EL POLVORIN DE ORIENTE PRÓXIMO O LA CEGUERA DE OCCIDENTE

Cuando veo las imágenes de los turistas que regresan a España o a otras naciones europeas, después de haber interrumpido sus vacaciones en Egipto, uno de los principales centros turísticos del Mediterraneo y del mundo entero, me explico aún más porque pasan muchas de las cosas que suceden. Por pura y simple ignorancia. Hoy ,los turistas, gracias al avión, se han extendido por todo el mundo, hasta llegar a los rincones del planeta. Desde la Gran Muralla en China , hasta  Ushuaia en Argentina es posible encontrar alemanes, ingleses, españoles o japoneses recorriendo con sus cámaras de foto y sus vídeos , tratando de atrapar con sus objetivos el paisaje y la realidad que los rodea. Pero ¿saben algo del lugar que están viendo?¿se preocupan en conocer las condiciones de las personas que viven allí?¿de averiguar su realidad?
Yo también he sido turista, he estado en Egipto y conozco la respuesta. No, no lo sabemos, viajamos como en una especie de burbuja que nos separa de la realidad, vemos los monumentos, los paisajes y todo aquello que esperamos ver, pero no nos mezclamos con la gente, no sabemos lo que piensan, como se sienten , que hay detrás de los tópicos para atraer a los turistas. Y esta misma ceguera que nos afecta a nosotros como turistas es la misma que afecta a los políticos occidentales con respecto a Oriente, no lo conocen, no lo entienden y por eso fracasan todos sus intentos de intervención, ya sea Irak o Afghanistán, y sus intentos de mediación  como en Palestina. Los errores se suceden, y en algún momento podemos pagar un alto precio por ello.



Mapa de Oriente Próximo y Medio . El político Otto de Habsburgo decía que cuando visitaba a un político y no veía en su despacho un mapa  ya se hacía una mala opinión de dicho político.  Oriente Próximo es clave para la seguridad de Europa y si sus naciones caen en manos de gobiernos extremistas peligrarán los suministros de petróleo, de gas y el tráfico marítimoo  a través del Canal de Suéz.



Durante años se han mantenido en todo Próximo Oriente una serie de regímenes pseudo democráticos, aunque de democracia sólo tienen el nombre. Marruecos, Túnez, Argelia, Libia, Egipto, Jordania,Siria, Yemen, Omán, Arabia Saudi, Emiratos Árabes, Kuwait, ninguno de ellos es una democracia pero no oiréis condenas en la ONU contra estos regímenes que con cierta frecuencia violan los derechos humanos, practican la censura política y la libertad de expresión es poco más que un chiste. El motivo sabemos bien cual es, el miedo. Miedo a que estas naciones tan próximas a Europa caigan en manos de los grupos del extremismo islámico, ramas de al-Kaeda y otros partidos como el egipcio los Hermanos Musulmanes.
El poeta francés del siglo XVII Nicolás Boileau escribió que “ muy a menudo el miedo a un mal nos lleva a realizar uno peor” y eso es lo que le ha pasado a Europa y a Estados Unidos en Próximo Oriente. Por miedo a la llegada al poder de fanáticos religiosos hemos tolerado gobiernos que han sumido a sus países en la pobreza, con tasas de desempleo escandalosas, con unas poblaciones muy jóvenes sin esperanza de una vida mejor una vez que se cerró la válvula de escape que significaba Europa debido a la crisis que ha hecho que los mercados laborales europeos no puedan absorver la mano de obra que recibían antes de estas naciones, y todo ello sazonado con la corrupción de los diferentes estamentos, desde la policía y el ejército, hasta las propias familias de los presidentes, con sumas millonarias escondidas en los bancos suizos y una ostentación indecente y estúpida de su riqueza ante los ojos de un pueblo empobrecido.
Viajemos un momento por los países de esta zona que ahora amenaza con arder en llamas de indignación. De oeste a este, nos encontramos primero con Marruecos. Independiente desde 1952, su primer rey en esta etapa fue Mohammed V que hizo del régimen marroquí una monarquía constitucional. Pero su sucesor, Hassan II no gustaba ni de la democracia ni el parlamento y aunque durante casi 40 años se sucedieron en el poder dos partidos, el Istqlal y la UNFP , el que realmente gobernaba era el monarca alaui y ,cuando en 1999 muere y le sucede su hijo Mohammed VI , este promete importantes reformas. Lo cierto es que si ha hecho algunos avances en política social  al abolir la poligamia, permitir que las mujeres puedan solicitar el divorcia y abolir la tutela a la que estaban sometidas las mujeres no casadas a sus padres. Sin embargo, sigue habiendo censura y represión a los opositores al régimen, además de la ocupación ilegal del Sahara Occidental. El problema en Marruecos es que en las últimas elecciones de 2006  el segundo partido más votado ha sido el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo, por lo que la perspectiva de la caída de la monarquía de Mohammed VI sería muy grave para Europa, y en particular para España y sus plazas de Ceuta , Melilla y las islas Canarias, todas ellas antiguas reivindicaciones marroquíes.
Siguiendo hacia el este nos encontramos con Argelia. Constituida como República independiente desde 1962 tras una sangrienta guerra con Argelia, de la que ya he hablado en mi crítica sobre la película francesa “De dioses y hombres”, desde ese momento estuvo gobernada por un sólo partido , el FLN(Frente de Liberación Nacional) de inspiración socialista  donde se sucedieron los presidentes Ben Bella(1962-1965), Houari Boumedienne(1965-1978), Chadli Benjedid(1978-1992) tras cuyo gobierno estalló la sangrienta guerra civil que costó la vida de miles de personas , iniciada cuando no se respetó la victoria en las urnas del partido Frente Islámico de Salvación(FIS) de ideología islámica. Estados Unidos y Europa hicieron oídos sordos a las legítimas protestas del FIS, ya que nadie quería un gobierno islamista en Argelia, uno de los principales exportadores de gas natural a Europa , especialmente a España. En la actualidad ,y desde 1999, gobierna Abdelaziz Bouteflika , quién supo lograr la paz con los grupos islámicos. Sin embargo, un desempleo muy alto, junto a un 70% de la población menor de 30 años y unido a la subida de los precios de los alimentos, convierten a Argelia en una bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento.



