Rusia que un siglo entero de humillaciones y abusos indiscrimandos”. Los estudiantes universitarios se unieron a las protestas a pesar de que ellos mismos pertenecían a las clases acomodadas de Rusia, y la medida de zar fue cerrar durante meses las universidades mientras que en respuesta a las demandas de reformas realizadas por las elites culturales de Rusia el zar respondió con la creación  de una Comisión para estudiar el malestar del pueblo, lo que demuestra o la profunda ignorancia de aquel hombre sobre el pueblo que gobernaba o , simplemente, una absoluta falta de talento e inteligencia para gobernar.

ESCENA DE “EL ACORAZADO POTEMKIN ” DE EINSENSTEIN DE 1925

Esta es la famosa escena de la escalera de “El Acorazado Potemkin” donde el director letón Serguéi Eisenstein (1898-1948) recreaba el ataque del ejército ruso contra los ciudadanos que se hallaban rindiendo homenaje a uno de los amotinados del Acorazado Potemkin, aquellos hombres que se habían rebelado después de negarse a comer la carne llena de gusanos que sus oficiales les obligaban a comer y que al protestar por ello ordenador que nueve de los que protestaban fueran fusilados.  Esta escena es considerada una de las obras maestras del cine

Nicolás II no se daba cuenta que aquellas manifestaciones eran los síntomas del malestar de un pueblo cansado de una vida sin horizontes, condenado a la pobreza y sin esperanzas para poder disfrutar un futuro mejor. Un descontento que se traducía en acciones violentas, en particular en el campo donde hasta un 15% de las mansiones de los grandes propietarios fueron asaltadas, saqueadas, incendiadas y en muchos casos sus dueños fueron asesinados. E incluso el ejército comenzaba a vacilar a la hora de sofocar aquellas revueltas, ya que las tropas estaban compuestas por jóvenes del pueblo ruso que disparan contra su propio pueblo. El episodio más simbólico del descontento del ejército ruso  tendría lugar el 14 de junio de 1905 y se haría celebre por una película, “El acorazado Potemkin”, del realizador Sergei Eisenstein (1898-1948), que recuperó idealizada su historia. El Potemkin era un acorazado ruso que se encontraba en el Mar Negro donde los marineros se habían quejado ante sus oficiales de la carne llena de gusanos que se veían obligados a comer. En lugar de escuchar sus quejas los superiores , para que no se repitieran las protestas, ordenaron que los cabecillas de la protesta fueran fusilados.
Pero no contaban con que la tripulación no estaba dispuesta a mantenerse cruzada de brazos y resignarse como siempre habían hecho , estalló un motín y tomaron el gobierno del barco , matando al capitán y a varios de los oficiales. Arriaron la bandera monárquica e izaron una bandera roja  mostrando así que apoyaban las protestas de los obreros en las fábricas y de los campesinos del campo ruso . Se dirigieron hacia el puerto de Odesa  para ponerse al servicio del comité de huelga que mantenía una huelga general en la ciudad desde hacía semanas.  Uno de los amotinados había muerto durante el primer enfrentamiento con los oficiales del barco y sus compañeros le rindieron un homenaje al que acudieron un gran número de habitantes de Odessa. Fue entonces cuando las tropas zaristas aprovecharon la ocasión para atacar a todos los que allí estaban concentrados , disparando una vez más indiscriminadamente contra la multitud. Como escribe Bolinaga “Cada ciudadano muerto era un escalón más abajo para la popularidad del zar”. Al día siguiente la ciudad había sido pacificada a fuego y sangre mientras el zar, que solía aburrirse según testigos soberanamente durante sus audiencias con los ministros en los que no paraba de bostezar y mirar el reloj ,  se preparaba ese día a pasar la jornada en el campo cazando.

Fotografía del Acorazado Potemkin. La tripulación amotinada escapó de Odessa y lo llevó hasta el puerto rumano de Constanza. La mayoría de los marineros permanecieron allí hasta el comienzo de la Revolución Rusa en 1917 pero algunos optaron por regresar y de ellos siete fueron fusilados mientras que otros 56 fueron condenados a distintas penas de prisión salvando sus vidas alegando que se vieron obligados a secundar el motín o sino habrían sido asesinados por los amotinados. El Potemkin fue hundido durante la guerra civil rusa en 1919  en Sebastopol y aunque luego los bolcheviques trataron de reflotarlo en 1924 las malas condiciones las malas condiciones en que se encontraba obligaron a su desguace a pesar de su valor histórico, ya que fue la primera rebelión del ejército contra el Zar. (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )

