PEDRO I DE PORTUGAL E INÉS DE CASTRO, UN AMOR MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

Me había propuesto encontrar una historia de amor con final feliz como una manera de conmemorar el Día de San Valentín en el Mentidero pero en las historias de amor se cumple la máxima periodística de “las buenas noticias no son noticia”, porque en los relatos de amores que han pasado a la historia siempre hallas obstáculos insuperables, familias que se oponen al  matrimonio, diferencias religiosas o políticas, guerras o enfermedades que impiden a los amantes vivir juntos. No, no he encontrado una historia de amor feliz no porque no abunden, sino porque la felicidad carece de interés para el que no la vive, no tiene drama, ni tensión, ni violencia , nada que pueda cautivar al lector de un relato o el espectador de una película. Así que renunciando a contar una historia feliz he creído que podría interesaros una historia de amor que tiene todos los ingredientes para atraer la atención y que hoy son considerados la encarnación de Romeo y Julieta en Portugal. Estoy hablando del amor entre Pedro I de Portugal(1320-1367), al que también han llamado el Justiciero o el Cruel, ya conoceremos más adelante el motivo, y la noble castellana Inés de Castro
Tenemos que viajar hasta el reino de Portugal , en el siglo XIV, con unas fronteras que ya eran similares a las que esta nación mantiene en nuestros días gracias al  tratado de que el monarca portugués Dionisio I (1261-1325) había firmado con la regente en el reino de Castilla, María de Molina (hacia 1264-321) en 1297. En virtud de este acuerdo , conocido como el Tratado de Alcañices , se fijaban los límites definitivos de Portugal evitando que se produjeran nuevos episodios de enfrentamiento entre castellanos y portugueses. Portugal se convertía así en el primer país europeo en tener unas fronteras estables que se han conservado hasta nuestros días. Dionisio I moría en 1325 después de un largo y pacífico reinado que había comenzado en 1279 y le sucede su único hijo legítimo, nacido de su matrimonio con Isabel de Aragón(1271-1336), hija del rey de Aragón. Entonces los matrimonios entre las diferentes casas reales que gobernaban en los reinos en que estaba dividida la Península eran muy frecuentes y servían sobre todo para fortalecer las alianzas entre los reinos y el amor no jugaba ningún papel en ello. Cuando a Isabel la casaron con Dionisio I de Portugal, la pequeña Isabel apenas tenía once años.

Mapa de la Península Ibérica con la situación de los reinos peninsulares durante el siglo XIII cuando se produjeron importantes avances en la Reconquista con las conquistas castellanas de Córdoba en 1236 y Sevilla en 1248 mientras que Portugal se hacía con el Alentejo y el Algarve. Después de enfrentamientos con Castilla por algunas localidades fronterizas, en 1297 se firmaba el Tratado de Alcañices que fijaba de forma definitiva las fronteras de Portugal , convirtiéndose en el primer país de Europa en tener unas fronteras estables que se han mantenido hasta la actualidad(imagen procedente de http://conocerlahistoria.blogspot.com ) 

De esta forma este hijo legítimo de Pedro e Isabel reinará a partir de 1325 con el nombre de Alfonso IV (1291-1357) y estaba casado con otra princesa peninsular, la hija del rey de Castilla, Beatriz de Castilla(1293-1359) . Fruto de este matrimonio en 1320 había nacido el heredero de la corona, el infante don Pedro de Portugal a quien para estrechar aún más los lazos que les unía a Castilla le prometieron  con apenas ocho años de edad, con la infanta  Blanca de Castilla (1315-1375),  mientras que el rey de Castilla, Alfonso XI (1311-1350) se casaba a su vez  con una hermana del infante Pedro, María de Portugal (1313-1357) . Ya imagino que os habréis perdido con tantos nombres y fechas, es sólo para que os hagáis una idea de la importancia que tenían los matrimonios para la estabilidad política de los reinos. Sin embargo el compromiso del heredero de la corona portuguesa con Blanca de Castilla no se llegaría a consumar al parecer por la mala salud de Blanca y finalmente se rompió el compromiso

