PENSAMIENTO DIVERGENTE Y LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN

Siempre me ha gustado la lectura de los periódicos porque permiten analizar  las noticias , reflexionar sobre ellas escapando de la creciente superficialidad de los informativos de televisión, donde se busca más el titular que el contenido y explicación de la noticia, de las causas que la han originado y de las consecuencias que puede tener. Además, en estos informativos, en los que ocupan cada vez más minutos temas intrascendentes , mientras se hurta a la audiencia las informaciones que son de verdad importantes, que influyen en nuestra vida y en nuestra sociedad ,  se evita plantear preguntas, cuestionar las informaciones,se aportan datos inconexos que impiden que la gente comprenda en profundidad lo que se les está diciendo. Por desgracia, debido al ritmo de vida de la mayoría de la población, es la televisión el único medio a través del cual acceden a las noticias recibiendo una imagen sesgada, simple y falsa del mundo, de sus problemas y de las posibles soluciones. Algo muy peligroso,  porque los medios de información no son independientes, pertenecen a grandes grupos empresariales que tienen la capacidad de orientar el pensamiento de naciones enteras.
Ya es un tópico escribir que vivimos en un mundo globalizado en el que predomina un tipo de pensamiento único, un pensamiento difundido a través de estos medios.Es un tópico, pero es un tópico real. Cuando nos encontramos inmersos en una crisis que afecta a todos , no sólo a Europa, sino a todo el planeta en mayor o menor medida, cuando se insiste en unas soluciones a esa crisis que van dirigidas a un incremento de las desigualdades sociales, del empobrecimiento de la sociedad y de la pérdida de derechos fundamentales , ya no sólo la sanidad o la educación, sino de otros derechos que supondrán finalmente una pérdida de libertad y de justicia , cuando la vida de cientos de millones de personas parece determinada por un sistema económico que nos ofrecen como el único posible, es necesario detenerse un momento y pensar, esa actividad de la mente de la que el empresario norteamericano Henry Ford decía “Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá esa sea la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen.” Y  quizás por eso hay muchos interesados en que no lo practiquemos.

El psicólogo maltés Edward De Bono fue el creador, en 1967, del término pensamiento lateral o pensamiento divergente que se basa en observar un problema desde diferentes puntos de vista y no encerrarnos en una única respuesta, sino tener la mente abierta para aceptar que para una única pregunta puede haber múltiples respuestas, algo que no nos enseñan en el colegio, donde no se aprende a pensar, sino que nos enseñan a memorizar respuestas correctas que no se ponen en cuestión, ahogando así la creatividad de la mente (imagen procedente de http://nuriasol.wordpress.com )

El psicólogo y escritor maltés Edward De Bono(1933) publicaba en 1967 un libro titulado New Think: The Use of Lateral Thinking “, que podría traducirse como “Nueva forma de pensar: el uso del pensamiento lateral”  que De Bono concibió como una alternativa al pensamiento lógico. Este último, el pensamiento lógico,  busca siempre la respuesta más lógica, una sola, para un problema concreto. Si , por ejemplo , alguien me pregunta para que sirve un cuaderno la respuesta lógica es “para escribir en él”. Bono nos dice que hay otra forma de pensar, el pensamiento lateral o pensamiento divergente que se encargaría de hallar ideas que se salen fuera del pensamiento lógico, busca soluciones diversas para un único problema , es un pensamiento creativo. Una persona que utilizara esta forma de pensar tendría más de una respuesta a la pregunta de para que sirve un cuaderno. Además de para escribir me sirve para taparme la cara y evitar que el Sol me ciegue con sus rayos, para emplearlo como arma arrojadiza, para enrollarlo y usarlo como una espada de juguete, para abanicarme, para ponerlo sobre mi cabeza y evitar mojarme el pelo cuando llueve. No soy una persona con una mente brillante, pero alguien con verdadera inteligencia podría hallar decenas de utilidades.
Eso es el pensamiento divergente, una forma de pensar abierta a diferentes alternativas, a distintas soluciones y puntos de vista, creativa e innovadora , flexible y capaz de adaptarse a condiciones cambiantes y analizar opciones sin excluir ninguna. Para ello es necesario desarrollar la imaginación que nos permite contemplar un problema desde distintos ángulos, y, por supuesto, saber hacernos las preguntas precisas para no dejar que la mente divague sin llegar a ningún puerto. Eso requiere un entrenamiento, aprender a pensar y eso se puede enseñar, pero ¿nos enseñan a pensar?¿interesa que aprendamos a pensar? Hace unos días vi un vídeo de una  conferencia del autor británico Sir Ken Robinson(1950), al que ,por mi ignorancia, no había oído hablar de él. Robinson es un experto en temas que guardan relación con la educación y la calidad de la enseñanza que recibimos en las escuelas y también en la aplicación en el sistema educativo de las tesis del pensamiento creativo o divergente .