De izquierda a derecha Ben Ali(Túnez), Muammar el Gaddafi(Libia), Mohammed VI(Marruecos) y Bouteflika(Argelia) . Ben Ali ya ha tenido que huir en Túnez y los demás ven con temor como corren las muestras de descontento en Egipto y amenazan a sus propios regímenes.  



 De Túnez ,la mayoría de vosotros ya sabe lo que ha sucedido . Independiente desde el año 1957 como monarquía constitucional , el monarca fue pronto depuesto para convertirla en una república, primero gobernada por Habib Bourguiba hasta el año 1987 y desde entonces por Ben Ali, hasta que la ya célebre y mal llamada “Revolución de los jazmines” ha provocado su caída. Durante mucho tiempo, fruto de la ceguera que ya he mencionado más arriba, los occidentales creíamos que Túnez era casi un lugar idílico, una nación pacífica donde íbamos a bañarnos en sus complejos turísticos y donde todo iba bien, pero esta visión estaba muy lejos de la realidad del pueblo tunecino, harto de paro, corrupción y falta de libertad, los males comunes a todas las naciones de Oriente Próximo, hasta que un joven llamado Mohamed Bouazizi decidió quemarse vivo para manifestar su protesta ante la falta de futuro y después de que la policía le quitase su único medio de sustento. Siempre hace falta una chispa que inicie el incendio. De momento el final de esta revolución esta por escribirse, pero el posible sucesor de Ben Ali en el gobierno sería Rachid Ganuchi que dirige un partido islamista llamado An Nahda(El Renacimiento). De nuevo  el islamismo amenazando alcanzar el poder .
Siguiendo nuestra ruta hacia el este ahora llegamos a Libia, un país grande en extensión pero con muy poca población que ronda los 5 millones, que alcanzó su independencia en 1951 después de la derrota de su colonizadora, Italia, en la II Guerra Mundial. Desde 1969 los destinos de esta nación los rige Muammar al-Gaddafi(1942), que ostenta el título de “Líder Fraternal y Guía de la Revolución” . En 1977 implantó un gobierno socialista conocido como Yamahiriyya(Estado de las Masas) donde, en teoría, el pueblo participa directamente en la toma de las decisiones. Durante los años ochenta, Gaddafi patrocinó numerosas acciones terroristas contra Occidente pero ,después de los bombardeos de castigo a los que fueron sometidas Trípoli y Bengasi por aviones norteamericanos y por orden del presidente Ronald Reagan , podemos decir que se ha mantenido callado y en un segundo plano, conservando la estabilidad de su país y tolerado por Occidente para evitar un régimen islamista en esta nación exportadora de petróleo. Una vez más se acepta la política del mal menor. Añadir que Gaddafi estaría preparando su sucesión en la persona de su hijo, como si de una monarquía tradicional se tratase.
Y llegamos a Egipto, en la primera portada de todos los informativos de estos días, cuando protestas masivas toman la emblemática Plaza de Tahrir, conocida por casi todos los que han viajado a Egipto porque en ella se halla la sede del Museo Egipcio de Antigüedades ,entre cuyas paredes podemos encontrar joyas como la máscara mortuoria de Tutankamon, entre decenas de miles de piezas del Antiguo Egipto, hoy en riesgo de ser saqueado. Lejos de los monumentos faraónicos, cuando yo visité la ciudad de El Cairo, ya me llamaba la atención la pobreza de sus casas, el caos que reinaba por todas partes, la falta de mantenimiento de las infraestructuras de comunicación y la pobreza de una población que perseguía a los turistas pidiéndoles un euro. El Egipto moderno se independizó del Imperio Británico en 1922 adoptando una monarquía constitucional, hasta que en 1952  el rey Faruk I tuvo que abdicar por un golpe de estado en la persona del coronel Gamal Abdel Nasser.