Había que buscar una nueva esposa al infante Pedro y se eligió a Constanza de Peñafiel(1316-1345), hija de un noble castellano muy poderoso y uno de los hombres más ricos del reino de Castilla , el infante Don Juan Manuel(1282-1348). Sobre la prometida del infante Pedro , Constanza de Peñafiel, que podríamos considerar protagonista silenciosa de esta historia, ya había tenido una vida azarosa antes de su compromiso con el heredero del trono portugués. Constanza había sido prometida primero con el rey de Castilla Alfonso XI en 1325, cuando ella contaba nueve años de edad y el rey castellano catorce, pero aunque ella llega a usar el título de reina de Castilla en 1327 se rompe el compromiso sin haber llegado a consumar el matrimonio, ya que Alfonso XI creía más conveniente casarse ahora con la hija del rey portugués María de Portugal, como ya vimos, y entonces Constanza, como si fuera un paquete que pasa de mano en mano, fue comprometida en 1331  con Pedro de Portugal, pasando así de ser la futura reina de Castilla a ser la futura reina de Portugal. Y , sin embargo, no sería finalmente reina de ninguno de los dos.

Representación del rey castellano Alfonso XI que estuvo enfrentado con el príncipe de Villena, el infante Don Juan Manuel, padre de Constanza de Peñafiel . Cuando Alfonso decidió no casarse con Constanza para casarse con la hija del rey de Portugal, no se limitó a romper el compromiso sino que retuvo a Constanza y no la devolvía a su padre que había concertado un nuevo matrimonio para su hija con el infante Pedro de Portugal . Los enfrentamientos entre ambos duraron una década y se vieron complicados con la entrada en la guerra del rey portugués Alfonso IV que quería vengarse del rey castellano por las humillaciones publicas que había recibido su hija por parte del monarca. Finalmente se firmo un acuerdo de paz en 1339 y Alfonso XI concedió el permiso a Constanza  para viajar a Portugal. En el séquito que acompañaba a Constanza viajaba una hermosa noble de origen gallego llamada Inés de Castro

Estas alianzas matrimoniales estuvieron al borde del fracaso cuando a Alfonso IV de Portugal le llegaron noticias de que el rey castellano menospreciaba en publico a su hija María . En 1336 Alfonso IV invadía territorio de  Castilla y se iniciaba una guerra que se prolongaría durante cuatro años hasta que en 1339 se firmaba un tratado de paz en Sevilla . Debido al conflicto entre Castilla y Portugal Constanza no pudo viajar a Portugal para reunirse con su marido ,al que no conocía, hasta 1339. En la comitiva que acompañaba a Constanza iba una  noble gallega llamada Inés de Castro, que debía ser de gran belleza pues no tardó en cautivar la atención del joven heredero, que se mostró más interesado en ella que en su esposa. Pedro se enamoró de Inés aunque no por ello dejaba de tratar con respeto a su esposa Constanza . En principio la relación clandestina entre los dos amantes no debía tener mayor trascendencia, pues era habitual  entre los monarcas, teniendo en cuenta que todos los matrimonios eran por conveniencia política y no por amor.

No sabemos como vio esta relación Constanza, pero parece que supo tolerarla y comprenderla, y en cuanto al matrimonio cumplía con su función, dando tres hijos a Pedro aunque durante el parto del tercero de ellos , Fernando, futuro Fernando I de Portugal(1345-1383), moría por las que entonces se llamaban fiebres puerperales, las infecciones que mataban a tantas mujeres después de los partos debido a la  falta de higiene de las personas que las ayudaban en los alumbramientos y llevaban la infección en sus manos. Después de la muerte de Constanza, Pedro  decidió hacer oficial su relación con Inés de Castro y anuncia su intención de casarse con ella, pero su padre, el rey, se opone. Inés de Castro pertenece a una poderosa familia de nobles castellanos y temen la influencia que estos puedan tener sobre el futuro rey de Portugal. Además Inés era hija ilegítima y constituía otro obstáculo para formalizar  la relación. La situación se complica cuando en 1350 fallecía el rey castellano Alfonso XI y en Castilla estallaba una guerra civil por el trono entre el hijo legítimo de Alfonso XI,  Pedro I(1334-1369), y un hijo ilegítimo de Alfonso XI que también pretendía el trono, Enrique de Trastamara y muchos castellanos buscan refugio de la guerra en territorio portugués, haciendo que se forme un partido castellano dentro de la corte portuguesa favorable también a Inés de Castro.