Con la dinámica de los seis sombreros Edward  De Bono nos explica como funciona el pensamiento lateral o divergente. Cada uno de los sombreros de diferente color representa distintas formas de pensar, distintas maneras desde las que se puede observar y afrontar un problema o una pregunta. Si nos vamos poniendo cada uno de los sombreros obtendremos diferentes perspectivas , no una sola. Pero para desarrollar esta habilidad hay que aprender a pensar , y eso no se enseña hoy en nuestras escuelas , donde el pensamiento lógico se impone al pensamiento divergente, ahogando la creatividad (imagen procedente de http://creamiguelaventy.blogspot.com )  
En la conferencia, que os adjunto en este artículo, Ken Robinson miraba al pasado buscando el origen de la actual educación publica, una educación que nacía en el siglo XVIII como consecuencia de la aplicación de los ideales de la Ilustración y su fe en la razón humana, la igualdad y la libertad, valores que serían exaltados por la Revolución Francesa de 1789, el siglo en el que nació también la “Enciclopedia” y se impulsó el desarrollo de la enseñanza pública como un derecho que debía extenderse a toda la población. Como nos dice Ken Robinson, esto no fue recibido bien por muchos, en particular por los empresarios y las clases más acomodadas que afirmaban “No es posible que muchos niños de la calle y de las clases obreras se beneficien de la educación pública, no son capaces de leer y escribir ¿por qué estamos malgastando el tiempo en esto?” Si, ¿por qué malgastar el tiempo para que la gente pueda aprender , leer libros y descubrir el mundo en el que vive? En su ignorancia era mucho más fácil imponerles jornadas laborales de16 o de 18 horas, obligar a trabajar a niños y pagar sueldos miserables.
Después de vencer muchas resistencias , la enseñanza pública se extendió y a lo largo de todo el siglo XIX , a medida que el nivel de educación se incrementó  también lo hicieron las reivindicaciones sociales al ser conscientes de que estaban siendo explotados. La educación hizo más libre a la sociedad, libre para decidir sobre su futuro. Fue un largo proceso que no se completaría hasta el siglo XX, pero las bases se establecieron hace dos siglos. Pero el problema es que el sistema educativo del siglo XVIII se sigue usando hoy en día, no ha evolucionado en lo básico pero el mundo es mucho más complejo y la enseñanza no ha sabido adaptarse a ello. Robinson denuncia como nuestras escuelas se han convertido en una especie de fábricas de estudiantes, donde en lugar de estimular la capacidad creativa e innovadora de los alumnos se les anestesia con una forma de enseñar nacida en la Revolución Industrial donde más que estudiantes, parecen elementos de una linea de producción.

VÍDEO “CAMBIANDO  PARADIGMAS” SOBRE EL PENSAMIENTO DIVERGENTE DE KEN ROBINSON

Dura once minutos , es muy ameno y creo que lo encontraréis muy interesante, pues explica el pensamiento divergente con mucha mayor claridad y agudeza de la que yo he sabido transmitir y nos desvela el problema de nuestro sistema educativo, que no nos enseña a pensar en un mundo mucho más complejo que el mundo donde se originó el concepto de enseñanza que hoy utilizamos, el mundo de la Revolución  Industrial del siglo XVIII  . Una forma de enseñar que ahoga la creatividad y la capacidad de innovar de nuestras mentes.