En cuanto al destino del acorazado Potemkin su tripulación consiguió escapar y navegó hasta el puerto rumano de Constanza  donde lo abandonaron. Las huelgas se sucedieron en los meses siguientes, los obreros pedían mejores salarios y jornadas de ocho horas  como los trabajadores del sector de artes gráficas de Moscú, que en septiembre de 1905 sufrieron la represión del ejército que disparó una vez más contra los manifestantes. A pesar de las numerosas muertes y de la cada vez más feroz represión por parte de la policía secreta y del ejército, los diferentes comités obreros consiguieron unirse para convocar una huelga general el 20 de octubre de 1905. Mientras, Rusia se veía forzada a firmar la paz con Japón en septiembre , humillada y derrotada por el ejército japonés. Aquel 20 de octubre toda Rusia se paralizó, no se prestaron los servicios básicos como el agua, la luz , el teléfono, los transportes e incluso los sectores más próximos al zarismo se pusieron de parte de los huelguistas. El primer ministro   Serguéi Yúlievich Witte (1849-1915) se dirigió al zar para, según escribe Bolinaga , “ponerle las cosas claras: o se practicaban reformas con la máxima urgencia, o el sistema y con él el propio zar, estaban condenados a la extinción” . Sólo después de describirle el desolador panorama al que se podía enfrentar si no hacía nada , el zar dio su brazo a torcer a la fuerza y con desgana.Él lo definiría como “una terrible decisión”

El 17 de octubre de 1905 se publicaba el Manifiesto de Octubre en virtud del cual se reconocían determinadas libertades civiles como la libertad religiosa, la libertad de expresión, derecho de reunión, derecho de asociación, la introducción del sufragio universal aunque sólo para los hombres  y también en proporcionar una representación más amplia del pueblo en la Duma , el parlamento ruso, estableciendo que no se podían aprobar leyes si antes no eran aprobadas en la Duma . Mientras, los obreros se había organizado en Consejos Obreros llamados Soviets  que se convertirían en la voz oficial de los obreros frente al poder del zar y estos Soviets rechazaron el Manifiesto ya que no había ninguna garantía de que aquellas propuestas se llevaran a buen fin y, sobre todo, porque ya no bastaba con unas reformas, querían que el sistema zarista fuera desmantelado . El más grande y poderoso de estos soviets era el de San Petersburgo , que incluso fundó su propio periódico, el diario “Izvestia” y se organizaron de forma que pudieran prestar ayuda a los obreros que lo necesitaran  ya fuera en forma de alimentos o auxilio económico. Se manifestaban contrarios a cualquier partido político y los miembros del Soviet eran elegidos por sufragio universal por todos los obreros , constituyéndose en auténticos gobiernos obreros.

León Trotsky, uno de los principales impulsores de los movimientos revolucionarios tanto en 1905 como en 1917 escribiría “Rusia estaba pasando por la mayor crisis social. Sin embargo, puede decirse con certeza, sobre la base de todas las lecciones de la historia, que de no haber existido el partido bolchevique, la inconmensurable energía revolucionaria de las masas habría sido esterilmente gastada en explosiones esporádicas y los grandes levantamientos hubieran acabado en la más severa de las dictaduras contrarrevolucionarias. La lucha de de clases es el primer motor de la historia” Los Comités Obreros o Soviets fueron los primeros canalizadores de ese descontento y organizaron las protestas contra un régimen que sino nunca habría introducido reformas . Aunque se sale del marco de este artículo si quiero añadir que Trotsky criticó con la misma energía el régimen tiránico de Stalin, al que acusaba de haber traicionado los principios de la revolución   (imagen procedente de http://es.wikipedia.org )

El 8 de noviembre de 1905 el Soviet de San Petersburgo organizó una nueva huelga general en protesta por el fusilamiento de unos soldados amotinados y León Trotsky propuso que la gente se negara a pagar impuestos  y retirase su dinero de los bancos, lo que era todo un desafío al gobierno . Una vez más la violencia fue la respuesta de los zaristas, entraron en la sede del Soviet de San Petersburgo, detuvieron a doscientos obreros  y cincuenta de ellos serían enviados al destierro en Siberia, entre ellos el propio Trotsky. Esto provocó las protestas y una nueva huelga para el 5 de diciembre exigiendo una vez más mejoras salariales y la jornada de ocho horas , seguida por más de cien mil obreros que además respondieron a la esperada violencia del ejército zarista con milicias obreras armadas que rechazaron sus ataques. Mientras, en los dos últimos meses del año más de dos mil mansiones de grandes terratenientes fueron quemadas por los campesinos en los campos rusos. La sublevación se extendió a Kiev, Minsk y en Moscú se prolongó durante más de una semana y el ejército llegó a bombardear a la población. Finalmente el ejército logró sofocar todos los focos de rebelión y durante los primeros meses de 1906 se procedió al fusilar a 1500 personas y en los siguientes tres años más de 38.000 serían desterrados.