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De Inés de Castro desconocemos muchas cosas , incluida su fecha de nacimiento. Sabemos que era hija ilegítima del noble gallego Pedro Fernández de Castro, uno de los más poderosos nobles de su época y que debió ser educada junto a Constanza, la hija del príncipe de Villena, don Juan Manuel, donde se harían amigas y por lo que la acompañó cuando Constanza inició su viaje a Portugal para encontrase con su nuevo marido. Pero la belleza de Inés cautivó más al futuro rey que la  de su esposa . Sin embargo, todos los hijos que tuvieron nacieron después de la muerte de Constanza en 1345, por lo que parece que sus relaciones fueron platónicas hasta aquel momento, respetando el vínculo matrimonial que le unía a Constanza, a la que siempre respeto y trató con cariño

En estos años Pedro había tenido cuatro hijos con Inés, Alfonso en 1346, que había muerto al poco de nacer, Beatriz en 1347, Juan en 1349 y Dionisio en 1354. Estos hijos se criaban fuertes y sanos mientras que el hijo legítimo que había tenido con Constanza,Fernando, era más débil y enfermizo. Finalmente, en 1354, desobedeciendo a su padre, Pedro se casa en secreto con Inés de Castro , o al menos eso se cree ya que no hay prueba documental que demuestre que realmente se casaron. El rey y padre de Pedro, temiendo que su hijo terminase dejando el reino en herencia a los hijos de Inés de Castro que era casi como dejarlo en manos del partido de los nobles castellanos que cada vez acaparaban más poder en Portugal, decidió junto con otros nobles portugueses que había que poner final a esta situación. Sólo podía haber un heredero legítimo, Fernando, el hijo de Juan y Constanza, pero no podía convencer a Pedro para que abandonase a la mujer que amaba. De esta forma , encarga a tres nobles de la corte,  Pedro Coelho, Diego Lopes Pacheco y Alvaro Gonzalez  que viajen hasta la residencia de Inés en Coimbra y la den muerte.

El siete de enero de 1355 estos nobles entraban en la residencia de Inés en el Monasterio de Santa Clara y la mataron a puñaladas. Alfonso IV debía tener la esperanza de que su hijo comprendiera las razones por las que lo había hecho, para proteger el trono de Portugal y la vida de su legítimo heredero, Fernando, pero Pedro no podía comprender que su padre hubiera dado la orden de asesinar a la mujer que amaba e inicia una rebelión armada, aunque finalmente se reconcilia de nuevo con él, porque a quién realmente culpa es a los nobles portugueses que empujaron al rey a tomar esa decisión y que luego empuñaron los puñales con los que dieron muerte a Inés.  Alfonso IV moría en 1357 y Pedro era coronado como nuevo rey de Portugal. Y dos son las ideas que dominan la mente de Pedro, la venganza de la muerte de Inés y que ella sea coronada como reina de Portugal. Los asesinos de Inés habían huido a Castilla pero en territorio portugués se habían refugiado unos enemigos del rey de Castilla Pedro I , si ahora los dos reyes tienen el mismo nombre, por lo que los monarcas de Portugal y Castilla acuerdan un intercambio.

Representación del asesinato de Inés de Castro en presencia de sus hijos en esta obra del pintor ruso Karl Briullov(1799-1852) que sitúa a los tres nobles, Pedro Coelho, Diego Lopes y Álvaro González, apuñalando a Inés en presencia de Alfonso IV. Según cuenta  la historia el rey habría acompañado a los asesinos, entrando primero en la estancia donde estaba Inés y después de hablar con ella abandonó la habitación y fue entonces cuando entraron sus asesinos . Aunque Pedro estalló en cólera y odio por lo que su padre había hecho y se levantó en armas iniciando una guerra civil, la intercesión de la esposa de Alfonso y madre de Pedro, Beatriz de Castilla, logró que se detuviera el conflicto y conservó la paz hasta la muerte de Alfonso IV en 1357 (imagen procedente de http://spain.intofineart.com