No se enseña a pensar . Se ofrece una única respuesta válida a los problemas , una respuesta que hay que aprender de memoria para aprobar el examen, ahogando toda la capacidad creativa de la mente del niño. En la conferencia Robinson pone el ejemplo de una prueba que se hizo a 1500 niños para valorar su capacidad creativa. Esta prueba se fue repitiendo con los mismos niños en periodos de cinco años para comprobar la evolución de su creatividad. Si antes de los cinco años el 90% de los niños daban niveles altos de creatividad, apenas diez años después esta cifra se había reducido por debajo del 50% y seguía dismimuyendo. ¿Cuál es la consecuencia de esto? La creación de ciudadanos estandarizados , incapaces de enfocar problemas desde distintos puntos de vista porque sólo nos han enseñado a pensar en una única respuesta válida, la esencia del pensamiento lógico. Por eso, cuando ahora nos enfrentamos a la crisis económica nos ofrecen una única solución y a pesar de las protestas, nuestras mentes no saben buscar otras vías alternativas, ofrecer soluciones originales. Y yo me pregunto ¿no será eso lo que se ha pretendido?¿no nos habrán enseñado a no pensar?¿no serán los que imponen el pensamiento lógico los mismos que en su momento consideraron absurdo enseñar a leer y escribir a la gente común?
Llevamos cuatro años sumidos en una crisis que no se originó entonces, sino hace mucho más tiempo, en los años ochenta. Porque el problema económico de hoy no es tanto la crisis de deuda,la prima de riesgo o la falta de confianza, que son las causas que siempre se nos repiten en los informativos a los que me refería al principio, responsables de la difusión de ese pensamiento único y lógico que sólo contempla unas causas de los problemas y , lo que es peor, sólo ofrece una solución. El problema habría que buscarlo en la creciente desigualdad social que no ha hecho sino aumentar durante las últimas tres décadas, ensanchándose cada vez más la brecha que separa a los ricos de los pobres, a los grandes empresarios de sus empleados. No es una opinión mía, un reciente estudio hecho público por la Organización para el Crecimiento y el Desarrollo(OCDE) y realizado con datos recogidos hasta el año 2008, por lo tanto justo antes del comienzo de la crisis , reflejaba que la desigualdad entre ricos y pobres había alcanzado su mayor nivel durante los últimos treinta años.

Ken Robinson afirma que “la mente humana es mucho más rica y dinámica de lo que hemos sido conducidos a creer por la educación académica” y añade que “La creatividad se aprende igual que a leer”. Pero parece que es mejor no alentar esta capacidad creativa que todos tenemos, uniformar el pensamiento en un proceso de estandarización que conduce al pensamiento único, lo que resulta una gran ventaja cuando se trata de evitar debates o propuestas con soluciones originales contrarias a los intereses de los que obtienen mayores beneficios del sistema. En el siglo XVIII a los dueños de las grandes industrias no les interesaba que sus trabajadores aprendieran a leer y escribir , temían que así fueran capaces de imaginar otra sociedad, otro sistema de trabajo diferente, como así fue(imagen procedente de http://www.andresduran.com)
Como promedio el 10% de la población más rica ganaba 9,6 veces más que el 10% más desfavorecido en el conjunto de la OCDE, incluso entre los países que tradicionalmente tienen sociedades más igualitarias como Alemania o Suecia. El actual secretario general de la OCDE, el mexicano José Ángel Gurría,decía en el momento de publicar este informe en diciembre del año pasado “El contrato social se está empezando a deshacer en muchos países. La incertidumbre y los miedos a la exclusión han alcanzado a la clase media en muchas sociedades, la gente siente que está sufriendo una crisis de la que no son responsables, mientras esos con altos ingresos resultan perdonados.Tratar la cuestión de la justicia es una condición sine qua non para el restablecimiento de la confianza”. Esta sensación de injusticia es alentada cada vez que abres el periódico. Hoy mismo he leído dos noticias en el periódico de las que apenas se mencionan, son casi dos notas al pie de página, que no aparecerán en los telediarios, pero que son un buen ejemplo de como funcionan nuestras sociedades y el sistema económico que pretendemos salvar.

En China, que ha abrazado el capitalismo y presenta altos porcentajes de crecimiento económico cada año, la envidia de muchos y la nueva tierra prometida de las grandes multinacionales, un grupo de 300 trabajadores de la empresa Foxconn ,que fabrica productos electrónicos a Microsoft, Appel o Sony a precios bajos para luego venderlos en Occidente con un precio multiplicado muchas veces, han amenazado con un suicidio colectivo por el incumplimiento del pago de la indemnización que les correspondía por su despido. Una empresa que además ya tiene antecedentes por explotación infantil y por clausulas abusivas en sus contratos. Porque el crecimiento de China se basa en vender barato pagando una miseria a sus empleados , mientras que las multinacionales como las que he mencionado, se aprovechan de esos productos fabricados a bajo coste para luego venderlos en Occidente como productos de lujo.