Durante los dos años siguientes se convocaron por tres veces elecciones a la Duma, pero el zar seguía reservándose el derecho a disolver la cámara cuando lo estimara oportuno y usó de él mientras no salió una Duma con mayoría de parlamentarios zaristas. De esta forma la disolvió en dos ocasiones y sólo aceptaría como válida la Duma elegida el 1 de noviembre de 1907 donde había mayoría conservadora. El zar pensaba que había triunfado , pero en realidad había fracasado, porque los que habían puesto sus esperanzas en una democratización del país a raíz del Manifiesto de Octubre , pensando que las elecciones serían libres y que se adoptarían reformas dirigidas a mejorar la calidad de vida de los rusos, se dieron cuenta ahora de que el Zar  estaba adelantándose a la frase del escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957) “cambiarlo todo para que todo siga igual” . Perdidas las esperanzas de transformar Rusia a través de las elecciones democráticas, los movimientos obreros se fueron convenciendo que sólo a través de la lucha extraparlamentaria, la revolución, podrían cambiar Rusia . Nicolás II aún no lo sabía, pero su final ya estaba escrito por su propia ceguera e ignorancia de los problemas de su pueblo, por las injusticias que durante siglos se habían cometido y que él no quiso reformar cuando aún estaba a tiempo.

Fotografía del zar Nicolás II y su familia . Su gobierno fue un cúmulo de errores y de una completa desconexión con la realidad de su país que primero pagó él y su familia cuando fueron fusilados y luego todo el pueblo ruso con la dictadura soviética que se prolongó durante setenta años.  Si hubiera escuchado a los manifestantes del 22 de enero de 1905 y hubiera decidido ir introduciendo gradualmente reformas efectivas hacia una monarquía constitucional posiblemente habría conservado el trono y los rusos se habrían ahorrado décadas de sufrimiento. Como escribiera Karl Marx “El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan” y el gobierno del zar les negaba el respeto y apenas les permitía comprar pan. La revolución fue la única salida a siglos de humillación y explotación aunque al final cambiaron un yugo por otro yugo, pero eso no fue culpa de la revolución sino de los que la dirigieron para su aprovechamiento personal (imagen procedente de http://jositomontez.blogspot.com ) 

En su momento escribiré sobre el desarrollo de la Revolución Rusa, pero hoy me detengo aquí sólo para recordar lo importante que es tener en cuenta la vida real de las personas, sus problemas, sus angustias, sus necesidades. Al margen de las grandes declaraciones políticas , de los discursos demagógicos, de los términos económicos, de los números , de las razones de Estado, detrás de todo ello hay millones de seres humanos que sufren en silencio las consecuencias de las malas decisiones, de los abusos y que observan entre asombrados y resignados el espectáculo de aquellos que cimentan sus fortunas sobre las miserias de una inmensa mayoría. Una vez más quiero diferenciar el momento que vivimos hoy con el de la Rusia de hace un siglo. Por supuesto que no es el mismo caso, ni nosotros vivimos en las paupérrimas condiciones en que vivían ellos y nuestra situación comparada con la de ellos y con la de otros muchos países de la actualidad es la de unos privilegiados, pero eso no impide que estemos asistiendo a una situación de injusticia, donde millones de personas están sufriendo, a la que no se les ofrece esperanza, a la que se está robando años de su vida y , lo más grave, no se está tratando de crear un sistema nuevo y más justo, tan sólo se trata de mantener el sistema actual, cuyo agotamiento es visible pero que sigue alimentando las ambiciones de una minoría.

La tecnología está a punto de iniciar una nueva revolución social, millones de puestos de trabajo desaparecerán cuando los robots se introduzcan en nuestra vida diaria, los trabajos seguirán disminuyendo y retos como el cambio climático no desaparecerán porque miremos a otro lado. Los sistemas sobre los que está organizada nuestra sociedad están basados, como ya  he repetido en otras ocasiones, en un mundo del pasado, en la Revolución Industrial. El comunismo que tomaría el poder en Rusia durante la Revolución de 1917 ya demostró que no era una solución, ahora tampoco lo es el sistema capitalista porque las condiciones han cambiado. Ya no hacen falta miles de personas para construir una carretera , bastan unas pocas y dentro de unos años ninguna porque serán sustituidas por máquinas. Las personas ya no tienen una esperanza de vida de cincuenta años en los países desarrollados, sino de más de ochenta y pronto se podría prolongar mucho más. La población seguirá creciendo hasta alcanzar los nueve mil millones en 2050, los recursos disminuirán y el clima puede causar nuevos enfrentamientos por los recursos naturales. La investigación y la tecnología nos abrirán nuevos caminos pero para verlos y para seguirlos tenemos que cambiar nuestra forma de organización social y económica. Para ello primero hay que escuchar a la gente, a los que sufren, a los que nunca atendió Nicolás II ,y no humillar su inteligencia . No repitamos errores del pasado y escuchen la realidad de la gente y no la realidad de los que se aprovechan del sufrimiento de los más indefensos.