Así Pedro Coelho y Álvaro González  caen en manos del rey portugués , mientras que el tercer asesino, Diego Lopes había logrado escapar . Son llevados a su presencia en el palacio real de Santarem y Pedro da rienda suelta a la rabia contenida desde la muerte de Inés. Les grita ¡Asesinos!, les pregunta las razones que les llevaron a matar a la mujer que amaba , que papel había jugado su padre en la muerte , pero los nobles castellanos se mantienen en silencio. Según relata el escritor español Carlos Fisas(1919-2010) en su obra “Historia de las historias de amor” que me ha servido de fuente de información para este artículo, en un momento del interrogatorio al que los estaba sometiendo el rey, Pedro Coelho , alzando la voz, replicó al rey “¡Cobarde!¡Carnicero de hombres!¡Villano ruin!¡Perjuro!¡Hijo rebelde!¡Que la lepra de la maldición te pudra!¡Excomulgado!¡Cobarde!” a lo que el rey habría replicado “¡Cobarde tú!¡Cobardes vosotros, villanos, que no os batisteis conmigo, un hombre , cara a cara como un caballero, sino que asesinasteis a una mujer como cobardes!” En este punto hay que decir que la historia de Inés de Castro y Pedro I de Portugal esta rodeada por la leyenda y las versiones que se dan de ella están muy embellecidas por la literatura.

Cuadro que representa la escena de los cortesanos rindiendo homenaje a la nueva reina de Portugal, la difunta Inés de Castro, besando su mano descarnada. Es posible imaginar al monarca vigilando si alguno de ellos hacía un gesto de repugnancia pero bien fuera por miedo al castigo o por el respeto que infundía en todos los presentes el profundo amor que este acto del rey representaba nadie manifestó una sola queja. Visto desde nuestro tiempo, la actitud del rey parece más la de un hombre obsesionado que la de un enamorado, pero Pedro no había perdido la razón pues reinaría diez años más con total normalidad, así que habrá que concluir que fue un acto de amor (imagen procedente de http://bacalhauchronicles.blogspot.com )

Pero según sigue contando la leyenda el rey Pedro abrió los pechos de los nobles castellanos, les extrajo el corazón y se los llevó a la boca, mordiéndolos. Después de esta escena terrible  ordenó que los cuerpos fueran quemados y sus cenizas aventadas . Ahora quedaba la otra parte de la promesa que se había hecho al llegar al trono, que Inés fuera coronada y reconocida como reina de Portugal. Viaja hasta Coimbra, donde Inés había sido enterrada, ordena que el cadáver sea exhumado y después de darla un beso en la calavera descarnada es trasladada hasta el Salón del Trono . Allí hizo que el cuerpo de Inés fuera puesto en el trono, cubriendo su calavera con un velo y todos los cortesanos tuvieron que dirigirse hacia el trono , coger la mano esquelética del cadáver de Inés y besarla, reconociéndola como reina. Una vez que esta ceremonia terminó el rey organizó un cortejo fúnebre que llevaría al cuerpo de Inés hasta Coimbra donde se celebraría un gran funeral en presencia de las principales personalidades del reino y donde fue enterrada. A su lado ordenó que fuera construida también su tumba para que en el día de su muerte pudiera estar al lado de la mujer que tanto había amado en vida.

Interior del monasterio de Alcobaça donde vemos los sepulcros de Pedro I de Portugal y de Inés de Castro , uno en cada extremo . El rey quería que la primera imagen que tuviera en el momento de la resurrección al ponerse en pie fuera la de su amada , por eso fueron dispuestas así sus tumbas que hoy son visitadas por miles de turistas que quieren acercarse a la historia de estos amantes que recuerdan a Romeo y Julieta   (imagen procedente de http://viernesretro.blogspot.com )

Pedro I el Justiciero moriría en 1367 después de un reinado en el que se enfrentó a la nobleza y el clero en favor de la burguesía . Y cumpliendo sus deseos,  fue enterrado en Alcobaça junto a Inés de Castro, unas tumbas que hoy se han convertido en un lugar de peregrinación para enamorados de todo el mundo, al igual que sucede en Verona con la supuesta casa de Julieta. Pero si esta última es una creación de William Shakespeare, Inés de Castro y Pedro I no son personajes de la literatura, sino reales y aunque no sabemos si todos los elementos de esta historia corresponden con los acontecimientos tal y como se desarrollaron y que parte está embellecida por la leyenda, creo que es una bella historia de amor para el día de los enamorados. El poeta indio Rabindranath Tagore escribía “Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando”, el corazón de Inés no dejó de hablar a Pedro que no vaciló en besarla ni siquiera al contemplar los estragos que la muerte había causado en el cuerpo de su amada. Un amor más allá de la muerte.