El coeficiente de Gini fue creada por el economista italiano Corrado Gini para medir el grado de desigualdad dentro de la sociedad , correspondiendo el valor 0 a la perfecta igualdad, donde todos tienen los mismos ingresos,  y el 1 a la máxima desigualdad, donde una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno. Teniendo en cuenta que ni el valor 0 ni el 1 parecen posibles, la tendencia que ha advertido la OCDE es que durante los últimos treinta años este coeficiente ha ido creciendo, es decir, cada vez hay más gente que tiene menos ingresos que se van concentrando en una minoría, aumentando así la desigualdad social. Estos datos fueron tomados en el año 2000(los del gráfico), en el año 2008 este coeficiente había aumentado y aún no tenemos los datos de 2012, después de los cuatro años de crisis, pero es fácil imaginar que cada vez se acerca más al 1, es decir, los más pobres son más pobres y los más ricos más ricos. Las medidas de reforma económica que se están adoptando bajo la presión de los mercados y los lobbies financieros van encaminadas a que esta desigualdad siga incrementándose pero ante las protestas la respuesta es única, “no hay otra solución”. En el artículo vemos como no todos comparten este pensamiento único (imagen procedente de http://www.oecd.org) 
Para el otro ejemplo, y me estoy refiriendo sólo a dos noticias de hoy, tenemos que viajar a Indonesia. Allí, una de las grandes empresas de prendas deportivas, Nike, ha sido obligada por una sentencia a pagar a 4500 trabajadores las horas extras después de un año de juicio. La empresa llevaba sin hacerlo 18 años y, por desgracia, la sentencia sólo le puede hacer pagar las correspondientes a los dos últimos años. Por supuesto, es fácil imaginar que los salarios que reciben sus trabajadores en Indonesia y sus condiciones laborales nada tienen que ver con las que tendría un ciudadano europeo o norteamericano. Fabricar lo más barato posible para obtener el máximo beneficio posible. Afán de lucro y competencia, el credo de nuestro sistema económico. Es curioso ver que cuando se proponen soluciones para la crisis no se habla de reducir la desigualdad social , de reformar la manera en que funcionan las empresas, la competencia entre ellas y el objetivo de maximizar el beneficio. No , todas las soluciones van dirigidas justo en el sentido opuesto, la reducción de salarios, de prestaciones sociales como la sanidad y la educación, de las pensiones, de los subsidios de desempleo. ¿De verdad es esa la única solución?
Como hemos sido educados en el pensamiento lógico nos cuesta mucho ver otros caminos, nos han enseñado a encontrar una única respuesta a los problemas y pretenden que con la respuesta que nos ofrecen nos contentemos , pues no hay otra alternativa, no existen opciones a este sistema. Pero ¿es así? Claro que no, siempre hay otras opciones, como la del decrecimiento económico, de la que ya he hablado aquí en más de una ocasión o esta que acabo de conocer “la economía del bien común”, una alternativa al sistema económico actual que no pretende abolirlo ni suplantarlo, sino reformarlo. Ha sido ideada por el austríaco Christian Felber(1972), y también os adjunto el vídeo donde la expone, creo que es interesante. No digo que sea la solución, es probable que nuestros problemas sean tan complejos que no tengan una única respuesta, pero es una alternativa dirigida a disminuir la desigualdad social y a crear una sociedad más humana que la que tenemos.

VÍDEO “LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN” SOBRE EL MODELO ECONÓMICO ALTERNATIVO  DE CHRISTIAN FELBER

Aunque no hayáis encontrado interesante el contenido de este artículo creo que merece la pena que veáis este vídeo. No hay porque compartir todos sus planteamientos, pero aunque no sea así nos ofrece, como él mismo dice, una alternativa, es un intento de hallar caminos diferentes a los que nos ofrecen y con el objetivo de crear una sociedad más justa . Merece la pena el esfuerzo de todos por buscar esas respuestas, y la economía del bien común es una de ellas.