La Revolución de los Jazmines en Túnez ha sido el punto de partida de una cadena de acontecimientos que no está muy claro donde se va a detener. El temor de Occidente es que las revoluciones espontáneas nacidas del cansancio de unos pueblos hartos de corrupción,pobreza y falta de libertad pueden ser aprovechadas por los partidos islámicos al acecho para llegar al poder
El golpe de estado de Nasser se había producido por la corrupción y la pobreza en la que se hallaba sumida la población. Nasser desarrolló un proyecto socialista , con un acercamiento a la Unión Soviética y un constante enfrentamiento con Israel y  enemigo de toda injerencia externa. A su muerte en 1970 le sucedió Anwar el-Sadat que dio un giro radical a la política egipcia, acercándose a Estados Unidos y firmando un tratado de paz con Israel, lo que se halla detrás de su asesinato en 1981 durante un desfile militar por musulmanes integristas. A su muerte le sucedió el actual presidente egipcio Hosni Mubarak(1928)
Desde 1981 Mubarak gobierna los destinos de Egipto tratando de seguir la política de Anwar el-Sadat, conservando las buenas relaciones con Israel y Estados Unidos, que convierten a Egipto en el mejor aliado en la zona para Occidente. No tenemos que olvidar que Egipto controla la entrada del Canal de Suéz  clave para el comercio marítimo mundial. Si a eso le añadimos que Mubarak siempre ha destacado por su deseo de hallar una solución negociada al conflicto entre Palestina e Israel y es el principal valedor del estado judío ante el mundo árabe, podemos comprender mejor lo decisivo que resulta para Occidente que el gobierno de Egipto siga en manos de alguien como Mubarak.
Sin embargo, no piensa lo mismo el pueblo egipcio, harto de la corrupción imperante, de la pobreza y del desempleo, los males comunes a todas las naciones de Próximo Oriente, como ya hemos visto. En 2010 se prohibió al principal partido de la oposición , los Hermanos Musulmanes un partido islámico integrista y que, es muy posible,  se hallen detras de las manifestaciones que vemos estos días y que amenazan con la caída de Hosni Mubarak, que se hallaba preparando su sucesión , una vez más como si se tratara de una monarquía, en la persona de su hijo. Su posible sustituto, en caso de que Mubarak caiga, sería el premio Nobel de la Paz Mohamed el Baradei, pero nadie está seguro de que pueda controlar el país o sea rápidamente desplazado por los Hermanos Musulmanes. 
Si siguiésemos nuestro recorrido por Jordania, con una monarquía en precario y con una población palestina  que en cualquier momento puede estallar, o Siria, infiltrada por los iraníes, comprobaríamos como a las puertas de Europa se está gestando una revolución , en principio espontánea de la población pero que, en cualquier momento, puede ser  dirigida por los integristas. Creímos que con aceptar regímenes democráticos sólo en apariencia podríamos contener la amenaza del fanatismo, pero lo que hemos hecho es alimentarla con el combustible de la pobreza, de la corrupción y de la falta de horizontes de unos pueblos sometidos durante décadas al silencio. Y, como decía George Bernard Shaw, ” La obediencia simula subordinación, lo mismo que el miedo a la policía simula honradez”, pero es eso , nada más que simulación,hasta que  la desesperación ha sido más fuerte que la represión y el miedo y amenaza con llevarse todo por delante.
Ahora nos encontramos ante el dilema de Occidente, ¿que hacer?¿apoyamos las legítimas aspiraciones democráticas de estos pueblos o , por el contrario, apoyamos a sus gobiernos corruptos sabiendo que en el caso de caer pueden ser sustituidos por gobiernos islamistas no sólo hostiles a Europa y Estados Unidos, sino también a Israel y las consecuencias impredecibles que eso puede tener? Una vez más los ideales chocan con la realidad, y me temo que ninguna de las soluciones sea buena. Tiempos peligrosos se aproximan para todo el Mediterraneo y , por extensión, para todo el planeta.
Anuncios