Según Felber la economía actual se basa en la competencia y el afán de lucro , principios que casi siempre han movido al ser humano en sus empresas, sean estas de la naturaleza que sean. Pero Felber considera que esos principios van en contra del bien común y la sociedad lo percibe así pero no sabe hacia donde dirigirse. Si preguntamos a cualquier sociedad sobre que valores deberían gobernar nuestras relaciones sociales, la respuesta común sería la confianza, la honestidad, la compasión, la generosidad, la solidaridad, sin embargo esto parece no cotizar en el mundo empresarial, no se premian estos comportamientos, más bien se penalizan . Felber afirma, y creo que con razón, que hemos convertido el dinero en la medida del éxito económico, pero el dinero no mide nada de lo que para los seres humanos es de verdad valioso e importante. Medimos la riqueza de una nación en base a su Producto Interior Bruto pero ese Producto Interior Bruto ¿mide el bienestar social, el grado de felicidad de sus habitantes, de la calidad de su vida, de sus salarios? Cuando hablamos del beneficio de una empresa sólo tenemos en cuenta el dinero que gana pero ¿tenemos en cuenta que aporta el éxito económico de esa empresa al bien común de la sociedad?
Ese es el cambio que nos propone Christian Ferber, beneficiar y dar un trato preferencial a aquellas empresas que aporten al bien común de todos, que cumplan con una serie de valores basados en la dignidad, el respeto, la solidaridad, la justicia , la cooperación  en las relaciones  con proveedores, empleados y clientes , es decir, beneficiar a las empresas que tuvieran un comportamiento ético en perjuicio de aquellas que no tuvieran en cuenta estos comportamientos. Las empresas irían acumulando puntos  por su comportamiento y se beneficiarían de impuestos más bajos , podrían ofrecer productos más económicos porque , como dice Ferber, no se puede tratar igual al que hace algo por los demás, al que tiene un comportamiento beneficioso para el bien común, que aquel que no lo tiene. Ferber propone otras medidas como limitar los salarios máximo al igual que los mínimos, establecer límites al patrimonio que se puede acumulareliminar las contribuciones empresariales a los partidos políticos  y otras medidas dirigidas a un reparto más justo de la riqueza entre la mayor parte de la población. En definitiva, crear una economía más humana, donde el éxito económico se mida en función del beneficio para la sociedad y el bienestar común. 

Christian Felber cuestiona la forma en que medimos el éxito financiero y la riqueza de las naciones. El Producto Interior Bruto no nos dice nada sobre si vivimos en democracia o en dictadura, si el reparto de la renta es justa o no, si la gente vive con miedo o no, si hay igualdad de sexos, si se conserva o no el medioambiente, si respeta los derechos humanos. Es decir , no nos dice nada sobre el grado de bienestar de la sociedad , igual que tampoco el balance económico de una empresa nos dice si en ella se paga bien a los empleados, si el trato con ellos es justo, si respeta las normas de protección medioambientales, si hay igualdad de oportunidades. Nada de aquello que los seres humanos consideramos importante para nuestras vidas y para la sociedad, aquellos valores que tenemos por positivos , como la generosidad, la justicia, el respeto, la honradez, se mide por el dinero y por el PIB. La economía del bien común nos ofrece otra visión diferente del sistema económico (imagen procedente de http://www.ahtz.az )
Una vez más , repito, no digo que esta sea la única solución, ni siquiera que sea la solución, pero es un paso en el camino correcto. No podemos aceptar el pensamiento único, la respuesta única aunque sepamos que es injusta y no va a remediar los problemas de la mayor parte de la sociedad. No se puede exigir a las personas que sacrifiquen años de su vida para conservar un sistema económico para beneficio de unos pocos mientras la injusticia y la desigualdad son cada vez más patentes. El pensamiento divergente nos puede llevar a hallar las soluciones, y Ferber va en esa dirección . Aprendamos a pensar así, a no aceptar una única respuesta , cuestionemos a los que nos dicen “esto es así, no hay otra solución” porque no es verdad. Esas personas son las mismas que hace doscientos años consideraban inútil alfabetizar a la población ¿para qué quieren aprender? No somos productos de una fábrica, todos iguales, tenemos capacidades diferentes y entre todos podemos aportar ideas y soluciones, no permitamos que unos pocos decidan por nosotros.Pensemos . Y vuelvo a Albert Einstein, con cuyas palabras quiero cerrar el artículo de hoy “Debe evitarse hablar a los jóvenes del éxito como si se tratase del principal objetivo en la vida. La razón más importante para trabajar en la escuela y en la vida es el placer de trabajar, el placer de su resultado y el conocimiento del valor del resultado para la comunidad. “